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La Oracion

La oración es fundamental para el cristiano, ya que fortalece la relación con Dios, proporciona paz y ayuda a vivir en su voluntad. Se enfatiza la importancia de orar con sinceridad, humildad y fe, evitando la hipocresía y las repeticiones vacías. Además, se presentan beneficios de la oración, como la cercanía a Dios, la liberación de ansiedades y la capacidad de ayudar a otros a través de la intercesión.

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La Oracion

La oración es fundamental para el cristiano, ya que fortalece la relación con Dios, proporciona paz y ayuda a vivir en su voluntad. Se enfatiza la importancia de orar con sinceridad, humildad y fe, evitando la hipocresía y las repeticiones vacías. Además, se presentan beneficios de la oración, como la cercanía a Dios, la liberación de ansiedades y la capacidad de ayudar a otros a través de la intercesión.

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TEMA: LA ORACION

OBJETIVO: Comprender que la oración es esencial para la vida del cristiano, que nos da paz y nos acerca y ayuda a amar a
Dios. Recalcar la importancia y los beneficios de la oración, además de disipar dudas sobre cómo orar, dar tips para una
oración eficaz y alentar a que se acreciente la oración personal y en familia.

ORACION INICIAL
Padre santo y Padre bueno, gracias por tu inmenso amor para con nosotros. Gracias porque en ti, nuestra vida tiene
sentido. Te alabamos en este día por todas las bondades que nos concedes, danos la gracia de ser agradecidos, gracias por
tu cuidado sobre mí y sobre mi familia. Tú eres el Dios todopoderoso y en ti está puesta mi confianza. Hoy te pido que
continúes cuidándonos y que tu bendición sea sobre cada uno de nosotros en todo momento. Te necesitamos, Señor.
Vivimos en un mundo lleno de retos, danos tu bendición y tu protección.
Señor, quiero ser más como tú. En esta semana Santa ayúdame a darme cuenta de las actitudes o pensamientos que no
te agradan y que me alejan de ti. Quiero obedecerte siempre, recibir tus bendiciones y también ser de bendición para mi
familia, mis amigos, mis compañeros de trabajo y todos los que me rodean. Lléname con tu Espíritu Santo cada día y
guíame para que yo te glorifique en todo. En el nombre de Jesús, amén.

INTRODUCCION
Como cristianos debe ser una prioridad cultivar nuestra relación con Dios, orar a Dios nos acerca a él. La oración abre la
puerta para que recibamos sus palabras, su consuelo y las bendiciones que El desea darnos, al orar hablamos con Dios
sobre lo que sucede en nuestras vidas, nuestros anhelos, nuestras luchas y nuestros temores.
La oración también fortalece nuestra fe. Al orar, sentimos la presencia y el poder del Espíritu Santo y su presencia nos llena
de gozo y de valentía para obedecer al Padre en todo momento, viviendo siempre dentro de su voluntad y de amor y
agradecimiento a Jesús por darnos la salvación.

1.1 ¿Qué es la oración?


A través de la Biblia vemos claramente que orar es hablar con Dios. Cuando oramos conversamos con el Padre, abrimos
nuestro corazón ante él y le contamos cómo nos sentimos.

En Mateo 6:5-8, Jesús habla sobre la oración y dice:


Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las
plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompensa. Pero tú, cuando te pongas a orar,
entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto,
te recompensará. Y al orar, no hablen solo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán
escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se
lo pidan.

Aquí vemos que la oración es entre nosotros y Dios, no para impresionar a los demás. Nuestro corazón no tiene la actitud
correcta si lo que buscamos es que los demás nos vean y admiren nuestras palabras. Al orar, nuestro deseo más grande
debe ser pasar tiempo con Dios y hablarle desde lo más profundo de nuestro corazón.

Es cierto que nuestro Padre sabe de antemano lo que necesitamos, pero como a todo buen padre, a él le encanta escuchar
la voz de sus hijos, la oración debe ser fortalecer nuestra relación con Dios, acercarnos a él, pasar tiempo en su presencia
y compartir con él lo que ocupa nuestro corazón.

