Teorías de la personalidad (y en qué consisten) por:
- Skinner.
- S. Freud.
- Jeorge Kelly.
- Carl Rogers.
Teoría Conductista de la personalidad de Skinner
Burrhus Frederic Skinner (1904-1990) fue un influyente psicólogo, filósofo
social, inventor y autor estadounidense. Es considerado uno de los padres
fundadores del conductismo radical y uno de los psicólogos más importantes
del siglo XX, Estableciendo la Teoría Conductista de la Personalidad.
Esta ley establece que una conducta tiende a repetirse si sus consecuencias
son positivas, mientras que disminuye si son negativas.
Burrhus Frederic Skinner fue el principal representante del enfoque conductista,
el cual pretende explicar el comportamiento humano y animal a partir de
respuestas a ciertos estímulos. Según este enfoque, la conducta se puede
entender como las reacciones del individuo ante las contingencias, siendo su
principal postulado el condicionamiento en sus dos variantes. En primer lugar,
el condicionamiento clásico se refiere a cuando un estímulo neutro llega a
producir una respuesta mediante la asociación con un estímulo que sí provoca
una respuesta. Por otro lado, el condicionamiento operante se basa en la idea
de que las consecuencias de un comportamiento afectan la probabilidad de
que este se repita en el futuro. Aplicando reforzadores a los comportamientos
deseados y castigos a las acciones no adecuadas, se puede moldear la
conducta del individuo. Este enfoque se construyó en base a la triple relación
de contingencia, en la que se involucran tres elementos clave: el estímulo
discriminativo, la respuesta y la consecuencia. Esta última se divide en
refuerzo y castigo, ya sean positivos o negativos. En esta teoría encontraremos
principios que describen cómo es el proceso de aprendizaje y adquisición de la
conducta, explicando también qué ocurrirá para que esta sea olvidada. Del
mismo modo, técnicas basadas en el condicionamiento por refuerzos y
castigos. Pese a que el modelo conductista, enfatiza en la gran influencia del
ambiente en la conducta del ser humano, limitando y minimizando diversas
causas de la complejidad humana. Este modelo muestra interpretaciones en
relación a verdades bíblicas y nuestro entorno.
Teoría del ello, el yo y el superyó
Sigmund Freud (1856-1939) fue un médico neurólogo austriaco, considerado el
padre del psicoanálisis. Su trabajo revolucionó la comprensión de la mente
humana y el tratamiento de las enfermedades mentales.
Sus principales aportaciones incluyen:
Según Freud, la mente se puede dividir en tres niveles diferentes:
1. La mente consciente
Incluye todo aquello de lo que somos conscientes. Este es el aspecto de
nuestro proceso mental que nos permite pensar y hablar de forma racional. A
parte de esto, incluye nuestra memoria, que no siempre es parte de la
conciencia, pero se puede recuperar fácilmente en cualquier momento y se
pone en nuestro conocimiento. Freud llamó a esto el preconsciente.
2. La mente preconsciente
Es la parte de la mente que representa la memoria ordinaria. Si bien no somos
conscientes de esta información en cualquier momento dado, podemos
recuperarla y tirar de ella en la conciencia cuando sea necesario.
3. La mente inconsciente
Es donde guardamos nuestros sentimientos, pensamientos, impulsos y los
recuerdos que se encuentran fuera de nuestro conocimiento consciente. La
mayor parte de los contenidos del inconsciente, según Freud, son inaceptables
o desagradables, como los sentimientos de dolor, ansiedad o conflicto. Para él,
el inconsciente puede influir en nuestra conducta y experiencia, a pesar de que
no somos conscientes de estas influencias subyacentes.
De este modo, Freud comparó estos tres niveles de la mente con un iceberg:
La punta del iceberg que se puede ver por encima del agua representa la
mente consciente.
La parte del iceberg que se sumerge debajo del agua, pero es aún visible es el
preconsciente.
El grueso del iceberg está oculto debajo de la línea de flotación y representa el
inconsciente.
