Tarea 5.
2: Viaje Interpretativo de Las Parábolas, Lucas 18:9-14
Estudiante: Hugo Salazar Álvarez
Materia de estudio: Hermenéutica 2
Profesores: Luis Mostacero, Richard Harknett.
1. ¿Qué significó el texto para la primera audiencia?
A. PERSONAJES:
Fariseos, eran los más devotos de la sociedad judía
palestina. ¿Cómo era este personaje de la parábola? V.11
Era piadoso, que vivía en forma honesta y correcta. Pero
es interesante que hacía más de lo que pedía la ley:
Ayunaba 2 veces por semana, aunque La Ley pedía que
sea 1 vez al año en el día de la expiación. Además, daba
sus diezmos de todo lo que recibía y no solo de lo que la
ley requería.
Al ponerse de pie para orar muestra su orgullo y posición
delante de los demás, seguramente por un cargo
importante que tenía en el templo.
Cobrador de impuestos: Conocidos como publicanos.
Eran los más despreciados, frecuentemente considerados
traidores del pueblo.
Había un fuerte repudio de los fariseos de los publicanos,
ellos no querían que los publicanos fueran aceptados
como testigos ni que recibieran puestos de honor. ¿Cómo
era este personaje de la parábola?
Al mantenerse lejos, no se atrevía a levantar los ojos y
menos las manos, sino que manifestó su pecaminosidad,
clamando al carácter misericordioso de Dios.
B. GRAMÁTICA
PALABRAS CLAVE:
i) Templo: Se trata del templo de Herodes, es
probable que el lugar de los hechos se haya
realizado en el atrio de los Israelitas, donde
tenían acceso tanto fariseos y publicanos,
siempre con mira hacia el altar de sacrificios y
el lugar santo. A ese lugar entraban hombres
que estuvieran limpios ceremonialmente.
ii) Orar: Los personajes son presentados por
Jesús en el contexto de la oración, pero su
enseñanza tiene un mensaje mucho más
amplio que ello. Los judíos iban al templo a
orar 3 veces al día. En la hora tercera (9am),
hora sexta (12am) y la hora novena (3pm). Es
probable que sea la hora novena, que era la
hora que se hacía el último sacrificio, en la
que el recaudador de impuestos haya podido
ir ya que a esa hora terminaba su día de
trabajo. El fariceo oró consigo mismo, y no
dirigió su oración a Dios.
iii) Ayuno: El ayuno era un ritual normal y
semanal para muchos judíos y luego
cristianos. La frecuencia estaba determinada
por La Ley: Yom Kipur (una vez al año- Lv.
19:29-31). Ayuno de los fariseos (dos veces
por semana; lunes y jueves) (Lc.18:12).
Talmud y Mishná enseña que ayunaban 4
veces conmemorando la destrucción del
templo. Ayunos de la secta judía del Qumran,
hechos con más rigor que los fariseos. Los
cristianos heredaron la costumbre del ayuno
pero con intención distinta y no ostentosa, lo
hacían ya en el primer siglo, los miércoles y
viernes para contrastar a los fariseos.
iv) La décima parte: En el tiempo de Cristo el
gobierno romano había afectado la vida
económica de los judíos en gran manera, por
lo que era difícil que la gente diezmara. Pero
los fariseos aún lo observaban y diezmaban
aún las hierbas que se usaban para sazonar
alimentos. (Mt 23:23; Lc 11:42). Ellos daban
sus diezmos de todo lo que recibían y no solo
de lo que la ley requería.
v) Alzar la vista al cielo: Era una postura
aceptable para llegar y orar a Dios, Cristo lo
hizo cuando oró a Dios por la resurrección de
Lázaro. Pero en esta parábola se compara
esta postura como una expresión orgullosa
para ser observado por los demás y hacer
alarde de su aparente espiritualidad.
vi) Golpear el pecho: “estaba golpeando el
pecho” el tiempo del verbo describe una
acción continua, lo que implica que uno y otra
vez lo hacía como expresión de dolor por sus
actos constantes y pecaminosos.
vii) Propicio: Gr. Hilaskomai: Se relaciona con
“Hileos” = misericordioso y “Hilasmós” =
apaciguamiento de la ira. Aquí el publicano
pedía que Dios tuviera misericordia de él y
aleje su castigo de su vida por causa de sus
constantes pecados.
viii) Justificado: Gr. Dikaioutai = Justo, recto, en
relación con Dios y la ley divina. Los fariseos
se justificaban ante los hombres, se
proclamaban como justos y piadosos ante los
hombres. En este caso fue Dios quien le
reconoció como justo al publicano por la
humildad y reconocimiento de pecado que él
manifestó.
