UNIDAD 2 “IDEAS POLITICAS”
2.1.1 CONCEPTO: Son un conjunto de pensamientos o postulados que buscan
regir todo el conjunto de instituciones políticas de un Estado, una sociedad o una
población.
Son un conjunto de creencias, principios, valores y propuestas que guían el
comportamiento de los individuos o grupos en cuanto a la organización y el
funcionamiento de una sociedad. Estas ideas influyen en cómo se entiende el
poder, la justicia, la libertad, la igualdad, la distribución de los recursos y los
derechos y responsabilidades de los ciudadanos.
Dependiendo de la perspectiva de cada grupo o corriente política, las ideas
pueden variar enormemente. Algunas corrientes, como el liberalismo, el
conservadurismo, el socialismo o el anarquismo, proponen diferentes formas de
organización social, económica y política.
2.1.2. EDAD ANTIGUA: En las civilizaciones que surgieron en el antiguo Oriente,
como Mesopotamia, Egipto, China o India, la política estaba relacionada con la
visión religiosa, con los mitos y leyendas propias de cada civilización. Aunque
estas sociedades no desarrollaron una idea particular de la política, sí mantuvieron
una serie de características específicas que les permitía organizarse socialmente.
Una de las principales características de la Edad Antigua es la aparición del Estado como
forma predominante de organización política y social. Si bien existen registros más
antiguos de sociedades con un poder jerarquizado, durante la Antigüedad aparecieron los
primeros Estados centralizados, con una elite que acaparaba los excedentes de
producción agrícola y los administraba para la construcción de grandes obras y el
bienestar del conjunto de la sociedad.
Existieron sistemas de gobierno autocráticos y centralizados en una sola persona; por
ejemplo, en el Antiguo Egipto , el faraón era la cúspide del poder político y religioso del
Estado. También se desarrollaron sistemas oligárquicos, con diferentes niveles de
participación de las familias aristocráticas. Y, durante la Edad Antigua, se creó el primer
sistema democrático; los ciudadanos atenienses gobernaron su polis a través de las
asambleas y un complejo sistema de magistrados.
2.1.2.1 ARISTOTELES: En las ideas políticas de Aristóteles está presente la
concepción antropológica de cómo el hombre depende de la ciudad o Estado para
la realización de su propia naturaleza, pues no es autosuficiente. El ciudadano es
aquel que tiene derecho a participar en las funciones deliberativas de la ciudad, es
decir, quien participa en la vida pública. Aquel que tiene derecho a participar en las
funciones organizativas del Estado (funciones deliberat y judiciales) del Estado. La
comunidad política se constituye en una comunidad de ciudadanos libres
orientada a la finalidad de vivir bien, es decir, vivir conforme a la virtud.
“Ciudadano es el que participa del gobernar y ser gobernado; en cada régimen es
distinto, pero en el mejor es el que puede y elige obedecer y mandar con miras a
una vida conforme a la virtud”.
Aristóteles entendía a la política o politeia como una actividad excelsa, a la cual
debían dedicar sus mejores esfuerzos quienes tenían derechos ciudadanos, es
más comprensible el espíritu de lo que queremos destacar: Aristóteles plantea
en Política una serie de reflexiones acerca no solo de la necesidad de ejercer los
derechos ciudadanos, sino que destaca que es destino de los humanos ser
‘animales políticos’, seres biológicos cuya vida en comunidad tiene la condición de
ser política. Para entender esto, debemos tener presente que, para Aristóteles, el
análisis de la naturaleza de toda cosa existente pasaba por analizar su “fin”, es
decir, el objetivo hacia el cual se dirigía en su desarrollo como cosa existente. A
este enfoque se le llama teleológico.
Política se compone de ocho libros (para nosotros lectores contemporáneos, estas
unidades son asimilables a nuestros capítulos).
En el libro I nos expone que nuestra naturaleza es vivir en comunidad, pero
destaca que la comunidad por excelencia es la comunidad política o polis.
Nosotros asimilamos como equivalente de ‘polis’ el término ‘Estado’. Y expone
Aristóteles que esta comunidad tiene un fin: el bien común.
En el libro II, señala que el egoísmo no puede ser un rasgo que prevalezca dentro
de una comunidad. Si el fin u objetivo de la misma es el bien común, este se vería
amenazado si prospera el excesivo amor por sí mismos entre los ciudadanos.
Aristóteles destaca que quien no vive dentro de una comunidad honrando este
propósito está procediendo como un animal, de forma incivilizada.
El libro III es muy polémico, pues en él expone Aristóteles que solo los hombres
que vivan de acuerdo con su razón y ejerciendo sus derechos son miembros de la
polis. Por esta razón, ni esclavos ni animales forman parte de la polis. Este tipo de
consideraciones repudian al pensamiento moderno, el cual parte de la igualdad de
todos los seres humanos; pero solo para tener presente el contexto, cabe recordar
que las sociedades de la época eran en su mayoría esclavistas, y Atenas no era la
excepción: esto se manifestaba, entre otras cosas, en la creencia de que ciertos
seres eran esclavos por naturaleza.
En el libro IV Aristóteles nos muestra que los buenos ciudadanos son los
ciudadanos virtuosos. La virtud es una especie de hábito, debe practicarse: la
justicia, por ejemplo, es una virtud, y por eso no se puede decir que se es justo, si
no se le práctica, si no hacen actos justos. El libro V se dedica a estudiar las
causas de las revoluciones y la pérdida de estabilidad en los diferentes regímenes
políticos que Aristóteles conoce, destacando el lugar central que juegan las
causas socioeconómicas en tales eventos. En el libro VI analiza diferentes formas
de gobierno, incluida la democracia, en relación con el análisis de lo que puede
entenderse como ‘libertad política’.
Los libros VII y VIII los dedica a exponer por qué la decisión sobre cuál es la
mejor politeia es algo que presupone saber cuál es la mejor forma de vida, cuál es
el tipo de vida que es más deseable llevar. La respuesta de Aristóteles nos
mostrará que para él la felicidad del individuo y la de las polis no pueden
separarse, y dependen ambas del ejercicio de la virtud.
2.1.2.2. POLIBIO: Para Polibio, la primera causa del éxito, o del fracaso, de una
acción política radica en la constitución de cada pueblo.
Bajo este enfoque, el historiador griego plantea que existen seis formas de
gobierno, tres buenas y tres malas. Estas formas constituyen un proceso cíclico
que se repite en el tiempo, pues se suceden una a otra de acuerdo a cierta
frecuencia. Además, existe una séptima forma de gobierno que, por el hecho de
sintetizar las tres formas buenas, es la mejor constitución: el gobierno mixto.
Polibio expone una filosofía de la historia, con elementos axiológicos, que
responde a cierto orden, el cual se confirma por la sucesión periódica y
preestablecida de las distintas constituciones.
