Primera Lectura : La contrarrevolución Neoliberal .
Autor : Héctor
Guillen Romo
El Consenso de Washington en México marcó un cambio significativo en la
política económica del país a partir de la década de 1980, alineándose con
principios neoliberales que promovían la disciplina fiscal, la apertura
comercial, la privatización de empresas públicas y la desregulación. Este
enfoque surgió como respuesta a la crisis económica que vivió México en los
años 70 y 80, caracterizada por altos niveles de inflación, déficit fiscal y
endeudamiento externo.
Contexto histórico y etapas económicas
La economía mexicana se divide en cinco etapas desde 1940:
1. Despegue (1940-1954): Crecimiento económico inicial.
2. Estabilización (1954-1970): Conocida como el periodo del
"desarrollo estabilizador", se caracterizó por políticas monetarias
restrictivas, tipo de cambio fijo y control del déficit público, bajo la
dirección de Rodrigo Gómez y Antonio Ortiz Mena.
3. Populismo y desestabilización (1970-1982): Gobiernos de Luis
Echeverría y José López Portillo implementaron políticas de gasto
público masivo, financiadas con déficit y expansión monetaria, lo que
generó inflación, déficit externo y devaluación del peso.
4. Recuperación de la confianza (1982-1989): Con Miguel de la
Madrid, se inició un viraje hacia políticas neoliberales.
5. Consolidación (1989 en adelante): Bajo Carlos Salinas de Gortari,
se profundizaron las reformas neoliberales.
Disciplina fiscal
El Consenso de Washington impulsó la reducción del déficit público como
prioridad. Entre 1982 y 1991, el déficit se redujo del 16.9% del PIB a casi
cero. Esto se logró mediante recortes al gasto público en áreas como salud,
educación, infraestructura y subsidios, lo que generó un deterioro en los
servicios públicos y un aumento de la pobreza. Los tecnócratas mexicanos,
influenciados por ideas neoliberales, consideraban el déficit como un
desorden económico que debía ser corregido mediante austeridad.
Apertura comercial
México implementó una apertura comercial unilateral a mediados de los
años 80, eliminando licencias de importación y reduciendo aranceles. En
1986, el país se unió al GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y
Comercio), y en 1994 firmó el Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (TLCAN) con Estados Unidos y Canadá. La teoría detrás de esta
apertura se basaba en la idea de que la competencia internacional
impulsaría la productividad y la competitividad de la industria local. Sin
embargo, esta política también expuso a la economía mexicana a
fluctuaciones en los mercados globales.
Privatización de empresas públicas
La privatización fue otro pilar del Consenso de Washington. Durante décadas,
el Estado mexicano había jugado un papel central en la economía,
especialmente en sectores estratégicos como petróleo, electricidad y
ferrocarriles. Sin embargo, a partir de los años 80, se inició un proceso de
venta de empresas públicas, argumentando que la gestión privada sería más
eficiente. Este proceso generó controversia, ya que en muchos casos las
privatizaciones beneficiaron a grupos económicos cercanos al gobierno y no
necesariamente mejoraron los servicios para la población.
Críticas al modelo neoliberal
El enfoque neoliberal fue criticado por sus efectos sociales y económicos. La
reducción del gasto público afectó servicios esenciales como salud y
educación, mientras que la apertura comercial expuso a la industria nacional
a la competencia internacional, lo que llevó al cierre de muchas empresas.
Además, la privatización de empresas públicas generó descontento social, ya
que en muchos casos no se tradujo en mejoras en la calidad de los servicios.
Conclusión
El Consenso de Washington en México representó un cambio radical en la
política económica del país, alineándose con principios neoliberales que
priorizaron la disciplina fiscal, la apertura comercial y la privatización. Si bien
estas reformas lograron estabilizar la economía y reducir la inflación,
también tuvieron costos sociales significativos, como el aumento de la
pobreza y la desigualdad. El debate sobre los beneficios y desventajas de
este modelo sigue vigente en la actualidad.
mento por economistas de la izquierda mexicana. ahora de esta parte del
texto
Constitución de una economía mixta dominada por el Estado
Bajo el amparo de la Constitución de 1917, y con la justificación de las tesis
desarrollistas de la CEPAL y la escuela neoclásica de la economía pública,
México construyó una economía mixta dominada por el Estado. Este proceso
comenzó en los años 20 con la organización del sistema financiero (Banco de
México y Banco de Crédito Agrícola) y el desarrollo de las comunicaciones
(Comisión Nacional de Caminos). En los años 30, el Estado se comprometió
más con la industrialización, creando instituciones financieras como Nacional
Financiera, que jugó un papel clave en el desarrollo industrial. También se
fundaron Pemex y la Comisión Federal de Electricidad, y se nacionalizaron los
ferrocarriles.
