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Los Talibán

El documento detalla la historia y el impacto del régimen talibán en Afganistán, destacando el liderazgo de Mullah Mohammad Omar y la violación sistemática de los derechos humanos, especialmente de las mujeres. A través de un enfoque extremista de la ley islámica, las mujeres sufren severas restricciones y abusos, siendo consideradas propiedades y enfrentando condiciones de vida inhumanas. A pesar de las denuncias internacionales, el régimen talibán se mantiene firme en su interpretación de la Sharia, perpetuando un sistema de opresión que ha marcado a generaciones enteras.

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Los Talibán

El documento detalla la historia y el impacto del régimen talibán en Afganistán, destacando el liderazgo de Mullah Mohammad Omar y la violación sistemática de los derechos humanos, especialmente de las mujeres. A través de un enfoque extremista de la ley islámica, las mujeres sufren severas restricciones y abusos, siendo consideradas propiedades y enfrentando condiciones de vida inhumanas. A pesar de las denuncias internacionales, el régimen talibán se mantiene firme en su interpretación de la Sharia, perpetuando un sistema de opresión que ha marcado a generaciones enteras.

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UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSE DE CALDAS

PRODUCCIÓN Y COMPRENSIÓN DE TEXTOS


TALLER DE LECTURA
MATERIAL ADAPTADO POR JEUB
LOS TALIBÁN. LA BATALLA POR UNIFICAR AFGANISTÁN
Por MANUEL MARTORELL
-MOHAMED OMAR AKHUND. Creador de la milicia talibán, líder
espiritual y político (Emir) de los Talibán (1996-2013). Mullah
Mohammad Omar Akhund (también llamado Amir ul-Momenin),
su mandato: 4 abril 1996 - 23 abril 2013. Nacimiento: Nodeh,
provincia de Kandahar (?), 1959.Defunción: Taizeni, provincia de
Helmand, 23 abril 2013. Partido político: Movimiento Talibán.
Infundió sus señas de identidad: el fanatismo religioso, la intransigencia política y un
autismo en las relaciones públicas que desprecia las normas de la diplomacia convencional. Su alianza orgánica
con el jihadista saudí Osama bin Laden y la organización Al Qaeda sellaron el destino de su Gobierno teocrático
instalado por la vía guerrillera en Kabul, convertido en el primer objetivo de Estados Unidos y sus coaligados en la
guerra global declarada al terrorismo islamista tras los atentados del 11-S. Puesto en fuga, el
recalcitrante mullah, desde su supuesto escondite en el sur Pashtún, reorganizó sus malparadas
huestes para seguir combatiendo a sus mortales enemigos, las potencias occidentales y el
Gobierno multiétnico del presidente Hamid Karzai, con prácticas guerrilleras y terroristas de
creciente intensidad.
La milicia talibán controlaba el 90% de Afganistán, pero sólo Pakistán, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos
reconocían su soberanía. En el resto del mundo fue unánime la condena de este régimen fundamentalista que se
hizo famoso por la violación sistemática de los Derechos Humanos, especialmente los de las mujeres.
¿Cuál es el origen de los talibán?
Talibán o talebán es el plural de la palabra persa telebeh, que puede traducirse como buscador de la verdad. Los
talibán surgieron en septiembre de 1994 de las escuelas coránicas -madrasas- de Kandahar (Afganistán), Queta,
Karachi y Lahore (Pakistán).

Esta milicia estaba formada por jóvenes de etnia Pastum y religión suní, mayoritarias en Afganistán. Apoyados
por los servicios secretos paquistaníes, se lanzaron a una guerra santa para poner fin al caos étnico y religioso en
que había quedado Afganistán tras la retirada de las tropas del Ejército soviético. El objetivo de las milicias talibán
era, por lo tanto, unificar y homogeneizar cultural y religiosamente Afganistán.

¿Por qué consiguieron llegar al poder?


Porque su mensaje de paz y estabilidad para superar la división del país cuajó entre una población cansada por 15
años de guerra y sufrimientos. En sus éxitos militares también tuvo gran importancia el apoyo militar y financiero
de Pakistán y Arabia Saudí, así como su táctica de convencer a los señores de la guerra locales en base a la
necesidad de unir a todos los musulmanes de Afganistán.

