MELE BRUNIARD
GRABADO I - COLOQUIO
PROFESORA: Zilli, Mariel
ALUMNAS: Martinez Abril - Ayala Mayra
Artista seleccionada: Mele Bruniard (Nélida Elena Bruniard)
Nacida en Reconquista, provincia de Santa Fe,el 19 de noviembre de 1930.
Grabadora, dibujante, ilustradora, docente
y una figura relevante en los desarrollos
de las artes gráficas argentinas. Integró el
taller de Juan Grela, la Agrupación de
Grabadores Rosarinos y el Grupo Taller.
En 1942 se radicó en Rosario junto con su
familia.Obtuvo el título de Maestra
Normal Nacional en 1948 y en 1951
egresó como Profesora Nacional de
Dibujo y Pintura de la Escuela Superior de
Bellas Artes de Rosario, Universidad
Nacional del Litoral.
Durante un período de 30 años desarrolló
una importante labor docente en la
Escuela Provincial de Artes Visuales de
Rosario.
En 1952, inició su formación plástica en
el taller de Grela, reconocido artista
rosarino, al que acudió con Rosa Aragone,
Nilda Bustos, Ana María Pusso y Zulema
Piazza para instruirse en todas las técnicas de grabado. Experiencia de formación que
retomó, más adelante, con el fin de perfeccionar sus conocimientos en composición, dibujo
y color.
Integró la Agrupación de Grabadores Rosarinos inicialmente constituida por Grela,
Santiago Minurn Zerva, Luis Correale, Clelia Barroso y José Lo Cascio, entre otros.
Colectivo de artistas que contribuyó a impulsar la técnica gráfica en el medio artístico local
a mediados de la década del cincuenta.
Participó de numerosas muestras individuales y colectivas por el país y el
extranjero,recibiendo distinciones.
Al iniciarse la década siguiente, formó parte del Grupo Taller, formación compuesta por
artistas provenientes del taller de Grela y de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad
Nacional de Rosario. En su obra la experimentación e intertextualidad son particularidades,
pueden señalarse recursos gráficos que provienen de sus indagaciones en torno al estudio
de la técnica del grabado en autores como Alberto Durero, José Guadalupe Posada, Sergio
Sergi y Grela.
En el contexto de la plástica argentina, la obra de Mele Bruniard comprende uno de los
episodios representativos de los desarrollos de las artes gráficas. El grabado es la práctica
que la artista abordó desde sus primeras incursiones en el arte en el taller de Grela, para
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crear un universo de trabajo propio. Un lenguaje que fue mutando hacia imágenes cuyas
composiciones estuvieron destinadas a comprender un amplio espectro iconográfico
concebido a lo largo de cinco décadas. Sus estampas se inscriben en la historia de la
producción social de lo simbólico. Revelan procedimientos y hallazgos en ese proceso de
creación de una jerga única, que la llevó a incorporar el legado de las culturas antiguas
junto con la impronta de los relatos locales. Su glosario incluye elementos de tradiciones
que, como la incaica, la inspiraron en la majestuosa tarea de inventar su propia flora y fauna
litoraleña. Hoy en día, sus series aportan nuevos enfoques para revisar la tradición del
grabado y su compleja inscripción en el campo del arte.
En su trabajo, la artista presenta referencias literarias, y símbolos visuales y narrativos de
culturas antiguas. El itinerario de Bruniard incluye una gran cantidad de ilustraciones
basadas en textos específicos, pero son los Cuentos de amor, de locura y de muerte, de
Horacio Quiroga (1917) los que fundaron el deseo de ampliar el contenido de la literatura
a través de imágenes alusivas. Un deseo que estuvo presente a lo largo de los años 50, y
que plasmó en diversos tacos. Vida y obra de Quiroga, especialmente su amor por la selva
y su tendencia por retratar en sus cuentos a la naturaleza como enemiga del ser humano, se
constituyeron en fuertes estimuladores de su trabajo. Pero hubo también otros escritores
argentinos que llamaron su atención. En este plano, títulos como Calvario, de Elías
Castelnuovo (1949), Fisonomías de la muerte, de Margarita Bunge (1953), El
espantapájaros, de Jorge Riestra (1950), El árbol de Rodolfo Alonso (1964) y Tristezas de
la cortada de los tres sargentos, de Raúl Gustavo Aguirre (1965), fueron algunos de los
textos que la artista ilustró para formular la unión intertextual entre el poema como lenguaje
escrito y el grabado como escritura visual. Dupla a la que se sumó la mitología, a medida
que fue creciendo su afán simbolista. Como dibujante y grabadora posee una estética única
e identificable. En ella emerge un amplio repertorio iconográfico de seres, plantas y
animales fantásticos que revelan muchas de sus reminiscencias infantiles ubicadas en el
entorno natural de su ciudad natal. La particular geografía del paisaje litoraleño en el que
fue criada.
Algunas de sus estampas integraron las carpetas xilográficas editadas por Emilio Ellena.
