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BAUTISMO INFANTIL Jordan Bajis

El documento explora la validez del bautismo infantil en la Iglesia Ortodoxa, argumentando que la práctica tiene fundamentos en la Escritura, la historia de la iglesia primitiva y la teología sacramental. A través de un análisis de pasajes bíblicos y la interpretación de eruditos, se sostiene que el bautismo infantil es una práctica legítima que incluye a los hijos de padres cristianos. El autor, tras un estudio profundo, concluye que el bautismo infantil no solo es aceptable, sino necesario para la salvación de los infantes.

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BAUTISMO INFANTIL Jordan Bajis

El documento explora la validez del bautismo infantil en la Iglesia Ortodoxa, argumentando que la práctica tiene fundamentos en la Escritura, la historia de la iglesia primitiva y la teología sacramental. A través de un análisis de pasajes bíblicos y la interpretación de eruditos, se sostiene que el bautismo infantil es una práctica legítima que incluye a los hijos de padres cristianos. El autor, tras un estudio profundo, concluye que el bautismo infantil no solo es aceptable, sino necesario para la salvación de los infantes.

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BAUTISMO INFANTIL1

Jordan Bajis

“¿Debería bautizarme de nuevo?” Muchos cristianos ortodoxos renovados se han


preguntado a sí mismos y a otros si deben ser bautizados como adultos. Rápidamente
entiendo por qué se hace esta pregunta, porque yo mismo tengo que admitir que no
siempre me sentí cómodo del hecho que la Iglesia Ortodoxa bautizara infantes. Me
hice varias otras preguntas también: “¿Cómo puede un infante ‘creer y ser bautizado’?”
“¿En dónde en la Escritura se muestra a un infante siendo bautizado?” “El bautismo de
infante, ¿no es la razón por qué la Iglesia Ortodoxa contemporánea necesita una
renovación y re-evangelización?”

Estas preguntas eran tan importantes para mí que rehusaba activamente apoyar o
animar la práctica del bautismo infantil hasta que fuese capaz de obtener algunas
respuestas satisfactorias. En una ocasión inclusive rechacé el honor de ser el “mejor
amigo” en la boda de un amigo íntimo a menos que estuviera dispuesto en absolverme
de la responsabilidad acompañante de ser el patrocinador bautismal de su primer hijo.
Sólo hasta que estuvo de acuerdo con mi petición acepté ser su “mejor amigo” en la
boda.

Sabiendo que como un cristiano comprometido no podía refrenarme indefinidamente


de tomar una decisión sobre este asunto, me embarqué en un estudio intenso de la
Escritura y la historia de la iglesia primitiva. Resolví que no terminaría mi estudio hasta
que resolviera el asunto en mi mente y en mi corazón. Sorprendentemente, el área fue
mucho más compleja de lo que pensaba sería. Tengo que admitir que al principio se
veía como si el argumento para el bautismo infantil era tan válido como la teoría que la
tierra tiene forma de cigarro. Sin embargo, descubrí mucho hechos que en general son
desconocidos para el laico común y que pienso se demostrarían de ayuda para aquellos
que están ahora en un dilema similar al que estaba previamente. Ahora puedo decir,
después de haber visto los argumentos de algunos de los más respetados eruditos
sobre este asunto, que existe un caso muy fuerte para el bautismo de infantes de
padres cristianos.

1Traducido por Fredi Arreola de Jordan Bajis,“Infant Baptism”, Greek Orthodox


Archidiocese of America, un sitio en Internet. Junio 22, 2007.

1
Antes de iniciar el compartir algunas de las cosas que descubrí, pienso que es
importante notar que, aunque he dedicado meses al estudio completo de este
asunto, no pretendo ser un teólogo, profesor de la historia de la iglesia, o erudito
griego. No soy experto en ninguna de estas materias; soy un estudiante del
asunto. También es importante notar, sin embargo, que las evidencias y
argumentos que produzco aquí, en la mayoría, no son míos sino una síntesis de la
investigación y conclusiones destiladas de varios eruditos dignos de notar. No es
mi propósito ser demasiado técnico, para ilustrar las peculiaridades diminutas de
cada argumento contrario de los argumentos, o para llevar al lector al estudio de
los documentos originales, con el propósito de discutir controversias gramaticales
que rodean estos textos. No es que considere estos tipos de investigación sin
importancia, simplemente me restrinjo de hacer esto porque no pienso que es
fructífero para el laico promedio. Los eruditos están mucho mejor calificados que
yo para definir y explicar estos detalles más precisos, de todas maneras.

