FACULTAD DE DERECHO Y HUMANIDADES
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE DERECHO
Competencia para otorgar la libertad definitiva por redención de
pena en el Código de Ejecución Penal Peruano - 2024
TESIS PARA OBTENER EL TÍTULO PROFESIONAL DE:
Abogada
AUTORA:
Fiestas Eche, Luz Mercedes Del Carmen ([Link]/ 0000-0002-9525-3283)
ASESOR:
Dr. Villalta Urbina, Leonel ([Link]/ 0000-0002-2624-7592)
LÍNEA DE INVESTIGACIÓN:
Derecho Penal, Procesal Penal, Sistema de Penas, Causas y Formas del
Fenómeno Criminal
LÍNEA DE RESPONSABILIDAD SOCIAL UNIVERSITARIA:
Fortalecimiento de la democracia, liderazgo y ciudadanía
PIURA – PERÚ
2024
DEDICATORIA
Dedico la presente, especialmente a mis padres,
porque siempre se esforzaron por mi bienestar, y
por mi formación tanto personal como profesional,
con valores, pero sobre todo con el amor y
respeto hacia nuestro creador; asimismo; se lo
dedico a mis hijos, porque son mi principal motivo
a seguir superándome.
No hay nada más gratificante, que aspirar al
orgullo de aquellos, quienes te dan la vida, y a
quienes das la vida.
iv
AGRADECIMIENTO
A mis padres, por su esfuerzo y apoyo incondicional
para mi formación, y deseos de verme realizada, a
mis hermanos por su apoyo incondicional conmigo,
y sobre todo a Dios, porque siempre me ayudó a
superar cada prueba que se me presentó.
Gracias infinitas, no me alcanzará la vida, para
terminar de agradecer la generosidad de mi gran
Familia, y sobre todo Gracias a Dios por su fortaleza
v
ÍNDICE DE CONTENIDOS
Carátula ................................................................................................................... i
Declaratoria de autenticidad del asesor ................................................................. ii
Declaratoria de originalidad del autor ..................................................................... iii
Dedicatoria............................................................................................................. iv
Agradecimiento........................................................................................................ v
Índice de contenidos............................................................................................... vi
Índice de tablas .................................................................................................... vii
Resumen ............................................................................................................. viii
Abstract ................................................................................................................. ix
I. INTRODUCCIÓN ............................................................................................ 1
II. METODOLOGÍA ........................................................................................... 20
III. RESULTADOS ............................................................................................. 24
IV. DISCUSIÓN ................................................................................................... 37
V. CONCLUSIONES ......................................................................................... 46
VI. RECOMENDACIONES.................................................................................. 47
REFERENCIAS .................................................................................................... 48
ANEXOS
vi
ÍNDICE DE TABLAS
Tabla 1. Tabla de validación de instrumento Guía de Entrevista ...................... 23
Tabla 2. Resultados de entrevista del objetivo específico 1 .............................. 24
Tabla 3: Resultados de entrevista del objetivo específico 2 .............................. 27
Tabla 4: Resultados de entrevista del objetivo específico 3.............................. 33
Tabla 5: Resultados de entrevista del objetivo general ..................................... 35
vii
RESUMEN
La presente Tesis titulada “Fundamentos para variar la competencia del
funcionario que otorga la libertad por redención de pena en el Código de Ejecución
Penal Peruano”, tiene como objetivo general establecer fundamentos jurídicos para
variar la competencia para el otorgamiento de la libertad al interno condenado que
se ha acogido al beneficio penitenciario de redención de pena por el trabajo y
estudio y ha redimido parte de su pena.
En la primera parte de este trabajo, se hace un análisis de la realidad
problemática, luego se estudia los beneficios penitenciarios, fundamentalmente del
beneficio penitenciario de redención de pena por el trabajo y estudio;
posteriormente se analiza la cuestión de la competencia para otorgar la libertad por
cumplimiento de condena si el interno ha redimido parte de la pena por el trabajo o
estudio y finalmente se examina los principios de ejecución penal que sirven de
fundamento para variar dicha competencia.
Este trabajo es de tipo no experimental, ya que no se manipulan las variables;
se sigue un diseño descriptivo, analítico y propositivo, ya que la investigadora
describe y analiza el problema investigado y sobre la base de esto hace una
propuesta de modificación legislativa para corregir el problema jurídico estudiado.
Palabras clave: Derecho de los Prisioneros, Derechos Humanos, Beneficio
Penitenciario, Derecho Penal.
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I. INTRODUCCIÓN
Durante la ejecución de una pena, que implique la privación de la libertad, el
trabajo y el estudio constituyen técnicas de tratamiento penitenciario que tienen por
finalidad la reeducación, rehabilitación y la reincorporación del penado a la
sociedad. Estas técnicas pretenden, en teoría, que el interno condenado por la
comisión de algún delito, adopte, durante la ejecución de la pena, un cambio de
conducta positivo, que aprenda un oficio o profesión que le permita reintegrarse
positivamente a la sociedad.
Por razones de política criminal, se ha establecido que el interno que trabaja
o estudia durante la ejecución de la pena, disminuye parte de su condena, ello
según el mecanismo de redención, puede ser a razón de dos, cuatro, cinco, seis, o
siete días de trabajo o estudio por un día de pena privativa de libertad; esto va a
depender del delito que ha cometido y de la etapa del régimen penitenciario en que
se encuentre el interno; conforme lo prescribe el Art. 44 del Código de Ejecución
Penal (en adelante CEP). En esto constituye el beneficio penitenciario de redención
de pena por el trabajo y/o estudio.
La finalidad de la redención de pena por el trabajo y el estudio, es lograr que
el interno cambie su conducta y adopte hábitos positivos que impidan reincidir en
el delito y reintegrarse a la sociedad. Como se observa, la finalidad de este
beneficio, no es solo la disminución del tiempo de permanencia en la cárcel, sino
fundamentalmente que el interno se resocializa y no reincida en la comisión de
delitos; sin embargo, la realidad penitenciaria nos indica que se utiliza este beneficio
penitenciario de manera mecánica para reducir parte de la pena y egresar antes de
cumplir la totalidad de la pena.
Según el Instituto Nacional Penitenciario, en lo sucesivo el INPE (2021) en su
Informe Estadístico del mes de mayo de 2021, la población penitenciaria peruana
excedía en un 112% la capacidad de albergue; esta situación se ha mantenido
hasta el mes de enero de 2022 (INPE, 2022) (época en la que se comenzó a
redactar el presente informe); es decir, existe hacinamiento, lo que trae consigo una
serie de carencias carcelarias, por lo que se puede afirmar que esta población
carcelaria en exceso no tiene vacante en el sistema penitenciario.
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El hacinamiento al que se hace referencia, es una de las razones por las que
no se brinda al interno alternativas para que trabaje o estudie, lo que explica que,
según el Informe Estadístico Final de Tratamiento Penitenciario (INPE, 2020), en el
año 2020, del 100% de la población interna sólo el 33.1% se encuentran registrados
en algún programa de educación y trabajo penitenciario y el 67% de la población
penitenciaria no trabaja ni estudia.
Esta situación es más crítica entre la población penitenciaria joven, es decir,
en internos que tienen entre 18 y 29 años de edad en que el 15% realizaron trabajo
penitenciario y el 11% se matricularon en algún programa de educación y el 74%
no estudiaron ni trabajaron (INPE, 2020). Esto es preocupante porque es
precisamente esta población penitenciaria en la que se debe poner énfasis en la
resocialización ya que son internos que, en su mayoría, egresarán a una edad en
la que interactuarán con los demás miembros de la sociedad y requerirán tener las
habilidades para socializar con sus semejantes.
Las razones por las cuales las personas privadas de su libertad no trabajan o
estudian, son múltiples, a saber: la falta de una política penitenciaria que dé la
importancia debida la resocialización, falta de presupuesto del INPE para diseñar,
organizar y ejecutar talleres, el hacinamiento carcelario, falta de voluntad de los
internos para realizar labores productivas, falta de participación de la sociedad civil,
entre otras.
A pesar de lo mencionado en los párrafos precedentes, es curioso observar
que muchos internos egresan de las cárceles acogiéndose al beneficio
penitenciario de redención de pena por el trabajo y educación, lo cual es
contradictorio, pues, si no hay oportunidades laborales o de estudio en los
establecimientos penitenciarios -los informes del INPE así lo confirman-, los
internos no podrían redimir parte de su pena. Una explicación a esta situación es
que debido a la corrupción que existe en las cárceles, en los Informes Técnico
Penitenciario, de manera fraudulenta se les otorga certificados de trabajo, para
acreditar horas de trabajo, sin que realmente hayan laborado, sólo con el propósito
de favorecerlos y se les reduzca la pena. Es común escuchar entre la población
penitenciaria, familiares de los internos, abogados y otros que los internos pagan
su “ley laboral”, esto no es otra cosa que pagos ilícitos a la administración
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penitenciaria para que les otorguen certificados de trabajo falsos y los favorezcan
en los informes técnicos para el otorgamiento de un beneficio penitenciario.
Un caso emblemático en el que se observa la situación antes descrita, es el
de Antauro Humala Tasso, quien fue condenado por delitos graves como asesinato,
secuestro y otros, y se le redujo parte de su pena por el trabajo y estudio; según
informó el INPE, el referido interno, acumuló 3,667 días, de estudio y trabajo,
mientras se encontraba privado de libertad; ello le permitió redimir su condena en
un año y siete meses (Escriba, 2022), motivo por el cual egresó del establecimiento
penitenciario antes de cumplir la totalidad de su condena. Esto, aparentemente está
de acuerdo a ley; sin embargo, lo curioso del caso es que según el Informe del
INPE, el ex interno Humala laboró preparando postres navideños, platos fríos y
elaborando adornos del personaje Hello Kitty, pero el referido ex - interno en
diversas declaraciones a la prensa, con palabras irreproducibles, ha negado haber
realizado tales labores que su trabajo ha sido escribir cuatro libros durante su
permanencia en el penal, es decir un trabajo intelectual y que el INPE no lo ha
reconocido. Si el ex interno afirma que no trabajó y el INPE afirma lo contrario, se
evidencia que el otorgamiento del beneficio al señor Humala fue irregular, ya que
el informe del Concejo Técnico del INPE contenía datos falsos para favorecerlo.
