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Cap 6 Eco Agraria

El capítulo analiza las clases sociales en el agro, comenzando con la evolución del concepto de clase social desde Aristóteles hasta Marx, quien lo vincula a la lucha de clases y la estructura económica. Se discuten las definiciones de clases sociales, su relación con los medios de producción y la distinción entre clases en sí y para sí, así como la importancia de las fracciones de clase. Finalmente, se identifican las clases sociales en el agro, incluyendo terratenientes y sus diversas relaciones de explotación.

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Cap 6 Eco Agraria

El capítulo analiza las clases sociales en el agro, comenzando con la evolución del concepto de clase social desde Aristóteles hasta Marx, quien lo vincula a la lucha de clases y la estructura económica. Se discuten las definiciones de clases sociales, su relación con los medios de producción y la distinción entre clases en sí y para sí, así como la importancia de las fracciones de clase. Finalmente, se identifican las clases sociales en el agro, incluyendo terratenientes y sus diversas relaciones de explotación.

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CAPÍTULO VI

CLASES SOCIALES EN EL AGRO

1. Introducción
Desde la antigüedad, podemos encontrar referencias sobre la desigualdad
de la sociedad, es más, al parecer todas las sociedades de distinto modo
crean diferencias entre sus miembros componentes. Aristóteles dividió la
sociedad en esclavos y hombres libres y a los ciudadanos en pobres, clase
media y ricos. El Nuevo Testamento está lleno de notas y pasajes sobre la
distribución inequitativa de los recursos, caracterizada como una relación
de ricos y pobres.
Sin embargo, el concepto de clase social se va transformando en una
categoría social, que explica la naturaleza de los grupos sociales ligada a
la comprensión del funcionamiento de la estructura social, en el
pensamiento racionalista que se desarrolla desde el siglo XVII al XIX.
“Como instrumento analítico, este concepto (clases sociales) es parte de
una teoría acerca de la sociedad. Y en los autores que la manejan es clara
la intención de buscar, no sólo un principio de clasificación de los grupos
sociales, sino también una explicación de la conducta concreta de dichos
grupos”. (Cardozo. 1977.12).
Los economistas tuvieron una contribución específica en este esfuerzo de
comprensión, los fisiócratas en su teoría del excedente y del
funcionamiento del sistema económico, dividieron a la sociedad en tres
clases: la productiva, la estéril y los propietarios, donde cada uno recibe
una parte de la renta. “En este esquema la sociedad está dividida en tres
clases sociales: la clase “productiva”, constituida por todos aquellos
arrendatarios capitalistas y asalariados que desarrollan su actividad en el
ámbito de la agricultura (-), la clase “estéril”, constituida por todos aquellos
que ejercen su actividad al margen de la agricultura y cuyo trabajo no es
productivo (-) y la clase de los propietarios de tierra; que no desarrollan
ninguna actividad económica y que poseen el derecho de la percepción de
la renta”. (Napoeloni. 1978. 23).

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Adam Smith y David Ricardo elaboraron un planteamiento claro de la
existencia de las clases sociales básicas de la sociedad capitalista,
distinguiendo las clases de los terratenientes, industriales y asalariados,
que encuentran su referente en las fuentes de la tierra, el capital y el
trabajo.
A partir del avance del conocimiento de las clases sociales Marx elabora el
concepto en su dimensión científica y le atribuye el valor explicativo del
desarrollo humano. “El motor de la historia es la lucha de clases”. De esta
manera, en el marxismo, la categoría de clase social conjuga la explicación
económica, histórica y sociológica de la sociedad.
Sin embargo, de la importancia fundamental que tiene el concepto de clase
social en la explicación del acontecer social, Marx no sistematizó el tema
específicamente sino en su obra principal, El Capital, que quedó
interrumpida precisamente en el capítulo en que comenzaba a tratar el
tema. No obstante, esto, en toda su producción y en la explicación el modo
de producción estaría contenido lo básico de la teoría de la lucha de
clases. “Es un lugar común afirmar que Marx nunca elaboró una teoría de
las clases sociales, pero además de ser común, es una falsedad. La teoría
marxista de los modos de producción es justamente una teoría de las
clases sociales; el concepto de modo de producción es una teoría marxista
que permite comprender la lucha de clases”. (Cardozo. 1977. 17).
Parece que una forma positiva de desarrollar el tema es tratar primero el
concepto en forma general, luego específicamente referido al sector rural y
finalmente realizar un esfuerzo de interpretación de las clases sociales en
el agro nacional.
2. El concepto de las clases sociales
Se reconoce que una de las más aceptadas definiciones de clases sociales
la dio precisamente Lenin en su ensayo Una Gran Iniciativa; en este decía
lo siguiente: “Las clases sociales son grandes grupos de hombres que se
diferencian entre sí por el lugar que ocupan en el sistema de la producción
social históricamente determinado, por las relaciones en que se
encuentran con respecto a los medios de producción (relaciones que las
leyes refrendan y formulan en su mayor parte), por el papel que
desempeñan en la organización social del trabajo, y, consiguientemente,