1.2 La importancia de la oración y sus beneficios


La oración es vital para el cristiano y debe ser una prioridad en su vida. Todo el que ama a Dios de corazón y desea crecer
espiritualmente, necesita pasar tiempo hablando con él, sintiendo su presencia y recibiendo su amor y su dirección. Sin
orar, el espíritu se debilita y la puerta del corazón queda expuesta ante la influencia del maligno.

¿Por qué es importante la oración? ¿Para qué sirve?


Cuando oramos, hablamos con Dios y abrimos nuestro corazón ante él. La oración nos acerca a Dios y a su voluntad para
nosotros, ya que, hablar con él es una señal de humildad y de dependencia. Sea que nos acerquemos a Dios con peticiones,
en actitud de adoración o solo porque necesitamos hablar con alguien, al orar mostramos que deseamos que Dios sea
parte de nuestra vida. Jesús mismo nos dio buen ejemplo sobre la importancia de incluir la oración en nuestro día a día.
Él tomaba tiempo cada día, varias veces, para hablar con el Padre celestial (ver, por ejemplo, Marcos 1:35, Lucas 5:16 y
Mateo 14:23).

Lo cierto es que son muchos los beneficios de la oración, no son solo espirituales, sino también emocionales y físicos.
Veamos algunos de ellos y comencemos a darle a la oración la importancia que merece.

1. Nos mantiene cerca de Dios


Orar nos acerca a Dios. Al orar, tendemos un puente de comunicación que nos ayuda a sentir la presencia de Dios y a
centrarnos en lo que es importante para él. De la misma manera en la que hablar con otros nos ayuda a fortalecer nuestra
amistad con ellos, la oración nos ayuda a fortalecer nuestra relación con Dios. Nuestro espíritu se fortalecerá y
comenzaremos a ver las situaciones de la vida desde la perspectiva divina.

2. Nos ayuda a escuchar la voz de Dios


Es bueno tomar tiempo no solo para hablar, sino también para escuchar la voz del Señor en lo más íntimo de nuestro ser.
Escuchar la voz de Dios en nuestro corazón nos fortalece espiritualmente y nos capacita para enfrentar los retos diarios. Al
orar y escuchar la voz del Padre, recibimos claridad sobre el mover del Señor en las situaciones que encaramos y ánimo
ante las dificultades de la vida.

3. Nos ayuda a liberarnos de nuestras ansiedades y a descansar en el Señor


Son muchas las situaciones que nos estresan. Podemos llevarlas todas ante la presencia del Señor a través de nuestras
oraciones. Dios no desea que carguemos día y noche con nuestras ansiedades. Él es el Dios todopoderoso, podemos
entregarle nuestras cargas y recibir la paz, el descanso y la tranquilidad que él desea darnos.
No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle
gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.
(Filipenses 4:6-7)

4. Nos ayuda a enfocarnos en lo que es importante para Dios


Muchas veces nos enfocamos en los problemas, en lo que necesitamos o en situaciones sobre las que no tenemos ningún
control. La oración nos ayuda a colocar nuestro enfoque en Dios y en lo que es importante para él. Al orar, Dios traerá
claridad y nos ayudará a ver las cosas desde su perspectiva.

5. Nos prepara para la batalla espiritual


Es a través de la oración que recuperamos fuerzas espirituales para enfrentar las luchas. La oración nos recuerda cuán
grande y poderoso es Dios: no hay nada imposible para él. Y no solo eso, al orar, abrimos nuestro espíritu al mover del
Espíritu Santo. Llenos del Espíritu de Dios, avanzamos con valentía a dondequiera que Dios nos guía, pues sabemos que el
que está en nosotros es mayor que el que está en el mundo (1 Juan 4:4).

6. Renueva nuestra esperanza


Orar aleja la angustia y devuelve la esperanza. La oración renueva la convicción de que Dios está obrando y seguirá
haciéndolo a nuestro favor.

