0% encontró este documento útil (0 votos)
75 vistas6 páginas

Hora Santa 2013

La Hora Santa es una oportunidad para estar en presencia del Señor y experimentar su amor, agradeciendo al Padre, al Espíritu y a Cristo. Se enfatiza la importancia de la intimidad, permanencia y fecundidad en la vida espiritual, a través de la Eucaristía y la oración. La celebración incluye peticiones y oraciones que buscan una conversión al amor del Padre y un compromiso con la comunidad y los más necesitados.

Cargado por

Karol Torres
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
75 vistas6 páginas

Hora Santa 2013

La Hora Santa es una oportunidad para estar en presencia del Señor y experimentar su amor, agradeciendo al Padre, al Espíritu y a Cristo. Se enfatiza la importancia de la intimidad, permanencia y fecundidad en la vida espiritual, a través de la Eucaristía y la oración. La celebración incluye peticiones y oraciones que buscan una conversión al amor del Padre y un compromiso con la comunidad y los más necesitados.

Cargado por

Karol Torres
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

HORA SANTA: YO CREO… YO ESPERO… EN EL AMOR

MONICIÓN PREVIA

La celebración de la Hora Santa no se realiza porque “toca”, porque “es tradición”.


Estamos aquí porque nos ha invitado el Señor.

Participar en la Hora Santa es una gracia, porque es un regalo poder estar con el Señor,
para “tratar de amistad con Aquél que tanto nos ama” (Sta. Teresa de Jesús).

Venimos, sobre todo, para estar con el Señor, para sentir su presencia. Él se fija en
nosotros y nos contempla, nos habla al corazón y proyecta sobre cada uno de nosotros
ese amor inmenso del que tantas pruebas nos ha dado.

Él nos está diciendo a cada uno de nosotros: “Déjate amar por mí”. Respondamos con
amor agradecido, en esta hora santa, no nos cansemos de dar gracias:

Gracias al Padre, que nos ha entregado a su Hijo y, con Él, nos lo ha dado todo.

Gracias al Espíritu, que nos unge en amor, y mora en nuestros corazones.

Gracias a Cristo, que se ha entregado por ti, por mí, por todos nosotros. Gracias por su
palabra, por su amor, por la Eucaristía, porque de este modo se ha quedado siempre con
nosotros.

(silencio meditativo)

Canto: YO SOY TU DIOS

ORACIÓN RESPONSORIAL:

Responderemos a cada petición: QUÉDATE CON NOSOTROS.

 Porque somos tus consagrados: quédate con nosotros.


 Porque nos sentimos solos sin tí: quédate con nosotros.
 Porque somos débiles: quédate con nosotros.
 Para que no nos venzan las tinieblas: quédate con nosotros.
 Para que no sintamos frío: quédate con nosotros.
 Para que no estemos desunidos: quédate con nosotros.
 Para que no nos perdamos: quédate con nosotros.
 Para que no nos hundamos: quédate con nosotros.

(silencio meditativo)

Continuamos nuestra oración ahora diciendo: SEÑOR, AUMENTA NUESTRA FE.

 Queremos estar cerca de Ti: Señor, aumenta nuestra fe.


 Queremos escuchar tu Palabra: Señor, aumenta nuestra fe.
 Queremos confiar en Ti: Señor, aumenta nuestra fe.
 Queremos disipar nuestras dudas: Señor, aumenta nuestra fe.
 Queremos superar nuestros miedos: Señor, aumenta nuestra fe.
 Queremos seguir tus pasos: Señor, aumenta nuestra fe.
 Queremos ser tus testigos: Señor, aumenta nuestra fe.

Señor, aumenta nuestro amor, para que aprendamos a seguir tu ejemplo, que
aprendamos a lavar los pies, a compartir e incluso a cargar con el hermano, a verte en
el pobre, a ser como tú, “eucaristía”.

(silencio meditativo)

Canto: COMO EL PADRE ME AMÓ

LECTURA: Jn 15, 1-9


1
Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. 2 A todo sarmiento que no da fruto
en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. 3 Vosotros ya
estáis limpios por la palabra que os he hablado; 4 permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco
vosotros, si no permanecéis en mí.
5
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto
abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. 6 Al que no permanece en mí lo tiran
fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. 7 Si
permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se
realizará. 8 Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis
discípulos míos.
9
Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.

(silencio meditativo)

Esta Palabra de Dios, con la alegoría de la vid y los sarmientos, nos ofrece tres aspectos
para meditar: Intimidad – Permanencia – Fecundidad.

INTIMIDAD:

El sarmiento vive de la savia que le proporciona la vid. Es, por lo tanto, la misma vida.
Para nosotros la savia es la vida de Cristo. Llega a los sarmientos a través de la palabra,
de la oración, de los sacramentos.

Llega especialmente por la Eucaristía: “El que me come, vivirá por mí” (Jn 6, 57). De
tanto comulgar a Cristo, Cristo tiene que vivir en nosotros.

A esta savia la podemos llamar también Espíritu Santo, que es la vida y el aliento de
Jesús. El Espíritu es el que ora en nosotros, el que ama en nosotros, el que sufre en
nosotros… Es nuestra mayor intimidad con Dios.

