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Fallo

La Cámara Civil declaró la inconstitucionalidad de la parte final del art. 558 del CCyCN, permitiendo la inscripción de la triple filiación de M. M. M., tras argumentar que la norma contradice derechos fundamentales como la igualdad y la no discriminación. La sentencia fue apelada por la fiscalía, pero el tribunal consideró que la acción se reconducía a un planteo de inconstitucionalidad y que la negativa del Registro Civil a modificar la inscripción no fue arbitraria. El caso destaca la evolución de la legislación en torno a la filiación y la necesidad de reconocer nuevas configuraciones familiares en el contexto actual.

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Fallo

La Cámara Civil declaró la inconstitucionalidad de la parte final del art. 558 del CCyCN, permitiendo la inscripción de la triple filiación de M. M. M., tras argumentar que la norma contradice derechos fundamentales como la igualdad y la no discriminación. La sentencia fue apelada por la fiscalía, pero el tribunal consideró que la acción se reconducía a un planteo de inconstitucionalidad y que la negativa del Registro Civil a modificar la inscripción no fue arbitraria. El caso destaca la evolución de la legislación en torno a la filiación y la necesidad de reconocer nuevas configuraciones familiares en el contexto actual.

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CAMARA CIVIL - SALA M

90409/2018

F., E. F. c/ GCBA s/AMPARO – FAMILIA

Buenos Aires, 3 de junio de 2025.-

VISTOS Y CONSIDERANDO:

1°) La sentencia del 12/06/2024 admitió la demanda, declaró la


inconstitucionalidad de la parte final del art. 558 del CCyCN (filiación
binaria) y ordenó al Registro Civil inscribir la triple filiación de M. M. M..
USO OFICIAL

Para así decidir el juez, luego de una reseña de los hechos y de las
alternativas del trámite de la causa, consideró que el tema radicaba en la
inconstitucionalidad del art. 558 del CCyCN y, consecuentemente, la
registración de la actora en la partida de nacimiento de M., lo que derivaría en
otorgarle triple filiación. Concluyó que la disposición contenida en el art. 558
del CCyCN al regular el doble vínculo filial, constituye una contradicción con
el derecho de igualdad ante la ley, a la identidad, a la no discriminación, a la
autonomía reproductiva y el derecho a conformar una familia sin que las leyes
afecten al principio de no discriminación (art. 17, punto 1 y 2 de la
Convención Americana de Derechos Humanos, de jerarquía constitucional –
art. 75 CN-). Se refirió a la contradicción que entraña, en el caso, el
reconocimiento legal de la filiación basada en la voluntad procreacional y la
norma que, al imponer el límite del doble vínculo filial, termina negando la
anterior (cfr. arts. 558 y 578 del CCyCN).
2°) La sentencia fue recurrida por la fiscalía. Al fundar el recurso, el
Fiscal de Cámara planteó, como cuestión preliminar, la improcedencia de la
vía elegida, al ponderar que la amparista no habría demostrado la carencia de
otras vías o procedimientos aptos para solucionar el conflicto o su ineficacia, y
la existencia de arbitrariedad o ilegalidad manifiestas en el obrar del
Gobierno/Registro Civil y Capacidad de las Personas demandado quien,
precisamente, fundó su actuar en legislación vigente. En relación a ello, alegó
Fecha de firma: 03/06/2025 que la falta de prueba del cumplimiento de los recaudos que imponen los
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ANA MARIA RIELO, PROSECRETARIA LETRADA

