0% encontró este documento útil (0 votos)
23 vistas33 páginas

Violencia Modulo

El documento aborda la relación entre violencia, control social y exclusión, analizando teorías criminológicas y el impacto de la pobreza en el delito. Se exploran conceptos de control social, sus tipos y su aplicación en contextos como Argentina, enfatizando la importancia de la seguridad ciudadana y los derechos humanos. Además, se fomenta un aprendizaje crítico y reflexivo sobre estos temas a través de un enfoque educativo virtual.

Cargado por

cristina794205
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
23 vistas33 páginas

Violencia Modulo

El documento aborda la relación entre violencia, control social y exclusión, analizando teorías criminológicas y el impacto de la pobreza en el delito. Se exploran conceptos de control social, sus tipos y su aplicación en contextos como Argentina, enfatizando la importancia de la seguridad ciudadana y los derechos humanos. Además, se fomenta un aprendizaje crítico y reflexivo sobre estos temas a través de un enfoque educativo virtual.

Cargado por

cristina794205
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Violencia, Control y Exclusión Social | 1

Violencia, Control y Exclusión Social | 2


ÍNDICE

UNIDAD I: Teorías del control social, Crimen y Castigo. Seguridad Ciudadana y Derechos
Humanos.

1.1.- Teoría del Control Social desde el punto de vista de la Criminología…….....................................6


1.2.- Tipos de Control Social….............................................................................................................7
1.3.- Delito, crimen y Castigo…………………………………………………………………………………9
1.4.- Seguridad Ciudadana y Derechos Humanos………………………………………………………..14
1.5.-Seguridad Ciudadana y Policía………………………………………………………………………..16

UNIDAD II: Delito, Pobreza y exclusión social.

2.1.- Pobreza, exclusión y violencia. ..................................................................................................18


2.2.-Exclusión laboral, desafiliación. .................................................................................................19
2.3.-Empobrecimiento y criminalización de la pobreza. .....................................................................22
2.4.-Delito y lazo social………………………………………………………………………………………23
2.5.-Surgimiento de los Nuevos Pobres.............................................................................................24

UNIDAD III: Violencia, control y exclusión social en Argentina. ......................................................

3.1.- Crimen y castigo en Argentina. ..................................................................................................27


3.2.- Disciplinamiento. Golpe de Estado en Argentina……………......................................................28
3.3.- Delito e importación de modelos. ...............................................................................................29
3.4.- Seguridad y prevención del delito en Argentina. ........................................................................30

Violencia, Control y Exclusión Social | 3


REFERENCIAS DE ÍCONOS

Violencia, Control y Exclusión Social | 4


LES DAMOS LA BIENVENIDA!

A este espacio educativo en la materia VIOLENCIA, CONTROL Y EXLUSION SOCIAL, en esta


asignatura vas a adquirir una comprensión histórica y comparativa de la complejidad del control,
exclusión y violencia social.

Vamos a generar un conocimiento constructivo y reflexivo en base al sistema educativo virtual y las
oportunidades que hoy se presentan para poder transformar la Educación, mediante el uso de la
plataforma (participación de los foros, trabajos prácticos, debates, etc.). A lo largo de la cursada
tendrás la posibilidad de reflexionar acerca de los contenidos de la materia, debatirlos y construir
conocimientos nuevos.

Los módulos temáticos buscan, en primer lugar, profundizar los principales conceptos teóricos de la
asignatura y generar en los alumnos un pensamiento crítico, analítico y que logren interpretar las
problemáticas de la realidad social desde un enfoque multicausal.

Violencia, Control y Exclusión Social | 5


UNIDAD I: Teoría del control social, delito, Pena, Seguridad Ciudadana y
Derechos Humanos.

Presentación

Durante la presente Unidad, vamos a realizar un recorrido sobre los conceptos


de la teoría social y el control social, realizando diferencias básicas sobre las de
orden legal y las del orden social (aquellas que tienen que ver con las costumbres
y la cultura misma)
Vamos a describir la función de las penas o el castigo y compartiremos una
realidad respecto a algunas cárceles de Argentina. Concluimos con la Seguridad
Ciudadana, las obligaciones del Estado en conjunto con la Sociedad.

1.1.- La Teoría del control social desde el punto de vista de la criminología.

Queremos iniciar este recorrido partiendo del análisis de un concepto central para
el desarrollo de la materia, nos referimos al concepto de control social. Según la
RAE, controlar significa inspeccionar, fiscalizar, comprobar, intervenir. A partir de
esta definición, la pregunta que surge inmediatamente es: cuando hablamos de
control social, cuál es el objeto de este control, es decir, qué se busca fiscalizar.
En una respuesta rápida podríamos decir que busca controlar a “la sociedad”,
pero toda actividad de control implica necesariamente ciertos parámetros,
estándares o patrones que permitan, fiscalización mediante, determinar o emitir
un juicio sobre posibles desviaciones o anomalías, que se alejan de esos
parámetros establecidos. Es en este punto donde la noción de control se articula
con la de orden social, lo que se inspecciona y controla es el mantenimiento y
reproducción de un modelo social, del orden político y social establecido.

Invitamos aquí a reflexionar sobre qué implica el orden social, cómo se construye, quién
(o quiénes) lo define, cómo, desde qué argumentos.

La teoría del control social desde el punto de vista de la criminología.

Donde hay sociedad hay mecanismos que controlan que esta funciona. Y donde hay mecanismos
de control, hay conductas consideradas delictivas y penas para evitarlas.

La teoría del control social es una teoría procedente de la sociología que se basa en que las
relaciones sociales no son siempre armoniosas. Por eso, los códigos de conducta aprendidos
durante las distintas etapas de socialización de los individuos incluyen varias formas de control de la
conducta.

Estas formas de control social pueden ser sanciones sociales, que el individuo interioriza y cumple
en el marco de la convivencia social de forma aprendida, pero también pueden referirse a una forma
de control social coercitiva, impuesta por las leyes y que pena los comportamientos que divergen de
lo socialmente aceptado. Es decir, las teorías del control social no se preguntan el porqué de que un
individuo delinque; sino que se preguntan por qué no lo hace, qué lleva a un individuo a comportarse
dentro de lo socialmente establecido.

Violencia, Control y Exclusión Social | 6


Origen y autores de la teoría del control social

El uso del término control social se remonta hasta el sociólogo norteamericano Edward Alsworth
Ross, en el s. XIX, que utilizó este término para referirse a las estrategias de administración del statu
quo social como un instrumento de dominación legitimado por la mayoría social. Este autor excluía
el control estatal (y por lo tanto penal) del término.

Posteriormente, otros autores como el argentino Roberto Bergalli, el español Muñoz Conde o el
mexicano Luis Recaséns empezaron a interesarse por la relación entre el sistema penal estatal y
las formas de control social de determinadas sociedades.

Por ejemplo, desde el punto de vista de Recaséns, el control social designa no solo al conjunto de
normas colectivas que mantienen la conducta social establecida, sino que incluye también a las
autoridades y los poderes sociales que regulan la conducta humana. Leyes, usos y
costumbres ejercen una importante presión sobre los individuos a la hora de forjar su conducta
social.

Una mención aparte requiere la teoría del control de Hirschi. El estadounidense Travis
Hirschi formuló en su trabajo Causas de la Delincuencia, una visión del control social aplicada en
concreto a la criminología, que se fundamentaba en que aquellos individuos con lazos sociales
convencionales, más fuertes y arraigados, son menos propensos a violar la ley. Dice Hirschi que “si
no cometemos actos desviantes es debido a nuestro estrecho lazo con la sociedad. Si el lazo se
debilita, se saltan las reglas y se cometen actos desviantes”.

ACTIVIDAD DE FORO

A partir de la primera lectura, mencionemos ejemplos sobre formas de control social


legales y las que nos impone la sociedad a través de las normas o las costumbres, que buscan
de una u otra forma la convivencia armónica de nuestra Sociedad. La importancia de las
mismas y si logran cumplir con el logro de esa armonía.

