TRABAJO FINAL INTEGRADOR FACULTAD DE DERECHO UNICEN
ESPECIALIZACIÓN EN PROTECCIÓN INTEGRAL DE DERECHOS DE N.N.A.
GARANTÍAS JURÍDICAS Y JUDICIALES
Alumna: Natalia Furlong D.N.I.N° 30.137.407
El rol del Defensor de Niños, Niñas y Adolescentes como garantía de acceso a la justicia
Estándares jurídicos nacionales e internacionales
La Convención de lo Derechos del Niño (CDN) aprobada en 1989, es la herramienta
normativa central en todo lo relativo de derechos humanos de la infancia.
Incorporada al derecho argentino por ley 23.849 de fecha 1990 y jerarquizada
constitucionalmente con la reforma de 1994, art. 75 inc. 22 de la Constitución Nacional. Con lo
que nuestro país asumió el compromiso internacional fundamental en cuanto debía adecuar todo
su derecho interno a los fines de hacerlo compatible con los estándares internacionales de
derechos humanos.
Para Marisa Herrera1, el valor fundamental de la CDN radica en la nueva relación entre
infancia-adolescencia, Estado sociedad y Familias. Esta nueva interacción es la que sintetiza con
la idea de “protección integral de derechos”
La CDN como su par a nivel nacional la ley 26.061 de Protección Integral de derechos
de Niños, Niñas y Adolescentes, impulsan una nueva institucionalidad en lo relativo a la
protección de derechos, promoviendo un replanteo profundo sobre la relación del Estado (en sus
tres poderes), la familia, la comunidad y las organizaciones de la sociedad civil con las personas
menores de edad.
En definitiva, la doctrina de la protección integral adopta una concepción de la infancia
basada en el reconocimiento de la niñez como una etapa específica e indispensable del
desarrollo humano y el reconocimiento de los niños como titulares de derecho.
A su vez, la Convención Americana de Derechos Humanos en su art. 8, consagra dentro
de las garantías judiciales que “1. Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas
garantías y dentro de un plazo razonable por un juez o tribunal competente, independiente e
imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier acusación
penal formulada contra ella o para la determinación de sus derechos y obligaciones de orden
civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter.”
1
Herrera, Marisa Manual de Derecho de las Familias. Tercera edición. Abeledo Perrot. Pág. 55
y sgs.
Es así que este derecho debe ser interpretado a la luz del art. 12 de la CDN, el cual
contiene sobre el derecho a ser escuchado de los NNA, con el objeto que su intervención se
ajuste a sus condiciones.
A su vez el art. 27 de la ley 26061 mencionada, reconoce como “GARANTIAS
MINIMAS DE PROCEDIMIENTO. GARANTIAS EN LOS PROCEDIMIENTOS
JUDICIALES O ADMINISTRATIVOS. Los Organismos del Estado deberán garantizar a las
niñas, niños y adolescentes en cualquier procedimiento judicial o administrativo que los afecte,
además de todos aquellos derechos contemplados en la Constitución Nacional, la Convención
sobre los Derechos del Niño, en los tratados internacionales ratificados por la Nación Argentina
y en las leyes que en su consecuencia se dicten, los siguientes derechos y garantías: a) A ser
oído ante la autoridad competente cada vez que así lo solicite la niña, niño o adolescente; b) A
que su opinión sea tomada primordialmente en cuenta al momento de arribar a una decisión que
lo afecte; c) A ser asistido por un letrado preferentemente especializado en niñez y adolescencia
desde el inicio del procedimiento judicial o administrativo que lo incluya. En caso de carecer de
recursos económicos el Estado deberá asignarle de oficio un letrado que lo patrocine; d) A
participar activamente en todo el procedimiento; e) A recurrir ante el superior frente a cualquier
decisión que lo afecte.
Acceso a la justicia
El sistema de justicia es uno de los componentes esenciales de cualquier sistema de
protección de derechos, ya que es el medio que permite asegurar la efectiva vigencia de los
mismos. No obstante, el sistema de protección de derechos va más allá de la administración de
justicia ya que involucra a todas las instituciones de un país en la medida que se trata de una
protección integral. El acceso a la justicia de los niños y adolescentes debe considerarse desde
las diferentes posiciones en que ellos pueden encontrarse frente a la administración de justicia.