En primer lugar, de manera natural y espontánea se forma el gobierno de uno, o
sea la monarquía. Pero éste se deteriora y decanta en la tiranía, en función de un
mal que le es congénito. De la disolución de esta forma de gobierno negativa
emerge la aristocracia, o el gobierno de pocos. En el momento en que ésta, en
respuesta a su naturaleza, se transforma en una oligarquía, las masas, que ya no
soportan las injusticias de sus gobernantes, y buscan instaurar la democracia, es
decir el gobierno de muchos. No obstante, la soberbia y el desprecio de las
normas que expresa la mayoría gobernante, desembocan en la oclocracia.
La lógica polibiana confirma la teoría tradicional de las formas de gobierno, pero
incluye elementos novedosos. Por primera vez se representa el uso sistémico de
la teoría de las formas de gobierno, además se presenta de modo completo la
teoría del gobierno mixto, y se utiliza el termino democracia con una connotación
positiva a diferencia de Platón y Aristóteles.
Polibio, distanciándose de los principios aristotélicos, planteó que sólo podrá ser
considerado reino aquel que haya sido aceptado libremente y que en su ejercicio
prime la razón por sobre la fuerza o el temor. Del mismo modo, reconoció como
aristocracia únicamente al gobierno que es presidido por hombres prudentes e
imparciales que fueron designados por elección. Por último, será democracia sólo
aquella donde lo central sea el respeto a las leyes y la tradición ancestral de
venerar a los dioses y reverenciar a los padres.
El criterio polibiano para distinguir las diversas constituciones no se relaciona ni
con el platónico ni con el aristotélico.
El principio aristotélico para clasificar los tipos de gobierno se basa en la diferencia
entre interés público y privado. Pero tal diferenciación está ausente en los
postulados de Polibio. Para este último, lo relevante tiene que ver, primero, con la
contraposición entre el gobierno fundamentado en la fuerza y el establecido
mediante el consenso; y segundo, con el contraste entre el gobierno ilegal (o
arbitrario) y el basado en las leyes. Si bien estos dos últimos criterios ya habían
sido representados en los principios platónicos, la diferencia entre estos y la visión
polibiana radica en el desarrollo del proceso histórico del ciclo. Para Platón la
tendencia del ciclo es degenerativa, o sea, la forma de gobierno que sigue es
degenerada con respecto a la anterior en un proceso continuo. Mientras que, para
Polibio, el ciclo se desarrolla a través de la alternancia de constituciones buenas y
malas, en un proceso en que finamente tiende a declinar. En pocas palabras, el
ciclo platónico es decreciente y continuo, y el polibiano es alternado. Además,
para Platón el término del proceso es la tiranía, y para Polibio, en cambio, es la
oclocracia.
La teoría de Polibio es considerada fatalista porque presenta una concepción
predeterminada de la historia, en donde el paso de un gobierno a otro parece ser
un hecho incuestionable y natural. En función de la naturaleza de los gobiernos, es
imposible sustraerse de este proceso de cambio debido a que cada constitución
puede transformarse sólo en una y no en otra.
Para Polibio el ciclo, o sea el curso de las constituciones, regresa siempre al punto
de partida luego de alcanzar su punto final. Así, este concepción cíclica de la
historia explica que, naturalmente, los gobiernos se transforman, decaen y
regresan al punto de partida.
Ahora, si el objetivo central de cualquier constitución es la estabilidad, tanto las
formas de gobierno positivas como las negativas son malas. Esto se debe a que el
desarrollo ordenado y regular de la vida civil exige que el sistema político no se
vea sometido a cambios continuos. La solución que planteó Polibio es el gobierno
mixto, es decir, una constitución que sea un arreglo entre las tres formas clásicas
de gobierno.
En el gobierno mixto este “arreglo entre las tres formas de gobierno”, consiste en
que el monarca es frenado por el pueblo que tiene una adecuada participación en
el gobierno, a la vez que el pueblo es aquietado por el senado. Así, sólo se hace
alusión a las formas rectas de gobierno: el rey representa a la monarquía, el
pueblo a la democracia, y el senado a la aristocracia. Según Polibio, este
mecanismo, mediante el cual existe un control recíproco de los poderes, garantiza
el principio del equilibrio.
Polibio relacionó la idea de gobierno mixto con la constitución romana, ya que los
órganos que participaban en ese gobierno eran tres (senado, cónsules y comicios
del pueblo), y cada uno podía obstaculizar o colaborar con los otros, en función de
las circunstancias. En Roma, la potestad de los cónsules representaba una
constitución monárquica, mientras que el senado simbolizaba una aristocrática, y
el pueblo una democrática. Los tres ámbitos, permaneciendo en sus limites
prescritos, se veían alejados de cualquier impulso agresivo, y temían la vigilancia
de sus pares.
Las constituciones mixtas otorgan sobre todo estabilidad, pero no eran eternas.
Sin embargo, y a diferencia de las simples, las mixtas, que al igual que las otras
estaban sometidas al cambio, eran más duraderas ya que su razón de cambio era
distinta y por tanto poseía un ritmo diferente.
Los cambios, con una constituciones mixta, no se desarrollaban de forma violenta,
y además, eran resueltos al interior del sistema político. Por lo tanto, no existían
variaciones extrasistémicas o violentas.
La decadencia y la muerte de una constitución mixta se explica porque se
presenta un desplazamiento del equilibrio entre las partes en beneficio de una
sola, lo que conlleva que la constitución deje de ser mixta y se vuelva simple. Al
transformarse en una constitución sencilla, ésta se ve afectada por la lógica de los
ciclos, la que predetermina su posterior conversión.
Por último, la idea de estabilidad que propone Polibio mediante la implementación
de la constitución mixta, es de tipo institucional. Aristóteles, quien también se
detuvo en la noción de estabilidad, propuso, en cambio, que esta condición es de
corte social. Según los principios aristotélicos la estabilidad se alcanza mediante la
formación de una fuerte clase media, la cual posee un interés innato por la
estabilidad. En otras palabras, el equilibrio que propugnó Aristóteles se
relacionaba con la formación de una sociedad sin grandes desequilibrios
económicos. Mientras que la noción de equilibrio polibiana explica que, mediante
el control mutuo de los tres poderes, se impiden los excesos que provocan las
variaciones y los cambios.
El filósofo de origen griego Polibio, desarrolló un método propio de realizar el
estudio de la historia política, a través de la historiografía, quien tomaría como
objeto de su estudio el gran Imperio Romano de la antigüedad. Le daría un toque
particular al realizar un estudio de la historia política, basado en los hechos de la
realidad a través de la investigación de campo, al realizar entrevistas de las
personas que participaron en los hechos que narraba en su en su obra más
importante “Historias”, que abarca desde 220 A.C., (fecha de inicio de la segunda
guerra púnica) hasta el 146 A.C. (fin de la tercera guerra púnica y destrucción de
Corinto).
