Descripción de la Población:
La violencia por razones de género es una problemática persistente en Ecuador, que
afecta a mujeres en diversas etapas de la vida y de distintas identidades de género. En el
país, la violencia psicológica es la más prevalente entre los tipos de violencia de género,
con un impacto significativo sobre la salud y el bienestar de las víctimas.
Según los datos del Registro Único de Violencia (RUV) y la Encuesta Nacional de
Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las Mujeres (ENVIGMU 2019), la
violencia psicológica representa el 56,75% de los casos reportados, siendo la forma más
común de violencia contra las mujeres. Esta violencia se manifiesta principalmente en
las relaciones de pareja, donde el 42,8% de los incidentes ocurren dentro de este
contexto .
Prevalencia:
La violencia psicológica es la forma más frecuente de violencia de género en Ecuador.
Según la Encuesta Nacional de Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las
Mujeres (ENVIGMU 2019), el 53,9% de las mujeres han experimentado violencia
psicológica en algún momento de sus vidas. Este tipo de violencia se manifiesta
principalmente en relaciones de pareja, donde las mujeres suelen ser sometidas a
humillaciones, amenazas, control emocional y aislamiento social. Además, la violencia
psicológica a menudo coexiste con otras formas de abuso, como la violencia física y
sexual, exacerbando los efectos negativos en la salud mental y emocional de las
víctimas.
Incidencia:
Aunque las estadísticas sobre la incidencia específica de la violencia psicológica en
Ecuador son limitadas, se dispone de datos que reflejan la magnitud del problema. Por
ejemplo, en el primer semestre de 2023, el Servicio Integrado de Seguridad ECU 911
registró un total de 29.833 emergencias por violencia intrafamiliar en Quito, lo que
indica una alta incidencia de violencia doméstica en la capital (ECU911, 2023). Aunque
estos datos no especifican el tipo de violencia, es razonable inferir que una proporción
significativa corresponde a casos de violencia psicológica, dada su prevalencia
reportada. Además, la Encuesta Nacional sobre Relaciones Familiares y Violencia de
Género contra las Mujeres de 2019 reveló que el 43% de las mujeres en Ecuador han
experimentado violencia por parte de su pareja, siendo la violencia psicológica la forma
más común
Distribución Geográfica:
La violencia psicológica no solo es un fenómeno urbano, sino que también se presenta
en las áreas rurales. En términos de distribución geográfica:
Área urbana: 82,11% de los reportes de violencia provienen de zonas urbanas.
Área rural: 17,89% de los reportes provienen de áreas rurales .
Factores de Riesgo:
Los factores que incrementan el riesgo de experimentar violencia psicológica incluyen:
1. Relaciones de pareja: Un porcentaje significativo de los casos de
violencia psicológica ocurre dentro de la relación de pareja, donde las dinámicas de
control emocional y manipulación son prevalentes.
2. Condiciones socioeconómicas: La violencia psicológica está fuertemente
correlacionada con niveles de pobreza, desigualdad social y falta de acceso a servicios
de salud y seguridad social.
3. Factores culturales y familiares: La perpetuación de estereotipos de
género y el rol tradicional de la mujer en el hogar favorecen la violencia psicológica
dentro de las relaciones de pareja y familiares.
4. Desigualdad de género: Las mujeres, en especial aquellas de minorías
étnicas o de pueblos indígenas, son más propensas a ser víctimas de violencia
psicológica debido a las desigualdades estructurales existentes  .
Impacto Sociodemográfico:
El impacto sociodemográfico de la violencia psicológica en Ecuador es profundo, ya
que afecta principalmente a mujeres en diversas condiciones sociales y demográficas.
Según el Registro Único de Violencia (RUV), las mujeres afectadas por violencia
psicológica se encuentran en su mayoría en el grupo de 18 a 44 años, con una alta
prevalencia entre las solteras (63,61%) y casadas (25,02%). La violencia psicológica
también tiene un impacto significativo en las mujeres que viven en situaciones de
pobreza y en aquellas que provienen de minorías étnicas, como las mujeres indígenas y
montubias. La violencia de género se distribuye geográficamente de manera desigual,
siendo las provincias de Guayas, Pichincha y Manabí las que concentran una mayor
cantidad de casos. Este patrón refleja cómo la exclusión social, la desigualdad
económica y las normas culturales patriarcales afectan de manera desproporcionada a
las mujeres en diferentes estratos sociales, creando un ciclo de vulnerabilidad que
agrava las desigualdades existentes. Además, las mujeres con discapacidad y las que
pertenecen a pueblos y nacionalidades indígenas enfrentan barreras adicionales para
acceder a recursos y servicios de protección, lo que aumenta su exposición a la
violencia psicológica.
Conclusiones
En conclusión, la violencia psicológica en Ecuador constituye un grave problema de
salud pública y derechos humanos, afectando a una proporción significativa de mujeres,
especialmente aquellas en relaciones de pareja, en las que las dinámicas de poder
desbalanceadas facilitan su perpetuación. La prevalencia de este tipo de violencia es
alarmante, con más del 56% de las mujeres reportando haber sido víctimas de abuso
psicológico. Este fenómeno tiene un impacto devastador en la salud mental de las
víctimas, contribuyendo al aumento de trastornos como la depresión y la ansiedad. Las
mujeres en situaciones de pobreza, pertenecientes a pueblos indígenas o en condiciones
de vulnerabilidad social, enfrentan mayores riesgos.
Recomendaciones:
Entre las recomendaciones, es fundamental implementar políticas públicas que
fortalezcan la educación en igualdad de género y promuevan una cultura de respeto y no
violencia. Además, se debe mejorar el acceso a servicios de salud mental y apoyo
psicosocial para las víctimas, garantizando su atención integral y confidencialidad.
También es crucial fortalecer la legislación para asegurar que la violencia psicológica
sea tratada con la misma seriedad que otras formas de violencia, y proporcionar
entrenamiento especializado a los profesionales encargados de la atención de las
víctimas. Finalmente, se deben fomentar campañas de sensibilización que ayuden a las
mujeres a reconocer y denunciar este tipo de abuso, y crear espacios de apoyo donde
puedan obtener asistencia legal y emocional para romper el ciclo de violencia.
Referencias
ECU911. (2023). En Quito, se atendieron 29.833 emergencias por violencia
intrafamiliar – Servicio Integrado de Seguridad ECU 911.
[Link]
violencia-intrafamiliar/?utm_source=[Link]