Esta cuestión problemática, a criterio de la tesista y de los participantes en
este estudio, se debe a que no existe control judicial en este procedimiento, pues
la misma autoridad administrativa penitenciaria encargada de elaborar el
expediente de redención, es la misma que concede la libertad definitiva; en otras
palabras, el INPE es juez y parte. Al no existir control judicial, no se verifica el
cumplimiento de la finalidad resocializadora para la cual se creó este beneficio
penitenciario.
Como se viene señalando, actualmente, el funcionario competente para
otorgar la libertad definitiva, por cumplimiento de la pena por redención de pena por
trabajo y estudio, es el director del Establecimiento Penitenciario, de acuerdo a lo
que establece el último párrafo del Artículo 210° del Reglamento del CEP. Sin
embargo, la suscrita considera que, para garantizar el cumplimiento de los fines de
la redención de la pena por el trabajo y el estudio, debe ser la autoridad
jurisdiccional quien, en una audiencia especial, compruebe que el interno
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efectivamente haya trabajado o estudiado y que se haya avanzado o alcanzado la
resocialización.
Uno de los principios del sistema penitenciario es el de judicialización, según
el cual, las penas son ejecutadas por la administración penitenciaria, pero son
supervisadas, controladas y, de ser el caso, intervenidas por el órgano judicial
(literal c, del artículo 5 del D. Leg. N° 1328), esto concuerda con el Artículo VI del
T.P. del Código Penal (C.P.). En otros términos, el juez penal, debe garantizar que
la ejecución de la pena no solo sea respetuosa de los derechos fundamentales del
interno, sino que también debe verificar que se cumplan los fines del tratamiento
resocializador. Así, en el caso del otorgamiento de un beneficio penitenciario, el
juez debe garantizar que en este procedimiento no solo se cumplan los requisitos
legales, sino también los fines de la pena y que el procedimiento esté libre de actos
de corruptela.
El objetivo del INPE es lograr la resocialización y reinserción de la persona
privada de su libertad y, un indicador para medir el logro de dicho objetivo, es
conocer el número de veces que un interno reingresa a un establecimiento
penitenciario, es decir, si el interno reincide en el delito o comete otros. Del análisis
de los informes antes mencionados se observa que existe un alto índice de
reingresantes, es decir, hay una gran cantidad de internos que han vuelto a
delinquir y han sido ingresados nuevamente al establecimiento penitenciario, sobre
todo en delitos contra el patrimonio, delitos contra la seguridad pública y delitos
contra la libertad. Por esto se puede concluir que no se está logrando el fin
resocializador.
La problemática antes descrita, llevó a la investigadora a formularse el
siguiente problema de investigación: ¿Cuáles son las razones jurídicas por las que
se debe otorgar al juez penal la competencia para de conceder la libertad definitiva
en caso de redención de pena por el trabajo y educación?
Este estudio se efectuó debido a que, según los informes del INPE se ha
observado que existe un alto índice reincidencia en el delito por parte de ex internos
que han egresado del establecimiento penitenciario acogiéndose al beneficio
penitenciario de redención de pena por trabajo y estudio y, aparentemente, habían
alcanzado un nivel de resocialización; sin embargo, han vuelto a delinquir, lo que
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pone en seria duda que se haga otorgado el beneficio penitenciario con arreglo a
ley.
Este estudio, en el que se han recogido los aportes teóricos de diversos
investigadores y especialistas en el tema, se ha obtenido resultados que permitirán
a futuros investigadores incorporarlos como base teórica en sus estudios y tengan
una perspectiva diferente sobre la redención de la pena; al operador jurídico (jueces
– fiscales) permitirá fundamentar sus decisiones, tanto a nivel administrativo como
jurisdiccional cuando resuelvan casos relacionados a este beneficio penitenciario y
al legislador le servirá para justificar una posible modificación de las normas legales
que regulan este beneficio penitenciario.
Según Bernal (2020), un estudio científico se justifica desde el punto de vista
metodológico, cuando se usa un método científico novedoso, se aplican técnicas o
instrumentos que permiten obtener conocimiento confiable y válido. En este sentido
la investigación que se pone a vuestra evaluación ha empleado métodos científicos
y técnicas que han permitido alcanzar conocimientos para el tratamiento del
beneficio penitenciario de redención de la pena por el trabajo y el estudio y esta
metodología puede ser usada por otros investigadores en futuros estudios sobre el
tema.
Conforme lo afirman Blanco & Villapando (2022) una investigación tiene una
justificación práctica cuando contribuye a la solución de un problema o cuando
menos propone estrategias que coadyuven a su solución. En el presente estudio
se ha descrito un problema jurídico que es el de otorgamiento de la libertad
definitiva por parte de la autoridad administrativa penitenciaria bajo el argumento
de que el interno ha redimido parte de su pena por trabajo y estudio, sin tomar en
cuenta el avance o progreso en el proceso de resocialización y en muchos casos
los internos ni siquiera han trabajado, sino que, de favor, se les otorga certificados
de trabajo para que se les reduzca la pena, lo que a la larga se evidencia en el alto
porcentaje de reincidencia. Esta investigación, contribuye a la solución de este
problema y se propone que la competencia para el otorgamiento de este beneficio
se traslade a la autoridad jurisdiccional para lograr un mejor control al momento de
otorgar la libertad definitiva.
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El objetivo general de este estudio es: Determinar las razones jurídicas por las
que se debe otorgar al juez penal la competencia para de conceder la libertad
definitiva en caso de redención de pena por el trabajo y educación.
Los objetivos específicos de esta investigación son:
- Conceptualizar los beneficios penitenciarios y su naturaleza jurídica.
- Examinar el beneficio de redención de pena por el trabajo y el estudio en el
Código de Ejecución Penal.
- Estudiar los principios de resocialización y judicialización de la ejecución de
la pena.
Como supuesto general de esta investigación se tiene que las razones
jurídicas por las que se debe variar la competencia para otorgar la libertad definitiva
en caso de redención de pena son el principio de resocialización y el principio de
judicialización de la ejecución de la pena.
Como antecedentes internacionales de este estudio se cita la tesis de (Moran
Suárez, 2023), en su investigación “El trabajo penitenciario en España” concluye
que el trabajo de los reclusos se encuentra constitucionalizado y por lo tanto se
considera un derecho, pero de aplicación progresiva y limitado a la disponibilidad
de puestos, según diversas sentencias del Tribunal Constitucional español.
Asimismo, se afirma que este trabajo tiene por finalidad dotar a los internos de
habilidades para reinsertarse a la sociedad, por ello es que debe asemejarse en la
medida de lo posible al trabajo de una persona libre; sin embargo, la gran variedad
de normas y la falta de uniformidad entre ellas, no permite hacer más igualitario el
trabajo penitenciario y el trabajo en libertad, por ello es necesario incorporar
cambios en el sistema normativo español para alcanzar el objetivo de la reinserción
de los internos.
En Colombia Archilá (2021), en su tesis “El trabajo penitenciario en Colombia.
Desarrollo jurisprudencial de la Corte Constitucional sobre el derecho al trabajo
penitenciario desde 1992 hasta el 2021”, afirma que la Corte Constitucional
colombiana, ha reconocido que los internos tienen derecho a laborar en condiciones
de seguridad, de igualdad, de libertad, a obtener una remuneración, al descanso
remunerado, a ser indemnizado en caso de accidentes laborales, entre otros.
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Asimismo, señala que el Estado debe lograr la participación efectiva de diversos
actores sociales tanto nacionales como internacionales, a través de estímulos
tributarios, la firma de convenios de cooperación, entre otros.
En esta línea, la autora concluye que el trabajo penitenciario no solo es una
forma de reducir la pena, sino que es también un medio de percibir ingresos
económicos con los que atenderá sus necesidades en prisión, las necesidades de
su familia, para que cumpla su obligación de pagar la reparación civil, para que
pague pensiones de alimentos, para que pague una pena de multa, en caos haya
sido condenado a ella y ahorrar para cuando egrese del penal y se adapte a su
nueva vida. Es decir, hay que verlo desde una perspectiva económica.
La finalidad resocializadora de la pena es aceptada mayoritariamente por la
doctrina; sin embargo, reconoce que el sistema penitenciario actual no contribuye
a lograr el fin resocializador, es más, que las cárceles generan un proceso de
“socialización negativa”; pese a esto, el autor considera que no se debe abandonar
el ideal resocializador, pues existen casos, no pocos, en los que el tratamiento
resocializador ha dado sus frutos, que la resocialización es una “idea fuerza” que,
como la justicia, la democracia, la solidaridad, etc., se mantienen en la sociedad,
aunque en muchos casos se ven situaciones injustas, antidemocráticas o
infraternas, estos ideales deben mantenerse en una sociedad. Abandonar el ideal
resocializador, es peligroso, por cuanto el Estado se volvería un ente meramente
represivo y las cárceles serían depósitos de seres humanos.