1.2.- Tipos de control social

El control social que ejerce una sociedad para regularse puede manifestarse de múltiples formas y,
en concreto, si tenemos en cuenta los mecanismos estatales, depende en gran medida de
la organización legal de dicha comunidad.

Por ejemplo, un estado democrático no ejerce las mismas formas de control sobre su sociedad que
un estado dictatorial y una sociedad organizada en torno al concepto de familia tradicional no ejerce
la misma presión social que una cuya base social es comunitaria, como una tribu.

En cuanto a los tipos de control social, hay múltiples clasificaciones, siendo estas ampliables y no
excluyentes.

 Control de acción: prevención de determinadas conductas desde la conformidad del sujeto


que las interioriza como normas sociales.
 Control de reacción: aquellas que la sociedad lleva a cabo una vez se ha cometido la
conducta desviada para ponerle fin. Aquí entrarían controles estatales por la fuerza (en
estados autoritarios por ejemplo), legales, coercitivos (penales o civiles), etc.

Violencia, Control y Exclusión Social | 7


 Control difuso: es el ejercido por los diferentes actores de esa sociedad (por ejemplo, los
medios de comunicación de masas, la familia, la religión, los partidos políticos).
 Control formal: es el establecido legalmente que se realiza en una comunidad regulada a
través de normas y procedimientos públicos que regulan la conducta (por ejemplo, las
instituciones mentales o las cárceles).
 Control informal: el que vertebra todo el sistema desde la familia pasando por la escuela y
el trabajo. Hay autores que consideran que cuando el control informal falla entran en juego
los controles formales.

Cuando hablamos de control social nos referimos a una serie


de mecanismos, prácticas y valores que promueve la sociedad, de manera formal o informal,
para conservar el orden establecido de la misma. Dicho en otros términos, se trata de los diferentes
métodos a través de los cuales una sociedad busca conservar el orden social y mantener andando
el sistema.

El concepto de control social es muy amplio, y en su seno tienen cabida mecanismos muy diferentes,
que van desde las leyes mismas hasta los valores y creencias. Se hacen cumplir de maneras:

 Coercitivas, o sea, a la fuerza. Por ejemplo, las fuerzas policiales están allí para someter por la
fuerza a una turba que se niegue a respetar el orden público.
 Persuasivas. Por ejemplo, las leyes que rigen dicho orden público son impartidas en la escuela,
es decir, a través de la educación, y fomentadas por los medios de comunicación.

Es por eso que el control social implica a menudo un control también cultural y político. En épocas
revolucionarias, es comprendido como una barrera que imposibilita el cambio y que actúa en favor
de las clases dominantes, dado que estas últimas poseen generalmente el mando del Estado.

En condiciones ordinarias, sin embargo, algún grado de control social es indispensable para
sostener la paz social y permitir la continuidad del ejercicio económico. O sea, es un elemento
indispensable para mantener a las sociedades estables, pero en sí mismo puede ser cuestionado y/o
modificado.

Ejemplos de control social


El Estado mantiene registros estadísticos de sus ciudadanos. Algunos ejemplos de mecanismos de
control social de distinto tipo son los siguientes:

 El registro ciudadano por parte del Estado. Siempre que un niño nace, debe ser presentado
por sus padres ante las instancias adecuadas del Estado, y se creará un acta de su nacimiento
para brindarle una identidad legal, del mismo modo en que luego se le asignará un documento
de identidad (cédula, pasaporte, dni, etc.). De este modo el Estado tiene control estadístico de
su ciudadanía, pero también puede brindarle servicios burocráticos y legales.
 La prohibición de venta de alcohol a menores de edad. El Estado prohíbe la venta de alcohol
y estupefacientes a personas que no tengan la edad apropiada (generalmente 18 años, en otros
lugares 21), como una forma de protección de la niñez y la juventud. Esta ley es controlada por
las autoridades a través de multas o prisión a los vendedores que la incumplan.
 El monopolio de la violencia. Para conservar su estructura y su estabilidad, el Estado posee
las fuerzas armadas y del orden público: grupos armados que tienen el monopolio legítimo de la
violencia en la sociedad, lo cual les permite combatir activamente a las amenazas externas (como
países rivales) o internas (como insurrecciones, rebeliones o terrorismo).

Violencia, Control y Exclusión Social | 8


 Las prohibiciones religiosas. Las religiones monoteístas, especialmente, imponen a sus fieles
un código de conducta más o menos estricto, en el cual suelen abundar las prohibiciones. Así,
por ejemplo, el islam prohibe la ingesta de alcohol y el consumo de carne de cerdo, mientras que
el judaísmo prohibe el consumo de carne de cerdo y de cualquier otra carne que no haya sido
preparada con un estilo específico de desangrado (kosher), y además prohibe cualquier tipo de
trabajo los sábados.
 Los roles de género. La sociedad tradicional está estructurada en base a roles laborales,
sociales y públicos muy específicos dependiendo del género de cada individuo. Así, a los
hombres se les ha identificado con los roles activos (trabajar, inventar, construir, liderar) mientras
que a las mujeres con los roles pasivos (limpiar, cuidar, decorar, acompañar), estableciendo un
orden que a las generaciones más jóvenes les ha costado contradecir y remodelar.

[Link]

[Link]

[Link]
ejercer-un-control-total-en-china/

Actividad Grupal.

1) Analicen las formas de control social en China.


2) ¿Qué significa la muralla digital?
3) ¿Se podría aplicar en Argentina?
4) ¿Qué derechos fundamentales se estarían violando?
5) ¿Qué rol juega el factor cultural e idiosincrasia en las formas de control social de un País?

1.3.- Delito, crimen y castigo.

A continuación haremos un repaso sobre lo que escribieron diversos autores sobre el


delito, que es el delito, su función social, el delito asociado el crimen, la pena y el
castigo.

Durkheim sostiene que el crimen es todo acto que rompe la solidaridad mecánica derivada del
derecho penal. De acuerdo con el autor, este derecho, a diferencia de todo derecho escrito, establece
sanciones pero no prescribe ninguna obligación a la que aquellas corresponden.

El crimen hiere sentimientos fuertes y precisos que, para un mismo tipo social, se encuentran
grabados en todas las conciencias con una intensidad media. Es una ofensa contra una autoridad
trascendente a los individuos que se vivencia como sagrada. Según el autor, “un acto es criminal
cuando ofende los estados fuertes y definidos de la conciencia colectiva (…) No hay que decir que
un acto hiere la conciencia común porque es criminal, sino que es criminal porque hiere la conciencia
común. No lo reprobamos porque es un crimen, sino que es un crimen porque lo reprobamos”
(Durkheim, 2008a: 158).

De este modo, el autor le quita entidad ontológica al delito al postular que no existe ningún
acto esencialmente criminal sino que éste depende de los sentimientos, creencias y valores
contenidos en la conciencia colectiva.

Violencia, Control y Exclusión Social | 9


Esto marca una diferencia importante respecto del pensamiento
ilustrado y positivista. Entre los primeros encontramos a Beccaria
[1764], quien propone una definición formalista del delito que entra en
tensión con otra sustancialista.

o Por un lado, sostiene que delito es lo que la ley dice que es


y, en este sentido, tiene un carácter relativo ya que las leyes
varían con el tiempo y el espacio.
o Por otro lado, el delito es una sustancia, por lo tanto fija e inmutable, ya que consiste
en un grave daño hecho a la sociedad. En este sentido, el delito es un acto que ataca
el contrato social o sea que pone en jaque la existencia misma de la vida social al
cuestionar la confianza que depositaron los individuos quienes cedieron parte de la
libertad que poseían en el estado de naturaleza para ganar certeza y seguridad
reuniéndose en sociedad.