El historiador e ideólogo Polibio, en plena gloria de Roma, reconoció en la
República imperial la realización ejemplar de una Constitución mixta, basada en la
combinación de elementos monárquicos, aristocráticos para evitar la corrupción y
la desintegración interna de las instituciones políticas. Su concepción política se
basaba en cómo el modelo republicano romano había elaborado un entramado
institucional que equilibraba y compensaba los poderes del Senado, los cónsules,
y el pueblo, de tal modo que cualquier desviación o error era inmediatamente
corregido. “La constitución de un pueblo debe considerarse como la primera causa
del éxito o del fracaso de toda acción”. “La mayoría de los que quieren instruirnos
acerca del tema de las constituciones, sostiene la existencia de tres tipos de ellas:
llaman a un reino, a una aristocracia, y a la tercera democracia”.
Analizó las razones del éxito del gran Imperio Romano, y lo basó en las virtudes
de la Constitución de carácter mixta, lo cual constato al estudiarla y realizar su
análisis, se infiere en razón de que ésta contenía características de más de una
forma de gobierno, tomando los mejores elementos de los tres tipos de gobiernos
aceptados como legítimos o virtuosos; ya que contiene adecuada centralización
del poder (Monarquía), adecuada participación capas altas de la sociedad
(Aristocrática), y verdadera y posible representación del pueblo romano
(Democracia o República), lo que consolida y mantiene por mucho tiempo al
Imperio, en lo político, militar, y económico, con ese equilibrio de esos elementos.
Sin dejar de destacar los ciclos (anaciclosis) de punto más alto y decadencia de
las formas de gobierno.
2.1.2.3 EL ORIENTE: Los caracteres comunes en las organizaciones políticas de
las civilizaciones de Antiguo Oriente se pueden mencionar o llamar de la siguiente
forma:
Monarquías Personalistas, Teocráticas, Absolutistas, de Amplia extensión
territorial y con una notable centralización Administrativa. Es decir, se trata de un
régimen surgido de la evolución de los organismos de gobierno de las antiguas
sociedades primitivas, y que llevo a la desaparición de los organismos
deliberativos de la misma: La Asamblea del pueblo y el Consejo de los Ancianos.
El jefe militar se ha convertido en órgano de poder y decide por si mismo todos los
asuntos del Estado.
Es sin duda, una monarquía personalista. Se llega hasta el extremo de que el
tesoro público se confunde con la fortuna del monarca. Los cambios de gobierno
se hacen por sucesión hereditaria o por golpes de estado.
El Rey es un favorecido de los Dioses, el Dios mismo, como en el caso de los
faraones del Antiguo Egipto. Aunque no puede tratarse de una teocracia
propiamente dicha, o restringirse simplemente a una gran influencia de estos. Pero
sobre todo, lo que configura el régimen es el carácter divino del monarca y el gran
poder y la influencia consecuencias de los sacerdotes en todos los actos del
Estado. El poder del rey es absoluto, lo que vale decir que no se encuentra
limitado por ley o ningún organismo del gobierno. Siendo el Rey, Dios mismo o
favorecido de este, nada ni nadie puede oponérsele. Administra, juzga, legisla,
impone impuestos, distribuye la tierra a su manera y perecer. En conclusión, es
dueño y señor de las tierras y sus frutos y del gobierno; dicho de otra manera, es
Dios en la tierra. Su autoridad asume un carácter despótico. Bajo esta imagen han
pasado los antiguos imperios de Oriente a la Posteridad.
BABILONIA: La antigua babilonia al igual que el antiguo Egipto fue uno de los
estados esclavistas más antiguos a la forma de una despotía oriental.
El estado de Babilonia alcanza su florecimiento en el siglo XVIII a.C. durante el
reino de Hammurabi en que el país se unifica bajo el poder de los reyes de la
dinastía babilónica. El desarrollo de la ciudad esclavista viene acompañado de una
agudización de las contradicciones sociales y de la lucha de clases. La ideología
política de Babilonia al igual que la de Egipto está impregnada de ideas religiosas.
Los dioses determinan el destino de los hombres y de los pueblos.
La introducción y conclusión de las leyes del rey babilonio Hammurabi contiene un
ensalzamiento y una justificación de poder limitado de la despotía oriental.
Estas leyes afirman el origen divino del poder del rey: “Los dioses designaron a
Hammurabi para gobernar a las cabezas negras”. Ec-es-anub Dios del cielo, Enlil,
Dios de la tierra, etc. Hammurabi hace aparecer sus leyes que sirven a los
intereses de los esclavistas como promulgadas en interés de los débiles, para la
defensa de los “huérfanos y las viudas”, “para que el fuerte no ofenda al débil”,
entre otros.
Hammurabi desea que las leyes creadas por él permanezcan inmutables, por lo
que exhorta a sus sucesores a no introducir modificaciones en ellas. Hammurabi
lanza maldiciones sobre la cabeza del que desobedece sus instrucciones y lo
amenaza con la devastación del país.
La conversación entre el señor y el esclavo, diálogo filosófico que data de fines del
cuarto mileno a.C. arroja una clara luz sobre el estado de ánimo de los esclavos.
En este diálogo se refleja la sociedad del esclavista de las alegrías terrenales y su
decepción respecto de ellos.
ANTIGUA INDIA: A comienzo del primer imperio a.C. después de un largo
proceso de desintegración del régimen del comunismo primitivo aparecer los
primeros estados esclavistas. La antigua India después de la conquista aria,
representaba una sociedad esclavista que consideraba la comunidad familiar y
más tarde la aldeana. La ideología india sustentaba el concepto del inmenso
principio que separaba las cosas superiores de las infecciones. En los
monumentos literarios más antiguos, los libros religiosos de los hindúes (los Vedes
a.C.) en la epopeya Mahabarata y sobre todo en las recopilaciones jurídicas,
queda al descubierto la ideología política de la India. Especialmente la recopilación
conocida como Código de Manú que data del siglo III a.C. Este código predica la
total desigualdad social y presenta como una creación alguna la división de la
sociedad en castas hereditarias. La casta superior de los brahmanes la ha creado
de sus labios el mundo, la de los chatrias de sus manos, la de las vainas, de sus
caderas y la casta inferior de las sudras de sus pies. La brama es el señor de
todas las castas, una persona sagrada e intocable.