Entendiendo el acceso a la justicia como “el derecho fundamental que tiene toda
persona para acudir y promover la actividad de los órganos encargados de prestar el servicio
público de impartición de justicia, con la finalidad de obtener la tutela jurídica de sus intereses a
través de una resolución pronta, completa e imparcial.
Es así que en los procesos donde se encuentren involucrados menores, de acuerdo a
todo lo que se ha mencionado anteriormente, se deben aplicar una serie de instrumentos
internacionales
Comprendiendo el acceso a la justicia uno de los enfoques que comprenden la tutela
judicial efectiva, con amparo en el art.18 de la Constitución Nacional que establece la
inviolabilidad de la defensa en juicio de la persona y de los derechos. A su vez el art.8 de la
Convención Americana de Derechos Humanos, Pacto de San José de Costa Rica, con rango
constitucional supremo de conformidad al art.75 inc. 22 de la Constitución Nacional, reconoce a
toda persona el derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por
un juez o tribunal competente, independiente, imparcial, establecido con anterioridad por la ley,
en la sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra ella, o para la determinación
de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter.
“Las barreras que impiden o dificultan el acceso a la justicia pueden ser, en primer
lugar, de naturaleza procesal: la propia normativa procedimental establece requisitos que
suponen obstáculos para el ejercicio de un derecho ante los tribunales.
Resulta claro que el sistema de justicia puede operar sobre las barreras procesales:
modificando la normativa reguladora del procedimiento, y actuando sobre la propia forma en
que los operadores y servidores judiciales la aplican.
Como quiera que las personas más vulnerables de la sociedad encuentran mayores
obstáculos para la tutela de sus derechos por parte de los poderes públicos (perspectiva de
análisis funcional), está justificada una actuación más intensa del sistema judicial para mejorar
las condiciones de ejercicio de sus derechos ante los tribunales de justicia”2
Las Reglas de Brasilia,aprobadas por Acordada 05/2019 por la CSJN, establecen en el
en Sección 2ª.- Beneficiarios de las Reglas3 la necesidad de proporcionar protección especial en
cuanto a su vulnerabilidad a los Niños, Niñas y Adolescentes. “Se considera niño, niña y
adolescente a toda persona menor de dieciocho años de edad, salvo que haya alcanzado antes la
mayoría de edad en virtud del ordenamiento jurídico nacional e internacional aplicable. Todo
niño, niña y adolescente debe ser objeto de una especial tutela por parte de los órganos del
sistema de justicia en consideración a su desarrollo evolutivo. Prevalecerá el interés superior de
las personas menores de edad cuando interactúan con el sistema de justicia.
El nivel de desarrollo biológico, psicoafectivo y cognitivo de los menores de edad
determina una mayor necesidad de protección por parte de todos los poderes públicos en los
distintos aspectos de su vida social, y también en sus relaciones con el sistema judicial, quien
debe prestar una atención especial a sus preocupaciones y necesidades específicas. El artículo
19 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) dispone que
“todo niño tiene derecho a las medidas de protección que su condición de menor requieren por
parte de su familia, la sociedad y el Estado”.
Por ello, el segundo inciso de la Regla (5) establece que “todo niño, niña y adolescente
debe ser objeto de una especial tutela por parte de los órganos del sistema de justicia en
consideración a su desarrollo evolutivo.”. El mencionado nivel de desarrollo implica que los
niños, niñas y adolescentes encuentran frecuentemente unos obstáculos mayores para acceder a
la justicia. Por otra parte, no pueden ejercitar acciones por sí mismos, sino que necesitan la
2
Joaquín Delgado Martin, Guía comentada de las Reglas de Brasilia
3
REGLAS DE BRASILIA SOBRE ACCESO A LA JUSTICIA DE LAS PERSONAS EN
CONDICIÓN DE VULNERABILIDAD (Actualización aprobada por la Asamblea Plenaria de la
XIX edición de la Cumbre Judicial Iberoamericana, abril de 2018, Quito-Ecuador)
asistencia o autorización de una persona adulta (suele ser el padre o tutor) o de un órgano
público (por ejemplo el Ministerio Fiscal o Público). Y dicha vulnerabilidad se incrementa
cuando concurre negligencia o abuso por parte de sus padres o representantes legales.
