Juan Manuel Telechea, 2023, ¡Inflación!
¿Porqué Argentina no se la puede
sacar de encima? Buenos Aires, Clave Intelectual, pp. 207.
Ignacio Andrés Rossi
Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) de la provincia de Buenos
Aires y Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS)
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La inflación en Argentina cuenta con una historia relevante desde la
segunda mitad del siglo XX hasta la actualidad. Excepto en la mayor parte del
tiempo en que rigió la convertibilidad (1991-2002), la inflación siempre estuvo
presente como elemento desestabilizador de la macroeconomía. Sin embargo,
al margen de las explicaciones históricas de largo plazo, se evidencia que la
inflación crónica en sus condiciones actuales constituye una rareza mundial
que la Argentina no logra domar. Asumiendo que como fenómeno
macroeconómico esta se explica por un conjunto de desequilibrios (monetarios,
fiscales, de precios, etc.), en última instancia su persistencia debe considerar el
factor político de la misma. Aunque el libro no se propone explicar
estrictamente esta dimensión, debe mencionarse que ni el gobierno de los
Kirchner (2003-2015) ni la estrategia radicalmente opuesta de Cambiemos
(2015-2019) fueron eficaces para desplegar un programa antiinflacionario
contundente. En la actualidad, el gobierno del Frente de Todos (2015-2023),
fruto de la inoperancia, la inacción o la falta de iniciativa, contribuyó a su
agravamiento con un índice que en el corriente año supera el 100% anualizado.
En este contexto, el libro de Telechea contribuye con un estudio introductorio
de la economía argentina que permite entender la naturaleza de la inflación en
la última década y media partiendo desde las nociones más básicas de la
economía. Su utilidad y componente pedagógico no solo encuentran valor para
la educación de la economía, sino para el conjunto de la clase política
argentina.
En un primer capítulo el economista introduce a los lectores en la
importancia del PBI, su relación con el Índice de Desarrollo Humano (IDH) y el
hecho de que la economía argentina tiene un magro crecimiento desde el año
2011, especialmente en términos relativos frente a otros países vecinos. A
continuación, plantea que la economía argentina se encuentra encerrada un
ciclo de stop and go adaptado al siglo XXI donde la variación del tipo de
cambio, la actividad económica, el salario real y la inflación correlacionan ante
la escasez de divisas para continuar el ciclo del crecimiento. El centro del
problema es situado las devaluaciones abruptas del tipo de cambio, que
generan incertidumbre y volatibilidad agravando los ingresos y la inflación.
Posteriormente, luego de estas nociones básicas, el capítulo dos pone el foco
en el origen del problema inflacionario. Luego de detallar pedagógicamente la
lógica de medición del Índice de Precios al Consumidor, distinguir entre el nivel
y la variación de precios (o la distancia recorrida y la velocidad), los factores
que la impulsan y los que la propagan repasando los enfoques monetarios y de
los costos y el papel de los salarios, las tarifas, los márgenes de ganancia y las
expectativas; Telechea pasa a delinear su principal argumento. El elemento
desestabilizador principal del proceso inflacionario argentino, sostiene, es el
tipo de cambio: cuando este aumenta bruscamente, las empresas trasladan
sus mayores costos a precios con el objetivo de mantener sus márgenes de
ganancias impulsando un incremento general que pone en marcha los factores
propagadores como la puja distributiva. Sin embargo, la explicación no termina
aquí, ya que Telechea entiende que ante una economía estancada se produce
un círculo que reactiva la inercia del proceso. En este marco, la creación de
dinero es una causa indirecta que, en todo caso, actúa como elemento de
presión en el mercado cambiario ante la inestabilidad de la moneda nacional.
Más adelante pule mejor sus argumentos e hilvana estas ideas con la
explicación general del problema inflacionario argentino.
En el capitulo 3 desarrolla la cuestión del tipo de cambio, donde luego de
explicar el funcionamiento de un mercado cambiario, introduce a los lectores en
la importancia las exportaciones e importaciones en la generación y demanda
de divisas y su relación con el tipo de cambio real. No menos importante en
este esquema básico sobre las características de la economía argentina es la
formación de activos externos (FAE), donde Telechea destaca que no
constituye un factor menor de presión cambiaria. Una vez definidos estos
conceptos, el autor repasa variables relevantes de los últimos veinte años
como las tasas reales negativas de los plazos fijos, la pérdida de reservas
internacionales y el déficit de la cuenta corriente observando que ante los
mismos deterioros otros países tuvieron mejores resultados. Así, el argumento
que gira en torno al tipo de cambio hilvana el relato: el hecho de que Argentina
haya tenido la mayor devaluación en 2014 frente a otros países de la región
sugiere que la escasez de dólares no sólo se encuentra detrás de la
explicación, ni tampoco el exceso de dinero, cuestión en la que avanza en los
siguientes capítulos.