ANTIGUA CHINA: La desintegración del régimen del comunismo primitivo y la
formación del Estado en China, se remontan hacia el segundo milenio a. de c. En
el siglo XVIII a. de c. se formó el primer Estado esclavista, el Estado de Han o
Shang. La ideología política de la antigua China halla su expresión más
característica en la filosofía de Confucio (siglos VI y V a. de c.) en la su adversario
Mo-Tsi (Mo-Ti, siglos V y IV a. de c.), así como también en los conceptos del
taoísmo expuestos en el libro Tao Te-King. La esclavitud era por aquel entonces la
forma predominante de explotación en China. La doctrina de Confucio (años 551-
479 a, de c.) está expuesta en cuatro libros, siendo Confucio el autor solamente
del primero, conocido con el nombre de La Gran Doctrina. Confucio declara que su
doctrina no es sino la exposición e interpretación de las obras antiguas. El jefe del
Estado está obligado a atraer a los demás a una vida virtuosa. Las ideas más
importantes de la filosofía de Confucio formaron la base de todo un sistema
religioso que fue elaborado por sus sucesores. El confucianismo se convirtió en la
religión oficial de China, y las clases explotadoras lo utilizaron durante muchos
siglos para reprimir a las masas trabajadoras. Para fundamentar su concepto
sobre los objetivos y el volumen del poder del soberano, Mo-Tsi recurre a una
teoría opuesta a la existente acerca del origen del poder estatal. En otro tiempo,
dice, los hombres vivían sin tener leyes, ni gobierno, ni conductor reconocido, y
como sostenían diversas opiniones existían querellas permanentes entre ellos, en
vista de lo cual eligieron a un hombre inteligente y capaz y lo nombraron su
soberano, y para ayudarlo lo designaron también a tres consejeros, los ministros.
2.1.3. EDAD MEDIA: El feudalismo fue el sistema político imperante en Europa
Occidental en la Edad Media. Se basa en la descentralización del poder: en la
cúspide del poder se encontraba el emperador o el rey y en la base los
campesinos, que estaban superditados a los nobles, que ocupaban la posición
intermedia en la sociedad y ejercían el poder con autonomía e independencia.
Tras una época de continuas guerras y en un clima de inseguridad e inestabilidad,
al hombre libre no le quedó más opción que superditarse al noble que dominara
las tierras en la que vivía y establecer así una relación de vasallaje. El vasallo
recibía una pequeña porción de tierra para cultivar y autoabastecerse y debía
pagar unas rentas al señor que poseía esas tierras. El señor, a cambio, le ofrecía
protección militar.
Desde la caída del Imperio Romano de Occidente, se disolvió la unidad política,
cultural y administrativa que existía en torno al mar Mediterráneo. El continente
europeo, el norte de África y el Cercano Oriente asiático pasaron a ser áreas de
disputa entre diversos pueblos e identidades culturales.
A) Reinos romano-germánicos. Durante el siglo V d. C., diferentes pueblos de
origen germano se establecieron en los dominios del Imperio romano. Con la
caída del Imperio, estos pueblos se convirtieron en reinos independientes. Aunque
algunos desaparecieron rápidamente, otros prosperaron durante varios siglos. Los
principales reinos romano-germánicos fueron los de los visigodos, suevos,
francos, burgundios, ostrogodos, vándalos y anglosajones.
B) Imperio bizantino. El Imperio Romano de Oriente sobrevivió a los ataques de los
pueblos germánicos y se mantuvo como unidad política durante casi toda la Edad
Media. Durante el siguiente milenio, diferentes influencias culturales y políticas se
combinaron y transformaron la identidad del Imperio oriental, que se caracterizó
por el legado de la cultura griega, el enaltecimiento sagrado del emperador y la
Iglesia Cristiana Ortodoxa, autónoma de la influencia papal de Occidente. Durante
todo el periodo, el Imperio Bizantino se constituyó como una barrera frente al
avance de los califatos árabes.
C)Califatos árabes islámicos. La expansión de la fe musulmana en la península arábiga
se transformó en el elemento unificador de las diferentes tribus locales. A la muerte del
profeta Mahoma, sus sucesores fundaron las primeras dinastías de califas y se ocuparon
de la expansión militar del islam hacia el norte de África, el Próximo y el Medio Oriente y
la península ibérica en Europa. Los califatos se organizaron en torno a la creación de una
red de ciudades (Damasco, Bagdad, Samarcanda, Fez, Córdoba, Granada), vinculadas a
través del comercio y de la cultura islámica común.
D)Fortalecimiento de las monarquías. La crisis del siglo XIV disminuyó el poder de
los señores feudales y permitió el fortalecimiento de la autoridad de los reyes.
Inglaterra, Francia y los reinos cristianos de la península ibérica se aliaron con las
burguesías locales e impulsaron políticas para controlar a los nobles.
E) Estados Pontificios. Además de ser la religión imperante en Europa, la Iglesia
Cristiana se constituyó como un poder político territorial, cuyos principales
territorios se encontraban en la península itálica. En términos políticos, el Papa se
atribuía la función de representar a Dios en la Tierra y afirmaba estar por encima
de cualquier autoridad terrenal. En el ámbito económico, la Iglesia era dueña de
extensas propiedades y acumulaba riquezas que obtenía a través de limosnas, el
diezmo, donaciones y herencias de reyes y señores feudales. Desde el siglo XI, el
Papa cristiano convocó a los reyes y señores cristianos a reconquistar Jerusalén,
que estaba bajo el poder de los califatos musulmanes. Entre 1096 y 1291 d. C., se
sucedieron las guerras cruzadas que, si bien tuvieron algunas victorias
temporales, fueron finalmente derrotadas por los musulmanes.
2.1.3.1 SAN AGUSTIN: San Agustín, una figura destacada en la filosofía política,
profundiza en las complejidades del gobierno y la estructura social en sus obras
provocativas. Sus ideas giran en torno al concepto de la 'Ciudad de Dios' y la
'Ciudad del Hombre', destacando la dicotomía entre los reinos espirituales y
terrestres.
Uno de los temas centrales en el pensamiento político de San Agustín es la noción
del pecado original y su impacto en la naturaleza humana. Él argumenta que los
humanos son inherentemente defectuosos y propensos al pecado, lo que hace
necesaria la presencia de un gobernante justo para mantener el orden y la justicia.
El énfasis de San Agustín en el papel de la autoridad en el gobierno refleja su
creencia en la necesidad de un fuerte fundamento moral en la sociedad .
Además, San Agustín discute el concepto de la 'guerra justa' en su filosofía
política. Él describe criterios para determinar la legitimidad de la guerra,
enfatizando la importancia de la justificación moral y la sanción divina. Al explorar
las dimensiones éticas del conflicto, San Agustín ofrece ideas sobre las
complejidades de las relaciones internacionales y los dilemas morales enfrentados
por los líderes políticos.
San Agustín distingue entre autoridad y poder, enfatizando que la autoridad
proviene de Dios, mientras que el poder se asigna a través de diversos medios
como la herencia, la elección o el azar. Asegura que Dios no determina
directamente la naturaleza de los regímenes establecidos o los gobernantes.
Agustín cree que la historia está guiada por la providencia divina, cuyas
intenciones permanecen desconocidas. La autoridad, para Agustín, implica tres
misiones principales: gobernar como un servicio que requiere cualidades
específicas, prevenir los caprichos del pueblo para evitar el declive social y
aconsejar a la población sobre caminos virtuosos. Un gobierno cristiano debería
priorizar la justicia a través de la sabiduría para promover la comprensión y la
virtud entre la gente.
