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PDF Lala La Cien Pies Compress

La historia sigue a Lala, una ciempiecita sin patas que, a pesar de las burlas de sus hermanos, sueña con escalar una montaña. A través de su determinación y esfuerzo, Lala se transforma en una mariposa, cumpliendo su sueño y descubriendo su verdadera naturaleza. La narrativa resalta la importancia de la aceptación y la perseverancia ante las adversidades.
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PDF Lala La Cien Pies Compress

La historia sigue a Lala, una ciempiecita sin patas que, a pesar de las burlas de sus hermanos, sueña con escalar una montaña. A través de su determinación y esfuerzo, Lala se transforma en una mariposa, cumpliendo su sueño y descubriendo su verdadera naturaleza. La narrativa resalta la importancia de la aceptación y la perseverancia ante las adversidades.
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oSnpies

ilon Gonzilez igl


Ilustraciones
Natall Sejuro Aliaga

AYCHA
PilarGonzález Vigil

Ilustraciones

Natalí Sejuro Aliaga

MASCAPAYCHA
EDITORES
Lala empieza en medio de la selva una noche da
La historia de
tormenta. Llovia con fuerza y retumbaban truenos. El viento
formaba remolinos y uno de ellos remeció un tronco hueco.
Este era el refugio de una mamá ciempiés y sus huevitos, a los
cuales cuidaba cubriéndolos con su cuerpo.

El tronco tembló y a ciempiés apretujósus tesoros contra


su pecho. En ese instante una ráfaga de viento atravesó
violentamente el tronco. La mamá sintióun golpe en el

corazón cuando el viento le arrebatóuno de sus huevitos.


Apenas dejó de llover, la mamá ciempiés corrió desesperada a
buscar su huevito. Miró entre las ramas caldas, debajo de las
piedras y en cada hoyo en su camino. El huevito no aparecla
por ningún lado.

Justo cuando estaba a punto de rendirse, lo vio. El huevito


se balanceaba sobre una hoja de helecho. Con esfuerzo trepó
la planta y o ecuperó. Estaba un poco sucio. L o limpió con su
pañuelo rojo de lunares y o llevó a casa.
Al volver a casa, le esperaba una gran sorpresa a la mamá ciempiés:
los huevitos se estaban rompiendo.

¡Qué emoción jAhora iba a conocer a sus hijitos

Ojitos curiosospor
resbaladizas aquí,Así,antenitas
porallá. atolondradas
poco a oco, y patitas
32 miniciempiés salían de
sus cascarones. Solo faltaba uno. Precisamente aquel que se había
perdido en la tormenta.
Lamamá ciempiés esperaba ansiosa la aparición de su útimo
hijito. Mientras tanto, los otros ciempiecitos exploraban el
mundo fuera del cascarón. Eroa divertido tener tantas patitas.

La mami cOmenzóa angustiarse cuando legó la noche y el


útimo huevito no daba señales de romperse.

¿Se habría hecho daño en la tormenta?

Su preocupación crecía cada instante, pero no podía hacer


nada, solo esperar..
La noche fue larga para la mamá ciempiés. Casi no durmió.
Por suerte, a la mañana siguiente el último huevito se empezó
a artir.

jQué aliviol jEstaba bien

Por fin el cascarón se abrió coMo una flor y apareciópara


asombro de todos una ciempiecita rosadita, sin patitas, jni una
solal En vez de ellas tenía pelos. De hecho, era toda pelos, con
unos ojos grandes y pestañones.

Pasadoel desconcierto, la mamá quiso darle un nombre a esta


particular ciempiecita. Lala, la llamó.
ALala sus traviesos hermanitos la llamaban la Sin-piés. Sí, así
cOmo lo oyes, ybromeaban a us espaldas.

Lala, la stn pies sin ples sn ples


culdado con los traspis
Sila mamá ciempiés los escuchara, 2as-2a5-205, los
castigaría.
Ella sí que sabía poner orden. A a vez era cariñosa y
protectora, especioalmente con Lala. Esta ciempiecita era
muy distinta a sus hermanitos, no solo en su apariencia. A
diferencia de ellos, comía puras hojas, iy muchasl, y no le
interesaba aprender a ca2ar.

Aos otros ciempiés les


gustaban
competencias. Lala prefería pasarlosel juegos con suy las
tiemporudos mami,
conversandoy ayudándola.