Esta itensión se resuelve si se piensa que la primera definición debe ser utilizada para el momento
de aplicación de la ley, y que la segunda, es pensada para cuando ésta debe ser elaborada. En
consonancia con Beccaria, encontramos a:

Jeremy Bentham (1748- 1832) quien sostiene que, si se trata de un


sistema de leyes ya establecidas, delito es todo lo que la ley
prohíbe. Sin embargo, sostiene que esta definición solo le sirve al
ciudadano pero no al legislador. En este sentido, afirma que delito
es todo acto libre que causa más mal que bien.

En contraposición a ambos autores, Durkheim sostiene que el crimen no


puede definirse por su nocividad ya que “un acto puede ser desastroso para una sociedad sin
exponerse a la más mínima represión” (Durkheim, 2008a: 151) o puede ser considerado criminal y
castigado sin ser dañino para la sociedad.
Entre los positivistas, quien se dedicó específicamente a repensar la noción de delito en términos no
formalistas, fue:

Raffaele Garofalo (1852-1934). Este autor propone una definición


natural del delito: toda violación de los naturales sentimientos
altruistas elementales de piedad (rechazo a hacer sufrir
voluntariamente al prójimo) y probidad (respeto al derecho de
propiedad ajeno) que constituyen el contenido moral de
determinada sociedad, necesario para la coexistencia de los
individuos, constituye un delito natural [1885].

Sin embargo, Taylor, Walton y Young, plantean que es evidente el paralelo con las concepciones
clásicas de la ley: “también aquí se postula la existencia de un consenso, basado en el temor a la
idea de Hobbes de la guerra de todos contra todos, y una ley que consagra las disposiciones
necesarias (funcionales) para impedir esa eventualidad” (Taylor, Walton y Young, 2007: 36).

A diferencia de los criminólogos positivistas, Durkheim concibe al


delito como un hecho social normal [1895] ya que se presenta en la
mayoría de los distintos tipos de sociedades y en las distintas fases
de la evolución de esas sociedades o sea que tiene un carácter
general entre las distintas especies y dentro de una misma especie.

Violencia, Control y Exclusión Social | 10


Pena como carácter social.

Para Durkheim, el signo exterior del crimen es la pena. Ésta es definida como una reacción pasional
cuyo elemento esencial es la venganza. En este sentido, sostiene el autor que, más allá de las formas
que asuma la pena, “es todavía un acto de venganza, ya que es una expiación” (Durkheim,
2008a:164). El corazón de la pena está constituido por el linchamiento que es una forma de pena
primitiva de carácter colectivo, instintivo, pasional e irracional. Sin embargo, sostiene que en la
actualidad la necesidad de venganza que motoriza la pena está mejor dirigida que antes ya que la
contiene dentro de ciertos límites. En este caso, la pena es una reacción pasional de intensidad
graduada. Esta reacción se produce porque el crimen ofende estados fuertes y definidos de la
conciencia colectiva que se encuentran universalmente distribuidos en todas las conciencias
particulares. Dado que los sentimientos que ofende son fuertes, la reacción también debe serlo ya
que iisino corre el riesgo de debilitarse. En este sentido, afirma Durkheim, “una simple vuelta al orden
anterior a la turbación no nos alcanza: necesitamos una satisfacción más violenta. La fuerza contra
la que el crimen acaba de chocar es demasiado intensa como para reaccionar con tanta moderación.

Por otra parte, no podría hacerlo sin debilitarse, pues es gracias a la intensidad de la reacción que
ella se recupera y se mantiene en el mismo grado de energía” (Durkheim, 2008a: 173).
En tanto el crimen ofende a la conciencia colectiva o sea a la sociedad, la pena solo puede tener un
carácter social. Si nosotros reclamamos la represión de un crimen, es porque tenemos esos
sentimientos colectivos arraigados en nosotros y los percibimos como algo sagrado, exterior y
superior a nosotros cuya infracción genera indignación. Sin embargo, quien se venga es la sociedad.
Esta reacción no siempre es la misma ya que las emociones que la determinan dependen de la
vivacidad del sentimiento herido y de la gravedad de la ofensa sufrida. En este sentido, el autor afirma
que la proporcionalidad que se observa en todos lados entre los delitos y las penas se establece
espontáneamente sin que sea necesario hacer ningún cálculo. La pena puede ser difusa o
concentrada. Cuando adopta esta última forma se trata de una sanción legal que se caracteriza por
estar organizada. La organización consiste en que existe un órgano definido que actúa como
intermediario –tribunal- entre la sociedad y aquellos miembros que han violado ciertas normas de
conducta. De acuerdo con Durkheim, el poder de reacción de esta organización es la emanación del
que se encuentra difuso en la sociedad.
Entonces, de acuerdo con Durkheim, el carácter social de la pena deriva de la naturaleza de los
sentimientos heridos: son sentimientos fuertes porque se encuentran en todas las conciencias
particulares y, en este sentido, son universalmente respetados.

El crimen pone en cuestión esta universalidad y, por este motivo, las conciencias particulares
reaccionan frente a él para reafirmar el carácter colectivo de aquellos sentimientos. Si no lo hiciera
se vería amenazada la cohesión social derivada de las semejanzas ya que ésta necesita de ese
núcleo de valores, normas, creencias, y sentimientos denominados conciencia colectiva.

Así, la función de la pena es defender a la conciencia colectiva y, de este modo, mantener la


solidaridad social que permite la existencia de la sociedad. De este modo, la pena no cumple la
función de disuadir ni de corregir.

En este sentido, cabe resaltar que los pensadores ilustrados como Beccaria y Bentham, coinciden
en que las penas deben ser disuasivas. A diferencia de Durkheim, no analizan la pena tal como es
en realidad sino como debería ser.

Pena como prevención de delitos

De acuerdo con Beccaria, las penas deben ser útiles en el sentido de que deben disuadir a quienes
cometieron un delito de no volver a hacerlo y, a quienes no, de no cometerlos. En otras palabras, el
fin de la pena es la prevención de los delitos. En este sentido, afirma que “el fin, entonces, no es otro

Violencia, Control y Exclusión Social | 11


que impedirle al reo cometer nuevos daños a sus ciudadanos y alejar a los otros de cometer daños
iguales. Se deben elegir, entonces, esas penas, y ese método para infligirlas, que mantenida en
proporción, causen una impresión mas eficaz y duradera en el ánimo de los hombres, y la menos
tormentosa en el cuerpo del reo” (Beccaria, 2004: 48). Para lograr esto, las penas no solo deben ser
proporcionales al delito sino que también deben contener un plus de dolor para aumentar los
obstáculos para cometer delitos.
Así, la justificación de la pena entra en tensión el retribucionismo con el utilitarismo.

En esta línea encontramos a Bentham [1789], para quien las penas deben prevenir delitos
semejantes de los mismos autores o de otros (disuasión especifica y disuasión general
respectivamente). Según este autor, para que la pena sea eficaz es necesario que el delincuente
encuentre en ella un mal mayor que el bien que buscaba con el iiidelito o sea que debe debilitar los
motivos que llevan a los hombres a delinquir.

Sin embargo, a diferencia de Beccaria, que postula que siempre que hay un delito debe haber una
pena, este autor sostiene que hay casos en que la pena es ineficaz ya que produce más mal que
bien sin ningún provecho y entonces no debe aplicarse (Bentham, 1821).

A fines del siglo XVIII, se produce un desplazamiento de la disuasión a la corrección. Este


desplazamiento puede ser observado en forma marginal en los textos ilustrados, especialmente en
Bentham. Este autor indaga en la forma de lograr la disuasión específica en su libro El panóptico de
1791 donde propone un modelo arquitectónico destinado a la transformación del individuo por medio
de la vigilancia omnipresente. Sin embargo, la idea de la pena rehabilitadora va a ser plenamente
desarrollada por los positivistas.

Pena como función rehabilitadora:

Para estos pensadores, la pena es un medio de defensa social que no actúa de un modo
exclusivamente represivo sino también de un modo curativo y reeducativo (Baratta, 2002).

