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Capitulo 1

La protagonista, Malena, reflexiona sobre su relación con Óscar, su prometido, y sus sospechas de infidelidad tras una noche en la que él llega tarde a casa. A medida que se desarrolla la historia, Malena se siente cada vez más insegura y ansiosa, especialmente cuando nota el olor a perfume de mujer en la ropa de Óscar y recibe llamadas misteriosas de un tal 'Antonio'. La tensión aumenta cuando Malena descubre que Óscar oculta información sobre sus interacciones con otras mujeres, lo que la lleva a cuestionar la fidelidad y el futuro de su relación.

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Capitulo 1

La protagonista, Malena, reflexiona sobre su relación con Óscar, su prometido, y sus sospechas de infidelidad tras una noche en la que él llega tarde a casa. A medida que se desarrolla la historia, Malena se siente cada vez más insegura y ansiosa, especialmente cuando nota el olor a perfume de mujer en la ropa de Óscar y recibe llamadas misteriosas de un tal 'Antonio'. La tensión aumenta cuando Malena descubre que Óscar oculta información sobre sus interacciones con otras mujeres, lo que la lleva a cuestionar la fidelidad y el futuro de su relación.

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GATA EN CELO

Capítulo 1.

Hace exactamente año y medio que podía estar felizmente casada, ó eso imaginaba yo que
pasaría. Sí, yo que creía ser feliz, tenerlo todo bajo control y una vida resuelta pronto descubrí
que me había convertido en la persona equivocada.

Cómo puede cambiar tanto la vida? Te acuestas una noche con una vida organizada y al otro
día se ha desmoronado todo.

Los cambios siempre son para mejor decía mi madre, pero yo eso no lo sabría hasta pasado un
tiempo.

Iré al grano, porque no quiero aburrirte demasiado, sabía que mi novio y futuro marido me
engañaba , sí lo sé, ese instinto que tenemos las mujeres y no nos preguntéis porque pero lo
tenemos me hizo ponerme como una gata en celo. Y sí mi instinto no falló.

Pero para que me entiendas mejor me iré al principio.

Era sábado y Óscar mí novio no trabajaba los sábados, pero me dijo que tenía que ir a mirar la
caldera del hotel donde trabajaba, era el chico de mantenimiento.

Yo que trabajaba en la Pastelería-Panadería de Lili, mi sitio preferido en el mundo, no le dí


importancia.

La verdad es que echábamos muchas horas porque además de tener pan teníamos unas tartas
y pasteles buenísimos, hacíamos empanadas, croissants, hojaldres de fruta, muffins, brazos
gitanos… bueno paró que me está entrando hambre, en resumen, que hacíamos todas esas
cosas que el dietista te quitaría de la dieta. Alimentos prohibidos pero los que sí hacen feliz a la
gente.

Lili tenía la pequeña pastelería en una avenida muy transitada y teníamos muchos clientes a
diario, yo estaba a jornada completa y no es que estuviera mucho por casa, la verdad es que
mi vida estaba en el negocio todo el día, y solo veía a Óscar por las noches, yo me volví muy
asexual y follábamos poco, la verdad es que él tampoco es que me buscará demasiado, pero
no le daba importancia, siempre me decía a mí misma que eran rachas y que no nos hacía falta
el sexo para estar juntos y enamorados, total nos íbamos a casar ese verano. Había prueba de
amor más grande?

Bueno el caso es que podría ser verdad que tuviera que ir a echarle un vistazo a ese aparato
que era bastante viejo y siempre andaba con problemas. Y lo jefes se negaban a cambiar por
una nueva.

Le empecé a dar importancia cuando ví que eran la una de la madrugada y aún no había
llegado habiéndole llamado varias veces y dejándole cuatro mensajes de WhatsApp.

Llamé a Aurora, que como siempre no lo cogió, estaría con uno de Tinder o vete tú a saber.
Llamé a Jimena que tampoco lo cogió y seguro que ya llevaba dormida dos horas. Llamé a
Mauro, pues mira no, tampoco lo cogió porque seguro que estaría follando con Nando.

