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Unidad 4: Rescate en Instalaciones Acuáticas: Módulo Profesional: Actividades Físico-Deportivas Individuales

La unidad aborda el rescate en instalaciones acuáticas, incluyendo situaciones de riesgo, protocolos de supervisión y características del agua. Se enfatiza la importancia del socorrismo, la formación de socorristas y la intervención prehospitalaria en casos de ahogamiento y lesiones. Además, se discuten aspectos psicológicos y técnicas de rescate, así como la relevancia de la vestimenta y el calzado adecuados en el medio acuático.

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Unidad 4: Rescate en Instalaciones Acuáticas: Módulo Profesional: Actividades Físico-Deportivas Individuales

La unidad aborda el rescate en instalaciones acuáticas, incluyendo situaciones de riesgo, protocolos de supervisión y características del agua. Se enfatiza la importancia del socorrismo, la formación de socorristas y la intervención prehospitalaria en casos de ahogamiento y lesiones. Además, se discuten aspectos psicológicos y técnicas de rescate, así como la relevancia de la vestimenta y el calzado adecuados en el medio acuático.

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UNIDAD 4: RESCATE EN INSTALACIONES

ACUÁTICAS

Módulo profesional:
Actividades físico-deportivas individuales.

1
Índice
RESUMEN INTRODUCTORIO ................................................................. 3
INTRODUCCIÓN ................................................................................. 3
CASO INTRODUCTORIO ....................................................................... 3
1. SITUACIONES DE RIESGO MÁS FRECUENTES EN EL MEDIO ACUÁTICO. . 5
2. PROTOCOLOS DE SUPERVISIÓN DE LA INSTALACIÓN ACUÁTICA. ......... 6
3. CARACTERÍSTICAS DEL AGUA Y CONSIDERACIONES RELATIVAS A
ROPA, CALZADO. ................................................................................ 9
3.1. Principio de Arquímedes y flotabilidad. ......................................... 9
3.2 Ropa y calzado en el medio acuático ............................................ 10
4. EL SOCORRISMO ACUÁTICO............................................................ 12
4.1 Historia del socorrismo ............................................................... 12
4.2 El socorrista. ............................................................................. 13
4.3 Protocolos de actuación. Percepción del problema, análisis de la
situación, toma de decisiones, ejecución de las acciones de rescate y
técnicas específicas de rescate acuático. ............................................ 21
4.4 El puesto de salvamento ............................................................ 23
5. ORGANIZACIÓN DEL SOCORRISMO. ................................................. 25
5.1 Intervención prehospitalaria ante los cinco grados de ahogamiento . 25
5.2 Intervención prehospitalaria ante posibles lesionados medulares. .... 27
6. ENTRENAMIENTO ESPECÍFICO DE LOS SISTEMAS DE REMOLQUE EN
SALVAMENTO ACUÁTICO. ................................................................... 30
7. ASPECTOS PSICOLÓGICOS EN LA FASE CRÍTICA DEL RESCATE. .......... 33
7.1 Conducta de la persona que cree ahogarse. Actitudes y respuesta del
socorrista. Manejo de la situación. .................................................... 33
7.2 La comunicación aplicada a situaciones de emergencia................... 36
7.3 Técnicas de control de la ansiedad para el propio socorrista. ........... 38
RESUMEN ......................................................................................... 40

2
RESUMEN INTRODUCTORIO
En esta unidad vamos a conocer el rescate en instalaciones acuáticas; para
ello, conoceremos situaciones de riesgo más frecuentes en este medio y
protocolos para supervisar dicha instalación. Además, es importante que
conozcamos las características del agua y las recomendaciones de vestuario
y calzado y recordaremos al principio de Arquímedes de flotabilidad. En
cuanto al socorrismo acuático, estudiaremos un poco de la historia,
definiremos el perfil de socorrista y, lo más importante, conoceremos los
protocolos de actuación en situaciones de rescate, cómo percibir el
problema, analizar la situación, realizar una toma de decisiones adecuada y
ejecutar las acciones de rescate, además de conocer el puesto de
salvamento y sus características.

El socorrismo podemos organizarlo, además, como veremos en este


apartado, en la intervención prehospitalaria según los cinco grados de
ahogamiento o si el accidentado muestra la posibilidad de haber sufrido una
lesión medular.

Para poder llevar a cabo todo esto, estudiaremos la importancia de que el


socorrista conozca los sistemas de remolque y los haya entenado para una
buena ejecución. También estudiaremos los aspectos psicológicos en la fase
crítica de rescate, así como la conducta de la persona que cree que se está
ahogando, la actitud y respuesta del socorrista y como debe manejar la
situación. Y, cómo se comunicará el socorrista en este tipo de situaciones,
además de controlar su propia ansiedad en las diferentes situaciones.

INTRODUCCIÓN
Todos sabemos que el socorrismo es muy importante, ya que cada año en
nuestro país, muere un gran número de personas por ahogamiento. Para
ello, es importante que todas las instalaciones acuáticas estén bien
equipadas y cuenten con los recursos humanos y materiales necesarios para
reducir el número de accidentes y que, en el caso de que ocurran, el
resultado no acabe en tragedia. Para ello, es importante la formación de
socorristas de calidad que, además de evitar posibles situaciones de riesgo,
sean capaces de impedir que los accidentes en el medio natural acaben en
tragedia.

CASO INTRODUCTORIO

Han abierto una piscina nueva en el centro deportivo donde trabajas y te


han propuesto que en algunas horas libres que tienes, aunque primero
tendrás que obtener la titulación de socorrista, acudas a la piscina mientras
los clientes realizan nado libre; ya que aún no estás preparado para dirigir

3
clases de natación. El socorrismo es algo que siempre te ha llamado la
atención y sabes que, aunque mucha gente lo vea como sencillo, hay que
saber muchas cosas en el caso de que tengas que realizar un rescate.

Al finalizar esta unidad tendrás el conocimiento de métodos de rescate y


pautas para controlar diferentes situaciones en el caso de que tengas que
realizar un salvamento en el medio acuático.

4
1. SITUACIONES DE RIESGO MÁS FRECUENTES
EN EL MEDIO ACUÁTICO.

Es tu primer día en la piscina tras realizar un curso que te ha habilitado


para poder estar como socorrista en la misma, no tienes experiencia en este
puesto pero tienes los conocimientos básicos para realizarlo de forma
adecuada.

Cuando comienzan a llegar usuarios a la piscina empiezas a notar cierto


revuelo, pero dentro de la normativa no te han informado sobre la
prohibición de juegos en la piscina. ¿Es esta una situación permisible?

Es común presenciar conductas inapropiadas en el medio acuático que


debemos evitar para evitar la presencia de situaciones de riesgo y poner en
peligro la vida de los participantes, como pueden ser zambullidas
peligrosas, apneas forzadas, actividades con sobreesfuerzo y juegos
descontrolados, incumplimiento de las normas y de las indicaciones del
socorrista, entre otras. A continuación, algunas de las causas más
frecuentes de accidentes en medio acuático:

- Ignorar los peligros a los que nos exponemos al entrar en el medio


acuático.
- Ausencia de la vigilancia adecuada.
- Piscinas deberán estar valladas con cierre de seguridad.
- Desconocer las condiciones del entorno.
- Desconocer la propia capacidad en mar abierto.
- Falta de protección física, barreras y sanciones.

Para evitarlo, hemos de acatar las siguientes medidas preventivas:

- En el caso de realizar juegos, que sean controlados para así, evitar


que puedan ocurrir situaciones descontroladas.
- Piscinas deberán estar valladas con cierre de seguridad.
- Continua vigilancia, aunque los usuarios sean mayores o menores
con flotadores.
- Evitar zambullidas y saltos de cabeza.
- Evitar correr y jugar alrededor de la piscina, evitando sobre todo
empujones.
- Evitar el uso de rejillas o accesorios de limpieza como juego.
- Vigilar los saltos al agua con piruetas.
- Mantener aparatos eléctricos lejos de la piscina.

EJEMPLO PRÁCTICO

5
Estás trabajando y han acudido a la piscina donde
trabajas un grupo grande de amigos y ya has notado
ciertas risas, por lo que sospechas que van a jugar en
la piscina.

¿Qué podemos hacer en esta situación para evitar


desde el principio que haya riesgo con su práctica?

Solución

En casos diferentes como este, debemos recalcar la normativa a los


clientes para que la respeten y de no ser así, no podrán hacer uso de las
instalaciones.