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TRHA justificaban la existencia de un proceso de conocimiento, máxime, si se
tiene en consideración que el progenitor expresamente se opuso a la
incorporación del tercer apellido propuesto, como así también a la pretendida
triple filiación. Recordó la excepcionalidad y estrictez con que debe ser
decidida la declaración de inconstitucionalidad de una norma, más aún cuando
se trata de su reciente discusión parlamentaria y sanción. Se refirió a la
aceptación de la “regla de dos” ahora con contenido sexual neutro (cfr. art.
558 del CCyCN), compartida por otros países, que limita la multiparentalidad
y obliga al desplazamiento del vínculo anterior en casos como el planteado
(cfr. art. 578 del CCyCN). También, al instituto de la adopción de integración,
regulada como nueva figura en los arts. 620 y 630 a 633 del CCyCN, como
posibilidad para la realidad familiar de la reclamante. Concluyó entonces que
el orden normativo provee respuestas congruentes a proposiciones como las de
autos, lo que revela la inoficiosidad de una declaración de
inconstitucionalidad, que sólo es practicable como razón ineludible del
pronunciamiento que la causa requiere.
Las reclamantes respondieron el traslado y solicitaron el rechazo de la
apelación.
3°) Como cuestión preliminar, cabe puntualizar que este tribunal
entiende que la objeción de la fiscalía en cuanto a la vía del amparo,
inicialmente articulado contra el GCBA/Registro de Estado Civil y Capacidad
de las Personas, ha perdido virtualidad toda vez que la acción ha quedado
reconducida como un planteo de inconstitucionalidad del art. 558 del CCyCN.
Así, también debe enfatizarse que la Resolución de alcance particular
dictada por el Registro el 8 de septiembre de 2016, que rechazó la petición de
modificación de la inscripción filiatoria en la partida de nacimiento de la niña
M.M.M., impulsada por las cónyuges M.C.M. y E.F.F., se ajustó a la ausencia
de facultades para realizar una inscripción que contravenga las disposiciones
del CCyCN, por lo que no entrañó arbitrariedad o ilegalidad manifiesta.
Sin embargo, en este ya por demás extenso proceso, en que se dio
oportunidad de ser oído al progenitor D.M. –ya fallecido–, y quien fuera el
único contradictor en relación a la pretensión de las reclamantes, el Tribunal
considera que se ha acreditado la posible lesión a los derechos y garantías que

Fecha de firma: 03/06/2025


Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
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con rango constitucional invoca, lo que impone una decisión jurisdiccional


