0% encontró este documento útil (0 votos)
29 vistas13 páginas

Cuestionario Rulfo

El documento analiza cuentos de 'El llano en llamas' de Juan Rulfo, destacando su estructura narrativa y el uso de la oralidad, especialmente en 'Diles que no me maten' y 'No oyes ladrar los perros'. También se exploran momentos de humor en situaciones adversas y la crítica social en relatos como 'La Cuesta de las Comadres'. Finalmente, se discuten valores literarios y conceptos como enunciación y enunciado, así como la no linealidad del tiempo en 'Pedro Páramo'.

Cargado por

anneblackac
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
29 vistas13 páginas

Cuestionario Rulfo

El documento analiza cuentos de 'El llano en llamas' de Juan Rulfo, destacando su estructura narrativa y el uso de la oralidad, especialmente en 'Diles que no me maten' y 'No oyes ladrar los perros'. También se exploran momentos de humor en situaciones adversas y la crítica social en relatos como 'La Cuesta de las Comadres'. Finalmente, se discuten valores literarios y conceptos como enunciación y enunciado, así como la no linealidad del tiempo en 'Pedro Páramo'.

Cargado por

anneblackac
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Alumna.

Ávila Castillo Angélica


CUESTIONARIO RULFO.
1. ¿Cuáles cuentos de El llano en llamas podrías considerarse como “una puesta en
escena del acto narrativo”? ¿Por qué? Recuerde que el planteamiento es de
Francoise Perus.
Cuando Francoise dijo “una puesta en escena del acto narrativo”, se refirió a que la voz
narrativa no solamente es quien cuenta la historia, sino que hace una autoreflexión sobre las
implicaciones de éste como narrador. De entre los cuentos que podría resaltar y que
argumentan el comentario de Perus, sería “Diles que no me maten” el cual cuenta con
diferentes voces narativas al igual que tiempos en los que se desenvuelve el acto narrativo.
La historia se mezcla entre la Justino, quien ruega por su padre, y del viejo Juvencio, quien
relata sus crímenes.
“—Diles que no me maten, Justino. Anda, vete a decirles. Diles.
Por caridad. Así diles”(36).
Este primer diálogo es el que abre el cuento al mismo tiempo, por lo que, sin mucha
explicación nos muestra una narración construida a partir de fragmentos de diálogos y
recuerdos, poniendo en evidencia la forma en que la historia se transmite oralmente entre
personajes, por lo que hay una transición en diferentes tiempos y momentos entre el
presente y el pasado. Desde el primer instante, el cuento comienza con la súplica de
Juvencio Nava hacia su hijo para que no lo fusilen, por lo que Justino, temerosos y
renuente, le dice a su padre que si situación es irreversible. Así, Juvencio, atado a un poste,
recuenta el acto que lo ha condenado en su presente, es decir, el haber asesinado a Lupe
Terrenos, por lo que esto lo condenó al exilio y persecución, perdiendo incluso a su esposa.
Finalmente, al ser capturado por el coronel, quien es hijo del hombre a quien asesino, pese
a sus súplicas por misericordia y compasión, Juvencio es fusilado.
El segundo que podría resaltar sería “No oyes ladrar los perros”, el cual nos presenta la
historia de un padre que carga a su hijo moribundo rumbo a un pueblo. Este cuento
especialmente plantéa un discurso de lucha interna, soledad y muerte en medio de
condiciones rurales desafortunadas. Este cuento, al igual que los anteriores refuerzan la
oralidad transmitida a través de las narrativas con el uso de recuerdos, emociones,
testimonios y estructuras que rompen con la continuidad del tiempo, lo que remonta a la
memoria: “Tú que vas allá arriba, Ignacio, dime si no oyes alguna señal de algo o si ves
alguna luz en alguna parte” (57).
2. Señale cuatro momentos de humor en El llano en llamas, y desarrolle su selección.
Debo resaltar que aunque los cuento de Rulfo en “El llano en llamas” están cargados de
circunstancias adversas y de violencia en territorios rurales-mexicanos, el humor también
está presente, surgiendo partir de la ironía que ciertos personajes, quienes hacen uso de ésta
como un medio para enfrentar la adversidad. Por ejemplo, en “Diles que no me maten”
cuando Juvencio Nava justifica haber asesinado a don Lupe por no haberle prestado pastura
para sus aminales, por lo que se justifica por medio de una lógica absurda y sin sentido,
siendo más una burla o un chiste de humor negro debido a que el argumento de Juvencio no
es equiparable al crimen que cometió: “Don Lupe Terreros, el dueño de la Puerta de Piedra,
por más señas su compadre. Al que él, Juvencio Nava, tuvo que matar por eso; por ser el
dueño de la Puerta de Piedra y que, siendo también su compadre, le negó el pasto para sus
animales”(34).
En “Es que somos muy pobres” se resalta la realidad de muchas familias pobres post-
revolucionarias (hermano de Tacha) frente a la probabilidad de que la hija menor de la
familia sea parte de la “vida fácil”, una elección que, cabe mencionar, tomaron sus
hermanas mayores debido a su estado de pobreza. Esta situación le preocupa a la familia,
por lo que menciona la mala suerte de su Tacha, quien, al perder su vaca en un río, se ha
quedado sin patrimonio alguno, sugiriendo que ahora que la niña de doce años le ha
comenzado a crecer el busto, probablemente sea parte de la vida fácil, como sus hermanas
mayores ante la pérdida de la vaca:
“La apuración que tienen en mi casa es lo que pueda suceder el día de
mañana, ahora que mi hermana Tacha se quedó sin nada. Porque mi
papá con muchos trabajos había conseguido a la Serpentina, desde que
era una vaquilla, para dársela a mi hermana, con el fin de que ella
tuviera un capitalito y no se fuera a ir de piruja como lo hicieron mis
otras dos hermanas, las más grandes” (12).
Dicho esto, sabemos que el contexto de muchas familias post-revolucionarias es
de pobreza, por lo que el hecho de que el hermano sea la voz narrativa nos dirige
inmediatamente a un sector marginado y pobre, en el que muchas familias no
tienen más opción que tener algún capital a base de sus animales, y, en este caso,
el capital de la familia descansa en la vaca Serpienta y su ternero, por lo que, tras
caer en el río, los resultados para la familia son fatales, especialmente para Tacha,
quien ha perdido tal patrimonio como base de un capital económico, pues tal
situación conllevaría a que la pequeña Tacha no tenga más opción que ser una
prostituta.
En cuanto a “La Cuesta de las Comadres”, este cuento manifiesta el fracaso de la reforma
agraria y la violencia naturalizada en los espacios rurales. Así, sabemos que el narrador
vive en el pueblo, por lo que su discurso evidencia las fallas en la refora agraria:

cuando el reparto, la mayor parte de la Cuesta de las Comadres nos


había tocado por igual a los sesenta que allí vivíamos... A pesar de
eso, la Cuesta de las Comadres era de los Torricos ... No había por qué
averiguar nada. Todo mundo sabía que así era (14).

A pesar del reparto, en la práctica, la concentración de trabajo yace en manos de unos


pocos, por lo que esta situación es algo que tanto el narrador como los vecinos han
aceptado con una naturalidad y resignación inquietante ante evidente acto de injusticia con
respecto al reparto de trabajo. Igualmente, debido a que el narrador está en primera persona
el texto tiene marcas que remiten a la oralidad propia del campo, por lo que se construye
una narrativa apática en un contexto de violencia en Cuesta de las Comadres, la cual vive
bajo el dominio de los Torricos, bandidos que gobiernan tales tierras. Y si bien el narrador
resalta llevarse bien con tales sujetos, lo cierto es que la gente a sus alrededores temen de
este grupo. Del mismo modo, se da a entender que esta situación se desarrolla en distintos
lugares, demostrando que este sistema autoritario y abusivo recorre distintas zonas
marcando un ciclo de violencia y extorción en contexto post-revolucionario y, en resultado,
se señala que la tierra redistribuida entre campesinos campesinos ha vuelto a las manos de
unos pocos a base de la fuerza.