Dado este prefacio, permítanme llegar al punto del artículo. ¿Cómo es que puedo
ahora reconocer el bautismo infantil como una práctica válida mientras que antes
tenía mucho desconfianza en ella? Señalaré un número de razones abajo de la
manera derecha y directa que sé. Algunos hechos requieren un poco de
explicación, pero muchos consisten solamente de una o dos oraciones. Al terminar
la lista, ofreceré algunos pensamientos finales y discernimientos sobre el bautismo
infantil. He categorizado la evidencia apoyando la práctica del bautismo infantil en
tres secciones mayores: la Escritura, la Historia y los Padres de la Iglesia Primitiva.
Reconozco que cada uno de los argumentos pudieran no sostenerse en sí mismos,
pero juntos presentan un cuadro conclusivo.

LA ESCRITURA

El Sermón de Pedro

La primera vez que el evangelio fue alguna vez proclamado fue el día de
Pentecostés por el Apóstol Pedro. En su sermón inspirado por el Espíritu hizo claro
que la bendición y promesa de salvación no era sólo para adultos, sino para los
niños también.

“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre


de Jesucristo para perdón de pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los
que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare” (Hechos 2:38,
39).

También es interesante notar que esta cita del sermón pentecostal de Pedro no
declara meramente “... la promesa es para vosotros y los hijos”, sino “para
vosotros y vuestros hijos”, que hace claro que los hijos mencionados aquí eran
pequeños lo suficiente todavía para ser considerados bajo la protección y autoridad
de sus padres. Esto se subraya cuando uno entiende que era común para las

2
mujeres y los hombres casarse a edad muy joven de doce y trece años,
respectivamente. De esto se hace razonable asumir que estos hijos a quienes
Pedro se refiere todavía eran muy pequeños o, a lo menos, en su pre-adolescencia.

El Bautismo de Familias

Aunque esta sólo es una evidencia indirecta de la Escritura, el hecho que la Biblia
mencione “familias” enteras siendo bautizadas hace probable que los niños y los
infantes estaban incluídos. “También bauticé a la familia de Estéfanas. . .” (1
Corintios 1:16). [Un ángel le habló a Cornelio diciendo] “Envía hombres a Jope, y
haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; él te hablará palabras por
las cuales serás salvo tú, y toda tu casa”. Más tarde, cuando Pedro llegó a la casa
de Cornelio “. . . mandó bautizarles” (Hechos 11:13b, 14; 10:48a). “Y cuando fue
bautizada [Lidia de Tiatira], y su familia. . . “ (Hechos 16:15a). “Cree en el Señor
Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. . . y enseguida se bautizó él con todos los
suyos” (Hechos 16:31, 33b). Sabemos que la palabra griega “oikos”, traducida
“casa” o “familia”, tradicionalmente ha incluido infantes y niños en su significado
por varias razones. No hay evidencia de esta palabra siendo utilizada ya sea en el
griego secular, o el griego bíblico, o en los escritos del judaísmo helénico de una
manera que restrinja su significado sólo a adultos. El paralelo del Antiguo
Testamento para “casa” conlleva el sentido de la familia entera. La traducción
griega de los manuscritos en hebreo original (completada en el 250 a. C.) usa esta
palabra cuando traduce la palabra hebrea que significa una familia completa
(hombres, mujeres, niños, infantes). De igual manera, sabemos que la frase “él y
su casa” se refiere a toda la familia; el uso del Antiguo Testamento de esta frase
claramente demuestra esto por específicamente mencionar la presencia de niños e
infantes en ocasiones.