Figura del Defensor de Niños, Niñas y Adolescente dentro del Ministerio Público de la
Defensa.
Es dentro de este marco jurídico expuesto, el Ministerio Público de la Defensa,
mediante la figura de la Defensoría Pública se convierte en la llave de acceso a la justicia en un
proceso judicial, utilizando herramientas jurídicas para que los NNA puedan acceder a la
justicia en igualdad real con el fin de alcanzar la tutela judicial efectiva que les corresponde.
En este sentido, el Ministerio Público de la Defensa, es una institución del sistema de
justicia dentro de las jurisdicciones nacional, federal, y provincial que se encarga de la defensa
y protección de los derechos humanos. El MPD garantiza el acceso a la justicia y la asistencia
jurídica integral, en casos individuales y colectivos, en especial de quienes se encuentren en
situación de vulnerabilidad.
La Defensoría Pública de Menores e Incapaces como garante del principio de igualdad y
no discriminación, del debido proceso legal y del derecho a ser oído/a de las personas menores
de edad en juicio.
La función del Ministerio Público de la Defensa encuentra asidero a nivel constitucional
en el art. 120, la cual fue incorporada con la reforma del año 1994.
Instituye el MPD como un órgano independiente del resto de los poderes del Estado,
con autonomía funcional y autarquía financiera. “Art. 120.- El ministerio Público es un órgano
independiente con autonomía funcional y autarquía financiera, que tiene por función promover
la actuación de la justicia en defensa de la legalidad de los intereses generales de la sociedad, en
coordinación con las demás autoridades de la República. Está integrado por un procurador
general de la Nación y un defensor general de la Nación y los demás miembros que la ley
establezca. Sus miembros gozan de inmunidades funcionales e intangibilidad de
remuneraciones”.
A su vez en el año 2015 se sancionó y promulgó la ley N° 27.149. Esta normativa
regula la estructura, organización, funcionamiento y pautas de actuación de la defensa pública a
nivel nacional y federal. El MPD se rige por los principios, funciones y previsiones establecidas
en ella para llevar a cabo su misión institucional. La ley N° 27.149 también reafirma la
independencia, autonomía funcional y autarquía financiera del organismo.
ARTÍCULO 16. — Deber esencial. Los integrantes del Ministerio Público de la
Defensa deben gestionar sus casos de manera eficiente, en forma permanente y continua,
propendiendo a una defensa técnica efectiva y adecuada. El artículo 434 de la ley determina
4
Defensores Públicos de Menores e Incapaces
ARTÍCULO 43. — Defensores Públicos de Menores e Incapaces. Funciones para la protección
integral de niños, niñas y adolescentes y personas respecto de quienes haya recaído sentencia
en el marco de un proceso referente al ejercicio de la capacidad jurídica o de implementación
de apoyos y salvaguardias. En el supuesto en el que se encuentren comprometidos los
derechos o intereses de niños, niñas y adolescentes, o de personas respecto de quienes haya
recaído sentencia en un proceso referente al ejercicio de la capacidad jurídica o de
implementación de apoyos y salvaguardias, los Defensores Públicos de Menores e Incapaces,
en las instancias y fueros en los que actúan, tienen los siguientes deberes y atribuciones
específicos, sin perjuicio de los demás propios de la naturaleza del cargo:
a) Intervenir en los procesos referentes al ejercicio de la capacidad jurídica o de
implementación de apoyos y salvaguardias.
b) Intervenir en forma complementaria en todo asunto judicial que afecte los derechos,
intereses o bienes de niños, niñas y adolescentes, o de personas respecto de quienes haya
recaído sentencia en el marco de un proceso referente al ejercicio de la capacidad jurídica o de
implementación de apoyos y salvaguardias.
c) Promover o intervenir en forma principal cuando los derechos o intereses de sus asistidos
estén comprometidos y existiera inacción de sus representantes; cuando el objeto del proceso
sea exigir el cumplimiento de los deberes a cargo de sus representantes o apoyos; y cuando
carecieren de representante o apoyo y fuera necesario proveer la representación o el sistema
de apoyos y salvaguardias para el ejercicio de su capacidad jurídica.
d) Intervenir en el ámbito extrajudicial ante la ausencia, carencia o inacción de los
representantes, cuando estén comprometidos los derechos económicos, sociales y culturales.
