Buenas tardes a todos, a todas. Es un placer estar en este lugar.
Quiero agradecer a Norma
Guraiib por haberme invitado a ser partícipe de la presentación de su libro Francisca, el
renacer de las palabras. Ella y una amiga muy querida Cristina Guerrero me dijeron
QUIERO DEJAR UN LEGADO. Yo quiero que ese legado se lea en todo el país, soy un
poco ambicioso, ¿no? Por la temática de esta obra estoy seguro de que así será ya que toda
familia tiene algo interesante para contar. Además en Francisca, el renacer de las palabras:
en cada capítulo, se teje una trama. Cada uno tiene sus personajes, sus acciones, sus lugares,
sus tiempos, sus fotografías.
Como profesor en Letras voy a comenzar por los paratextos, es decir, lo que rodea al texto
propiamente dicho, los paratextos son el título, la dedicatoria (a su familia y a su madre) y
dos textos que no tienen el clásico PRÓLOGO o PALABRAS PRELIMINARES. Voy a
mencionar a las autoras: María José Bovi y Norma Guraiib. La primera habla de la llegada
de Norma a su taller Marea emocional con la premisa de escritura: un regalo para mi madre
y cómo fueron preparando el camino para escribir y publicar este libro. De tallerista pasó a
ser compañera, amiga. También destaca el trabajo de archivo, es decir, que trabajaron en
equipo, lo cual tiene que ser valorado porque en estos tiempos todo se hace con ayuda del
otro, los estudios son ahora interdisciplinarios. La mención al trabajo en equipo cierra el
archivo, que me compartieron, y que comenzó en enero y terminó en diciembre, quiere decir
que fue un trabajo muy arduo. Ahora pasemos al escrito de Norma, quien siente que es la
heredera de un legado oral que se debe escribir: Verba volant, scripta manent. La autora nos
dice: opté por la lapicera y el papel, decidida a que los hechos perduren para que los
descendientes descubran lo que dio forma a nuestro clan, las células fundacionales. Señala
que hubo charlas, búsqueda de documentos. Norma sintió una profunda satisfacción cuando
terminó de escribir su libro lo cual quiere decir que la escritura no sólo está relacionada con
la narración de estas vidas, sino también con el inicio de un proceso de sanación que
resonará en los corazones de las generaciones a seguir.
Ahora sí vamos al texto. GALEANO nos dice que viene del participio latino TEXTUM y
éste del infinitivo TEXERE, que significa tejer, una acción clave en la vida de Norma
Guraiib, leeremos en su obra sobre agujas e hilos, tejidos, etc. Con hilos de palabras vamos
diciendo, con hilos de tiempo vamos viviendo. Los textos son como nosotros: tejidos que
andan. (Eduardo Galeano).
Se inicia con la narración en 1 persona, la voz es la de Francisca: soy Francisca. Nací un 26
de julio de 1921, al menos eso es lo que figura en mi partida de nacimiento. Soy hija de
Francisco Garrido Montoya y María Urrutia Flores, inmigrantes españoles. La más chicas
de seis hermanos. Mi madre murió muy joven.
Ella, Francisca, nos cuenta que murió el 3 de diciembre de 1949, a causa de un aborto, que
se menciona usando recursos de la literatura: En mi abdomen presentí que algo estaba mal,
tal vez la ausencia de aquel que dejé. Observa a sus hijos que van a quedar solos y recuerda
cuando Antonio la lleva al hospital, recuerda el día en que le propuso matrimonio, etc.
Luego, toma la voz Norma ficcionalizada. Recordemos que el libro que estamos leyendo es
una ficción, palabra que viene del latín y que significa MENTIR, ENGAÑAR. Norma no
conoció a su abuela Francisca,. De ella solo tiene fotos, pinturas e historias que su mamá
Elena y su tío Tito compartieron. En el aniversario de su muerte, Norma y su abuela
tuvieron un encuentro mágico.
En el siguiente capítulo continúa la voz de Norma, que cuenta la historia de sus bisabuelos y
el pueblo de Almería y se pregunta por qué decidieron venir a América. Una posible
respuesta a la llegada de sus antepasados: conversando con mi prima Graciela Garrido,
pensamos que nuestros bisabuelos dejaron España en búsqueda de una mejor calidad de
vida, para crecer económicamente y encantados con la propuesta de ser propietarios de
tierra. Otra versión es la de su tío abuelo José Muñoz, quien decía que vinieron a este nuevo
país por la Guerra Civil de 1936.