En Ecuador se tiene la investigación de (Pinos Ramírez, 2021) titulada “Los
beneficios penitenciarios estipulados en el código orgánico integral penal y el
principio de igualdad”, en este estudio la autora afirma que los internos merecen
respeto por su condición humana al margen del delito que hayan cometido. En ese
sentido se debe implementar políticas para su rehabilitación, sin discriminación,
salvo justificación razonable. La investigación, parte de reconocer el derecho a la
igualdad entre los internos y rescata la importancia de la resocialización, por lo que
se requiere que la legislación ecuatoriana se modifique con el propósito de
implementar de políticas para que los internos puedan trabajar, estudiar y
resocializarse, con la limitación en caso de delitos graves. Todo esto debe estar
bajo supervisión del juez y no de órganos administrativos.
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En el mismo país del norte, (Flores Vallejo, 2020), en su tesis “La inserción
laboral de las personas privadas de libertad con sentencia en el sistema
penitenciario de Ambato”, afirma que el trabajo penitenciario se considera como
como un derecho económico laboral del interno y que, si bien, se encuentra
regulado, en la práctica, no se cumple debido a la crisis de credibilidad y
funcionalidad del sistema penitenciario. Mediante el trabajo penitenciario se
disminuye el ocio, contribuye a la dignificación y mejora la autoestima de los
internos y su aceptación social. El código de trabajo y la Constitución ecuatoriana
consideran al trabajo penitenciario como medio de rehabilitación, por ello también
lo consideran como una obligación del interno, por ello es que capacitar y educar al
interno para que se facilite su reincorporación social.
López (2018) rotulada: “Propuesta de Reinserción Laboral para las Personas
privadas de Libertad que proceden del Proyecto Piloto de Educación de la
Universidad Católica de Santiago de Guayaquil”, el autor, siguiendo un método
descriptivo y propositivo, llegó a concluir que el trabajo penitenciario debe
considerarse voluntario, debe respetarse la decisión del interno si desea trabajar o
no, claro está que si trabaja se le debe conceder beneficios penitenciarios, el trabajo
dentro de las cárceles no debe ser impuesto porque ello implica afectar derechos
fundamentales del interno y porque no habrá un mecanismo de hacer efectivo el
trabajo del interno si este no desea trabajar. Para esto el sistema penitenciario de
promover la reactivación laboral en los penales e incentivar a los condenados a que
trabajen. Asimismo, concluye que debe existir una mayor participación de las
empresas privadas y de la sociedad civil en general en esta tarea.
En España (Segurola Ainhoa, 2018), en su tesis “El trabajo penitenciario en
España”, luego de aplicar un método descriptivo concluye que el hacinamiento que
existe en los establecimientos penitenciarios en España, dificulta directamente la
intervención individual sobre el interno y que éste acceda a talleres, programas de
internamiento y actividades dirigidas a su reeducación y reinserción. Asimismo,
señala que el trabajo en las cárceles es necesario, por diversas razones, por
ejemplo, para mantener el orden y la disciplina en la cárcel; para el bienestar físico
y mental del interno ya que baja el nivel de estrés que genera su estadía en prisión;
para contribuir a la formación personal del interno. Reconoce que ha habido
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avances en relación al trabajo penitenciario pero que aún hay mucho que hacer
para mejorar la situación del trabajo en las cárceles.
Esta autora considera que el trabajo penitenciario debe ser visto
económicamente como un mecanismo para generar riqueza en una sociedad y no
solo como un método de resocialización que, por lo demás, lo cree, una aporía;
pero para ello señala que las empresas privadas deben participar activamente
diseñando planes que incorporen a los internos como mano de obra cautiva y
barata. El trabajo penitenciario se adapta a cualquier modelo de tratamiento
penitenciario, desde el que explotó económicamente la labor de los internos,
pasando por el que considera al trabajo como medio de resocialización y hasta el
que lo considera como improductivo pero funcional, que contribuye a mantener la
disciplina en los establecimientos penitenciarios. La autora señala que el adoptar la
finalidad resocializadora de la pena implica el Estado debe incorporar derechos y
garantías fundamentales del interno que legitimen la intervención estatal, entre
estos derechos está el derecho al trabajo. El trabajo intramuros es utilizado por la
administración penitenciaria como un criterio para medir el avance o retroceso del
penado en la ejecución de la pena, aparte de emplearse como mecanismo de orden
y disciplina en el centro reclusorio y como mecanismo de entrenamiento para la
reinserción del condenado.
Como antecedentes nacionales tenemos la tesis de Vicuña (2022) titulada:
“Influencia del trabajo penitenciario en la resocialización del interno en el
Establecimiento Penitenciario de Huamancaca Chico, Huancayo, 2019” quien luego
de aplicar las técnicas e instrumentos de investigación, concluye que la influencia
del trabajo penitenciario en el proceso de resocialización del interno es minúscula,
ya que no se les ofrece a los internos las condiciones adecuadas y suficientes para
que realicen sus actividades laborales; falta infraestructura, equipos, herramientas,
personal calificado, etc. Según los resultados obtenidos por la investigadora, existe
una discrepancia entre el discurso resocializador que contempla la legislación y
literatura penitenciaria y la realidad carcelaria en la que viven los internos; la
practica indica que los internos no cuentan con oportunidades laborales que le
permitan alcanzar la resocialización. El 93,43% de internos encuestados señaló que
no hay recursos necesarios para acceder al trabajo penitenciario, esto repercute de
manera negativa en la reinserción de los internos. Es importante resaltar que la
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investigadora, afirma que la encuesta aplicada arroja que el 58% de internos
encuestados señala que el personal penitenciario no promueve el desarrollo del
trabajo penitenciario. Del estudio se concluye que predomina la prevención general
negativa y la pena es un arma estatal contra el crimen, en otros términos, prima
una política penitenciaria meramente represiva.
También se tiene la tesis de Quispe (2018), titulada “El trabajo obligatorio y la
Resocialización del Recluso”, en la que, siguiendo una investigación de tipo
cualitativo, se propuso como objetivo determinar si el trabajo obligatorio contribuye
a la resocialización de los reclusos, llegando a la conclusión que existe un gran
hacinamiento en las cárceles lo que dificulta la implementación del trabajo
penitenciario, pese a lo afirmado, la tesista sostiene que el Estado no debe
subsidiar los gastos que implica mantener a los internos en los establecimientos
penitenciarios, por lo que el trabajo de los internos debe ser obligatorio a efecto de
que éste genere ingresos para cubrir sus gastos de internamiento, además de
ayudar económicamente a su familia. Asimismo, postula que ello contribuirá a evitar
la reincidencia. Finalmente, señala que la obligatoriedad del trabajo de los reos no
contravine sus derechos y que el fundamento es que en este caso debe primar el
interés social al interés del interno.
Se cita asimismo a Peñaloza (2019), con su tesis: “El fenómeno de la
reinserción carcelaria en el Perú: análisis de los factores asociados a las
trayectorias exitosas de reinserción social”, quien siguiendo un diseño cualitativo y
aplicando la entrevista biográfica como instrumento de recolección de datos, llegó
a concluir que la redención de pena motiva a los reos a alejarse de los factores
criminógenos que existen en las cárceles, por lo que su eliminación o restricción es
perjudicial para la resocialización, ya que desmotiva a los internos a realizar
actividades productivas que lo alejen del crimen, pues no tendrá el incentivo de
egresar antes de cumplir su pena.
Pese a lo mencionado, el tesista expresa que en el Perú la política
penitenciaria es errática ya que las instituciones del Estado que tienen a cargo la
dirección, asistencia y conducción de la población penitenciaria no tienen
lineamientos para lograr la rehabilitación de los internos, se da prioridad a medidas
represivas como respuesta ante el crimen, antes que a medidas de reinserción
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social que tomen en cuenta la mejora del capital humano que se encuentra
purgando condena, a través de programas laborales, entre otros.
Finalmente se cita a Zegarra (2021) con su tesis: “Análisis de redención de la
pena a sentenciados por trata de personas, para explotación sexual en Arequipa-
Perú” quien, siguiendo un diseño no experimental y un enfoque cualitativo, concluyó
que el beneficio de redención no es un derecho, sino una garantía cuya finalidad
es contribuir con la resocialización del interno, por lo que no basta para su
concesión el cumplimiento de los presupuestos legales, sino que debe ser
necesario el análisis del órgano jurisdiccional.
El autor señala asimismo que, en caso de delitos graves debería restringirse
el otorgamiento de la libertad por redención ya que el trabajo penitenciario no es
obligatorio, existen muchos factores por los que los internos no trabajan y, en
consecuencia, su egreso anticipado no obedece a que ha alcanzado un nivel
superlativo en el proceso de resocialización, sino a otro tipo de razones; por ello
existen muchos casos de reincidencia.
Asimismo, se cita a Olarte (2017) con su tesis: “El reconocimiento de la
actividad penitenciaria como trabajo protegido por el derecho: la creación de
condiciones equiparables a la relación laboral en el Perú”, quien concluye que el
trabajo penitenciario nació como un castigo contra el condenado, para
posteriormente ser entendido como técnica de tratamiento que ha pretendido que
el condenado adquiera hábitos que le ayuden a reintegrarse a la sociedad cuando
egrese del establecimiento penitenciario. Actualmente este trabajo tiene
características muy similares al trabajo de una persona en libertad; sin embargo, el
tratamiento legislativo no le brinda protección conforme al Artículo 2° del Convenio
OIT 29°, por ello propone la creación de un régimen laboral especial que reconozca
esta modalidad de trabajo y se le brinde protección jurídica. Se resalta la
importancia que tiene el trabajo penitenciario.
La evolución del trabajo penitenciario ha originado que haya un cambio
normativo de la OIT y la ONU que ha influenciado en las legislaciones española,
argentina y uruguaya, en donde ya se considera al trabajo penitenciario como de
naturaleza laboral con la correspondiente protección de los derechos laborales del
interno.
