Nota internacional
08/Mayo/25
Creada por: Marisol Guerrero Martínez
León XIV: Un Papa estadounidense con alma
latinoamericana
¿Consolida la estrategia de “deseuropeizar” la Iglesia?
Ciudad del Vaticano
La elección del nuevo pontífice, León XIV, marca un nuevo hito en la historia
de la Iglesia Católica: por primera vez, un estadounidense ha sido elegido
para ocupar el trono de Pedro. Robert Prevost, de 69 años, cardenal agustino
con una amplia trayectoria misionera en América Latina, fue proclamado
Papa la tarde de este jueves, ante una Plaza de San Pedro colmada de fieles y
con la tradicional fórmula “Habemus papam” resonando desde el balcón
central del Vaticano.
León XIV es el segundo papa consecutivo proveniente del continente
americano, tras el histórico papado del argentino Jorge Mario Bergoglio,
Francisco, quien en 2013 sorprendió al mundo describiéndose como un
pontífice venido “del fin del mundo”. Ahora, con la elección de Prevost, se
profundiza la estrategia impulsada por Francisco de abrir la Iglesia al mundo y
sacudir las viejas estructuras eurocentristas que durante siglos dominaron la
cúspide eclesial.
Prevost no es un desconocido en el Vaticano. Su nombramiento como
prefecto del Dicasterio para los Obispos un puesto de enorme influencia
dentro de la curia romana, encargado de supervisar los nombramientos
episcopales en todo el mundo fue una de las decisiones más significativas del
Papa Francisco en los últimos años. Su elección como papa no solo es una
señal de continuidad con el legado de su antecesor, sino también un paso
firme hacia una Iglesia más inclusiva, descentralizada y sensible a los desafíos
globales.
Un Papa con raíces en América Latina
Aunque nacido en Chicago, Prevost no puede considerarse únicamente un
producto de la Iglesia estadounidense. Su historia está profundamente
entrelazada con América Latina, en particular con Perú, país en el que vivió y
trabajó como misionero agustino durante casi 40 años. Allí no solo aprendió
el idioma y la cultura, sino que se integró a la realidad de los pueblos andinos
y conoció de primera mano las desigualdades sociales, económicas y
espirituales que enfrentan muchas comunidades en la región.
Tanto es así que, en su primer mensaje urbi et orbi, León XIV se dirigió con
afecto a Perú, recordando su “tierra adoptiva” y mencionando el
compromiso de la Iglesia con “los más pobres y olvidados del continente
latinoamericano”. Sus palabras fueron recibidas con entusiasmo en todo el
mundo hispano, donde muchos católicos se sintieron reconocidos y
representados.
La elección de un papa estadounidense peruano también representa una
respuesta a las presiones dentro del colegio cardenalicio, donde algunos
sectores especialmente los italianos esperaban el retorno del papado a sus
raíces históricas. Con figuras fuertes como Pietro Parolin, Matteo Zuppi y
Pierbattista Pizzaballa entre los llamados “papables”, el bloque italiano
parecía listo para recuperar la silla de Pedro después de casi cinco décadas de
pontífices no italianos. No obstante, el cónclave apostó por un perfil más
internacional, afianzando el giro geopolítico de la Iglesia iniciado en 2013.
Francisco sembró la idea de una Iglesia “en salida”, más preocupada por los
márgenes que por el centro, más conectada con las periferias del mundo que
con las élites eclesiásticas tradicionales. León XIV parece ser el heredero
natural de esta visión: afable, sereno y profundamente comprometido con la
labor pastoral más que con los juegos de poder vaticanos.
El nuevo papa hereda una Iglesia que enfrenta múltiples desafíos: desde la
secularización creciente en Occidente hasta las tensiones internas por las
reformas impulsadas por Francisco, pasando por la crisis de abusos, la
situación del clero en África y Asia, y el papel de la mujer en la Iglesia. León
XIV tendrá que demostrar que su experiencia misionera, su talante
conciliador y su vocación de servicio pueden traducirse en un liderazgo capaz
de tender puentes y sanar heridas.
Su elección también es una señal potente para los jóvenes y para el
hemisferio sur: la Iglesia no pertenece a una región específica del mundo,
sino a todos. Y el Papa, como su principal pastor, debe ser reflejo de esa
universalidad.
Con la elección de León XIV, el Vaticano ha vuelto a hablar en el idioma de la
esperanza, de la inclusión y de la renovación. El desafío ahora será
transformar ese mensaje en acción concreta, desde Roma hasta las
comunidades más remotas del planeta.
Créditos a: https://www.cronica.com.mx/mundo/2025/05/08/leon-xiv-el-papa-estadounidense-
con-el-corazon-en-america-latina/