Debido a tal situación es que muchos migran hacia otros pueblos, ya que no pueden
reclamar o alzarse, lo que habla del miedo y la resignación de estos ante la pérdida de sus
tierras: “Se iban callados la boca, sin decir nada ni pelearse con nadie. Es seguro que les
sobraban ganas de pelearse con los Torricos para desquitarse de todo el mal que les habían
hecho; pero no tuvieron ánimos” (15).
Finalmente, en “Luvina”, un pueblo remoto y desolado, despliega una narartiva en primera
persona, en la que conocemos las experiencias de un hombre en Luvina a través de sus
recuerdos, por lo que describe tal pueblo como uno azotado por una naturaleza árida y de
fuertes vuentos, simbolizando la poca esperanza de vida en tal lugar. En su narrativa se
explota la desolación, la desesperanza y la dureza de la vida en tales condiciones, lo que
podría asemejarse a diversos pueblos en México a mitad del siglo XX.

Continuando con la narrativa, sabemos que el hombre llegó al pueblo y debido a lo


desafortunado y la desolación del lugar, tuvieron que quedarse dentro de una iglesia
abandonada junto a su familia, enfrentando dificultades para conseguir comida, enfrentando
dificultades que los llevan a la desesperación y tristeza. Al mismo tiempo, también se
menciona que muchos hombres terminan abandonando a sus mujeres y a los ancianos, lo
que remarca una realidad de abandono en tiempos precarios. Así, aunque se propone que
los habitantes busquen un lugar mejor para vivir, muchos se muestran reacios a abandonar
su pueblo, ya que las promesas de encontrar un lugar mejor es incrédula:

San Juan Luvina. Me sonaba a nombre de cielo aquel nombre. Pero


aquello es el purgatorio. Un lugar moribundo donde se han muerto hasta
los perros y ya no hay ni quien ladre al silencio; pues en cuanto uno se
acostumbra al vendaval que allí sopla, no se oye sino el silencio que hay
en todas las soledades. Y eso acaba con uno. Míreme a mí. Conmigo
acabó. Usted que va para allá comprenderá pronto lo que le digo… (45).

