El Príncipe Askar los observó con una leve sonrisa antes de hacer un gesto para que lo
siguieran al interior. Cruzaron las dos gigantescas puertas de madera dorada, talladas
con intrincados dibujos de plantas y flores, y entraron en un gran vestíbulo. El suelo,
que era una mezcla de cristal y piedra pulida, dejaba entrever las vetas de luz que
fluían bajo su superficie, como corrientes de magia atrapadas en el interior de la tierra.
Altísimos pilares de ámbar sostenían un techo cubierto de mosaicos cambiantes,
elaborados en las legendarias Llanuras de Aghtrull y las paredes estaban adornadas
con delicadas pinturas que parecían a punto de cobrar vida. Nada más cruzar el
umbral, el palacio los recibió con un murmullo suave y envolvente, como si les diera
la bienvenida, y cuatro pequeñas hadas, similares a las que habían visto por el camino,
se acercaron aleteando hasta ellos y se inclinaron respetuosamente.El Príncipe Askar
los observó con una leve sonrisa antes de hacer un gesto para que lo siguieran al
interior. Cruzaron las dos gigantescas puertas de madera dorada, talladas con
intrincados dibujos de plantas y flores, y entraron en un gran vestíbulo. El suelo, que
era una mezcla de cristal y piedra pulida, dejaba entrever las vetas de luz que fluían
bajo su superficie, como corrientes de magia atrapadas en el interior de la tierra.
Altísimos pilares de ámbar sostenían un techo cubierto de mosaicos cambiantes,
elaborados en las legendarias Llanuras de Aghtrull y las paredes estaban adornadas
con delicadas pinturas que parecían a punto de cobrar vida. Nada más cruzar el
umbral, el palacio los recibió con un murmullo suave y envolvente, como si les diera
la bienvenida, y cuatro pequeñas hadas, similares a las que habían visto por el camino,
se acercaron aleteando hasta ellos y se inclinaron respetuosamente.El Príncipe Askar
los observó con una leve sonrisa antes de hacer un gesto para que lo siguieran al
interior. Cruzaron las dos gigantescas puertas de madera dorada, talladas con
intrincados dibujos de plantas y flores, y entraron en un gran vestíbulo. El suelo, que
era una mezcla de cristal y piedra pulida, dejaba entrever las vetas de luz que fluían
bajo su superficie, como corrientes de magia atrapadas en el interior de la tierra.
Altísimos pilares de ámbar sostenían un techo cubierto de mosaicos cambiantes,
elaborados en las legendarias Llanuras de Aghtrull y las paredes estaban adornadas
con delicadas pinturas que parecían a punto de cobrar vida. Nada más cruzar el
umbral, el palacio los recibió con un murmullo suave y envolvente, como si les diera
la bienvenida, y cuatro pequeñas hadas, similares a las que habían visto por el camino,
se acercaron aleteando hasta ellos y se inclinaron respetuosamente.El Príncipe Askar
los observó con una leve sonrisa antes de hacer un gesto para que lo siguieran al
interior. Cruzaron las dos gigantescas puertas de madera dorada, talladas con
intrincados dibujos de plantas y flores, y entraron en un gran vestíbulo. El suelo, que
era una mezcla de cristal y piedra pulida, dejaba entrever las vetas de luz que fluían
bajo su superficie, como corrientes de magia atrapadas en el interior de la tierra.
Altísimos pilares de ámbar sostenían un techo cubierto de mosaicos cambiantes,
elaborados en las legendarias Llanuras de Aghtrull y las paredes estaban adornadas
con delicadas pinturas que parecían a punto de cobrar vida. Nada más cruzar el
umbral, el palacio los recibió con un murmullo suave y envolvente, como si les diera
la bienvenida, y cuatro pequeñas hadas, similares a las que habían visto por el camino,
se acercaron aleteando hasta ellos y se inclinaron respetuosamente.El Príncipe Askar
los observó con una leve sonrisa antes de hacer un gesto para que lo siguieran al
interior. Cruzaron las dos gigantescas puertas de madera dorada, talladas con
intrincados dibujos de plantas y flores, y entraron en un gran vestíbulo. El suelo, que
era una mezcla de cristal y piedra pulida, dejaba entrever las vetas de luz que fluían
bajo su superficie, como corrientes de magia atrapadas en el interior de la tierra.
