EL CONTRATO DE FLETAMENTO.
El fletamento sería una de las instituciones jurídicas más antiguas, se remonta
al derecho babilonio.
La finalidad primordial del buque es, evidentemente, el transporte de personas
y mercancías por vía marítima, ya se trate de mercancías del propio armador o
personas dependientes del mismo, o de otras personas a las que aquél presta
dicho servicio con su buque.
Lo más frecuente es que el armador explote el buque y lo dedique a la
realización de transportes ajenos, bien poniéndolo a disposición de los
interesados para que ellos lo utilicen en la realización de dichos transportes, o
bien sin hacer entrega de la nave, limitándose a recoger las mercancías
entregadas por los remitentes en el puerto de carga para transportarlas al
puerto de destino y hacer entrega de las mismas a sus respectivos
consignatarios.
En la práctica, todo transporte marítimo de mercancías ajenas efectuado en
interés de terceros recibe el nombre genérico de fletamento, resultando por ello
un tanto difícil una definición de este contrato al no existir un concepto unívoco
de tal expresión que, en términos generales, equivale a transporte marítimo,
por lo que en principio puede definirse diciendo que es el contrato de transporte
marítimo.
Clasificación de los contratos de transporte
El arrendamiento o alquiler de buque
El fletamento propiamente dicho
El transporte de mercancías por mar.
Transporte de mercancías por mar:
“Transporte de mercancías en régimen de reconocimiento”, y aunque bien
diferente del anterior, también se comprende bajo la denominación genérica de
fletamento y que propiamente sólo corresponde a la segunda de las formas
expuestas.
Esta modalidad se diferencia fundamentalmente de las anteriores en que el
contrato no recae sobre un determinado buque y sólo tiene por objeto el
transporte de mercancías.
Fletamento propiamente dicho:
El armador de un buque (que puede ser, bien el propietario, o bien un
arrendatario del mismo -armador fletador -), y que recibe el nombre de fletante,
pone el buque a disposición de la otra parte -fletador- por un tiempo o viaje
determinado para efectuar un transporte marítimo a cambio de un precio -flete.
En este caso, y a diferencia del anterior, el fletante continúa en la posesión y
explotación del buque fletado, y su finalidad concreta es la de efectuar el
transporte marítimo convenido.
Arrendamiento del buque:
El propietario cede el uso y utilización del buque al arrendatario, por precio y
tiempo determinado, para que éste lo explote por su cuenta.
Es el conocido en la práctica de la expresión inglesa “time-charter”, y aunque
no es propiamente un caso de fletamento, sin embargo, se le conoce con este
nombre (Fletamento en “time charter”).
Tiene dos variedades, según que el cedente se reserve o no la gestión náutica
del buque. En este último caso se dice que hay “demise of the ship” (“à côque
nue”, en Francia), y bajo cuya modalidad los fletadores designan al Capitán -e
incluso al Jefe de Máquina - aunque sometiendo dicha designación a la
aprobación y conformidad del propietario que en ciertos casos puede pedir de
los fletadores su sustitución.
Esta modalidad es utilizada principalmente por las compañías navieras que,
sirviendo con sus buques una línea regular, tienen necesidad de arrendar
(fletar) un buque con el que sustituyen aquellas unidades de su propia flota que
se encuentren en reparación y durante el tiempo que dure la misma, y en otros
casos análogos.
El Time Charter
Caracterizada por la cesión del buque a un tercero para que este lo explote por
su cuenta, convirtiéndose en armador (armador fletador), y que en realidad
tiene mas bien el carácter de un arrendamiento, sobre todo si media la cláusula
“demisse of the ship”, en virtud de la cual el propietario se desentiende de la
gestión náutica del mismo.
Así, el propietario conserva la propiedad del buque y el derecho a recuperar la
posesión del mismo a la terminación del contrato.
Queda obligado a mantener al fletador en la quieta y pacífica posesión del
buque, respondiendo de la utilidad y estado eficiente del mismo, que se obliga
a entregar sano de quilla y en condiciones de navegabilidad, corriendo en su
consecuencia con las reparaciones necesarias a tal fin.
Igualmente será de su cuenta el pago de la tripulación, a menos que exista
“demise of the ship”, en cuyo caso será de cuenta del fletador. Por parte de
este, serán, además, los gastos de conservación de la nave (limpieza,
reparación y entretenimiento, etc.) y todos los que se deriven de su explotación
(combustible, provisiones y vituallas, etc.), que efectuará por su cuenta,
quedando a sus órdenes la tripulación, aún en el caso de ser costeada por el
propietario.
Queda asimismo obligado a abonar al fletante el alquiler pactado en las fechas
fijas, pudiendo cesar o disminuir su cuantía, según lo estipulado, en caso de
inactividad el buque por causas de fuerza mayor y, normalmente, por periodos
de veinticuatro horas.
Como garantía, acostumbra a concederse al fletante la facultad de retirar el
buque del servicio de los fletadores si estos no abonan el alquiler a su debido
tiempo.
Póliza de Fletamento
El Contrato de Fletamento es acogido tanto por el Código de Comercio, vigente
en su Artículo 665 anuncia, que la póliza de fletamento (denominación clásica
cuando se habla del Contrato de Fletamento), debe comprender aparte de las
cláusulas que hayan determinado ambas partes los siguientes detalles:
La clase, nombre y el porte del buque
Su pabellón y puerto de matrícula
El nombre, apellidos y domicilio del Capitán
Hipoteca Naval
El contrato de hipoteca naval consiste en aquél en mérito del cual un deudor
llamado hipotecado afecta el buque como garantía del pago de una obligación
al acreedor llamado hipotecante.
El crédito está constituido por la suma principal y por sus intereses, más los
gastos de constitución y de cancelación de la hipoteca.
El buque resulta afectado con sus aparejos, pertrechos, máquinas, fletes
devengados y no percibidos en el viaje en curso o en el último rendido al
hacerse efectivo el crédito hipotecario, indemnización de que sea acreedor el
buque por accidentes marítimos y, desde luego, la correspondiente por seguro.