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A decir de Gallego (2022), en la doctrina y legislación española, no existía una
definición precisa respecto de los beneficios penitenciarios, es a partir la vigencia
del Reglamento Penitenciario de 1996, en el que señala que los beneficios
penitenciarios son las medidas que implican una reducción del tiempo de la pena
impuesta o la duración del tiempo efectivo de internamiento.
En el Perú el Ministerio de Justicia, ha definido a los beneficios penitenciarios
como mecanismos jurídicos que traen como efecto la reducción del tiempo de
permanencia del condenado en el establecimiento penitenciario, así mismo
pretenden mejorar las condiciones carcelarias en las que vive el interno. Estos
mecanismos promueven la rehabilitación del interno mediante su participación en
actividades educativas, laborales y otras. El propósito de los beneficios
penitenciarios no solo es la reducción del tiempo de la pena privativa de libertad,
sino, fundamental y prioritariamente, lograr una mejora de conducta del interno y
evitar la reincidencia delictiva.
En la doctrina se discutía respecto de la naturaleza jurídica de los beneficios
penitenciarios. Una primera postura consideraba que los beneficios penitenciarios,
eran verdaderos derechos subjetivos y en consecuencia exigibles con el mero
cumplimiento de los requisitos formales. Una segunda postura consideró que los
beneficios penitenciarios son solo estímulos que forman parte del tratamiento
resocializador, en consecuencia, no son exigibles ante la autoridad, esta decide
libremente si los concede o no. Una postura intermedia entiende que los beneficios
penitenciarios son derechos limitados, garantías o derechos sui generis, ya que, si
bien no son exigibles, el juez no los puede otorgar o denegar a su libre albedrio;
sino que debe verificar el cumplimiento de los requisitos legales y la finalidad
resocializadora de la pena; además debe fundamentar su decisión en razones
objetivas; por otro lado, el interno o el Ministerio Público pueden interponer los
recursos legales y acudir a una segunda instancia para que se revise la decisión
del juez, según les convenga a su interés.
El Tribunal Constitucional (TC) ha resuelto que los beneficios penitenciarios
son garantías reconocidas en el derecho de ejecución penal que concretizan el
principio de resocialización, por lo que no generan derechos fundamentales a favor
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de los internos; sin embargo, su denegación, revocación o limitación obedecerá a
fundamentos objetivos y razonables
En este sentido Matos (2019), afirma que los beneficios penitenciarios son
derechos limitados en la medida que su concesión está supeditada a que exista
evidencia concreta de mejora en el comportamiento del interno y de no continuidad
en su conducta delincuencial.
Respecto a la finalidad de los beneficios penitenciarios, se afirma que es la
reeducación y reinserción del condenado a la sociedad. Teniendo en consideración
que la legislación penal reconoce que el fin de la pena es la resocialización del
penado (artículo 139 inciso 22 y Art. IX del T.P. del C.P), es lógico que se creen
mecanismos para hacer efectivo dicho fin, estos mecanismos, son los beneficios
penitenciarios. Siguiendo a Tamarit y otros (2020) se postula que de manera
indirecta otra finalidad de los beneficios penitenciarios es estimular la disciplina y
una convivencia ordenada y pacífica en los establecimientos penitenciarios.
En esta misma línea Cervelló (2022) señala que los beneficios penitenciarios
también contribuyen a mantener el buen gobierno de un centro carcelario ya que la
participación de los internos en actividades educativas, laborales y terapéuticas,
promueve espacios para que éstos ocupen su tiempo en algo productivo así se
distienden, se reduce el nivel de estrés en el que viven. Esto, redunda en la
reducción de la violencia que existe en el establecimiento penitenciario y con ello,
en un cambio favorable de conducta que evitará la reincidencia.
Los beneficios penitenciarios, se clasifican en dos grupos: aquellos cuyo
objetivo es mejorar las condiciones de vida de los internos en el establecimiento
penitenciario y los que tienen por objeto reducir el tiempo de estadía del interno en
la prisión. Dentro de los primeros encontramos la Visita Intima y el Permiso de
Salida; son beneficios que se conceden al interior del establecimiento penitenciario.
La visita intima busca consolidar la relación personal del interno con su pareja y así
fortalecer los lazos familiares. El permiso de salida permite la salida temporal de
interno hasta por 72 horas con el fin de realizar gestiones personales urgentes.
Estos beneficios son otorgados por la autoridad penitenciaria. Por razones de
espacio y no siendo objeto de este estudio, no se abordarán estos beneficios
detalladamente.
13
En el segundo grupo se ubican los beneficios que permiten la salida del interno
antes de cumplir la totalidad de su condena, son una expresión del tratamiento
penitenciario progresivo. Dentro de estos se encuentran la Semilibertad, la
Liberación Condicional y la Redención de la Pena por trabajo o estudio. Estos
beneficios, a excepción de la redención de pena, son concedidos por la autoridad
judicial. La Semilibertad permite el egreso del interno, con fines de estudio o trabajo,
al haber cumplido un tercio (plazo ordinario) o las dos terceras partes (plazo
extraordinario) de la pena impuesta. La liberación condicional, permite el egreso del
penado al cumplir la mitad (plazo ordinario) o las tres cuartas partes (plazo
extraordinario) de la pena impuesta. El legislador ha prohibido, cada vez más, la
aplicación de estos beneficios a delitos por considerarlos especialmente graves,
como la extorción, el secuestro, el sicariato, tráfico ilícito de drogas agravado, entre
muchos otros (Milla, 2019)
El beneficio de redención de pena por el trabajo y el estudio se regula en los
artículos 44 a 47 y 65 a 75 del CEP, y del 175 al 182 del RCEP, este beneficio
permite al condenado reducir el tiempo de permanencia en el establecimiento
penitenciario por haber realizado actividades laborales o educativas. Los
mecanismos de redención funcionan a razón de dos, tres, cuatro, cinco, seis o siete
días de trabajo o estudio por un día de pena privativa de libertad, ello dependerá
del delito cometido.
Según Mir (2018), el beneficio de redención es útil como estímulo para el
interno en su tratamiento penitenciario y para el logro de los fines de reeducación y
reinserción social. El penado ya no debe ser tratado como un mero objeto, o un ser
a depositar o encerrar en un penal; ya que éste no ha perdido su condición de ser
humano y en consecuencia su dignidad, por lo que el Estado debe crear
mecanismos para otorgarle la oportunidad de resocializarse e integrarse a la
sociedad.
El trabajo penitenciario y la educación penitenciaria, son considerados a la
vez un derecho y un deber del interno; sin embargo, es preferible conceptualizarlos
como una técnica de tratamiento penitenciario, ya que, si se le considera un
derecho, el interno podría exigir a la administración penitenciaria que se le dé un
puesto de trabajo o que se le dé la oportunidad de estudiar, lo cual no siempre se
14
podría otorgar por las condiciones presupuestales, de seguridad, infraestructura y
otras, y sería un derecho solo en la letra de la ley. Tampoco se puede considerar
como un deber pues no se puede exigir al interno que trabaje o estudie, no hay
forma o mecanismo de obligarlo a trabajar o estudiar si éste se niega a hacerlo de
manera voluntaria. Por esto es mejor considerarlo como una técnica de tratamiento
que tiene por finalidad la resocialización del penado.
Según Cruz (2021), el trabajo penitenciario tiene las siguientes características:
es libre, ya que el interno decide si realiza alguna actividad laboral o no, en la
actualidad el trabajo forzado ya no constituye una forma de penalidad; el trabajo
penitenciario es adaptable a las condiciones personales del interno; es remunerado
ya que esta actividad genera ingresos económicos de los cuales se cancela al
interno lo cual sirve para cubrir sus gastos; debe ser realizado en condiciones de
seguridad.
Sobre el trabajo penitenciario, se afirma que el trabajo debe ser obligatorio ya
que el interno debe contribuir a su manutención, que es inaceptable que el Estado
tenga que mantener a quien hizo daño a la sociedad. Esta postura es muy difundida
en nuestra sociedad y propuesta por diversos políticos; sin embargo, existen
muchas razones, materiales, legales, personales que a juicio de la investigadora
hacen imposible que el trabajo en la cárcel sea obligatorio, por ejemplo, la falta de
voluntad del interno, la falta de infraestructura, recursos humanos y logísticos, entre
otros. En sentido contrario, Avila (2021), sostiene que el tratamiento penitenciario,
y el trabajo penitenciario forma parte de él, es libre, voluntario; lo que debe hacer la
administración penitenciaria es motivar o incentivar al interno para que el interno
participe de los programas laborales o educativos y brindarle el material logístico
necesario, así como la capacitación por parte de profesionales expertos en la
materia.
Respecto a la educación penitenciaria se afirma que la educación no solo es
un derecho, que influye en la esencia del ser humano, sino que hace que este
pertenezca al grupo social y reafirme su condición de hombre libre; por tanto, la
educación debe ser obligatoria en durante la ejecución de una pena; ya que en la
medida de que el ser humano se culturiza se aleja de la delincuencia. En caso de
internos analfabetos la administración penitenciaria debe buscar todos los medios
15
y recursos para que éste estudie. En caso de internos que no hayan acabado la
primaria y secundaria debe propugnarse para que culmine y en caso de que el
interno desee estudiar una carrera técnica o universitaria, se le debe otorgar todas
las facilidades para que estudie.