2. PROTOCOLOS DE SUPERVISIÓN DE LA
INSTALACIÓN ACUÁTICA.

6
Te has informado sobre las normas de la piscina que no conocías, pero has
visto a un técnico de mantenimiento que viene a realizar una supervisión de
la instalación. ¿Se trata de una parte importante para evitar riesgos o sólo
es una cuestión de mantenimiento de las instalaciones?

Uno de los factores más importantes para evitar accidentes en el medio


natural es la supervisión de las instalaciones. Para ello, el técnico deberá
estar vigilando la zona en todo momento

Consiste en identificar un ahogamiento antes o en el momento en que llega


ayuda para tomas las decisiones más idóneas para evitar un
empeoramiento de la situación.

Por tanto, es importante una vigilancia constante tanto dentro como fuera
del agua:

Fuera del agua:

- Personas mayores, niños y niñas.


- Personas obesas con dificultad para moverse, generalmente tienen
muy mala condición física.
- Personas con exceso consumo de alcohol.
- Personas con flotadores o similares que confían en la capacidad
salvavidas de ese juguete.
- Personas que entren en el agua de forma salvaje, saltando, corriendo
y gritando, en algunos casos.
- Personas ajenas a la instalación que no la conozcan previamente.
- Grupos grandes.

Dentro del agua:

- Observar cara de desesperación y/o susto.


- Ver que alguien se hunde y vuelve a flotar.
- Cuando una persona nada y no consigue moverse del lugar en el que
se encuentra.
- Cuando alguien mueve los brazos de forma descontrolada

Podemos diferenciar, varios tipos de vigilancia:

- Estática: en esta, el socorrista tiene su zona conocida perfectamente,


donde, aunque puede disminuir la atención, no puede relajarse en
exceso.
- Dinámica: vigilar patrullando la orilla; en este caso, el contacto con el
usuario es más cercano y existe más comunicación, pero se puede
descompensar la vigilancia o ser distraído más fácilmente.

7
Se recomienda adecuar la vigilancia a la regla 10:20: Ser capaz de
observar toda el área en 10” y tener acceso a cualquier eventualidad en
20”.

Para la supervisión de la instalación acuática, es necesario seguir unos


protocolos establecidos, teniendo en cuenta una serie de elementos
importantes para unas instalaciones acuáticas en buen estado y, por lo
tanto, se establece un orden y periodicidad de la supervisión, jerarquizando
los riesgos. Los elementos a revisar son:

- Instalaciones eléctricas de baja tensión:


o Revisión de las tomas de corriente
o Revisión de aparatos y lámparas
o Revisiones generales

- Cuadros eléctricos de baja tensión:


o Diferenciales
o Magnetotérmicos
o Fusibles

- Cuadros eléctricos y local eléctrico:


o Revisiones generales

- Elementos de protección generales e interruptor general:


o Revisiones generales

Es importante el seguimiento diario de los siguientes protocolos para un


buen mantenimiento de las instalaciones:

- Protocolo de mantenimiento en equipos de almacenamiento y


dosificación de productos químicos
- Protocolo de mantenimiento de bombas centrífugas
- Protocolo de mantenimiento para la producción de ACS (Agua
Caliente Sanitaria)
- Protocolo de mantenimiento de placas solares
- Protocolo de mantenimiento para la prevención de la legionela
- Protocolo de mantenimiento de depósitos, aljibes y conducciones
- Protocolo de mantenimiento del vaso de compensación
- Protocolo de mantenimiento de los filtros

8
3. CARACTERÍSTICAS DEL AGUA Y
CONSIDERACIONES RELATIVAS A ROPA,
CALZADO.

Llegando al centro deportivo en el que trabajas te encuentras a una de tus


compañeras con un cliente, que es alumno de natación, que alega su poca
flotabilidad a su sobrepeso, ya que, según él, al pesar más y tener más
volumen, su cuerpo tiene más densidad que el agua y por eso se hunde
más. ¿Está en lo cierto?

3.1. Principio de Arquímedes y flotabilidad.

Para conocer cómo flotan de un cuerpo en el agua, vamos a estudiar el


Principio de Arquímedes, que nos dice que “todo cuerpo sumergido dentro
de un fluido experimenta una fuerza ascendente llamada empuje,
equivalente al peso del fluido desalojado por el cuerpo”. Esa fuerza de
empuje se corresponde con el peso del fluido desalojado al introducir el
objeto en él, por lo tanto, el peso del cuerpo dentro de un fluido (peso
aparente) es igual al peso real del objeto fuera del fluido, menos el peso
del fluido desplazado al sumergirlo (peso del fluido o fuerza de
empuje):

P aparente =P real –P fluido

Imagen: Arquímedes
Fuente: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/arquimedes.htm

9
En cuanto a la flotación, pueden darse tres posibles situaciones:

- Si la fuerza de empuje es menor que el peso del cuerpo, el cuerpo se


hundirá.
- Si la fuerza de empuje es igual al peso del cuerpo, este se hundirá,
pero flotará en su interior.
- Si la fuerza de empuje es mayor que el peso del cuerpo, éste
ascenderá manteniendo una parte fuera del fluido y otra parte
sumergida.

Por tanto, el cuerpo flotará si su peso es igual o menor al peso del fluido
desplazado.

Imagen: tres situaciones en flotación según peso del cuerpo


Fuente: https://www.fisicalab.com/apartado/principio-de-arquimedes#contenidos

3.2 Ropa y calzado en el medio acuático


Existen algunas razones importantes para que, en determinadas
situaciones, el técnico de salvamento se lance y sumerja en el agua con
ropa:

- Usar la ropa para aumentar la flotación.


- Usar la ropa como remolque para eliminar el contacto directo con el
accidentado.
- Algunas prendas, como las de algodón o lana, permiten conservar el
calor del cuerpo.
- Podemos utilizar algunas prendas como medios auxiliares de
flotación.

Además, existes datos estadísticos que confirman que tardamos más tiempo
en quitarnos la ropa que en nadar con ella, dependiendo de la distancia del
nado de aproximación.

Así mismo, el técnico ha de conocer que algunas prendas causarían gran


estorbo ante un salvamento, como pueden ser zapatos, abrigos o ropas
amplias, que deberían quitarse antes de introducirnos en el medio.

10
Para quitarnos la ropa dentro del agua, es importante mantener la calma;
se trata de un procedimiento sencillo y los nervios pueden complicarnos la
ejecución. La técnica más adecuada es quitarse una prenda cada vez,
tomando aire para sumergirnos entre prenda y prenda. Es importante evitar
los movimientos bruscos como patadas; adoptar una posición agrupada
podría facilitar quitarnos las prendas más difíciles como pantalones y
zapatos.

Además, podemos realizar flotadores de fortuna con la ropa, para ello, con
las prendas quitadas debemos tapar las aperturas de las ropas mediante
nudos, si es posible o cualquier otro método para evitar la salida del aire y,
una vez tapadas, debemos inflar la ropa de aire; dependiendo del tejido de
la ropa, este método será más o menos efectivo. También podemos utilizar
la ropa puesta y encontrar una posición donde podamos crear una pompa
de aire dentro de la ropa, de modo que nos mantenga a flote.

Imagen: chanclas de piscina


Fuente: https://es.vexels.com/png-svg/vista-previa/143395/chanclas-de-
dibujos-animados

Por otro lado, el socorrista deberá llevar calzado y vestuario específico,


siendo necesario como equipos de protección individual:

- Ropa de trabajo ligera.


- Calzado adecuado antideslizante.

COMPRUEBA LO QUE SABES

Ahora que conoces el principio de Arquímedes, ¿cómo crees


que afecta este principio a la natación y las tareas de rescate
acuático? Coméntalo en el foro de la unidad.

11
4. EL SOCORRISMO ACUÁTICO.

Un cliente te pregunta por el socorrismo ya que está interesado en realizar


un curso para trabajar en verano como socorrista en piscinas y playas en su
lugar de veraneo; continúas hablando con él y te pregunta si sabes cuándo
empezó el ser humano a intentar desplazarse en el medio acuático sin
ahogarse. Nunca te habías parado a pensar eso, pero ahora tienes
curiosidad. ¿Por qué crees que empezó el ser humano a intentar nadar?
¿Crees que moría mucha gente intentado atravesar ríos y lagos?