En el capítulo El legado, Norma nos dice que: Las agujas y el hilo son herramientas que, en
nuestras manos, tejen la historia de un linaje, preservando el amor y la creatividad. Mi
abuela Francisca en su vida fue una gran tejedora, desde muy pequeña aprendió el oficio de
manejar las agujas con mi bisabuela María Urrutia Flores, conocimiento que traía de su
Almería y la unía a sus recuerdos. Además de esos recuerdos, aparecen las primeras
fotografías que enriquecen al libro. Despliega sus conocimientos de telas, tejidos, etc.
Antes de continuar, debo mencionar la prosa poética de la autora: en un párrafo leemos LAS
PLANTAS MUSTIAS COMO SU ANGUSTIADO CUERPO, LA NOCHE ES UN
MANTO NEGRO. Tuve la suerte de conversar y de escuchar las poesías de ella para su
familia; en esta biografía ficcionada, fluyen los versos guraiibianos.
En el capítulo Decisiones, tenemos una 3 persona, que nos cuenta la historia de Antonio
después de la muerte de su esposa. Él no sólo tenía que lidiar con el dolor y el duelo, sino
también con problemas económicos, legales y familiares que se le iban presentando.
Antonio caminaba repasando los lugares en donde las plantas ya estaban todas marchitas,
mustias, como su angustiado cuerpo. La primera ayuda que recibe es de parte de su suegro
Francisco, que le deja unas hectáreas de campo sembradas con caña como herencia. Al rato
golpearon la mano y Antonio se sorprendió al ver en el portón de entrada a su hermana
Carmen, que quiere llevarse a Tito para criarlo. El más pequeño esa tarde dejó de compartir
sus días con sus hermanos. Algo traumático diríamos hoy. Se sintieron traicionados por el
padre Elena y Chichí. Éste no entendía el juego que le estaba poniendo la vida en frente. Lo
cual me recuerda el cuento de Martín Landers, CHIARITA.
La muerte de la madre había dejado un abismo profundo, un desgarramiento en esas almas.
Los niños estaban atrapados en un torbellino de emociones.
En el capítulo el abuelo Antonio hay algo novedoso que retomaré al final (mensaje de
celular). Vuelve la 1 persona y la voz de Norma y los recuerdos de su madre. Antonio nació
el 4 de marzo de 1910 y falleció el 14 de mayo de 1998, según data la partida de nacimiento.
Con su piel de alabastro y los ojos verdes como hojas de olivos, era un testimonio viviente
de la fusión de culturas. Trabajó en el Ingenio Ñuñorco. Se casó dos veces. La primera vez,
con Francisca Garrido. Tuvieron tres hijos juntos: María Elena, Antonio Joaquín y Ángel
Francisco. Antonio encontró una segunda oportunidad en el amor con Emma Elías, una
paisana de tez trigueña, carácter muy estricto y rasgos turcos. Con ella tuvo tres hijos:
Graciela, Marta y Joaquín. Antonio padre y Antonio abuelo son diferentes como si
habláramos de dos seres diferentes: para Norma es amor y protección, para su madre es
abandono: Mis sentimientos hacia él son ambivalentes. La perspectiva desde mi realidad
difiere con las vivencias de mi mamá en su niñez. Nos dice Norma: Mi madre, aún una niña,
no pudo comprender la profundidad de su dolor y la imagen de su padre cambió para sus
ojos. Para cerrar este capítulo se introduce una receta de cocina: el Potaje de Vigilia de
Cuaresma, una de las elaboraciones más emblemáticas de la gastronomía española de
Cuaresma y Semana Santa, que se servía los viernes en España.
En el siguiente hablará de su tío Joaquín. Norma expresa: ¡Qué loco es poder querer a
alguien a quien solo han nombrado, sin detalles, sin anécdotas! Antonio Joaquín Muñoz
Garrido nació el 9 de abril de 1942. Figura en su acta de nacimiento sólo con el apellido
paterno, pero yo lo nombro también con el materno. Le decían Chichí, y así lo siguen
llamando. Leamos una descripción de él: desde muy pequeño Chichí era inquieto, pero
dulce, muy parecido a Antonio. Tenía la piel como la nube más bella, aquella de las
múltiples formas, la que acompaña los despejados días. Su cabello castaño como la arena de
río. Por medio de fotografías podemos conocerlo. La visita de Tito llenó de felicidad el
corazón de Joaquín, pero la vida del tío duró poco, la desgracia perseguía a la familia. El
carro se sacudió violento y perdió la estabilidad. Joaquín cayó al suelo y, antes de que
pudiera reaccionar, el carro pasó sobre él, presionando su cuerpo con el peso y la fuerza de
la mula asustada. Joaquín desde otro plano ve la cara de sus familiares. Era miércoles 2 de
junio de 1954 cuando la madre tomó la manito de su hijo de 12 años para llevarlo con ella.