De acuerdo con Lombroso, el delito es una consecuencia lógica de una enfermedad y, por lo tanto,
la pena debe consistir en un tratamiento médico para curar dicho estado patológico.

De acuerdo con Baratta [1982], tanto los pensadores ilustrados como positivistas presentan una
ideología de la defensa social basada en el principio de legitimidad (el estado como expresión de la
sociedad está legitimado para reprimir la criminalidad de la cual son responsables determinados
individuos), el principio del bien y del mal (el delito es un mal y la sociedad un bien), el principio de
culpabilidad (el delito es expresión de una actitud reprobable contrarias a las normas y valores de la
sociedad), el principio del fin o de la prevención (la función de la pena es la prevención), el principio
de igualdad (la ley penal es igual para todos) y el principio del interés social y del delito natural (los
delitos ofenden intereses fundamentales para la existencia de las sociedades).

Según Durkheim, para hacerse una idea exacta de la pena, hay que reconciliar las dos teorías
contrarias que se han propuesto sobre ella: la que ve en ella una expiación y la que hace de ella un
arma de defensa social” (Durkheim, 2008a: 181) ya que si bien cumple la función de proteger a la
sociedad solo puede hacerlo porque es expiatoria y si es expiatoria no es porque el dolor redima la
falta sino porque es la condición para cumplir su función social.

De acuerdo con Durkheim, el crimen no es un mal que hay que contener dentro de ciertos límites ni
el castigo el remedio que puede curarlo. En este sentido, Durkheim sostiene que el derecho penal
cumple la función de proteger la cohesión social que resulta de las semejanzas, o sea de la
conformidad de todas las conciencias con la conciencia colectiva, “contra todo debilitamiento
exigiendo de cada uno de nosotros un mínimo de semejanzas sin las cuales el individuo sería una

Violencia, Control y Exclusión Social | 12


amenaza para la unidad del cuerpo social y a la vez imponiendo en nosotros el respeto por el símbolo
que expresa y resumen estas semejanzas al mismo tiempo que las garantiza” (Durkheim, 2008a:
179).

Conclusión

Por último, cabe destacar que Durkheim no se centra en el delincuente a diferencia de otros autores
ya que considera que el delito es un hecho social que solo puede explicarse por causas sociales. Sin
embargo, desde su punto de vista, una persona solo sería criminal porque es objeto de reprobación
y, esto sucede, porque no es semejante a nosotros es decir porque no comparte la conciencia
colectiva. De este modo, no existe ningún factor biológico o social que determine a los individuos a
delinquir tal como planteaban algunos ilustrados y positivistas e incluso el mismo Marx. Asimismo, el
“delincuente” no sería una persona anormal, insociable, inasimilable, sino un “agente regular de la
vida social” (Durkheim, 2003: 82) ya que su trasgresión permite el reforzamiento de la conciencia
colectiva.

En esta línea, encontramos a Tarde para quien el tipo delincuente tampoco es un tipo morfológica o
psicológicamente distinto a los demás. En este sentido, este tipo es un tipo profesional como
cualquier otro ya que tienen valores y técnicas que deben aprenderse como en cualquier otro trabajo.
Además los móviles que lo mueven son de carácter social, en términos de este autor. En este sentido,
el delincuente es un innovador que busca alcanzar los valores dominantes más rápidamente que el
resto: es un hiperlógico, un exagerado que pone el acento en un vector dominante de la cultura y lo
lleva al extremo. De este modo, el delincuente solo es diferente en el grado en que actúa
determinadas premisas culturales.

A diferencia de Durkheim y Tarde, la “Escuela Positiva” se centra en el delincuente ya que considera


que el delito es la manifestación de una personalidad patológica. De este modo, se busca la
explicación del delito en la anormalidad de los autores de dichos actos –explicación individualista-.
En contraposición a Durkheim, el delito es considerado como un fenómeno anormal de la vida social.
En este sentido, los positivistas, a diferencia de Durkheim, van a tratar de encontrar las causas del
delito en la totalidad biológica y psicológica del individuo y en la totalidad social en la que el individuo
está inserto (Baratta, 2002). Según Enrico Ferri (1856- 1929), el objeto esencial de la escuela positiva
“consiste en estudiar la génesis natural del delito, ora respecto del delincuente, ora en el medio en
que vive, con el fin de apropiar a las diversas causas diferentes remedios” (Ferri, 1908: 2). Así, Cesar
Lombroso (1835-1909), por ejemplo, plantea que no debe estudiarse el delito en abstracto, como
hacía la “escuela clásica”, sino al delincuente.

Lombroso [1898] realiza una clasificación tipológica de los delincuentes que toma como eje al
delincuente nato como el homo delincuente por excelencia es decir aquel que presenta
características atávicas -rasgos que lo acercan al hombre primitivo-. A diferencia de Lombroso, Ferri
plantea que no solo los factores antropológicos son causas de la criminalidad: existen causas ligados
al medio físico y al medio social. En este sentido, realiza una clasificación de los delincuentes,
tomando como punto de partida la clasificación de Lombroso, pero incorporando y acentuando los
factores sociológicos.

Ferri distingue los siguientes tipos criminales: criminal nato, criminal loco, criminal habitual, criminal
pasional, y criminal ocasional, en una escala que va desde un mayor peso de los factores
antropológicos a un mayor peso de los factores sociológicos. De este modo, Ferri completa la
clasificación realizada por Lombroso planteando que el hombre delincuente existe, sólo que no todos
los criminales son hombres delincuentes. Como afirmábamos anteriormente, la “escuela positiva”
critica a los pensadores ilustrados por no haberse ocupado de los delincuentes.

En este sentido, tradicionalmente se piensa que estos pensadores solo se ocuparon del delito penal
de acto bajo el presupuesto de que los sujetos, al tener voluntad, libertad y razón –libre albedrio-,

Violencia, Control y Exclusión Social | 13


deciden libremente cometer un acto delictivo o no hacerlo. Sin embargo, éstos también se ocuparon
del hombre que comete delitos pero no como se piensa habitualmente.

En esta línea, Piers Beirne (1993), plantea que Beccaria no es un autor que tome como punto de
partida la metáfora del libre albedrio -propiamente de Immanuel Kant (1724- 1804)- sino que emplea
un discurso determinista basado en una serie de ideas escocesas, denominadas “ciencia del
hombre”, que combinaban argumentos utilitaristas, probabilísticos, asociacionistas y sensorialistas.
Según estas ideas, los individuos se construyen desde que nacen respondiendo a las sensaciones
que reciben del exterior. De este modo, actúan según impulsos que nacen del contacto con los
objetos del mundo, que se captan a través de los sentidos, y que son administrados por la razón,
produciéndose una asociación entre las sensaciones y las ideas. Sin embargo, dado que no todos
los individuos tienen la misma sensibilidad ni igual capacidad de razonar –en algunos en más débil
y en otros más fuerte-, el impacto que tienen los objetos externos no son los mismos. El problema
surge cuando la razón es débil y no logra dominar las sensaciones fuertes ya que el sujeto se
abandona a los impulsos externos.

En términos de Beirne, estas ideas, alejadas del libre albedrío, están presentes en el discurso de
Beccaria acerca del sujeto que comete delitos: éste tiene albedrio, pero es un albedrio determinado
y no libre (Beirne, 1993). Durkheim también se diferencia de Marx y Engels en lo referente al individuo
que comete delitos ya que éstos brindan una explicación basada en factores puramente económicos.
En términos de estos autores, los delincuentes son hombres desmoralizados y embrutecidos a causa
de la alienación a la que lo ha arrastrado el capitalismo industrial que satisface sus necesidades
vitales por medio de actos contrarios a la ley.

