Ciudadano
Juez Segundo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario, Tránsito y
Marítimo de la Circunscripción Judicial del Estado Anzoátegui.
Su Despacho.-
Yo, Alcis Pereira Marza, mayor de edad, titular de la cédula de identidad
número 10.925.851, inscrita en el Instituto de Previsión Social del Abogado bajo el
número 49.633, de este domicilio, actuando con el carácter de apoderada judicial
de la sociedad mercantil PROMOTORA CREMODI, C.A., inscrita ante el Registro
Mercantil Segundo de la Circunscripción Judicial del Distrito Capital en fecha 6 de
mayo de 2019, bajo el N° 18, Tomo 77-A-Sgdo, carácter el mío que se evidencia de
instrumento poder que cursa en autos, acudo a los fines de exponer lo siguiente:
Ciudadano Juez, de manera respetuosa me permito realizar algunas
consideraciones con respecto al escrito presentado por el abogado Rubén Elías
Rodríguez, quien afirmándose como apoderado judicial de la ciudadana Minerva
Paola Quintiliani, presentó una serie de argumentos pretendiendo la desestimación
de las cuestiones previas opuestas oportunamente por esta representación,
obviando así, no solo la inexistencia de una norma que lo impida, sino que la propia
Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia, en juicios de tacha de
documento por vía principal, ha ordenado la reposición de la causa por el hecho de
no haberse dado cumplimiento adecuado al procedimiento por cuestiones previas,
así por ejemplo, es pertinente citar lo expuesto en el fallo N° RC.000586 del 18 de
septiembre de 2014, en el que de manera expresa se indicó lo siguiente:
Visto que el Tribunal de Primera instancia subvirtió el trámite de las
cuestiones previas y provocó que la parte actora quedara indefensa al no
poder subsanar las cuestiones previas opuestas, debe esta Sala declarar
procedente la denuncia que se examina, pues esta circunstancia ha debido
ser advertida por el Juzgado Superior de conformidad con lo establecido en
los artículos 15 y 208 del Código de Procedimiento Civil, restableciendo el
equilibrio procesal declarando la nulidad y reposición de la causa al estado
en el cual se abriera el plazo de subsanación a que se refiere el artículo
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350 del Código de Procedimiento Civil, para que luego el Tribunal de
Primera Instancia se pronunciara sobre la idoneidad o no de la actividad
subsanadora de la parte demandante; aún más cuando la accionante en la
primera oportunidad en que compareció en autos se alzó contra la decisión
de primera instancia. Así se establece.
Por otra parte, resulta pertinente resaltar la obligación y el deber de los
jueces que sustancian las cuestiones previas, de no subvertir los trámites
del procedimiento, puesto que, reposiciones como la que se examina
causan dilaciones indebidas para la resolución del fondo de la controversia
y la realización de la justicia.
En consecuencia, se repone la causa al estado de que el tribunal a
quo abra el plazo a que se refiere el artículo 350 del Código de
Procedimiento Civil, para permitirle a la parte demandante subsanar la
cuestión previa por defecto de forma, de conformidad con lo dispuesto en
el ordinal 6° del artículo 346 del mismo Código.
En segundo lugar, aun en el supuesto negado de que ese órgano
jurisdiccional considere que la promoción de cuestiones previas por parte de mi
representada, fue efectuada de manera inoportuna, es necesario destacar que los
criterios que descansan sobre ese tipo de interpretaciones, hoy día, desde el
prisma constitucional, resultan cerrados y hasta retrógrados, toda vez que no solo
dan la espalda a los postulados de nuestra carta magna, sino que pueden
considerarse como un atentado contra derechos constitucionales.
En efecto, en ese sentido, resulta pertinente citar lo expuesto por la Sala de
Casación Civil, que al ratificar criterios de la Sala Constitucional de nuestro más
alto tribunal, expresó en sentencia N° RC.000586 del 8 de agosto de 2011, lo
siguiente:
Sin embargo, ello no es posible, pues bajo la perspectiva tanto de esta la
Sala de Casación Civil como de la Sala Constitucional de este Alto
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Tribunal, el adelantamiento de algunos actos procesales, tales como la
contestación de la demanda, la oposición a la intimación o el ejercicio de
un recurso de impugnación como la apelación o el de casación, no impide
que sean considerados válidos, porque al hacerlo no se ha causado ningún
agravio a las partes, en virtud de que al ser una actuación ocurrida en el
proceso, estando las partes a derecho, no resulta sorpresa para nadie la
realización de los mismos, por tanto, deben acogerse y considerarse
válidos.
