REPORTE DE ABORDAJE PSICOLÓGICO
INFANTIL
Jennifer Arlette Patlan Jauregui
TEST DIBUJO DE LA FIGURA HUMANA (E.M. Koppitz)
INTERPRETACIÓN
El niño presenta indicios de una alteración en el desarrollo emocional y
conductual, asociada a un ambiente familiar inconsistente, con modelos de
crianza contradictorios y relaciones afectivas ambivalentes. La presencia de
violencia (tanto como quien la recibe y como agresor) sugiere que está
replicando una dinámica aprendida de resolución de conflictos basada en la
agresión y el control. El padre, al consentirlo, podría estar desautorizando las
figuras normativas y promoviendo una baja tolerancia a la frustración.
A nivel emocional, el niño parece experimentar inseguridad afectiva, dificultad
para regular emociones intensas (ira, frustración, tristeza) y una autoimagen
inestable, posiblemente en formación bajo un entorno de poca contención. La
agresión hacia su madre y compañeros podría interpretarse como una búsqueda
de control frente a la percepción de abandono o rechazo. El deseo de jugar con
su hermana, aun cuando es rechazado, sugiere también una necesidad
insatisfecha de vínculo y validación.
TEST DEL DIBUJO DE LA FAMILIA
INTERPRETACIÓN
Este dibujo sugiere que el niño presenta importantes necesidades afectivas
insatisfechas por sus relaciones parentales, pero el obstáculo constante para
enfrentarlo es que está expuesto a modelos parentales contradictorios que
incluso se ve expresado en la diferencia de tamaños entre los dibujos de sus
padres, ya que con su madre ambivalente (afectiva pero castigadora) y a su
padre permisivo, refuerzan en el niño la inconsistencia en sus figuras de
autoridad y eso podría estar generando confusión sobre los límites que debería
tener. La confusión podría estar haciendo que el niño experimente signos de
ansiedad e impulsividad como también una dificultad en el control de sus
impulsos y una posible lucha por ser visto y valorado. Se puede observar también
que por la falta de proximidad en el dibujo con su hermana muestra la falta de
interacción emocional que experimenta en su día a día.
El niño se dibujó a sí mismo como una figura pequeña entre adultos, lo que
sugiere una posición subordinada pero central dentro del grupo familiar. Esto
puede reflejar ambivalencia lo que quiere decir que busca reconocimiento, pero
también se siente aplastado por la presencia de los adultos y esto lo vemos en
la diferencia de tamaño de la madre, su tamaño y ubicación podrían indicar una
figura que impone autoridad o genera temor/resistencia.
Por otro lado, los berrinches y la agresividad hacia la madre y compañeros, así
como la dificultad para asumir responsabilidades se relacionan con una probable
desregulación emocional y carencias en la contención afectiva.
En conclusión, podría decir que la conducta del niño es la respuesta a su
ambiente, la agresividad probablemente venga de lo que ha aprendido de sus
lazos parentales, y esto le esté generando esa ansiedad y la necesidad de ser
visto, así como la dificultad para generar lazos profundos con su hermana y sus
padres.
TEST PERCEPTIVO VISOMOTRIZ DE BENDER-KOPPITZ
INTERPRETACIÓN
En esta prueba hay una clara evidencia de una madurez visomotriz acorde a su
edad cronológica, aunque con algunas manifestaciones de inmadurez en áreas
como la integración de las formas, la orientación espacial y la coordinación
visomotora. Estas dificultades, aunque no severas, podrían repercutir en tareas
escolares como la escritura o el copiado si no se acompañan con estrategias
adecuadas para el correcto desempeño del niño.
Sin embargo, lo más relevante del protocolo se encuentra en los indicadores
emocionales. El niño presentó cuatro indicadores de desajuste emocional. Entre
los signos observados se encuentran: distribución confusa de las figuras,
sustitución de formas, línea ondulada y trazos débiles o pequeños. Estos
elementos reflejan ansiedad, inseguridad, baja tolerancia a la frustración, y
dificultad para regular emociones.
El estilo de trazado sugiere un funcionamiento emocional ambivalente: por un
lado, hay signos de retraimiento y ansiedad (como el micrografismo y las líneas
débiles), y por otro, una tendencia al descontrol emocional, impulsividad y
búsqueda de límites externos. Esta combinación es consistente con lo reportado
en los antecedentes familiares y conductuales del niño: berrinches frecuentes,
agresividad hacia la madre y compañeros, resistencia a cumplir con tareas, pero
también momentos de amabilidad y necesidad de afecto.