Hemos visto como Durkheim, a partir de preguntarse por aquello que une al individuo con la sociedad,
termina hablando de la cuestión criminal ya que el problema de la sociedad, es el problema de la
constitución de normas sagradas que al ser trasgredidas generan una reacción pasional. En este
sentido, quisiéramos rescatar el concepto de Durkheim del delito como aquel acto que ofende los
estados fuertes y definidos de la conciencia colectiva generando una reacción característica
denominada pena. De este modo, la conciencia colectiva define lo que es el crimen de acuerdo a los
valores, normas, creencias, sentimientos considerados sagrados, superiores y trascendentes a los
individuos. El autor no solo plantea que es imposible una sociedad sin crímenes sino que tampoco
es deseable ya que el crimen no solo es un fenómeno normal sino también útil y necesario. En este
sentido, éste no solo permite la transformación de la conciencia colectiva y, con esto, del derecho
sino que también permite el reforzamiento de los sentimientos comunes, es decir el mantenimiento
de la solidaridad social, a través de la pena. De este modo, el delincuente es un agente necesario de
la vida social ya que cumple la función de regularla. Estas conceptualizaciones durkheimianas han
sido sometidas a fuertes críticas. Así, por ejemplo, Tarde sostiene que Durkheim no se pregunta por
el origen de las normas, valores, sentimientos, creencias colectivas contenidas en la conciencia
común. Sin embargo, puede pensarse que un esbozo de dicho origen se encuentra en el libro Las
formas elementales de la vida religiosa (1912) donde plantea que las representaciones colectivas
surgen en los estados de efervescencia social

1.4.- Seguridad Ciudadana y Derechos Humanos

Seguridad Ciudadana y Derechos Humanos.

Las personas tienen la necesidad de buscar seguridad en cuanto que son extremadamente
vulnerables, es decir, muy susceptibles de ser heridos física o moralmente. Esta realidad es
indiscutible y el hecho que siempre haya sido así y que siempre lo será, explica por sí misma el
porqué de la seguridad.

Violencia, Control y Exclusión Social | 14


Los responsables de satisfacer esta necesidad objetiva de seguridad son; EL ESTADO a través de
sus Instituciones, las mismas personas y la comunidad en que están inmersos. Buscar seguridad no
es más que reducir los niveles de vulnerabilidad de las personas frente a las diferentes amenazas y
peligros que se pueden identificar; prever la evolución del futuro con el objetivo de evitar aquello que
históricamente nos ha amenazado y puesto en peligro la vida y/o libertad.

Las amenazas y peligros sobre las personas, las fuentes de inseguridad, son diversas; a veces
comunes a todo individuo o comunidad, a veces particulares sobre determinados lugares o
colectivos.

La seguridad ciudadana es un tema que concita la atención actual. Casi todas las plataformas
políticas han sentado sus bases de proyección en función a este tema; pero esto no es un tema que
se proyecta sólo en este tiempo, este tema tiene ya sus bases fundamentales desde los inicios de la
existencia del hombre sobre la tierra. Se consideraba la seguridad como una condición inherente a
la vida del ser humano, un privilegio como elemento fundamental para su desarrollo físico y social.
Todos sabemos que desde los inicios de la aparición del hombre sobre la faz de la tierra ya buscaba
el grupo, la reunión, para poder preservarse de los elementos naturales, de las fieras, aún en las
cavernas, en los clanes ya buscaba la seguridad como medio fundamental para su supervivencia.

De esta manera ya se fueron visualizando las primeras bases de los liderazgos, ya empezaba a
nacer el sentido del orden, de reconocimiento y de la convivencia integral.

Empezábamos a notar como humanos en ese tiempo, que la seguridad era sinónimo de
organización, de responsabilidad, de solidaridad, que generalmente los grupos humanos fuimos
desarrollando. Conforme crecen las ciudades, conforme crecen las necesidades de seguridad, es
que se empiezan a formar las organizaciones más complejas, con mejor infraestructura, mayor
exposición de acciones directas para mantener la tranquilidad y el orden dentro de estas
comunidades. Es en este contexto, que se empiezan a formar los primeros seres con su
preocupación fundamental de alertar a las comunidades cuando se presentaba algo que iba a
interrumpir su sueño, su descanso o su trabajo normal y se comenzaron a formar las guardias, las
milicias, las organizaciones policiales y desde ahí se identifica la acción policial por la acción
represiva de la actitud delincuencial.

Desde allí empezamos a actuar previniendo la acción delincuencial porque interrumpía el desarrollo
normal de las actividades de las comunidades. Es por eso que se empiezan a perfilar las nuevas
políticas que tienen en consideración que los gobiernos deben enfrentar a la delincuencia como una
prioridad para alcanzar niveles de tranquilidad y allí la policía empieza a especializarse, comienza a
delinear nuevas estrategias para poder solventar esos espacios de intranquilidad. Empezamos a
darnos cuenta de que con tranquilidad y sin delincuencia las ciudades necesariamente tienden a ser
más seguras y una ciudad más segura aumenta rápidamente su desarrollo hacia el logro de sus
objetivos más especiales.

Por eso podríamos entender que la seguridad ciudadana es una situación de normalidad en
la que la comunidad desarrolla sus actividades dentro de un contexto de orden, paz y
tranquilidad y en un marco de equilibrio social y legal.

La sociedad actual está inmersa en un proceso de cambios profundos que influyen notablemente en
las relaciones interpersonales, trayendo resultados negativos tanto en el desarrollo individual, como
en el social. Uno de ellos es el crecimiento del delito. Estas mutaciones se encuentran en relación
con la evolución tecnológica, los fenómenos migratorios, los cambios económicos, los medios de
comunicación y el crecimiento desordenado en las ciudades, con el lógico impacto que trae ello en
los comportamientos sociales. La vida ciudadana se transforma de este modo en insegura, surgen
nuevos modos de agresión por parte de los delincuentes, los cuales son cada vez más precoces.
Los ilícitos son efectuados mediante la utilización de técnicas y procedimientos modernos y las

Violencia, Control y Exclusión Social | 15


asociaciones delictivas están cada vez mejor organizadas. Al innegable auge de la delincuencia, los
medios de comunicación le dan gran difusión y ello provoca una reacción en la opinión pública que
muchas veces se ve reflejada en una legislación de emergencia en materia penal, generalmente
aumento de penas, que no es realizada teniendo presente una política criminológica coherente.

La política criminológica no puede ser aislada o indiferente de una política social. Los programas y
políticas sobre el delito tienen que estar relacionados con los procesos sociales, históricos y
económicos del país.

Hoy en día presenciamos una verdadera ruptura del tejido social y esta situación exige que como
sociedad actuemos más sobre las causas mediante la prevención del delito, que sobre los efectos,
echando mano a la represión, aunque esta última también sea necesaria. Cotidianamente asistimos
casi resignadamente a una lucha de ciudadanos contra ciudadanos, en la que ya no existen códigos,
quizás por la aparición de nuevos problemas como el de las drogas que aflojan los frenos inhibitorios
y producen delitos notoriamente aberrantes. Influyen también en el aumento de hechos ilícitos,
circunstancias tales como la pobreza extrema, la falta de educación, la inexistencia de puestos de
trabajo y la crisis de la familia como pilar fundamental de la sociedad.

No debemos olvidarnos que compete al Estado garantizar la seguridad de los ciudadanos,


custodiando el respeto de la persona y de sus derechos, asegurando la plena vigencia de la libertad.
Es por eso que, lograr conciliar libertad con seguridad es un desafío de la democracia. Con este fin,
el Estado debe proteger a las personas que se encuentran bajo su jurisdicción de las injerencias
arbitrarias de otros ciudadanos o de funcionarios públicos.

El problema de la ola delictiva actual que perturba a la tranquilidad colectiva lo destaca Kent quien
expresa que la actual inseguridad e impunidad se abrazan de modo procaz, frente a los ciudadanos
atónitos y desguarnecidos quienes, inertes y desamparados, no saben ya qué hacer para evadirse
de la violencia que se les impone casi como única respuesta.