7. Podemos expresar libremente lo que nos preocupa


A Dios le podemos expresar todo lo que sentimos, tal como lo sentimos, sin cortes ni censuras. Él no se escandaliza, pues
ya lo sabe. Pero, emocional y espiritualmente, a nosotros nos hace mucho bien poder expresar nuestras inquietudes, dudas
y luchas ante el Señor. Muchas veces no tenemos nadie con quien podamos hablar libremente, pero Dios está siempre
dispuesto a escucharnos y aprendamos a descansar en su amor.

8. Nos fortalece frente a la tentación


A veces nos frustramos con nuestras luchas y tentaciones. Si llevamos mucho tiempo luchando con una tentación en
particular, podemos desanimarnos o pensar que no hay remedio. Al llevar nuestras tentaciones ante Dios, él nos da fuerzas
para vencer y mantenernos firmes.
9. Ayudamos y bendecimos a otros con nuestras oraciones
Hay mucho dolor y sufrimiento a nuestro alrededor, y muchas veces no sabemos cómo ayudar. ¡Comienza a orar! Aunque
nuestros recursos son limitados, los de Dios son infinitos. Y a menudo, al orar por otras personas o situaciones, Dios nos
da la solución o una idea de cómo podemos ayudar. Sobre todas las cosas, la oración abre la puerta para la intervención
de Dios, y allí donde se mueve el poder de Dios, todo mejora. ¡Bendigamos a los demás con nuestras oraciones!

10. Nos lleva a centrarnos en la voluntad de Dios


Cuando oramos como oró Jesús en Getsemaní, «Padre, si quieres, haz que pase de mí esta copa; pero que no se haga mi
voluntad, sino la tuya» (Lucas 22:42), oramos conforme al corazón de Dios. Reconocer que su voluntad es lo mejor para
nosotros es el primer paso para vivir una vida llena de paz.
La voluntad de Dios para nosotros es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2). Por eso podemos confiar en que, cuando
nos rendimos y centramos en ella, abrimos nuestro corazón para disfrutar de una cercanía mucho más profunda con el
Padre celestial.

1.3 Cómo orar a Dios


Muchas personas tienen dudas sobre cómo orar. Sin embargo, la oración no es algo complicado. Orar es hablar con Dios,
tener una conversación con tu Padre que tanto te ama.
Al orar, puedes contarle a Dios lo que te sucede, tus alegrías, tus tristezas, tus sueños. Orar también abre la puerta para
que disfrutes de la presencia de Dios.

Al orar, muchas personas usan la estructura del Padre nuestro, la oración que Jesús nos dejó como modelo. Examinemos
con detenimiento Mateo 6:5-15 para ver cómo deben ser nuestras oraciones y lo que debemos evitar al orar.