Altísimos pilares de ámbar sostenían un techo cubierto de mosaicos cambiantes,
elaborados en las legendarias Llanuras de Aghtrull y las paredes estaban adornadas
con delicadas pinturas que parecían a punto de cobrar vida. Nada más cruzar el
umbral, el palacio los recibió con un murmullo suave y envolvente, como si les diera
la bienvenida, y cuatro pequeñas hadas, similares a las que habían visto por el camino,
se acercaron aleteando hasta ellos y se inclinaron respetuosamente.El Príncipe Askar
los observó con una leve sonrisa antes de hacer un gesto para que lo siguieran al
interior. Cruzaron las dos gigantescas puertas de madera dorada, talladas con
intrincados dibujos de plantas y flores, y entraron en un gran vestíbulo. El suelo, que
era una mezcla de cristal y piedra pulida, dejaba entrever las vetas de luz que fluían
bajo su superficie, como corrientes de magia atrapadas en el interior de la tierra.
Altísimos pilares de ámbar sostenían un techo cubierto de mosaicos cambiantes,
elaborados en las legendarias Llanuras de Aghtrull y las paredes estaban adornadas
con delicadas pinturas que parecían a punto de cobrar vida. Nada más cruzar el
umbral, el palacio los recibió con un murmullo suave y envolvente, como si les diera
la bienvenida, y cuatro pequeñas hadas, similares a las que habían visto por el camino,
se acercaron aleteando hasta ellos y se inclinaron respetuosamente.El Príncipe Askar
los observó con una leve sonrisa antes de hacer un gesto para que lo siguieran al
interior. Cruzaron las dos gigantescas puertas de madera dorada, talladas con
intrincados dibujos de plantas y flores, y entraron en un gran vestíbulo. El suelo, que
era una mezcla de cristal y piedra pulida, dejaba entrever las vetas de luz que fluían
bajo su superficie, como corrientes de magia atrapadas en el interior de la tierra.
Altísimos pilares de ámbar sostenían un techo cubierto de mosaicos cambiantes,
elaborados en las legendarias Llanuras de Aghtrull y las paredes estaban adornadas
con delicadas pinturas que parecían a punto de cobrar vida. Nada más cruzar el
umbral, el palacio los recibió con un murmullo suave y envolvente, como si les diera
la bienvenida, y cuatro pequeñas hadas, similares a las que habían visto por el camino,
se acercaron aleteando hasta ellos y se inclinaron respetuosamente.El Príncipe Askar
los observó con una leve sonrisa antes de hacer un gesto para que lo siguieran al
interior. Cruzaron las dos gigantescas puertas de madera dorada, talladas con
intrincados dibujos de plantas y flores, y entraron en un gran vestíbulo. El suelo, que
era una mezcla de cristal y piedra pulida, dejaba entrever las vetas de luz que fluían
bajo su superficie, como corrientes de magia atrapadas en el interior de la tierra.
Altísimos pilares de ámbar sostenían un techo cubierto de mosaicos cambiantes,
elaborados en las legendarias Llanuras de Aghtrull y las paredes estaban adornadas
con delicadas pinturas que parecían a punto de cobrar vida. Nada más cruzar el
umbral, el palacio los recibió con un murmullo suave y envolvente, como si les diera
la bienvenida, y cuatro pequeñas hadas, similares a las que habían visto por el camino,
se acercaron aleteando hasta ellos y se inclinaron respetuosamente.El Príncipe Askar
los observó con una leve sonrisa antes de hacer un gesto para que lo siguieran al
interior. Cruzaron las dos gigantescas puertas de madera dorada, talladas con
intrincados dibujos de plantas y flores, y entraron en un gran vestíbulo. El suelo, que
era una mezcla de cristal y piedra pulida, dejaba entrever las vetas de luz que fluían
bajo su superficie, como corrientes de magia atrapadas en el interior de la tierra.
Altísimos pilares de ámbar sostenían un techo cubierto de mosaicos cambiantes,
elaborados en las legendarias Llanuras de Aghtrull y las paredes estaban adornadas
con delicadas pinturas que parecían a punto de cobrar vida. Nada más cruzar el
umbral, el palacio los recibió con un murmullo suave y envolvente, como si les diera
la bienvenida, y cuatro pequeñas hadas, similares a las que habían visto por el camino,
se acercaron aleteando hasta ellos y se inclinaron respetuosamente.