Esto es lo que ha ocurrido en el caso en estudio, que a pesar de que el
legislador estableció en el artículo 443 del Código de Procedimiento Civil,
que la Tacha contra el documento fundamental de la demanda, debe
interponerse en la contestación de la demanda, si el demandado lo hace
anticipadamente antes de la contestación, dicha actuación procesal no
debe considerarse ineficaz por ser extemporánea, porque su anticipación
no ha causado gravamen a ninguna de las partes.
En este sentido, la Sala Constitucional, en sentencia N° 1904 del 11 de
noviembre de 2006, estableció la validez de la contestación de la demanda
de forma anticipada en un procedimiento breve, y dentro de esa
perspectiva citó la sentencia N° 2973 del 10 de octubre de 2005, caso:
Servicios Halliburton de Venezuela, S.A., en la cual concluyó lo siguiente:
“...estima la Sala que en el presente caso, el adelantamiento en la
contestación de la demanda, no constituyó per se perjuicio alguno a
la parte actora, por cuanto la misma no se efectuó -tal como lo indicó
la accionante- en detrimento, con aventajamiento, o en desmedro de
los derechos de la demandante. En tal sentido, observa la Sala que a
pesar de que el caso sub júdice se trata de un juicio breve, el mismo
efectivamente se desarrolló en formas similares con las del juicio
ordinario, ya que al no haber sido opuestas cuestiones previas por el
demandado, de ninguna manera podría haber resultado afectada la
parte actora; en consecuencia, la contestación de la demanda debió
ser considerada tempestiva; y así se declara…”
Como se evidencia de la anterior transcripción parcial del fallo, conforme a
la doctrina de la Sala Constitucional, en caso de que la contestación de la
demanda sea propuesta anticipadamente, el juez deberá considerarla
tempestiva, en razón de que al hacerlo antes no se han lesionado los
derechos de la parte demandante en el proceso.
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De la misma manera, esta Sala de Casación Civil, acogiendo el criterio
anterior de la Sala Constitucional, en sentencia Nº 575, de fecha 1 agosto
2006, señaló:
“…En efecto, en sentencia N° 081 de fecha 14 de febrero de 2006,
esta Sala declaró ‘tempestiva la oposición realizada el mismo día en
que la parte se dio por intimada’.
Asimismo, en la sentencia transcrita anteriormente, ajustada a los
principios constitucionales así como a los criterios jurisprudenciales
asentados por este Alto Tribunal, y en resguardo de la uniformidad
jurisprudencial, estableció que es ‘válida la contestación de la
demanda presentada antes de que se inicie el lapso previsto en la ley
para dicho acto procesal. Por consiguiente, la consecuencia jurídica
de la confesión ficta sólo podrá imputársele al demandado cuando
éste no de contestación a la demanda o presente el escrito
correspondiente después de vencido el lapso legal respectivo, o
término legal, como sucede en el procedimiento breve, siempre que
se den los presupuestos contenidos en el artículo 362 del Código de
Procedimiento Civil’. Así, debe considerarse tempestiva la
contestación anticipada a la demanda tanto en el juicio ordinario
como en el juicio breve…”.
De manera que en caso de la contestación de la demanda, cuando ésta es
propuesta de forma anticipada, debe considerarse un acto válido, en
cualquier procedimiento, por lo que el juez no puede, con base en ello,
declarar su extemporaneidad.
Asimismo, la Sala Constitucional de este Supremo Tribunal, al
pronunciarse sobre la eficacia de la apelación ejercida el mismo día de
publicado el fallo, ha sostenido que éste medio de impugnación debe
considerarse válido, pues es una cuestión de mera forma que no causa
perjuicio en la parte contra quien obra el recurso; al contrario, considera
que lejos de menoscabar algún derecho, permite al órgano superior revisar
el fallo y el proceso para su depuración en caso de ser necesario. Ha
explicado la Sala, que de no considerarse válida la apelación ejercida bajo
estas circunstancias, se estaría creando indefensión en el apelante en
virtud de que el juez estaría limitando o privando a una de las partes el
libre ejercicio de los medios o recursos que la Ley le brinda para hacer
valer sus derechos. (Sentencia N° 847-2001 del 29 de mayo de 2001,
reiterada entre otras, en sentencia del 11 de diciembre de 2001, caso:
Distribuidora de Alimentos 7844).