Para la solución del problema de seguridad, debemos entender que los derechos humanos no son
de izquierda ni de derecha, son del hombre en cuanto tal y no pertenecen a ningún partido político o
ideología. Los Poderes Ejecutivo y Legislativo deben arbitrar medidas positivas para que las
personas puedan gozar de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, porque
ello necesariamente traerá como consecuencia un descenso de la delincuencia, considerando que
si los ciudadanos poseen un trabajo estable, una vivienda digna, tienen acceso a una mejor
educación y además por ello ejercen en toda su amplitud sus derechos civiles y políticos, se va a
producir una mejora en la calidad de nuestras instituciones y un descenso en la cifra de los hechos
ilícitos.

1.5.- Seguridad Ciudadana y Policía

En el contexto institucional, la seguridad ciudadana supone una situación política y social en la que
las personas tienen legal y efectivamente garantizado el goce pleno de sus derechos y libertades y
obtienen el pleno resguardo de esos derechos y garantías emanadas del Estado de Derecho: vida,
integridad, libertad, bienestar personal, propiedad, igualdad ante la ley e igualdad de oportunidades,
derechos económicos, sociales y culturales etc. El derecho a la seguridad ciudadana en un Estado
Democrático de Derecho consiste en el conjunto de garantías que debe brindar el Estado a los
ciudadanos para el libre ejercicio de todos sus derechos. El derecho a la seguridad es por ello un
derecho fundamental, para todos, por lo que el objetivo último de las políticas de seguridad
desarrolladas por el Estado para el logro de su garantía, no es el de la protección de una parte de la
sociedad a costa de la marginación y criminalización de otras, sino el de la inclusión de la totalidad o

Violencia, Control y Exclusión Social | 16


de la gran mayoría de los ciudadanos en la construcción de pautas de convivencia democrática
compartidas.

La inseguridad ciudadana es uno de los problemas más relevantes para la población y una de las
principales sombras que amenazan la construcción de una convivencia y una cultura democrática.

La institución policial es un eje fundamental, aunque no el único, del sistema de seguridad ciudadana,
una de las líneas principales de trabajo apunta a promover la profesionalización y modernización
permanente de los cuerpos de seguridad, tanto en sus estructuras orgánico-funcionales, como en la
doctrina y sistemas de capacitación, en aras a evitar contextos que favorezcan conductas alejadas
de la legalidad, violaciones a los derechos humanos y corrupción.

La labor de capacitación que se debe desarrollar en las instituciones educativas policiales deben
apuntar al objetivo de mejorar la formación de hombres y mujeres que han escogido como opción
profesional la de servir a su comunidad a través de la institución policial y así garantizar la misión
universal de todo cuerpo de policía: ser garante de los derechos humanos de la población, misión
íntimamente ligada al bienestar general y a la calidad de vida de las personas.

No se conoce sociedad organizada sin que exista un poder de policía que asegure a sus miembros
la seguridad interior, reprimiendo y previniendo delitos. Se considera necesario promover políticas
más efectivas e integrales delante del delito, y no continuar reaccionando solamente por la vía de los
sistemas de justicia penal. Las políticas tendrán que comprender una amplia prevención primaria,
con acciones en todos los ámbitos del bienestar social, y procurar que los beneficios del desarrollo
lleguen a todos los sectores de la población y promuevan la integración, y la no exclusión, de los
sectores pobres y marginales, al considerar que a la problemática social la acompañan los
fenómenos de la corrupción, el paro, la subocupación, violencia, así como pérdida y sustitución de
valores. Debemos entender que la seguridad es tarea de todos; pero para cumplir con estos
cometidos es necesario que se acepten los cambios, que se estimulen las responsabilidades, romper
marcos y buscar identificarnos con el tema de la seguridad ciudadana.

ACTIVIDAD DE FORO

A partir de la lectura del artículo completo, lo invitamos a compartir su interpretación


en el foro de debate sobre lo que implica la Seguridad Ciudadana.

¿Qué rol tiene la Comunidad en la Seguridad? ¿De qué forma podemos visibilizar su participación
en la Seguridad?

ACTIVIDAD OBLIGATORIA

Debe ser enviada para su evaluación


A partir del material aportado:
1) Explicar las funciones que puede tener la pena o el castigo.
2) Elija una con la cual crea que es mas conveniente y desarrolle detenidamente, investigando
en profundidad sobre la temática y sobre otros autores.
3) Desarolle el concepto de Seguridad Ciudadana. Investigar sobre las políticas de seguridad
que aplica la Policía de la Provincia de Salta, mencionando actividades concretas donde se
visualice el aporte comunitario en materia de seguridad.
4) Investigar sobre las Cárceles más importantes con que cuenta Argentina y describirlas.

Violencia, Control y Exclusión Social | 17


UNIDAD II: Delito, derechos y exclusión social

2.1.- Pobreza, exclusión y violencia

En la Unidad II, vamos a analizar el fenómeno de la pobreza, la figura de los “nuevos pobres”, la
precarización y su criminalización, como incide en la Sociedad y en las formas de control social.

Pobreza:
Ante de todo, es necesario decir que la pobreza es un
fenómeno multidimensional que puede traducirse en factores
objetivos, como la falta de recursos para satisfacer las necesidades
básicas para la supervivencia, o subjetivos, tal cual la privación de la
participación social por cuestiones relacionadas al género.

El enfoque más común define la pobreza como falta de ingresos.


Este concepto esta basado en los estudios de Benjamin Rowntree
(1901). Según él, la pobreza se configura cuando el total de ingresos disponibles no satisface el
mínimo necesario para la subsistencia. Esta idea inspiró la creación por el Banco Mundial de la línea
de pobreza, o umbral de pobreza, que es “el costo monetario de un nivel de bienestar de referencia
para una persona dada, en un momento y un lugar dados

No obstante, hay teorías que defienden que la pobreza transciende la falta de ingresos. El enfoque
de las Necesidades Básicas promovido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en la
década de 1970, incluyó la salud, la educación, el saneamiento, las ropas y etc., entre los mínimos
necesarios para una calidad de vida digna. Igualmente, el economista Amartya Sen introdujo la
visión de la pobreza como privación de desarrollo humano individual. Según él mismo, la pobreza
se define por la constricción de las capacidades básicas (en inglés, capabilities) que impidan a los
individuos de ser o de realizar funciones a que dan importancia (sea vivir una vida larga y saludable
o ser respetado por la comunidad en que vive). De la teoría de Sen, Mahbub ul Haq concebió
el Índice de Desarrollo Humano del PNUD (IDH). El IDH combina tres indicadores de capacidad
para medir el desarrollo humano: esperanza de vida, nivel educativo e ingreso.

Como se ha mostrado, la pobreza puede ser definida como falta de recursos para disfrutar de una
calidad de vida mínima o una deficiencia de medios para lograr la calidad de vida deseada.
Cualquiera que sea el concepto adoptado en la lucha contra la pobreza, es imprescindible que se
consideren los contextos y las necesidades locales.

Desde finales del siglo XIX se fue consolidando y crecientemente se fue concibiendo como más
urgente e importante el problema de las poblaciones marginales que iban incrementándose como el
efecto del sistema económico y político que se intentaba implementar y establecer. En estos
momentos en nuestro país se encontraba establecido un régimen cuyas principales características
eran la elevada concentración del poder económico y social, y el manejo del control político retenido
en manos de una reducida elite. La sociedad se encontró, desde sus inicios, segmentada, con un
crecimiento alto de la población que no se correspondía con el crecimiento económico, esto trajo
resultados como, entre otras cosas, el desempleo, la migración campo - ciudad y mayor pobreza.

Esto mismo trajo aparejado además la segmentación social y cultural, “...sociedades de hombres,
blancos y propietarios, yuxtapuestas a la sociedad de indios, mestizos y negros, no propietarios,
mujeres y niños”. Podríamos decir entonces que la pobreza se constituye, ya desde aquellos tiempos,
en una cuestión social, entendida ésta de la manera en que la define Castel (2006), es decir, como
“...una aporía fundamental en la cual una sociedad experimenta el enigma de su cohesión y trata de

Violencia, Control y Exclusión Social | 18


conjurar el riesgo de su fractura. Es un desafío que interroga, pone de nuevo en cuestión la capacidad
de una sociedad (...) para existir como un conjunto vinculado por relaciones de interdependencia”.