Desde que conquistaron Kabul -la capital afgana-, solamente tienen la oposición de las minorías étnicas y
religiosas: los uzbecos turcos, que lidera el general Dostum, los tayikos persas dirigidos por el comandante Ahmad
Masud, hazaras de religión chií y lengua persa, e ismailíes, también de religión chií.
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¿Cuál es su diferencia con estos grupos afganos?
En su afán por unir y estabilizar el país, rechazan las aspiraciones de estas minorías étnicas y religiosas que,
aunque también son integristas, exigen un mapa político más plural que el ofertado por los talibán y tienen una
interpretación menos rígida del Islam, de la cultura, la educación y sobre la inserción de la mujer en la vida social.
Frente a la uniformidad de los pastumes talibán, los otros pueblos aceptarían un modelo de Estado con más
autonomía cultural y política.
MUJERES
Si no os obedecen, golpeadlas, encerradlas y privadlas de agua y alimento
hasta que Alá se las lleve. Esta sentencia del Corán para aquellas que se
atrevan a desafiar la Ley Islámica se aplica hoy al pie de la letra en
Afganistán, país donde más de 10 millones de mujeres viven en un verdadero
infierno.
Son azotadas en público si salen a la calle sin la compañía de un familiar
masculino, son apedreadas si dejan descubierto un milímetro de su piel y no
pueden asistir ni a colegios ni a universidades. Trabajar les está
estrictamente prohibido y las ventanas de sus casas son pintadas de colores
opacos para evitar que sean vistas desde la calle, pues según el Gobierno, sus
rostros y su cuerpo son fuente de corrupción para los hombres.
No pueden ser atendidas por un médico y no pueden usar zapatos que
produzcan algún ruido. El burka es el único vestido aprobado y consiste en una túnica que las cubre desde la
cabeza hasta los pies, y sólo concede una pequeña malla en los ojos para poder ver.
Su uso se ha convertido en una cadena con grilletes para las afganas. La que se atreva a salir a la calle sin esta
vestimenta es golpeada en la espalda y en las piernas por las fuerzas gubernamentales, y aquella que no la pueda
comprar muchas, por los índices de pobreza en un país que lleva más de dos décadas en guerra civil no puede
salir de su casa, ni siquiera en situaciones de extrema urgencia.
El maquillaje está prohibido y aquellas que sean descubiertas con esmalte en las uñas, corren el riesgo de perder
sus dedos por amputación.
El servicio de transporte público está, en teoría, divido por género, pero los buses para las mujeres son casi
inexistentes. En los pocos que hay, los conductores tienen prohibido mirar a las pasajeras y aquel que sea visto
cruzando una palabra con alguna de ellas es azotado.
APARTHEID DE GENEROS
Todo este horror, que Naciones Unidas ha calificado como un verdadero Apartheid de géneros, es aplicado en
nombre de Alá, a partir de una interpretación extremista de la Ley islámica o Sharia que hacen los talibanes: una
guerrilla fundamentalista que se tomó el poder en 1996 y que hoy controla el 80 por ciento del territorio afgano.
Esta política es una combinación de costumbres tribales, rurales y religiosas que tiene muchos antecedentes en
esta parte del mundo, dijo a EL TIEMPO Susan Manuel, de la oficina del Programa Mundial de Alimentos de la
ONU, con sede en Pakistán, y quien tiene continuo contacto con mujeres afganas.
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La cultura aquí es creer que la, mujer primero, es una propiedad, y segundo, que no es capaz de controlarse ella,