4.1 Historia del socorrismo

La Historia del Salvamento Acuático como existe actualmente es muy corta,


pero sus antecedentes van de la mano del origen de la humanidad. El
salvamento acuático nació a con los primeros intentos del ser humano de
nadar, siendo su origen tan antiguo como la natación; por lo tanto,
salvamento acuático y natación nacieron juntos. Es este el momento en el
que el ser humano comenzó a usar los lagos, ríos y mares como medio para
una supervivencia diga y efectiva, viéndose obligado a aprender a nadar
para adaptarse a un medio diferente al que solía estar, por lo que, al mismo
tiempo, comenzaron los primeros salvamentos acuáticos.

Si revisamos las estadísticas de la ONU para el Curso Internacional para


Instructores de Salvamento Acuático, en 1987, cada año mueren 600.000
personas en el mundo por accidentes de transportes, 200.000 personas
ahogadas (la mayoría son jóvenes) y 100.000 por accidentes laborales.

Imagen: niño en ahogamiento

12
Fuente: https://www.canarias7.es/sucesos/que-hacer-en-caso-de-
ahogamiento-YK4972643

Si analizamos estas cifras desde el punto de vista del salvamento y


socorrismo, podemos apreciar que:

- 200.000 vidas, donde un gran porcentaje es de personas jóvenes, a


los que le queda gran parte de su vida por vivir, que la pierden por
motivos evitables en su mayor parte.
- Hay más muertes por ahogamiento que por accidentes
laborales, cuando sabemos que dedicamos mayor tiempo al trabajo
que al disfrute en el medio acuático.
- No hay una diferencia tan significativa entre las muertes por
accidentes de tráficos y las muertes por ahogamiento, si pensamos
en la elevada cifra de personas que usan los medios de transporte a
diario y lo comparamos con las personas que se pueden relacionar
con el medio acuático.

Por tanto, es muy importante la labor, misión y preparación del


salvamento y socorrismo acuático y la labor de los que lo realizan, para
evitar estas cifras. La formación completa y adecuada de los técnicos de
salvamento es vital para reducir estas cifras tan alarmantes.
Actualmente, y especialmente en España, por el uso y disfrute de sus
playas, piscinas, pantanos y lagos y sus largos meses de verano,
convirtiéndose las aguas en un principal atractivo en esta estación es
necesario contar con personas preparadas para ejecutar las técnicas
básicas de salvamente y socorrismo para solucionar o evitar estos
accidentes, siendo este su objetivo principal.

4.2 El socorrista.

Definir con precisión a un socorrista acuático resulta complicado, si tenemos


en cuenta los tópicos frecuentes que siempre hemos percibido. Tal vez
podemos aclarar lo que no es un socorrista acuático:

- No es un deportista musculoso que sólo se pasea por el borde de la


piscina o la orilla del mar.
- No es el/la chico/chica guapo/a con bañador rojo que se tumba a
tomar el sol.
- No es el sujeto que lo sabe todo.
- No está ahí porque únicamente quiera ganar dinero echando un
vistazo al agua de vez en cuando.
- No es una persona que sabe nadar bien y rápido simplemente.
- En conclusión, no es una persona que mucho nada y poco sabe o que
mucho sabe y poco nada.

13
Imagen: socorrista
Fuente: https://villanuevadealcardete.es/convocatoria-seleccion-de-personal-
socorristas-piscina-municipal-temporada-estival-2019/

Desafortunadamente, solían existir muchos socorristas acuáticos con estos


perfiles y, con el esfuerzo de todos los socorristas debemos eliminar estas
etiquetas. Todo esto nos lleva a una definición de lo que sí es un socorrista
acuático: “Persona que es capaz de realizar salvamentos y rescates en el
medio acuático y practicar los primeros auxilios a cualquier tipo de
accidentado o enfermo en el medio acuático o terrestre, basándose en sus
conocimientos, experiencias y cualidades físicas e intelectuales”.

Esta situación va acompañada de una titulación; el socorrista acuático, para


llegar a serlo debe realizar un curso de preparación donde aprenderá todo lo
necesario para ser un buen técnico, pero, lo cierto es que no por tener la
titulación, será un buen socorrista.

La preparación del socorrista acuático es vital y como sabemos, de su


actuación depende la vida de muchas personas, por tanto, esto les obliga a
mantener su preparación física después de adquirir su titulación.

Podemos destacar de su preparación:

- Habilidad fundamental: dominio del medio acuático: es lógico que


el socorrista deba controlar a la perfección el medio acuático y las
técnicas de natación que, es su base de trabajo, ya que sin ella se
dificultaría la consecución de sus objetivos. No solo es importante que
sepa nadar y desplazarse rápidamente en el medio, sino que, es
importante que domine la natación en diferentes circunstancias,
como mareas, corrientes, inmersiones más o menos prolongadas,
remolques...

14
- Cualidades físicas necesarias:

o Resistencia: podemos destacar dos tipos:


 La resistencia prolongada o resistencia aeróbica: es la
resistencia aeróbica, que será muy importante para
cubrir largas distancias en salvamentos que así lo
requieran y, en algunas ocasiones tendrán que realizar
la reanimación cardiopulmonar tras el rescate, por lo
que deberá contar con una adecuada resistencia para
ello.

Como entrenamiento:

 Entrenamiento continuo de trabajo con alto volumen, sin


descanso y a baja intensidad, por ejemplo, nadar 2.000
m.
 Entrenamiento alternativo: se trata de un trabajo de alto
volumen, pero con variedad en la intensidad – velocidad
y en las distancias o tiempos de trabajo. Por ejemplo:
1 x (3 x 200 a 3’30” /10”) / 30” + 1 x (5 x 100 a 1’30”
/10”) 30” + 1 x (6 x 50 a 45” /5”)
 Entrenamiento interválico – alto volumen de trabajo, con
un número de series determinado y repeticiones sobre
distancias y con intensidades apropiadas y con descanso
corto (10 - 30”). Por ejemplo: 2 x 10 x 100 a 1’40” /10”)
/1’.
 La resistencia media o resistencia anaeróbica: es la más
utilizada normalmente por el socorrista, ya que su
actuación suele ser de gran intensidad en distancias
cortas. Se mejora con entrenamiento interválico, con un
volumen de trabajo medio, repeticiones menores de tres
minutos con intensidad elevada y descansos de 1 – 2
minutos. Por ejemplo: 3 x (5 x 50 a 38-40” /20”) 2’.

o Velocidad: es muy importante, ya que cuanto antes se realice


el rescate, menos lesiones o daños sufrirá el accidentado. Se
puede entrenar:

 Interválico: poco trabajo en distancias cortas (20-25m)


a máxima velocidad y un descanso total entre las
repeticiones. Por ej.: 2 x (4 x 25 a 15-18” /30”) /2’.
 De velocidad asistida: con ayuda, por ejemplo, aletas,
gomas o cualquier elemento que nos ayude a
incrementar la velocidad en periodos cortos (10-15”).
Por ej. 3 x (5 x 25 a 13-15” /20” aletas) 2’.

15
 De potencia contra resistencia: resistencia por el uso de
gomas o un compañero; períodos de tiempo no
prolongados (10-15”). Por ejemplo, 3 x (3 x 20 a 15”
/30” vestidos) 2’.

Imagen: socorrista entrenando


Fuente: https://mejorconsalud.com/4-ejercicios-de-natacion-que-te-
ayudaran-a-estar-en-forma/

o Fuerza: permitirá al técnico un desarrollo normal en las


acciones que necesite realizar, por ejemplo, lanzamientos de
salvavidas o balones, arrastre y empuje de objetos o cargar a
la persona que socorre. Entrenamiento:
 Ejercicios de carga del compañero, autocarga y pesas.
 Ejercicios de levantamiento de balón medicinal.
 Ejercicios con poleas, oposición del compañero, gomas,
etc. llamados ejercicios de contra resistencia.

o Coordinación: es importante el elevado nivel de coordinación


que requiere un socorrista durante sus actuaciones. Las
técnicas de salvamento y natación requieren de altos índices
de coordinación dinámica general, ya que las acciones de las
extremidades pueden resultar complejas y sumadas a la
coordinación de la respiración, más aún. Una de las técnicas
más importantes que debe dominar el socorrista para sus
actuaciones es la patada de braza, ya que implica mayor
complejidad y sincronización de los movimientos. Para su
entrenamiento:
 Ejercicios que impliquen brazos y piernas.

16
 Práctica de deportes de equipo, principalmente.

Estas cualidades aparecen en cada ejercicio o técnica deportiva, no se dan


por separado; según el tiempo y la resistencia, lo que sucede es que:

- Se requiere un determinado grado de fuerza.


- Se ejecutará a una velocidad determinada.
- Todo requiere un determinado grado de resistencia.

