El compromiso minero de un futuro sostenible
La actividad extractiva ilegal representa una seria amenaza para la estabilidad social,
económica y ambiental de diversas regiones de nuestro país. Más allá de la sustracción ilícita
de recursos naturales, esta práctica descontrolada genera una serie de consecuencias
devastadoras para las comunidades locales. La reciente tragedia ocurrida en Pataz, con el
ataque a la Mina Poderosa y el lamentable saldo de al menos cinco mineros fallecidos y
decenas de heridos, es una cruda demostración de la brutalidad que la caracteriza. Este hecho,
pone de manifiesto cómo la ambición desmedida por los recursos naturales puede
desencadenar una espiral de violencia, corrupción y degradación ambiental.
Frente a esta realidad, el sector minero formal tiene la oportunidad de asumir un rol proactivo
en la mitigación de los impactos negativos de la minería ilegal y en el fomento del desarrollo
sostenible de las comunidades.
Un ejemplo concreto de este compromiso es la iniciativa del Grupo La Joya Mining, a través de
su organización sin fines de lucro, la Asociación La Joya de Esperanza, ha inaugurado el Centro
de Acogida Residencial (CAR) «San José» en la región de Arequipa. Este centro tiene como
objetivo brindar protección, atención y apoyo a niños y adolescentes que se han visto
afectados por la minería ilegal. A través de este CAR, se refleja una visión empresarial que
integra la responsabilidad social como un componente esencial de su operación, reconociendo
que el crecimiento económico del sector minero debe ir de la mano con el bienestar de las
comunidades y la creación de un futuro más próspero y equitativo para todos.