ni a su sexualidad. Una visión bastante primitiva, agregó.
La situación más grave se registra en Kabul, la capital, que solía ser una ciudad relativamente liberal, antes de la
llegada de los talibanes al poder. La mayoría de las mujeres educadas lograron salir del país, pero las que se
quedaron son virtuales prisioneras. En las zonas rurales las reglas parecen ser menos estrictas, pero comparadas
con los estándares occidentales, también resultan bastante arbitrarias. Por lo cual Afganistán es hoy por hoy el
país más fundamentalista del mundo islámico.
Muchas prefieren morir que soportar ese infierno, dijo a EL TIEMPO Raheema, una maestra de matemáticas de
35 años que tuvo que huir de Afganistán y que actualmente se encuentra en un campo de refugiados en Pakistán.
Los talibanes tratan a las mujeres como animales. Y lo peor es que la tortura y el abuso son considerados legales,
agregó.
Este sistema segregacionista ya ha marcado sicológicamente a toda una generación. Según un sondeo realizado
por médicos de la organización no gubernamental Human Rights, el 81 por ciento de las mujeres afganas
desmejoró su condición mental en los últimos dos años, el 97 por ciento presenta altos síntomas de depresión y
un 21 por ciento ha tenido pensamientos suicidas muy frecuentes.
Las mujeres afganas son simplemente miserables, dice Alfonso Rojo, periodista del diario español El Mundo que
ha viajado varias veces a Afganistán. Es como si los talibanes odiaran a las maestras, a las enfermeras, a toda
mujer que haga algo fuera de su casa. No ves mujeres en la calle, a veces tienes la sensación de que no existen,
agregó.
Pero pese a las innumerables denuncias, nada ha podido hacer la comunidad internacional para remediar la
situación. El régimen Talibán, que ya es reconocido por varios países, no ha dado la más mínima muestra de
revertir algunas de sus medidas.
Sin embargo, la solución, según Susan Manuel, no está en satanizar a los talibanes. Ellos realmente creen que lo
que hacen es lo correcto y por eso resisten con tanto arraigo la presión de Occidente. Lo ideal dice sería que la
ONU y la comunidad internacional trabajen con ellos para demostrarles como una población de hombres y
mujeres educada, activa y sana es mucho más provechosa que la que tienen actualmente.
No somos consideradas seres humanos, antes de la llegada de los fundamentalistas vivíamos bien. Me había
graduado de la universidad en 1987 y trabajaba como profesora de geografía e historia en Kabul. Cuando los
talibanes tomaron el poder en 1996 todo cambió. Fui obligada a dejar mi trabajo y a permanecer en la casa junto
con mis tres hijos. Así empezó el régimen del terror en el que todo se nos prohíbe. Ya no pude salir sola, tuve que
cambiar mi forma de vestir, y el contacto con la demás gente desapareció. Quedé condenada a prisión en mi
propia casa.
Mis hermanas, menores de 20 años, tuvieron que dejar sus estudios. Se deprimieron tanto, que no cruzaban
palabra con nadie y se vieron obligadas a sentarse en un rincón a tejer.
La idea de salir del país vino a finales de 1997 cuando mi hija de un año se enfermó gravemente. Ni mi esposo ni
otro familiar hombre estaba en la casa para acompañarme al médico, así que me arriesgue a salir sola con la niña.
En el camino, un soldado me detuvo y preguntó por mi escolta masculina. Le expliqué que mi hija estaba muy
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enferma y que necesitaba atención inmediata, pero él me llamó mentirosa y empezó a golpearme. Me dejó tan
adolorida que apenas pude moverme para llegar al doctor, pero este dijo que ya era demasiado tarde. En el