Por tanto, podríamos concluir diciendo que se precisa una preparación


adecuada con entrenamiento variado, continuado y adaptado al socorrista
para conseguir las diferentes habilidades.

Además, el socorrista deberá contar con una serie de cualidades humanas,


más relacionadas con aspectos psicológicos, aunque nunca se puedan
demostrar en circunstancias normales. Todo el mundo podría ser socorrista
acuático y mostrar su capacidad para ello, pero no todo el mundo cuenta
con las cualidades humanas necesarias para responder adecuadamente a
las necesidades del trabajo. No servirán de nada las cualidades físicas o las
habilidades si su personalidad ante un accidente no son las adecuadas. Es
complicado ya que, las cualidades humanas no pueden entrenarse, por lo
que no son adquiribles y, por lo tanto, se poseen o no se poseen o se
adquieren durante el desarrollo de la persona con su aprendizaje, educación
y cultura, así como con su evolución individual, personal y colectiva.

Algunas de estas cualidades son:

- Voluntad y servicio a los demás, necesario en cada salvamento.


- Seguridad en sí mismo; una cualidad psicológica que influirá en el
socorrista en el momento del rescate, teniendo que ser capaz de
tomar las decisiones adecuadas en cualquier salvamento, siendo la
clave de éxito en muchos casos, la rápida toma de decisiones del
socorrista, evitando vacilaciones o temores antes la situación.
- Conocimiento y aceptación de las capacidades y limitaciones; se trata
de un punto importante ya que, el autoconocimiento y la aceptación
podrían ayudar a evitar riesgos, incluso poner en peligro su propia
vida. Pongamos un ejemplo de un socorrista que tiene su
autoconcepto distorsionado y se encuentra en una situación en la que
tiene que nadar a contracorriente para socorrer a un sujeto que no es
capaz de vencer las olas; este socorrista no es capaz, por su
resistencia, de llegar hasta el accidentado, socorrerlo y remolcarlo
hasta la orilla sin ayuda; pero como no es consciente de ello, se lanza
al rescate poniendo en peligro su vida, además de aumentar dificultar
el rescate del accidentado por su incapacidad para realizarlo.
- Responsabilidad; nos referimos a profesionalidad y seriedad ya que
se encuentra ante un trabajo donde su labor es tan importante como
la de salvar una vida.

17
Además de estas cualidades, si esta persona cuenta con imaginación y
creatividad, estaríamos ante la socorrista ideal; ya que son dos puntos
importantes para decidir qué y cómo realizar el rescate una vez llegado el
momento de la intervención.

Principios generales del socorrismo acuático

Podríamos establecer una serie de principios generales común para todos


los trabajadores del ámbito del Salvamento y Socorrismo Acuático:

- Prevención: prevenir es mejor que curar; un refrán muy práctico para


el socorrismo. Para ello, contamos con ochos consejos elaborados
teniendo en cuenta las causas de ahogamientos más frecuentas, y
que podemos colocar en un cartel cerca de la zona de baño, visible a
todos los usuarios:
1. Asegúrate de conocer la zona de baño que vas a utilizar.
2. No te bañes solo en aguas profundas si no sabes nadar.
3. Respeta las indicaciones del socorrista y las normas establecidas,
algunas básicas:
o En piscina:
 No empujes a nadie al agua.
 No corras por el bordillo.
 No hagas zambullidas sin aviso.
 Cumple las normas de higiene.
o En la playa:
 No te alejes demasiado de la orilla.
 No bucees por zonas desconocidas.
 Controla las mareas.
 Cuidado con redes y algas.
 Prima el baño en zonas vigiladas.
 No te sumerjas solo en cuevas.

4. Entra al agua de forma progresiva para evitar un cambio brusco


de temperatura.
5. Si tienes niños pequeños a tu cargo, no los pierdas de vista y
sitúate cerca de ellos.
6. Si ves a alguien en peligro, pide ayuda al técnico.
7. Si sientes que estás en peligro, trata de mantener la calma; el
cuerpo relajado y con aire en los pulmones es capaz de flotar lo
suficiente para mantener la boca y la nariz fuera del agua.

- Vigilancia: es un básico ya que, si se realiza de forma adecuada,


conseguiremos evitar muchos accidentes. Para una vigilancia correcta
necesitamos cumplir unos criterios básicos para un puesto de
salvamento adecuado:

18
o Abarcar la mayor zona posible de baño (esto puede ser
facilitado con una plataforma elevada y evitando obstáculos
que dificulten la visión).
o Que sea realizada con el mayor número de medios posibles,
como silbato, prismáticos si fuese necesario, silbato, etc.
o Que el socorrista se encuentre en una zona de fácil acceso al
medio.
o Con unas condiciones óptimas para el socorrista, uso de
sombrillas, sillas estables, etc.

Imagen: Señal de no empujar


Fuente: https://www.seletrac.com/product-page/no-empujar

- Control: el socorrista debe tener un control total del medio acuático,


no puede permitir que las circunstancias lo dominen sino al contrario,
siendo así de principio a fin de la intervención. Debe, además,
mantener un control durante la situación de modo que conserve la
tranquilidad y serenidad actuando con eficacia y rapidez.

- Presteza: nos referimos con este concepto y en este contexto a la


brevedad y prontitud de las acciones, realizando éstas de la forma
más correcta y eficaz, con las habilidades más adecuadas y sin riesgo
para las personas que son socorridas.

- Diagnóstico y actuación: como ya sabemos, no basta con sacar a la


persona accidentada del agua, sino que hay que atenderla
adecuadamente; por tanto, es muy importante realizar un
diagnóstico adecuado y una actuación adaptada a dicho diagnóstico.

Las enfermedades profesionales se agrupan en la nombrada Patología-


Específica del trabajo; se trata de factores ambientales del trabajo que

19
actúan como causas determinantes; fisiológicamente, podemos distinguir
entre:

- Fatiga muscular: producida por agotamiento muscular al realizar un


excesivo gasto de la glucosa y el oxígeno del músculo; al agotar
estas sustancias necesarias para el funcionamiento de los músculos,
aparece dolor localizado.

Imagen: fatiga muscular


Fuente: https://www.fiteo.es/blog/23--blog-entrenamiento-5-consejos-evitar-
fatiga-.html

- Fatiga psíquica: se caracteriza por un cansancio generalizado, falta de


deseo de trabajar, nombrada también fatiga crónica. Se trata de una
situación de agotamiento mental causada por mantener tensión
psíquica durante un largo período. Puede deberse a varias causas
como la monotonía, la nutrición inadecuada, causas mentales por
responsabilidad, preocupación y conflictos, sensación de trabajo sin
utilidad, intensidad y duración del trabajo mental y físico, etc.

En esta labor, la fatiga del técnico puede convertirse en un riesgo tanto


como para éste y para el usuario, ya que el técnico no tendría la capacidad
de realizar un rescate en sus mejores condiciones, por lo tanto, es necesario
tener en cuenta mecanismos para corregir la fatiga, evitando así dicha
enfermedad profesional que, como ya hemos visto anteriormente, perjudica
su salud y su capacidad de trabajo.

La fatiga es una sensación saludable si sentimos la sensación previa al


descanso, pero, si no es ese el momento, la resolución puede ser
agotamiento por falta de descanso.

No podemos aliviar la fatiga, pero si podemos tratar el problema cambiando


algunas condiciones del trabajo y el ambiente donde lo realizamos, por
ejemplo, podemos redistribuir el horario laboral, adecuar los períodos de
descanso, mejorar la comodidad del puesto, organizar el trabajo lo mejor

20
posible, controlar los ruidos que repercutan en el bienestar, controlar el aire
acondicionado y la calefacción y contar con una buena iluminación y
ventilación. Solo tratando estos puntos, podemos mejorar el ambiente en el
puesto de trabajo y retrasar la aparición de la fatiga.

En el caso del socorrista, se trata de una actividad monótona en la mayor


parte de los casos, donde es muy probable que no se puedan establecer
descansos; si fuese posible es recomendable establecer 15 minutos cada 2
o 3 horas y, cuando haya poco rendimiento en la instalación, dar paseos,
evitando permanecer sentada durante toda la jornada laboral.

4.3 Protocolos de actuación. Percepción del


problema, análisis de la situación, toma de
decisiones, ejecución de las acciones de rescate y
técnicas específicas de rescate acuático.