No Hay Récord de Bautismo Cristiano de Niños más Grandes

Si el bautismo de infantes no hubiese sido aceptable durante los tiempos del Nuevo
Testamento, entonces ¿cuándo menciona la Escritura la alternativa —el bautismo
de los hijos de padres cristianos una vez que han madurado más allá de la infancia?
La Biblia nunca da un ejemplo de bautismo de un hijo cristiano como adulto. Es
importante que la Escritura tampoco menciona una “edad de responsabilidad o
razón” (que muchos señalan como 13 años) cuando la capacidad del niño para
creer el evangelio se desarrolla lo suficiente como para recibir el bautismo.
Tampoco la Biblia declara que todos los niños están en un “estado suspendido de
salvación” hasta que lleguen a esta edad, lo cual uno creería si sostuviera la teoría
de la “edad de responsabilidad”.

El Poder Salvador de la Presencia de Cristo en el Santo Bautismo

Aunque un oponente del bautismo infantil, el Dr. Jewett, en su libro Infant Baptism
and the Covenant of Grace [Bautismo infantil y el pacto de gracia], hace una
conclusión muy lógica sobre el bautismo si se entiende como la liberación de un
poder sobre natural:

3
“. . . uno cree que el bautismo lava la culpa del pecado eterno, de tal manera
que cualquiera que abandona esta vida sin él está en peligro de condenación
eterna, tal tendrá buena razón para concluir que los infantes deben ser
bautizados. De hecho, la pregunta del bautismo infantil difícilmente se
puede levantar sin una teología sacramental, ya que una respuesta
afirmativa es una conclusión al mismo tiempo”.

Ciertamente, si hay un tinte de pecado con el que uno ha nacido en este mundo,
habría necesidad de que cada persona sea limpiada de esta impureza antes de
abandonar la vida temporal. La “teología sacramental” de la Biblia declara que hay
tal necesidad ya que “... el pecado entró por un hombre, y por el pecado la muerte,
así la muerte pasó a todos los hombres” (Romanos 5:12). Por esta razón “... No
hay justo, ni aun uno” (i.e. ningún infante). (Romanos 3:10). ¿Cómo pueden estos
niños salvarse del pecado que han recibido de la raza de Adán? Son salvos a través
del poder regenerador del bautismo y la fe de la iglesia (i.e. los fieles cristianos):

“Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por
su misericordia, por el lavamiento de la regeneración (bautismo) y por la
renovación en el Espíritu Santo” (Tito 3:5).

“Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo


para perdón de los pecados “ (Hechos 2:38).

“Respondió Jesús: ‘De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua
y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5).

“. . .cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé,


mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho,
fueron salvadas por agua. El bautismo que corresponde a esto ahora nos
salva” (1 Pedro 3:20-21).

El bautismo no es sólo un testimonio simbólico de lo que Dios ha hecho en el


corazón de un creyente adulto, sino en sí mismo es un medio dinámico que
actualmente efectúa el poder del evangelio (la muerte y resurrección de Jesucristo)
en una vida (Romanos 6:4). El bautismo cristiano es el medio por el cual
encontramos y nos identificamos con Jesucristo mismo. Esta es una de las razones
por qué Pablo explica el bautismo como la manera en la que genuinamente “nos
ponemos” o “vestimos” con Cristo (Gálatas 3:27). Esto no es sólo una metáfora, el
Señor en realidad transforma a una persona a través del bautismo.

Los Símbolos de Salvación y Bautismo del Antiguo Testamento Incluye


Infantes:

1. La circuncisión, señal del pacto entre Dios y el pueblo de Abraham consigo mismo, fue hecho en
cada niño varón de ocho días (Génesis 17:12). Muchos ven un paralelo directo entre la
circuncisión y el bautismo cristiano en pasajes escriturales como Colosenses 2:11-12: “En él
también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo
pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con él en el bautismo. . .”. Si el