sobre el caso traído a resolver.
4°) HECHOS:
M.E.F. y M.C.M. iniciaron en el año 2001 una relación de pareja que
incluyó, desde su inicio, el deseo y el proyecto de ser madres. Acordaron que
M.C. sería la gestante. Buscaron asesoramiento sobre las técnicas de
reproducción humana asistida (TRHA), sus costos y los lugares donde podrían
realizarla. Como paso importante, decidieron también que no acudirían a un
donante anónimo de esperma, sino que convocaron al proyecto a D.M., amigo
desde siempre de M.C., quien sumó su deseo de paternidad y se integró al
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proyecto familiar aportando una figura paterna para el futuro hijo o hija. Es así
que la concepción de M.M.M. se concretó con la asistencia de un especialista,
el Dr. A. N., quien llevó a cabo la inseminación artificial.
En enero de 2005 nació M., a la que inscribieron con los apellidos de
los progenitores biológicos -única posibilidad en aquel tiempo- y que desde su
nacimiento vivió con la pareja conformada por M.E. y M.C.. La familia
ampliada se vio además constituida por los abuelos paternos y por los padres
de E., que pese a la falta de vínculo legal participaron activamente de la vida
cotidiana de la niña desde siempre, ocupando además un rol significativo ante
el fallecimiento de los progenitores de la madre gestante.
En el año 2011, luego de la sanción de la ley de matrimonio igualitario,
E. y M. contrajeron nupcias, al cumplir diez años de pareja y buscando dar un
mayor vínculo de legalidad a quien desde siempre consideraron hija de la
pareja.
M. pasó entonces su infancia en esta familia de tres, en la cual dos
mamás convivientes y un papá participaban activamente de su cuidado y
protección. Así, E. formó parte de la Comisión Directiva de la Asociación
Cooperadora de la Escuela N° 27 desde el año 2012 “como mamá de la menor
M.M.M.”. Asistió a los controles pediátricos y vacunación de la niña y, en
términos generales, asumió junto a su pareja todas las tareas de cuidado y
acompañamiento cotidiano de la niña.
Fecha de firma: 03/06/2025
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Años después, en 2014, M.C. fue diagnosticada de cáncer y dos años
más tarde, en agosto de 2016, las mujeres solicitaron al Registro Civil de la
CABA la incorporación de E. a la partida de nacimiento, sin desplazamiento
de los vínculos filiatorios inscriptos. Para ello alegaron el derecho humano de
la niña al reconocimiento de su verdadera identidad familiar, ampliando
además la protección de sus derechos en cuanto al régimen de alimentos y
cuidado, vocación hereditaria, etc. La petición planteada en tales términos fue
rechazada mediante disposición particular del 08/09/2016 y pocos días
después -el 21/10/2016- M.C. falleció, permaneciendo M. al cuidado de E., su
“mamá” sin vínculo legal reconocido.
Fue entonces que E. presentó la acción de amparo contra la decisión del
Registro, mediante la cual solicitó la inscripción registral de la filiación, la
declaración de inconstitucionalidad del art. 558 del CCyCN y, como medida
cautelar, el otorgamiento de la guarda de la menor, quien dijo permanecía a su
exclusivo cuidado y con un contacto escaso con el progenitor. A ello se opuso
D.M., quien sin embargo no reclamó para sí el cuidado personal de la niña
sino que ofreció celebrar un acuerdo en donde la reclamante fuera reconocida
como “madre afín” y continuar con el régimen de cuidado existente a cargo de
E.. La guarda fue concedida en forma cautelar y durante el transcurso del
proceso, el padre biológico, luego de infructuosas citaciones a distintas
audiencias a las que no concurrió, falleció también, quedando M. al cuidado
de su ahora “guardadora”.
Al arribar a su mayoría de edad el 10/01/2023 M. se presentó a estar a
derecho en las presentes actuaciones, y adhirió a la petición inicial de que se
incorpore a su partida de nacimiento a la actora, E., a quien desde siempre ha
considerado también su madre.
E. y M.C. -como un desvelo en su última enfermedad por el futuro de la
niña-, han debido acudir a la justicia con su petición dado el estado de
vulnerabilidad en que se encontraba M., siendo aún menor de edad, por la
ausencia de reconocimiento legal de su vínculo con la primera de ellas.
A partir del sucinto relato de los hechos se desprende que E.F. es
quien ha ahijado cada día desde su nacimiento a M.M.M. y, ante las
dramáticas circunstancias de la enfermedad y muerte de sus progenitores
biológicos, ha evitado su total desamparo asumiendo voluntariamente las
Fecha de firma: 03/06/2025
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obligaciones que, por entonces, la ley no le imponía, pero que surgían del
compromiso asumido entre ambas progenitoras con el progenitor con
fundamento en lo que más tarde se denominó “voluntad procreacional”.
5°) Al tiempo del nacimiento de M.M.M. (2005) la filiación, por
naturaleza o por adopción, era regida por el Código Civil. La primera,
asentada en el vínculo biológico y reducida al binomio heterosexual madre-
padre. No se había sancionado todavía la ley de matrimonio igualitario (ley
26.618), que recién vería la luz en el año 2010 y no existía regulación
legislativa en relación a las técnicas de reproducción humana asistida
(TRHA).
USO OFICIAL