Para el momento de la actuación, contamos con una secuencia que


podremos prolongar más o menos para su ejecución, pero inevitable.
Comenzaría con la percepción del problema hasta su resolución, pasando
por una serie de pasos precisos conocer al detalle, ya que la mayoría de
veces, el resultado dependerá de ellos y su adecuada realización puede ser
señal de éxito. En nuestro caso concreto de actuación ante un salvamento
acuático, deberemos seguir las siguientes pautas:

- Percepción del problema: es la más importante y durante este


momento, debemos conocer la situación y las circunstancias; el
socorrista tiene que poner atención especial y estar pendiente
constantemente del medio acuático. Para percibir el problema, es
necesario que el socorrista cuente con:
o Amplitud visual, donde el socorrista pueda observar lo máximo
posible desde su posición.
o Valoración óptico-motora: en esta fase el socorrista deberá, a
ojo, calcular la distancia a la que se encuentra el accidentado,
el tiempo que necesitará para llegar a él, la velocidad y la
trayectoria más adecuada a utilizar para un salvamento
adecuado.
o Agudeza visual para ser capaz de divisar a cierta lejanía, al
sujeto en problemas.
o Percepción del movimiento: en algunas ocasiones no se divisa
a la persona sino el movimiento del agua, lo que alerta al
socorrista de que ocurre algo.
o Calidad perceptiva, siendo posible que con la percepción nos
anticipemos al problema.

21
EJEMPLO PRÁCTICO

Estás trabajando de socorrista y llevas muchas


horas sentado en el mismo lugar mientras vigilas a
los usuarios de las instalaciones. Empiezas a tener
sueño y sientes mucha flojera, pero debes seguir allí
algunas horas más. ¿Qué deberías hacer para
mantenerte activo?

Solución

Una buena manera de estar alerta es pasear por el filo de la piscina,


viendo más de cerca a los clientes y hablando con ellos o llamándoles
la atención en el caso de que fuese posible.

- Análisis de la situación: en este momento se evalúa y contraste


todo lo que está ocurriendo, recurriendo a los conocimientos y
experiencias previas. Esto ayudará a la tomar la decisión más
apropiada para cada momento, realizando así, la actuación más
adecuada.
- Toma de decisión: tras los pasos anteriores, se toma la decisión
más adecuada, dependiendo de todos los factores que hayamos
podido analizar previamente.
- Acción para resolver el problema: ha llegado el momento de
actuar, y para ello, realizaremos una serie de acciones que se dan de
forma enlazada y son las siguientes:
o Entrada al agua, con esta se inicia la acción al salvamento.
o Aproximación al sujeto, tratando de realizarla lo más rápido
posible, utilizando los medios con los que se disponga.
o Control sobre la persona que está en peligro.
o Método de remolque, usaremos el más adecuado según las
circunstancias de cada rescate.
o Extracción del agua, donde sacaremos al sujeto del agua con
seguridad para ponerlo a salvo.
o Diagnóstico y aplicación de primeros auxilios, en el caso de que
fuese necesario, es el momento de aplicar los primeros auxilios
mientras llegan los servicios de emergencia para trasladarlo a
un hospital.
En todo momento y en la medida de lo posible, trataremos de
comunicarnos con el accidentado, ya que, si logramos una
comunicación real y logramos tranquilizarlo, el salvamento
será más sencillo.

- Evaluación final del salvamento: una vez finalizado el salvamento


y cuando el socorrista ya se encuentre descansado y en condiciones,

22
evaluará la situación con el objetivo de mejorar y aprender en cada
rescate para seguir mejorando.

Todas estas acciones se llevan a cabo en un periodo corto de tiempo y de la


forma más rápida posible, excepto la última, que la realizaremos una vez
terminada la actuación.

4.4 El puesto de salvamento


Ya hemos visto anteriormente las necesidades para que la vigilancia sea la
adecuada y el socorrista pueda divisar un sujeto en peligro lo más pronto
posible y así realizar el rescate de la forma más rápida. Además, es
importante que, si utilizamos puesto de salvamento, éstos se encuentren en
buen estado, con el material necesario para evitar una exposición al sol
prolongada del técnico y, además, deberá contar con un fácil acceso para
poder, en el caso de tratarse de una silla elevada, descender fácilmente al
medio acuático sin perder tiempo extra.

Imagen: puesto de salvamento


Fuente: https://empleoytrabajo.org/90-puestos-de-trabajo-para-socorristas-en-
cruz-roja/

23
COMPRUEBA LO QUE SABES

Describe cómo sería el puesto de salvamento perfecto


para una gran rapidez de rescate. Coméntalo en el foro
de la unidad.

24
5. ORGANIZACIÓN DEL SOCORRISMO.

Hoy en la piscina han chocado dos nadadores y otro usuario que estaba
nadando ha sacado a uno de ellos del agua porque ha visto que no
respondía y ha comenzado a realizarle el boca a boca, te acercas corriendo
y observas que el usuario lo está haciendo mal ya el nadador tiene
consciencia y puede dañarlo. Una vez que has atendido al accidentado
acudes a hablar con el usuario, quién te comenta que ha hecho lo que ha
visto en las películas para que expulse el agua que ha podido tragar.

Un salvamento no finaliza cuando la persona ha sido sacada del agua, sino


cuando esa persona está fuera de peligro o ya no puede hacerse nada por
su vida. Por tanto, la función del socorrista no solo se basa en sacar a la
gente del agua, sino a realizar el salvamento completo, en la medida de lo
posible. La organización de salvamento le corresponde a las personas o
instituciones propietarias del lugar donde la acude la gente a bañarse y
están obligadas a que cuentan con la organización más completa y eficaz
posible. Para ello, podemos utilizar la cadena de salvamento, utilizada en
muchos países, entre ellos Bulgaria, del curso Internacional para
Instructores de Salvamento Acuático (1987); en este país, analizando los
accidentes acuáticos, se creó esta cadena de salvamento, en la que
actuarían cuatro eslabones, unidos entre sí, para asegurar el éxito del
socorro; son los siguientes:

1. Puesto de salvamento: con la función de evacuar al accidentado a


la estación de reanimación sin sobrepasar un minuto de su actuación.
Es responsabilidad de los técnicos de salvamento acuático.
2. Estación de reanimación: aquí se realizará el RCP si es necesario.
En ella pueden intervenir médicos o especialistas; su actuación no
sobrepasará los cinco minutos.
3. Transporte: el traslado del accidentado a un centro sanitario, siendo
tratado por un experto durante el traslado.
4. Centro sanitario: se atenderá al accidentado según sus
necesidades, con personal más cualificado y con materiales más
complejos.

5.1 Intervención prehospitalaria ante los cinco


grados de ahogamiento
Ya sabemos que cada ahogamiento es diferente, es imposible encontrarnos
dos casos de ahogados iguales, pero, podemos agrupar estos en cinco
diferentes grados, siendo el grado 1 el de menos afección y el grado 5 el de
mayor gravedad; así el socorrista, conociendo estos diferentes grados,
adecuará su intervención al grado de gravedad del accidentado:

25
- Ahogamientos de grado 1, leve: bañista con dificultades para flotar,
consciente, orientado y colabora. Ha tragado poca agua y muestra tos, pero
su frecuencia respiratoria es normal.

Intervención: el socorrista, tras divisar al sujeto con problemas para flotar,


interviene con presteza lanzándose al agua con material de rescate, si fuese
necesario/posible y controla al bañista ayudándolo a salir del agua.
Después, lo valorará comprobando su consciencia, orientación, si colabora,
si muestra tos y su frecuencia respiratoria. Calma a la víctima y abriga si
fuese necesario, finalizando su actuación a menos que se requiera de
alguna acción más.

RECUERDA

Pasos clave

 Vigilar y acudir con presteza cerca del accidentado.


 Ayudar a salir del agua.
 Valorar la consciencia, respiración y colaboración del accidentado.
 Calmar a la víctima y abrigarla.

- Ahogamientos de grado 2, gravedad media: bañista con dificultades


para flotar, consciente, pero algo desorientado y no colabora. Es capaz de
hablar, ha tragado agua, pero su respiración es superficial y acelerada.

Intervención: interviene para el rescate y comprueba que está consciente


pero desorientado y no colabora; realiza su extracción del agua. Valora al
bañista, comprueba que las vías respiratorias están bien y que puede
hablar, aunque su respiración sea superficial y rápida. Calma al accidentado
y lo abriga.

- Ahogamientos de grado 3, grave: el bañista no es capaz de flotar y


tiene la conciencia alterada, aunque mantiene sus constantes. Respira,
aunque ha tragado una cantidad considerable de agua. Su respiración es
rápida y superficial, su pulso débil y acelerado. Se trata de una víctima
grave.