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bautismo es la “circuncisión del Nuevo Testamento”, definitivamente no puede haber objeción al
“sello” del infante de una familia cristiana consagrada en el Nuevo Pacto de Cristo.
2. La dirección de Moisés de su pueblo a través del Mar Rojo se ve como una sombra del Antiguo
Testamento del bautismo cristiano. El siguiente pasaje del Nuevo Testamento claramente señala
a esto: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la
nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y
todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual;
porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo” (1 Corintios 10:1-4).
Es digno notar que “todos fueron bautizados” en Moisés al cruzar el Mar Rojo. No dejó a los
infantes o los niños en la playa de Egipto para que se convirtieran en presa de los ejércitos
airados del Faraón porque no eran grandes lo suficiente para creer en la promesa del Antiguo
Pacto. Mas bien, confiados en los brazos de la fe de sus padres, fueron cargados a través del
“bautismo de Moisés”.
3. La salvación de toda la familia de Noé por el arca también se puede ver como una prefiguración
de un bautismo que incluyó infantes. Todo lo que se necesita decir es, como en el caso de
Moisés pasando a través del Mar Rojo, que toda la familia estaba a bordo del arca. ¿Por qué
habríamos de dejar a los infantes fuera del arca del bautismo?

La Filosofía Secular Redefine “Fe” y “Personalidad”

Larry Christenson, en su panfleto “What About Baptism” [Qué del bautismo], cita a Edmund Schlink
(autor de The Doctrine of Baptism [La doctrina del bautismo]) declarando que el rechazo del bautismo
infantil está basado en la filosofía secular del siglo dieciséis que aseguró la individualidad del hombre, y
no fue el resultado de una nueva investigación de la Escritura:

“‘La fe fue vista en términos racionalistas y volicionales, como un acto de la mente y la


voluntad. ‘Porque un infante no puede pensar o decidir, no puede tener fe, y por tanto no debe
ser bautizado’. Hasta este día, ese es el único argumento levantado en contra de la validez del
bautismo infantil. Uno arroja la oración como si fuera una verdad auto-evidente: ‘Un niño no
puede creer’. Pero esa ‘verdad’, bajo examen ni es auto-evidente, ni es bíblica”.

Como Christenson sigue diciendo, la fe no es meramente un producto de la razón sino de la relación. Es


una relación de amor y confianza, una relación que no está limitada a la mente. Algunas Escrituras que
apoyan la posibilidad de una “fe infantil” son éstas:

“Pero tú eres el que me sacó del vientre; el que me hizo estar confiado desde que estaba a los
pechos de mi madre” (Salmos 22:9).

“Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le
atase una piedra de molino al cuello, y se arrojase en el mar” (Marcos 9:42).

“Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación [Theotokos] a mis oídos [Elisabet], la
criatura saltó de alegría en mi vientre” (Lucas 1:44)

HISTORIA DE LA IGLESIA

· Policarpo declaró en su martirio (167/8 d. C.) que había estado al “servicio de Cristo” por
ochenta y seis años. Otras fechas apuntadas de la vida de Policarpo hacen posible que los

5
ochenta y seis años era la edad desde su nacimiento. Joachim Jeremias, en The Origins of Infant
Bautism [Los orígenes del bautismo infantil] concluye lo siguiente de estos hechos: “Esto
demuestra de todas maneras que sus padres ya eran cristianos, o a lo menos fueron convertidos
muy pronto después de su nacimiento. Sus padres fueron paganos en su nacimiento, él hubiera
sido bautizado con la ‘familia’ en su conversión. Pero aún si sus padres eran cristianos, las
palabras ‘servicio de Cristo por ochenta y seis años’ apoya un bautismo pronto después de su
nacimiento en lugar de un niño de ‘años maduros’ ... de lo cual no hay evidencia para nada”.

· Jeremias supone algo similar de Polícrates de Efeso. En el 190/191, cuando escribe a Roma
respecto a la disputa sobre la Resurrección, Polícrates declara que él tiene “sesenta y cinco años
en el Señor”. Siendo que esta referencia a su edad se hace “por razón de su preocupación de su
larga vida cristiana irreprochable”, Jeremias postula que su bautismo “sucedió pronto después de
su nacimiento, en lugar de que hubiera alguna edad límite para su bautismo”.