En la Ciudad de Dios critica las ya antiguas políticas expansionistas de los
emperadores romanos como injustas, y hace eco de otras críticas políticas, como
las del historiador clásico Salustio, cuando culpa este imperialismo romano como
causa de la ruptura de la justicia social entre los habitantes del imperio
La idea de Agustín es entonces que el poder político y la justicia ejercidos en la
ciudad de los hombres son poderes instituidos (no naturales) para regular las
relaciones sociales entre los hombres que han caído en el Pecado Original y que
tienden a la guerra en la búsqueda del poder y los bienes materiales
a ciudad de Dios es el tratado más largo que nos ha legado la antigüedad
grecorromana. Se compone de 22 libros que pueden dividirse en dos partes
generales, cada una de las cuales también tiene sus subdivisiones temáticas. La
primera parte, que va del libro I hasta el libro X, es un análisis del sistema político
romano. Desde el libro I hasta el VI, el análisis es histórico, y del libro VII al X, el
análisis es más filosófico y jurídico. La segunda parte va del libro XI al libro XXII, y
es allí en donde se expone la división entre la “ciudad de Dios” y la “ciudad de los
hombres”. Desde el libro XI hasta el libro XIV, se trata del origen de las dos
ciudades, de acuerdo con la teoría del origen del mal, a partir de la caída del
primer hombre, Adán. Después, desde el libro XV hasta el XVIII, hay un análisis
histórico que expone lo que aparece relatado en la Biblia sobre la historia de Israel
hasta el nacimiento de la Iglesia cristiana (en donde se conectan las historias de
Roma y de Israel) y en donde se mantiene la diferencia de las dos ciudades como
hilo conductor. Por último, desde el libro XIX hasta el XXII, el tema son los fines de
cada una de las ciudades y la Justicia Divina.
Como se puede observar, si bien la motivación de La ciudad de Dios es un hecho
histórico concreto, el autor va mucho más allá, y se enfoca en la construcción de
una teoría que abarca temas como la filosofía de la historia, la política y la
teología. La primera parte, dedicada a la respuesta a los romanos, hace una crítica
de los orígenes y el desarrollo del Imperio, para atacar la idea de un pasado áureo
que habría sido destruido por el cristianismo. Roma tenía, según el análisis de
Agustín, el germen de su destrucción en su misma constitución, y esto por seguir
únicamente los preceptos que constituyen la “ciudad de los hombres”.
2.1.3.2. TOMAS DE AQUINO: Tomás de Aquino se inspira en la Política de
Aristóteles, ya que considera que el hombre es naturalmente sociable, y
que la sociedad civil es necesaria para la perfección de la vida humana.
Es ésta una diferencia con Agustín de Hipona, el cual consideraba la
sociabilidad humana como una consecuencia del pecado, de tal manera
que si no hubiera habido pecado original no serían necesarias ni el
Estado ni la autoridad política.
La teoría política de Tomás de Aquino no se puede entender fuera del contexto de
las disputas medievales entorno a las relaciones entre la Iglesia y el poder civil.
Veamos brevemente cual es este contexto:
A) En los inicios del medievo, apoyados en la distinción agustiniana de las dos
ciudades, el agustinismo político absorbió el orden natural dentro del orden
sobrenatural y así el Estado dentro de la Iglesia. Todo ello hizo que el reino
terrenal estuviera al servicio de reino de los cielos.
B) Carlomagno al constituir el Imperio cristiano, se atribuyó su dirección dejando al
Papado tareas auxiliares. A su muerte el Papado recupera su poder.
C)En el siglo XI el poder del Papado está muy debilitado y Gregorio VII acomete
una reforma que se manifiesta en los Dictatus Papae en ellos se manifiesta la
supremacía del Papa en la Iglesia, el poder deponer a los emperadores y eximir a
los súbditos de la fidelidad a los reyes, la superioridad de la dignidad sacerdotal
por encima de la real. Todo ello lleva a la idea de que el emperador es como un
hijo, sometido a la autoridad paterna del Papa.
D) En los siglos XII y XIII el poder de los reyes se fortalece progresivamente,
apoyándose en la burguesía de las ciudades, opuesta al feudalismo y al poder
eclesiástico. Sin embargo, en esta época el Papado alcanza su máximo esplendor
y el poder terrenal queda sometido al poder celestial.
Sus pensamientos políticos están contenidos en las siguientes obras de su
autoría: La “Suma Teológica” escrita alrededor de 1270, pero especialmente en
“Opúsculo sobre el gobierno de los Príncipes” escrito hacia el año 1265, sobre el
origen del estado, la naturaleza del poder político y sus funciones, y “Comentarios
a la Política de Aristóteles”. Aristóteles fue el filósofo que más influyó en su
pensamiento. Al igual que él, consideraba que venimos al mundo sin conocimiento
alguno, y que todo lo aprendemos a medida que vivimos, por la experiencia. No
reconocía por lo tanto la existencia de ideas innatas.
Para Santo Tomás, el poder de los gobernantes provenía de Dios, pues, siguiendo
a San pablo, de Él proceden todas las potestades. La voluntad de Dios se
manifiesta primero a través de la ley eterna, que es la expresión más racional
existente, y de ella participan involuntariamente los seres irracionales, y
voluntariamente el hombre. La ley eterna se instala en el corazón de cada persona
y se expresa así la ley natural, que no está escrita y debe inspirar a los hombres a
plasmar de acuerdo a ella, las leyes humanas positivas, que deben subordinarse a
las naturales, ya que éstas son universales e inmutables. Si la ley humana es
injusta debe ser anulada y desobedecida. A pesar de ser partidario de la
monarquía electiva (pues uno solo debe gobernar el territorio a su cargo, al igual
que Dios lo hace sobre el universo) el pueblo puede rebelarse si el mandatario
ejerce su poder en forma tiránica. Reconocía el carácter de derecho natural al
derecho de propiedad, al que le asignaba una función social y productiva,
pudiendo el Estado tomar de la propiedad privada los bienes necesarios para
satisfacer necesidades de la población general, ya que en primera instancia el
propietario de todas las cosas es Dios.
El Estado no es una necesidad que surge del pecado original o de los pecados
humanos, sino que es el despliegue de la esencia social del hombre. Tampoco
tiene la tendencia a acentuar el aspecto coercitivo del Estado en virtud del pecado
original, y en general de los pecados humanos.
2.1.3.3. MARSILLO DE PADU: Defendía el Estado laico, y abogaba por el
predominio de este sobre la Iglesia, a la que consideraba sólo como una parte
más del Estado y, por tanto, debía estar sometida a las mismas leyes que regían
al conjunto de los ciudadanos. Tuvo que originarse la reforma protestante para
sacar del olvido a su autor y situarlo como uno de los precursores del Estado laico.
En palabras de H. Münkler, Marsilio es más que esto: “es el fundador de la Teoría
del Estado moderno y de la teoría de la soberanía popular”. Escéptico, burlón y
temerario es, en todo caso, un filósofo al que no debemos perder de vista en el
siglo XXI, cuando amenazan resurgir movimientos inspirados en el
fundamentalismo religioso más desafortunado.
