REVOLUCION DE 1952
INTRODUCION
a Revolución boliviana de 1952, también conocida como la Revolución Nacional, fue
un período crucial en la historia de Bolivia que transformó el panorama político, social
y económico del país. Este evento marcó un punto de inflexión en la historia de Bolivia,
ya que cambió la estructura social y económica del país y sentó las bases para un
nuevo modelo de desarrollo.
Contexto Histórico
En la primera mitad del siglo XX, Bolivia era un país con una estructura social y
económica muy desigual. La oligarquía terrateniente y minera dominaba la economía y
la política del país, mientras que la mayoría de la población, compuesta por
campesinos indígenas y mineros, vivía en condiciones de pobreza y exclusión. La
Guerra del Chaco (1932-1935) y la Gran Depresión de 1929 habían debilitado aún
más la economía y la estabilidad política del país.
El Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR)
En este contexto, surgió el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), un partido
político que buscaba cambiar la estructura social y económica de Bolivia. El MNR
estaba liderado por Víctor Paz Estenssoro y Hernán Siles Zuazo, y contaba con el
apoyo de mineros, obreros y campesinos. El partido tenía como objetivo principal la
nacionalización de los recursos naturales, la reforma agraria y la ampliación de los
derechos políticos y sociales de la población.
La Revolución
El 9 de abril de 1952, un levantamiento armado popular liderado por el MNR y
apoyado por mineros y obreros derrocó a la Junta Militar y llevó a Paz Estenssoro a la
presidencia. La Revolución de 1952 fue un proceso complejo y multifacético que
involucró a diferentes actores y sectores de la sociedad boliviana. Durante su
gobierno, el MNR implementó medidas importantes como la nacionalización de las
minas, la reforma agraria y el sufragio universal.
Legado de la Revolución
La Revolución de 1952 tuvo un impacto profundo en la historia de Bolivia. Cambió la
estructura social y económica del país, incorporó a los indígenas y campesinos a la
vida política y económica, y sentó las bases para un nuevo modelo de desarrollo.
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Aunque la Revolución también tuvo deficiencias y desafíos, su legado sigue siendo
relevante en la actualidad. La Revolución de 1952 es un ejemplo de cómo la acción
colectiva y la lucha por la justicia social pueden transformar la historia de un país.
La Revolución boliviana de 1952, también conocida como la Revolución Nacional, fue
un período crucial en la historia de Bolivia que transformó el panorama político, social
y económico del país.
Causas de la Revolución
La Gran Depresión de 1929 afectó gravemente la economía boliviana, provocando
una caída en los precios del estaño, principal mineral de exportación del país.
La Guerra del Chaco (1932-1935) entre Bolivia y Paraguay generó un
cuestionamiento del modelo político y social vigente, llevando a una crisis de confianza
en las clases dominantes.
La estructura social y económica del país estaba dominada por la oligarquía, con una
burguesía escasa y un gran número de campesinos indígenas sin derechos.
DESARROLLO DE LA REVOLUCIÓN DE 1952
La Revolución boliviana de 1952 fue un proceso complejo y multifacético que involucró
a diferentes actores y sectores de la sociedad boliviana. A continuación, se presentan
los principales eventos y desarrollos de la Revolución:
Antecedentes
La crisis económica y política de Bolivia en la década de 1940 y 1950.
La formación del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y su ascenso al
poder.
Levantamiento armado
El 9 de abril de 1952, un levantamiento armado popular liderado por el MNR y
apoyado por mineros y obreros derrocó a la Junta Militar y llevó a Víctor Paz
Estenssoro a la presidencia.
Nacionalización de las minas
En octubre de 1952, el gobierno de Paz Estenssoro nacionalizó las minas de estaño y
creó la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL)
Sufragio universal
En julio de 1952, el gobierno de Paz Estenssoro promulgó la Ley de Sufragio
Universal, que permitió a todos los ciudadanos bolivianos votar en las elecciones.
