Convulsión Febril.
Se define como una crisis convulsiva que ocurre coincidiendo con la
fiebre, en niños menores de 5 años, sin sospecha de infección
intracraneal ni antecedentes de convulsiones previas sin fiebre
(epilepsia).
Afecta aprox al 2 – 5% de los niños < 5 años, y la mayoría solo presenta
un episodio en su vida.
Afecta a los mayores de 3 meses y menores de 6 años. Pero la mayoría
ocurre entre los 6 meses y los 3 años, con pick de incidencia a los 18
meses.
La mitad de los casos la primera convulsión febril ocurre entre los 12 y
30 meses. Solo un 10% de los casos de convulsiones febriles ocurre por
primera vez en mayores de 4 años.
Entre los factores que influyen en su aparición se encuentra:
La propia edad, donde su sistema nervioso se encuentra en un
estado de vulnerabilidad.
Predisposición genética individual. + riesgo si hermano presento o
si ambos padres presentaron en la infancia.
Fiebre alta.
o Lo más común es que la convulsión se dé en el primer día de
fiebre. Incluso hasta un 20% ocurre en la primera hora.
o Las convulsiones pueden ocurrir antes del inicio de la fiebre,
o con fiebre suave, pero lo más habitual es que ocurra con
temperatura > 38,5°C.
Infección viral.
o Las infecciones virales que se asocian a fiebre más alta
como la infección por virus del herpes humano 6 y la
influenza son una causa frecuente de convulsión febril.
Vacunación reciente.
o Riesgo de sufrir convulsión febril aumenta al día siguiente de
la administración de vacuna anti-tos ferina de células
enteras.
o Entre los 8 – 14 días posterior a la administración de la
vacuna triple vírica.
Antecedentes familiares de convulsiones febriles.
Sobre un 70% de las convulsiones febriles son simples; es decir, son
generalizadas (con perdida de consciencia), duran < 15 min, no vuelven
a ocurrir en las siguientes 24 horas, y no se asocian a alteraciones
neurológicas posteriores. De estas 80% son tonico-clónicas, 15% tónicas,
entre otras. La somnolencia prolongada posterior no es típica de las
convulsiones febriles simples, así que debe a hacer sospechar otro
origen.
Mantener desviación de mirada y mantener los ojos abiertos son signos
sugestivos de persistencia de actividad convulsiva.
Las convulsiones atípicas son menos comunes, y de peor pronóstico (+
riesgo epilepsia posterior); son focales (sin perdida de consciencia
inicial), duración > 15 min, vuelven a ocurrir en las primeras 24 horas, o
presentan alteración neurológica evidente en el periodo post-ictal.
En aprox un 5% de los casos se presenta como estatus epiléptico febril,
subgrupo de las complejas de duración > 30 min, una emergencia
neurológica.
En términos general no requiere de mayores exámenes de laboratorio.
Dada la alta preocupación familiar, se puede realizar estudio de etiología
de la fiebre, hemograma, parámetros inflamatorios, y bioquímicos,
incluida glucosa.
Otros exámenes que se pueden realizar en situaciones puntuales son:
Punción lumbar, EEG, Neuroimagen, etc.
Las condiciones que pueden simular una convulsión febril, y que es
importante considerar y descartar son:
Movimientos involuntarios coincidiendo con fiebre: escalofríos,
estremecimiento, temblores finos, castañeo de dientes. Importante
es que no hay perdida de consciencia.
Sincope febril. Episodio de sincope producido por reflejos
vasovagales o cardioinhibitorios, desencadenados por el alza o
descenso de la temperatura corporal. Puede simular crisis atónica,
aunque periodo post-ictal suele ser bastante más breve.
Convulsiones sintomáticas: por desencadenantes por
intoxicaciones, medicamentos, trastornos metabólicos, y
enfermedades del SNC.
Convulsiones epilépticas febriles: Son convulsiones con fiebre,
pero en niños ya diagnosticados con epilepsia.
Migraña.
Vértigo.
Diskinesias.
Crisis de pánico.
Pseudocrisis.
Como concepto general, las convulsiones febriles tienen un buen
pronóstico, solo recurren en 1/3 de los casos, no dejan secuelas, y el
riesgo de epilepsia posterior es mínimo. Sin embargo, se debe evaluar
cada caso en particular según diferentes factores de riesgo.