En su caso, pueden adoptar aquellas medidas urgentes propias de su ámbito funcional y de
acuerdo con la normativa específica en la materia.
e) Intervenir como salvaguardia de los apoyos proporcionados judicialmente o en otros ámbitos,
cuando ello fuera resuelto en la esfera del Ministerio Público de la Defensa, según las
circunstancias específicas del caso.
f) Ser parte necesaria, en el ámbito penal, en todo expediente que se forme respecto de una
persona menor de edad, autor o víctima de delito, conforme las leyes pertinentes para su
protección integral. Deben intervenir en todo acto procesal del cual pueda derivarse un
beneficio o perjuicio para sus defendidos y estar presentes en cada ocasión en que estos
fueren citados.
g) Asesorar a sus asistidos y a toda persona ligada al efectivo resguardo de sus derechos
acerca de las acciones conducentes para tales fines.
h) Actuar conforme a las garantías de procedimiento y a los estándares de derechos humanos
relativos al acceso a la justicia y al interés superior de los niños, niñas y adolescentes; en
particular en cuanto al derecho a ser oídos, a que sus opiniones sean tenidas en cuenta y a
mantenerlos informados de los asuntos inherentes a su intervención, en función del grado de
evolución de sus facultades, teniendo en cuenta el progresivo reconocimiento de la capacidad.
i) Actuar conforme a las garantías de procedimiento y a los estándares de derechos humanos
relativos al acceso a la justicia de las personas con discapacidad; en particular al respeto por
su autonomía, voluntad y preferencias, a la implementación de los ajustes que sean necesarios
para asegurar su participación en el procedimiento, y a la no discriminación.
j) Postular una visión de la defensa o asistencia que tome en consideración la perspectiva de
género y la diversidad cultural.
cuales son las funciones que debe cumplir para la protección integral de niños, niñas y
adolescentes
Como antecedente normativo a la reforma del Código Civil y Comercial, el art 59 del
Código Civil establecía que “A más de los representantes necesarios, los incapaces son
promiscuamente representados por el Ministerio de Menores, que será parte legítima y esencial
en todo asunto judicial o extrajudicial, de jurisdicción voluntaria o contenciosa, en que los
incapaces demanden o sean demandados, o en que se trate de las personas o bienes de ellos, so
pena de nulidad de todo acto y de todo juicio que hubiere lugar sin su participación”
La reforma del código ha eliminado lo de “representación promiscua” por parte del
Ministerio. Además del cambio terminológico, conceptualiza la participación principal y
complementaria.
Por su parte el Código Civil y Comercial se refiere al Ministerio Público de la Defensa
en el art. 103 “cuya interpretación debe hacerse a la luz del art. 120 de la CN y de la LOMP. En
el caso de NNyA se procura resguardar el interés superior y el orden público, valores estos que
merecen especial tutela jurisdiccional. Veamos.
En primer lugar, el Cód. Civ. y Com. define en el art. 103, primer párrafo, quiénes son
las personas respecto de las cuales debe actuar el Ministerio Público en el ámbito judicial y las
enumera: i. las personas menores de edad ; ii. las personas incapaces o con capacidad restringida
; iii. aquellas cuyo ejercicio de la capacidad requiere de un sistema de apoyos.
En segundo lugar, se dispone en el segundo párrafo que la actuación judicial será a.
complementaria o conjunta con los/las progenitores/as, tutores/as, guardadores/as, apoyos y/o
curadores/as o b. principal, cuando se encuentren comprometidos los derechos de los/as
representados/as y haya inacción de sus representantes; cuando el objeto del proceso es exigir el
cumplimiento de los deberes a cargo de los/as representantes; cuando las personas menores de
edad, incapaces o con capacidad restringida carecen de representante legal y es necesario
proveer la representación. La intervención complementaria garantiza la protección para las
personas que necesitan la doble representación y sucede en el caso de los procesos en que se
encuentren involucrados intereses de las personas menores de edad, incapaces o con capacidad
restringida. Es la más usual.
k) Concurrir a las instituciones en donde se encuentren alojados sus asistidos, controlando que
sus derechos e intereses sean respetados y efectuar, en su caso, las acciones que fueren
pertinentes.
l) Instar el agotamiento de las vías recursivas a fin de propender a la mejor solución jurídica
para sus defendidos o asistidos.
m) Convocar personas a su despacho cuando fuere necesario para el ejercicio de su ministerio.
n) Responder a los pedidos de informes que les formule la Defensoría General de la Nación.