camino de regreso del consultorio a la casa, mi hija murió.
La muerte de mi hija y la humillación a la que fui sometida me hizo tomar la determinación de salir de ahí como
fuera.
Con la ayuda de mi esposo y algunos amigos nos trasladamos a un campo de refugiados en Pakistán donde estoy
ahora. La vida no es fácil aquí, pero si mucho mejor que la que tenía en Afganistán. Ahora al menos soy
considerada como un ser humano.
*Este testimonio fue obtenido gracias a la colaboración de RAWA (Asociación Revolucionaria de las Mujeres en
Afganistán, con sede en Pakistán).
LA LEY ISLAMICA
Aparte de Afganistán, la Ley Islámica o Sharia está hoy vigente en Pakistán, Arabia Saudita, Irán, Sudán, y en
menor medida en Libia y Egipto.
La Sharia gobierna cada aspecto de la vida individual y social y proviene directamente del Corán, el libro sagrado
de los musulmanes.
Este código ético y moral dejado por Mahoma prevé la muerte por lapidación de las adúlteras y la amputación de
manos de los ladrones.
Reclusión Las mujeres tienen que permanecer en sus casas. No pueden asomarse por las ventanas, las cuales son
cubiertas con pinturas opacas.
Si alguna mujer decide salir a la calle, debe ir acompañada por un familiar hombre, y no puede hablar mientras
esté en público.
No pueden usar los baños públicos, pues estos son reservados para los hombres.
Trabajo, salud y educación Millones de mujeres afganas viven actualmente en la indigencia luego de ser
expulsadas de sus trabajos. Los colegios femeninos fueron clausurados. Los hospitales no atienden pacientes
mujeres. Rosa Santiago (2016), cita desde Madrid (España), que debajo de su pañuelo negro y sus cejas pobladas,
Masuma esconde una mirada dura, incisiva, seria, cargada de dolor y entereza.
Parece que no conoce la alegría. Como todas las mujeres de su país Afganistán, ha tenido que resignarse a un
matrimonio forzoso. Ella es una de las 250 mujeres afganas a las que Mónica Bernabé ha puesto voz y que
Gervasio Sánchez (Premio Nacional de Fotografía en 2009 y Premio Internacional de Periodismo Julio Anguita en
2011) ha retratado para la exposición Mujeres afganas. Por su parte, Afganistán, una muestra con la que
pretenden visibilizar la violencia estructural que sufren las mujeres de este país y que estará en Conde Duque
hasta el próximo 27 de noviembre.
Para este proyecto, los periodistas han viajado intermitentemente a Afganistán durante seis años, recogiendo los
testimonios de mujeres que no conocen la libertad y que se enfrentan a un problema social muy difícil de romper.
La primera situación que sufren estas jóvenes es la imposibilidad de decidir con quién casarse. En este
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matrimonio pactado, el chico tiene que pagar una alta cantidad de dinero por la mujer con la que se quiere casar,
una cifra que ronda los 5.000 o 6.000 euros, en un país donde el sueldo medio de un funcionario es de 150 euros.
"Es una inversión, como comprar una propiedad en la que la mujer pasa a ser del hombre y puede hacer con ella
lo que le dé la real gana", explica Mónica Bernabé, actual corresponsal de EL MUNDO en Roma.
Desde ese momento, la joven tiene que trasladarse al hogar del marido, donde debe mantener relaciones
sexuales en contra de su voluntad y, por supuesto, llegar virgen a ese matrimonio. "Todas te explican que esa
primera relación es un trauma, pero no conciben que tenga que ser de otra manera", sostiene Bernabé. Además,
algunas de las niñas son casadas con 12 o 13 años con hombres que les triplican la edad.