La falta de marco legal protectorio no impedía, demás está decirlo, la


existencia de parejas del mismo sexo y la conformación -de hecho- de nuevos
modelos de familias. Por su parte, el avance de la medicina, permitió no
solamente concebir a quienes padecían problemas de infertilidad, sino también
a quienes por carecer de un vínculo estable o afianzado a partir del cual buscar
la concepción de un hijo (familia monoparental) o bien por conformar uniones
homosexuales -luego llamadas igualitarias por la ley- acudieron a la TRHA
para lograr su descendencia (nuevos modelos de familias o familias diversas).
De manera tal que M., concebida a partir de la voluntad tripartita de la
pareja conformada por M.C, y E. y con el aporte genético de D.M., mediante
la técnica de inseminación artificial asistida llevada a cabo por un profesional
médico luego de recabar el consentimiento previo e informado de los tres,
debió ser inscripta como hija de la mujer soltera que la dio a luz –M.C.M.- y
quien la reconoce como su hija, su padre biológico D.M. (cfr. arts. 242 y 247
del Código Civil).
Pocos años después, la convencionalización y constitucionalización del
derecho civil, la sanción de distintas normas que buscaron ampliar derechos
en el ámbito familiar, como la Ley de Matrimonio Igualitario (26.618) y la
incorporación de las TRHA como fuente filial tras la reforma del CCyCN,
cambiaron el escenario imperante al tiempo del nacimiento y dieron otro
marco legal posible para la familia ya conformada.
Fecha de firma: 03/06/2025
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Es así que E. y M.C. contrajeron matrimonio en 2011, inmediatamente
después de sancionada en nuestro país la ley que se los posibilitó.
En este sentido, no puede ser soslayado que la pareja conformada por E.
y M.C. ajustó su actuar y las expectativas lícitas que lo sustentaban, a las
circunstancias históricas y a los derechos que le fueron reconocidos
progresivamente (disponibilidad de técnicas de reproducción humana asistida,
matrimonio igualitario, filiación por TRHA).
Como punto de partida en el análisis del caso, cabe señalar que, según
conocida jurisprudencia de la CSJN, las sentencias deben atender a las
circunstancias existentes al momento en que se dicta la decisión, aunque ellas
sean sobrevinientes a la interposición del recurso extraordinario. De modo que
si en el transcurso del proceso han sido dictadas nuevas normas sobre la
materia objeto de la litis, la decisión deberá atender también a las
modificaciones introducidas por esos preceptos en tanto configuran
circunstancias sobrevinientes de las que no es posible prescindir.1
El nuevo código reconoce, como ya se expresó, tres fuentes de filiación
a las cuales otorga iguales efectos según se enuncia en el art. 558 del CCyCN.
Precisamente, la ley actual -aplicable por tal razón al estado de las
personas- aun cuando autoriza a que un niño o niña pueda ser inscripto como
hijo de dos padres o de dos madres, no previó en este segundo caso la
posibilidad de que el dador del gameto masculino no quisiera permanecer en
el anonimato (cfr. arts. 558 y 562 del CCyCN).
A esta altura, dada la profusión de fallos que han tenido que
pronunciarse sobre el tema, no puede pasar inadvertido que el CCyCN al
incorporar como fuente de la filiación a las TRHA, con sustento en la voluntad
procreacional, y a renglón seguido prescribir que “ninguna persona puede
tener más de dos vínculos filiales”, desatendió aquellos posibles y no tan
infrecuentes casos en que tres personas coexisten al tiempo de la concepción
(v. gr. pareja de mujeres: E. y M.C. y donante con voluntad de ser padre: D.)
o cuando tres personas confluyen para que se produzca la concepción en el
caso de la coparentalidad de dos hombres que forman pareja y deben acudir a
una gestante.

1
Fallos: 306:1160; 318:2438; 325:28 y 2275; 327:2476; 331:2628; 333:1474; 335:905; causa CSJ 118/2013
(49-
Fecha de firma: V) /CS1 "V., C.G. c/ I.A.P.O.S. y otros sobre
03/06/2025 amparo", sentencia del 27 de mayo de 2014.
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Ahora bien, cabe entonces preguntarse, tal como lo postulan en la