Cómo deben ser las oraciones


1. Centradas en Dios: Debes concentrarte y ser consciente de que hablas con Dios. Toma tiempo para buscar su presencia.
Habla con él, cuéntale lo que está en tu mente, lo que te sucede o te preocupa. Puedes comenzar diciendo algo como
«Amado Dios, gracias porque estás aquí conmigo en este momento».
2. De corazón, sinceras: Muéstrate tal como eres. Dios te conoce profundamente y mejor que nadie, puedes ir ante él con
toda sinceridad expresándole cómo te sientes. Di algo como «Señor, tú sabes lo que hay en mi corazón y las cosas que
ocupan mi mente. Gracias porque tú me entiendes».
3. Con humildad y con la certeza de que Dios sabe lo que necesitas realmente: Habla con Dios humildemente, pues en
realidad dependes de él. Recuerda que él sabe lo que te conviene y lo que es para tu bien. Puedes expresar esto diciendo
«Padre, traigo ante ti esta situación, Reconozco que tú sabes lo que es mejor para mí».
4. Exalta la grandeza y la soberanía de Dios: Dios es tu Padre y te ama, pero también es el Dios todopoderoso, Creador
del universo. Él es soberano y su plan se cumplirá. Cuando hablas con él, debes hacerlo de forma respetuosa y reverente,
sometiéndote a su voluntad. Puedes decir algo como «Señor, tú eres el Dios todopoderoso. Tú me creaste y también a
todo lo que me rodea. Yo sé que tú tienes un plan para mi vida y quiero vivir dentro de tu voluntad».
5. En actitud de adoración: La actitud debe ser de asombro ante la grandeza, el amor, la justicia, la bondad y la fidelidad
de Dios para con todos. Toma tiempo para adorar a Dios por todo lo que él es. «Padre amado, ¡cuán grande eres! No hay
nada ni nadie que se pueda comparar contigo».
6. Con fe: Presenta tus peticiones a Dios con fe, sabiendo que él tiene todo el poder para intervenir y ayudarte. «Señor,
quiero pedirte en este momento ... Lo hago sabiendo que tú me escuchas y obrarás».
7. Recibiendo su perdón y estando dispuesto a perdonar: El perdón es muy importante para Dios. Él te ofreció su perdón
cuando estabas lejos de él y desea que tú tengas un corazón perdonador. Cuando ores, recuerda su gran amor y su perdón.
Pídele que te ayude a perdonar y a ser más como él. «Señor amado, mil gracias por perdonar mis pecados y aceptarme
como tu hijo. Por favor, ayúdame a perdonar. En fe decido perdonar a ... por ...».
8. Reconoce que Dios ya venció contra el maligno: Aférrate a Dios para vencer el mal y no ceder ante la tentación. Recibe
las fuerzas de parte de Dios para vivir una vida victoriosa para su gloria. «Padre Dios, tú ya mostraste tu poder sobre la
muerte y sobre el maligno. Gracias porque en ti soy vencedor. Ayúdame a mantenerme firme en la fe cuando llegan las
tentaciones, a decir "no" con firmeza y a llenarme cada día más de tu Espíritu Santo».

Lo que no debe haber en nuestras oraciones


El texto de Mateo 6:5-15 también nos instruye sobre algunas cosas que no deben ser parte de nuestras oraciones.
1. La hipocresía o el deseo de llamar la atención.
2. Las repeticiones sin sentido. Dios desea que hablemos con él de todo corazón, no repitiendo oraciones sin
pensar en lo que decimos.
3. Las frases hechas con la intención de impresionar a Dios o a los demás.
4. Las exigencias: No vamos ante Dios exigiendo que nos conceda todo lo que le pedimos.
5. El orgullo: No le decimos a Dios lo que tiene que hacer. Vamos ante él con humildad, presentamos nuestras
peticiones y mostramos nuestra disposición de aceptar su voluntad.
6. El rencor o la decisión terca de no perdonar. Aunque haya dolor en nuestro corazón por situaciones
difíciles vividas, no debemos cerrar nuestro corazón al mover de Dios y a su deseo de ayudarnos a perdonar.

Acércate a Dios en oración sincera cada día y verás cómo tu vida cambiará.

ACTIVIDAD DINAMICA:
Se dará unas tarjetas a cada equipo para que les pregunten a las Señoras que opinan de las frases de esas tarjetas e
imágenes.

CIERRE DE PREGUNTAS:
*Te gusta orar?
*Alguien ha visto algún beneficio en su vida gracias a la oración?
*Qué sientes cuando oras?
*Te das el tiempo para la oración?

ORACION FINAL
Padre Santo, te doy gracias por el gran amor que me tienes al encontrarte conmigo a través de este tema, a través de tu
palabra, se que quieres que me acerque mas a ti, que tenga mas confianza en Ti, que me abandone en Ti, y que todo mi
amor sea para Ti, se que quieres que sepa que contigo tengo todo y que sin Ti no soy nada, te pido que abras mi corazón
para alejar de mi vida y de mi camino todo aquello que me aleja y que no permite que esté totalmente unido a Ti, dame
la fuerza para perseverar en la oración, en la caridad, en el amor al prójimo, dame la Fe para abandonar todas mis penas
y preocupaciones en Ti, dame tu Espíritu santo para que me ilumine en cada decisión, que mi vida sea un testimonio de tu
amor, gracias por amarme, por esperarme, por tener fe en mi y por perdonarme. Gracias Señor Jesús por dar tu vida por
mi en la cruz, Amén.

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