· Justino Mártir da otro testimonio más de la práctica del bautismo infante al declarar que muchos
ancianos y ancianas de sesenta y setenta años habían sido discípulos de Cristo desde la niñez.

· No tenemos ningún incidente en la historia del cristianismo más primitivo que dé evidencia que
se prohibiera el bautismo a cualquier persona sobre la base de un límite de edad, o que el derecho
de un padre cristiano de que sus hijos fueran bautizados alguna vez hubiera sido desafiado o
renunciado.

· Aunque varios ejemplos existen desde el tercer siglo de hijos de cristianos siendo bautizados de
infantes, en toda la literatura y colecciones de inscripciones de ese siglo no existe ningún ejemplo
de padres cristianos retrasando el bautismo de sus hijos.

· Ni los ebionitas, novacianos, arrianos, donatistas, montanistas ni ninguna otra herejía primitiva
refutaron el bautismo infantil; muchos eran notables precisamente por practicarlo.

· Un paralelo significativo existe entre el bautismo prosélito judío (cuando paganos eran
convertidos al judaísmo) y el bautismo cristiano primitivo. Los contactos entre el bautismo
cristiano primitivo y el bautismo de prosélitos, con las similitudes en terminología,
interpretación, simbolismo y el rito mismo, son especialmente notables. Lo que es de interés
más grande, sin embargo, es que el bautismo de la iglesia primitiva seguía al bautismo de
prosélitos, donde los niños y los infantes eran bautizados con la familia convertida. Esto es
especialmente importante cuando uno se da cuenta que la misma iglesia primitiva estaba hecha
primariamente de judíos convertidos.

· No existe evidencia que alguien haya estado en contra del bautismo infantil en la iglesia
primitiva sobre la base que tienes primero que “creer” y ser bautizado. Tertuliano (160-230 d.
C.), fue el único que cuestionó el bautismo infantil. El peso de su objeción, sin embargo, se
debía a su herejía que el pecado después del bautismo era casi imperdonable.

· Cipriano, un obispo líder de África del Norte, convocó un sínodo de sesenta y seis obispos en
Cartago para discutir si sentían o no que el bautismo infantil debería retardarse hasta el octavo
día después del nacimiento en lugar de la costumbre común del segundo o tercer día. Su decisión
unánime sostuvo la práctica universalmente aceptada que siempre habían seguido.

6
LOS PADRES DE LA IGLESIA PRIMITIVA

· Un maestro cristiano muy primitivo, Irineo (120-202 d. C.), escribió lo siguiente:

“Vino para salvar a todo a través de sí mismo —a todos digo, quienes a través de Él son
nacidos de nuevo como infantes de Dios, y los hijos, y los jóvenes, y los ancianos. Por tanto, él
pasó a través de cada edad, llegando a ser un infante para los infantes, santificando a los
infantes; un niño para los niños, santificando a aquellos que son de esa edad, y al mismo tiempo
llegando a ser para ellos un ejemplo de piedad, de justicia y de sumisión; un joven para los
jóvenes, llegando a ser un ejemplo para los jóvenes y santificándolos para el Señor”.

Aquí leemos que Jesucristo vino para que todos pudieran renacer en Dios. “¿Cómo puede un
infante nacer de nuevo si no puede creer?” una persona pudiera preguntar. Les pregunto en
respuesta: “¿Cómo puede un infante nacer de nuevo si sus padres cristianos le han prohibido ser
bautizado?” ¿No es un niño que no ha llegado a la “edad de responsabilidad/razón” uno que no
ha nacido de nuevo hasta que llegue a la edad de trece años cuando necesita nacer de nuevo?

· El punto de vista de Orígenes (185-254 d. C.) sobre el bautismo es directo y transparente:

“¿Porque qué es el pecado? ¿Podría un niño que apenas acaba de nacer cometer pecado? Y sin
embargo tiene pecado por el cual se ordena que se ofrezca sacrificio, como Job 14:4ss. y Salmos
51:5-7 muestran. Por esta razón la iglesia recibió desde los Apóstoles la tradición de
administrar el bautismo a los niños también. Porque los hombres a quienes los secretos de los
misterios divinos se han confiado sabían que en cada uno había manchas pecaminosas genuinas,
que tenían que lavarse con agua y el Espíritu”.

