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2 - Adam Smith

Adam Smith, figura clave en la economía, emergió en el contexto de la Revolución Industrial, donde se transformaron las estructuras productivas y sociales. Su obra 'La riqueza de las naciones' aborda la naturaleza del sistema económico, el valor y la distribución, destacando la importancia del interés individual como motor de la actividad económica. Smith defendía el libre comercio y la división del trabajo como esenciales para el crecimiento económico, mientras criticaba el mercantilismo y proponía un papel limitado del Estado en la economía.

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Adam Smith, figura clave en la economía, emergió en el contexto de la Revolución Industrial, donde se transformaron las estructuras productivas y sociales. Su obra 'La riqueza de las naciones' aborda la naturaleza del sistema económico, el valor y la distribución, destacando la importancia del interés individual como motor de la actividad económica. Smith defendía el libre comercio y la división del trabajo como esenciales para el crecimiento económico, mientras criticaba el mercantilismo y proponía un papel limitado del Estado en la economía.

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ADAM SMITH (1723-1790)

El contexto histórico del surgimiento de la ciencia económica fue la


Primera Revolución Industrial (1750-1850), originada en Inglaterra y sur de
Escocia.
La Revolución Industrial fue fundamentalmente una revolución
productiva, es decir, un salto cualitativo en la capacidad de producción y
acumulación de bienes.
Su significado trasciende la actividad fabril para convertirse en un
acontecimiento mucho más amplio: fue una revolución social, que afectó la
estructura institucional, cultural, política y social.
Los antecedentes de la Revolución Industrial fueron:
• Las transformaciones agrícolas (de propiedad, técnicas, etc.)
• Los recursos acumulados en la época mercantilista colonial.
• Las migraciones del campo a las ciudades (explosión urbana)
En lo económico se expresó fundamentalmente en:
• La creación y utilización de nuevos tipos de bienes de capital.
• La aplicación de nuevas fuentes de energía inanimada.
• El desarrollo y aplicación de nuevas técnicas y principios
científicos en la producción.
Todo lo anterior conjugado, generó un gran aumento de la
productividad, por lo tanto, más excedente, y un proceso acelerado de
acumulación.
Los cambios de la Revolución Industrial se pueden resumir en:
• Uso de máquinas (por ejemplo el telar mecánico, etc.)
• Uso intensivo de metales.
• Invención de la máquina de vapor.
• Confluencia de lo anterior con la creación del ferrocarril y del
barco a vapor, incrementándose enormemente el comercio
internacional.
• Surgimiento de nuevas clases sociales: la burguesía y el
proletariado.
• División del mundo en centro y periferia.
En este contexto histórico surgen las dos figuras más célebres de la
economía:
• Adam Smith (1723-1790), que anticipó las realizaciones de la
Revolución Industrial y fue autor de sus reglas orientadoras.
• Carlos Marx (1818-1883), crítico del poder que la Revolución
Industrial otorgó a los dueños de los medios de producción, y
crítico de la pobreza y opresión que la industrialización significó
para los trabajadores.

Adam Smith no llegó a ver gran cosa del proceso que se llamaría luego
Revolución Industrial, y su obra principal, “La riqueza de las naciones”, se
publicó en 1776, es decir, antes que ocurriera la mayor parte del proceso de la
Revolución Industrial.
Adam Smith fue fundamentalmente un enemigo del viejo orden
mercantilista.
Quedó fascinado con la división del trabajo, que vio en una fábrica de
alfileres, en la que cada trabajador era un experto en una minúscula parte del

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ADAM SMITH (1723-1790)
proceso. De esta especialización provino la mayor productividad y la necesidad
del intercambio.
“La riqueza de las naciones” se caracteriza por su extensión, desorden,
buena prosa y relatos curiosos. En ella se destacan tres temas fundamentales:
1. La naturaleza del sistema económico.
2. El valor y la distribución.
3. Las políticas del Estado.

Para Adam Smith el incentivo fundamental de la actividad económica es


el interés individual. La acción de conseguir el interés individual, en forma
privada y competitiva, es la fuente del máximo bien público. Esto representa un
cambio con respecto a la visión que se tenía desde la antigüedad hacia quienes
se dedicaban a enriquecerse.
Para Adam Smith, el “egoísmo económico” es inherente a la naturaleza
misma del “hombre económico”. Pero como cada “hombre económico” se
encuentra en la sociedad, en la que su “egoísmo económico” choca con el de
los demás, la existencia de la sociedad sólo resulta posible como una
“comunidad comercial” de trabajo y cambio entre las personas.
Adam Smith no admite la posibilidad de que la sociedad exista sin el
intercambio de mercancías, sin el egoísmo de los sujetos económicos, sin la
competencia y el deseo de lucro.