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por el modo y la proporción en que perciben la parte de la riqueza social de
que disponen. Las clases son grupos humanos, uno de los cuales puede
apropiarse del trabajo de otro por ocupar puestos diferentes en un régimen
determinado de economía social”. (Lenin. 1970. 228).
Está claro que no se puede comprender el concepto de clase social si no
se relacionan por lo menos tres factores, a saber; que las clases son
grupos humanos objetivos concretos, que las clases sociales sólo pueden
ser consideradas en un modo de producción históricamente determinado, y
que las clases son resultado de la explotación del hombre por el hombre.
Para definir y ubicar las clases sociales, lo determinante en última instancia
viene dado por las relaciones de propiedad y las relaciones que se
establecen entre los hombres en el proceso de producción. O sea, las
relaciones de los productores directos con los propietarios de los medios
de producción. Precisamente Marx anota: “Los propietarios de simple
fuerza de trabajo, los propietarios de capital y los propietarios de tierra,
cuyas respectivas fuentes de ingresos son el salario, la ganancia y la renta
del suelo, es decir, los obreros asalariados, los capitalistas y terratenientes,
forman las tres clases sociales de la sociedad moderna, basada en el
régimen capitalista de producción”. (Marx. 1976. 817).
Como muchas otras nociones, la de clase social es susceptible de ser
analizada en dos niveles de abstracción: el más general, de modo de
producción, y el más específico, de formación económico-social. En el
primer caso parecen las dicotomías puras como burguesía-proletariado o
terrateniente-siervo, etc.; en cambio, en el segundo, correspondiendo a
una sociedad determinada se reconocerá una complejidad de grupos
sociales producto de la coexistencia de múltiples relaciones productivas.
“Las clases sociales definidas a nivel de un modo de producción no son lo
mismo que un sistema de clases estudiado al interior de una formación
económicosocial dada, pero si no se toman en cuenta esos dos niveles de
análisis, el estudio que se emprende puede fácilmente confundirlos,
poniendo en claridad y poder explicativo. Tal actitud no permitiría
comprender que, en ciertos textos, Marx diga que en el caso de producción
capitalista “sólo existen dos clases: la clase obrera, que no dispone más
que de su fuerza de trabajo y la clase capitalista, monopolizadora tanto de
los medios de producción como del dinero”; y en otros textos, por ejemplo,