Intervención: misma intervención para el rescate y extracción el agua y


aviso a un compañero para el plan de emergencias. Valoración de las vías
aéreas; en estos casos puede que el sujeto eche espuma por la boca. En
este grado se requiere de la aplicación de oxígeno a alta concentración, se
comprueba el pulso y se coloca al accidentado en posición lateral de
seguridad (PLS) y se le abriga o tapa con una manta térmica.

26
- Ahogamientos de grado 4: se detecta víctima inmóvil en el agua, aviso
al plan de emergencias mientras accede al agua inmediatamente; en el
primer contacto valora el nivel de consciencia; si está consciente debe abrir
la vía aérea y comprobar su respiración. En el traslado comprobará que su
nivel de consciencia está alterado y respira con mucha dificultad, al extraer
al bañista del agua, el socorrista extraerá el agua de forma segura. Este
presentará frecuencia respiratoria muy elevada y superficial; se necesitará
oxígeno a alta concentración. No encuentra pulso radial, pero sí carotídeo,
que es mucho más débil; colocación de la víctima en PLS, tapa con manta y
traslado urgente ya que se trata de paciente crítico.

- Ahogamientos de grado 5: accidentado en el agua e inmóvil.

Intervención: tras percatarse del sujeto, accede al medio acuático y acude a


rescatar a la víctima. Detecta que el sujeto está inconsciente, abre su vía
aérea y comprueba que no respira y realiza dos insuflaciones de dentro del
agua, antes del traslado. Durante este, va comprobando su actividad
cardíaca y una vez sacado del agua abrir la vía aérea y comprobar si
respira. Si no respira, comenzar con la RCP hasta que lleguen los servicios
de emergencias o lo traslademos a un hospital. Si la víctima recupera la
ventilación, PLS, tapar para que no pierda calor y trasladarlo a un centro
hospitalario.

5.2 Intervención prehospitalaria ante posibles


lesionados medulares.
Aunque nos parezca poco probable, una zambullida puede acabar en lesión
medular. Los accidentes con lesiones en la médula espinal no son muy
habituales, pero sus graves consecuencias explican que se trate de un tema
conocido por la mayoría y es importante que los socorristas acuáticos
dominen las técnicas para una posible intervención de este tipo. Algunos
datos de interés:

- Según médicos de servicios de neurocirugía de cualquier hospital,


han visto al menos, un caso en el que se produjo lesión medular por
tirarse al agua de cabeza.
- Según la Asociación para el Estudio de Lesiones Medulares, el 6,5%
del total de las lesiones medulares que ocurren en España son
causadas por zambullidas, con un total de 50 víctimas anuales y de
las que el 90% sufren hemiplejia o tetraplejia.
- La mayor parte de estos lesionados por zambullidas son hombres
(80%) y jóvenes de entre 15 y 25 años. Ocasionado por tirarse al
agua de cabeza en zonas poco profundas o con obstáculos al fondo.
- Existe una importante labor de prevención de instituciones tanto
públicas como privadas, que están ayudando a disminuir las lesiones

27
medulares por culpa de las zambullidas. En la Unidad de Lesiones
Medulares del Hospital Juan Canalejo de A Coruña, que cuenta con
una unidad de referencia para Galicia, no hubo ningún ingresado en
2004 por esta causa, siendo 12 el número de casos en 1989.

Intervención: cuando el socorrista detecta al accidentado, entrará al agua


rápidamente, pero, en el caso de que haya visto la posible acción que ha
provocado el accidente y tenga sospechas de la grave lesión, tratará de no
provocar turbulencias al lanzarse al medio acuático. Cuando se encuentre
junto a la víctima, tratará de inmovilizar la cabeza, cuello y espalda y
mantendrá la columna vertebral en posición neutra a nivel cervical.
Comprobará el nivel de consciencia y respiración del sujeto durante el
rescate.

En casos como este, el socorrista necesitará ayuda externa, por lo que


activará el plan de emergencias del espacio lo antes posible para poder
ofrecer los cuidados necesarios y la cadena en marcha de la cadena de
supervivencia, pudiendo ser ayudado por algún compañero del centro de
trabajo.

Si disponemos de este, usaremos un tablero espinal para sacar a la víctima


del agua: desde fuera un compañero manejará el utensilio, manteniendo
inmovilizada la columna, sobre todo a la altura de la zona cervical; para un
rescate coordinado es necesaria la comunicación continua de los
rescatadores. Si no se hace pie en la piscina, lo recomendado es utilizar la
patada alternativa (de waterpolo), ya que nos ofrecerá una flotación
dinámica mucho más estable.

Cuando el accidentado se encuentre estabilizado sobre el tablero espinal,


realizaremos la extracción con máximo cuidado, actuando ambos
socorristas y más personal si fuese necesario. El que se encuentra fuera del
agua, se encargará de mantener la columna a nivel cervical inmovilizada y,
el que está en el agua, impulsará suavemente el tablero hasta sacarlo
completamente del agua.

Una vez fuera del agua, se comprobarán de nuevo las constantes vitales y
se inmovilizará el cuello usando un collarín, se abrigará al accidentado y se
trasladará a un centro hospitalario.

EJEMPLO PRÁCTICO

Te encuentras en un rescate y la víctima muestra


síntomas de lesión medular, pero no dispones de
material específico para su traslado. ¿Cuál sería la
mejor forma para evitar que la lesión, en el caso de
que existiese, empeore?

28
Solución

Si no tenemos material específico para este tipo de casos, debemos


improvisarlo, por ejemplo, podríamos utilizar la tabla de una mesa o,
aunque sea algo menos rígido, tablas de la piscina, para ayudarnos a
mantener la espalda del paciente en la posición correcta.

29
6. ENTRENAMIENTO ESPECÍFICO DE LOS
SISTEMAS DE REMOLQUE EN SALVAMENTO
ACUÁTICO.

Para remolcar a las víctimas por el agua sabes que es necesario


desplazarlas por el agua hasta sacarlas de este medio, pero, te imaginas la
teoría que estudiaste, y te resulta muy complicado mantener a una persona
a flote en esta situación. ¿Cómo realizaremos un remolque adecuado para
mantener a la víctima a salvo?

Como ya sabemos, los métodos de remolque más utilizados son los


llamados directos o “cuerpo a cuerpo”, ya que no se necesita material para
realizarlos y, en muchas ocasiones, no contamos con ello para realizar un
rescate. En el caso de contar con material, primaríamos su uso para facilitar
la labor al socorrista, pero, si se actúa sin ayuda externa ni material
auxiliar, este seré el método. Según a Societé Royale de Sauvetage Canadá
(1987), solo se recomienda el uso de este método en estas ocasiones:

- Cuando el accidentado perdió el conocimiento, por lo que no existe


peligro para el rescatador.
- Cuando el accidentado se niega a aceptar ayuda indirecta o no puede
recibirla y no quiere agarrarse.
- Cuando no se dispone de otro material más seguro.
- Cuando, aunque el accidentado sepa nadar, pide ayuda.

El objetivo de cualquier remolque es, como sabemos, transportar al


accidentado desde el lugar del suceso a otro donde exista seguridad. No es
recomendable cambiar el método de remolque, a menos que cambien las
condiciones del momento o el socorrista comience a sentir cansancio
muscular o calambres por agotamiento; en este caso, debe:

- No perder contacto con el accidentado, evitando que se asuste.


- No hacer el cambio bruscamente, tratándolo con calma.
- Avisar, si el accidentado está consciente, del cambio que vamos a
realizar.

VIDEO DE INTERÉS

A continuación, podrás ver un vídeo explicativo de


algunos remolques sin material.

https://www.youtube.com/watch?v=BDqCxnxVifA

30
A continuación, vamos a describir algunos de los métodos más utilizados
por su eficacia. En general, independientemente de las ventajas e
inconvenientes de cada uno, los más seguros son los que trasladan al
accidentado en posición dorsal, y, además, presentan menor resistencia al
avance:

- Nuca – frente: la socorrista sujeta al accidentado con una mano en la


frente y otra en la nuca, realizando una hiperextensión de las
vértebras cervicales.
- Sienes: sujeta al accidentado con ambas manos por las sienes y los
dedos gordos se colocan por detrás de la cabeza, realizando una
extensión de las vértebras cervicales.
- Brazo a la espalda: sujeta al accidentado por su muñeca, que coloca
flexionada a 90 grados en la espalda.
- Axilas: sujeta al accidentado con ambas manos por las axilas.
- Nuca: en una de las manos del socorrista se apoya la nuca del
accidentado.
- Dos brazos a la espalda: similar al de “brazo a la espalda”, pero en
este, el socorrista sujeta los dos brazos, controlándolo con solo una
de las manos.
- Pecho: se sujeta al accidentado rodeando su pecho con un brazo.
- Nadador cansado: en este caso, ayudaremos al nadador que se
apoye en los hombros del socorrista. De modo que naden
conjuntamente, pero con la ayuda del socorrista; puede realizarse de
forma dorsal o ventral.
- Con dos socorristas
- Con tres socorristas
- Un socorrista con dos accidentados.