El valor y la distribución, es decir, los precios y la adjudicación del


producto, fueron precisados por Adam Smith como los temas centrales para
entender la economía, pero sus explicaciones presentan ambigüedades.
Comparó el agua y el diamante, la importancia que tienen para la vida y
la diferencia de sus precios. De aquí proviene la diferencia entre:
• Valor de Uso (utilidad)
• Valor de Cambio (capacidad para el intercambio)
El agua tiene un alto valor de uso pero un bajo valor de cambio, a la
inversa del diamante.
Adam Smith dejó de lado el valor de uso y analizó el valor de cambio,
según el cual el valor de cualquier mercancía se mide por la cantidad de trabajo
por la que puede ser cambiada. “El trabajo es la medida real del valor de
cambio de todos los bienes”.
Pero en otro párrafo dice que el valor de cambio “depende de todos los
costes de producción de los bienes”, con lo cual crea una ambigüedad que no
resolvió.
Adam Smith y otros economistas clásicos insistieron una y otra vez que
Precio y Valor no podían identificarse. El valor lo consideraba independiente de
los caprichos del mercado. Los precios nominales (o de mercado) podían
fluctuar, pero el valor permanecía constante e invariable.
Dado que los precios de mercado son demasiado volátiles, no resultan
útiles para medir los cambios en la producción entre los distintos períodos, por
lo que era necesario encontrar una medida estable e invariable. Y afirmó que el
trabajo es “la medida del valor”.
El precio natural o real de los bienes, es decir, el valor, está
compuesto por tres elementos: los salarios, las rentas (el ingreso de los

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ADAM SMITH (1723-1790)
propietarios de la tierra), y los beneficios (el ingreso de los propietarios del
capital). Por lo tanto, el precio real es el precio resultante de la división del
trabajo, y está determinado por el trabajo.
El precio de mercado o nominal, puede no corresponderse con estas
especificaciones. Si esto fuese así, era de esperar que las fuerzas de la
competencia empujaran el precio de mercado hacia el precio natural, mediante
la acción de lo que denominó “la mano invisible” del mercado.
El precio de mercado es el precio de los productos en dinero, y puede
diferenciarse del precio natural o real ya sea por interferencia del gobierno, con
impuestos o concesiones de privilegios, o por los intereses privados, con precios
impuestos por los monopolios. Estas interferencias que tienden a constreñir el
comportamiento del mercado, eran para Adam Smith socialmente reprensibles.
Con respecto a la participación en los ingresos procedentes de la venta
del producto (la distribución), que debe hacerse entre trabajadores,
terratenientes y capitalistas, Adam Smith volvió a ser ambiguo.
El salario era en general, el costo de atraer al trabajador a su trabajo y
mantenerlo para que siguiera desempeñándolo. Sobre esta base, David Ricardo
formularía la ley según la cual el obrero percibe el salario mínimo indispensable
para su supervivencia.
Si el precio real está determinado por el trabajo, es el trabajador a quien
corresponde el provecho obtenido de la venta del producto. En este caso ¿de
dónde sale el beneficio o remuneración que obtiene el capitalista?
Para Adam Smith sale de una exacción (cobro ilegal y violento) por parte
del capitalista sobre la legítima porción perteneciente al trabajador, y que se
manifiesta en la diferencia entre el valor creado por el trabajador y su salario.
Esta noción fue elaborada y refinada por David Ricardo y principalmente
por Carlos Marx con su teoría de la plusvalía, que tanto incidiría en la historia
posterior.
Con respecto a la renta de la tierra, luego de decir que es un
componente del precio (el precio como suma del salario del trabajador, el
beneficio del capitalista y la renta del terrateniente), la convierte en un
sobrante de los ingresos por ventas, luego de ser deducidos los salarios y los
beneficios.

Sobre la política pública referente a los factores que estimulan el


crecimiento económico, es partidario fervoroso de la libertad de comercio,
tanto interior como internacional.
Sólo con libre comercio puede avanzarse hacia la especialización, y
establecer el intercambio necesario para satisfacer las necesidades del
consumidor.
Para Adam Smith, cuanto mayor sea el área de libre comercio, mayor
será la especialización y mayor la productividad.
Con libertad de comercio, mayor intercambio, más especialización,
mayor productividad y mayor satisfacción de necesidades.
El intercambio creciente impulsa la división del trabajo, que se verá
limitada por el tamaño del mercado. Por ende, cuanto más grande sea el
mercado, mayor división del trabajo.

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ADAM SMITH (1723-1790)
El criterio de Adam Smith sobre la división del trabajo fue llevado luego
por otros economistas al plano internacional.
El libre comercio fue un duro ataque de Adam Smith contra el
mercantilismo proteccionista, que consideraba a la restricción del intercambio
como forma de acumular oro y plata.
Por el contrario, él consideraba que los metales preciosos vendrían del
extranjero a comprar los productos manufacturados en el país, que encierran el
trabajo como fuente original de la riqueza.
Sólo verá la necesidad de aranceles en los casos de industrias para la
defensa nacional o como parte de las represalias económicas a otros países.
Adam Smith fue enemigo de las asociaciones entre capitalistas o
trabajadores, porque consideraba que perjudican al consumidor.
El Estado se debería limitar a:
• La defensa común.
• La administración de la justicia.
• La construcción de algunas obras públicas que el interés privado
no realice.
Y para el mantenimiento del Estado proponía un impuesto proporcional
sobre la renta.

Nota: Esta síntesis ha sido elaborada por el profesor Eduardo L. Gorosito.

“Toda proposición de una nueva ley o de un reglamento de comercio, que procede de


esta clase de personas [clase propietaria] deberá analizarse siempre con la mayor
desconfianza, y nunca deberá adoptarse como no sea después de un largo y minucioso
examen llevado a cabo con la atención más escrupulosa a la par que desconfiada. Ese
orden de proposiciones proviene de una clase de gente, cuyos intereses no suelen
coincidir exactamente con los de la comunidad y más bien tienden a deslumbrarla y a
oprimirla, como la experiencia lo ha demostrado en muchas ocasiones”.

Adam Smith (La Riqueza de las Naciones, FCE, p. 241)

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