A mí la ansiedad y los nervios me daban por fumar y por comer cosas insanas de las que te
arrepientes luego cuando el pantalón te asfixia y los muslos se te ven gorditos y la barriga
como todos los veranos a braga alta porque la tenemos que tapar. Pero en ese momento no lo
piensas…

Me fumé un cigarrillo Nobel y me abrí la tarrina de huevo Kinder de Mercadona. La mejor


tarrina del mundo. Y nada me zampé media y me subí al baño de arriba, me lavé los dientes y
cuando me disponía a hacerme la sesión anti-age con mis cremas de ácido hialurónico que mi
hermana decía que sí que con 30 años de edad hay que prevenir, escuché la puerta.

-Óscar?... Dónde estabas?

-Malena estaba trabajando, no he mirado el móvil lo siento. – escuché que subía – - Qué ha
pasado? – yo seguía con mi ritual de cremas, y un moño en la cabeza y mi pijama gordo de
osos. – muy sexy-

-Nada lo de siempre, esa caldera es muy vieja, siempre le salen cosas… no calentaba agua
suficiente, obstrucción en el calentador sanitario.-se desnudo delante de mí y se metió en la
ducha-

Terminé, y me dispuse a recogerle la ropa del suelo para poner una lavadora, me gustaba lavar
de noche y así de día solo tenía que doblar y planchar.

-Malena déjala para mañana, es tarde, además no me gusta que me recojas la ropa del suelo,
no eres mi madre, ya lo hago yo– me dijo mientras se duchaba.

-No me importa hacerlo. – le contesté -. No le hice caso, como siempre y bajé a ponerla. Pero
antes de salir de el baño le pregunté sí había cenado, porque quedaba empanada en el frigo y
me dijo que no, pero que no le apetecía comer nada. Últimamente comía menos. Pero no me
preocupé, así le quedaría mejor el traje de novio.

Óscar no era un tío guapo, pero tenía algo que gustaba a las tías, era atractivo con barbita
espesa y pelo castaño, ojos marrones miel y altura 1,90, no era delgado pero estaba bien de
cuerpo. Era viril como a mi me gustan los tíos.

Baje a la cocina y cuando estaba metiendo la ropa en la lavadora me dio olor a perfume de
mujer. Vale! Reconozco que me emparanollé un pelín. – subí y ya estaba en la cama en bóxer
porque el no usaba pijama, ya me lo ponía yo como un oso polar por el.

Me unté crema de manos y al meterme en la cama se lo dije.

-Oscar, la ropa olía a perfume de mujer -me miró y se puso serio.

-Sí? Ah! sí joder, Rosa.

-Rosa qué? -lo mire fijamente- Y me acomodé en la cama-

-Rosa que ha llevado el catálogo de Avon y se ha confundido de perfume y me ha echado uno


de mujer. – miró al techo –

-Pues huele muy bien, dile que quiero uno y así cambio un poco. – lo busqué y me acomodé en
su pecho –

-Malena la boda es en julio, y nos quedan muchas cosas por hacer, crees que nos dará tiempo?
– me miró y le miré-
-Tanto no queda por hacer Óscar, la lista de invitados la tenemos, mi vestido esta para la
primera prueba en febrero y el salón esta cogido desde hace un año, tienes que mirar tu traje
pero a los hombres no os hace falta tanto tiempo, los cursos prematrimoniales empiezan en
enero y no sé que más… pero vamos bien no te preocupes. – se quedó callado. –

Y no sé porque pero esa noche lo busqué, quería sexo. Llevábamos más de veinte días que no
hacíamos nada. Pero el me evitó y me dijo que estaba cansado que mañana por la mañana
sería mejor.

Por la mañana cuándo? Yo trabajaba los domingos hasta mediodía y ese día siempre
entrábamos antes porque Lili quería las vitrinas llenas y las empanadas recién echas para abrir.
En resumen que tampoco se iba a follar por la mañana. Y menos Oscar que podías hacer el
ruido más grande en casa que no se despertaba ni a tiros.

Me dormí sin más y a las 6 y media me levanté para tomarme un café tranquilamente,
fumarme mi cigarrillo mañanero y tender la ropa.