doctrina extranjera y nacional diversos autores, si los avances en la ampliación
de derechos provenientes de los tratados de derechos humanos no hacen
patente el anacronismo cuando no la “incoherencia o parquedad de la
normativa vigente en materia de filiación al punto de su inoperancia”, en
supuestos como el que nos ocupa.2
Es claro que el binarismo en materia filiatoria asienta en un concepto
biologicista centrado en la reproducción, como hecho de la naturaleza, que
difiere de la filiación, como reconocimiento legal de un especial vínculo de
parentesco. Desde antiguo el vínculo filiatorio podía asentar en fuentes no
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biológicas, como la adopción3 y en nuestros tiempos con el reconocimiento


legal de las parejas del mismo sexo y la regulación de las TRHA ha ampliado
su espectro. Las nuevas realidades, la conformación de nuevas familias,
interpelan el rigorismo del modelo binario de filiación. 4
Quizás la tensión entre posicionamientos contrapuestos que resultan de
los debates doctrinarios y luego parlamentarios para la sanción en nuestro país
del CCyCN y la supresión de la regulación de ciertos supuestos que causaban
resistencia, condujo a la inconsistencia normativa que hoy enfrentamos
quienes debemos juzgar en casos como el que aquí se nos somete a decisión.5
Por lo demás, la rigidez de la fórmula binaria del art. 558 CCyCN,
contrasta con la flexibilización que el nuevo código asume cuando regula los
tipos adoptivos. En primer lugar, cuando se autoriza al juez a flexibilizar los
efectos de la adopción plena y simple según las circunstancias y atendiendo
fundamentalmente al interés superior del niño (cfr. Art. 621) y, luego, cuando
regula específicamente la adopción integrativa (cfr. Art. 630 y cc.).
2
María del Carmen Gete-Alonso y Calera y Judith Solé Resina, Actualización del Derecho de Filiación,
Repensando la maternidad y la paternidad, Tirant lo Blanch, Valencia, 2021, introducción a la obra.
3
Herrera Marisa y de la Torre Natalia, Coord. Fernández Silvia, Código Civil y Comercial de la Nación y
leyes especiales, Comentado y anotado con perspectiva de género, Tomo 4, Libro Segundo. Relaciones de
Familia, pág. 167 y ss., y sus citas.
4
Herrera M. y de la Torre N., obra citada, y sus citas.
5
Reconocida por la Corte en el fallo “S., I. N. c/A., C. L. s/impugnación de filiación” (considerando 12°). Se
expresa allí que la legislación parece resultar inconciliable con cualquiera de las hipótesis asignables a la
Fecha de firma: 03/06/2025 expresión “voluntad procreacional” (considerando 12°).
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En estos casos, la posibilidad de preservar o ampliar vínculos jurídicos,
aparece respetuosa del derecho a la identidad, lo que ha sido interpretado
como reflejo de la impronta que el nuevo código asigna a este derecho. 6 No
parece razonable que en un ordenamiento dictado para hacer prevalecer los
derechos fundamentales, entre los cuales el derecho a la identidad tiene un rol
prominente, reconozca un tercer tipo de filiación y no admita en plenitud uno
de sus efectos más comunes, como es la posibilidad de preservar el vínculo de
todos aquellos que contribuyeron a formar la voluntad procreacional.
Parecería más que un olvido, un contrasentido de la ley, que los jueces deben
valorar a la luz de los derechos reconocidos en la Ley Fundamental.
En efecto, adviértase incluso que el principio binario que el art. 558
conserva y que el recurso de la fiscalía exige cumplir, cede en el propio
cuerpo normativo, cuando autoriza la adopción por parte del cónyuge o
conviviente del progenitor o progenitora, aun en los supuestos en que el
adoptado posea doble vínculo filial, la que puede además ser concedida con
los efectos de la adopción plena o simple (cfr. art. 631 inc. b). De tal suerte, en
dichos casos, el adoptado queda emplazado como hijo de sus progenitores de
origen y su progenitor o progenitora adoptivo/a.
Se advierte entonces que, la misma inconsistencia que ya se ha
apuntado en cuanto a la falta de regulación de ciertos casos donde se
conforman filiaciones no-binarias, se aprecia a poco que se aborde lo
prescripto en materia de adopción, donde el binarismo cede. Podría
eventualmente sostenerse que se trata de una opción legislativa, ajena a la
valoración de los jueces, pero la discreción propia de ese poder del Estado
debe ceder si, como ocurre en el caso, se llega a una conclusión reñida con la
igualdad de las fuentes de la filiación establecidas en el mismo código, de lo
cual se sigue que quien eligió ser madre por voluntad procreacional desde el
principio tiene que mutar el fundamento de su maternidad por otro que no
representa el verdadero espíritu de la concepción de quien ya es su hija, al solo
efecto de legitimar su vínculo. No hay terceros que “prestaron” su cuerpo, sino
que todos los que integraron su consentimiento lo hicieron expresamente, para

