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Historia Politica

El documento describe el Antiguo Régimen en Europa hasta 1914, caracterizado por monarquías absolutas, un orden social basado en estamentos y una economía agraria con escasa industrialización. La Revolución Francesa surge como respuesta a la crisis económica y la falta de representación del pueblo, culminando en la creación de la I República Francesa y el ascenso de Napoleón. Se destacan las luchas por los derechos, incluyendo la defensa de la igualdad de género por figuras como Olympe de Gouges.

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El documento describe el Antiguo Régimen en Europa hasta 1914, caracterizado por monarquías absolutas, un orden social basado en estamentos y una economía agraria con escasa industrialización. La Revolución Francesa surge como respuesta a la crisis económica y la falta de representación del pueblo, culminando en la creación de la I República Francesa y el ascenso de Napoleón. Se destacan las luchas por los derechos, incluyendo la defensa de la igualdad de género por figuras como Olympe de Gouges.

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HISTORIA POLÍTICA

Tema 1. El mundo hasta 1914.


Antiguo Régimen es el nombre otorgado por los revolucionarios franceses para denominar al siglo
XVIII, englobando sus monarquías absolutas, etc. El rey era la fuente de todo el poder, con
excepciones de algunos privilegios de reinos concretos. El orden social, la regulación económica y las
relaciones en global dependían del rey. La actividad mayoritaria era la agricultura, predominando la
propiedad señorial, procedente del señorío feudal. En Europa Occidental el señorío suponía que el
señor ejercía su poder mediante la administración, teniendo diversos privilegios económicos. Sin
embargo, en Europa Oriental incluía la esclavitud de los vasallos, que realizaban trabajos forzados en
las tierras. Este monopolio sobre las tierras hacía que el precio de las tierras libres aumentara, en
deterioro del resto de la sociedad. La explotación de las tierras se basaba en dos formas: en Europa
Occidental, el arrendamiento temporal a los labradores a cambio de una renta, que daba lugar a una
disparidad de clases sociales. En algunos casos estos contratos se mantuvieron hasta avanzada la
edad contemporánea. La rabassamorta, por ejemplo, era un tipo de contrato llevado a cabo en
Cataluña, de larga duración, que suponía pertenecer a los arrendadores hasta la muerte de las vides
(sector vinículo). Por otro lado, en Europa Oriental, normalmente el propietario de la tierra era
explotador directo de ésta, que daba lugar a la servidumbre. Había escasez de avances técnicos, con
una escasa actividad industrial. Estaba activo el sistema gremial, que establecía los precios y la
actividad del mercado. En Gran Bretaña se empezó a desarrollar el denominado ‘putting of system’,
que hacía que los propietarios les daban los materiales a los campesinos para volverles a comprar el
producto una vez manufacturado, escapando así de las normas de los gremios. Las actividades
mercantiles se dividían en dos grandes sectores; el sector interior, y el sector exterior o comercio
internacional. La mayor parte de la población se alimentaba del cereal, lo que llevó a que en las
ciudades se establecieran los ‘precios pasados’ (limitación de los precios para evitar el
desabastecimiento de la población y los conflictos sociales, como los motines de hambre o motines
de subsistencia). Por otro lado, el abastecimiento de las ciudades tomó gran importancia al crecer
éstas. El comercio internacional se realizaba mayormente por mar, a través de compañías
privilegiadas a las que los monarcas absolutos les daban un régimen de monopolio. El país pionero
en esta institucionalización fue Holanda con la compañía de Las Indias Orientales. Además de esto,
en cuanto a la sociedad estamental, la sociedad del antiguo régimen cuenta con dos grupos o
estamentos privilegiados que creaban a su vez el tercer estamento. Los estamentos privilegiados
eran el clero y la nobleza, y el resto lo constituía el pueblo llano (tercer estado o estado general en
España, trabajadores y esclavos). Lo que distinguía al clero y la nobleza de los demás era el disfrute