En este contexto, la respuesta a esta cuestión social de la pobreza fue la promoción de un conjunto
de dispositivos que, en teoría, intentarán unificar el país. “La educación, la religión, la ley y el orden,
el trabajo, la raza, las buenas costumbres, fueron principios rectores para conformar una sociedad
integrada, moderna y avanzada”. La emergencia de lo social, más tarde, se manifestará en la
aparición de políticas gubernamentales que se caracterizan por el establecimiento de relaciones
tutelares y la progresiva conformación de “instituciones especializadas”. Las diferentes formas de
intervención que pretendían conjurar los riesgos que amenazaban el orden social y el status quo se
fueron modificando y transformando a lo largo del tiempo y fueron dirigidas (y son) por diferentes
actores e instituciones (religiosas, laicas, gubernamentales y no gubernamentales); sin embargo a
pesar de las diferencias, como afirma Álvarez, “... estas prácticas han mantenido la idea de que la
pobreza es una alteridad radical con relación a los grupos de poder y a la modernidad que hay que
controlarla, diferenciándola, disciplinándola, invisivilizándola o reprimiendo sus luchas”.

2.2.- Exclusión laboral, desafiliación

La flexibilidad. Su concepto

Flexibilidad es la “disposición de ánimo para ceder y acomodarse”; refleja “disposición de algunas


cosas para doblarse fácilmente sin romperse”; “la disposición del ánimo a ceder y acomodarse
fácilmente a un dictamen”, u “orden o disposición ajena.”

Significa “la capacidad de los individuos de renunciar a sus hábitos y adaptarse a las nuevas
circunstancias”.

Para la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, flexibilidad es “la capacidad de los


individuos y las instituciones para adaptarse en la vida económica y social a las nuevas
circunstancias.”

El maestro Plá Rodríguez entiende que flexibilidad es “la tendencia hacia la eliminación de rigideces
que dificultan adaptarse rápidamente a las necesidades del mercado.”

El inicio de la flexibilización laboral en el mundo y en Argentina

El movimiento de desregulación o flexibilización surgió en la mayoría de los países occidentales en


las décadas de los setenta y ochenta del siglo XX. Sus causas profundas se hallan en la crisis
económica y la transformación tecnológica.

La crisis económica se asocia a la crisis del petróleo de 1973-1975 cuando se produjo una ruptura
energética, industrial y monetaria, que se prolongó en el tiempo, y tuvo como consecuencia el
aumento del desempleo, marcando “el fin de una era- una ‘onda larga’, casi treinta años, de ciclo
económico- caracterizada por un proceso de continuo crecimiento” al amparo del Estado de
Bienestar.

La transformación tecnológica, por su parte, contribuye a crear desocupación porque sustituye mano
de obra por máquinas e “introduce en la realidad laboral un ingrediente dinámico, opuesto al
quietismo y propicio al cambio”.

Violencia, Control y Exclusión Social | 19


El derecho del trabajo clásico– que antes otorgaba seguridad en el mercado de trabajo, en la renta,
en el empleo y en el trabajo– no tenía respuestas para el “trabajo atípico” y para “los desocupados,
ubicables en la zona del no derecho”.

En Argentina la palabra flexibilización salarial fue usada por primera vez por el secretario de
Hacienda Juan Alemann al inaugurar el 2° Congreso de Profesionales de Ciencias Económicas en
1978.

La flexibilidad puede darse en diversos momentos:

 En una etapa precontractual: en el periodo de selección y capacitación previos.


 Al inicio de la contratación: en contrataciones no laborales, periodo de prueba y reducción del
costo inicial.
 Durante la contratación: en lo referente a la polivalencia funcional y la jornada y descansos
flexibles.
 En la extinción del contrato: en la reducción del costo de despido y en la eliminación de trabas
para despedir.
 En Argentina, desde los noventa en adelante y aún en el nuevo siglo, hubo una flexibilidad
de hecho, un ámbito “espúreo” y operada con celeridad.

A pesar de la recuperación de niveles de empleo y disminución del trabajo informal que sucedieron
desde 2003 hasta 2010, aunque con altibajos, existen todavía numerosos trabajadores no
registrados que integran el sector informal de la economía, que se hallan fuera de todo derecho y
privados de todo derecho; otros son los desocupados o subocupados.

Ello se debió al ajuste del Estado en todos los niveles en la década de los 90’ que dejó sin trabajo a
numerosos empleados de diferentes modos, a la privatización de numerosas empresas públicas y al
cierre de otras, a la “bancarrota de numerosas empresas medianas y pequeñas que expulsaron
trabajadores”, a la fusión de otras grandes y a la adquisición de otras por empresas transnacionales
que no generaron nuevos puestos de trabajo, a la carencia de generación de empleo genuino o en
la cantidad suficiente, a las imperiosas necesidades sociales, a la inexistencia de una red de
contención social eficaz y a las políticas asistencialistas estatales que desalentaron al trabajo, la
introducción caótica de nuevas tecnologías sin posibilidad de capacitación del personal; además se
cuenta -en general- con una justicia laboral lenta, sobre todo en algunas instancias por diversos
motivos y, además, variados niveles de eficacia del ejercicio del poder de policía laboral a través de
las distintas jurisdicciones, normalmente bajos, sin que los sindicatos ejerzan funciones del control
efectivo. Tampoco se instauraron efectivamente procedimientos de información y consulta.

Además, la pretendida normalización de las relaciones económicas y laborales después de ese largo
periodo, con el gobierno de la coalición en iniciado en 2015 ha producido que muchos trabajadores
públicos y privados pierdan sus empleos.

Tampoco la nueva coalición gobernante desde 2019 ha podido controlar la inflación y el aumento del
desempleo agravado por la pandemia del Covid-19 de 2020 y las medidas estatales dictadas para
superar la emergencia sanitaria.

En el marco de la emergencia pública por el coronavirus, COVID-19, se conocieron muchas normas


legislativas no parlamentarias, entre ellas el decreto de necesidad y urgencia dictado por el Poder
Ejecutivo nacional Nº329/2020 (B.O.,31/03/2020), prorrogado varias veces- aunque cada vez con
más limitaciones- hasta el 31/12/21.

Violencia, Control y Exclusión Social | 20


Más allá de las razones políticas que motivaron su dictado, la eficacia que tuvo esa norma en la
práctica dista de ser satisfactoria.

Esa norma prohibió los despidos sin justa causa y por falta o disminución de trabajo pro tempore, lo
mismo que las suspensiones por causas económicas, aunque dejó una válvula de escape. La
disposición del DNU alcanzaba a todos los trabajadores del país regidos por el Derecho del Trabajo,
pasibles de despidos sin expresión de causa y de los fundados en las dos causales de raíz
económica, sea que se rijan por la LCT o por los estatutos especiales. Sólo se discutió si alcanzaba
al periodo de prueba y a los trabajadores de la construcción. Pronto se excluyó expresamente a los
empleados de empresas estatales, y finalmente a los empleados de la construcción y a los contratos
anteriores al 13 de diciembre de 2019.

La flexibilidad laboral

Hace referencia a normas jurídicas establecidas por el derecho del trabajo, que es fundamentalmente
protector, y también a que “la economía tiene razones de eficiencia y costos que deben ser tenidos
en cuenta” por aquellas normas.

Puede entenderse como un acomodamiento de las normas laborales a la situación de crisis cediendo
la supuesta rigidez de ellas en beneficio de la solución de los problemas que dicha crisis plantea; o
también “adecuar la normativa imperante de un ordenamiento jurídico a una realidad económico-
social que reclama su protección, debido a la rápida fluctuación del sistema económico”.

