0% encontró este documento útil (0 votos)
19 vistas7 páginas

CS 5905-2007

La Corte Suprema revoca una sentencia anterior y acoge la demanda de indemnización por daños y perjuicios relacionados con defectos en la construcción de un edificio, imponiendo a la demandada el pago de un millón de pesos por daño moral a cada demandante y diez millones cuatrocientos cincuenta mil pesos por daño emergente. Se establece que la responsabilidad del propietario se fundamenta en la Ley General de Urbanismo y Construcciones, y se determina que la demandada no logró desvirtuar la existencia de los defectos reclamados. Además, se aclara que no se imponen costas a la parte demandada debido a sus motivos plausibles para litigar.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
19 vistas7 páginas

CS 5905-2007

La Corte Suprema revoca una sentencia anterior y acoge la demanda de indemnización por daños y perjuicios relacionados con defectos en la construcción de un edificio, imponiendo a la demandada el pago de un millón de pesos por daño moral a cada demandante y diez millones cuatrocientos cincuenta mil pesos por daño emergente. Se establece que la responsabilidad del propietario se fundamenta en la Ley General de Urbanismo y Construcciones, y se determina que la demandada no logró desvirtuar la existencia de los defectos reclamados. Además, se aclara que no se imponen costas a la parte demandada debido a sus motivos plausibles para litigar.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

1

Santiago, veintiuno de enero de dos mil nueve.


En cumplimiento a lo dispuesto en el inciso 3° del artículo 786 del
Código de Procedimiento Civil, se dicta el siguiente fallo de reemplazo.