6
Knasnow, Adriana, "La adopción en función de cada realidad vital", en RDF 83,31, La Ley online
AR/DOC/2890/2019.
Fecha de firma: 03/06/2025
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hacer posible el nacimiento y quieren - o querían en vida - mantener el vínculo


con M..
Por ende, como se sostiene en el fallo en apelación, la restricción
contenida en la parte final del art. 558 del CCyCN conduce, en el caso, a
la exclusión irrazonable, arbitraria y discriminatoria de E.F. como madre
de M., siendo que se trata de una de los tres sujetos que integró la
voluntad procreacional para que el nacimiento de M. hubiera sido
posible, voluntad a la cual el actual régimen legal, vigente al tiempo de
adoptar esta decisión, le reconoce suficiencia para establecer el vínculo
filiatorio (cfr. art. 558, 562 y cc. del CCyCN).
USO OFICIAL

Se colige, entonces, como lo hace el primer sentenciante, que esta


inconsistencia de la normativa nacional, hiere en el supuesto, el respeto de
derechos y garantías que han sido acogidos por nuestra CN y por las
convenciones internacionales a las cuales la Argentina consagra con rango
supraconstitucional. Pues no puede ser negado que existe, en el muy
particular caso que debemos resolver, una diferencia de trato evidente en
relación a la maternidad de E.F., que al no asentarse sobre una justificación
objetiva y razonable, lesiona el principio de igualdad ante la ley, establecido
en el art. 16 de la CN y los fallos de la CIDH que imponen a los Estados parte
respetar plenamente los derechos y libertades reconocidos en la CADH. Así,
la solución normativa, aplicada al caso concreto, no alcanza el estándar
exigido por el marco convencional y constitucional.7 Es que no se puede
controlar la validez de una norma teniendo en cuenta exclusivamente lo que
ésta dice; la ley viene así a ser sometida a una relación de adecuación, y por