Durante los años 40 y 50, el Estado continuó impulsando la industria y la
agricultura, creando empresas como Altos Hornos de México (acero) y
Fertilizantes Mexicanos. En los años 60, el sector público se expandió con la
nacionalización de la industria eléctrica y la creación del complejo
siderúrgico Lázaro Cárdenas-Las Truchas. Además, se estableció CONASUPO,
un organismo que manejaba la comercialización de productos agrícolas y la
distribución de bienes básicos. En los años 70, el Estado se enfocó en
industrias de alta tecnología, creando el Instituto Mexicano del Petróleo, el
Instituto de Investigaciones Siderúrgicas y el Instituto de Investigaciones
Nucleares. La nacionalización de la banca en 1982 marcó el último gran
episodio de expansión del sector público.
Principios de la economía mixta dominada por el Estado
El principio central de esta economía mixta era que el Estado debía sustituir
al mercado en ciertos sectores para garantizar el desarrollo económico, la
independencia nacional y la cohesión social. La intervención del Estado se
guiaba por tres principios: productivista (enfocado en aumentar la
producción), nacionalista (reduciendo la dependencia externa)
y populista (evitando el aumento de la desigualdad social). El Estado actuó
como "salvador" de empresas privadas en quiebra, socializando las pérdidas
y evitando el desempleo masivo.
Logros de las empresas paraestatales
A pesar de las críticas neoliberales, las empresas públicas tuvieron logros
significativos. Durante el periodo 1977-1982, el déficit de las empresas
públicas representó menos de un tercio del déficit presupuestal total.
Además, la productividad en el sector manufacturero público fue superior a
la del sector privado, especialmente en industrias como el petróleo y la
electricidad. Sin embargo, las empresas públicas enfrentaron desafíos debido
a los bajos precios de sus productos, que estaban controlados para
beneficiar a otros sectores de la economía.
El proceso de privatización y sus deficiencias
A partir de 1983, el gobierno mexicano inició un programa de privatización
de empresas públicas, argumentando que esto mejoraría la eficiencia y
reduciría el déficit fiscal. El proceso se llevó a cabo en tres etapas: primero,
se liquidaron o fusionaron empresas no viables; luego, se vendieron
pequeñas y medianas empresas; y finalmente, se privatizaron grandes
empresas como Telmex, Mexicana de Aviación y los bancos. Sin embargo,
este proceso estuvo marcado por la falta de transparencia y la
discrecionalidad en la toma de decisiones. Además, la privatización no logró
crear un "capitalismo popular", ya que la propiedad se concentró en manos
de unos pocos grupos económicos.
Desregulación económica
Los neoliberales mexicanos promovieron la desregulación económica como
una forma de aumentar la competencia y la eficiencia. A partir de 1985, se
eliminaron licencias de importación y se redujeron aranceles, lo que llevó a
una mayor apertura comercial. También se desreguló el sector financiero,
permitiendo que las tasas de interés fueran determinadas por el mercado.
Sin embargo, esta desregulación tuvo efectos desestabilizadores, como la
especulación financiera y la volatilidad en los mercados de capitales.
Reforma agrícola
En 1992, el gobierno de Salinas reformó el Artículo 27 de la Constitución,
permitiendo la privatización de tierras ejidales y comunales. Esta reforma
buscaba modernizar la agricultura y fomentar la inversión privada, pero
también llevó a la concentración de tierras y al desplazamiento de
campesinos. La reforma agraria abandonó el objetivo de la autosuficiencia
alimentaria, enfocándose en cultivos de exportación como frutas y verduras.
Inversión extranjera directa
México atrajo inversión extranjera directa (IED) a partir de los años 80,
especialmente después de la liberalización del código de inversión extranjera
en 1984. La IED se concentró en sectores como la manufactura, los servicios
financieros y la petroquímica. Sin embargo, esta inversión no siempre se
tradujo en beneficios para la economía local, ya que gran parte de las
ganancias se repatriaron al extranjero.
Liberalización financiera
La liberalización financiera, que comenzó en los años 80, buscaba aumentar
el ahorro interno y mejorar la eficiencia del sistema financiero. Sin embargo,
esta política también llevó a una mayor especulación y volatilidad en los
mercados financieros. La autonomía del Banco de México, establecida en
1994, buscaba garantizar la estabilidad monetaria, pero no logró prevenir la
crisis financiera de 1994-1995.
Reforma fiscal
Entre 1988 y 1992, el gobierno mexicano implementó una reforma fiscal que
redujo las tasas impositivas para las empresas y las personas físicas. Sin
embargo, la carga fiscal en México siguió siendo baja en comparación con
otros países, lo que limitó la capacidad del gobierno para financiar
programas sociales y de desarrollo.
Tipo de cambio
A partir de 1987, el gobierno utilizó el tipo de cambio como ancla nominal
para controlar la inflación. Sin embargo, esta política llevó a una
sobrevaluación del peso, lo que afectó negativamente la balanza comercial y
contribuyó a la crisis de 1994.