1. Destaque cuatro valores literarios de algún cuento de El llano en llamas que usted
elija.
En “No oyes ladrar a los perros”, el principal rasgo que quiero resaltar es que se usa el
diálogo como recurso discursivo. Debido a que el cuento está construido casi en su
totalidad a partir del diálogo entre el padre y su hijo Ignacio, quien se encuentra moribundo
en la espalda de su padre. La narración no sigue un desarrollo convencional en el que se
describen y narran la situación en cuestión, sino que el lector es el que se entera de los
hechos a través de la conversación entre ambos personajes. Por ejemplo: “Tú que vas allá
arriba, Ignacio, dime si no oyes alguna señal de algo o si ves alguna luz en alguna parte” (),
el diálogo enseguida da una sensación de tensión, al mismo tiempo que es perceptible la
cercanía de ambos personajes.
La sencillez y el estilo directo en el lenguaje es otro de los elementos que quiero resaltar. El
autor hace uso de frases cortas, directas y significativas. No hay descripciones
abrumadoras, sino que por medio de las palabras se intensifica las emociones en ambos
personajes, lo que delata su cercanía y preocupación. Por ejemplo, el siguiente diálogo en el
que el padre pregunta a su hijo lo siguiente, no porque le importe el ladrido de los perros,
sino porque quiere escuchar la voz de su hijo, quien se encuentra gravemente enfermo: “—
Ya debemos estar llegando a ese pueblo, Ignacio. Tú que llevas las orejas de fuera, fíjate a
ver si no oyes ladrar los perros (1).
Igualmente, el simbolismo y la intención emocional del relato es otro aspecto a resaltar. El
padre lleva acuestas a su hijo moribundo, ha caminado por lo que parece, mucho tiempo, su
hijo apenas habla, pero esta interacción entre ambos se siente además de cercana, con un
deseo de esperanza por parte del padre para que su hijo se alivie. En su contraparte, la
ausencia de los ladridos de los perros a los oidos de Ignacio, el progresivo silencio de éste y
finalmente, cuando su padre escucha a los perros ladrar, es donde culmina el anhelo de
aquella esperanza:
Destrabó difícilmente los dedos con que su hijo había venido sosteniéndose de su cuello y,
al quedar libre, oyó cómo por todas partes ladraban los perros.
—¿Y tú no los oías, Ignacio? —dijo—. No me ayudaste ni siquiera con esta esperanza (3).
Finalmente, la ambigüedad del cuento y su final abierto debido a que no se sabe si Ignacio
murió con certeza, si se desmayó o si se logró salvar debido a que Ignacio ya no habla y es
el padre quien termina con un diálogo que remite a que probablemente Ignacio ya no está
vivo, pues conjuga
—¿Y tú no los oías, Ignacio? —dijo—. No me ayudaste ni siquiera con esta esperanza (3).
2. Señale la diferencia entre enunciación y enunciado en algún cuento de este libro que
usted escoja.
Para explicar ambos conceptos, se hará uso del cuento “Luvina”. Primeramente, la
enunciación se refiere al acto mismo de hablar o de contar algo, por lo que se podría decir
que es el proceso mediante el cual el narrador construye una narrativa. Por ejemplo, el
narrador en “Luvina” es de primera persona, por lo que en primer plano expresa lo que ha
experimentado en el pueblo:
—Por cualquier lado que se le mire. Luvina es un lugar muy triste.
Usted que va para allá se dará cuenta. Yo diría que es el lugar donde
anida la tristeza. Donde no se conoce la sonrisa, como si a toda la
gente le hubieran entablado la cara. Y usted, si quiere puede ver esa
tristeza a la hora que quiera. El aire que allí sopla la revuelve, pero no
se la lleva nunca. Está allí como si allí hubiera nacido. Y hasta que se
puede probar y sentir, porque está siempre encima de uno, apretada
contra de uno, y porque es oprimente como un gran cataplasma sobre
la viva carne del corazón (41).
En cuanto al enunciado, este transmite lo que el mensaje quiere decir sobre sí mismo. Por
ejemplo, en el siguiente fragmento se expresa la desolación y el vacío de Luvina:
De los cerros altos del sur, el de Luvina es el más alto y el más
pedregoso. Está plagado de esa piedra gris con la que hacen la cal,
pero en Luvina no hacen cal con ella ni le sacan ningún provecho. Allí
la llaman piedra cruda, y la loma que sube hacia Luvina la nombran
Cuesta de la Piedra Cruda. El aire y el sol se han encargado de
desmenuzarla, de modo de que la tierra de por allí es blanca y brillante
como si estuviera rociada siempre por el rocío del amanecer; aunque