Masuma y Rokhsana. GERVASIO SÁNCHEZ


Como consecuencia, muchas de estas mujeres tratan de abandonar su hogar, buscando centros de acogida que,
sin embargo, no pueden atender a más de 25 mujeres. "Si huyes y te pillan te llevan a la cárcel", describe
Bernabé. Según explica la periodista, las relaciones sexuales fuera del matrimonio están consideradas un delito,
por lo que lo primero que hacen cuando la policía las recoge es llevarlas a un hospital para hacerles una prueba
de virginidad, como es el caso de Rokhsane, de 16 años, que se encontraba en un correccional de Afganistán.
Como solución a todo este círculo de violencia, muchas mujeres no ven otra salida que la muerte. Uno de los
métodos más comunes de suicidio es quemarse a lo bonzo, como hizo Fátima, que tras un mes de agonía falleció
a los 25 años. No es el único problema. La drogadicción -Afganistán es el principal productor de opio en el
mundo- o la malnutrición de los niños, son otros de los factores que influyen en la cruda realidad de la mujer
afgana.
Para realizar esta muestra Sánchez y Bernabé no han tenido que trasladarse a los barrios más marginales de
Afganistán. Todas las fotografías fueron tomadas en cuatro de las principales ciudades del país, Kabul, Herat,
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Kandahar y Mazar-e Sarif, lo que sostiene que se trata de un problema que afecta a la totalidad de las mujeres.
¿Lo peor? Que la situación no mejorará. Incluso irá a peor, augura Sánchez.
En la década de los 70 la vida para las mujeres afganas se parecía a la que pudieron vivir las mujeres de países
occidentales de la época. Las tres mujeres de la imagen llevan faldas y vestidos cortos, lo que choca con la
vestimenta a la que están destinadas las mujeres que viven en países dirigidos por fundamentalistas islámicos a
día de hoy.
En el siglo XX, el país
experimentó un gran desarrollo
de los derechos de las mujeres.
Durante el reinado del Rey
Amanullah, entre 1919 y 1929, se
promovió la libertad de las
mujeres en la esfera pública para
disminuir el control que las
familias tenían sobre ellas. Se
alentó la educación femenina y
en 1921 se abolió la ley del
matrimonio forzado y el
matrimonio infantil y se
impusieron restricciones a la
poligamia, una práctica muy
común en el Afganistán de la
época.
La Reina Soroya, esposa de Amanullah, es considerada una de las primeras activistas afganas y musulmanas, ya
que llevó a cabo diferentes reformas para mejorar la vida de las mujeres y su posición en el núcleo familiar. Sin
embargo, estos gobernantes no fueron del agrado de todo el mundo. La socidad de Afganistán no estaba
preparada para la igualdad de género y las medidas modernizadoras que querían llevar a cabo los monarcas.
Finalmente, diversas protestas de corte más conservador acabaron con el reinado del matrimonio.
Los sucesores de los mismos fueron más moderados, pero continuaron avanzando hacia la igualdad entre
hombres y mujeres. Tras la elección de Mohammed Daud Khan como primer ministro la mujer comenzó a tener
más presencia pública. Uno de sus principales objetivos fue tratar de liberarse de la tradición extremista islámica
de tratar a las mujeres como ciudadanas de segunda, cuyas vidas no valían tanto como las de los hombres. Así, las
mujeres comenzaron a poder optar a ciertos puestos de trabajo y comenzaron a disfrutar de ciertas libertadas
que antes les eran negadas.
CLASE DE BIOLOGÍA EN KABUL, AFGANISTÁN
En 1950 se elimina el 'purdah', la práctica de la cultura musulmana e hindú del norte de la India de recluir y
ocultar a las mujeres de los hombres que no sean sus parientes directos (mahram) y en 1964 se aprobó
la Constitución de Afganistán, que estuvo vigente hasta 1977. Con la carta magna se creó un nuevo parlamento,
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dominado por su cámara baja, que debía ser elegida por sufragio universal. Es decir, a partir de este momento
todos los ciudadanos afganos tenían derecho a votar, incluidas las mujeres.

Mujeres en clase de Anatomía en


Afganistán - Getty Images
Sin embargo, durante los golpes
de Estado y la ocupación
soviética, que comenzó en 1979,
así como los conflictos entre el
Gobierno y los
grupos muyahadines entre los
años 80 y 90, las mujeres
volvieron a sufrir una merma
significativa en sus derechos.
Finalmente, en 1996,
cuando Hekmatyar se integra
al Estado Islámico de
Afganistán como primer ministro,
las mujeres sufrieron todo tipo
de vejaciones y violaciones de sus derechos humanos.
Durante el conocido como 'reinado del terror' las mujeres sufrieron un arresto domiciliario de facto. Se les
prohibió trabajar, no podían relacionarse con hombres que no fueran su marido o su padre y no podían dejarse
ver en público, por lo que debían salir a la calle con un burka completo, y siempre junto a un varón. Tampoco
podían estudiar ni trabajar e incluso tenían prohibido ser exploradas por un médico.
Mujeres con burka en Afganistán
(1996).
La ley talibán, la 'sharía', además,
imponía graves castigos a todas
aquellas mujeres que rompieran
algunas de las reglas a las que
estaban sometidas. Así, todas las
que fueron declaradas culpables
de adulterio, por lo tanto muchas
sufrieron lapidaciones, las que
llevaron las uñas pintadas
perdieron los dedos y las que
mostraron interés por estudiar
recibieron palizas.
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En 2001, cuando la OTAN ocupa Afganistán tras los atentados de 2001 en Estados Unidos, las mujeres comienzan
a recuperar ciertos derechos. Sin embargo, en 2012, el presidente Karzai aprobó un 'código de conducta' en el
cual se establecía que 'las mujeres no deben viajar sin un tutor masculino y no deben mezclarse con hombres
extraños en lugares como escuelas, mercados y oficinas'.
Así, la ley afgana no contempla la igualdad de género y organizaciones que velan por los derechos humanos,
como Human Rights Watch o Amnistía Internacional han expersado su preocupación los los derechos de las
mujeres y las niñas en el país. De hecho, el Georgetown Institute for Women, Peace and Security incluye a
Afganistán entre los países más inseguros para las mujeres en su análisis del año 2019/2020. Tomado
de:https://www.amnesty.org/es/location/asia-and-the-pacific/south-asia/afghanistan/report-afghanistan/.