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Reorganización del Estado
La Revolución de 1952 llevó a una reorganización del Estado boliviano, con la
creación de nuevas instituciones y la reforma de las existentes.
Resistencia y oposición
La Revolución de 1952 enfrentó resistencia y oposición de diferentes sectores,
incluyendo a la oligarquía terrateniente y minera, y a algunos grupos políticos y
sociales.
En resumen, la Revolución de 1952 fue un proceso complejo y multifacético que
involucró a diferentes actores y sectores de la sociedad boliviana. Sus principales
desarrollos incluyeron la nacionalización de las minas, la reforma agraria, el sufragio
universal y la reorganización del Estado.
Sufragio universal
El 21 de julio de 1952 el gobierno implantó el voto universal. Al otorgar el derecho a
voto a analfabetos, indígenas y mujeres, se incrementó en número de electores de
205 000 (6,6 % de la población total) en 1951 a 1 125 000 (33,8 %) en 1956. La
ampliación del derecho a voto era una medida radical en el contexto latinoamericano.
Por ejemplo, el voto a la mujer recién se otorgó en el Brasil en 1934, en Chile en 1949,
en la Argentina y Colombia en 1951, en México en 1955 y en Perú en 1956. El voto a
los analfabetos fue concedido en 1980 en el Perú y recién en 1986 en Brasil.[6]
Central Obrera Boliviana
La Central Obrera Boliviana (COB) fue fundada el 17 de abril de 1952 con el objetivo
de integrar los sindicatos de mineros, fabriles, ferroviarios, bancarios, gráficos,
empleados de industria y comercio, constructores, panificadores y campesinos. Su
primer secretario ejecutivo fue Juan Lechín Oquendo, que había sido secretario
ejecutivo de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB)
fundada en 1944. Lechín también era ministro de Minas y Petróleo del primer gabinete
de Víctor Paz Estenssoro. Entre los objetivos principales de la COB estaba luchar por
la nacionalización de las minas y ferrocarriles, por la revolución agraria y la derogación
de medidas anti obreras dictadas por gobiernos anteriores.[7] Durante todo el gobierno
del MNR la COB fue "el ala revolucionaria radical" de la revolución exigiendo la
aceleración y profundización de los cambios sociales y económicos.[8] A la misma vez,
las relaciones laborales durante el gobierno del MNR fueron turbulentas. Se estima
que se llevaron a cabo un promedio de 350 huelgas por año entre 1952 y 1958 con un
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efecto negativo sobre la producción, convirtiendo a Bolivia en uno de los países en los
cuales se perdió mayor número de horas-hombre por trabajador.[9]
Disolución y reforma del ejército
El MNR redujo el tamaño del ejército de aproximadamente 20 000 a 5000 soldados
entre abril de 1952 y enero de 1953, al licenciar a los conscriptos. Además, se estima
que retiró a alrededor de 300 oficiales. El presupuesto del ejército fue recortado de
20 % del presupuesto general a la mitad en 1953 y a 6,7 % en 1957.[10] En reemplazo
del ejército, el MNR formó milicias urbanas y rurales con obreros y campesinos. Entre
1952 y 1956, la policía y las milicias populares predominaron en la seguridad interna y
orden público. A partir de 1956 y hasta 1964, se redujo la legitimidad de las milicias y
la importancia de la policía a medida que se reconstituyó el ejército, quién predominó
en la seguridad interna y orden público.[11]
Nacionalización de las minas
La nacionalización de las minas de los tres principales grupos empresariales mineros
(Patiño, Hochschild y Aramayo) constituyó la primera reforma económica del MNR y
desató una serie de contradicciones internas y externas alrededor de la Revolución del
52. En el plano interno, el MNR había estado tratando de incrementar el control del
Estado sobre la minería desde el gobierno de Villarroel, con el control de divisas. Sin
embargo, en 1952, Paz Estenssoro no estaba comprometido con una nacionalización.