esto es un puro decir,porque en Luvina los días son tan fríos como las
noches y el rocío se cuaja en el cielo antes que llegue a caer sobre la
tierra (40).
3. Ensaye reconstruir la trama de las dos vertientes narrativas de Pedro Páramo: el no
tiempo en Comala y la historia de La Media Luna.
Para empezar, en Pedro Páramo no existe como tal la linealidad del tiempo, ya que,
además de haber saltos temporales, los personajes con los que interactúa Juan Preciado son
fantasmas, entidades que son capaces de andar en el mundo de los vivos e interactúar con
estos. Este concepto de “no tiempo” queda en manifiesto apenas entra Juan al pueblo de
Comala, ya que, además de estar desolado, personajes como Eduviges Dyada, Dorotea,
Damiana Cisneros y Susana San Juan, quienes le revelan fragmentos de la historia del
lugar, por lo que la construcción de la narrativa se basa en recuerdos pasados con el
presente. El desenlace de la novela ocurre ante la muerte inhóspita de Juan preciado, ya que
su voz se disuelve en medio de las voces de los muertos de Comala. Primeramente, cuando
Juan llega a Comala, percibe enseguida lo desolado del pueblo, además de que, de
inmediato conocemos que su padre ya está muerto, por lo que enseguida existe una
ambigüedad en el aspecto del tiempo, pues no es definitivo: “Vine a Comala porque me
dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo” (1).
En cuanto a la muerte de Juan peciado, su muerte no se percibe enseguida, pues la oración
que exhala es más simbólica, por lo que se refuerza la idea de “no tiempo”, en el que la
confusión, ya que, de ser un personaje vivo, se disuelve su voz entre los murmullos de los
demás espectros en Comala: “Me mataron los murmullos” (54).
La historia de la Media Luna, en el siguiente fragmento conocemos la decadencia del
personaje de Pedro Páramo, quien, en esencia, fue un hombre resentido y con ambiciones
desmedidas, por lo que adquirió poder y gobernó sobre otros sin medir las consecuencias,
lo que, como efecto colateral, termina por coonvertir el pueblo de Comala en un pueblo
muerto: El asunto comenzó -pensó- cuando Pedro Páramo, de cosa baja que era, se alzó a
mayor.
Fue creciendo como una mala yerba. Lo malo de esto es que todo lo obtuvo de mí: 'Me
acuso,
padre, que ayer dormí con Pedro Páramo.' 'Me acuso, padre, que tuve un hijo de Pedro
Páramo.' 'De que le presté mi hija a Pedro Páramo.' Siempre esperé que él viniera a
acusarse
de algo; pero nunca lo hizo. Y después estiró los brazos de su maldad con ese hijo que tuvo.
Al que él reconoció, sólo Dios sabe por qué. Lo que sí sé es que yo puse en sus manos ese
instrumento (62).
Continuando con la muerte de Pedro Páramo, este sucumbe sin confesarse, por lo que, al
igual que él, todos aquellos en Comala mueren sin redención como resultado de la
decadencia de Pedró Páramo. Sin embargo, ante de su muerte, hay que resaltar que lo único
que daba propósito a su vida era el supuesto amor que sentía por Susana San Juan, por lo
que, una vez Susana muere, Pedro no tiene la intención de preocuparse por mantener su
poder, sino que espera la muerte sin propósito. Finalmente, cuando está por morir, sabemos
que Pedro no muere violentamente, por medio de la venganza o como intento de robar su
poder, sino que muere en abandono, en un reflejo de lo que éste sembró su vida entera a
base de egoísmo, represión y ambición, por lo que muere solo y con nada más que un vacío
profundo en su existencia:
—No creas. Él la quería. Estoy por decir que nunca quiso a ninguna mujer como a ésa. Ya
se la entregaron sufrida y quizá loca. Tan la quiso, que se pasó el resto de sus años
aplastado en un equipal, mirando el camino por donde se la habían llevado al camposanto.
Le perdió interés a todo. Desalejó sus tierras y mandó quemar los enseres. Unos dicen que
porque ya estaba cansado, otros que porque le agarró la desilusión; lo cierto es que echó
fuera a la gente y sesentó en su equipal, cara al camino (73).
En cuanto a la conexión entre ambas tramas, por medio de Juan preciado recapitula el
pasado de sus antecesores (padres), por medio de la memoria, reconociendo el resultado de
la venganza y resentimiento en su padre en el pueblo de Comala, un pueblo que funciona
como un purgatorio de almas. En cuanto la historia de la Media Luna, conocemos cómo es
que Pedró Páramo obtuvo el poder desde muy joven como cacique de la Media Luna,