COMPRUEBA LO QUE SABES

¿Cuáles crees que son los tres mejores métodos de


remolque? Justifica tu respuesta en el foro de la unidad.

ENLACE DE INTERÉS

En el siguiente enlace podrás encontrar un Manual de


acondicionamiento físico y socorrismo acuático del cuerpo
de bomberos de Guadalajara
http://ceis.antiun.net/docus/pdfsonline/m5/M5_Acondiciona
miento_v6_04_socorrismo/M5-Acondicionamiento-v6-04-
socorrismo.pdf

31
ENLACE DE INTERÉS

En el siguiente enlace podrás encontrar sesiones de


entrenamiento para mejorar la condición física del
socorrista

https://www.sosaragon.es/documentos_tecnicos/docum
entos/113761/Seiones_de_entrenamiento_Curso_SOS.pdf

32
7. ASPECTOS PSICOLÓGICOS EN LA FASE
CRÍTICA DEL RESCATE.
Hay una persona en el agua que, aunque parece que no sabe nadar, se
mantiene a flote, observas que traga agua y está entrando en estado de
pánico. Crees que por su altura casi hace pie por lo que le dices que se
relaje y que se apoye, que con patadas de piernas como estaba haciendo
anteriormente es capaz de mantenerse, pero parece que no te escucha.
¿Qué debes hacer en un caso como ese?

7.1 Conducta de la persona que cree ahogarse.


Actitudes y respuesta del socorrista. Manejo de la
situación.
Para el socorrista acuático, es muy importante anteponerse al
comportamiento que pueda tener una persona que cree ahogarse. Cuando
una persona que no sabe nadar o, por cualquier otra causa, cree que se va
a ahogar, adquiere de forma instintiva su comportamiento. Se trata de
luchar por sobrevivir, siendo éste, uno de los instintos más fuertes de los
seres vivos; en este caso, predomina el deseo de salvarse por cualquier
otro. Cuando esto ocurre, se aumenta su fuerza al máximo, se aumenta
también la cantidad de sangre que llega a los músculos, que ocurre en
situaciones de miedo o enfado. Pero, estos movimientos suelen ser
desesperados, descontrolados y simétricos. El sujeto que cree ahogarse no
piensa, solo intenta apoyarse para mantenerse a flote, agarrarse a todo lo
que crea que es seguro; todo aquello que se encuentre fuera del agua, que
es donde quiere mantenerse. Por este motivo, lo más frecuente es que se
agarre a la cabeza, cuello, muñecas o brazos del socorrista, y en contadas
ocasiones al pecho o la cintura.

Imagen: Sujeto ahogándose


Fuente: https://sp.depositphotos.com/26366515/stock-photo-summer-danger.html

33
Esto explica la necesidad del socorrista de conocer, dominar y saber aplicar
de manera sencilla y rápida las técnicas de las zafaduras.

Si la persona accidentada se agarra al socorrista, este deberá saber aplicar


las zafaduras; unas técnicas basadas en defensa personal y judo, pero
adaptadas al medio en el que nos encontramos, que les permitirán salir de
esta situación peligrosa en la que se encuentra.

Conducta a seguir por el socorrista acuático:

- Acudir rápidamente a la persona en riesgo.


- Acercarse y tratar de calmarle hablándole sin necesidad de contacto
físico.
- Si no puede evitar el contacto, situarse a su espalda, realizando un
control o sujeción determinada, tratando de demostrar al accidentado
que quiere ayudarlo y que, si colabora en el remolque, puede flotar
con facilidad.
- Si la persona a la que va a intentar remolcar lo agarra, el socorrista
deberá aplicar lo más rápido posible, las técnicas de zafadura que
veremos más adelante.
- Si el uso de las zafaduras no fuese suficiente, el socorrista o
rescatador se sumergirá, de modo que la persona que piensa que se
ahoga, en este momento lo soltará para buscar mantenerse en la
superficie, donde se encontrará más segura.
- En ningún caso, se utilizarán golpes ni cualquier medio que pueda
dañar a la persona que estamos salvando.

Imagen: remolque acuático


Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Salvamento_acu%C3%A1tico

34
Técnicas de zafadura

Existen técnicas de zafadura muy diversas, pero las más utilizadas son las
siguientes:

a) Para agarres en cabeza y cuello.

Es muy fácil de aplicar; el socorrista pasa una de sus manos girándola por
encima de uno de los brazos de la persona que lo agarra, sujetando su
muñeca o antebrazo y presionando hacia arriba con la otra mano en el
codo del mismo brazo que sujeta, haciendo girar éste y logrando llevárselo
a la espalda, para controlar a la persona que remolca y comenzar con el
método de remolque.

También puede hundirse y a continuación, apoyarse en la persona que lo


ha agarrado para, a continuación, colocarse a la espalda de éste.

b) Para agarres de las manos o muñecas.

Este procedimiento también resulta sencillo: se trata de girar los


antebrazos, de modo que se suelten por la parte donde menos fuerza
puede ejercer la persona que agarra; seguidamente, conseguirá soltarse y
el socorrista controlará los brazos o muñecas del rescatado para comenzar
con el remolque. Si fuese complicado soltarse, podría aprovechar para
realizar el remolque con este agarre.

c) Para agarres por el pecho.

En este tipo de agarres se pueden dar dos casos, que estén los brazos
sujetados o liberados. Si los brazos están sujetos, el socorrista tratará de
hundirse haciendo fuera con los brazos hacia arriba, así como apoyando sus
manos en el cuerpo de la persona que le ha agarrado si fuese necesario.
Cuando esté sumergido, aprovechara para remolcar al accidentado usando
el método por el pecho o situándose tras este y controlarlo y remolcarlo por
los brazos o axilas. En el caso de tener los brazos liberados, el socorrista
colocará sus manos en el cuello del accidentado, pero no abarcando este,
sino colocando una mano sobre la otra y aplicándola al cuello. A
continuación, extenderá los brazos, obligando al sujeto a que te suelte y,
acto seguido, el socorrista realizará un control del accidentado para
remolcarlo.

d) Para agarres por la espalda.

Es una situación complicada de que ocurra, pero si fuese el caso, el


socorrista estiraría sus brazos hacia arriba y atrás para coger la cabeza del
accidentado, a la vez que se sumerge, por lo que obligará al sujeto a voltear
por encima de él, colocándose en la espalda de la persona que quiere
remolcar y, en este momento, no tendría impedimento para ello.

35
También, el socorrista puede coger al accidentado por las muñecas, soltar el
agarre y sumergirse para colocarse a la espalda de éste e iniciar el
remolque.

Imagen: control de zafaduras


Fuente: https://estosemueve.es/tecnicas-de-control-y-zafaduras/

VIDEO DE INTERÉS

En el siguiente enlace podrás ver un video con algunas


técnicas de zafaduras.

https://www.youtube.com/watch?v=GE4Qo7icCxY

7.2 La comunicación aplicada a situaciones de


emergencia.
Para el proceso de comunicación, hemos de tener en cuenta los siguientes
elementos: emisor, mensaje, canal, receptor, código y contexto.

En el caso del socorrismo y salvamento, la comunicación es muy


importante, ya que se trata de un elemento de prevención y complementa
la intervención. El socorrista debe saber comunicar, para informar, prevenir
y controlar la intervención en el caso de que fuese posible.

Existen varios tipos de comunicación; la que utilizamos cada día, es la


comunicación verbal, siendo su código, la voz. La única premisa es que
tanto emisor como receptor, conozcan el mismo lenguaje. Esta puede ser
directa, realizada cara a cara sin instrumentos de por medio o indirecta,

36
pudiendo ser personal, a través de teléfono, email, etc.; o indirecta social,
usada cuando el receptor la sociedad. Para una comunicación fluida y eficaz,
es necesario un leguaje claro y conciso, la dicción correcta, hablar de
manera fluida, que nos aseguremos que se comprende el mensaje y
gesticular, que apoya al mensaje, pero en su justa medida.