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analizando la sociedad francesa del Siglo XIX, haga un estudio de una
sociedad capitalista dada en la que distingue a 6 o 7 clases”. (Cardozo.
1977. 59-60).
A nivel de análisis del modo de producción, como se dijo, se distinguen dos
clases fundamentales; sin embargo, aquí el término de clase no hace
alusión a un grupo social concreto, es más bien una abstracción,
generalizada de un número de sociedades similares. Al contrario, el
análisis de las clases sociales a nivel de una formación económico-social,
se refiere a sociedades determinadas en el tiempo y en el espacio. El
propio Marx, cuando explica que en la sociedad capitalista no existen dos
clases sociales sino tres (obreros, capitalistas y terratenientes), se refiere a
una formación económico-social concreta, más propiamente a la Inglaterra
de ese tiempo. En esta situación, los grupos sociales son evidenciables y
específicos.
A cualquiera de los niveles, las clases se presentan como antagónicas. En
realidad, existe y se desarrolla una clase determinada porque existe su
oponente. No se puede concebir a la burguesía sin la existencia del
proletariado ni al terrateniente sin los siervos de la gleba. De cualquier
forma, las clases se forman en función del antagonismo, de la lucha
política que es la lucha de clases.
A esa altura surge un tema crucial, la distinción de lo que Marx denominó
clase en sí de lo que es una clase para sí. En algún momento se sugiere
que un grupo social se convierte en una clase en sentido estricto sólo
cuando evoluciona su pensamiento, cuando realiza este pasaje de
conciencia social. “Las condiciones económicas (es decir, la posición
relativa a los medios de producción esenciales) definen ya una situación
objetiva de clase, una clase en sí, con una situación común de intereses:
pero una clase plenamente constituida supone una conciencia de clase, el
establecimiento de finalidades y objetivos comunes de lucha, es decir, el
pasaje de la clase en sí a la clase para sí, que sólo puede ocurrir en
función a la propia lucha de clase”. (Cardozo. 1977. 76).
La distinción de trabajo productivo e improductivo tiene mucha importancia
en la cuestión de clases sociales. La distinción del obrero que produce
plusvalía del que no produce, no quiere decir que los segundos no sean
necesarios; por el contrario, el comercio y los servicios en general, por
151
ejemplo, facilitan precisamente la realización de la plusvalía generada en
las ramas productivas.
Pasar de la esfera de la producción a la esfera de la circulación es una
cuestión básica desde el momento en que la propiedad de los medios de
producción decide las clases del primer caso y la propiedad sobre los
medios de circulación las clases del segundo caso, aunque en el último no
haya en realidad creación de valor. La determinación de la burguesía o
proletariado, de este modo, está definida por la propiedad o no de los
medos de producción y de circulación.
Con los elementos generales expuestos hasta ahora, estamos en la
posibilidad de abordar el tema aparentemente complejo de los límites del
concepto de clases sociales. Lo cierto es que no toda la población de una
formación social determinada puede ser clasificada en clases a partir de la
propiedad o no propiedad sobre los medios de producción o de circulación,
es el caso de los militares, la burocracia del Estado, los religiosos, los
empleados de la educación, los intelectuales, etc., cuya ubicación no se
halla en la base económica sino en la superestructura. En este caso es
común hablar más bien de capa social. “El concepto de capa social nos
parece particularmente útil al permitir incluir en el análisis a los
intelectuales e ideólogos en general, a la burocracia del Estado, a los
militares y al personal religioso. Es decir, a todos los que ejercen
actividades institucionales cuya definición depende de una superestructura
dada”. (Cadozo. 1977. 44).
Es necesario aún distinguir a los sectores medios, hállense estos en la
esfera de la producción o de la circulación; es el caso de los campesinos y
artesanos, por un lado, y por otro, de los pequeños comerciantes; en este
caso nos referimos propiamente a la clase media, que es propietaria de
sus medios de producción y de circulación, pero al mismo tiempo es
trabajador directo, es una suerte de burgués y proletario al mismo tiempo.
Además, esos sectores tienen la particularidad de hallarse en un proceso
de transición, el desarrollo capitalista obliga a estos sectores a situarse
progresivamente en uno de los extremos del modo de producción
capitalista; una gran mayoría se empobrece y proletariza y una minoría se
enriquece y aburguesa, como resultado de la competencia en el mercado.

152
Un último aspecto en la consideración general del acápite de las clases
sociales, es el de la fracción de clase, es decir, las distinciones que pueden
realizarse en el seno de una misma clase social, que en realidad aparecen
en el estudio de una sociedad determinada, como ocurrió en los trabajos
de Lucha de Clases en Francia de 1848 y El 18 Brumario de Luis
Bonaparte de Carlos Marx; documentos en los que se habla de una
“aristocracia financiera”, “burguesía industrial” y “pequeña burguesía”, por
ejemplo.
Los criterios manejados comúnmente para delimitar las fracciones al
interior de una clase, parecen ser, en primer término, el de los sectores de
la economía; en este sentido, puede hablarse de una burguesía industrial,
agrícola, financiera y comercial. Por otro lado, están los referidos al
volumen del capital invertido; en este sentido pueden señalarse por
ejemplo una burguesía minera grande, mediana y pequeña.
Dependiendo de realidades particulares, esta misma lógica puede ser
aplicada a las clases subalternas y no sólo a las clases dominantes, en
este sentido pueden entonces denominarse artesanos y campesinos
pobres, medios y acomodados o proletariado industrial, agrícola, minero,
etc.; sin embargo, los asalariados del sector comercial, financiero y de
servicios en general son denominados empleados, precisamente para
destacar el hecho de no corresponder a la esfera de la producción, sino de
la circulación.
Ahora bien, las clases y fracciones de clases en la sociedad capitalista, se
hallan articuladas en una forma particular correspondiente a una sociedad
determinada en el tiempo y en el espacio. Las clases y fracciones
dominantes en su alianza forman lo que Poulantzas denominó Bloque en el
Poder que “Constituyen una unidad contradictoria de clases y fracciones
políticamente dominantes bajo la égida de la fracción hegemónica. La
lucha de clases, la rivalidad de los intereses entre las fuerzas sociales,
está presente allí constantemente (-). La clase o fracción hegemónica
polariza los intereses contradictorios específicos de las diferentes clases o
fracciones del bloque en el poder, constituyendo sus intereses económicos
en intereses políticos que representan el interés general común de las
clases o fracciones del bloque en el poder: interés general que consiste en

