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Pedro de Pescador A Apostol

El documento narra la transformación de Simón Pedro de pescador a apóstol, destacando su temperamento colérico, que le otorga energía y decisión, pero también lo lleva a la ira y la imprudencia. Se describen momentos clave de su vida, como su llamado por Jesús, la pesca milagrosa, su caminar sobre las aguas, su negación de Cristo y su posterior restauración. Finalmente, se menciona su papel como líder en la iglesia primitiva, donde realiza milagros y predica con éxito.

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Pedro de Pescador A Apostol

El documento narra la transformación de Simón Pedro de pescador a apóstol, destacando su temperamento colérico, que le otorga energía y decisión, pero también lo lleva a la ira y la imprudencia. Se describen momentos clave de su vida, como su llamado por Jesús, la pesca milagrosa, su caminar sobre las aguas, su negación de Cristo y su posterior restauración. Finalmente, se menciona su papel como líder en la iglesia primitiva, donde realiza milagros y predica con éxito.

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Pedro de pescador a Apóstol

Mateo 4:18-20
“18 Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y
Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. 19 Y les dijo:
Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. 20 Ellos entonces, dejando al
instante las redes, le siguieron.”

Simón Pedro: Hombre temperamental

Hombre colérico

Puntos fuertes del temperamento colérico:


• Energía, entusiasmo, decisión.
• Tiene confianza en sí mismo: es consciente de sus talentos.
• Es un emprendedor nato: empieza numerosos proyectos.
• Es un gestor nato: hace avanzar las cosas rápidamente.
• Le gusta el poder, se realiza en la competición.

Puntos débiles del temperamento colérico:


• Está inclinado al orgullo y a la ira.
• No dedica un tiempo a pensar antes de decidir.
• Está inclinado a un activismo ciego.
• Tiende a la confrontación y a la imposición por encima de los demás.
• No reconoce fácilmente sus errores.
• En la dirección de personas, le cuesta respetar los sentimientos de los
otros, hacerles crecer y responsabilizarse, servirles.

I. Encuentro de Simón con el Señor Jesucristo

Cuando recibe el llamado, responde de manera inmediata

• No argumenta
• No pregunta la razón del llamado
• Sólo decide seguirle sin condiciones
II. Pedro y la pesca milagrosa

Mateo 5:1-5
“Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él
para oír la palabra de Dios. 2 Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los
pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. 3 Y entrando en una de
aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y
sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. 4 Cuando terminó de hablar, dijo a
Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. 5 Respondiendo Simón, le
dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu
palabra echaré la red.”

1. Reaccionó en obediencia por encima de la duda


2. Reconoció su condición de pecador ante la manifestación milagrosa

Mateo 5:8-9 “8 Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate
de mí, Señor, porque soy hombre pecador. 9 Porque por la pesca que habían hecho, el
temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él,”

III. Pedro camina sobre las aguas

Mateo 14:25-33
“25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. 26 Y los
discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron
voces de miedo. 27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no
temáis!
28
Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las
aguas. 29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para
ir a Jesús. 30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces,
diciendo: ¡Señor, sálvame! 31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo:
¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? 32 Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó
el viento. 33 Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo:
Verdaderamente eres Hijo de Dios.”

1. Mostró un anticipo de la fe
2. Dudó. Necesitaba seguir estudiando

IV. La confesión de Pedro

Mateo 16:13-19 “13 Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus
discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? 14 Ellos
dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los
profetas. 15 Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? 16 Respondiendo Simón
Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. 17 Entonces le respondió Jesús:
Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino
mi Padre que está en los cielos. 18 Y yo también te digo, que tú eres Pedro,[a] y sobre esta
roca[b] edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. 19 Y a ti te
daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los
cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos”

1. Ante la pregunta dio la respuesta inmediata, pero del Espíritu

Más tarde en el mismo capítulo…

2. Mateo 16:22-23 “22 Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle,


diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. 23 Pero
él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo,
porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.”

V. La Negación de Pedro

Mateo 22:31-34 “31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido
para zarandearos como a trigo; 32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez
vuelto, confirma a tus hermanos. 33 Él le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no solo a
la cárcel, sino también a la muerte. 34 Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará
hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.”

1. Una vez más su ligereza de labios lo hace imprudente

Mateo 26:69-75 “69 Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada,
diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo. 70 Mas él negó delante de todos,
diciendo: No sé lo que dices. 71 Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban
allí: También este estaba con Jesús el nazareno. 72 Pero él negó otra vez con juramento:
No conozco al hombre. 73 Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron
a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te
descubre. 74 Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en
seguida cantó el gallo. 75 Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le
había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró
amargamente.”

2. Llora de arrepentimiento

VI. La Restauración de Pedro

Juan 21:15-19 “15 Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de
Jonás, ¿me amas más que estos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le
dijo: Apacienta mis corderos. 16 Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me
amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis
ovejas. 17 Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de
que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú
sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas. 18 De cierto, de cierto te digo:
Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo,
extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. 19 Esto dijo, dando
a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.”

VII. El Apóstol Pedro

1. Da el primer discurso. Hechos 2:14-41

2. Pedro sana enfermos. Hechos 3:6-8 “Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que
tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. 7 Y tomándole por
la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; 8 y saltando,
se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando
a Dios”

Hechos 5:14-16 “14 Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de
hombres como de mujeres; 15 tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en
camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de
ellos. 16 Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y
atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados”

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