24 agosto 2021, la BBC afirma: que el primer período de los talibanes en el poder hace más de 20 años, estuvo
marcado por medidas brutales contra las mujeres como decapitaciones, lapidaciones y la imposición de llevar
burka.

Después de que los militantes fueran derrocados, las mujeres afganas lograron avances significativos: ocuparon
altos cargos en la administración como ministras, alcaldesas, juezas y oficiales de policía.
Ahora se enfrentan a un futuro incierto: cinco destacadas mujeres afganas le contaron a la BBC sus temores sobre
lo que podría pasar.

Una periodista que entrevista a un alto funcionario no es noticia en casi ninguna parte del mundo.
Pero dada la brutal historia de represión de los talibanes contra mujeres y niñas, muchos se sorprendieron
cuando una de sus principales figuras, Mawlawi Abdulhaq Hemad, accedió a contestar las preguntas de la
presentadora de Tolo News, Beheshta Arghand. Tomado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-58282170

Tras la vuelta al poder de los talibanes en Afganistán, el 15 de agosto pasado, las mujeres afganas temen volver a
la situación de hace 20 años, cuando no podían vivir, trabajar o estudiar libremente. RFI da la palabra a las
mujeres afganas, exiliadas o en Afganistán.
"Una línea roja fundamental será el modo en que los talibanes traten a las mujeres y las niñas y respeten sus
derechos a la libertad, a la libertad de movimiento, a la educación, a la expresión personal y al empleo, de
acuerdo con las normas internacionales de derechos humanos", declaró la alta comisionada de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, en una reunión especial del Consejo de Derechos
Humanos sobre Afganistán celebrada el martes 24 de agosto.
Desde el regreso de los talibanes al poder en Afganistán, las mujeres afganas temen no poder volver a la escuela
o a la universidad, como ocurría en los años 90.
"Podemos cambiar muchas cosas, pero tenemos que ser valientes".
"A las mujeres les gustaría poder continuar su educación, pero depende de la situación del país", comenta Shkula
Zadran, ex representante de la ONU para la juventud afgana. "Si los talibanes no les permiten ir a la universidad,
¿cuál es la alternativa para ellas? Tal vez por ahora sería bueno continuar con los cursos en línea, como lo hicimos
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por la Covid-19. Esto permitiría a las niñas continuar sus estudios desde casa hasta que la situación política y de
seguridad mejore", estima.
La estudiante, que cursa un Máster en Relaciones Internacionales en Kabul, se muestra sin embargo esperanzada:
"Las mujeres afganas no son las mismas que hace 20 años. Tienen talento, están comprometidas, tienen grandes
sueños y nadie puede detenerlas. Es obvio que, si los talibanes quieren detenernos, si quieren restringirnos, les
será imposible. Tienen que enfrentarse a nosotras, tienen que enfrentarse a estas jóvenes y valientes mujeres
afganas, a esta joven y valiente generación. Por supuesto que tenemos miedo. Proteger los derechos, las
libertades y las victorias de las mujeres afganas es entre nuestras mayores preocupaciones. Pero esta vez, la
diferencia es que no dejaremos que nadie nos limite ni nos ponga obstáculos", afirma.
Una activista de Herat (oeste del país) está de acuerdo: "Recibimos numerosos
mensajes de mujeres, de activistas, que nos dijeron de alzar la voz, salir de nuestras
casas, no tener miedo, y decirles a los talibanes que somos mujeres y también
tenemos un papel que jugar en este país. Si las mujeres muestran a los talibanes que
son bastante valientes ahora, nadie podrá golpearlas, obligarlas a quedarse en sus
casas. Podemos cambiar muchas cosas, pero tenemos que ser valientes", recalca.
Esto incluye manifestaciones, como la del 19 de agosto pasado, Día de la
Independencia Afgana.
Deportistas en el punto de mira: "Seguiré nadando y me haré más fuerte que antes".
Entre las mujeres afganas, las deportistas están particularmente preocupadas, porque para muchas de ellas, el