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la explotación económica y el dominio político”. (Poulantzas. 1969.
308309).
Nuevamente aquí, pensamos que esta articulación de las clases y
fracciones de clases mediante una hegemonía que corresponde a una
sociedad y tiempo determinado, puede también emplearse en el caso de
las clases subalternas, con el fin de oponerse al dominio e incluso disputar
el poder, es decir, no existe una imposibilidad teórica para aplicar el
concepto de bloque en el caso de las clases desposeídas.

3. Clases sociales en el agro


En las líneas que siguen, daremos cuenta de las clases sociales que en
términos generales pueden existir en el agro, en formaciones sociales
donde el modo de producción capitalista ya es dominante, pero coexiste
con otras relaciones productivas no capitalistas. Se reafirma aquí que el
tema de la diferenciación social sólo puede ser tratado objetivamente en el
marco de realidades particulares.
a) Terrateniente
En esta categoría social que comprende a grandes y medianos propietarios
de tierras, es necesario distinguir varias situaciones:
Primero, están los terratenientes que comprenden a los que basan su
explotación en las relaciones serviles, es decir, los propietarios que, por el
hecho de monopolizar la tierra, cobran a los trabajadores directos o siervos
una renta, ya sea esta en trabajo, en especie o dinero. En esta relación
productiva precapitalista el siervo paga un canon como obligación a su
derecho de usufructuar una parcela. Ciertamente, este tipo de producción
puede coexistir con el modo de producción capitalista, pero, de todos
modos, ya sea por los cambios sociales revolucionarios o por la propia
competencia capitalista, está condenada a desaparecer.
Otro tipo de terrateniente es el que da sus tierras en arriendo o aparcería a
pequeños productores. Aquí, por el derecho a la propiedad, el terrateniente
recibe un alquiler o una parte de la producción, sin intervenir directamente
en el proceso productivo. Está claro que aquí el plusvalor sustraído al

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trabajador directo no necesita mayor análisis, es objetivamente ese alquiler
o ese producto entregado por el pequeño productor arrendatario o
aparcero al dueño de la tierra. Nuevamente nos encontramos frente a una
relación productiva no capitalista.
Naturalmente que terrateniente, es también el clásico, que siendo
propietario de grandes extensiones de tierra les da en arriendo a
empresarios capitalistas agrícolas que invierten capital en insumos,
maquinarias y salarios. En este caso, el terrateniente y el capitalista son
personas distintas.
El moderno propietario de la tierra que al mismo tiempo invierte en forma
capitalista en la agricultura, no obstante que recibe la renta como
propietario de la tierra y la ganancia como capitalista, no puede ser incluido
en la categoría de terrateniente sino en la de burguesía agrícola.
b) Burgués agrícola
El dueño del capital, que invierte en maquinaria, insumos, semillas y
adelanta salarios en el proceso de producción agrícola, es el burgués
agrícola. Frente a él se encuentra el proletario agrícola que solo tiene su
fuerza de trabajo. La propiedad sobre los medios de producción le permite
apropiarse de la plusvalía. En definitiva, encontramos la relación productiva
capitalista en todas las situaciones donde la evolución social ha permitido
que los medios de producción y sobre todo la tierra se hayan transformado
en capital y la fuerza de trabajo en mercancía.
A los subsectores de la agricultura, ganadería y forestal, pueden
corresponder en consecuencia tres fracciones de la burguesía agrícola,
esta es, sin duda, la primera división posible, luego está la del tamaño, que
depende básicamente del capital invertido, esto quiere decir que,
dependiendo de la composición orgánica del capital, las empresas
agrícolas y en consecuencia la burguesía agrícola, pueden ser también
categorizadas como gran burguesía agrícola, mediana y pequeña.
Si se amplía el análisis de lo agrícola a lo rural se pasa de la esfera de la
producción a la esfera de la circulación, podemos encontrar oras
fracciones de la burguesía. Es el caso de la burguesía comercial y
financiera agrícola, que maneja un capital para comprar la producción y
luego venderla o prestarla a los productores agropecuarios con intereses.