Marsilio dejó en claro que la Iglesia no tenía por qué cobrar diezmos o tener
propiedades terrenales; que cualquiera bien que pretendiera poseer debía verse
como una concesión graciosa del Estado. El estado eclesiástico, en suma, debía
estar subordinado a la potestad del civil. Sólo si se entendía esto, reinaría la paz,
concluyó. Quinientos años después, estas ideas seguían discutiéndose en México
La naturaleza de la ley constituye la piedra angular sobre la que se basa la teoría
política de Marsilio de Padua. Al inicio de El defensor de la paz el filósofo confiesa
que se propone extirpar de raíz el poder del Papa, “singular y gravísima causa de
conflicto civil” en la comunidad y que para ello debe refutar la perniciosa doctrina
de la plenitudo potestatis en la que se basa dicho poder. La paz no está
garantizada por la naturaleza humana ni por la ley divina y hay que aplicar la razón
a la tarea de establecer el origen legítimo de la ley, porque sólo se podrá superar
la guerra civil si se define el significado de la ley de modo indiscutible y se evita
cualquier tipo de interferencia de las instancias eclesiásticas en el ordenamiento
de la convivencia.
El defensor de la paz se divide en dos partes expositivas y una tercera de
conclusiones. En la primera parte Marsilio reduce la ley a coactividad e identifica al
legislador con la comunidad humana, para eliminar la posibilidad de que el Papa y
los obispos ejerzan jurisdicción alguna en la sociedad. Y en la segunda, se
propone desvincular el sacerdocio de cualquier poder, como Cristo se excluyó a sí
mismo y excluyó a sus apóstoles del oficio de gobernar o de cualquier autoridad
en este mundo (DP II,IV,4), para demostrar que “las decretales de los pontífices
romanos no son leyes divinas ni humanas” y que sus autores “habrían de ser
castigados como conspiradores y perturbadores de la sociedad civil” por cometer
“un crimen de lesa majestad, que va directamente contra el gobierno, a
desintegrarlo desde su cúspide y que, por consiguiente, lleva fatalmente a la
destrucción de todo orden político”
Defensor Pacis (1324), sentó las bases del pensamiento político moderno. Sus
principales ideas incluyen:
1)Soberanía Popular: Marsilio argumentaba que la autoridad política proviene del
pueblo y no de la Iglesia o el Papa. Según él, la comunidad es la que debe elegir a
sus gobernantes.
2)Separación entre Iglesia y Estado: Criticó la interferencia del papado en
asuntos políticos y defendió que la Iglesia debía limitarse a lo espiritual, sin poder
sobre el gobierno civil.
3)El Estado como Garantía del Orden: Creía que el gobierno civil debía
garantizar la paz y el bienestar de la sociedad, basándose en leyes creadas por la
voluntad popular.
4)Crítica al Poder Papal: Sostenía que el Papa no tenía autoridad divina sobre
los gobernantes y que debía someterse a los concilios eclesiásticos y a la
comunidad cristiana.
5)El Emperador como Autoridad Suprema: Defendió la idea de que el
emperador debía ser la máxima autoridad política en la cristiandad, en lugar del
Papa.
2.1.4. Edad Moderna: En el plano político, el paso a la Edad Moderna se
caracteriza por la formación de grandes estados centralizados. Según hemos
visto, en la Alta Edad Media Europa era un mosaico de pequeños territorios,
sometidos únicamente a la autoridad del señor feudal de turno. Estos territorios se
organizaban en una estructura feudal piramidal que culminaba en el rey, pero la
autoridad de éste era muy limitada, y no iba más allá de dirigir una rudimentaria
política exterior (que consistía esencialmente en reunir a sus caballeros para
guerrear contra el reino vecino, o contra los musulmanes, o contra algún vasallo
especialmente rebelde, etc.). Además, los reyes consideraban sus dominios como
una propiedad personal que podían repartir entre sus hijos, que luego trataban de
recomponerlos para volver a repartirlos, en un proceso bastante traumático. A lo
largo de la Edad Media esto había ido cambiando. La autoridad de los reyes había
ido creciendo a la vez que surgía el concepto de estado indivisible, cohesionado
por el sentimiento nacional de sus habitantes. Para acrecentar su autoridad, los
reyes se valieron de los conflictos de intereses entre la nobleza, la burguesía y el
clero, apoyándose en uno u otro estamento según las circunstancias, pero éstos
también obtenían contrapartidas por su apoyo a la monarquía. Estos procesos se
canalizaron a través de parlamentos que conferían legitimidad y autoridad a los
reyes a la vez que las limitaban. El siglo XV contempló la última etapa de esta
evolución que terminó de consolidar monarquías más o menos tambaleantes.
organización territorial de los Estados modernos llevó a redefinir las fronteras entre
los reinos. Si bien muchas veces los límites territoriales se definían como resultado
de la guerra, también se establecieron mediante la diplomacia, a través de
embajadores que los reyes enviaban a otros reinos. Estos embajadores buscaban
mejorar el entendimiento y los vínculos entre reinos y, en muchos casos, lograr
alianzas matrimoniales entre las diferentes dinastías reales.
2.1.4.1. MAQUIAVELO:
Para Maquiavelo la política es absolutamente autónoma de la filosofía o la moral, y
sólo debe buscar la consecución de los fines propuestos. El fin fundamental de la
política, según el autor florentino, es mantener y acrecentar el poder del Estado.
Maquiavelo considera que está en la naturaleza humana ser egoístas, astutos e
interesados (concepción pesimista del ser humano), y por ello, el gobernante
deberá utilizar cualquier medio, incluyendo el engaño, el miedo y el castigo, para
que las acciones individuales beneficien al Estado. Las ideas políticas de
Maquiavelo pueden interpretarse como un tratado prescriptivo de cómo debía
actuar un gobernante al mismo tiempo que como un análisis histórico concreto de
la actuación política
El maquiavelismo defiende dos tesis básicas. En primer lugar, la idea de “razón de
Estado”, según la cual lo más importante es la construcción, consolidación y
ampliación del Estado pues es el que posibilita la seguridad y libertad de los
ciudadanos y el beneficio colectivo, frente al interés individual. Para ello el Príncipe
debe tener un poder fuerte que garantice que los ciudadanos desarrollen su vida
de forma provechosa frente a un poder débil con continúas revueltas que
desestabilizan el Estado. En segundo lugar, la defensa de que “el fin justifica los
medios”. La moralidad del fin perseguido justifica el medio empleado. La virtud del
gobernante, que en la filosofía clásica suponía honradez, honestidad,
generosidad, justicia y piedad, según Maquiavelo está en lograr el fin perseguido,
aunque esto implique actuar en contra de la moral. Se propone así una distinción
absoluta entre la ética y la política. De esta forma, las virtudes fundamentales del
Príncipe son la astucia (zorro) y la fuerza (león). La astucia para conseguir sus
objetivos de la forma más inteligente posible logrando no resultar odiado por sus
súbditos y la fuerza para resultar temido y hacer imposible la rebelión (los lobos).