teniendo influencia sobre Comala. Como hijo ilegítimo, Pedro Páramo se siente resentido y
recide recuperar aquello que éste considera suyo,por lo que engaña a su primo Fulgor
Sedano para manejar sus negocios y extender su dominio con violencia y corrupción. Esto
lo sabemos debido a que este únicamente se casa son Dolores Preciado para adueñarse de
sus tierras, se obsesiona con Susana San Juan, quien no le corresponde nunca a su supuesto
amor y, tras la muerte de esta, Pedro Páramo se sumerge en desesperanza, abandonando su
poder en espera de una muerte inminente y solitaria.
6. Intente una crítica feminista de 2 personajes femeninos de Pedro Páramo.
En Pedro Páramo se expone el sufrimiento de las mujeres especialmente bajo el dominio
patriarcal fominado por el cacique Pedro Páramo, quien tiene influencia y poder sobre
Comala, por lo que los personajes a destacar serían Susana San Juan y Dolores Preciado,
dos figuras femeninas con quienes tuvo influencia inmediata Pedro Páramo.
Primeramente, con Susana San Juan, podría decir que una mujer que ha sido despojada de
su autonomía; y aunque es la única mujer que no se somete ante la autoridad de Pedro
Páramo, debido a su rebeldía es castigada, por lo que, tanto su padre como su pretendiente
(Pedro Páramo) la ven como una propiedad y moneda de intercambio. Primeramente el
padre obliga a vivir a Susana en la mina y, posteriormente, Pedro Páramo la posee en la
Media Luna:
Pensó en Susana San Juan. Pensó en la muchacha con la que acababa de
dormir apenas un rato. Aquel pequeño cuerpo azorado y tembloroso que
parecía iba a echar fuera su corazón por la boca. “Puñadito de carne”, le
dijo. Y se había abrazado a ella tratando de convertirla en la carne de Susana
San Juan. “Una mujer que no era de este mundo (100).
Debido a esto es que Susana es caracterizada por estar sumida en la locura como una forma
de resistencia ante el control masculino, por lo que, en vista de su rebeldía, es castigada por
medio del encierro y el aislamiento, de modo que la locura no es más que una reacción ante
el mundo opresor en el que vive.
En cuanto a Dolores Preciado, esta mujer es usada como un medio para lograr un fin
económico, por lo que funciona como moneda de cambio, por lo que, como tal, sufre de
deshumanización, por lo que no posee una identidad más allá de su matrimonio con Pedro
Páramo, por lo que su única motivación es que su hijo, Juan Preciado, reclame aquello que
es suyo, con el único fin de continuar con su linaje masculino. Dicho en otras palabras,
Dolores representa las vidas decididas por medio de la voluntad de los hombres de su vida,
educada para y por el matrimonio y la maternidad: “Dolores fue a decirme toda apurada
que no podía. Que simplemente se le hacía imposible acostarse esa noche con Pedro
Páramo. Era su noche de bodas. y ahí me tienes a mí tratando de convencerla de que no se
creyera del Osorio, que por otra parte era un embaucador embustero (14)”.
Por un lado, Susana es la representación del deseo de independencia de una mujer en medio
de un mundo gobernado por hombres, pero que es sometida ante el dominio de este y en
cuanto a Dolores, esta representa el resultado del dominio masculino sobre voces sometidas
a estas convenciones sociales.
7. Destaque algunos pasajes poéticos de Pedro Páramo y explique por qué los considera
así.
Podría resaltar la llegada de Juan a Comala, aludiendo a un paisaje desolado y espectral del
pueblo:
El camino subía y bajaba: “Sube o baja según se va o se viene. Para el que va, sube;
para él que viene, baja”.
—¿Cómo dice usted que se llama el pueblo que se ve allá abajo?
—Comala, señor (1).
Este fragmento alude a la personificación del tiempo, por lo que lo vuelve un ente vivo, al
mismo tiempo que refleja la estructura fragmentada de la novela, donde pasado y presente
se mezclan, dando una sensación de nostalgia hacia un destino que parece inevitable.
En cuanto a la muerte de Susana San Juan, ante de sucumbir ante ésta, es visitada por su
padre —quien ya está muerto — en el lecho de su habitación. En este pasaje se describe
cómo se apaga la vela, siente aquellos susurros y escucha aquellos pasos desvanecerse:
Susana San Juan oye el golpe del viento contra la ventana cerrada. Está acostada con los
brazos detrás de la cabeza pensando, oyendo los ruidos de la noche; cómo la noche va y
viene