Cada persona posee también una cierta cantidad de energía psicológica que
forma las tres estructuras básicas de la personalidad: el ello, el yo y el superyó.
Estas tres estructuras tienen funciones diferentes y actúan en distintos niveles
de la mente.
Según Sigmund Freud, cada componente añade su propia contribución única a
la personalidad y los tres elementos trabajan juntos para formar
comportamientos humanos complejos.
Vamos a ver cada una de estas partes clave de la personalidad, cómo
funcionan de forma individual y cómo interactúan.
1. El Ello
El Ello es el único componente de la personalidad que está presente desde el
nacimiento.
Este aspecto de la personalidad es completamente inconsciente e incluye los
comportamientos instintivos y primitivos.
Según Freud, el Ello es la fuente de toda la energía psíquica, por lo que es el
componente principal de la personalidad.
El ello es impulsado por el principio del placer, que se esfuerza por lograr la
satisfacción inmediata de todos los deseos, deseos y necesidades. Si estas
necesidades no se satisfacen inmediatamente, el resultado es un estado de
ansiedad o tensión.
2. El Yo
El Yo es el componente de la personalidad que se encarga de tratar con la
realidad.
El Yo se desarrolla a partir del Ello y asegura que los impulsos del Ello puedan
expresarse de una manera aceptable en el mundo real.
Las funciones del Yo son utilizadas en el consciente, el preconsciente y el
inconsciente de la mente.
El Yo funciona basándose en el principio de la realidad, que se esfuerza por
satisfacer los deseos del Ello de forma realista y socialmente adecuada. El
principio de realidad sopesa los costos y beneficios de una acción antes de
decidirse a actuar sobre los impulsos o abandonar. En muchos casos, los
impulsos del Ello pueden ser satisfechos a través de un proceso de retraso de
la gratificación. El Yo finalmente permitirá el comportamiento…
3. El Superyó
El último componente de la personalidad descrito por Freud es el Superyó
El Superyó es el aspecto de la personalidad que contiene todos nuestros
estándares morales interiorizados e ideales que adquirimos de ambos padres y
de la sociedad; nuestro sentido del bien y el mal.
El Superyó nos proporciona directrices para hacer juicios.
El Superyó comienza a surgir en torno a los cinco años.
Existen dos partes fundamentales del Superyó:
El ideal del Yo, que incluye las reglas y normas para el buen comportamiento.
Incluyen aquellos que son aprobados por las figuras de autoridad de los padres
y otros. Aquí se encontrarían los sentimientos de orgullo, valor y logro.
La conciencia, que incluye información acerca de las cosas que son
consideradas por los padres y la sociedad. Se trata de comportamientos que a
menudo están prohibidos y dan lugar a malas consecuencias, castigos o
sentimientos de culpa y remordimientos.
El Superyó actúa para perfeccionar y civilizar nuestro comportamiento. Trabaja
para suprimir todos los impulsos inaceptables del Ello y se esfuerza por hacer
que los actos de Yo se encuadren en las normas sociales, más que en principios
realistas. El Superyó está presente en el consciente, preconsciente e
inconsciente.
Teoría de los Constructos Personales
George Kelly (1905-1967) fue un influyente psicólogo estadounidense,
considerado una figura clave en la historia de la psicología clínica y uno de los
pioneros de las teorías cognitivas de la personalidad. Es mejor conocido por su
Teoría de los Constructos Personales. Afirma que cada persona tiene una forma
única de interpretar y comprender el mundo, basada en constructos personales
que usa para anticipar eventos.
La teoría de la personalidad y los constructos personales de George Kelly nos
habla sobre que las personas desarrollan sus propias construcciones
personales sobre cómo funciona el mundo. La gente entonces usa estos
constructos para dar un sentido a sus observaciones y experiencias.
de este modo, Kelly sugiere que las personas interpretan el mundo a través de
categorías mentales que utilizamos para clasificar y dar sentido a los eventos y
las relaciones. Además, estos constructos personales son bipolares, lo que
significa que cada uno consta de un par de categorías opuestas, como
bueno/malo, fuerte/débil, inteligente/tonto, y así sucesivamente.