El beneficio penitenciario de redención, permite acceder no solo a la libertad
definitiva, sino que permite acceder a otros beneficios penitenciarios como la
semilibertad, la liberación condicional y la libertad bajo vigilancia. Por esta razón es
que, como afirma Zegarra (2023), es muy importante que el personal del INPE
encargado de evaluar a los internos, al momento de elaborar el informe técnico para
libertad por redención de pena, sea muy minucioso y exhaustivo, en la verificación
que el interno haya trabajado o estudiado y que ello haya contribuido a alcanzar el
fin resocializador de la pena, además que el interno ya no es una persona que
ponga en peligro a la sociedad.
En lugar de dotar de mejores condiciones para que los internos trabajen o
estudien y que las autoridades penitenciarias cumplan con su deber de aplicar el
tratamiento penitenciario, el legislador peruano, en la creencia errónea de que el
endurecimiento de la reacción penal es la forma más idónea para hacer frente al
fenómeno de incremento de la criminalidad, ha regulado una serie de restricciones
y de prohibiciones para que proceda la redención de la pena por el trabajo y la
educación.
Así del mecanismo de redención de dos días de trabajo o estudio por un día
de privación de la libertad, se ha pasado a mecanismos de tres, cuatro, cinco, seis
y siete días de trabajo o estudio por un día de libertad, y en muchos delitos ya es
inaplicable este beneficio penitenciario. Esto obedece a que el Estado ha
implementado una política penitenciaria represiva, bajo una perspectiva de un
derecho penal del enemigo, con la idea de hacer frente al incremento de la
criminalidad.
Al derecho penal lo guían normas fundamentales que constituyen un límite al
poder represivo del Estado y son una garantía para la persona sometida a un
proceso penal o para quien esta privado de su libertad. Una de esas normas es el
principio de resocialización, el cual a decir de García (2019), se funda en la idea de
que la pena debe estar dirigida a reinsertar al penado a la sociedad o evitar su
16
desocialización. La resocialización, no debe entenderse solo como un método
terapéutico, sino que debe ser entendida como una forma de humanizar la pena y
de participación de la sociedad en el cambio de conducta de quien cometió un
delito, pues esta engendra la delincuencia, por las condiciones socioeconómicas y
culturales.
Se discute si realmente la pena alcanza su función resocializadora, es más
existen muchos estudiosos que afirman que los seguidores de las ideas
resocializadoras no han encontrado la forma que asegure indubitablemente la
reinserción del condenado, incluso alguien piensa que el tema de la resocialización
es un absurdo; por ello es que se debe entender a la resocialización como una
garantía que implica un límite al poder punitivo del Estado y por otro una
oportunidad de mejora para el condenado. Como límite, el Estado debe evitar
imponer penas que nieguen de manera absoluta la resocialización del penado
(como la pena de cadena perpetua), o formas de ejecutar la sanción que impidan
esa finalidad y como oportunidad de mejora, la pena debe ofrecer al penado una
alternativa para evitar la desocialización, y condiciones adecuadas para su
readaptación a la sociedad.
Como afirma Oros (2020), el principio de humanidad es compatible con la
función resocializadora de la pena, por ello se prohíben penas que sean inútiles,
innecesarias o nocivas para el condenado y se debe buscar que se eliminen los
efectos desocializadores y que el interno tenga comunicación con su familia y la
sociedad ya que ello ayudará a la reincorporación a la vida en libertad. Ya de por si
la pena es un mal, lo que se debe buscar es que ese daño que causa la pena no
se ahonde con condiciones crueles e inhumanas.
Afirmar que la pena tiene una finalidad resocializadora, no debe hacer perder
de vista la realidad penitenciaria y la problemática que existe para hacer efectiva
dicha finalidad, no se puede soslayar el hacinamiento, la corrupción, la falta de
infraestructura, la falta de capacitación de del personal del INPE, la falta de voluntad
política para mejorar las condiciones carcelarias, etc., que hacen muy complicado
que los internos se resocialicen; sin embargo esto no significa que se debe
renunciar a la idea resocializadora de la pena.
17
En relación al principio de judicialización de la pena o de garantía de ejecución
de la pena, este se encuentra previsto en el Artículo VI del Título Preliminar del
C.P., que prescribe que la pena debe ejecutarse conforme a la forma establecida
en la ley y que el juez puede intervenir durante esta etapa. Se busca que durante
la ejecución de una condena no solo se afecten los derechos fundamentales del
condenado, sino también que se cumpla la pena sin afectar los intereses de la
sociedad. Este principio forma parte o es un matiz del principio de legalidad penal,
previsto en el artículo 2 numeral 24 literal d de la Carta Fundamental.
Es importante resaltar lo que los planes que adopte el Sistema Penitenciario,
deben considerar la realidad penitenciaria nacional de manera integral no solo los
aspectos materiales y logísticos sino también los humanos y legales de modo que
se tracen objetivos claros y precisos tanto a corto, mediano como a largo plazo.
Solo así, se pueden lograr cambios significativos en el sistema, de lo contrario la
situación se mantendrá o incluso empeorará.
En este sentido en la en la Casación 118-2010 – Cusco, se afirma que la
ejecución penal tiene naturaleza jurisdiccional, por más que el condenado a una
pena privativa de libertad ingrese a un establecimiento penitenciario y se someta a
un régimen penitenciario bajo la dirección de la administración penitenciaria, ello no
significa que el juez penal pierda el control de la ejecución de la pena, más aún si
se ven afectados derechos fundamentales del interno.
El juez no solo debe intervenir en la ejecución penal para proteger el recluso
y no se violen sus derechos fundamentales, sino también para proteger a la
sociedad de sujetos indeseables, que usando tretas o por corrupción en el sistema
penitenciario egresen antes de cumplir la totalidad de su pena sin haber alcanzado
un nivel óptimo en el proceso de resocialización. Es de recordar, lo que afirma Silva
(2018) que la pena también tiene una dimensión comunicativa, en tal sentido debe
enviarse el mensaje a la comunidad de que la pena debe cumplirse, lo que implica
que el interno solo egresa si se ha resocializado o al cumplirse la totalidad de la
pena.
El artículo 29 del CPP, señala que el juez de investigación preparatoria
conduce la ejecución de la sentencia condenatoria y el artículo 489 del mismo
código establece que el juez penal tiene la facultad de practicar las diligencias que
18
estime convenientes para la debida ejecución de la sanción penal. Es más, en los
artículos 28 y 491 se prescribe que los jueces penales unipersonales o colegiados
pueden adoptar decisiones en cuanto a la ejecución de una condena. Asimismo, el
articulo 488 reconoce a las partes en el proceso penal la facultad de plantear ante
el juez los pedidos y observaciones que correspondan a la ejecución de la pena.
De esto se firma que existe fundamento normativo para proponer que el juez penal
debe ser quien en definitiva resuelva el otorgamiento de la libertad en casos de
redención de pena por trabajo o estudio.
Es importante tener en cuenta que durante la ejecución de la pena también se
aplican sanciones al interno por inconductas dentro del penal, aquí también es
necesario la intervención judicial pues como postula Avalos (2015), en este caso
la sanción debe ser proporcional evitando parecer irracional y arbitraria, de ahí la
necesidad de una participación activa del juez penal. Asimismo, el condenado está
expuesto a la violación de sus derechos fundamentales por lo que se le deben
otorgar las garantías para que pueda recurrir a la autoridad jurisdiccional para que
solicite tutela.
La verificación del cumplimiento de la finalidad resocializadora no puede estar
a cargo únicamente de la autoridad administrativa penitenciaria, sino
fundamentalmente del juez penal y el Ministerio Público, como guardián de la
legalidad. En este sentido si se debe conceder la libertad definitiva por redención
de pena por trabajo o estudio será el juez penal quien debe evaluar esta condición
(Sánchez 2019).
19
II. METODOLOGÍA
La investigadora ha realizado un estudio de tipo básico o fundacional, ya
que parte de hacer un diagnóstico de una problemática real, en este caso, la
competencia para otorgar la libertad en caso de redención de pena por el
trabajo y estudio penitenciarios, analizando las teorías existentes y
adaptándolas a la realidad generando nuevas formas de entender el
fenómeno problemático investigado, es decir un nuevo conocimiento
(Hernandez, 2020).
El diseño seguido es de teoría fundamentada, la misma que busca
generar conceptos y teorías sobre la base de los datos o resultados que
surgen de la investigación. Según Glaser, citado por De la Espriella & Gomez
(2020) este es un diseño en que el investigador está libre de prejuicios y
preconceptos, pero no se limita a ser un simple testigo, sino que construye
una forma de comprender el fenómeno de la realidad social que ha
investigado.
Este estudio está enmarcado dentro de un enfoque cualitativo ya que se
ha recopilado información no numérica, sino teórica, basada en conceptos,
definiciones, caracterizaciones aportadas por los estudios del derecho de
ejecución penal. Por lo tanto, las conclusiones a las que se arriban son fruto
del análisis e interpretación de las opiniones que aporten los participantes y
los datos que se obtengan de las fuentes bibliográficas.
Como postula Gómez (2018) una categoría es un concepto que
comprende aspectos o elementos con cualidades similares que se vinculan
entre sí; sirve para clasificar los elementos a investigar, alrededor de una idea
que englobe un todo. En este estudio las categorías son: Beneficios
penitenciarios; Principios del derecho de ejecución penal.
Una sub categoría es un sub elemento que nace o se origina de una
categoría, sirve para profundizar en el análisis de dicha categoría que viene a
ser el fenómeno u objeto de estudio. En esta se describen de manera
detallada los aspectos que sirven para comprender la categoría. En esta
investigación las sub categorías son: respecto de la categoría Beneficios
20
penitenciarios, las sub categorías son: la libertad condicional, la semilibertad
y la redención de pena.
Respecto de los principios del derecho de ejecución penal, las sub
categorías son: Judicialización de la ejecución penal y la Resocialización.