Todo esto podría indicarnos lo ya visto en las pruebas anteriores, que las
conductas del niño pueden estar originadas por una dinámica familiar conflictiva,
caracterizada por estilos de crianza opuestos: una figura materna percibida como
ambivalente (afectuosa pero también agresiva y autoritaria), y una figura paterna
permisiva que refuerza conductas sin límites claros. Esta inconsistencia puede
generar en el niño confusión emocional, falta de estructura interna, y una
necesidad constante de atención y control externo, expresada mediante
berrinches, agresividad y oposición.
Adicionalmente, el rechazo sutil por parte de su hermana mayor, debido a la
diferencia de edad y necesidades personales distintas, puede aumentar la
sensación de exclusión afectiva, alimentando sentimientos de celos, frustración
y búsqueda de validación a través de conductas inadecuadas.
En conclusión, la prueba confirma la presencia de un perfil emocional
desorganizado e inmaduro, con dificultades claras en la regulación afectiva y
conductual. Aunque su nivel visomotriz es compatible con su edad, los
indicadores emocionales reflejan un estado de tensión interna no resuelta, que
se manifiesta en conductas agresivas y opositoras. La falta de contención
coherente, la ambivalencia afectiva y la exposición a conflictos parentales están
interfiriendo. con su capacidad para autorregularse, comprender límites y
expresar sus emociones de forma adaptativa.
1ª Sesión de Terapia de Juego
Objetivo general Establecer una alianza terapéutica inicial y
comenzar a crear un espacio seguro que
favorezca la expresión emocional y
conductual del niño a través del juego.
Objetivos específicos 1. Iniciar el vínculo terapéutico mediante
un ambiente cálido, respetuoso y
estructurado.
2. Observar indicadores de conducta,
regulación emocional y vinculación
durante el juego libre y estructurado.
3. Brindar un espacio simbólico para que
el niño comience a proyectar su mundo
interno.
4. Reforzar los límites seguros y
predecibles dentro del espacio
terapéutico.
Materiales • Caja de juego simbólico: figuras
familiares, animales, vehículos, muñecos
articulados.
Recepción y ritual de entrada (5–7 • Recibir al niño por su nombre con un tono
min) cálido.
• Presentarse de forma sencilla: “Hola, soy
Jennifer, y este es un lugar donde puedes
venir a jugar, hablar, dibujar o lo que
necesites.”
• Darle un pequeño tour por la sala,
explicando que hay cosas que puede usar
libremente y que todo lo que pase ahí es
especial y solo para ustedes dos.
Juego libre inicial (15–20 min) • Invitarlo a elegir con qué quiere jugar:
“Puedes elegir lo que te llame la atención.
Yo estaré contigo aquí.”
• Observar:
- ¿Busca figuras familiares? ¿Controla el
juego o lo cede?
- ¿Recrea escenas de agresión, castigos
o vínculos?
- ¿Busca que juegue con él?
- ¿Cómo expresa afecto, frustración,
control, pérdida?
Juego estructurado (10–15 min) • Introducir una historia simple con
muñecos/personajes:
- Un personaje no quiere obedecer, hace
berrinche, o está muy enojado.
- Preguntar al niño qué cree que le pasa,
cómo se siente ese personaje, qué
necesita.
- Posibilitar que el niño se identifique,
dirija el desenlace, o se coloque en el rol
de “solucionador”.
Cierre y ritual de salida (5–8 min) • Agradecer su participación: “Hoy fue un
día especial, gracias por venir. La próxima
vez podemos seguir jugando lo que tú
quieras.”
• Anclar un ritual simbólico: una caja para
guardar lo que hicieron, una tarjeta de
colores, una frase especial (“nos vemos en
el rincón mágico”).
• Anticipar continuidad: “Aquí te voy a
esperar la próxima semana.”
Observaciones a registrar tras la • Nivel de separación del cuidador.
sesión • Capacidad de elección y autonomía.
• Presencia de agresión en el juego.
• Tolerancia a la frustración.
• Conductas de control, apego, evitación o
dependencia.
• Manifestaciones simbólicas del conflicto
familiar o emocional.