La representación primordial o principal será la de los/las progenitores/as (art. 639),
tutores/as (art. 104), guardadores/as (arts. 104, 657), curadores/as (art. 138) o apoyos para la
toma de decisiones con facultad representativa (arts. 43 y 101, inc. c). La segunda es la
"complementaria" y "autónoma" según el caso del Ministerio Público, para la órbita de su
competencia y en el proceso judicial.
Es decir, su representación es —en principio— complementaria y subsidiaria, en
coordinación con los representantes legales y necesarios (padres, tutores y curadores),
coadyuvando en la representación, en tanto el planteo de los representantes necesarios se ajuste
a derecho y a las necesidades del niño o de la persona con capacidad restringida
Por su parte, la representación principal tiene lugar de forma autónoma y directa, ya sea
de manera individual o representando derechos de incidencia colectiva. Es principal a) cuando
los derechos de los representados están comprometidos y existe inacción de los representantes;
cuando el objeto del proceso es exigir el cumplimiento de los deberes a cargo de los
representantes, cuando carecen de representante legal y es necesario proveer la representación.
En el ámbito extrajudicial, el Ministerio Público actúa ante la ausencia, carencia o inacción de
los representantes legales, cuando están comprometidos los derechos económicos, sociales y
culturales.
Según Mizrahi5, “resulta muy acertada la nueva regulación porque enfoca el desempeño
del Ministerio Público no ya en una función de representación propiamente dicha (la que queda
reservada para las hipótesis especiales) sino en una función de asistencia y control de l actuación
de los representantes legales , velando desde luego por los intereses de los niños y adolescentes.
Empero lo que resulta fundamental destacar aquí es la nueva función que está destinada a
cumplir el Ministerio Público en el área dedicada a los menores de edad. por lo pronto en la
medida de lo posible debe dejar toda idea de sustitución completa de voluntad del afectado, sino
que esta tiene que, de algún modo, integrarse en el dictamen que emita el funcionario; lo cual ha
exigir sin dudas, escuchar su voz y tener un estrecho contacto con áquel; indagando sus
vivencias, miedos, sentimientos y preferencias. Entonces, dejando a salvo el caso de niños muy
pequeños, bueno es resaltar que en lugar de representación, el papel del Ministerio Público será
de asistencia; en la unilateralidad va a dar paso a una bilateralidad, tras el indispensable diálogo
fecundo, que en la medida lo posibilite la capacidad progresiva del niño y adolescente, se
operará entre éste y el funcionario que cumpla la misión de asistir.
De lo dicho se desprende que la justicia de acompañamiento es lo que se impone en el
deber del Ministerio Público de interactuar con su asistido; y así se tornará efectiva la protección
especial a la que es acreedor el niño y adolescente por su situación de vulnerabilidad
Jurisprudencia
5
Mizrahi Mauricio Luis, Responsabilidad Parental 2da impresión. Ed. Astrea pág. 110 y sgs.
El rol del Ministerio Público se elevó también a estándares convencionales al referirse
la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH o Corte) en el caso “Furlan”6 a que dicha
función es un refuerzo de garantías cuando están en juego los intereses de personas vulnerables,
hace hincapié en las necesidades de actuación del Ministerio y otras instituciones para
coadyuvar en el acceso a la justicia de personas vulnerables para la protección y garantía de sus
derechos humanos.
Así determinó “la Corte observó que el asesor de menores no fue notificado por el juez
del proceso civil mientras Sebastián Furlan era un menor de edad ni posteriormente, cuando se
contó con los peritajes que daban cuenta del grado de su discapacidad. Por tal razón, no contó
con una garantía, no sólo obligatoria en el ámbito interno, sino que además habría podido
ayudar mediante las facultades que le concede la ley, a coadyuvar en el proceso civil. Teniendo
en cuenta lo anterior, en las circunstancias específicas del presente caso el asesor de menores e
incapaces constituía una herramienta esencial para enfrentar la vulnerabilidad de Sebastián
Furlan…En consecuencia, la Corte concluyó que se vulnera el derecho a las garantías judiciales
establecido en el artículo 8.1, en relación con los artículos 19 y 1.1, todos de la Convención
Americana, en perjuicio de Sebastián Claus Furlan.”