Según Straus & Corbin (2020), la categorización es el proceso de asignar
valor a los conceptos (categorías) que engloben los elementos que se
relacionan entre sí para facilitar su estudio, constituyen las unidades de
análisis. Para la categorización se siguen criterios como la relevancia, la
exclusividad, la especificidad, complementariedad, entre otros. La tabla de
categorización se anexa al presente informe (Tabla N° 1).
A decir de Aranzamendi (2010), el escenario de estudio es el espacio
físico o social en el que se efectúa la investigación. Es importante que el
investigador considerar las dificultades físicas, materiales, temporales, los
recursos económicos y otros, al momento de seleccionar adecuadamente el
escenario de estudio. Según Escudero & Cortez (2018) el investigador debe
describir y delimitar de modo detallado el lugar donde se realizará la
investigación.
Según Tafur y otro (2014), los participantes también forman parte del
escenario de investigación y son escogidos por el investigador en mérito a
criterios y circunstancias diversas que son de su interés y conveniencia.
Este estudio se realizó en el distrito de Piura, específicamente entre
abogados que laboran en el centro histórico de la ciudad de Piura, tendiendo
en cuenta que es el lugar de residencia de la investigadora y tuvo a la mano
los materiales para realizar la investigación.
Los participantes en una investigación son las personas que aportan
información sobre el objeto o fenómeno de estudio (Hernández et al, 2010). A
efecto de seleccionar los participantes se han seguido criterios de inclusión y
exclusión, los mismos que fueron: Criterios de inclusión: Letrados
especialistas en derecho de ejecución penal y con un mínimo 5 años de
experiencia profesional. Criterios de exclusión: letrados no especialistas en
derecho de ejecución penal y con menos de 5 años de experiencia.
21
En este trabajo los participantes, fueron cinco profesionales del derecho,
especialistas en derecho de ejecución penal con más de cinco años de
experiencia profesional, a quienes se les aplicó la entrevista.
De acuerdo con Hernandez y otros (2014) las técnicas de investigación,
son los medios, formas o procedimientos utilizados por el investigador para
obtener información relativa a su objeto de estudio, entre estas técnicas se
tiene la entrevista, la observación, la encuesta, el análisis documental, entre
otros. En la presente investigación se hizo uso de la entrevista estructurada.
Respecto de la entrevista Ramos (2011), la define como una
conversación o diálogo entre el entrevistador y el entrevistado respecto de un
determinado asunto. Para esta técnica el investigador puede haber elaborado
un cuestionario o una guía de preguntas y se le llama entrevista estructurada
o puede la entrevista sea sobre la base de un asunto pre fijado pero las
preguntas van fluyendo conforme se desarrolla la conversación, en este caso
es una entrevista no estructurada. A decir de Martinez (2009) es muy
importante que los entrevistados sean personas conocedoras del tema
investigado a efecto de que la información que se consiga sea de calidad. En
este estudio se ha elaborado como instrumento una guía de entrevista que
consta de diez preguntas para análisis y opinión.
Para aplicar el instrumento, se siguieron los siguientes pasos: Primero:
Se elaboró la guía de entrevista, considerando los objetivos de la
investigación; Segundo: Se sometió el instrumento a validación por expertos;
Tercero: se estableció un cronograma para la aplicación de los instrumentos;
Cuarto: se aplicaron los instrumentos; Cinco: Se recopiló la información para
su análisis e interpretación.
El rigor científico está referido a la validez, credibilidad o confiabilidad de
la información, el análisis y las conclusiones a las que se arriba al finalizar la
investigación, se trata de alcanzar los estándares más elevados.
En este sentido, es importante que los instrumentos que se aplican sean
válidos y confiables; es decir que permitan obtener información de calidad. La
validación se obtuvo mediante el juicio de expertos, se hizo uso de la Ficha
22
alcanzar dicho fin, pero las condiciones carcelarias
actuales, no permiten concluir que se esté logrando la
mencionada finalidad, por ello la utilidad de estos
beneficios se ha puesto en duda”
“En teoría, los beneficios penitenciarios, han sido
diseñados como mecanismos para alcanzar la
resocialización del interno; sin embargo, la realidad
Abg. Bosuet
indica que muy pocos internos cambian de conducta en
Andrade
los penales o centros penitenciarios, ello debido a que,
Boulanger
en éstos, reina la violencia, la corrupción, la
discriminación y otras lacras sociales que hacen muy
difícil la resocialización”
“Los beneficios penitenciarios, si contribuyen a la
resocialización del interno, ello en la medida de que
Abg. Guadalupe sean bien aplicados. Es importante señalar que la
Temoche eficacia de los beneficios penitenciarios no depende
Córdova únicamente de lo bien o mal diseñados que se
encuentren en la legislación, sino de las condiciones
materiales en las que se cumplen las penas de prisión”
“No puede afirmarse o negarse a priori que los
beneficios penitenciarios contribuyen o no a la
resocialización del interno, es necesario hacer un
análisis particular de cada situación del interno, de las
Abg. Leonel
cárceles y de las decisiones judiciales y administrativas
Villalta Urbina
que se tomen en torno a ellos. En el plano teórico se
puede decir que si, ya que esa es su finalidad, pero si
se analiza la realidad, puede que la respuesta sea
negativa, por ello se debe analizar de modo particular”
“Muchos internos si han experimentado un cambio de
conducta durante el cumplimiento de la pena de prisión,
Abg. Miguel
estimulados por un egreso anticipado han trabajado o
Vega Bautista
estudiado y han mejorado su comportamiento. Sin
embargo, también hay internos que solo ven a los
26
muy limitados, que no permiten la participación del
interno”
“No se puede afirmar que los informes sean falsos, sin
embargo, si se analiza la realidad de los penales, es
difícil señalar que las condiciones carcelarias permitan
Abg. Bosuet
al interno trabajar, de modo que existen dudas de que
Andrade
el contenido del informe sea verás, por ello considero
Boulanger
que se debe crear un juzgado de ejecución penal
especializado que garantice el cumplimiento de la
finalidad resocializadora de la pena”
“En la jerga carcelaria es común escuchar que los
internos, desde que ingresan a la cárcel, deben pagar
su “ley laboral” y a lo que se refiere simplemente es al
Abg. Guadalupe
soborno que pagan para tener un mejor trato y obtener
Temoche
un informe que les favorezca cuando soliciten un
Córdova
beneficio penitenciario. Si bien de esto no se puede
concluir que todos los informes del Equipo Técnico sean
falsos si se crea un clima de dudas”
“En muchos casos el informe contiene información falsa,
pero se maneja de modo que nadie discute sobre su
veracidad en el fuero judicial, esto ocurre porque lo que
pasa al interior de los penales se maneja con
Abg. Leonel
secretismo. El funcionario penitenciario, amparándose
Villalta Urbina
en la seguridad de los establecimientos penitenciarios,
no permiten saber qué pasa al interior de ellos, incluso
no autoricen a que estudiantes universitarios hagan
estudios sobre la realidad carcelaria”
“Establecer que los informes del Consejo Técnico son
falsos es arriesgado, pero es de advertir que, si no hay
Abg. Miguel
oportunidades de trabajar o estudiar en el penal, es
Vega Bautista
curioso que los internos cuando solicitan el beneficio
penitenciario presentan informes de haber trabajado.”
31
pena, no solo es cuando se vulneren los derechos del
interno sino también cuando se permita el egreso de
internos que son un peligro para la sociedad y hay que
velar por ella”
“La intervención del JP en el procedimiento, garantiza el
cumplimiento de los fines de la pena, sin embargo,
también debe considerarse que el procedimiento debe
Abg. Miguel ser rápido de lo contario, para cuando el juez tome una
Vega decisión el interno ya habrá cumplido la totalidad de la
pena y se presentará un caso de sustracción de la
materia. De concedérsele competencia será necesario
implementar un procedimiento célere y garantista”
Fuente: Elaboración propia.
36
IV. DISCUSIÓN
En este Capítulo se discute el cumplimiento de los objetivos de este estudio,
en esta línea, el Objetivo Específico 1: Conceptualizar los beneficios
penitenciarios y su naturaleza jurídica.
En este punto seguimos la definición del Ministerio de Justicia, que señala que
los beneficios penitenciarios son mecanismos jurídicos que traen como efecto
la reducción del tiempo de permanencia del condenado en el establecimiento
penitenciario, así mismo pretenden mejorar las condiciones carcelarias en las
que vive el interno. Estos mecanismos promueven la rehabilitación del interno
mediante su participación en actividades educativas, laborales y otras.
La naturaleza jurídica de los beneficios penitenciarios son derechos limitados,
garantías o derechos sui generis, ya que, si bien no son exigibles, el juez no
los puede otorgar o denegar a su libre albedrio; sino que debe verificar el
cumplimiento de los requisitos legales y la finalidad resocializadora de la pena;
además debe fundamentar su decisión en razones objetivas; por otro lado, el
interno o el Ministerio Público pueden interponer los recursos legales y acudir
a una segunda instancia para que se revise la decisión del juez, según les
convenga a su interés, en este mismo sentido Matos (2019).
El Tribunal Constitucional (TC) ha resuelto que los beneficios penitenciarios
son garantías reconocidas en el derecho de ejecución penal que concretizan
el principio de resocialización, por lo que no generan derechos fundamentales
a favor de los internos; sin embargo, su denegación, revocación o limitación
obedecerá a fundamentos objetivos y razonables. En este mismo sentido los
entrevistados manifestaron que la naturaleza de los beneficios penitenciarios
es la de ser derechos espectaticios y no derechos subjetivos.
Los resultados de la segunda pregunta, muestran que los expertos consideran
que los beneficios penitenciarios son de utilidad para la resocialización de los
internos, sin embargo, las condiciones carcelarias actuales, no permiten
concluir que se esté logrando la mencionada finalidad, por ello es que las
respuestas no son tan contundentes a favor de la utilidad de estos beneficios.