A continuación leemos sobre la vida de Tito. Sigue la voz de Norma narrando la historia de
su otro tío: en las verdes tierras de Monteros, en la vibrante ciudad de Tucumán, nació un
niño bajo el nombre de Ángel Francisco Muñoz, conocido cariñosamente como Tito. El 8 de
septiembre de 1948 es una fecha que marcó el inicio de una vida llena de historias por
contar. Siendo bebé su tía Carmen lo llevó a su casa para criarlo. Tito fue diferente a los
otros niños, le gustaban otros juegos, era hábil con la prosa y el arte. Uno de sus relatos fue
sobre un docente del secundario que lo manoseaba. Y otro suceso, secretos a voces: dos
violaciones a los nueve años. Con el paso del tiempo los hermanos Elena y Tito se
reencontraron, se contaban sus vivencias y hacían que, en algún punto, se unieran el tiempo
y espacio de ayer con el de su presente. Se sentaban en algún lugar de la casa ya sea en el
jardín o en la cocina y recordaban las travesuras de antaño. Tito tenía un lema: la vida es
para ser feliz. A los 22 años viajó a Buenos Aires. Sólo se llevó un bolso lleno de sueños y
libertades, y la certeza de ser un triunfador. Además de ser un artista, era un muy buen
cocinero. En 1976 se fue a Brasil. Iba y volvía a Tucumán, llegaba de sorpresa y nunca se
sabía cuándo se marcharía. En 1979 vivió en Tucumán una pesadilla, lo habían secuestrado
y torturado con una picana en los genitales. Tenía huellas profundas de la violencia en todo
el cuerpo. Su única “culpa” era tener tantos viajes a Brasil. En el último tramo de su vida,
viajó para realizar las vidrieras de una importante empresa de ropa interior en Salta y Jujuy.
En ese viaje, el ómnibus chocó. Este accidente era un aviso de que la muerte estaba cerca y
decidió no viajar más; en mayo del 2000, Tito tuvo dolores fuertes de abdomen. Lo llevaron
a las guardias de los sanatorios hasta que quedó internado, finalmente el 24 de mayo murió
Tito. Se cierra este capítulo con la receta del Pestiños.
En el capítulo Cómo contar una historia sin faltar a la exactitud, se vuelve al pasado de la
historia, cuando Francisca esperaba a su primera hija: María Elena. Después llegó Joaquín y
su madre le decía a María Elena lo importante que era cuidar de su hermano menor. La niña
inició el jardín de infantes en la Escuela N° 121 en Yonopongo. El último hijo de la familia
llegó: Ángel Francisco Múñoz. La vida de Elena siguió pero se fue llenando de enojo por las
ausencias, de malos ratos, de incomprensión.
María Elena terminó la escuela primaria e hizo hasta tercer año del secundario. Luego le
dieron otra tarea en la finca, que se la había ganado por su esfuerzo, disposición e interés de
aprender: hacer los recibos para los obreros que cortaban y pelaban la caña.
Elena se casó con Eduardo el 8 de abril de 1961, en San Miguel de Tucumán. Se mudaron a
la Avenida Ejército del Norte, a la casa de su tía Isabel. El alquiler se cobraba con tareas que
Elena tenía que realizar: cocinar, limpiar y coser. En esa casa, nació Norma.
Primero partió a otro plano Antonio Muñoz. El 24 de mayo de 2000, despidieron a Ángel
Francisco Muñoz Garrido. Y el 17 de agosto de 2008 a Eduardo Abalán Guraiib, falleció de
cáncer de pulmón, el cigarrillo lo había enfermado. Norma nos dice que: las despedidas
nunca dejaron de estar presentes en la vida de mi madre, sin embargo, la presencia de las
ausencias la mantuvieron de pie.
Para ir terminando: este libro será leído o debe ser leído porque los temas que aborda son
atrapantes (YO LLAMO ISOTOPÍAS): el aborto, la muerte, la ausencia y la
homosexualidad (prefiero la palabra sexualidad). Sobre la muerte reflexionaron Séneca y
Epicuro.
DATOS CURIOSOS: introducción de mensajes del celular.
recetas de cocina. Lo cual me recuerda el libro Como agua para
chocolate.
datos sobre Almería, su costa de 200 km., quién la fundó, el origen de los
pueblos y de las palabras. Estos datos hicieron que devorara este libro, puesto que soy un
fanático de la Filología y de esos datos que a nadie ya interesa.