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Un límite no muy preciso de la definición de la burguesía agrícola, es el de
la agroindustria. En el caso que el empresario compre materia prima
agrícola libremente en el mercado, éste es en realidad un burgués
industrial como cualquier otro; sin embargo, si los pequeños productores
agropecuarios entregan su producción directamente a la industria de
transformación, nos hallamos frente a una subsunción formal del trabajo al
capital. En este caso, podríamos provisionalmente decir que es una
burguesía agrícola formal, que ha subsumido el trabajo al capital en su
forma más antigua, es decir, conservando en parte las anteriores formas
de producción.

c) Proletario agrícola
El obrero asalariado agrícola, es el que ya no dispone de medios de
producción y se ve obligado a vender su fuerza de trabajo en el amplio
sector agrícola, existirían proletarios de los subsectores agrícola, pecuario
y forestal.
Proletario agrícola, es también el individuo que vive de vender su fuerza de
trabajo a otras unidades agropecuarias sean estas pequeñas, medianas o
grandes, pero no en forma permanente sino por temporadas cortas y su
salario por el día trabajado. Este es el típico jornalero agrícola.
Muy cerca del grupo anterior se encuentra el proletario golondrina, que se
desplaza de un lugar a otro, con el objeto de vender su fuerza de trabajo a
empresas agrícolas capitalistas. Este grupo está ocupado a lo largo del
año, pero rotando con contratos en empresas distintas de producción
agropecuaria.
Cuando el capital subsume formalmente a los trabajadores directos en la
producción agrícola, también estamos frente a proletarios, pero con la
variante de que estos se creen independientes por el hecho de tener
propiedad sobre los medios de producción. Sería apropiado denominar a
este grupo como proletario agrícola formal, que vive a destajo por la
cantidad de producción entregada a las agroindustrias.

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Es también típico del sector rural el semiproletario agrícola, en este caso el
productor directo vive más de vender su fuerza de trabajo que de su
pequeña parcela de tierra. Es un grupo en transición distinto al campesino
pobre que vive más de su agricultura que de vender fuerza de trabajo.
d) Campesino
En otro capítulo hemos definido al campesino como el pequeño productor
agrícola, propietario de una parcela de tierra que vive básicamente de su
trabajo y el de su familia.
Asimismo, la primera diferenciación realizada fue la de distinguir tres
facciones: la de campesino pobre, medio y acomodado.
El campesino pobre es el que tiene que completar su pobre agricultura con
la venta de fuerza de trabajo; el campesino medio, el que con su
producción agrícola logra reproducirse a la escala anterior. Finalmente, el
campesino acomodado es el que, dado el tamaño de su tierra, recurre a la
compra de fuerza de trabajo y tiene regularmente ganancias que pueden
ser invertidas productivamente.
Fuera de esta distinción clásica, nuevamente puede hablarse de
campesinos agrícolas, ganaderos o agropecuarios y al interior de estos
subsectores por especialidad de producción, por ejemplo, campesinos
productores de papa, café, coca, lecheros, etc.
Las áreas geográficas o regiones agroecológicas también pueden servir
para distinguir grupos sociales de campesinos.
De cualquier forma, debe tenerse el cuidado de no confundir al grupo
campesino con otros estratos sociales, particularmente con el
semiproletario rural y los trabajadores agrarios subsumidos formalmente al
capital
4. Clases sociales en el agro boliviano
“Sin duda no son los factores ecológicos o geográficos los que deciden la
historia humana, sino, la acción del hombre sobre su medio es la que
configura en última instancia un tipo de sociedad determinada. Sin
embargo, Bolivia conjuga varias zonas agroecológicas que deciden un
complejo entrelazamiento de tipos de relaciones productivas, obligando a