37
La respuesta de los entrevistados, en su gran mayoría, coincide con lo
afirmado por Reyes (2014) quien señala que el trabajo penitenciario
contribuye a la reinserción social del condenado, por lo que se deben crear las
condiciones necesarias y adecuadas para que el interno trabaje ya sea dentro
como fuera del establecimiento penitenciario. Por su parte Peñaloza (2017),
afirma que la redención de pena por el trabajo y estudio motiva a los reos a
alejarse de los factores criminógenos que existen en las cárceles, por lo que
su eliminación o restricción es perjudicial para la resocialización, ya que
desmotiva a los internos a realizar actividades productivas que lo alejen del
crimen, pues no tendrá el incentivo de egresar antes de cumplir su pena.
Sin embargo, Vicuña (2022) señala que la influencia del trabajo penitenciario
en el proceso de resocialización del interno es mínima debido a que no se les
ofrece a los internos las condiciones adecuadas y suficientes para que
realicen sus actividades laborales; falta infraestructura, equipos, herramientas,
personal calificado, etc.
Respecto de la naturaleza de los beneficios penitenciarios, los entrevistados,
en resumen, manifestaron que siendo derechos espectaticios el interno no los
puede exigir y el juez no los debe otorgar de manera automática al cumplirse
los requisitos formales; sino que se debe evaluar el cumplimiento de su
finalidad y el juez debe fundamentar las razones por las que lo deniega u
otorga, teniendo el interno el derecho a cuestionar dicha resolución y acudir a
una segunda instancia.
De la información obtenida en las fuentes bibliográficas, de las respuestas a
la entrevista se afirma que el primer objetivo de la investigación se ha
cumplido.
En relación al objetivo específico dos: Examinar el beneficio de redención
de pena por el trabajo y el estudio en el Código de Ejecución Penal; en la
entrevista se formularon interrogantes y se obtuvieron resultados se afirma
que estas técnicas de tratamiento penitenciario si contribuyen a mejorar la
conducta de los internos y al sostenimiento de un ambiente disciplinado en el
centro carcelario. Siendo así, es correcto que se hayan incorporado como
técnicas de tratamiento penitenciario. Es indudable que mientras más acerque
38
a una persona al estudio o al trabajo más se le aleja de las conductas
antisociales o desviadas y del delito, lo mismo ocurre con los internos en un
penal.
En esta misma línea, en España Prado (2013), sostiene que el trabajo
penitenciario se adapta a cualquier modelo de tratamiento penitenciario, por
lo que el Estado debe incorporar durante la ejecución penal derechos y
garantías fundamentales para que el interno se resocialice, entre estos
derechos está el derecho al trabajo. El trabajo intramuros es utilizado por la
administración penitenciaria como un criterio para medir el avance o retroceso
del penado en la resocialización, aparte de emplearse como mecanismo de
orden y disciplina en el centro reclusorio.
Por su parte Cervelló (2022) señala que los beneficios penitenciarios también
contribuyen a mantener el buen gobierno de un centro carcelario ya que la
participación de los internos en actividades educativas, laborales y
terapéuticas, promueve espacios para que éstos ocupen su tiempo en algo
productivo así se distienden, se reduce el nivel de estrés en el que viven. Esto,
redunda en la reducción de la violencia y en convivencia pacífica en el
establecimiento penitenciario.
Se puede concluir, cuando menos en teoría, que el trabajo y el estudio
contribuyen a la disciplina y la buena marcha en el establecimiento
penitenciario, pero para ello se debe promover el trabajo y dotar implementar
de las condiciones adecuadas.
A la cuarta pregunta los conocedores de la ejecución penal y del tratamiento
penitenciario, mayoritariamente sostienen que éste debe ser libre y no
impuesto contra la voluntad del interno, ello se debe a que no hay manera de
obligar al interno a que realice tales actividades sino es mediante la violación
de sus derechos fundamentales, lo cual no es admisible en un Estado de
derecho. Lo que se debe hacer, según los expertos, es motivar o incentivar a
los internos a trabajar o estudiar, y uno de los mecanismos que se deben
utilizar son los beneficios penitenciarios. Es importante hacer mención a un
aspecto de la realidad social actual, que es la idea que el interno debe ser
obligado a trabajar, que se le impongan trabajos forzados; pero estas ideas
39
son solo la manifestación de una propuesta represiva, que siguen la corriente
del derecho penal de enemigos y una respuesta desesperada ante el
incremento de la delincuencia.
En relación a la obligatoriedad del trabajo penitenciario Cruz (2015), postula
que no es posible establecer dicha obligatoriedad ya que, por ejemplo, en
Guatemala, en las cárceles hay un ambiente de maltrato, tortura,
discriminación hacia el interno, que no se provee de fuentes de trabajo para
los internos debido a la legislación deficiente que no propugna la
resocialización, a la violencia, a la falta de presupuesto, a la inadecuada
infraestructura, entre otros factores.
Del mismo modo, Quispe (2018), afirma el hacinamiento en las cárceles
dificulta la implementación del trabajo penitenciario; sin embargo, sostiene que
se debe buscar la forma para que el trabajo de los internos sea obligatorio a
efecto de que éste genere ingresos para cubrir sus gastos de internamiento,
para que ayude económicamente a su familia y ello, además, contribuirá a
evitar la reincidencia. No se comparte la idea de que la obligatoriedad del
trabajo de los reos no contravine sus derechos, ya que la única manera de
obligarlo a travas será a través de la violencia y ello no está permitido.
Asimismo, no se comparte la idea que en este caso debe primar el interés
social al interés del interno, pues el ser humano no puede ser utilizado como
instrumento para el cambio social.
Los resultados alcanzados con la pregunta cinco, indican que los informes de
INPE y otros estudios, como el de Vicuña (2022), llegan a la misma conclusión,
es decir que la situación actual de las cárceles peruanas donde existe
hacinamiento, corrupción, falta de presupuesto, falta de voluntad política, falta
de personal capacitado, entre otros factores, no facilitan el acceso del interno
a un trabajo penitenciario y por lo tanto a que pueda adquirir hábitos positivos
y con ello ayudar a su rehabilitación. Según la citada autora, el 93,43% de
internos encuestados señaló que no hay recursos necesarios para acceder al
trabajo penitenciario y un 58% de internos encuestados señala que el personal
penitenciario no promueve el desarrollo del trabajo penitenciario. Esto, como
es evidente, no permite el acceso al trabajo por parte de los internos.
40
Tampoco se puede negar rotundamente que haya la posibilidad de trabajar y
estudiar en los establecimientos penitenciarios, existen talleres y proyectos
para promover el trabajo, sin embargo, no se implementan como se debería
por falta de presupuesto, capacitación, y otras razones; por ello es que los
expertos afirman que los internos no están impedidos de trabajar o estudiar,
pero que sí tienen dificultad para ello.
Ante la sexta interrogante, es posible afirmar que muchos informes que emite
el personal penitenciario respecto del trabajo realizado por el interno, no
corresponden a la verdad, es decir que contienen información no verás y que
son otorgados con el propósito de favorecer al interno. Esto confirma que el
nivel de corrupción es tan alto que no tienen reparos en emitir informes para
favorecer la salida anticipada de internos que son peligrosos para la sociedad
ya que aún no se han resocializado.
Entre los internos y demás personas vinculadas a la ejecución de una pena
privativa de libertad se dice que los internos “pagan su ley laboral”, pero
¿existe en la legislación un concepto como éste?, la respuesta es no; la ley
penitenciaria no establece que los internos tienen la obligación legal de pagar
una ley laboral; en realidad se trata de un eufemismo, pues a lo que se están
refiriendo es simplemente a un acto de corrupción, a un cohecho, que consiste
en pagar a la autoridad penitenciaria para que se les reconozca horas de
trabajo que el interno no ha realizado.
La pregunta tiene por finalidad indagar sobre una de las causas por las que
se adulteran los informes del consejo técnico penitenciario para aplicar la
redención de pena por el trabajo. En este sentido el 85% de los encuestados
afirma que esta situación se da por la falta de intervención del juez penal en
este procedimiento.
Si bien en el artículo VI del T.P. del C.P., establece que la ejecución la pena
debe ser conforme a ley y que en todo caso está bajo el control judicial, en el
caso de la redención de pena por el trabajo o educación, el juez penal solo
interviene para verificar si el computo de los días trabajados o estudiados
corresponden para disminuir determinados días de pena privativa de libertad,
pero no para verificar si el interno realmente ha trabajado y menos si
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demuestra progreso en el proceso de resocialización. En este sentido, se
propugna que el juez penal realice una labor meticulosa y verifique estos
aspectos y solo así se garantizará el cumplimiento de la finalidad de la pena.
En una reciente entrevista al diario El Peruano (2023), el actual Ministro de
Justicia, manifestó que su gestión está comprometida con eliminar la
corrupción en los establecimientos penitenciarios y a través de ello alcanzar
la resocialización de los miles de internos que pueblan las cárceles del Perú.
De esta declaración, se puede afirmar que el citado ministro tiene claro que
para alcanzar la resocialización es preciso eliminar la corrupción en los
establecimientos penitenciarios, pues ello es un serio escollo para que los
internos tengan las condiciones que contribuyan a su resocialización.
La investigadora, considera que, para alcanzar las metas trazadas por el
ministro, una de las medidas debe ser la de crear mecanismos para que el
juez controle más activamente la ejecución de las penas, es más, debería
crearse juzgados penales especiales para esta labor.
