Comentario Hannah Arendt
El presente fragmento que servirá de objeto para la realización de este comentario
pertenece a Hannah Arendt. Esta filósofa vive en un siglo marcado por grandes
conflictos políticos, como la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la crisis
económica y política de Alemania y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
Hannah Arendt estudió filosofía en la Universidad de Marburgo con Martin
Heidegger y Karl Jaspers. Tras la llegada de Hitler al poder se exilió a Francia donde
trabajó ayudando a judíos. En 1941 huyó a Estados Unidos, donde desarrolló su
carrera. Publicó obras como Los orígenes de totalitarismo (1951), La condición
humana (1958) y tras asistir al juicio de Adolf Eichmann en Jerusalén en el 1961
publica Eichmann en Jerusalén (1963)
El tema del texto son los regímenes totalitarios. La tesis es que la iniciativa
individual, espiritual y artística es una amenaza para el totalitarismo. Otra idea
secundaria que encontramos en el texto es que la dominación total pretende
controlar todos los campos de la vida, sin permitir libertad alguna.
Para una correcta comprensión del texto es necesario estudiar la teoría de Hannah
Arendt desde su inicio.
Hannah Arendt está altamente influenciada por el existencialismo de la época, y
considera que los seres humanos habitamos el mundo, lo transformamos a través
de nuestras actividades. Ella hace una distinción entres dos tipos de actividades que
realizamos: la actividad teórica o vida contemplativa (relacionada con la actividad
intelectual pura) y la vida activa (relacionada con las actividades prácticas). En esta
última se centra nuestra autora.
Dentro de la vida activa, realiza una distinción entre los tipos de actividades que
desarrolla el ser humano. En primer lugar, está la labor, su propósito es preservar la
vida humana y por lo tanto es donde los seres humanos somos menos libres. En
segundo lugar tenemos el trabajo, que implica la actividad creativa y a través de él
se crea un mundo artificial de “cosas”. Por último, tenemos la acción, el lugar de la
política, donde se revela la identidad única de cada ser humano, denominado
pluralidad. Esta es la esfera que nos sitúa como animal político (a la manera de
Aristóteles).
Otra distinción fundamental que hace Hannah Arendt es la de la esfera privada, que
se rige por las necesidades básicas y donde hay relaciones desiguales, y la esfera
pública, donde se manifiesta la pluralidad humana y se construye una igualdad
artificial.
Arendt sostiene que el pensamiento griego excluía del marco económico todo lo
relacionado con la actividad laboral, pero observa que en la época moderna surge
una tercera esfera “lo social” que desdibuja los límites entre lo público y lo privado, y
convierte la economía en una preocupación pública. Esto provoca que la política se
convierta en una actividad que sólo puede ser ejercida por especialistas. Arendt
encuentra esto inaceptable, ya que la política debía ser un espacio de pluralidad.
Como ya hemos mencionado, la igualdad política de esta autora es una
construcción artificial, para entender esto, debemos hacer una distinción entre dos
tipos de igualdad: en primer lugar, la igualdad natural, esta se relaciona con el hecho
de que todos habitamos el mundo de la misma manera, y es ajena a la política; en
segundo lugar, la igualdad política, que es artificial y permite la acción en la esfera
pública.
La igualdad, por lo tanto, es un resultado de la organización política. Ante esto,
Arendt sostiene que existe una tensión entre la igualdad necesaria para la política y
la diferenciación natural de los individuos. Ella insiste en que la pluralidad humana
es la condición fundamental de la política. La política es la esfera del debate y la
persuasión, no de la fuerza y la violencia, estas son señales de un fenómeno político
que marcó el siglo XX: el totalitarismo.
Esto nos permite explicar la tesis del texto. Arendt considera el totalitarismo como
una forma de gobierno totalmente nueva y que a diferencia de las dictaduras
tradicionales, esta busca un dominio total de todos los aspectos de la vida humana.
Este tipo de regímenes utilizan el terror contra personas inocentes de la sociedad,
que mantiene a la población en un estado de miedo y sumisión constante.
El totalitarismo busca eliminar los espacios de participación política, suprimiendo la
pluralidad de opiniones y la capacidad de la ciudadanía para actuar políticamente.
Convierte a los individuos en una masa manipulable y en palabras de Arendt “La
iniciativa individual es tan peligrosa para el totalitarismo como lo es la iniciativa del
gánster para el populacho, y ambas son más peligrosas que la simple oposición
política”.
Busca eliminar cualquier acción impredecible, como es señalado en el texto “La
dominación total no permite la libre iniciativa en ningún campo de la vida, ni ninguna
actividad que no sea enteramente previsible” Esto se debe a que la individualidad y
la espontaneidad son manifestaciones de la libertad humana, cosa que el
totalitarismo intenta eliminar.
Arendt considera el totalitarismo como el resultado de ciertas condiciones de la
modernidad, tales como: las consecuencias de los pasados imperiales de algunas
regiones, el vacío creado por el debilitamiento de las estructuras políticas
tradicionales y la facilidad de manipular a la población debido a la pérdida de
vínculos comunitarios.
Estos regímenes cargados de violencia provocan que los límites entre el bien y el
mal se desdibujen, provocando que personas normales cometan los crímenes más
atroces solo por cumplir órdenes. Esto es lo que se denomina “La banalidad del mal”
Tras asistir al juicio de Eichmann en Jerusalén, Arendt desarrolló el concepto dde la
banalidad del mal, al observar que Eichmann era un burócrata mediocre que solo
obedecía, y no reflexionaba sobre las consecuencias de sus actos. Esto la lleva a
reflexionar sobre el papel del pensamiento como facultad política, en sus palabras,
“El totalitarismo en el poder sustituye invariablemente a todos los talentos de
primera fila, sean cuales fueren sus simpatías, por aquellos fanáticos y chiflados
cuya falta de inteligencia y de creatividad sigue siendo la mejor garantía de su
lealtad”
En conclusión, la filosofía de Hannah Arendt ha tenido un gran impacto en distintas
corrientes del pensamiento contemporáneo. Autores como Jürgen Habermas
retomaron su énfasis en la deliberación pública y la participación ciudadana,
mientras que Michel Foucalt utiliza como pensamiento clave su reflexión sobre el
poder y la violencia. Además, inspira el feminismo con su defensa de la acción
política y la esfera pública, en pensadores como Seyla Benhabib y Chantal Mouffe.
Hannah Arendt nos deja una filosofía que nos invita a pensar criticamente y a
asumir la responsabilidad ética en la vida política.