deporte ha sido un importante medio de emancipación. La nadadora Helena Saboori, que forma parte de la
Federación Afgana de Natación, "no ha salido desde que los talibanes tomaron la ciudad", escribe desde Kabul.
"No los veo, pero siento su presencia, siento el miedo que se apodera de mí, que me llena de preocupación: es
como un monstruo... Y me siento como un ratoncito. Cuando vi las imágenes de los talibanes entrando en el
centro de la ciudad, me sentí mal. Pero también me dije a mí misma que nunca me rendiría, que seguiría nadando
y que me haría aún más fuerte que antes. No sé cómo ni cuándo, pero estoy segura de que ocurrirá, de que seré
más fuerte que antes", afirma.
Alcaldesa afgana quiere ser la voz de las "mujeres afganas silenciadas" desde Alemania.
El lugar de las mujeres en la política también está comprometido. Zarifa Ghafari, la primera y más joven afgana en
ocupar el puesto de alcaldesa en el país, en Maidan Shar, huyó a Alemania al sentir que su vida corría peligro.
"Mi familia y yo no estamos aquí como migrantes. Estamos aquí para ser la voz del 99% de afganas y afganos que
actualmente se esconden en sus casas. Seremos la voz de todas aquellas que ya no pueden trabajar, que ya no
pueden alzar la voz", resumió a los medios de comunicación alemanes a su llegada.
Las artistas "destruyen sus obras".
Las artistas también temen estar entre las primeras en sufrir la ira de los talibanes. La artista y activista afgana
Rada Akbar consiguió llegar a París, pero no todas las artistas afganas han tenido tanta suerte.
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"Algunas artistas afganas que conozco no pudieron ser incluidas en una de las listas de repatriación y están
atrapadas en el aeropuerto: tienen mucho miedo, porque los talibanes han anunciado que no permiten la música
ni el arte. Por eso, todo el mundo entra en pánico y destruye sus obras, documentos o cualquier cosa que pueda
ponerlos en peligro. Pero los talibanes llevan meses recopilando información sobre las mujeres artistas a través
de las redes sociales", explica Rada Akbar.
"He enviado algunas de mis obras al extranjero, pero muchas de ellas siguen en Afganistán: sé que los talibanes
las destruirán. Era muy difícil ser artista en Afganistán, requería mucho tiempo y esfuerzo. Perderlo todo así me
lastima. Pero me prometí a mí misma que no dejaría de alzar la voz y que seguiría haciendo mi trabajo", continúa,
decidida.
Doble amenaza contra las cerca de 300 juezas.
Mientras que unas 300 mujeres eran juezas antes de que los talibanes tomaran el poder, ahora viven
atemorizadas. RFI ha recogido el testimonio de una joven jueza que desea permanecer en el anonimato.
Tras 10 años en la profesión, habiendo ejercido en Mazar-I-Sharif y Balkh y como jefa de la Corte Primaria de
Menores, también se atacó a la corrupción en el país. Pero, como muchas de sus compatriotas, ahora sólo tiene
un deseo: irse.
"Yo era un ejemplo para muchas chicas que se decían a sí mismas: ‘Yo también podría ser jueza algún día’. Lo que
es realmente difícil para mí es que los talibanes nos amenazaron primero desde la distancia, me refiero a
nosotras, las juezas. Y ahora se han apoderado de las instituciones. La otra amenaza viene de los prisioneros que
hemos condenado y que han sido liberados por los talibanes. Hace dos días, el portavoz de los talibanes dijo que
las mujeres ya no podrán ejercer de juezas. Es la principal razón por la que quiero abandonar el país", lamenta.
Adaptado y tomado de: https://www.rfi.fr/es/oriente-medio/20210827-las-mujeres-afganas-hablan-de-sus-temores-ante-la-vuelta-de-los-talibanes-al-poder. 27/08/2021.

¿Cuáles puntos de vista frente al caso de Afganistán, sus mujeres, su sistema legislativo y demás problemas
sociales encuentra(n)? Escriba(n) entre 100 y 140 palabras en el texto considerando lo pertinente al tema:
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NOMBRE:_____________________________________ CÓDIGO: ______________________CURSO _________

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