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considerar estas últimas, categorizadas por lo menos en tres grandes
áreas: Altiplano y Valles, Llanos Orientales y zonas de colonización.
a) Altiplano y Valles
Sobre todo, a partir de la Reforma Agraria se generaliza la producción
parcelaria libre en la extensa área “tradicional” de Bolivia. En los primeros
años de la Revolución Nacional, cerca de 400 mil unidades campesinas
recibieron parcelas de tierra, aunque el proceso de titulación dura hasta
nuestros días. A este hecho ocurrido en las exhaciendas, se suma la
importante parcelación que tiene lugar en las denominadas comunidades
originarias. En la actualidad, se estima que el área del Altiplano y los Valles
cuenta con aproximadamente 500 mil unidades campesinas.
El adverso mercado y los desiguales términos de intercambio, deciden que
una mayoría de los campesinos se paupericen y descampesinicen y
solamente una minoría logre algunas ganancias. El resultado de este
proceso es la existencia de un 85 por ciento de campesinos pobres y
medios frente a un escaso 15 por ciento que efectivamente pueden
denominarse campesinos acomodados. Los datos de migración a zonas de
colonización, a las ciudades y al exterior, son también efecto de este
proceso de descampesinización que ocurre en el medio rural “tradicional”.
Si bien la unidad económica campesina es absolutamente predominante
en el altiplano y los valles, existe paralelamente la empresa agrícola.
Algunas del rubro de lechería existen en el altiplano, pero particularmente
en los valles de Cochabamba, otras vitivinícolas en el sur del país y
agrícolas y ganaderas en el Chaco boliviano.
Un fenómeno no plenamente estudiado es el ordenamiento capitalista que
realizan algunas agroindustrias del área tradicional, es el caso de las
plantas industrializadoras de leche, cerveza, vinos y embutidos que
convierten a los pequeños productores en una suerte de trabajadores a
domicilio. En muchos de estos casos se produce la denominada
subsunción formal del trabajo al capital, en la que los trabajadores se
sienten todavía campesinos, pero en realidad ya son obreros, porque no
deciden lo que van a producir, cuánto producir y a qué precio vender, pues
todo esto está fijado por la agroindustria. Esta es una forma de explotación
disfrazada pero efectivamente capitalista. En esta situación se encuentran

158
algunos pequeños productores de leche, cebada, vid, criadores de
porcinos y otros.
En el contradictorio mosaico del área del altiplano y los valles
secundariamente se encuentran relaciones todavía más antiguas; se trata
de las formas de arriendo y aparcería. Vecinos de los pueblos y
minoritariamente campesinos acomodados que acumulan tierras,
conceden parcelas a productores directos a cambio de alquiler, algunas
veces y otras, de disponer de una parte del producto resultante de la
gestión agrícola. Sin embargo, extrañamente se puede también observar
que pequeños productores arrienden sus tierras para dedicarse a otras
actividades como el comercio. De cualquier forma, aquí el plusvalor es
apropiado por el propietario de la tierra.
b) Llanos orientales
Cuando hablamos de llanos orientales nos referimos al departamento de
Pando con vocación extractiva de goma y castaña; al Beni, con una
actividad principalmente ganadera; y a Santa Cruz, de producción
dominantemente agroindustrial.
En Pando, tiene vigencia mayoritaria la relación productiva establecida en
las barracas. Allí se produce la explotación del propietario de las estradas
mediante el mecanismo de almacén. Los siringueros reciben materia
prima, alimentos e insumos a cuenta de la producción que deben entregar
al patrón. Se trata de una suerte de salario en especies adelantado, que
resulta ser, en la práctica el denominado “esclavismo por deudas”.
Esta relación productiva es una forma primitiva de explotación capitalista
donde la fuerza de trabajo no es enteramente libre y en la que todavía la
producción no está regulada por horarios, sino a destajo, es decir, por la
cantidad de producto entregado a la barraca.
En el norte del país, secundariamente también existen pequeños
productores campesinos sujetos al sistema de comercio, que los extrae
excedentes del valor de su producción.
En el departamento del Beni coexisten por lo menos tres tipos de formas
productivas ligadas al principal rubro ganadero: la empresa, los
campesinos y la aparcería.