Y no verbal, siendo un dato importante en socorrismo porque, la mayoría


de las acciones preventivas son gracias a la comunicación no verbal.

También, la actitud postural cobra gran relevancia en esta labor. Sus


elementos son los siguientes:

- La postura, mostrando el estado de ánimo o grado de alerta. El


socorrista debe estar erguido y vigilando.
- La mirada, dirigida hacia el interlocutor
- Las manos, ya que los gesto ayudar a enfatizar con la comunicación
verbal.
- La distancia corporal, ha de ser adecuada, para evitar demasiada
distancia o muy poca, pudiendo repercutir en la eficiencia de la
vigilancia y la intervención.

Otro método de comunicación es la kinestésico táctil; cobra importancia


en la exploración y valoración del accidentado, ya que este sentido
kinestésico táctil informa de las sensaciones corporales y la posición, siendo
los receptores los órganos tendinosos de Golgi y los husos
neuromusculares, ofreciendo información al accidentado. Además, la
comunicación simbólica y audiovisual es una importante comunicación,
informativa y de prevención, que suele estar plasmada en paneles, señales,
banderas, etc. Que informan, por ejemplo, del estado del mar con banderas
de colores.

Para una comunicación eficaz en el momento de socorro, es importante la


prevención:

- Presentarse e identificarse de manera sencilla, con un tono de voz


tranquilo y las palabras justas.
- Explicar el motivo de la prevención, para que el usuario comprenda
que es común a todos los bañistas como medida preventiva.
- Indicar la conducta correcta, para que el bañista lo adquiera.

A continuación, vamos a ver la comunicación en diferentes situaciones de


una emergencia:

- Con el accidentado: es vital identificarnos, para que el sujeto sepa


quien le está aportando su ayuda y, hemos de hacerlo con voz firme
y sosegada y, si es posible, podemos cogerle la mano o tocarle el
hombro en el momento de la presentación.

37
Tratar de animar y distraer a la víctima es positivo para que este se
olvide del aspecto traumático y se centre en el momento presente,
además, podemos sugerirle que si se tranquiliza y colabora todo irá
mejor. Escuchar a la víctima es evolutivo, aunque a veces para peor,
mostraremos una escucha activa, pudiendo darnos información sobre
su estado. A través de la comunicación, debemos tratar de eliminar
estresores que puedan dificultar el bienestar emocional y físico del
accidentado, ayudando en su recuperación psicológica.
En ningún caso debemos recriminar nada a la víctima, ni
diagnosticarle sin evidencia, evitar gritar o alterarse, porque
provocaríamos alteración en la víctima agravando su estado y evitar
que la víctima siente miedo y se asuste.

- Con el equipo de emergencias: identificarnos y ofrecer nuestra


ayuda si hay un equipo de intervención en el accidente; si estamos al
cargo de la intervención, informaremos y pediremos ayuda al equipo
de urgencias, pediremos opinión ante determinadas intervenciones y
dirigiremos las maniobras colectivas utilizando voz clara y firme para
dar las indicaciones técnicas y que se realicen correctamente.
No debemos nunca opinar sin conocimiento, recriminar una mala
acción de un compañero o gritar ni alterar el trabajo en equipo.
- Con personas agitadas o violentas: debemos tratar de controlar la
situación manteniendo la calma, si es necesario, pediremos ayuda a
los servicios de orden público.

7.3 Técnicas de control de la ansiedad para el propio


socorrista.
En el caso del socorrismo, podemos distinguir cuatro aspectos básicos que
podrían alterar el estado del técnico:

- Crisis: situación de amenaza sobre el equilibrio personal.


- Emergencia: acontecimiento que requiere de intervención inmediata.
- Desastre: gran desgracia o fatalidad que pone a la población en
alerta y demanda el aumento de recursos e infraestructuras
sanitarias, lo que conlleva un aumento de víctimas y damnificados.
- Catástrofes: suceso fatal que desborda a todos los servicios.

A grandes rasgos, estos son algunas de las alteraciones que pueden causar:
temblores, miedo y ansiedad, confusión, amnesia, agarrotamiento,
negación…

Las alteraciones anteriores las podemos agrupar en tres niveles:

- Fisiológico: se trata de cambios y sensaciones corporales.


- Cognitivo: se trata del procesamiento y organización de la
información para una respuesta al accidente.

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- Motriz: respuesta del sistema músculo-esquelético.

Para un rescate en las mejores condiciones posibles, el socorrista debe


saber controlar su propia ansiedad, para ello, debe conocer métodos de
relajación y respiración.

Una técnica de relajación enseña a una persona a controlar el nivel de


activación corporal sin ayuda externa, se trata de unas técnicas basadas en
la meditación. La relajación constituye un proceso psicofisiológico
interactivo, ya que lo fisiológico y lo psicológico no son independientes, sino
que actúan integrando el proceso como causa y, por consiguiente, su
producto.

Debemos tener en cuenta que la tensión o activación emocional suele estar


producida por pensamientos, condiciones externas o conductas; no se trata
de conductas aisladas, sino que son mantenidos de forma sistemática en
nuestros pensamientos.

La respiración se basa en un control de ésta, donde primero se realiza de


forma voluntaria y después será de manera automatizada. Se trata de usar
completamente los pulmones tratando de respirar de forma diafragmática
completa, usando un ritmo más lento. La respiración diafragmática ayuda a
la activación parasimpática y, el movimiento del diafragma provoca que el
contenido abdominal estimule el nervio vago, causando la activación
parasimpática; además, estimula el plexo solar y el nervio vago derecho,
activando al sistema nervioso parasimpático.

El incremento de los niveles de CO2 conlleva efectos en el sistema nervioso


central y periférico, disminuye la tasa cardíaca, vasodilatación periférica,
estimula la secreción gástrica, depresión de la actividad cortical, etc.

Imagen: control de la respiración

Fuente: https://www.psico.mx/articulos/tres-ejercicios-de-respiracion-para-
relajarse

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RESUMEN
En el medio acuático, es común observar conductas inadecuadas que ponen
en riesgo a nuestros usuarios, para evitarlas, es importante la existencia de
algunas medidas preventivas, como las piscinas valladas, mantener una
vigilancia constante, evitar zambullidas, saltos, carreras y accesorios de
limpieza como juego y evitar el uso de aparatos eléctricos en el agua;
además, es importante, para un mantenimiento de la instalación, el
seguimiento de algunos protocolos para evitar el deterioro de la maquinaria.

Para un buen conocimiento del agua, es importante que conozcamos el


principio de Arquímedes y flotabilidad y, además, saber que la ropa, en
ciertas ocasiones es preferible dejársela puesta, ya que puede
proporcionarnos una flotabilidad extra. Sobre el socorrismo acuático,
sabemos que su historia actual es corta, pero nació a la vez que la natación.
El socorrismo es importante, ya que al año mueren 200.000 personas
ahogadas, una tercera parte de los accidentes de transporte.

Para definir el perfil del socorrista, debemos olvidarnos de los tópicos y


saber que, un buen socorrista, además de poseer la titulación competente,
debe poseer unas cualidades humanas especiales, además de un dominio
del medio acuático. Para una buena labor del socorrista, no debemos
olvidarnos de los principios generales del socorrismo acuático, que son
prevención, vigilancia, control, presteza, diagnóstico y actuación, siendo
también muy importante seguir cautelosamente las pautas en el
salvamento: percepción del problema, análisis de la situación, toma de
decisión, acción para resolver el problema y por último la evaluación final
del salvamento.

Para un salvamento adecuado, podemos utilizar la cadena de salvamento,


que se utiliza en muchos países y nos ayuda a asegurar el socorro, los
cuatro eslabones principales tratan del buen uso del puesto de salvamento,
la estación de reanimación, el transporte y el centro sanitario.

Además, es importante saber que, según el grado de ahogamiento, la


intervención será diferente, siendo el grado 1 leve, grado 2 gravedad
media, grado 3 grave, grado 4 y grado 5. Y debemos tener en cuenta que,
si sospechamos de lesión medular, hemos de tener especial cuidado a la
inmovilización de la espina dorsal.

Para un transporte seguro y rápido, el socorrista debe conocer los distintos


sistemas de remolque y los utilizará, siempre que no ponga en peligro su
vida. Se llaman directos o cuerpo a cuerpo, ya que no se requiere material
para su realización y no encontramos los siguientes: Nuca – frente, sienes,
brazo a la espalda, axilas, nuca, dos brazos a la espalda, al pecho, si se
trata de un nadador cansado, con dos o tres socorrista o un socorrista con
dos accidentados.

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