Por su parte la Corte Suprema de Justicia de la Nación se ha referido en el fallo7
“Aguirre, Gabriela Yolanda c/ Quevedo, Eulalia y otro s/ daños y perjuicios (accidente de
trabajo)” compartiendo criterio con el dictamen del procurador fiscal en cuyo dictamen. “Son
descalificables las sentencias que omiten dar intervención al ministerio pupilar para ejercer la
representación promiscua cuando la resolución compromete en forma directa los intereses de
niños, niñas y adolescentes, por cuanto ello importa desconocer el alto cometido que la ley le ha
asignado a dicho órgano, y no solo menoscaba su función institucional sino que acarrea la
invalidez de los pronunciamientos dictados en esas condiciones.” “Le corresponde al juez como
director del proceso asegurar la participación oportuna del Ministerio de Menores y hasta tanto
no se efectivice dicha participación, e incluso se dirima si ese ministerio actuará en calidad
complementaria o principal, no puede configurarse la caducidad de la instancia sólo por la falta
de impulso procesal del representante legal; máxime, cuando a la luz de la materia en debate –
indemnización por fallecimiento del trabajador-, el instituto de la perención de instancia debe
aplicarse de manera especialmente restrictiva.”
Asimismo se ha pronunciado8, “En tal sentido, la Convención sobre los Derechos del
Niño dispone que los Estados partes tienen la obligación de garantizar al menor que esté en
condiciones de formarse un juicio propio, el derecho a ser escuchado en todo procedimiento
judicial o administrativo, a expresar su opinión libremente en todos los asuntos que lo afectan y
6
Corte IDH, Caso Furlan v. Argentina, sentencia del 31/08/2012.
7
CSJ 2561/2018/RH1
8
CSJN, C. 477. XLVII. y otro.
a que sea tenida debidamente en cuenta en función de su edad y madurez e cfr. arto 12 de la
Convención aprobada por ley 23.849, y arts. 20, 30, aps. "b" y "d", 24, 27, 29 y ccds., de la ley
26.061). A su vez, el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas interpretar este
instrumento internacional, destacó la relevancia especial del derecho de los niños a ser oídos.
Dijo que este derecho forma parte de uno de los cuatro principios generales del Convenio, junto
al derecho a la no discriminación, a la vida y al desarrollo y a la consideración primordial del
interés superior del niño. Resaltó que la observancia del derecho a ser oído no es discrecional
sino que constituye una obligación jurídica de los Estados, que deben garantizar su observancia
sistemática en los procesos judiciales (Comité de los Derechos del Niño, Observación General
nO 12,20/07/09; párrs. 2, 15 Y 49). Luego, al describir su particular relación con el principio
protectorio del interés superior, consagrado en el artículo 3 ° de la Convención, manifestó que
no es posible asegurar ese interés si no se respeta el derecho a ser escuchado, el que viene a
facilitar el papel esencial de los niños en todas las decisiones que afecten a su vida (Observación
General n° 12, ya citada, pár. 74).”
La Omisión del mismo “ese déficit como un vicio grave del procedimiento”
En el sentido de lo expuesto en cuanto al derecho de todo niño a ser escuchado en todo
procedimiento judicial o administrativo que lo afecte, ya sea directamente o por medio de sus
representantes, la CSJN resaltó que “la intervención del asesor de menores en ambas instancias,
satisface la obligación que impone el art. 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño (ley
23.849) a los Estados de garantizarle al niño el derecho a ser oído”9
Asimismo resolvió “el Defensor de Menores es parte esencial y legítima en todo asunto
judicial o extrajudicial en el que intervenga un menor de edad, e incluso puede deducir todas las
acciones y adoptar las medidas que sean necesarias para su mejor defensa en juicio y al
advertirse que no se dispuso la participación del Ministerio de Menores pese a que obraba un
pedido expreso en tal sentido de la actora al entablar la demanda, como que tampoco se le
confirió intervención alguna previo a la adopción de decisiones posibles de causar a dicha
representación promiscua un gravamen de insusceptible reparación ulterior, correspondía
declarar la nulidad de las resoluciones dictadas sin esa
participación previa.”10
En suma, existe un deber de tutela reforzada que recae sobre los/las jueces y juezas en
los procedimientos judiciales que involucran derechos de los NNyA. Se trata de un "plus de
garantía de derechos" que debe reconocerse y garantizarse mediante la intervención de oficio
oportuna al Ministerio Público como garantía procesal y de defensa en juicio de NNyA. Este ha
9
CSJN W. 12. XXXI. RECURSO DE HECHO Wilner, Eduardo Mario c/ Osswald, María
Gabriela.