Uniendo ambas cualidades, el príncipe asegura su poder, fin último de la política.
A pesar de todo esto, Maquiavelo defiende en los Discursos que la mejor forma de
gobierno no es la monarquía absoluta sino la República libre, el modelo de la
República romana clásica. Esto es así pues si bien el monarca absoluto, en su
búsqueda de poder, es útil a la hora de crear y configurar el estado, sin embargo,
una vez creado se dejará llevar por sus intereses personales y no atenderá al
interés general del propio estado. En cambio, una República donde los ciudadanos
participen, una vez ya constituido un estado fuerte, y presionen al monarca a
buscar el interés general. Así, el Príncipe es la figura ideal para crear ese estado
fuerte que una vez ya constituido debe beneficiar siempre a los ciudadanos.
Nicolás Maquiavelo inaugura, con “El Príncipe” y “Los Discursos sobre Tito Livio”,
la Ciencia y la Filosofía Política moderna, y lo hace en abierta confrontación con el
pensamiento teológico medieval. La operación teórica que cumple Maquiavelo es
aquella de delinear las características específicas y técnicas de una nueva
política que se expresa en la formación de un Estado laico desvinculado de la
religión y de la ética. Por tanto, Estados dotados de autonomía y vida propia y
donde la política juega el rol de sostener y conservar el poder.
El objeto de la investigación y de la elaboración de Maquiavelo ya no, es más,
como en la especulación clásica, sobre el tipo óptimo de Estado capaz de realizar
la vida virtuosa, sino hacia el estudio de un Estado que tiene un dinamismo
naturalístico y hacia el método del funcionamiento de este.
La política para Maquiavelo es, por tanto, una técnica de acceso y control del
poder, con lo cual nace efectivamente la política en sentido estricto. El mayor
aporte de Maquiavelo a la política, como lo subraya Gennaro Sasso, es su
exclusividad, su autonomía, dado que “es la primera realidad de la vida humana, el
único fin, que usándolo también como medio, el hombre necesita perseguir con el
sacrificio, si es necesario, de su propia alma” . La política para Maquiavelo es
“superiorem non recognoscens”. Esta concepción de Maquiavelo será un punto de
no retorno para la política y la filosofía moderna.
Por eso muestra al gobernante: “el arte de conquistar el poder”, al que identifica
como el Estado. Es este arte la política del gobernante, y ha de estar exento de
toda norma.
El bien común radica en el poder y en la fuerza del Estado, y no es
subordinable en ningún caso a fines particulares, por muy sublimes que se
consideren. El Estado, en Maquiavelo, es el gran articulador de las relaciones
sociales para garantizar que los hombres vivan en libertad a través de sus leyes.
De esta forma, se logra el bien común, y todo lo que atente contra él puede ser
rechazado, siendo cualquier medio lícito.
La innovación que representa “El Príncipe” reside en que es una reflexión teórica
que indaga rigurosamente la realidad tal como es y no como, moralística e
idealmente, nos pensamos, imaginamos o creemos que debería ser.
Los problemas que enfrenta Maquiavelo no son problemas abstractos que se
ponen en el plano de las categorías universales de la moral y la religión sino
problemas unidos a la solución de una situación política concreta.
El Estado, es la única fuerza sobre la que apoyarse, y el hombre, malvado por
naturaleza, sin ninguna virtud sobre la que alzarse, se reduce a ser “ciudadano”,
un simple “animal político” a decir de Aristóteles, al cual se puede juzgar por su
grado de sociabilidad y por sus virtudes cívicas.
La obra de Maquiavelo es una teoría del Estado, es decir de las formas de
organización que permiten al hombre, venciendo su egoísmo instintivo, vivir
en sociedad, vivir sin que “el bueno pueda ser aplastado por el malo”. De ahí
su insistencia en el término “virtud” ya que le da un nuevo significado con una
nueva carga moral
Maquiavelo, resalta al mismo tiempo la diferencia entre tirano y príncipe,
considerando tirano al que gobierna en beneficio propio y Príncipe el que lo hace
buscando los intereses del Estado y de la colectividad. Por eso aconseja la
violencia, la crueldad, pero solo cuando sean necesarias y en la medida en la
que sean necesarias.
Sobre la legitimidad del poder, Maquiavelo es claro: “Aquel que llega al principado
con la ayuda de los grandes se mantiene con más dificultad que aquel que llega
con la ayuda del pueblo”, porque el fin de los grandes es oprimir y el fin del pueblo
es no ser oprimido y , por ello, recomienda al príncipe la necesidad “de tener al
pueblo como amigo, de lo contrario no tendrá remedio durante la adversidad”.
El príncipe antes de ser gobernante ha sido hombre, y como todos los hombres es
malvado, egoísta, voluble, pero ha sabido, en el momento adecuado, adaptarse a
la situación que le exige erigirse como líder para dejar de ser un simple ciudadano.
El hombre del pueblo es “libre” de actuar en función a sus propias necesidades, y
por eso puede ser juzgado por su grado de sociabilidad y sus virtudes cívicas.
Sin embargo, dice Maquiavelo, el gobernante está atado a la moral pública que
le exige una forma de comportamiento muy estricta, de la cual no le está
permitido salirse. Posiblemente en muchas ocasiones, por ser también hombre,
tenga la necesidad de transgredir sus propias leyes: ahí es cuando surge el
dilema, y es donde tiene que prevalecer el interés público al privado para no caer
en la tentación de anteponer sus prevalencias a las del pueblo.
2.1.4.2. John Locke: Al pensador político se lo aprecia como el padre del
liberalismo por sostener que todo gobierno surge de un pacto o contrato revocable
entre individuos, con el propósito de proteger la vida, la libertad y la propiedad de
las personas, teniendo los signatarios el derecho a retirar su confianza al
gobernante y rebelarse cuando éste no cumple con su función. Este será el tema
principal de nuestro presente ensayo. Recordemos que el liberalismo surge como
consecuencia de la lucha de la burguesía contra la nobleza y la Iglesia, queriendo
acceder al control político del Estado y buscando superar los obstáculos que el
orden jurídico feudal oponía al libre desarrollo de la economía. Se trata de un
proceso que duró siglos, afirmando la libertad del individuo y propugnando la
limitación de los poderes del Estado.
El principal aspecto de la doctrina liberal que nace con John Locke es el de la
limitación de la soberanía del poder del Estado, es decir, proteger la libertad del
individuo frente a cualquier otra cosa. Locke desarrolla su pensamiento político
principalmente en las Cartas sobre la tolerancia y también en los Tratados sobre
el gobierno civil, y es en estas obras donde comienza a exponer sus ideas sobre
las limitaciones del gobierno
2.1.4.3. HUGO GROCIO Los aportes del pensamiento jurídico de Grocio
contribuyen al derecho natural e internacional. Su nombre se inscribe al lado del
de Francisco de Vitoria como fundador del derecho Internacional. Grocio utiliza por
primera vez el término de derecho natural y abre un nuevo camino en la ciencia
Iusnaturalista racionalista de inspiración kantiana, que aportara mucho a la
elaboración de la filosofía política y jurídica durante los dos siglos siguientes.