C. CONTECTO LITERARIO:
¿A quién cuenta Jesús la parábola?
(V.9). A unos que confiaban en sí mismos como justos y
menospreciaban a los demás,
Aunque no se menciona un grupo específico (como
fariseos o escribas), la descripción encaja con aquellos que
pensaban que cumplían la ley de Dios y se consideraban
mejores que los demás. La parábola contrasta precisamente a
un fariseo (representando esa actitud) con un publicano (un
recaudador de impuestos, despreciado por los judíos), para
mostrar que la humildad ante Dios es lo que realmente justifica
a una persona, no sus méritos aparentes.
Por lo tanto, la audiencia original eran los religiosamente
autosuficientes, y por extensión, cualquier persona de cualquier
tiempo que se sienta justa por sus obras y mire con desprecio a
los demás.
¿En qué manera su audiencia se sintió aludida?
Para muchos, especialmente los fariseos y líderes
religiosos, fue una ofensa que Jesús dijera que el publicano —y
no el fariseo— regresó justificado ante Dios. Esto rompía sus
esquemas religiosos y su sentido de superioridad espiritual.
D. CONTEXTO CULTURAL:
La justicia ante Dios en el judaísmo de la época, era vista
como el cumplimiento de la ley, reflejada en el grupo más
respetado por su estricto cumplimiento de los fariseos, pero
Jesús acá desafía este concepto al mostrar que la justificación
ante Dios no depende de méritos humanos, sino de la humildad
y la fe en misericordia de Dios.
Jesús contó una parábola a personas que se creían
demasiado justas y menospreciaban a los demás, acerca de un
fariseo y un publicano y cómo este último fue aceptado como
justo por poner su confianza en Dios y acudir a su misericordia
reconociendo sus pecados a diferencia del fariseo que fue
rechazado por poner su confianza en su propia justicia y
religiosidad.
2. ¿Qué diferencias hay entre la audiencia bíblica y
nosotros?
No tenemos las mismas costumbres judías como lo tenía
el fariseo, ni estamos sujetos a la ley, ni tenemos la costumbre
de ir todos los días al templo, ni ayunar dos veces a la semana,
ni diezmamos.
Hoy el cristianismo totalmente ha roto su vínculo del
judaísmo.
Hoy no tenemos esos grupos asistiendo dentro de la
iglesia, fariseos y publicanos.
3. ¿Cuál es el principio teológico común a la audiencia y
nosotros?
Dios rechaza a quienes, con orgullo, confían en sus
propios méritos como medio para ganarse su favor. En cambio,
acepta a quienes, con humildad, reconocen su pecado y su
indignidad, y depositan su confianza únicamente en Él y en su
misericordia para ser aceptados.
No debemos sentirnos orgullosos de lo que somos o
hacemos para Dios con la intención de creernos superiores a los
demás. Más bien debemos vivir con humildad reconociendo
delante de Dios que no somos mejores que nadie sino
pecadores necesitados de su misericordia.
4. ¿Cómo encaja el Principio Teológico con el resto de La
Biblia?
En la gran historia de La Biblia vemos que Dios siempre
ha aceptado como justos a los que acudieron en humildad a su
misericordia reconociendo su indignidad delante de Él. Lo
vemos en Abraham quien fue justificado por la fe y no por su
propia justicia (Gén 15:6) Lo vemos en David quien halló
misericordia cuando reconoció su pecado delante de Dios
Samos 32:2-5 y fue aceptado por Él. Pablo también nos habla
de la justificación que el creyente alcanza por la fe en la
misericordia de Dios manifestada en Cristo como propiciación
por el pecado que anula toda jactancia (Rom 3:24-27). En el
cielo finalmente todos los creyentes seremos aceptados en la
presencia de Dios y seremos vestidos de lino fino, limpio y
resplandeciente, provistas por el don de la justicia de Dios y no
la nuestra. Apo 17:4.
5. ¿Cómo aplicar el principio teológico a nuestra audiencia?
Debemos quitar de nuestra mente que debemos ganarnos
el favor de Dios con nuestra religiosidad o espiritualidad. Eso no
sumará ni restará nuestra justicia recibida en Cristo Jesús. No
podemos agradarle más de lo que Cristo le agradó en la cruz.
Debemos quitar también el falso concepto de superioridad
espiritual dentro de nuestra iglesia, al pensar que por nuestra
experiencia, servicio o cargos en la iglesia somos mejores que
los demás. Para Dios como vemos en las otras parábolas, son
los humildes los más importantes en el reino de los cielos.