de importantes privilegios. Estos privilegios variaban en función de los distintos países, pero entre
ellos figuraban la reserva de diversos empleos públicos, estaban exentos del ejercicio de oficios
penosos y, además, no pagaban impuestos. En cada uno de los grupos operaba un mecanismo
económico; había distinción entre el alto y el bajo clero (el alto disfrutaba del diezmo) y entre la alta
y la pequeña nobleza (entre ellos se incluían a los hidalgos). En el seno del tercer estado las
diferencias económicas eran semejantes; aunque con el surgimiento de la burguesía las diferencias
comenzaron a evidenciarse. La organización política de los estados del Antiguo Régimen responde a
un modelo básico que era la monarquía absoluta. Junto a ella subsistían formas más arcaicas como la
monarquía electiva en Polonia, o más modernas como la monarquía parlamentaria en Inglaterra. Al
lado de la monarquía hay que decir que en el Antiguo Régimen existían también repúblicas, que aun
así seguían siendo gobiernos dictocráticos. Por ejemplo, la ciudad de Venecia. El poder de los reyes
en Europa tenía un carácter incondicional, el soberano, aunque obligado a respetar los contactos
con los súbditos, tenía el poder de derogar las leyes de acuerdo con el interés del soberano. La
resistencia ocasional de algunos sectores dio lugar a algunos conflictos puntuales (en el caso de
España, por ejemplo, las Germanías). La composición de las asambleas distinguía a los
representantes en función a su condición social (un estamento, un voto). El desarrollo de las
asambleas, además, se reducía a la petición de una ayuda económica por parte del soberano y, como
mucho, por la petición de mejoras por parte de los súbditos. La participación de la mayoría de los
súbditos, por tanto, era nula. En el siglo XIX se desarrolló el despotismo ilustrado, un fenómeno
caracterizado por la utilización del poder real para promover reformas económicas y sociales sin
cambiar el sistema político. El ejemplo más claro en España fue Carlos III, que comenzó la mayoría de
las reformas de Madrid. Federico II en Prusia, Catalina II en Rusia, desarrollaron una serie de
programas que procuraron mejorar la agricultura y promover la manufactura y el libre comercio al
tiempo que estimulaban la burguesía, aunque sin darles poder. En el caso de Centroeuropa, trataron
de mejorar (poco) la situación de los siervos. De ahí que se dejara de creer en una mejora promovida
por los reyes. La Revolución francesa surgió precisamente de este estado conflictivo en los Estados
generales, que llevaban sin ser convocados desde el siglo XV prácticamente. El problema llegó a
Francia tras la pérdida de dinero por la participación en la Guerra de la Independencia de Estados
Unidos. La asamblea se negó a aprobar los nuevos presupuestos para el rey debido a la dura crisis
económica de la época en Francia. Esto acabó culminando en el estallido de la Revolución francesa el
14 de marzo, motivado por el pueblo llano, que aspiraba a darle al pueblo una Constitución. A esta
revolución se acabaron uniendo representantes de la nobleza y del clero. Uno de los principales
teorizadores en Francia fue Abate Sièyes. Cabe decir que en la primera Constitución escrita durante
la Revolución francesa no se establecía una República, pero al renunciar Luis XVI a los acuerdos
desarrollados. Esto llevó al establecimiento de la I República Francesa en 1792 que daría lugar al
gobierno de lo que se llamó ‘la Convención’, es decir, los jacobinos. Fue entonces cuando la
revolución se radicalizó, llevando al asesinato de miles de personas. La crueldad del gobierno llevó a
un Golpe de Estado, que acabó con la dictadura de Roberts Pierre. En la primera etapa de la
Revolución, vinculado a la idea del liberal que se inicia en este momento, surgieron las declaraciones
de derechos, entre las que destacan la de Virginia (EEUU, 1776) y la francesa. Olympe de Gouges se
reveló contra la ausencia de derechos para las mujeres; defendía la igualdad tanto de derechos
como de obligaciones entre los hombres y las mujeres. Fue guillotinada en 1793. Junto con Mary
Sheller, constituye una de las primeras mujeres revolucionarias en Europa. Con el golpe de Estado,
Napoleón acaba con el directorio y establece un consulado en 1799.

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