El día en la pastelería Lili fue como todos los domingos, mucha gente.

A las doce recibí un WhatsApp de Óscar. – “buenos días nena, comemos en casa de mis padres,
te recojo a las dos y media en la puerta de Lili” yo le puse “vale” y nada más.

Me recogió a las dos y media en su coche y nos fuimos a casa de mis suegros. No es que me
apeteciera una barbaridad el plan, pero accedí como todos los domingos sin rechistar y
aguanté a mi suegra hasta las seis de la tarde, hora del café.

Esa mujer iba de madraza, sí de madraza siempre se creyó más madre que nadie.

Mi madre decía que tenía al hijo muy protegido para la edad que tenía, que eran 30 años.

Pero la aguanté con sus más y sus menos y hubo algo que me hizo ponerme un poco violenta.
Violenta en el buen sentido de la palabra, no le pegué aunque no me hubiera disgustado darle
una buena ostia, en toda la boca por meterse donde no la llaman, como dice Aurora.

Estábamos en la ronda del café y el móvil de Óscar empezó a sonar con un tal “Antonio”. Él se
quedó mirando la pantalla pero no lo cogía.

-Cógelo le dije yo. – y el me miraba y no decía nada, lo noté tenso, y le colgó.

Pero en menos de un minuto “Antonio”volvió a llamar. Y le volví a insistir en que lo cogiera, el


padre que era más bueno que un santo, no decía nada. Y la madre como siempre me tuvo que
decir que lo dejara que hiciera lo que quisiera.

Él me miraba y no lo cogía se quedó paralizado. Y no se porque lo cogí yo.

- Hola! Si?... – nadie hablaba – y colgó.

Le pregunté que quien era y él estaba como un salmonete, y muy nervioso.

-Es… Eh… el de la caldera, será para ver si todo va bien. Sí Malena joder! el hombre que me
trae las piezas cuando me hacen falta.

-vale, pero porqué no se lo has cogido?


Y ya saltó como no, Julia la salvadora de su hijo. – déjale que haga lo que quiera, además
es domingo no es día de molestar- La miré con la mirada que siempre pongo de querer
decir y callar.

Y le dije a Óscar que estaba cansada y quería irme a casa.

Llegamos a casa, me di una ducha y el hizo lo de siempre, tirarse en el sofá y ponerse la


serie Vikingos, que a mí no me gustaba nada de nada. Me senté en el sofá a su lado y me
puse a leer uno de los libros de Elisabeth Benavent. El móvil empezó a sonar. Adivináis
quién era? Sí “Antonio “.

Lo miré y me dijo que no lo iba a coger que su madre tenía razón, - es domingo y no es día
de molestar-

Me dieron ganas de cogerlo pero sabía que se montaría gorda después y la verdad no me
apetecía discutir con él.

-Haz lo que quieras pero si insiste mucho será por algo. Te ha llamado Rosa? -me miró de
nuevo –

-Eh Rosa no, no me ha llamado. Porqué?

-Es que lo a lo mejor está allí en el hotel y Rosa no te ha querido llamar y por eso te llama
él. – miró el móvil de nuevo que seguía sonando.

- Rosa no trabaja hoy, hoy en cocina está Javi.

-Vale Óscar ya se cansará. – mentí porque lo q realmente quería era que lo cogiera. –
siguió viendo la serie y yo me encendí un cigarrillo.-me volvió a mirar-.

-Qué? Qué pasa? – deje el mechero en la mesa -.

-Nada, sólo que fumas mucho y sabes que no me gusta. – no le conteste porque de nuevo
pensé que no quería discutir.

-Puedes quitarle volumen a la tele, no me concentró. – bufo… y puso mala cara.

-Joder, déjalo me voy arriba a leer.-apagué el cigarrillo y me subí y me tiré en la cama con
libro en mano.

A los diez minutos de subirme lo escuche hablar muy bajito.

“no me llames más “ ”te lo digo enserio” “mi novia estaba delante todas las veces que has
llamado, incluso lo ha cogido una de ellas” “no” “vale” “sí” “hasta mañana” y colgó.

Jodeeeeer, quién coño era?

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