En el capitulo 4 se ocupa del interrogante que dejamos abierto: ¿faltan
dólares o sobra pesos? se pregunta Telechea. El economista parte de la
indiscutible relación entre dinero y los precios, y comienza dedicando algunas
páginas a explicar el funcionamiento del sistema financiero y el Banco Central
de la República Argentina (BCRA), el papel de la demanda, los depósitos y la
creación de dinero. El principal punto luego de estos desarrollos es el problema
del aumento de dinero sin producción y la política no contracíclica que
contribuye a su expansión. De esta manera, la presión del tipo de cambio se
canaliza vía compra de moneda extranjera. Esta dinámica no significa que el
economista niegue el déficit fiscal crónico de la argentina, que también
compara con otros países, pero lo enmarca en una dinámica más general de
una política monetaria procíclica y la consecuente pérdida de reservas, tasas
de interés negativas y otros desequilibrios que junto con el nulo crecimiento
económico desincentivan la utilización de la moneda nacional. En este sentido,
dedica unos párrafos al ciclo del endeudamiento entre 2015-2019 como una
estrategia irresponsable de desregulación de la cuenta de capital y utilización
de endeudamiento externo y alta formación de FAE que se tornó insostenible.
El capítulo 5 tiene el objetivo de explicar el componente al alza creciente
de la inflación recurriendo a factores vinculados a la memoria, la volatilidad, los
shocks de diferente naturaleza y su presión en el tipo de cambio como
elemento final. Además, introduce nociones básicas de la teoría de los juegos y
las expectativas para poner de relieve la importancia de BCRA frente a las
empresas y el impacto negativo en el aumento de precios en que puede derivar
la falta de coordinación. De esta manera, Telechea conduce al lector hacia el
concepto de expectativas (des)ancladas y la importancia de que las mismas se
encuentren convergiendo con las señales del BCRA ante schock. Este punto se
tornaría central a la hora de suavizar uno de los principales problemas
vinculados con el tipo de cambio para el autor: el traslado a precios, que como
verifica en Argentina es alto en términos relativos. Ante este conjunto de
desequilibrios la conclusión del economista es clara: una política monetaria
contractiva no responde a la reducción de la inflación, como seguramente
tampoco un ingreso transitorio de dólares si las condiciones iniciales persisten.
Así, finalmente en el capítulo 6 introduce al debate sobre la estabilización de la
economía, que enmarca en la necesidad de atacar el elemento
desestabilizador del tipo de cambio, el excedente de pesos y los factores que
contribuyen a la inercia del proceso. De esta manera, en primer lugar, pone de
relieve la importancia de contar con un ancla nominal, que por excelencia sería
el tipo de cambio, cuidando partir de un déficit fiscal sostenible y monitorear
que post estabilización no se incurra en un déficit de la cuenta corriente (de
acuerdo a como muestran las experiencias históricas y regionales). En el
camino, Telechea recorre breves comentarios a los planes antiinflacionarios de
los sesenta, los setenta y los ochenta y recoge lecciones de estas experiencias
también considerando la experiencia la convertibilidad. En esta breve
historización identifica cada uno de los elementos repasados y el papel que
jugaron por separado, como la insostenibilidad de no conjugarlos todos.
El libro de Telechea tiene varias virtudes. Por un lado, constituye un
aporte ineludible por su capacidad pedagógica de explicar las principales
dificultades macroeconómicas argentinas y, en última instancia, la inflación. Y
no solo esto, sino que lo hace desde un enfoque alternativo al ortodoxo de
tamiz fiscalista que se agota en la idea de que el exceso de pesos es la
causante natural de la inflación (y que naturalmente una política ortodoxa
constituye la única solución). También supera la postura heterodoxa de que la
falta de dólares es la causa irremediable del proceso inflacionario o bien que
los controles aislados son fructíferos para controlar la variación de precios. Al
introducir a los lectores en las nociones elementales del sistema financiero
permite desplegar una argumentación de perspectiva histórica reciente que
pone en el centro al tipo de cambio. Detrás de su inestabilidad y en relación a
la falta de crecimiento, revela factores propagativos como la volatilidad y las
expectativas desancladas con otros de base como el déficit fiscal y la escasez
de dólares. Desde mi punto de vista, esto hace más factible el conocimiento del
proceso, y al hacerlo desde los elementos más sencillos de la economía, se
convierte en un libro interesante para la práctica educativa de un público
amplio.