Por tanto, las primeras medidas del MNR en el sector minero fueron la creación de un
monopolio de exportación a través del Banco Minero y la obligatoriedad de entrega del
cien por ciento de divisas al Banco Central. Fue más bien el movimiento obrero, a
través de la FSTMB, que demandaba la nacionalización. En el plano externo, Paz
Estenssoro era renuente a la nacionalización por el mensaje que esta acción enviaría
a los Estados Unidos sobre la orientación ideológica del partido. Además, la
nacionalización traía consigo.
A modo de evaluar la situación, Paz Estenssoro conformó una Comisión de
Nacionalización de la Minas que deliberó por cinco meses y concluyó que se
nacionalicen las minas con compensación en octubre de 1952. El 31 de octubre, en
siglo XX, Catavi, Paz Estenssoro, junto con su ministro de Minas, Juan Lechín
Oquendo, firmaron el decreto de nacionalización traspasando los bienes de las 163
minas distribuidas en 78 compañías mineras de Patiño, Hochschild y Aramayo a la
recientemente creada Corporación Minera de Bolivia. La nacionalización de las minas
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fue vista como la "independencia económica" de Bolivia tanto por el MNR, la FSTMB y
los medios de prensa.[12]
Reforma agraria
Duración: 2 minutos y 37 segundos.2:37La reforma agraria en Bolivia, 1953
A mediados del siglo XX Bolivia contaba con un sistema agrario latifundista
caracterizado por una desigual tenencia de la tierra, condiciones de trabajo
semifeudales y con baja capacidad de proveer alimentos a Bolivia. Aproximadamente
4.5 % de la población era propietaria del 70 % de la tierra agrícola.[13] El trabajo agrario
consistía de un sistema del control de la mano de obra a través del acceso a tierra a
través de prestaciones laborales. Adicionalmente, los indígenas tenían que aportar con
semillas, herramientas y hasta animales para realizar el trabajo. Además de
obligaciones laborales agropecuarias, los indígenas estaban obligados a ofrecer
servicios personales remanentes de la época colonial (pongueaje) al hacendado y su
familia.[14] La ineficiencia del sector agropecuario era tal que entre el 35 al 40 por ciento
de las importaciones eran de alimentos.[13] En enero de 1953 se organizó un Comisión
de Reforma Agraria presidida por el vicepresidente Hernán Siles Zuazo con miembros
de partidos de la oposición como el POR y el PIR y miembros del MNR. El 2 de agosto
de 1953 en Ucureña, Cochabamba se firmó el Decreto de Reforma Agraria. El decreto
ofrecía indemnización a los terratenientes y otorgaba las tierras de las haciendas a los
indios a través de sus sindicatos y comunidades con la condición que no fueran
vendidas a título personal.
El sistema de implementación de la reforma era engorroso. De los 15 322 casos
iniciados entre 1953 y 1966, solo se llegó a concluir 7 322 o el 48,8 %. Entre 1954 y
1968 el Servicio Nacional de Reforma Agraria había procesado ocho millones de las
aproximadamente treinta y seis millones de hectáreas por distribuirse. En los
subsiguientes 30 años, sin embargo, se lograron distribuir 39 millones de hectáreas
adicionales (llegando a un total de 47 millones de hectáreas) con más de 650 000
beneficiarios.
Reforma educativa
En 1952, el 20,8 % de la población en edad estaba en primaria y dos tercios de la
población (60,9 %) era analfabeta. Al año del inicio de la Revolución y para adecuar el
sistema educativo a las transformaciones anteriores, en 1953 el gobierno creó la
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Comisión Nacional de Reforma Educativa que en 120 días presentó su propuesta.