Afirmaba básicamente que las personas comenzamos primero desarrollando un
conjunto de construcciones personales, que son esencialmente
representaciones mentales que utilizamos para interpretar eventos. Estas
construcciones se basan en nuestras experiencias y observaciones.
Esto porque según Kelly, experimentamos el mundo a través de la «lente» de
nuestras construcciones. Estas construcciones se utilizan para predecir y
anticipar eventos, que a su vez determina nuestros comportamientos,
sentimientos y pensamientos.
Kelly también creía que todos los acontecimientos que ocurren están abiertos a
múltiples interpretaciones, a las que se refirió como alternativismo
constructivo. Cuando estamos tratando de dar sentido a un evento o situación,
también somos capaces de escoger y elegir qué constructo queremos usar.
Esto a veces ocurre a medida que se desarrolla un evento, pero también
podemos reflexionar sobre nuestras experiencias y luego optar por verlas de
diferentes maneras.
La teoría humanista del desarrollo de la personalidad
Carl Rogers (1902-1987) fue un influyente psicólogo estadounidense,
considerado uno de los fundadores de la psicología humanista. Su aporte más
significativo fue la teoría humanística de la personalidad.
Rogers identificó cinco características de la persona plenamente funcional:
1- Apertura a la experiencia
Aceptan tanto las emociones positivas como las negativas. Las emociones
negativas no son negadas, sino examinadas (en lugar de recurrir a mecanismos
de defensa del yo). Si una persona no puede abrirse a sus propios
sentimientos, no se puede abrir a la actualización del yo.
2-Vivencia existencial
Estar en contacto con las diferentes experiencias tal y como ocurren en la vida,
evitando los prejuzgamientos y las preconcepciones. Incluye ser capaz de vivir
y apreciar de forma plena el presente, no estar
siempre mirando al pasado o al futuro. Esto no significa que no debamos
aprender de lo que nos ocurrió en el pasado o que no
debamos planificar cosas para el futuro. Simplemente, debemos reconocer que
el presente es lo que tenemos.
3- Confianza en nuestro organismo
Hay que prestar atención y confiar en los sentimientos, instintos y reacciones
viscerales. Debemos confiar en nosotros mismos y hacer aquello que creemos
que es correcto y que surge de forma natural. Rogers se refiere con esto a la
confianza que debemos tener en el propio yo, indispensable para estar en
contacto con la auto- actualización.
4- Creatividad
Incluye la habilidad para ajustarse y cambiar buscando nuevas experiencias.
5- Libertad experiencial
Las personas plenamente funcionales están satisfechas con sus vidas, ya que
las experimentan con un verdadero sentido de libertad. Rogers afirma que la
persona que funciona plenamente reconoce el libre albedrío en sus acciones y
asume las responsabilidades de las oportunidades que se le brindan.
Modelo de los 5 grandes
La teoría humanista del desarrollo de la personalidad de Carl Rogers enfatiza la
importancia de la tendencia hacia la autorrealización en la formación del auto
concepto.
Rogers identificó el auto-concepto como el marco sobre el que la personalidad
se desarrolla. Rogers rechazó la naturaleza determinista del psicoanálisis y el
conductismo y afirmó que nos comportamos como lo hacemos debido al modo
en que percibimos nuestra situación: “Ya que nadie más sabe cómo percibimos,
nosotros somos los más expertos en nosotros mismos”. Rogers creía que las
personas son buenas y creativas de forma inherente, y que se vuelven
destructivas solo cuando un auto-concepto pobre (la imagen que tenemos de
nosotros mismos) o las limitaciones exteriores invalidan el proceso de alcanzar
el potencial.
