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Informacion Abner

El liberalismo ha promovido derechos civiles y políticos fundamentales, como la libertad de expresión y la igualdad ante la ley, transformando el pensamiento político y fomentando la democracia representativa. Aunque se le critica por favorecer a las élites, ha impulsado reformas sociales y una economía de mercado que beneficia a diversas clases sociales. En un contexto de autoritarismo y exclusión, el liberalismo sigue siendo relevante para garantizar un futuro de respeto, democracia y convivencia para todos.
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El liberalismo ha promovido derechos civiles y políticos fundamentales, como la libertad de expresión y la igualdad ante la ley, transformando el pensamiento político y fomentando la democracia representativa. Aunque se le critica por favorecer a las élites, ha impulsado reformas sociales y una economía de mercado que beneficia a diversas clases sociales. En un contexto de autoritarismo y exclusión, el liberalismo sigue siendo relevante para garantizar un futuro de respeto, democracia y convivencia para todos.
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Desarrollo: Argumentos

Para comenzar, debemos reconocer que uno de los mayores aportes del liberalismo ha
sido la promoción y defensa de los derechos civiles y políticos. Gracias a esta corriente,
nacieron principios como la libertad de expresión, la libertad de prensa, la libertad
religiosa y la igualdad ante la ley. Estos derechos no solo transformaron el
pensamiento político en Europa, sino que sirvieron de base para muchas constituciones
en América Latina y el mundo. Sin el liberalismo, muchos de nosotros no tendríamos
hoy el derecho a participar políticamente o a expresar nuestras opiniones libremente en
clase, en redes sociales o en espacios públicos.

En segundo lugar, el liberalismo permitió la expansión de la democracia


representativa, abriendo el camino al sufragio y a la participación ciudadana. Aunque
en un inicio estos derechos estaban limitados a la burguesía, con el tiempo, y gracias a
la misma presión de sus principios, se amplió el voto a más sectores sociales,
incluyendo a trabajadores, mujeres y jóvenes. Este proceso no fue inmediato, pero fue
posible gracias a la idea central del liberalismo: que todos los individuos tienen
derechos por el solo hecho de ser personas.

Un tercer argumento fundamental es que el liberalismo impulsó reformas sociales


importantes como respuesta a los abusos del sistema industrial. Aunque muchas veces
se acusa al liberalismo de favorecer a los más ricos, lo cierto es que también fue el
marco desde el cual se exigieron leyes laborales, educación pública y condiciones
mínimas de bienestar. Todo esto ocurrió porque el liberalismo no es simplemente
“libertad económica”, sino también responsabilidad del Estado frente a los derechos
fundamentales de las personas.

Finalmente, el liberalismo permitió el desarrollo de una economía de mercado que, si


bien imperfecta, fomentó la innovación, el comercio justo entre naciones y la movilidad
social. En contraste con los modelos cerrados o autoritarios, el liberalismo económico
promovió la competencia, la inversión y el crecimiento que benefició a diversas clases
sociales.

Contraargumentos y respuestas

Ahora bien, algunos podrían decir que el liberalismo solo favorece a los poderosos, que
se preocupa más por la libertad de mercado que por la justicia social. Es cierto que, en
algunas etapas, sectores liberales defendieron intereses de las élites económicas. Sin
embargo, no debemos confundir los abusos de algunos con los principios del
liberalismo en sí. De hecho, fue dentro del marco liberal que surgieron críticas
constructivas que exigieron equidad, impuestos progresivos, derechos laborales y
acceso a servicios básicos. El liberalismo moderno reconoce que sin igualdad de
oportunidades, la libertad no es real.