Vistos:
Se reproduce la sentencia de primera instancia, con excepción de sus
fundamentos decimonoveno a vigésimo cuarto, que se eliminan.
Y se tiene en su lugar presente:
Primero: Que la pretensión invocada por los actores, según el libelo de
fojas 37 y siguientes, tiene como fundamento de derecho el artículo 18
de Ley General de Urbanismo y Construcciones, al igual que la
sentencia de primer grado, de cuya lectura surge para este caso
concreto la obligación del propietario, primer vendedor de una
construcción, de responder por todos los daños y perjuicios que
provengan de fallas o defectos en ella, sea durante su ejecución o
después de terminada, por lo tanto, es el legislador mediante este
Decreto con Fuerza de Ley quien impone la obligación a la demandada
y conforme al artículo 1.437 del Código Civil las fuentes de las
obligaciones no sólo provienen de los contratos, cuasicontratos o
hechos ilícitos, sino también por disposición de la ley y, en este caso,
es la norma legal la que representa el origen del vínculo jurídico que
obliga al propietario, primer vendedor de una construcción, frente a los
daños y perjuicios que se pudieren ocasionar como consecuencia de
fallas o defectos en ella, lo que significa que ninguna disquisición
acerca de la responsabilidad contractual o extracontractual, es válida
frente a esta obligación que nace exclusivamente por mandato legal.
Segundo: Que de los tres grandes rubros reclamados, según el orden
de gravedad precisado por los demandantes, esto es, el deficiente
sistema de evacuación de gases, en especial, los ductos que lo
conducen; los defectos de la instalación de llaves de paso del gas; y, la
inoperancia del sistema de estanques y bombas de agua con que
cuenta el edificio para superar la falta de líquido por cortes de este
suministro; ninguno de ellos, al contestar la demanda es desconocido
por la demandada. En efecto, respecto del primero se afirma que
producto de las reparaciones de los ductos de gas de cada
departamento,?éstas se encuentran concluidas, estando
completamente reparados los desperfectos que existieron en los
ductos de evacuación de gases de los departamentos del inmueble
sublite?, o sea se reconoce la existencia de estos defectos, pero se
afirma que están reparados; en segundo lugar, sobre las llaves de
paso, se sostiene que se ha efectuado una calendarización por
departamento destinada a corregir la citada anomalía a completo cargo
y costo de la demandada; y, en tercer lugar, todo lo relacionado con el
estanque de agua o las bombas, se estima que no es imputable a ella,
porque es de total y exclusiva responsabilidad de los ocupantes del
edificio. En consecuencia, es la demandada quien conforme al artículo
1.698 del Código Civil, ha invertido la carga de la prueba debiendo
acreditar que no tiene obligación de reparar los daños y perjuicios
porque no existen las fallas o defectos, esto es, porque se ha cumplido
a cabalidad con las normas reglamentarias con la construcción del
edificio.
Tercero: Que la única pericia destinada a precisar los hechos
controvertidos, de fecha 22 de mayo de 2006, acompañada a fojas 220
y siguientes y que ha tenido como antecedentes una visita a terreno,
los plano del edificio, el informe de inspección global limitada del año
2004, agregado a fojas 110 e informe de la Superintendencia de
Electricidad y Combustible del año 2005 de fojas 207, más el
Reglamento de Instalaciones Interiores, esti ma que la suma de
$43.425.000.- refleja con un razonable grado de aproximación el costo
de reparación de los defectos constructivos de la instalación de gas del
edificio Los Hibiscos en cuanto se involucra la desconexión y conexión
de los ductos, incluyendo el suministro de los nuevos, instalación de
los calefont, demolición y construcción con
forme a las normas reglamentarias de los shafft, más la prueba y
puesta en marcha. Además, en segunda instancia se ha acompañado
un documento emanado de la propia demandante, no objetado,
fechado el 14 de marzo de 2003 en donde se indica que la
constructora se encuentra en condiciones de empezar a trabajar en
todas las observaciones efectuadas por la Superintendencia de
Electricidad y Combustibles, sobre el reemplazo de codos, ductos
secundarios, trabajos en los shafft, documento que se aviene a las
observaciones efectuadas por la Superintendencia de Electricidad y
Combustibles, sobre el reemplazo de codos, ductos secundarios,
trabajos en los shafft, documento que se aviene a las observaciones
efectuadas por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles,
según los documentos de fojas 305 y 307 que por emanar de terceros,
sólo podrían servir de base para una presunción judicial, los que
unidos a la confesión espontánea de la demandada no cabe sino
acoger la demanda en todo lo vinculado con el desperfecto de la
utilización del gas domiciliario, sea instalaciones, ventilaciones o llaves
de paso, sin que la prueba testimonial pueda desvirtuar la prueba
completa que surge de esta confesión, no sólo por la entidad de la
prueba, sino especialmente porque los testigos Hugo Ricardo Bautista
Hurtado, Ambrosio Antonio Pérez Ramírez, Marco Antonio Avilés
Araya y Pabla Viviana Saavedra Villegas de fojas 87 y siguientes, no
se refieren con precisión a los arreglos y desperfectos y reconocen
implícitamente la propia carta de la empresa demandada de fojas 302
que admite los desperfectos, sin explicar el error en el sello verde que
menciona la Superintendencia de Electricidad y Combustibles y lo
reafirma la carta referida al reconocer las imperfecciones que
necesariamente debe corregir; todo de conformidad con lo dispuesto
en los artículos 346, 358, 399 y 425 del Código de Procedimiento Civil
y 1.702, 1.703, 1.706, 1.713 y 1.714 del Código Civil.
Cuarto: Que si bien los únicos testigos que se refi eren a los
problemas relacionados con el estanque y la bomba del agua es Marco