arrastrada por el soplo del viento sin quietud. Luego el seco detenerse.
Han abierto la puerta. Una racha de aire apaga la lámpara. Ve la oscuridad y
entonces deja de pensar. Siente pequeños susurros. En seguida oye el
percutir de su corazón en palpitaciones desiguales. Al través de sus párpados
cerrados entrevé la llama de la luz.
No abre los ojos. El cabello está derramado sobre su cara. La luz enciende
gotas de sudor en
sus labios. Pregunta:
—¿Eres tú, padre?
—Soy tu padre, hija mía (85).
Igualmente, continuando con las voces de los muertos, Juan Preciado tiene una pequeña
conversación con Roberta, donde se resalta la existencia del cielo, pero la incapacidad de
esta de ir hacia é, ya que está demasiado alto y lejos, además de que, aunque posee ojos, ya
no tienen la capacidad de mirar.
—No lo sé, Juan Preciado. Hacía tantos años que no alzaba la cara, que me
olvidé del cielo. Y aunque lo hubiera hecho, ¿qué habría ganado? El cielo
está tan alto, y mis ojos tan sin mirada, que vivía contenta con saber dónde
quedaba la tierra. Además, le perdí todo mi interés desde que el padre
Rentería me aseguró que jamás conocería la gloria. Que ni siquiera de lejos
la vería . . . Fue cosa de mis pecados; pero él no debía habérmelo dicho. Ya
de por sí la vida se lleva con trabajos. Lo único que la hace a una mover los
pies es la esperanza de que al morir la lleven a una de un lugar a otro; pero
cuando a una le cierran una puerta y la que queda abierta es nomás la del
infierno, más vale no haber nacido . . . El cielo para mí, Juan Preciado, está
aquí donde estoy ahora (60).
8. ¿Cuáles serían las dificultades de una adaptación cinematográfica de Pedro Páramo?
¿Cuáles las de una adaptación teatral?
Para adaptar Pedro Páramo al cine podría enfrentar distintos dificultades, más que nada,
debido a los saltos temporales entre el pasado, el presente y las voces de los muertos, por lo
que estos cambios podrían, además de confundir al espectador, abrumarlo. Igualmente,
aunque para llevarse al cine podría usarse colores ambientales para distinguir las escenas, la
convivencia entre los muertos y los vivos tendría que ser diferenciada y realista, ya que su
presencia como espectros no es terrorífica, más bien es mística y onírica. Del mismo modo,
la problemática de la multiplicidad de las voces está presente, ya que los fantasmas
murmuran sus pensamientos. En cuanto a la caracterización de Pedro Páramo, se sabe quién
es él a través de lo que otros dicen de él, por lo que se necesitaría representar de algún
modo que no pierda esta aura de misterio y terror, al mismo tiempo.
En cuanto a su representación en el teatro, me parece que podría ser incluso más
complicado que llevarlo al cine, ya que los cambios entre el pasado y el presente tendrían
que ser rápidos, al mismo tiempo que sería complicado representar a los muertos y las
voces de estos sin que el espectador se confunda entre quiénes están vivos y quiénes no.
Para concluir, diría que ambas propuestas se enfrentan a sus propios desafíos debido a la
naturaleza de la obra de Rulfo, más que nada, porque ésta tiende a ser muy simbólica y
poética, por lo que muchos de sus detalles podrían ser ambiguos.
9. ¿Cuál es el sentido del trastocamiento de la línea progresiva de la temporalidad en esta
novela?
Me parece que fue implementado este trastocamiento del tiempo o desfase de éste debido a
la naturaleza del pueblo de Comala y sus habitantes, quienes no pueden irse del todo, pero
tampoco permanecen como solían estarlo cuando estaban vivos, lo mismo ocurre con Juan
Preciado, quien muere sin percatarse él mismo y el mismo lector, ya que éste sigue
narrando desde la primera persona. Dicho esto, me parece que la fragmentación del tiempo
alude a la memoria de los muertos, ya que estos permanecen quietos, sin la capacidad de
avanzar o retroceder, ya que están muertos y no poseen la habilidad para poder cambiar
como cuando eran personas vivas, de modo que la narrativa se manifiesta a través de las
memorias, las cuales, debido a su naturaleza, son desordenadas y a veces, un tanto
imprecisas debido al paso del tiempo. Al mismo tiempo, cabe señalar que por la misma
naturaleza de la memoria y la existencia de los muertos en este limbo —Comala—, la
narrativa no tiene la intención de hablar lo que sucedió de forma certera y sin lugar a la
duda, sino que refiere más al desorden de los recuerdos.

También podría gustarte