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Fiesta de Pentecostés

La fiesta de Pentecostés, celebrada 50 días después de la resurrección de Cristo, representa la revelación de la Trinidad y el don del Espíritu Santo, quien actúa como consolador y guía para los creyentes. Esta festividad no solo conmemora la llegada del Espíritu Santo, sino que también simboliza el nacimiento a una nueva vida en Cristo y la unión de la Iglesia con Dios. Es fundamental entender que el Espíritu Santo es una Persona de la Trinidad, no una simple fuerza o manifestación, y su papel es esencial en la vida de la Iglesia y en la relación de los fieles con Dios.

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Fiesta de Pentecostés

La fiesta de Pentecostés, celebrada 50 días después de la resurrección de Cristo, representa la revelación de la Trinidad y el don del Espíritu Santo, quien actúa como consolador y guía para los creyentes. Esta festividad no solo conmemora la llegada del Espíritu Santo, sino que también simboliza el nacimiento a una nueva vida en Cristo y la unión de la Iglesia con Dios. Es fundamental entender que el Espíritu Santo es una Persona de la Trinidad, no una simple fuerza o manifestación, y su papel es esencial en la vida de la Iglesia y en la relación de los fieles con Dios.

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Parroquia Reina de la Paz

Dimensión Pascual
Preparación a la Solemnidad de Pentecostés
Sem. Emerson Reyes, Arquidiócesis de Tegucigalpa