Recién ante demandas del magisterio en 1955 se promulgó el Código de la Educación
Boliviana. El Código dividió el sistema educativo en un ámbito urbano, a cargo del
Ministerio de Educación, y otro de educación rural a cargo del recientemente creado
Ministerio de Asuntos Campesinos. El Código buscaba extender la educación a las
mayorías y reorientar la educación hacia una educación técnica. También planteaba la
importancia castellanizar al indio y en su afán modernizador, convertirlo en campesino.
Sin duda se expandió la cobertura de la matrícula en área rural, sin embargo ésta fue
de baja calidad.[18] Luego de analizar las falencias del sistema educativo
(predominancia de la memorización y recitación; provisión de solo rudimentos de
escritura, lectura y matemática; escasa preparación de maestros; y brevedad del año
escolar por excesivos feriados) el antropólogo estadounidense Lambros Comitas
concluía: en educación, la Revolución de 1952 y los 14 años de predominio del MNR
hicieron poco para modificar el orden jerárquico de segmentos socialmente
significativos de la sociedad boliviana e hicieron poco, si algo hicieron, para proveer
nuevas formas institucionalizadas de articulación social.[19]
Consecuencias económicas
El primer impacto económico de la Revolución del 52 sobre la economía fue la
inflación. Por una parte, el incremento en la emisión de moneda del Banco Central de
Bolivia para proveer de capital de trabajo a COMIBOL y el creciente incentivo a
reexportar las importaciones (porque para ellas había una tasa de cambio preferencial
que cada vez distaba más de la tasa de cambio en el mercado negro) iniciaron la
inflación.[20] Por otra, la caída del 13 % en la producción agrícola entre 1952-54 y la
desorganización de los sistemas de distribución de bienes agrícolas, resultó en un
incremento en los costos de artículos alimenticios importados, entre otros,
aumentaban aún más la inflación. El costo de vida en La Paz incrementó a una tasa
promedio anual del 146,6 % entre 1952 y 1956.[21] Por tanto, el primer gobierno del
MNR estuvo signado por la inflación y la caída del producto debido al decremento en
la producción de minerales y de productos agrícolas y ésta solo fue parcialmente
contrapuesta por la expansión de la industria petrolífera (ver Cuadro 1).
El segundo gobierno del MNR, con Hernán Siles Zuazo en la presidencia, tuvo que
afrontar esta crisis con un programa de estabilización.
Drástica caída de la productividad económica
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De acuerdo a la base de datos de los estudios actuales del Proyecto de Estadísticas
Históricas de Maddison perteneciente a la Universidad de Groningen en los Países
Bajos, revela que antes de la revolución boliviana, el PIB per cápita de Bolivia medido
por Paridad de Poder Adquisitivo (PPA) había llegado a su punto máximo para el año
1952 cuando durante en ese entonces el país había logrado alcanzar una riqueza
promedio de alrededor de 3237 dólares por cada habitante, sin embargo el estallido de
la revolución nacional también traería graves consecuencias económicas para Bolivia
durante casi toda la década de 1950, pues la productividad boliviana tendría una
drástica caída hasta situarse apenas en solo 2511 dólares para el año 1959,
retrocediendo de esa manera alrededor de unos 20 años a los mismos niveles que el
país ya poseía en 1939 antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial o inclusive
un retraso de hasta 30 años atrás al extremo de situarse en los mismos niveles que ya
se tenía a finales de la década de 1920 cuando la economía boliviana ingresó durante
esa época en una fuerte recisión económica a consecuencia de la gran crisis mundial
producto del terrible Crack de 1929 que trajo la Gran Depresión en todo el mundo.
Cabe mencionar que Bolivia no volvería a recuperar los mismos niveles de producción
de la prerrevolución sino hasta después de 16 largos años cuando en 1968 se llegó
recién a un PIB per cápita de 3314 dólares, similar al que alguna vez se tuvo en 1952,
lo cual retrasó de manera considerable el desarrollo económico de Bolivia frente a los
demás países vecinos.
Ayuda de los EE. UU.