Carl Rogers, en su teoría de la personalidad, pone énfasis en la libertad de los
individuos a la hora de tomar el rumbo de sus vidas. Dice que la personalidad
de las personas puede analizarse según como se acerca o se aleja de lo que
considera un individuo altamente funcional. Rogers afirmaba que todas las
personas podían conseguir sus objetivos y deseos en la vida y cuando lo
hacían, la auto-actualización había tenido lugar. A estas personas que son
capaces de autoa-ctualizarse las llamaba personas plenamente funcionales, es
decir, que tienen contacto con el aquí y ahora, con sus experiencias subjetivas
y sus sentimientos, están en continuo proceso de crecimiento y cambio y
prestan atención al proceso de valoración orgánica.
En el estudio de la psicología de la personalidad, el conocido como Modelo de
los cinco grandes (en inglés, "Big Five") es un patrón en el estudio de la
personalidad que examina la estructura de ésta a partir de cinco elementos
amplios o rasgos de personalidad (dimensiones de la personalidad). Se trata de
uno de los cuerpos teóricos más usados para definir y medir cómo es la
personalidad de cada individuo.
Los cinco grandes rasgos de personalidad, también llamados factores
principales, suelen recibir los siguientes nombres: factor O (apertura a las
nuevas experiencias), factor C (responsabilidad), factor E (extroversión), factor
A (amabilidad) y factor N (neuroticismo o inestabilidad emocional), formando
así el acrónimo “OCEAN”.
Cada uno de los rasgos está constituido por un conjunto de rasgos de
personalidad más específicos. Por ejemplo, el factor E (extroversión) incluye
cualidades concretas como la búsqueda de emociones, la sociabilidad o el
optimismo.
El modelo de los cinco grandes que desarrolló Raymond Cattell (en la
fotografía), pretende describir la personalidad, y los profesionales de la
psicología han ido aportando nuevas evidencias y enfoques a través de los
años diferentes metodologías para analizar estos rasgos de personalidad de
cada individuo.
Rasgos de Personalidad: los cinco grandes
Estos elementos constitutivos fueron reportados durante un estudio sobre las
descripciones que hacían unos individuos sobre la personalidad de otros
(Goldberg, 1993), y es uno de los modelos sobre los rasgos de personalidad
humanos más reconocidos.
Los cinco grandes rasgos de personalidad, también llamados factores
principales, suelen recibir los siguientes nombres: factor O (apertura a las
nuevas experiencias), factor C (responsabilidad), factor E (extroversión), factor
A (amabilidad) y factor N (neuroticismo o inestabilidad emocional), formando
así el acrónimo “OCEAN”.
Cada uno de los rasgos está constituido por un conjunto de rasgos de
personalidad más específicos. Por ejemplo, el factor E (extroversión) incluye
cualidades concretas como la búsqueda de emociones, la sociabilidad o el
optimismo.
El modelo de los cinco grandes que desarrolló Raymond Cattell (en la
fotografía), pretende describir la personalidad, y los profesionales de la
psicología han ido aportando nuevas evidencias y enfoques a través de los
años diferentes metodologías para analizar estos rasgos de personalidad de
cada individuo.
Los 5 factores de la personalidad
Existe un cierto acuerdo entre los expertos en personalidad en afirmar que la
personalidad puede categorizarse en estos 5 grandes rasgos que fueron
descritos en la teoría del Big Five personality traits.
La definición de cada uno de ellos es la siguiente
(Factor O): Apertura a la Experiencia
Muestra en qué grado un sujeto tiende a buscar nuevas experiencias
personales y concibe de una manera creativa su futuro. La persona abierta a la
experiencia tiene una relación fluida con su imaginación, aprecia el arte y la
estética, y es consecuente con sus emociones y la de los que le rodean.
Prefieren romper con la rutina y suelen poseer conocimientos sobre amplios
temas debido a su curiosidad intelectual. Su opuesto es la Cerrazón a la
Experiencia (o al Cambio).
Encuentra profesionales
Los individuos que puntúan bajo tienen intereses más convencionales.
Disfrutan de lo sencillo más que de lo complejo, ambivalente y sutil. Suelen
observar las ciencias o el arte como disciplinas poco prácticas. Prefieren la
familiaridad a lo novedoso; son moderados y apegados a la tradición.