10
CSJN (Fallos: 333:1152)
sido el criterio de la CSJN sostenido por años— en cuanto a que son descalificables las
sentencias que omiten dar intervención al Ministerio Público.
En una publicación11 a un fallo de la CSJB, Folgar María Laura y Pascuali María Belen
refieren que “Los tratados de derechos humanos, además de disponer el deber de asegurar un
proceso respetuoso del principio del debido proceso y del interés superior del/a NNyA,
determinan el deber de garantizar el derecho de acceder a la justicia sin discriminación. En esta
línea, la doctrina entiende que, en casos como el que comentamos, descalificar las sentencias
que omiten dar intervención a defensores/as de menores e incapaces, se vincula con la noción de
"medida de compensación" de las condiciones de desigualdad en las que se encuentran las
personas menores de edad a los fines de un efectivo acceso a la justicia y defensa de sus
derechos. Como así también, con las Reglas de Brasilia sobre Acceso a la Justicia de las
Personas en Condiciones de Vulnerabilidad —adoptadas en la XIV Cumbre Judicial
Iberoamericana Brasilia, República Federativa del Brasil, en el año 2008— a las que adhirió la
Corte Suprema de Justicia de la Nación.
En particular, las reglas citadas prevén que todo niño, niña y adolescente debe ser objeto
de una especial tutela por parte de los órganos del sistema de justicia en consideración a su
desarrollo evolutivo" (art. 5°, inc. 2). Ello por cuanto "encuentran frecuentemente unos
obstáculos mayores para acceder a la justicia. Por otra parte, no pueden ejercitar acciones por sí
mismos, sino que necesitan la asistencia o autorización de una persona adulta (suele ser el padre
o tutor) o de un órgano público (por ejemplo, el Ministerio Fiscal o Público). Y dicha
vulnerabilidad se incrementa cuando concurre negligencia o abuso por parte de sus padres o
representantes legales"
Si bien el presente trabajo refiere a la figura del Ministerio público de la Defensa en
cuanto garantía de acceso a la justicia de NNA, es necesario mencionar además que la ley
26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, que fue
sancionada en 2005, crea la figura de la Defensora de los Derechos de las Niñas, Niños y
Adolescentes “con el objeto de velar por la protección y promoción de sus derechos
consagrados en la Constitución Nacional, la Convención sobre los Derechos del Niño y las leyes
11
Folgar, María Laura - Pascuali, María Belén “La intervención del Ministerio Público como
garantía de acceso a la justicia de niños, niñas y adolescentes” TR LALEY AR/DOC/3158/2023
nacionales”.12 No es hasta el año 2020, que la Defensora actual juró ante el Senado de la Nación
por un período renovable de 5 años.
12
CAPITULO III DEFENSOR DE LOS DERECHOS DE LAS NIÑAS, NIÑOS Y
ADOLESCENTES ARTICULO 47. — CREACIÓN. Créase la figura del Defensor de los
Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, quien tendrá a su cargo velar por la protección y
promoción de sus derechos consagrados en la Constitución Nacional, la Convención sobre los
Derechos del Niño y las leyes nacionales. ARTICULO 48. — CONTROL. La defensa de los
derechos de las niñas, niños y adolescentes ante las instituciones públicas y privadas y la
supervisión y auditoría de la aplicación del sistema de protección integral se realizará en dos
niveles: a) Nacional: a través del Defensor de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes;
b) Provincial: respetando la autonomía de las provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, así como las instituciones preexistentes. Las legislaturas podrán designar defensores en
cada una de las jurisdicciones, cuya financiación y funciones serán determinadas por los
respectivos cuerpos legislativo