A diferencia de la Revolución mexicana, la Revolución Nacional paradójicamente contó
con el apoyo de los Estados Unidos. Una vez que Bolivia acordó indemnizar a Patiño,
Hochschild y Aramayo por la nacionalización de las minas y el gobierno
estadounidense se convenció de que el MNR no era comunista, sino nacionalista, la
ayuda de EE. UU. se incrementó. Primero llegó en forma de alimentos y fue clave para
sobrellevar la escasez de alimentos producto de la desorganización de los primeros
efectos de la reforma agraria. La ayuda de EE. UU. creció 1,5 millones de dólares en
1952 a 79 millones en 1964. De este monto total, la ayuda militar ascendía a 0,1
millones de dólares en 1952 y a 3.2 millones en 1964. [24] Se estima que el monto total
de la ayuda recibida entre 1953 y 1964 fue de $368 millones o aproximadamente $35
millones anuales. En dólares de 2007, esto equivale a más de $2000 millones o $187
millones anuales.
Sobre el gradual proceso y los efectos de la ayuda estadounidense a Bolivia, Sergio
Almaraz anotaba:
7
En 1953 llegaron los primeros alimentos norteamericanos. En 1957 se impuso el plan
de estabilización monetaria. Más tarde se reorganizó del ejército. Se aceptaron
asesores norteamericanos en los organismos más importantes del Estado. Se votó el
Código de Petróleo. Una cosa predisponía a la otra.[26]
Según Klein esta ayuda fue "decisiva para la seguridad y el crecimiento económico de
Bolivia." La ayuda previno la carestía de alimentos en los centros urbanos y por tanto
proveyó serenidad al gobierno del MNR a los inicios de la revolución. También
contribuyó al desarrollo de infraestructura vial, la expansión e integración del oriente
boliviano y el fortalecimiento de los servicios de educación y salud. [27] A la misma vez,
fue un "freno" para la revolución en la medida que hacia a Bolivia dependiente de
estos recursos al punto que, por ejemplo, en 1964 recursos provenientes de la Alianza
para el Progreso representaban alrededor del 20% del Producto Bruto y 40% del gasto
público.
Controversia
Si bien la Revolución del 52 fue considerada una de las tres revoluciones sociales más
importantes en América Latina, no estuvo exenta de críticas. Sus principales falencias
giran en torno a la brutalidad del Control Político, órgano de gobierno del MNR
comparado con la Gestapo nazi.[28] Esta institución,[29] impulsó una fuerte represión
contra los opositores al régimen emenerrista.
El MNR instaló campos de concentración[30] en localidades frías de los andes
bolivianos, como Catavi, Uncía, Corocoro y Curahuara de Carangas. En dichos
centros de hacinamiento y castigo se torturó a numerosos opositores políticos al MNR,
tanto comunistas como falangistas. Sin embargo, la mayoría de sus víctimas fueron
falangistas, algunos de los cuales sobrevivieron para contar lo sucedido y registrar los
nombres de quienes pasaron por ahí.[31]
Fue a mediados de los años sesenta, luego del golpe de Estado del Gral. René
Barrientos, que empezó a desvelarse una serie de violaciones a los derechos
humanos perpetrada por el régimen del MNR. Algunos de los libros que recogen estas
denuncias son: Entre los hombres lobos de Bolivia (por Mario Peñaranda Rivera),
Laureles de un tirano (por Hernán Barriga Antelo), Infierno en Bolivia (por Hernán
Landívar Flores) y Campos de concentración en Bolivia (por Fernando Loayza
Beltrán).