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No obstante los argumentos anteriores, adminiculados con la jurisprudencia
a través de la cual se fundamenta, no solo la posibilidad de proponer cuestiones
previas en el juicio de tacha, sino la validez de su presentación, es importante
advertir al juzgador sobre el infundado alegato del abogado Rubén Elías Rodríguez,
consistente en que no se insistió en la validez del documento objeto de tacha (sic),
nada más alejado de la verdad, toda vez que en el propio escrito de cuestiones
previas existe una manifestación inequívoca en cuanto a la validez de los
documentos cuya autenticidad se cuestiona en la presente causa, en efecto, del
referido escrito se desprende que: “Dejamos de esta manera, mediante el presente
escrito, opuestas las cuestiones previas en el presente proceso, sin que ello
implique de manera alguna que llegada la oportunidad para dar contestación al
fondo de la demanda, insistiremos en hacer valer los documentos cuestionados con
la presente tacha”, tal afirmación no deja duda alguna en cuanto a que mi
representada se encuentra convencida de la validez de los cuestionados
documentos, de allí que considera esta representación que el alegato del referido
profesional del derecho se aparta de los postulados de lealtad y probidad procesal
que deben ser signo distintivo que caracterice a todos los integrantes del sistema
judicial.
Por otra parte, afirma el docto abogado sedicente apoderado judicial de la
parte demandante, que no conocemos la diferencia entre “la ilegitimida (sic) de la
persona del apoderado del actor de la ilegitimidad de la parte propiamente dicha”
(sic), y señala que la primera solo se da en aquellos casos en los que se pone en
entredicho la “calidad” de quien se afirma apoderado judicial, pues en el presente
caso, precisamente, se encuentra en entredicho la cualidad o condición de
apoderado del mencionado abogado.
En cuanto a la parte propiamente dicha se refiere, el término exacto no es el
de ilegitimidad, sino falta de legitimación, y si, es un tema ligado íntimamente al
fondo de lo debatido y asociado a la cualidad misma con la que se demanda, por
ello se afirmó de manera clara en el escrito de cuestiones previas que:
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“Es necesario señalar que, todo este planteamiento se encuentra
indiscutiblemente ligado a la falta de cualidad, defensa que si bien el legislador
patrio la dispuso como oponible al momento de dar contestación al fondo de la
demanda, tal como lo prevé el artículo 361 del Código de Procedimiento Civil, debe
tomarse en cuenta que la referida norma es de carácter pre-constitucional (1987), y
que en consecuencia, es deber del juez, según la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela (1999), adaptar los textos normativos a los postulados
constitucionales, razón por la cual, al ejercer la función jurisdiccional todo juez debe
tener por norte la aplicación de todos y cada uno de los principios procesales que
se encuentran consagrados y reafirmados en el texto fundamental.
Con base en la anterior argumentación, solicito a ese tribunal que sin
necesidad de esperar el momento de dictar la sentencia definitiva que resuelva el
fondo del asunto debatido, y en aras de garantizar principios rectores como el de la
economía y celeridad procesal, emita un pronunciamiento inmediato sobre la falta
de cualidad activa para proponer la demanda, toda vez que la demandante,
ciudadana Minerva Paola Quintiliani, no ha acreditado la condición de heredera que
dice poseer, y sería un dispendio de actividad judicial totalmente inútil, someter a
las partes y al mismo órgano jurisdiccional a todo el proceso, para al final declarar
la falta de cualidad que de antemano resulta evidente”.
De manera que lo perseguido por el mencionado abogado Rubén Elías
Rodríguez, es ocultar las deficiencias de la demanda interpuesta, así como el
incumplimiento de presupuestos procesales que no se cumplieron para poder
interponer la demanda que encabeza estas actuaciones, y que han sido advertidas
mediante la oportuna presentación de cuestiones previas, y que ahora con
argumentos baladíes pretenden obviar o subsanar, en contra de exigencias claras y
precisas por parte del legislador.
Es justicia que solicito de manera respetuosa, y espero se imparta en
Barcelona, a la fecha cierta de su presentación.
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