IBAGUÉ EN FLOR (24/10/2014)
Tormenta de flores sobre Ibagué
Capullos que ostentan el vuelo de las mariposas
Marañas de nudos que entretejen poesía
Notas musicales sobre escalas diversas
Cantos, cuentos, sinfonías y novelas
Autores ausentes, obras discentes
Ideas latentes, emociones presentes
Todos reunidos bajo el firmamento de la palabra.
Entonces el cielo se abre, las nubes se repliegan
Palomas, jilgueros y colibríes buscan la semilla
Luciérnagas e incipientes estrellas guían la travesía
Rostros que hablan del paso del tiempo
Caras y gestos que transpiran jovialidad
La orquesta marca el ritmo, entre líneas
¡Palpitante analogía de la Creación!
¡Hombres y mujeres comiendo del fruto prohibido!
El devenir de los silencios, un lenguaje más
Miradas expectantes, frecuencias cardíacas alteradas
La locura toma el turno, discursa desde el atril
Su voz ronda los límites de la imaginación
Se acerca a los presentes, les habla al oído
Obsequia imágenes, recuerdos y sensaciones
Se hace multitud desde la peculiaridad
Transgrede el monólogo de su soledad.
La lectura antecede al delirante aplauso
La escritura se desvela con otro tipo de ovación
El público murmura, luego enmudece
El techo de la quietud se quiebra
Las manos son guijarros y el palmoteo lluvia
El loco se esconde entre mis ropas
Su aspecto es el mío, sus ojos no lo sé
La lectura y la escritura, experiencias que transforman.
La tarde se tiñe de tenues oscuros en la Ciudad Musical
Epílogo de una tormenta que florece
Las mariposas mueren, retornan a sus capullos
Marañas de nudos, decenas de poemas
Notas y escalas, taciturnos himnos
Cuentos que cantan novelescas sinfonías
Obras que hablan en nombre de la ausencia
Emociones que revelan el presente latir de las ideas
Todos cobijados por el nocturno de la palabra.
FIEBRE (25/10/2014)
Permanezco de pie junto al nogal
Me hundo en el mar de las cavilaciones
Las certezas son musgos reblandecidos
La incertidumbre es una ola gigantesca
Amerizo en una playa conocida pero desierta.
Recorro las orillas, piso sobre la misma arena
Mis ojos son canicas rodantes, rutinarias
El tiempo es vacío, sus manecillas nada son
Paisajes del ayer, acuarelas del pasado
El azul es fondo profundo, abismo.
Construyo una balsa con el deseo
Remo hacia el puerto que no es puerto
Emerjo de los confines de la utopía
Desembarco en una realidad que parece vida
Alguien se acomoda cerca de mi corazón.
El flujo sanguíneo desborda venas y arterias
Un grácil petirrojo anida en mi rostro
La tartamudez de la infancia retorna
El sudor se hace manantial, quebrada y río
Mis manos son dos rocas ígneas
Una tenue incandescencia aflora desde mi alma.
Esta fiebre es la quimera del anhelo
Escalofríos sucesivos respiran junto a mí
Temblores que son lisas fibras y flequillos anochecidos
Un alma distante apenas asoma por los cristales
Alucino con rozar aquellos sonrosados rebordes
Su silueta es vigilada por un reflejo cercano.
Me atraganto de ganas y suspiros
La tensión febril se disipa poco a poco
El nogal chasquea un bolero falaz
Las certezas son diamantinas transparencias
La incertidumbre ondea en el silencio
Otro amor clama mi nombre desde el sur.