Apertura a la experiencia
(Factor C): Responsabilidad
Este rasgo de personalidad se refiere a cuán centrado está el sujeto en sus
objetivos, además de cuán disciplinado se muestra para la consecución de
dichos fines.
Podríamos decir que la persona con alta puntuación en el factor C es un
individuo organizado, con capacidad de concentración, que termina sus tareas
y que piensa antes de tomar una decisión, sin perder la perspectiva a medio y
largo plazo. En definitiva, la responsabilidad se plasma en, por una parte,
pensar y planear las cosas de un modo estructurado y detallado, y por otra
parte, pasar de las ideas a la práctica.
(Factor E): Extraversión
Define el grado en que el sujeto se muestra abierto con los demás y canaliza
su energía en contextos sociales. Dicho de otro modo, el factor E examina
cuánto le agrada a un sujeto estar rodeado de otras personas, cuánto le gusta
expresarse ante los demás, etc. Su opuesto es la Introversión, que se
caracteriza en personas reservadas, que a menudo son tachados de
antipáticos. Suelen ser ciertamente independientes, prefieren la rutina y el
ambiente familiar.
Prefieren estar solos y no les agrada formar parte de bullicios de gente, lo cual
no quiere decir que sean menos felices. Frecuentemente se muestran tan
animados como el que más en círculos estrechos de amistad. Son más
reflexivos que los extrovertidos, y tienden menos a la acción.
(Factor A): Amabilidad
Es el grado en que la persona se muestra respetuosa, tolerante y tranquila. La
persona amable es aquella que confía en la honestidad de los otros individuos,
tiene vocación para ayudar y asistir a quien lo necesite, se muestra humilde y
sencillo, y es empático hacia las emociones y sentimientos ajenos.
Este rasgo de personalidad se plasma en el tipo de conductas prosociales que
la persona aplica al relacionarse con las demás. Si su comportamiento está
poco enfocado a hacer sentir cómodos y/o bienvenidos al resto de personas, el
grado de amabilidad será bajo; pero si se invierten esfuerzos en tener en
cuenta los intereses, gustos y puntos de vista de los demás, es alto.
(Factor N): Neuroticismo
La estabilidad emocional define en qué grado una persona afronta sin
problema las situaciones complicadas de la vida. Los sujetos tranquilos, no muy
proclives a sentir rabia o a enfadarse, suelen permanecer animados y
gestionan muy bien sus crisis personales. En cambio, lo contrario a la
estabilidad emocional es el neuroticismo.
Tendencias de las Teorías de la Personalidad
Las teorías de la personalidad tienden a evolucionar y expandirse, buscando
entender mejor cómo se forman y manifiestan los rasgos individuales. En
general, se observa una tendencia hacia modelos más integrados que
consideran tanto factores biológicos como ambientales, así como la
importancia de la interacción entre ellos.
Enfoques principales en la evolución de las teorías de la personalidad:
Modelo de los Cinco Grandes Factores (OCEAN):
Este modelo, que incluye apertura a la experiencia, responsabilidad,
extroversión, amabilidad y neuroticismo, se ha consolidado como un marco de
referencia para la investigación y la comprensión de la personalidad.
Enfoque psicodinámico:
Aunque ha sido criticado, sigue siendo relevante en la comprensión de la
personalidad, especialmente en áreas como el desarrollo del apego y la
influencia de la infancia en la vida adulta.
Teorías humanistas:
Estas teorías, que enfatizan el potencial humano y el crecimiento personal,
siguen siendo influyentes en la práctica clínica y la educación, según
Psychology Today.
Enfoque cognitivo-conductual:
Este enfoque, que se centra en la influencia de los pensamientos y las
conductas aprendidas en la personalidad, también ha ganado terreno en la
investigación y la práctica.
Neurociencia de la personalidad:
La investigación en neurociencia ha revelado la influencia de las estructuras
cerebrales y los neurotransmisores en la formación y el desarrollo de la
personalidad.