Coleccionista, investigador, editor, curador, gestor cultural y figura fundamental en el
desarrollo y promoción de la plástica de la ciudad y el arte latinoamericano que, en 1958,
comenzó Ediciones Ellena. La colección se completó con la edición de 50 carpetas con
impresiones originales de 30 autores. La nómina estaba compuesta por reconocidos
maestros de la obra gráfica junto con otras figuras de generaciones más jóvenes.
Pertenecieron a la grabadora las carpetas N° 2 y N° 50 editadas en 1959 y 1967,
respectivamente. También la incluyó en su carpeta de mayor formato denominada 9
xilógrafos argentinos de 1965.
Hacia 1967, Bruniard elabora una reseña histórica del grabado y de cómo llegó a nuestros
días, publicada en Colot (voces), revista de difusión cultural y artístico-literaria de la
Sociedad Hebraica Argentina de Rosario. Un ensayo donde habla del grabado como un
recurso antiquísimo celebrando la herencia de maestros como Alberto Durero, Rembrandt
Van Ryn, Francisco de Goya y Lucientes, Giovanni Battista Piranesi y Toulouse Lautrec,
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entre otros. Este conocimiento allí expuesto es producto de su intensa investigación, no
sólo en torno al curso de esta técnica tradicional en la historia del arte sino también como
estrategia de obtención de imágenes propias. En este sentido, a lo largo de toda su
trayectoria se dedicó de lleno a esta práctica. Ante la promesa de jerarquizar el relato
plástico, desde La vela (1954) –primera xilografía realizada luego de su paso por el taller
de Juan Grela– hasta la serie Bestiario su lenguaje fue extendiendo y formalizando un
amplio y auténtico repertorio objetual que respondió fervientemente a las leyes de su
imaginario.
En las xilografías de Mele Bruniard, el símbolo cobra mayor fuerza a través del empleo de
la palabra.Toda su obra se basa en la conexión entre las artes visuales y la literatura,
resultado de su profundo interés por múltiples lenguas, exploradas e investigadas mediante
exhaustivas consultas en numerosos diccionarios. El quechua o quichua es una de las
familias de lenguas originarias de los Andes centrales que empleó habitualmente. Diversas
palabras en este idioma –micchi (gato), akatanka (escarabajo), inti (sol)– aparecen como
significante y significado, tanto dentro del universo plástico de la imagen como en el título.
También utiliza vocablos mayas y aztecas y expresiones del latín y del guaraní, entre otras.
A veces son dispuestas solamente como planos decorativos y en otros casos, como
contenido implícito a descifrar. Si bien la fonética de cada término ha sido dejada de lado,
el sonido es un componente de estas obras. Las mismas son forjadas en el marco de una
oralidad silente que completa la situación de la palabra como símbolo en un contexto
visual-narrativo.
“Doce años atrás estaba segura de que el grabado en madera era una necesidad en el
campo de la ilustración. Tan convencida estaba que me pareció un camino firme a recorrer
y a él me dirigí. Las viñetas de Holbein con sus incansables calaveras, afanosas en
sembrar, bailar y por sobre toda tarea vivir, me atraparon. Los pequeños tacos de José
Guadalupe Posada dando un idioma más directo a los acontecimientos de la vida cotidiana
de sus contemporáneos en cientos de hojuelas multicolores, me convencieron. ¿Por qué no
podía ilustrar yo?” Mele Bruniard, 1966.
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Obras
Título: Pase Mágico
Fecha: 1970
Técnica: Xilografía
Dimensiones: 64 x 97 cm. Med. externas: 82 x 110 cm.
Colección museo de Arte Moderno de Buenos Aires
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Título: Peral en las Charatas
Año:1967
Técnica: Xilografía
Dimensiones: 98 x 62 cm. Med externas: 111 x 77 cm
Colección Museo de arte moderno de Arte Moderno
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Título: Mishi, Michino, Gatu, Cleo, Tununo, Chochono, Colita, Micifuz, Toto, Negrito,
Pepo, Titina, Morrongo, Manchita, Moteado, Minino, Bombita y Felino,
Año: 1967
Técnica: Xilografía
Dimensiones: 67 x 96,5 cm. Med externas: 72 x 112 cm.
Colección Museo de Arte Moderno de Buenos Aires
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Título: Jardín en el otoño
Año:1979
Técnica: Xilografía
Dimensiones:51,5 x 91,5 cm. Med externas: 72 x 112 cm.
Colección Museo de Arte Moderno de Buenos Aires
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Título: Sol,luna y Sol
Año:1965
Técnica: Xilografía
Dimensiones: 64 x 69,5 cm. Med externas: 79 x 82 cm
Colección Museo de Arte Moderno de Buenos Aires
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Bibliografia:
https://castagninomacro.org/archivos/editorial/24._mele_bruniard.pdf
https://castagninomacro.org/archivos/editorial/24._mele_bruniard.pdf
https://artedelaargentina.com/disciplinas/artista/grabado/mele-nelida-elena-
bruniard-seron
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