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Entre las víctimas de los campos de concentración se encuentran los filósofos Numa
Romero del Carpio y Roberto Prudencio Romecín, cuyos domicilios fueron además
saqueados, y se quemó sus libros.[30] También fueron aprisionados allí el historiador
Alberto Crespo Rodas, el Mariscal Bernardino Bilbao Rioja (héroe de la guerra del
Chaco), varios periodistas del diario La Razón y miembros del PIR y del PURS
(Partido de Unión Republicana Socialista).[30]
El Decreto Supremo N.º 01619 autorizó la habilitación de penitenciarías en Uncía,
Catavi, Corocoro y Curahuara de Carangas.[30] También se delegó como centros de
retención o interrogación la Escuela de Carabineros y el Panóptico de Guanay.[30] El
Control Político vigilaba con discreción las actividades de los opositores, incluyendo la
intervención telefónica, censura de correspondencia y vigilancia de movimientos en
líneas de transporte.[30] Así, se mantuvo controlada a buena parte de los sectores
laborales, burocráticos, universitarios o estudiantiles. Las técnicas de intimidación a los
presos políticos incluían patadas, golpes, palos, uso de corriente eléctrica, tortura con
hamaca, amenazas psicológicas, privación de comida y bebida, pinchadura en las
yemas de los dedos y fusilamientos simulados.
A decir del filósofo Hugo Celso Felipe Mansilla:
Cincuenta años después de los sucesos de abril de 1952, Bolivia sigue siendo uno de
los países más pobres y menos desarrollados de toda América Latina. Los diferentes
gobiernos del MNR, los esfuerzos de sus presuntos estadistas y sus mutaciones
ideológicas y programáticas no han podido o no han sabido sacar a Bolivia del atraso y
la pobreza. Pero al mismo tiempo este partido y sus muchos desprendimientos e
imitadores han contribuido poderosamente a consolidar prácticas y valores
convencionales, propios del mundo premoderno, que van desde el caudillismo hasta el
autoritarismo, rejuveneciendo así los elementos menos rescatables del orden
tradicional. El actual florecimiento de las formas más refinadas y persistentes de
corrupción no puede comprenderse sin las prácticas introducidas por el MNR a partir
de 1952. Y el análisis comparativo de lo alcanzado en naciones comparables de
América Latina y del Tercer Mundo nos muestra la poca originalidad teórica y la
mediocridad fáctica del experimento iniciado en Bolivia en abril de 1952.
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CONCLUSIÓN DE LA REVOLUCIÓN DE 1952
La Revolución boliviana de 1952 fue un evento histórico que transformó la estructura
social y económica de Bolivia. A continuación, se presentan las conclusiones más
importantes de este período:
Cambio en la estructura social y económica: la Revolución de 1952 cambió la
estructura social y económica de Bolivia, incorporando a los indígenas y campesinos a
la vida política y económica del país.
Nacionalización de los recursos naturales: la nacionalización de las minas y la
creación de la Corporación Minera de Bolivia permitieron al Estado controlar los
recursos naturales y utilizarlos para el beneficio del país.
Reforma agraria: la reforma agraria permitió la distribución de tierras a los campesinos
indígenas y cambió la estructura de la propiedad rural en Bolivia.
Ampliación de los derechos políticos y sociales: el sufragio universal y la ampliación
de los derechos políticos y sociales permitieron a más personas participar en la vida
política y económica del país.
Legado duradero: la Revolución de 1952 tuvo un legado duradero en la historia de
Bolivia, y sus efectos aún se pueden ver en la actualidad.
fue un evento importante en la historia de Bolivia que cambió la estructura social y
económica del país y sentó las bases para un nuevo modelo de desarrollo. Sus
efectos aún se pueden ver en la actualidad, y su legado sigue siendo relevante en la
política y la sociedad boliviana.
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Bibliografía
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Dunkerley, James (1984). Rebellion in the veins : political struggle in
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ANEXOS
21 de julio de 1952, se concedió el derecho participación de los sindicatos y sus
al voto a todos los bolivianos mayores de 21 años dirigentes en el gabinete
(de 18 años siendo casados) cualquiera sea su sexo,
escuchar por radio marchas militares, Fue el de la Revolución del 52, cuando el
pueblo
armado derrotó a la Rosca Oligárquica
y a su ejército cipayo.
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