7
La CIDH ha receptado la noción de familias en plural, en tanto sostuvo que en la CADH no se encuentra
determinado un concepto cerrado de familia, ni se protege un modelo tradicional o único de la misma. De este
modo se brinda un estándar de protección amplio que busca garantizar un derecho filial que responda a la
identidad de las personas que integran el grupo familiar. CIDH, Opinión Consultiva 17/2002; Comité de los
Derechos del Niño,Opinión Consultiva 21/14, y casos “Atala Riffo y niñas vs. Chile”, 24/02/2012; “Fornerón
e hija vs. Argentina”,27/04/2012 y “Ramírez Escobar y otros vs. Guatemala”, 9/03/2018. Por su parte, existe
un fundamento legal que impone el deber de seguimiento de los fallos de la CIDH, derivado de los arts. 62 y
Fecha de firma: 03/06/2025 68 del Pacto de San José de Costa Rica, suscripto el 26 de noviembre de 1969.
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tanto de subordinación, a un estrato más alto de derecho establecido por la
Constitución.8
6°) Conclusión:
Este reclamo importa definir la situación filiatoria de una entonces
menor, cuyos padres biológico fallecieron durante el trámite de la causa, que
hoy ha alcanzado la mayoría de edad y que con su actual madurez ratifica en
forma clara y expresa -manifestada incluso en la entrevista mantenida con los
integrantes del tribunal- la justicia ínsita en la petición formulada
originariamente por quienes considera sus dos madres. Respetuosa,
primordialmente, de su identidad y sus orígenes.9
La admisión de la demanda conlleva la ampliación de derechos de
madre e hija -con su correlato de obligaciones- y no proyecta efectos más que
en relación a las peticionantes y la familia ampliada de la actora F.. En esta
línea, no se vislumbra, como propone la fiscalía, afectación del orden público
que deba ser enmendada. A la par que se comprueba la íntima contradicción
que conlleva tal postura, a poco que se repare en que la adopción por
integración propuesta como solución alternativa por la recurrente, trae
aparejada una triple inscripción filiatoria, que, ahora sí, no afectaría el orden
público por estar autorizada en el mismo cuerpo normativo, pero que no
responde a la identidad y origen de M..
En las condiciones anotadas, este tribunal entiende que los agravios del
Fiscal de Cámara no logran conmover los fundados motivos por los cuales el
primer sentenciante admitió la presente demanda. Por el contrario, la solución
a la que arriba el magistrado de la instancia anterior se ajusta a las
circunstancias específicamente planteadas en este caso muy particular, y se
dicta en la necesidad de resolverlo -de acuerdo a lo establecido en los arts. 1, 2
y 3 del CCyCN- sin que tal decisión pueda ser extendida a otros casos
diversos.10

8
Zagrebelsky, Gustavo, El derecho dúctil, Madrid, 2009.
9
Cfr. arts. 7 y 8 CDN; art. 24 CADH; Declaración Interamericana de los Derechos de la Familia (AG/res. 678
XIII-0/83).
10
La admisión de la demanda consulta además con los lineamientos y principios expresados en los
fundamentos de elevación de la propuesta de la comisión redactora del CCyCN. En lo que aquí interesa: “Los
pilares de la reforma son los siguientes: 1) el principio del interés superior del niño (art. 3 de la Convención
sobre los Derechos del Niño y art. 3 de la ley 26.061); 2) el principio de igualdad de todos los hijos,
matrimoniales
Fecha de firma: 03/06/2025 como extramatrimoniales; 3) el derecho a la identidad y, en consecuencia, a la inmediata
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Por lo que se lleva dicho y oído el Fiscal de Cámara, el Tribunal


RESUELVE: Confirmar la sentencia del 12/06/2024 en todo cuanto decide.
Costas en el orden causado atento a las particularidades del caso decidido y la
ausencia de uniformidad jurisprudencial (art. 68 CPCCN)

Regístrese, notifíquese a las partes y, oportunamente, devuélvase al


juzgado de origen.

La vocalía N° 37 se encuentra vacante.


USO OFICIAL

MARÍA ISABEL BENAVENTE GUILLERMO D. GONZÁLEZ ZURRO

inscripción (arts. 7 y 8 de la Convención sobre los Derechos del Niño y art. 11 de la ley 26.061); 4) la mayor
facilidad y celeridad en la determinación legal de la filiación; 5) el acceso e importancia de la prueba genética
como modo de alcanzar la verdad biológica; 6) la regla según la cual corresponde reparar el daño injusto al
derecho a la identidad del hijo; 7) el derecho a gozar de los beneficios del progreso científico y su aplicación
y 8) el derecho a fundar una familia y a no ser discriminado en el acceso a ella”, citados por Kemelmajer de
Carlucci - Herrera - Lamm en “AMPLIANDO EL CAMPO DEL DERECHO FILIAL EN EL DERECHO
ARGENTINO. Texto y contexto de las técnicas de reproducción humana asistida”, Rev. Derecho Privado,
Fecha de firma: 03/06/2025 2012.
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ANA MARIA RIELO, PROSECRETARIA LETRADA

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