L a mamá disfrutaba de la compañía de Lala, pero le


preocupaba que no jugara con sus hermanitos. Por eso, una
tarde, insistióen que fuera con ellos. Lala aceptó olo para
contentarla.
hacer
Esa tarde, los ciempiecitos organizaban equipos para
rillas del riachuelo.
Carreras a

-Puedo ugar?preguntóLala.
Pero ningún equipo la quiso. Lala agachó la cabez2a y
deseó
que un hoyo se abriera en la tierra para desaparecer en él

La mamáciempiés abrazó a Lala y a levó hacia un lado.


-Mami, ¿por quémis hermanitos no quieren que jueque?

-Querida Lala, es que tú eres distinta, y llos al ser pequeños,


no lo entienden.

-Pero. yo quiero ser como ellos. yo quiero ser igual.

-No t e as cuenta, Lala. Tú tienes la suerte de ser diferente.


Tüeres especial. Vamos, no quiero verte triste. T e propongo algo
divertido, ¿qué tal si nosotras hacemos barra a los equipos?

Lala le siguió la corriente a su mami, aunque por dentro se sentioa

muy afligida.
Cuando anocheció, Lala buscó un lugar solitario. Ahí podía
ver la únicoa montaña que se elevaba desde su bosque.

A sta montaña verde le confió su pena.


-Montañita¿por quésoy asi, rara?
Esa noche de luna llena, la pequeña Lala lloró
tanto que su
lanto la agotó
encontró y se quedó
y la cubrió dormida. Felizmente, su mami la
con una mantita de hojas secas para
que no se resfriara.
Al otro d(a. Lala se despertó on una gran sonrisa. Habia tenido un
Sueño hermoso y ya no se sentia triste. De inmediato fue a buscon
a su mami y a sus hermanitos para contarles:

-Soñé que trepaba la montaña y egaba a sucima. La vista desde


all eramaravillosa.

Uno de sus hermanitos la interrumpiócon tono burlón.


-¿Y cómo una sin-piés puede trepar una montaña?
Los otros hermanitos rieron y la mamá los call.

Silencio ¿Quéforma
¿Quéforma es esa de hablarle a su hermana? No me
hace ningunagracia. Ya ti, Lala, gracias por compartir un sueño
tan bonito.

-Fue más que un sueño, mami. Yo sentí que estaba ahí y a sensación
fue increble. Así que he decidido intentarlo.

-¿Intentarlo?

- S voya ubir la montaña y esde lo más alto


podré verlo todo.
En los dlas siguientes, Lala comenzó a prepararse para hacer
realidad su sueño. De todos era la primera en despertarse.
Se bañaba con gotas de rocío y salía a entrenar.

El primer día logrócaminar un metro completo deteniéndose dos


veces para descansar. Terminó agotada. Debía entrenarse mucho
siquería cumplir su sueño.

Sumamá no le dijo nada. Esperaba que Lala se diera cuenta de


que deseaba algo imposible y desistiera.
Coda dla el recorrido de Lala aumerntaba unos centimetros:

diez, quince, jtreinta centímetros (Qué satisfacciónl


En el camino de regreso Lala recolectaba comida para la gran
expedición.

Como era de esperar, los hermanitos de Lala se burlaban

Lala, lasin pies sin pies, sin pies


Crees que eres una mipiés
Lala, la sin pies sin pies, sn pies,
parece que t e falla la nuezl
Lala hacía como si no los escuchoara. Miraba hacia la cima de la
montaña ycontinuaba entrenándose.
Cuando la luna llena reapareció, Lala supo que estaba lista Entonces,
fue a visarle a su mamá que partirla a la mañana siguiente.

-Lala, subir la montaña es algo que ningún ciempiés ha intentado.


Nosotros no estamos para esas cosas, sino para buscar alimento
y uidarnos de nuestros enemigos.

-Mami, pero tú me has dicho que yo soy diferente, especial


-Yes cierto, lo eres. Por eso mismo no puedo dejar que te hagas daño.
Lala hizo una pausa, agitó sus pestañotas, y respondió mirando a su
mamá fijamente:

-Mami, este es m i sueño. Y hora es el momento de hacerlo realidad.


Losiento aqul dentro. N o te preocupes, estaré bien y olveré.
Desde que Lala soñó con la montaña se conuirtió en una ciempiecita
entusiastay decidida. Su mamá lo había notado, y por eso, temía que
legara la despedida. A l darse cuenta de que no poda detener a Lala,
tuvo que aceptar que partiera.

Aa mañana siguiente, la mamá ciempiés con el pecho estrujado


despidióa Lala. Besó a u hija en la frente y e aconsejó:

-Lalita, en la montaña no hables con extraños yno comas nada raro.