En su Homilía sobre Lucas de nuevo declara sus creencias sobre el bautismo infantil:

“Se debe bautizar a los infantes para la remisión de pecados. ¿Cuáles pecados? ¿Cuándo
pecaron? De hecho, claro, nunca. Y sin embargo: ‘Nadie está libre de manchas’ (Job 14:4).
Pero la mancha sólo se quita por el misterio del bautismo. Esa es la razón por qué los infantes
deben ser bautizados también”.

· La percepción de Hipólito (170-236 d. C.) del bautismo infantil es clara y directa también:

“Y primero bautiza a los pequeñitos; y si pueden hablar por sí mismos, que lo hagan; si no, que
sus padres o parientes hablen por ellos”.

· No hay ni un Padre de la iglesia que niegue o siquiera cuestione la validez del bautismo infantil.
No existe localidad y ningún tiempo cuando se vio como algo que fue creados después de los
tiempos del Nuevo Testamento.

ALGUNOS COMENTARIOS FINALES Y CONCLUSIONES:

Las evidencias que he presentado hasta este punto, creo que merecen atención por sí mismas. Sin
embargo, me gustaría hacer un número al azar de comentarios y observaciones, que creo importantes,

7
sobre el área del bautismo infantil antes de cerrar este artículo.

Muchas veces el debate respecto al bautismo infantil es a la defensiva; a aquellos que proponen que el
bautismo de adultos es la única forma válida desafían a aquellos que practican el bautismo infantil a
demostrar que es una práctica válida. ¿Qué si aquellos que favorecen exclusivamente el bautismo de
adultos fueran interrogados? ¿Qué respuestas darían a preguntas que hasta ahora han sido ignoradas
virtualmente? Preguntas como estas:

· Si el bautismo infantil es una invención tardía, ¿cuándo principió y quién la inició? ¿En
dónde se originó?
· ¿Por qué no hay protestas en contra de la validez del bautismo infantil de nadie en la
iglesia primitiva?
· ¿En dónde se encuentra alguna cosa en la Escritura que expresamente prohíbe el
bautismo de infantes o de niños?
· ¿Cómo es que Dios estableció una relación de pacto, corporativa, con las tribus de Israel
en el Antiguo Testamento, pero tú interpretas el Nuevo Testamento como aboliendo la fe
de una familia entera con el padre como su cabeza en favor de una fe individualista
solamente?
· ¿En dónde se prescribe en la Escritura alguna edad para el bautismo?
· Aún si hubiera una edad especial cuando la fe de alguien alcanzara “madurez”, ¿cómo
podría uno discernir eso? ¿Madura siempre la fe? ¿Cuándo es la fe madura lo suficiente
para el bautismo y cuándo no? ¿Quién puede juzgar?
· ¿En dónde en la Escritura dice que los niños son libres de los efectos de la Caída
simplemente porque no son adultos lo suficiente para creer? (Aun la creación está bajo
la maldición de la caída del hombre [Romanos 8:19-21]).
· ¿Qué de los muchos significados bíblicos y el entendimiento cristiano primitivo del
bautismo más allá de la definición como una señal visible de un arrepentimiento interno,
significados tales como el sacramento de la regeneración (Tito 3:5), el injerto en el
cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:13), el paso del reino de Satanás a la autoridad de Cristo
(Romanos 6:17), la expresión de la manifestación de Dios (Lucas 3:21, 22), una
admisión al pacto de Dios (Colosenses 2:11), el acto del Señor de adopción y el ponernos
a Cristo (Gálatas 3:26, 27)? ¿Por qué estas cosas han de quitarse a los niños pequeños de
una familia cristiana?
· Si era la norma bautizar a los niños de una edad tardía, ¿por qué no hay evidencia en la
Escritura o la historia de la iglesia primitiva de instrucciones dadas a los padres, de cómo
ayudar a sus hijos adolescentes a prepararse para el bautismo?
· Si se concede que el bautismo es la remisión de pecados, ¿por qué la iglesia siempre
quiere dar el bautismo a los infantes si no hay nada de lo cual los infantes necesiten
remisión? ¿No se vería la gracia del bautismo, en este contexto, superflua?
· En esencia, haciendo a un lado toda la polémica y los prejuicios y todo lo intrincado
académico, ¿qué principio de la Escritura está siendo violado si un niño es bautizado y
madura en su fe?