Fiesta de pentecostés
¿Qué es pentecostés?
Según levítico 23, 15-21 y Deuteronomio 16, 9: es la “fiesta de las semanas” y tenía
lugar siete semanas después de la fiesta de los primeros frutos, esta semanas suman 50
días y de ahí el nombre de pentecostés ya que literalmente la palabra dice Penta cincos y
cotes decimo es decir 50.
Según Ex 34 22 se celebraba al término de la cosecha de la cebada y antes de comenzar
la del trigo; era una fiesta movible pues dependía de cuándo llegaba cada año la cosecha
a su sazón, pero tendría lugar casi siempre durante el mes judío de Siván, equivalente a
nuestro Mayo/Junio. En su origen tenía un sentido fundamental de acción de gracias por
la cosecha recogida, pero pronto se le añadió un sentido histórico: se celebraba en esta
fiesta el hecho de la alianza y el don de la ley.
Ahora bien, para los cristianos esta fiesta representa los 50 días después de la
resurrección de Cristo en la cual los apóstoles viven el misterio de la resurrección y
donde Jesús se despide de sus apóstoles y además sube a los cielos, esto de manera
general, pero que es en si esta fiesta para los cristiano.
Para nosotros es la gran revelación de la Trinidad, ya que ahí se manifiesta el amor del
Padre hacia su Hijo regalándonos el Espíritu Santo, el mismo san pablo en la carta a los
Romanos nos dirá, (Rom 5, 5; 8, 11) “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros
corazones por el Espíritu Santo que habita en nosotros.” Esta mismo cita es la que se
usa como antífona de entrada en la vigilia de pentecostés, y también es el regalo que
Dios da a su esposa la Iglesia.
Además, pentecostés es el nacimiento a vida nueva, en el cual el hombre se hace
ciudadano del mundo, por medio del Espíritu Santo, y también esta fiesta es la epifanía
del Espíritu Santo y de toda la Trinidad.
En este sentido, Pentecostés, no es una fiesta autónoma y no puede quedar sólo como la
fiesta en honor al Espíritu Santo. Aunque lamentablemente, hoy en día, son muchísimos
los fieles que aún tienen esta visión parcial, lo que lleva a empobrecer su contenido.
Hay que insistir que, la fiesta de Pentecostés, es el segundo domingo más importante del
año litúrgico en donde los cristianos tenemos la oportunidad de vivir intensamente la
relación existente entre la Resurrección de Cristo, su Ascensión y la venida del Espíritu
Santo.
Espíritu Santo
Ahora bien, ya hemos dicho que es pentecostés, pero también es esencial hablar del
Espíritu Santo, Como protagonista de esta fiesta, aunque recordando, que es la fiesta de
la epifanía del Espíritu Santo y de la Trinidad:
Demos algunas palabras que pueden ayudar para hablar Del Espíritu Santo, recordando
que no estoy tratando de definir que es el Espíritu Santo, sino que simplemente quiero
que entendamos en palabras sencillas quien es él.
1. El Ruah de Dios, que significa soplo, aire, viento.
2. El Paráclito de Dios, es decir el consolador, el abogado, el que ayuda, ya Jesús
en el evangelio según Juan 14, 17-18 nos dice “y yo pediré al Padre y les dará
otro Paráclito, para que esté con ustedes para siempre, el Espíritu de la verdad, a
quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero ustedes le
conocen, porque mora con ustedes.” es quien nos consuela. Por eso uno de los
antiguos himnos de la Iglesia le pedía cantando: Riega la tierra en sequía, sana
al corazón enfermo, guía al que tuerce el sendero, aligera lo que es pesado.
3. Espíritu de verdad: porque nos revela la verdad de sus escrituras y hace que las
podemos entender.
4. Don de Dios: porque es el gran regalo que nos hace Dios, el amor del padre.
5. Vivificante: porque Él nos da la vida (cf. Gal 5,25). Él nos engendra en el
bautismo, nos hace hijos de Dios y nos hace nacer espiritualmente.
Ahora que no es el espíritu Santo:
1. No es simplemente una manifestación de Dios: Aunque se manifiesta en
diferentes formas (como fuego, viento, paloma), estas son manifestaciones, no la
esencia del Espíritu mismo.
2. No es una fuerza o energía impersonal: El Espíritu Santo no es solo una
fuerza física o energía que actúa en el mundo, sino una Persona de la Trinidad,
con conciencia, voluntad y emociones.
3. No es una fuerza o energía impersonal: El Espíritu Santo no es solo una
fuerza física o energía que actúa en el mundo, sino una Persona de la Trinidad,
con conciencia, voluntad y emociones.
Leamos lo que nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica:
El Espíritu Santo y la Iglesia
737 el Espíritu Santo prepara a los hombres, los previene por su gracia, para
atraerlos hacia Cristo. Les manifiesta al Señor resucitado, les recuerda su palabra y
abre su mente para entender su Muerte y su Resurrección. Les hace presente el
misterio de Cristo, sobre todo en la Eucaristía para reconciliarlos, para conducirlos
a la comunión con Dios, para que den "mucho fruto" (Jn 15, 5. 8. 16).
738 así, la misión de la Iglesia no se añade a la de Cristo y del Espíritu Santo, sino
que es su sacramento: con todo su ser y en todos sus miembros ha sido enviada para
anunciar y dar testimonio, para actualizar y extender el Misterio de la Comunión de
la Santísima Trinidad
«Todos nosotros que hemos recibido el mismo y único espíritu, a saber, el Espíritu
Santo, nos hemos fundido entre nosotros y con Dios. Ya que por mucho que
nosotros seamos numerosos separadamente y que Cristo haga que el Espíritu del
Padre y suyo habite en cada uno de nosotros, este Espíritu único e indivisible lleva
por sí mismo a la unidad a aquellos que son distintos entre sí [...] y hace que todos
aparezcan como una sola cosa en él. Y de la misma manera que el poder de la santa
humanidad de Cristo hace que todos aquellos en los que ella se encuentra formen un
solo cuerpo, pienso que también de la misma manera el Espíritu de Dios que habita
en todos, único e indivisible, los lleva a todos a la unidad espiritual» (San Cirilo de
Alejandría, Commentarius in Iohannem, 11, 11: PG 74, 561).
739 puesto que el Espíritu Santo es la Unción de Cristo, es Cristo, Cabeza del
Cuerpo, quien lo distribuye entre sus miembros para alimentarlos, sanarlos,
organizarlos en sus funciones mutuas, vivificarlos, enviarlos a dar testimonio,
asociarlos a su ofrenda al Padre y a su intercesión por el mundo entero. Por medio
de los sacramentos de la Iglesia, Cristo comunica su Espíritu, Santo y Santificador, a
los miembros de su Cuerpo (esto será el objeto de la Segunda parte del Catecismo).
740 estas "maravillas de Dios", ofrecidas a los creyentes en los Sacramentos de la
Iglesia, producen sus frutos en la vida nueva, en Cristo, según el Espíritu (esto será
el objeto de la Tercera parte del Catecismo).
741 "El Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos
pedir como conviene; más el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos
inefables" (Rm 8, 26). El Espíritu Santo, artífice de las obras de Dios, es el Maestro
de la oración

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