En derecho internacional, merecen mencionarse los legados jurídicos sobre
derecho marítimo y bélico. Sus obras más conocidas son Mare Liberum (1602), De
jure praedae (1605), De jure Belli ac pacis libri tres (1613), Defensio fide catholicae
de satisfactione Christi (1617), Annotata in quatuor evangelia (1641), Annotata in
acta et epístolas Apostolorum (1647).
Las ideas políticas de Hugo Grocio (1583-1645) fueron fundamentales para el
desarrollo del derecho internacional y la teoría del derecho natural. Sus
principales obras, De Jure Belli ac Pacis (1625) y Mare Liberum (1609), influyeron
en la concepción moderna de las relaciones entre los Estados. Sus principales
ideas incluyen:
1. Derecho Natural y Razonabilidad
A) Grocio sostuvo que el derecho natural es universal y basado en la razón,
independiente de la religión o la voluntad divina.
B) Argumentó que incluso si Dios no existiera, los principios del derecho natural
seguirían siendo válidos.
2. Guerra Justa y Derecho Internacional
A) En De Jure Belli ac Pacis, estableció principios sobre cuándo la guerra es
legítima (ius ad bellum) y cómo debe conducirse (ius in bello).
B) Sostuvo que la guerra solo es justa si es en defensa propia, por castigo a un
agresor o por recuperación de bienes.
5. Contrato Social y el Origen del Gobierno
A) Creía que el gobierno se origina en un contrato social, pero con el fin de
proteger el orden y el derecho.
B) No defendía el derecho a la rebelión, sino que veía al Estado como necesario
para la estabilidad.
2.1.4.4. Vladimir Lenin
Las políticas de Lenin comprenden el Comunismo de Guerra y la Nueva Política
Económica (NEP). Estas mostraron su enfoque pragmático hacia la
gobernabilidad, escribiendo y reescribiendo la doctrina sobre la marcha. Pero la
estabilización de su dominio estuvo marcada desde el comienzo por el Terror
Rojo y el despliegue de un aparato represivo contra contingentes crecientes de
presuntos contrarrevolucionarios y traidores a la democracia revolucionaria. En
medio de un clima de paranoia y agitación, así como de conmoción global, Lenin
sufriría un atentado que afectaría su salud. El rápido declinar de un inagotable
político, culminó en su incapacidad de definir claramente la sucesión dentro del
partido comunista soviético. Aunque la interpretación de Trotsky de la herencia
revolucionaria sirvió para proteger su imagen en algunos círculos de Occidente, el
aparato de poder que había creado fue el que dio justificación y herramientas
prácticas para el auge y consolidación de Yosef Stalin.
Las ideas principales de Lenin se encuentran en dos de sus obras, El
imperialismo, estadio supremo del capitalismo (1916), y El Estado y la
Revolución (1917). Lenin realizó la primera gran adaptación del marxismo,
especialmente en relación con Rusia. Marx había elaborado su teoría en las
circunstancias históricas de la primera Revolución Industrial, donde eran más
determinantes los aspectos industriales que los financieros en la economía, y con
menos internacionalización. En la primera obra señalada, Lenin consideraba que
el capitalismo había pasado de una etapa casi exclusivamente industrial a otra
financiera, por lo que a la lucha de clases se había añadido la lucha entre los
Estados por las materias primas, las colonias y el mercado. Si Marx había
planteado las contradicciones del capitalismo en su época, Lenin lo hacía en la
suya, en la del triunfo de la segunda Revolución Industrial, la de la escala mundial.
Por eso, pensó que debía modificar algunas de las teorías o ideas del primero.
1. Dictadura del Proletariado
A) Lenin defendía que, tras la revolución, el poder debía estar en manos de la
clase trabajadora mediante un Estado fuerte.
B) No creía en la democracia liberal, sino en un gobierno basado en los soviets
(consejos de obreros, soldados y campesinos).
2. El Partido de Vanguardia
A) En ¿Qué hacer?, Lenin argumentó que la revolución no podía surgir
espontáneamente del proletariado, sino que debía ser dirigida por un partido de
vanguardia.
B) Este partido debía estar compuesto por revolucionarios profesionales con
disciplina estricta.
3. El Estado y la Revolución
A) En El Estado y la Revolución, Lenin retomó la idea de Marx de que el Estado es
un instrumento de dominación de clases.
B) Propuso la destrucción del Estado burgués y la creación de un Estado
proletario que eventualmente desaparecería.
4. Imperialismo como Fase Superior del Capitalismo
A) Lenin sostuvo que el capitalismo en su última etapa se convierte en
imperialismo, donde las grandes potencias explotan a las colonias y países menos
desarrollados.
B) Creía que la revolución debía ser internacional para acabar con este sistema de
explotación.
2.1.4.5. Antonio Gramsci:
Las ideas políticas de Antonio Gramsci (1891-1937) fueron fundamentales para
el desarrollo del marxismo occidental y la teoría de la hegemonía cultural. Sus
escritos más importantes están en los Cuadernos de la cárcel, donde analizó el
poder, la cultura y la sociedad desde una perspectiva marxista. Sus principales
ideas incluyen:
1. Hegemonía Cultural
A) El poder de la burguesía no se sostiene solo con la fuerza, sino también con la
influencia en la cultura, la educación y los medios de comunicación.
B) Para que el proletariado tome el poder, no solo debe controlar el Estado, sino
también transformar la cultura y las ideas dominantes.
2. Sociedad Civil y Sociedad Política
A) Gramsci distinguió entre:
Sociedad política: el Estado y sus instituciones (gobierno, ejército, policía).
Sociedad civil: la cultura, la religión, los medios de comunicación y la educación.
B) La burguesía domina a través de la sociedad civil, moldeando la forma en que
la gente piensa y acepta el sistema.
3. Bloque Histórico
A) El poder se mantiene a través de una alianza entre diferentes grupos sociales
que comparten intereses.
B) Para cambiar el sistema, los revolucionarios deben crear un nuevo "bloque
histórico" con una ideología alternativa.
4. Intelectuales Orgánicos
A) Los intelectuales no son solo académicos, sino cualquier persona que influya
en la cultura y la conciencia social.
B) Los trabajadores necesitan sus propios "intelectuales orgánicos" para difundir
una ideología alternativa a la burguesa.
5. Revolución como "Guerra de Posiciones"
A) A diferencia de la "guerra de movimientos" (revolución violenta directa), en
sociedades avanzadas es más efectiva una "guerra de posiciones": una lucha
prolongada para ganar influencia cultural antes de tomar el poder político.