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Una minoría de unidades productivas constituidas por los grandes
propietarios de ganado, que cubren una importante parte de la demanda
nacional de carne de res, tiene en su interior relaciones típicamente
capitalistas, no sólo por la inversión de capital en instalaciones y medios de
producción, sino por controlar fuerza de trabajo asalariado. Los vaqueros y
otros de apoyo son los proletarios de estas empresas.
Lo campesinos ganaderos son la mayoría de las unidades productivas. En
este amplio estrato deben distinguirse los acomodados que no obstante de
participar directamente en el proceso productivo, ya contratan proletarios y
vaqueros dada la magnitud de sus hatos. Seguidamente están los
campesinos medios y pobres, que con sus familias y eventualmente un
apoyo de fuerza de trabajo contratada, se reproducen con riesgos
notables.
También en el caso del Beni, progresivamente se están estableciendo
unidades campesinas y eventualmente algunas empresas destinadas a
cubrir la demanda de productos agrarios, es el caso de los productores de
arroz, tubérculos, hortaliza y legumbres.
La aparcería o al partir en ganadería es, todavía, en el departamento del
Beni, una institución vigente que relaciona dos extremos; propietarios de
haciendas de ganado y criadores desposeídos. Los primeros, por derecho
de propiedad exigen a los productores directos una parte mayoritaria de la
producción anual de ganado sin participar en el proceso productivo. Como
en el caso de otras áreas del país se trata de una relación de transición.
Cuando hablamos del departamento de Santa Cruz, comúnmente
asimilamos a la existencia predominante de empresas capitalistas agrarias,
esto es realmente un error. Como en otras partes del territorio nacional, las
empresas agropecuarias cruceñas son una minoría de las unidades
productivas totales, aproximadamente un 90 por ciento son campesinos y
un 10 por ciento efectivamente capitalistas. Un ejemplo de esta situación
es que, de aproximadamente 5.300 productores de caña, menos de 300
son empresas grandes productoras de este insumo agroindustrial. Un
hecho similar se produce en la ganadería. Sin embargo, la producción de
soya es más empresarial y la de arroz más netamente campesina.

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Lo cierto es que, en Santa Cruz, y básicamente en el área integrada, se
halla la mayor cantidad de empresas capitalistas agrarias del país, estas
unidades todavía mantienen altas tasas de explotación de la fuerza de
trabajo y dependen aún de la protección del Estado.
En Santa Cruz, más que en otras regiones, las agroindustrias participan en
el ordenamiento del proceso productivo. Los ingenios azucareros, las
fábricas de aceites, las beneficiadoras de arroz y otras plantas
industrializadoras, cada vez más condicionan al pequeño y gran productor
a especializarse, no sólo en un rubro sino en variedades definidas. Estas
industrias definen la cantidad de producto que requieren anualmente y por
último fijan precios para cada cosecha agrícola. En muchos casos estas
agroindustrias subordinan formalmente a los productores agrarios,
convirtiéndolos virtualmente en trabajadores sin que estén plenamente
conscientes de esa realidad.
c) Zonas de colonización
Como resultado de la descampesinización del área del altiplano y los
valles, una parte de los migrantes logran establecerse como colonos en
varias zonas: Chapare-Chimoré, Caranavi-Alto Beni, Yapacaní-San Julián,
Bermejo y otros. Alrededor de unas 70.000 familias asentada en estas
zonas son campesinos mercantiles que viven de producir excedentes
destinados al mercado.
En las zonas de colonización también se produce una diferenciación
campesina, una mayoría se pauperiza y una minoría logra capitalizarse,
ingresando generalmente a la esfera comercial.
En estas zonas, la particularidad de las unidades productivas es en general
la deficiencia de capital más que de tierra, situación que los obliga a una
práctica aniquilante de la riqueza del suelo y a emigrar pronto a nuevas
tierras de la frontera agrícola.
El área del Chapare-Chimoré merece una explicación particular. Primero,
se deben distinguir tipos de productores de coca, desde los grandes que
cultivan diez o más hectáreas hasta los pequeños que tienen una o menos
hectáreas. Los primeros, por el proceso intensivo del cultivo, necesitan
mano de obra contratada; en cambio, los últimos venden su fuerza de
trabajo para completar sus necesidades. Segundo, de la gran población