Existe una buena razón por qué estas preguntas son difíciles de contestar para aquellos que
exclusivamente defienden el bautismo de adultos: el bautismo infantil no es una innovación, es la
práctica de la iglesia primitiva.

Una y otra vez se me dice que es incorrecto dejar a los infantes que sean bautizados porque la orden de la

8
Escritura es primero creer, y luego ser bautizado (Marcos 16:16). El error en este pensamiento no es que
sea incorrecto pedir que un adulto crea antes de ser bautizado, sino que uno no puede aplicar un
mandamiento que tenía como intensión a los adultos aplicarlo a los niños. La Biblia no fue escrita para
los infantes y por lo tanto no dirige nada a ellos. Ellos están bajo el cuidado de sus padres quienes oyen,
entienden y creen. Adicionalmente, hay una importante distinción entre bautizar a un infante y un adulto:
uno tiene que arrepentirse, el otro no.

También es importante reconocer que el Nuevo Testamento escribe los inicios de l pueblo cristiano. Esto
explica por qué se lee como un diario misionero en algunos lugares. Estoy seguro que si fuese a iniciar
una obra apostólica en un país totalmente pagano, y escribiera del pueblo allí o escribiera de mi progreso
en la predicación del evangelio a ellos, no mencionaría bautismos infantiles ni una vez.

Algunos pudieran preguntar por qué san Juan Crisóstomo, san Gregorio Nacianceno, san Basilio el
Grande y san Jerónimo todos fueron bautizados de adultos, aún cuando ellos tenían a lo menos un padre
cristiano. La evidencia más antigua que los padres cristianos se detuvieron de que sus hijos fueran
bautizados inmediatamente después del nacimiento es a mediados del cuarto siglo (Gregorio fue el primer
ejemplo de esto en 360 d. C.). Ninguno de estos hombres pospusieron su bautismo por razones de fe, sin
embargo. De seguro Gregorio y Juan Crisóstomo a la edad de 30, Jerónimo de 20, y Basilio de 27
(cuando fueron bautizados) habían alcanzado la “edad de la razón” y la fe individual antes de esa edad.
Ellos pospusieron su bautismo sobre la falsa premisa que podía asegurar un mejor lugar en el cielo si
minimizaban el tiempo que habían pecado después del bautismo. Ninguno de estos hombres alguna
desafiaron la validez del bautismo infantil.

El bautismo no es en y por sí mismo, claro, suficiente. Tiene que estar acompañado por una fe genuina.
A ningún padre se le debería permitir bautizar a su infante si ellos mismos no han hecho un compromiso
expreso de servir a Jesucristo y a crecer a su hijo de acuerdo a la Palabra de Dios. Como adultos, somos
llamados a aceptar el desafío de nuestro bautismo y a vivir vidas dedicadas por Cristo. Si hacemos
menos, hechos rechazado a Cristo y el don de salvación que ha puesto a la disposición nuestra desde
nuestro nacimiento.

Dando el círculo completo, ahora termino este artículo con la pregunta con la que inicié: “¿Debería
bautizarme de nuevo?” Dado que nuestro bautismo infantil es válido, la respuesta de la Escritura a esa
pregunta es clara: “Hay. . . un Señor, una fe, UN bautismo” (Efesios 4:4, 5). Si has sido bautizado una
vez, no hay necesidad de que te bautices de nuevo. Determinémonos a dar testimonio de la verdad de
nuestro bautismo por vivir para Aquel que murió y resucitó por nosotros.

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