Para dar cumplimiento a este objetivo, los entrevistados, respondieron que se
debe implementar una política penitenciaria que vaya acorde con el mandato
constitucional que señala que la pena tiene por fin la resocialización del
penado (Art. 139 inciso 21 y 22 de la Const.), en este sentido se debe: dotar
de una legislación no contradiga a la Constitución, por ejemplo que contemple
penas tan elevadas que haga perder sentido de la resocialización (cadena
perpetua), eliminar la corrupción que existe en los establecimientos
penitenciarios, capacitación del personal penitenciario, presupuesto suficiente
para implementar talleres de trabajo, comprometer a la sociedad civil
(empresas, universidades, iglesia, ONGs, etc.) en esta tarea,.
De lo expuesto, se puede concluir que este objetivo se ha cumplido.
En relación al objetivo específico tres: Estudiar los principios de
resocialización y judicialización de la pena;
Las ideas filosóficas relativas a los fines y funciones de la pena que inspiraron
el C.P. de 1991, consideran que la sanción penal no es un mero castigo o
venganza por el mal causado por el delito, sino que ésta tiene por finalidad la
42
prevención del delito, la misma que se puede alcanzar ya sea por la
intimidación o el reforzamiento de los valores sociales (prevención general) o
por la resocialización del que cometió el delito (prevención especial). En este
último caso la ejecución de la pena debe contemplar técnicas para el
tratamiento penitenciario que permitan al interno su resocialización, estas
técnicas son, el trabajo, la educación, el tratamiento psicológico, social,
religioso y otros.
En teoría, el trabajo y la educación, son técnicas de tratamiento que bien
aplicados alejan a la persona del delito y contribuyen a su resocialización; sin
embargo, la realidad penitenciaria indica que, por una serie de razones, los
internos no trabajan o estudian, por lo tanto, este fin resocializador queda, en
la mayoría de casos, en la letra de la ley, pero no se plasma en la realidad.
Esto debe obligar a quienes dirigen la política penitenciaria a implementar las
acciones adecuadas y suficientes para que los internos trabajen o estudien.
De la Cuesta (2020), señala que la resocialización es un concepto
mayormente aceptado por la doctrina y muchas legislaciones en el mundo,
ello se debe a las razones en lo que se funda este concepto y por formar parte
del plexo de derechos humanos reconocidos en tratados y convenciones
internacionales. Lo que actualmente se cuestiona es cómo hacer realidad este
fin pues el sistema penitenciario no contribuye a lograr el fin resocializador, es
más, hace que algunos estudios crean que es imposible lograrlo la consideran
una utopía o incluso un absurdo. El autor recomienda no abandonar el ideal
resocializador, por cuanto el Estado se volvería un ente meramente represivo
y las cárceles serían depósitos de seres humanos.
Los resultados se explican debido a que el juez interviene en este
procedimiento, pero solo para verificar si el computo de días redimidos son los
correctos, pero no para verificar si en efecto el interno ha trabajado y si se ha
alcanzado un nivel óptimo de resocialización; es decir solo se limita a verificar
datos aritméticos.
Conforme lo señala Matos (2009), el otorgamiento de la libertad definitiva por
redención de pena es automático y es competencia de la autoridad
penitenciaria, la misma que es la encargada de llevar el registro de los internos
43
que trabajan y elaborar el expediente de la redención de pena. Esta situación
es propicia para la corrupción ya que la decisión de otorgar la libertad
converge en la misma autoridad que supervisa o debe supervisar el trabajo
penitenciario, más aún si no hay control de otra autoridad, como lo es el juez
penal.
Los entrevistados consideran que la intervención del juez es necesaria, pues
falta de control judicial en este procedimiento es propicio para la corrupción. A
menudo se conoce a través de los medios de comunicación que personal del
INPE están envueltos en actos de corrupción, no hace mucho se intervino al
personal del establecimiento penitenciario de Piura debido a denuncias por
actos de corrupción.
El poder ejecutivo ha propuesto modificar el C.P. para incorporar como un
delito especifico el cohecho en caso de personal penitenciario, claro que no
se comparte esta propuesta, por ser antitécnica, pero ello demuestra el alto
nivel de corrupción. Los motivos de este proyecto se basan en un informe de
la Defensoría del Pueblo que da cuenta que los actos de corrupción que más
se cometen en el INPE son el enriquecimiento ilícito, el tráfico de drogas,
armas, objetos y otros y la lo que más atañe a esta investigación, la liberación
de condenados de manera ilegal. Además de permisos de salidas a cambio
de dinero; certificados de trabajo falsos, entre otras irregularidades.
El TC considera que la lucha contra la corrupción en sistema penitenciario es
fundamental, por ello en el Exp. Nº 05436-2014-PHC/TC invoca a las
autoridades competentes que garanticen el cumplimiento de los objetivos
establecidos en el Plan Nacional de la Política Penitenciaria 2021-2025, esto
debido al alto nivel de corrupción.
La información obtenida tanto en la bibliografía consultada, los resultados de
la encuesta y las respuestas de los expertos en la entrevista, han sido tan
fructíferas que permiten afirmar que el objetivo específico dos se ha cumplido
plenamente.
En relación al objetivo general: Determinar las razones jurídicas por las que
se debe otorgar al juez penal la competencia para de conceder la libertad
44
definitiva en caso de redención de pena por el trabajo y educación; en la
encuesta se formuló la siguiente interrogante, cuyo resultado se detalla en la
tabla y figura siguiente:
Los expertos consideran que al otorgarse la competencia al juez penal para
conceder la libertad definitiva se garantiza un mayor y mejor control sobre la
labor de la autoridad penitenciaria, de modo que no solo se limitaría a
comprobar el número de días laborados o estudiados, sino fundamentalmente,
si en efecto el interno ha trabajado y si ese trabajo contribuyó o no en el
proceso de resocialización.
Los expertos manifestaron que, conforme al artículo IX del T.P. del C.P. la
pena tiene por fin la prevención del delito a través de la resocialización del
interno (prevención especial), esta finalidad es un principio de la ejecución
penal. El sistema progresivo reconoce el avance del interno en el proceso de
resocialización y por ende la posibilidad otorgarle ciertas recompensas; sin
embargo, su concesión debe estar sujeta a evaluación del juez, quien decide
fundadamente si los otorga o no.
Otro principio que sirve de sustento para que se otorgue competencia al juez
penal es el principio de judicialización de la ejecución de la pena previsto en
el artículo VI del T.P. del C.P. el cual faculta al juez intervenir durante la
ejecución de la pena, esto se le conoce como principio de garantía de
ejecución. Este principio pretende proteger no solo al interno de posibles tratos
crueles o inhumanos, de abusos durante la ejecución de su pena; sino que
también busca que la pena se cumpla conforme a lo establecido en la ley,
evitando actos de corrupción que permitan la salida anticipada de internos que
representan un peligro para la sociedad.
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V. CONCLUSIONES
1. Los beneficios penitenciarios, no constituyen derechos subjetivos del interno,
sino derechos limitados o derechos espectaticios, lo que implica que para su
concesión no es suficiente que el interno cumpla requisitos de forma, sino
fundamentalmente que se esté alcanzando el fin resocializador de la pena, lo
que obliga a un análisis más profundo de cada solicitud.
2. El trabajo y la educación penitenciarios, son muy beneficiosos para lograr un
cambio de conducta del interno y contribuyen a alcanzar el fin resocializador
de la pena; sin embargo, ello es así en la medida que efectivamente el interno
trabaje o estudie, lo que exige que la autoridad penitenciaria o la autoridad
competente realice un control exhaustivo.
3. La redención de la pena por el trabajo y la educación permite obtener la
liberación condicional, la semilibertad y la libertad definitiva antes de cumplir
la totalidad de la pena. En los dos primeros casos el juez penal verifica el
cumplimiento de los fines de la pena; sin embargo, para obtener la libertad
definitiva, basta con la disminución de los días trabajados o estudiados y la
autoridad penitenciaria es la competente para otorgar la libertad definitiva.
4. La ejecución de la pena, es una etapa del ejercicio del poder penal del Estado
en la cual el condenado pasa a control de la autoridad penitenciaria, siendo
esta la que supervisa y verifica que la pena se cumpla conforme a lo
establecido en la ley y la sentencia condenatoria; sin embargo, el Juez penal
no pierde control o competencia sobre ella, conforme lo establece el artículo
VI del T.P: del C.P.
5. Es necesario que la competencia para otorgar la libertad definitiva en caso de
redención de pena, se traslade al juez penal, ya que son muchos los casos en
los que se ha concedido de manera irregular o por actos de corrupción,
conformo lo ha señalado la Defensoría del Pueblo, lo cual no ocurriría si se
deja en manos del juez penal quien resolvería en una audiencia pública con
la presencia de un representante del Ministerio Público.
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VI. RECOMENDACIONES
1. Al Poder Legislativo del Perú, para que revise la legislación referente al
beneficio de redención de pena por el trabajo y educación a efecto de que la
modifique y le otorgue al juez penal la competencia para conceder la libertad
definitiva, ya que ello que garantizaría el cumplimiento del fin resocializador
de la sanción penal y evitaría que este beneficio se confiera de manera
irregular o hasta ilícita.
2. A los directores de los centros penitenciarios del Perú, para que actúen de
manera ética y profesional y controlen eficazmente que los internos trabajen
o estudien, que analicen el avance del interno en proceso de resocialización
y eviten conceder la libertad definitiva por el beneficio de redención de pena
de manera irregular o ilícita a condenados que no han trabajado ni estudiado.
3. A los representantes del Ministerio Público para que cuando se conozca un
caso de otorgamiento de libertad por redención de pena de manera irregular
o ilícita inicie las investigaciones correspondientes y se busque anular la
concesión de dicho beneficio.
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