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asentada e itinerante del Chapare, una minoría son nítidamente
campesinos, los más son en realidad proletarios agrícolas, campesinos del
área tradicional que venden eventualmente fuerza de trabajo o
comerciante en diferentes escalas. Tercero, el proceso de transformación
de la coca en pasta de cocaína, también ocupa fuerza de trabajo
asalariada; en esta esfera se trata de proletarios agrícolas especiales
contratados por empresas agroindustriales ilegales”. (Paz. 1992. 33-37).
d) Las clases sociales en su conjunto:
“La síntesis del acontecer social radica sin duda en el accionar de las
clases sociales, porque definitivamente, no son las estructuras que hacen
la historia, sino los hombres inmersos en ellas. En las líneas que siguen
realizaremos sólo una aproximación considerando las clases existentes en
el agro boliviano y sus rasgos más característicos.
Se evidencia que la multiplicidad de relaciones productivas vigentes,
deciden particularidades de los grupos sociales de cada región, sin
embargo, clase social es la potencialidad de un grupo social (de
características similares) de tomar conciencia de sí mismo. El
agrupamiento en consecuencia, se da necesariamente por el lugar que
ocupan los actores en la producción y su relación con el sistema nacional
en su conjunto.
Como en la generalidad de las sociedades, en Bolivia básicamente existen
tres clases sociales en el agro; la burguesía, el proletariado y
semiproletariado agrícola y el campesinado. Lo que la distingue, incluso de
los países limítrofes, es la proporción de cada una de ellas y sus
fracciones.
Como en ningún país de América Latina, la producción campesina
involucra a aproximadamente el 40 por ciento de la población
económicamente activa del país. Correlativamente a esto, las empresas
capitalistas agrarias representan menos del 10 por ciento de las unidades
productivas totales del sector rural.
a) Cuando hablamos de campesinado nos referimos a los pequeños
propietarios que fundamentalmente utilizan la fuerza de trabajo de su
propia familia. La distribución a su interior está referida a la
consideración de las variables de tamaño de propiedad y la compra o

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venta de la fuerza de trabajo. Se distingue en este sentido el
campesino pobre, medio y acomodado.

El campesino pobre es el que con su producción agropecuaria no


logra cubrir la reproducción de la fuerza de trabajo familiar y reponer
los medios de producción e insumos. Por este factor, la mayoría de
ellos se ven obligados a completar su pobre agricultura con la venta
de fuerza de trabajo en el propio o en otros sectores de la economía.
Por otra parte, es el grupo que más contribuye a la migración
temporal o definitiva.

El campesino medio se acerca a la idea típica, es decir, al pequeño


productor agrícola dueño de su tierra que trabaja sobre todo con su
familia y que con su producción logra garantizar la reproducción.
Situaciones de coyuntura de mercado, eventualidades climatológicas
y el propio desarrollo poblacional, transforman a muchos de ésos en
pobres del campo.

El campesino acomodado es el que regularmente tiene ganancias,


luego de cubrir los gastos de reproducción de su familia y reponer
sus medios de producción. El campesino acomodado no obstante de
participar directamente en el proceso productivo, incorpora fuerza de
trabajo asalariada y tiene un uso importante de insumos y aperos de
labranza modernos.

b) La burguesía agraria, debemos distinguirla primero de la burguesía


agroindustrial y la burguesía comercial rural. La agroindustrial es la
dueña de los ingenios y plantas industrializadoras, la comercial
engloba a los grandes rescatadores y los propietarios de las
distribuidoras de insumos y medios de producción agropecuarios.

La burguesía agraria en sentido estricto, es la directamente inmersa


en la producción agrícola o ganadera y, en este campo pueden
distinguirse sus estratos medio y grande, dependiendo de la
disponibilidad del recurso tierra, pero ante todo de capital. No
obstante, de constituir una minoría de las unidades productivas del

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país, tiene gran influencia económica y política, a tal punto que
conforman una de las fracciones del bloque de poder dominante.

c) En la categoría de proletariado agrícola incluimos la del


semiproletariado para dar cuenta de toda la gama de productores
directos que viven fundamentalmente de vender su fuerza de trabajo
en los sectores agropecuarios.

El proletariado agrícola está conformado por los trabajadores


permanentes de las empresas agrícolas y ganaderas del país, los
trabajadores golondrina que rotan de cosecha en cosecha a lo largo
del año, sobre todo en el oriente del país y, los jornaleros que rotan
por las unidades de producción de los campesinos acomodados. El
semiproletariado o proletario agrícola con pequeña parcela difiere del
campesino pobre. En el primer caso, el productor vive más de la
venta de su fuerza de trabajo que de su agricultura, en el segundo
caso, el productor vive más de su agricultura que de la venta de su
fuerza de trabajo.

El concepto de semiproletarido que indica la predominancia de la


venta de fuerza de trabajo, frente a otras actividades, puede servir
para dar cuenta de los trabajadores directos subsumidos
formalmente al capital, es decir, los pequeños productores que
entregan sus productos agropecuarios a las agroindustrias.

Desde este punto de vista, los siringueros, los cosechadores de


castaña, muchos de los zafreros y cosechadores de algodón y los
pequeños productores agropecuarios que destinan su producción a
las plantas industriales son también semiproletarios”. (Paz. 1992.
4345).

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