Otros pueden argumentar que el liberalismo debilitó la identidad colectiva de los


pueblos al enfocarse tanto en el individuo. Sin embargo, ¿de qué sirve una identidad
nacional fuerte si no garantiza los derechos de las personas que la componen? El
liberalismo no niega las culturas ni las tradiciones; más bien las protege, siempre que
estas no se impongan por la fuerza ni violen los derechos individuales. La verdadera
comunidad se construye respetando las libertades de todos, no suprimiéndolas.
Conclusión

Profesora, compañeros:

Hoy más que nunca, en un mundo que enfrenta discursos de odio, autoritarismo y
exclusión, debemos volver la mirada hacia una ideología que ha demostrado su
compromiso con la libertad, la igualdad y la dignidad humana. El liberalismo no es una
teoría perfecta —ninguna lo es—, pero ha sido una de las más consistentes en promover
un modelo de sociedad en el que todas las personas puedan pensar, opinar, creer,
trabajar y participar sin miedo ni imposiciones.

Por eso, estoy convencida de que el liberalismo sigue siendo un camino justo, equitativo
y necesario. No solo porque defendió derechos en el pasado, sino porque puede seguir
guiándonos hacia un futuro donde el respeto, la democracia y la convivencia sean más
que ideales: sean realidades para todos. Porque el verdadero patriotismo no es odiar al
que es diferente, sino construir un mundo más justo para todos.

Muchas gracias.
Título Sugerido: José Leonardo Ortiz: Un Grito de Auxilio Ambiental que no Podemos
Ignorar

A quien corresponda:

Estimados lectores y autoridades,

Hoy quiero levantar mi voz ante una problemática que nos aqueja a todos y que,
lamentablemente, se ha vuelto parte del paisaje diario en nuestro querido distrito de José
Leonardo Ortiz: la crítica situación de contaminación ambiental. Es inaceptable que
una zona tan vital de Chiclayo se encuentre sumida en el abandono sanitario, afectando
no solo nuestra estética urbana, sino, lo que es más grave, la salud pública y la calidad
de vida de miles de familias.

La imagen de calles abarrotadas de residuos sólidos, especialmente en arterias


principales como la Av. Chiclayo y en los alrededores del mercado Moshoqueque, se ha
vuelto insoportable. Estos montículos de basura, en constante descomposición, no solo
generan un olor nauseabundo que impregna el aire, sino que se convierten en focos de
infección que ponen en riesgo a niños, adultos y ancianos por igual. No podemos
ignorar que la mayor parte de estos residuos son orgánicos, lo que acelera su
putrefacción y la proliferación de plagas. La declaración de emergencia ambiental por
parte del MINAM en enero de 2023 no es un capricho; es un reflejo de la gravedad de
esta crisis.

Pero el problema va más allá de la basura visible. La contaminación del agua y el


colapso constante de los desagües son una herida abierta en nuestro distrito. Es
inaudito que en pleno siglo XXI, nuestras calles se inunden con aguas servidas tras
cualquier lluvia, o que los vecinos denuncien la salida de agua turbia y sucia de sus
cañerías. Esto no solo es un atentado contra la dignidad humana, sino una amenaza
directa a la salud, exponiéndonos a enfermedades que podrían evitarse con una
infraestructura de saneamiento adecuada y un mantenimiento riguroso.

Es evidente que la gestión de residuos sólidos es deficiente y la infraestructura de


saneamiento, obsoleta y vulnerable. Si bien se han incrementado los presupuestos, la
realidad nos dice que no es suficiente, o que los recursos no están siendo empleados con
la eficiencia necesaria. No podemos permitir que la falta de un relleno sanitario propio y
la ausencia de programas educativos efectivos para la ciudadanía sigan condenando a
JLO a vivir entre la inmundicia. La responsabilidad es compartida: las autoridades
deben implementar soluciones integrales y sostenibles, y nosotros, como ciudadanos,
debemos asumir un rol activo en la separación de residuos y el mantenimiento de la
limpieza.

Exigimos a nuestras autoridades locales y regionales una acción inmediata y


coordinada. No basta con campañas de limpieza esporádicas; necesitamos un plan de
gestión de residuos sólido, inversión en infraestructura de saneamiento, y sobre todo,
una cultura de educación ambiental que fomente la participación ciudadana. José
Leonardo Ortiz merece un futuro limpio, sano y digno. Es hora de dejar de lado las
excusas y pasar a la acción.

Atentamente,

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