(silencio meditativo)

Canto: LA MEJOR PARTE


PERMANENCIA:

El texto pone también el acento en la permanencia. La vida en Cristo no puede ser a


corto plazo, o en momentos esporádicos; debe ser a perpetuidad. Si en algún momento
te separas de Cristo, te mueres.

Permanente ha de ser el amor. Así ha de ser todo amor auténtico. Como escribió San
Jerónimo: “Amistad que pueda perderse nunca fue verdadera”. El amor a Cristo debe
estar en la misma línea que el que Cristo nos tiene a nosotros. Si alguna vez dejara de
amarnos, moriríamos. Lo mismo debemos decir de la oración, que es el aliento de esta
vida. No puedo dejar de respirar.

(silencio meditativo)

Canto: REY DE GLORIA

FECUNDIDAD:

Los sarmientos no están ahí para lucirse, ni para sobrevivir, sino para dar frutos. Y si
reciben muchos cuidados, es para que los frutos sean abundantes y dulces.

El viñador se ha esmerado en el cultivo de su viña. Lo hemos cantado hace unos


momentos, citando al profeta Isaías: “Dime si puede hacer algo más por su viña el
viñador”. Y el profeta no sabía nada de los cuidados del viñador Jesús. Abonó y regó a su
viña hasta con su sangre.

La poda:

Se sabe que una viña o un frutal de buenos frutos necesita ser podado. La poda puede
tener muchos grados: cortar lo que sobra, el follaje, lo que se desvía… Pero puede llegar
a un vacío completo del instrumento que quiere utilizar el Señor.

Sí: la caña podrá llegar a ser una flauta de Dios.

(silencio meditativo)

ORACIÓN RESPONSORIAL:

Responderemos a cada petición: PARA QUE DEMOS MÁS FRUTO.

 Señor, pódanos… para que demos más fruto.


 Señor, límpianos… para que demos más fruto.
 Señor, libéranos de ataduras… para que demos más fruto.
 Señor, corta lo que nos sobra… para que demos más fruto.
 Señor, enderézanos… para que demos más fruto.
 Señor, vacíanos… para que demos más fruto.

Canto: VASO NUEVO.


PETICIONES

Recordando el pasaje de la higuera sin fruto, la oración de Jesús se realiza un


año más en nuestra vida: “Señor, déjala todavía este año”.
El Padre nos concede celebrar un año más la cuaresma, tiempo de conversión a su amor.
Pidamos convertirnos más al amor del Padre como sus consagrados, diciendo: “Padre, en
tus manos pongo mi vida”.

Por la Iglesia:
- que su vida sea signo del amor del Padre;
- que abandone su aperiencia de poder, lujo, desigualdad...
Roguemos al Señor: “Padre, en tus manos pongo mi vida”.

Por quienes presiden las comunidades cristianas:


- que su servicio sea probado y decidido por todos;
- que respeten los demás carismas y los promuevan.
Roguemos al Señor: “Padre, en tus manos pongo mi vida”.

Por nuestra comunidad:


- que dialoguemos los problemas, nos comprometamos en las tareas del Reino;
- que nos sintamos hermanos y nos tratemos como tales.
Roguemos al Señor: “Padre, en tus manos pongo mi vida”.

Por los gobernantes:


- que sean elegidos consciente y libremente por los ciudadanos;
- que tengan vocación de servir honradamente a todos.
Roguemos al Señor: “Padre, en tus manos pongo mi vida”.

Por los más débiles de la sociedad:


- que cuidemos sus derechos y deberes humanos fundamentales;
- que sean el centro de nuestras comunidades cristianas.
Roguemos al Señor: “Padre, en tus manos pongo mi vida”.

Por esta celebración:


- que nos convierta al amor del Padre que habita en todo corazón;
- que nos dé a sentir internamente el amor de Dios a todos.
Roguemos al Señor: “Padre, en tus manos pongo mi vida”.

Sí, Padre, en tus manos ponemos nuestra vida.


Son las mejores manos: como las de Jesús que acariciaban y curaban,
levantaban y daban dignidad, transmitían tu respeto y tu amor, por ello nos atrevemos a
levantarlas y dirigirte la oración que Jesús nos enseñó: Padre nuestro

(silencio meditativo)

ORACIÓN FINAL:
Oh, Espíritu de santidad,
que habitas en los dóciles de corazón
y nos invitas a vivir la perfección de amor,
fecúndanos a los consagrados con gérmenes de virtud
de tal modo que viviendo la pobreza, la obediencia y virginidad,
fulguremos con atractivo en la sociedad y espiremos el buen olor de Cristo.
Oh, Espíritu de luz,
que iluminas el sendero de los que confían en ti,
haz que nosotros consagrados a ti por particular vocación
encaminemos pasos tras la luminosidad de tus huellas,
y atentos a la voz de tu Palabra, nos demos a los demás,
discerniendo siempre cómo te manifiestas en los signos de los tiempos.
Oh, Espíritu de Jesús,
concede a nuestras familias religiosas
el apreciado don de la conversión,
para ser comunidades significativas en tu Iglesia,
expresión de relaciones sólidas y de un diálogo siempre posible,
y maestros y testigos tenaces del encuentro contigo en la oración. AMEN.

Canto de reserva: Solo Dios


6

También podría gustarte