El corazón de Lala latía con fuerza. Se había preparado tanto para
este momento y, al fin, su sueño se haría realidad. Lala levantó su
mochila, llena de provisiones, y se enrumbó diciendo:

-Preciosa montañita, jallá voy


Atrás quedaba el bosque de Lala y adelante aparecía la montaña
verde. Al entrar a la montaña Lala recibióun abrazo de los árboles
como bienvenida. Luego, descubrióuna catarata Con un canto de

agua que la arrullaba.

Aquí no vivían ciempiés, pero había otros seres curiosos. Lala se


entusiasmócuando encontró a unos guacamayos parlanchines.

jHola, pajaritos Ustedes también van a la cima?

Menos mal los guacamayos no escucharon a Lala porque se hubiera


convertido en parte de su desayuno.

Lala pensó jqué pajaritos para distraidos Yecordó, 1uy mejor


no hablo con extraños, comodice mi mami.
Al segundo dla en la montaña Lala se despertó con dolor de
cuerpo. Caminar cuesta arriba era más duro de lo que pensaba.
Amedida que Lala subía, las noches se hacían más frías en la
Montaña. Como si l frno yl dolor decuerpo no fueran suficientes,
las provisiones se agotaron a os pocos das Entonces, Lala miró
alrededor pero solo encontró plantas raras. Siguiendo el consejo

de sumamá, prefirió n o comerlas y sperar hasta tener más suerte.


De repente comenzó a lover. Lala se protegió bajo un árbol. Desde
ahí buscó la cima de la montaña pero no la podía [Link]ía más
inalcanzable que al principio. Lala se encontraba lejos de coasa yde
su sueño. Por primera vez se sintió ola en la montaña.

-Mamita, te extrañodjo Lala entre lágrimas.


Al día siquiente, Lala continuó su
recorrido con la barriga
rechinándole de hambre yel cuerpo adolorido. Buscó y busCó
pero no encontró algo que pudiera comer.

Cuandoempezó a oscurecer, Lala estaba muy débil. De


pronto, sintió que todo el cansancio le llegaba de golpe. Sin
poder controlarlo cayórendida sobre una piedra. Ni siquiera
podía sostener sus párpados. Poco a poco estos se fueron
cerrando.

Lala logró contemplar lo más alto de la montaña antes de


suspirar y entrar en el sueño profundo. E n ese instante cayó
la noche.
Una mariposaazul brillante se posó frente a a mamá
ué hermoso serl, pensó la ciempiés. Siempre habia ciempiés
admirado
a las mariposas. Esta mariposa sonreía y
lucía unas pestañas
larguísimas.

-Tienes unas pestañas muy bonitas, como m i hija Lala -dijo la


mamá mientras se le escapaban unas lágrimas. Sacó su
pañuelo
de lunares y uando se secaba los ojos, escuchó:

-Mami, soy yo, Lala. Vengo volando desde lo alto de la


montaña. jLavista es mágical
(Quién se iba a imaginar que la pequeña Lala era una mariposa,
adoptada por una amorosa ciempiés

¿Qué había pasado en la montaña?


Siendo Lala una oruga de mariposa, le llegó el momento de
formar un capullo o crisálida. Dentro del capullo se transformó y,
cuando estuvo lista, salió como un ser majestuoso de alas
escarchadas.

7
Lala sin pies era,
Lala con alas soy

Ahora Lala cumplla su promesa y regresaba con su mamá. Tenía


mucho que contarle:
-Mami, en la cima casi puedes tocar las nubes jY se ve todo
Imagínate, nuestro boSque es en realidad un ser vivo. Parece
un gigante con todos los verdes posibles, y es hermosol Además,
arriba el viento te envuelvecon los perfumes del bosque y e
SUSurra sus historiasYsabesqué descubrf?
-Cuéntame, hijita, ¿qué descubriste?
-Mi montañita no está ola. A o lejos la acompañan otras,
incluso más grandes. Ynuestro riachuelo se une con uno enorme
que pareceuna serpientedorada. Y o tampoco estoy sola

-No?

No, hay otros seres especiales como yo.

Todos los habitantes del bosque se enteraron de que Lala habia


hecho posible lo imposible. D e hecho, fueron los hermanitos de Lala
los que orgullosos llevaron su historia a todos los rincones.

Lala la sin
pies,que
es la valiente soñósn
sin pies, unapies,
vez,
y ahora es Lala la maripOSa, posa, pOSa,
que vestida de alas su Sueño goza.

Desde entonces, la historia de Lala se cuenta a os pequeños, y l


final del relato, se les pregunta:

Y tú, con qué sueñas?

Como Lala logró su sueño,


te ha dejado este espacio en su libro para el tuyo

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