Antonio Avilés Araya y Pabla Viviana Saavedra Villegas de fojas 91 y
92, ello es insuficiente para tener por cumplida la obligación del
servicio entregado, porque no explican con razones adecuadas su
funcionamiento, sino el posible desperfecto en la instalación de
interruptores, enchufes y canoas de tubos fluorescentes, lo que no
justifica un desperfecto en el estanque de agua y el mal
funcionamiento de sus bombas. Asimismo, la sola afirmación del
testigo Saavedra que el equipo se entregó funcionando perfectamente
con un manual y que el sistema eléctrico presentaba problemas por
descuido y falta de mantención, tampoco es suficiente para tener por
cumplida la obligación referida por los actores.
No obstante, al no existir prueba alguna para evaluar estos
desperfectos y sus subsecuentes arreglos, surge la imposibilidad de
acceder a la demanda en este rubro.
Quinto: Que frente a la forma como se ha ponderado la prueba,
aparece irrelevante la confesión ficta de uno de los demandantes,
Rubén Andrés Rivera Urquieta, para desvirtuar lo ya establecido,
especialmente por la idoneidad de los medios de prueba que
comprobaron los hechos y el onus probandi que pesaba sobre la
demandada en relación a la forma como contestó la demanda y los
efectos de su confesión.
Sexto: Que no existiendo alguna prueba demostrativa de la necesidad
de incurrir en gastos para cambiar y alojar a los residentes durante el
período necesario para la reparación, como tampoco que ello sea
indispensable dadas las características de éstas, no se accederá en
este rubro.
Séptimo: Que además conviene tener presente que los efectos
jurídicos de la recepción municipal, no constituyen un abanico
protector para los dueños o responsables de una obra construida, lo
que se desprende del artículo 144 de la Ley General de Urbanismo y
Construcciones, ya que el Director de Obra debe revisar únicamente el
cumpl
imiento de las normas urbanísticas aplicable a la obra conforme al
permiso otorgado y en esa virtud efectúa la recepción. Es más, en la
misma solicitud debe acompañarse un informe del arquitecto y revisor
independiente quienes deben certificar que las obras se han ejecutado
de acuerdo al permiso otorgado, distinto es el caso de los edificios de
uso p ablico, porque allí se exige, según el artículo 143 de la misma
Ley, una inspección técnica, independiente del constructor, encargada
de fiscalizar que la obra se ejecute conforme a las normas de
construcción aplicables en la materia y al permiso de construcción
aprobado, y que no corresponde aplicar en el presente juicio.
Octavo: Que el daño moral, entendido como un menoscabo de un
bien no patrimonial, representado en la aflicción psíquica que
inequívocamente soportaron los actores al vivir con un inmueble recién
adquirido con desperfectos tan graves como errores en la distribución
del gas doméstico, necesariamente debe ser indemnizado de manera
que se estimará para su evaluación los efectos naturales que producen
las situaciones descritas y, por lo tanto, la suma de un millón de pesos
($1.000.000.-), por cada demandante se corresponde prudencialmente
al monto que se fijará para su indemnización.
Noveno: Que en cuanto al daño emergente, teniendo presente que el
informe pericial no recibió oportunamente objeción alguna ni menos
observaciones y apreciado acuerdo a las reglas de la sana crítica,
dados los antecedentes que contó para el mismo, su metodología, la
reproducción fotográfica y los cálculos, permiten arribar a la conclusión
que si bien se estima en dicho informe que la suma de $43.425.000.-
es suficiente para la reparación de los daños ocasionados y que
representa el desperfecto en la construcción del inmueble sublite, ya
señalada, es lo cierto que el actor limitó en su demanda lo pedido por
dicho concepto a la suma de $ 10.450.000, razón por la cual se
acogerá en este rubro la demanda, no así en todo lo vinculado al lucro
cesante, porque no fue acreditado el hecho demostrativo de la pérdida
de la legítima utilidad que pudieren haber sufrido los demandantes
como consecuencia de los daños y desperfectos ya descritos.
Décimo Que la sumas fijadas deberán incrementarse con los reajuste
correspondiente a la variación del Índice de Precios al Consumidor
fijado por el Instituto Nacional de Estadísticas desde la notificación de
la demanda hasta su pago efectivo e intereses corrientes para
operaciones no reajustables desde que la presente sentencia quede
ejecutoriada y hasta su pago efectivo.
Duodécimo: Que por tener la parte dem andada motivos plausibles
para litigar, no se le impone el pago de las costas de la causa.
Por estas consideraciones y visto lo dispuesto en los artículos 1.437, y
1.698 del Código Civil, Ley General de Urbanismo y Construcciones,
186, 191, 223 y 425 del Código de Procedimiento Civil, se revoca, la
sentencia de fecha veintidós de septiembre del año dos mil seis,
escrita a fojas 242 y siguientes, en la parte que rechaza la demanda y,
en su lugar, se declara:
a) que se acoge la demanda, sólo en cuanto se condena a la
demandada Sociedad Terranorte S.A. a pagar a los demandantes a
título de indemnización de perjuicio por concepto de daño moral por la
suma de un millón pesos a cada uno ($1.000.000); y
b) como indemnización de daño emergente la suma total y única de
diez millones cuatrocientos cincuenta mil pesos, ($ 10.450.000) más
los reajustes e intereses en la forma señalada en el motivo undécimo
que precede, respecto de ambas indemnizaciones.
c) se confirma, en lo demás, el aludido fallo.
Regístrese y devuélvase, con su agregado.
Redacción a cargo del ministro señor Juan Araya E.
N° 5905-07

Pronunciado por la Primera Sala de la Corte Suprema, por los


Ministros Sres. Milton Juica A., Sergio Muñoz G., Sra. Margarita
Herreros M. y Sr. Juan Araya E. y Abogado Integrante Sr. Hernán
Álvarez G.
Autorizado por la Secretaria S
ubrogante Sra. Carola A. Herrera Brummer.

También podría gustarte