Fernández Madrid apunta que ella es “un conjunto de instrumentos cuya aplicación sostienen los
doctrinarios neoliberales que pretenden que la relación laboral se rija por el mercado”.

En el mismo sentido Supiot afirma que ella “se identifica con el desplazamiento del derecho del
trabajo, de la heteronomía hacia la autonomía”, pretendiendo “disminuir el peso de las leyes y de los
reglamentos, en beneficio de las reglas que los operadores económicos fijan por sí mismos.”

Compartimos con Goldín que “buena parte de las demandas de flexibilidad normativa
son reconducibles a una presión sistemática orientada a restar contenidos a la ley y trasladarlos al
ámbito de la autonomía colectiva y, en sus variantes más intensas a restar contenidos a la ley y los
convenios colectivos para abrir espacios mayores al ejercicio de la autonomía individual”; afirma que
es un problema del sistema de fuentes en un proceso simétrico inverso al que se dio en el origen del
Derecho del Trabajo, una redistribución del poder normativo, para que “sea más sensible a las
exigencias del sistema de producción que a una finalidad social.”

Flexibilización como precarización

Con ella se busca “recuperar libertades y facilidades para el empleador”, pero usan sus defensores,
no ya el argumento de la libertad utilizado en el origen del Derecho del Trabajo, sino el de la eficacia
para vencer la rigidez, el obstáculo, que naturalmente la norma laboral es como “impedimento
para tratar al trabajo como una mercancía sujeta exclusivamente a las leyes del mercado.”

El término flexibilización puede usarse como “sinónimo de desregulación y precarización del contrato
de trabajo o, por el contrario, como un proceso de adaptación del sistema de relaciones laborales a
los nuevos condicionamientos que impone la realidad.”

Montoro Gil distingue diciendo que desregular “alude a una presupuesta sobrecarga normativa que
interfiere en el desenvolvimiento de las actividades que regula, entonces se desjuridifican los

Violencia, Control y Exclusión Social | 21


conflictos dando mayor importancia a las convenciones colectivas sustituyendo ciertas garantías
legales por garantías convencionales, a través de la autorregulación entre las partes modificando
más que las normas el método normativo”.

Para otro puede entenderse por desregular como eliminar la norma protectoria.

También se afirma que es posible flexibilizar sin desregular, como cuando se modifican las garantías
dentro del cuerpo normativo, pero que la desregulación aparejará más flexibilidad pues “a través de
la autorregulación ambas partes tendrán que ceder en algunos aspectos para beneficiarse en otros.”

Precarizar “significa la posibilidad de ocupar mano de obra sin el cumplimiento de ciertas obligaciones
normales”.

Los contratos precarizados se inician fácilmente, se desarrollan sin el cumplimiento de cargas


sociales, ni de la jornada laboral, ni de las remuneraciones de convenio normalmente exigidas y
finalizan sin indemnización.

Cabe preguntarse si la flexibilidad laboral es perjudicial o beneficiosa para el trabajador, o, en todo


caso, en qué medida es una u otra cosa, y qué se puede y qué se debe flexibilizar, porque es posible
que el garantismo a ultranza se convierta en iatrogénico.

Entre los ejemplos de la aplicación de este instrumento se hallan “en materia de despido
(abaratamiento y reducción de los recaudos formales), mayor recepción y uso de los contratos por
tiempo determinado y otras formas de temporalidad o de contrataciones atípicas, contratos a tiempo
parcial, contratos con finalidad formativa, habilitación de agencias privadas de empleo y de trabajo
temporal, predominio de técnicas procedimentales de tutela por sobre las que se basan en normas
sustantivas, generalización de las diversas formas de intermediación laboral en procesos de
descentralización productiva, flexibilización de la jornada de trabajo y los descansos, introducción de
mecanismos de flexibilidad interna o funcional y geográfica…Se trata de mecanismos que en su
mayor parte tienen a alterar a ‘la baja’ la intensidad de los mecanismos de protección…”.

2.3.- Empobrecimiento y Criminalización de la Pobreza.

Como todos sabemos el aumento de la desigualdad y los índices de pobreza no han parado de
crecer, cada vez más los pobres y menos las manos que concentran las riquezas. Para algunos
autores, esta situación ha devenido en una criminalización de la pobreza que es mirada como
peligrosa amenaza que es necesario contener y atacar.

Paredes Torres (2015) menciona la diferencia entre criminalización primaria y secundaria. La primera
hace referencia al proceso por el cual el estado define cuáles son las conductas sobre las que actuará
con poder represivo, dada su peligrosidad; esta clasificación de conductas que serán consideradas
delictivas se realiza de manera abstracta, es decir, desconociendo quiénes serán las personas que
las realizarán.
La criminalización secundaria, por el contrario, se configura como un hecho concreto que recae sobre
destinatarios determinados, condicionada por el poder, es decir, quien lo ejerce lo cataloga bajo
ciertos estereotipos y circunstancias coyunturales, determinando quienes serán las personas objeto
de dicha criminalización, la que será ejecutada por las agencias policiales, judiciales y penitenciarias.
(2015:71)

Violencia, Control y Exclusión Social | 22


Este tipo de criminalización secundaria necesita de la construcción de un discurso (que se constituirá
como hegemónico) que legitime la intervención sobre esos individuos o grupos, discurso que instituye
representaciones, significado,,,trjhs, sentidos y estereotipos que la sociedad terminará asociando a
un sentimiento de peligro y amenaza.

Intentaremos comprender cómo se construyen, difunden y establecen estos discursos que logran la
legitimidad suficiente para permitir que el estado, a través del sistema judicial, policial y penal
intervenga en estas poblaciones “conjurando” el supuesto peligro.

ACTIVIDAD
[Link]

Analice el documento sobre criminalización de la pobreza por el autor Juan Segundo


Pergoraro y respondan

1) ¿Qué significa la Criminalización de la pobreza?


2) ¿Qué Rol cumple el Estado en la Criminalización de la Pobreza?
3) ¿Qué Rol tiene la Sociedad en la Criminalización de la Pobreza

Relacionado con el tema anterior de una sociedad actual con altas tasas de delitos, pero al mismo
tiempo con amenazas y riesgos construidos, en la que las poblaciones urbanas viven con miedo y
asustadas y comienzan a reclamar, cada vez con mayor fuerza, un sistema de punición efectivo y
con penas más fuertes; abordaremos a continuación el derecho a matar.

Se hará referencia a la pena de muerte, pero fundamentalmente a otras formas legales o al menos
culturalmente legitimadas de matar, como son la defensa propia, defensa de la familia, defensa de
bienes personales, las formas de justicia colectiva.

ACTIVIDAD PARA EL FORO


[Link]

Luego de ver el siguiente video sobre las Reflexiones de la pena de muerte: Debatir sobre:
La pena de muerte.
Rol de los medios de prensa en el juzgamiento de los hechos delictivos.

2.4.- Delito y lazo social

En este punto presentamos el trabajo de Juan Pegoraro quien plantea un vínculo o nexo entre delito
y lazo social. Siguiendo, en alguna medida, el análisis del delito como funcional al sistema social que
hemos planteado anteriormente; el autor, profundiza el análisis explicitando y visibilizando la relación
entre orden y control social, donde el delito es entendido como inherente, como parte estructural de
la sociedad, enraizado en la constitución del orden social establecido.

Existe, dice Pegoraro, una tendencia a concebir a la sociedad como un organismo que, como tal,
tiende a la armonía y al bienestar general y al Estado como reflejo o expresión de la conciencia moral
- social. Esta concepción lleva de manera lógica a entender el delito como una disfunción social,
como excepciones circunscriptas a unos pocos casos individuales que expresan una debilidad moral
o una condición patológica particular.
Sin embargo, la sociedad real, dice pegoraro, se expresa de otra manera, a través de múltiples
relaciones de diverso carácter, de diversas formas de interacción, relaciones cambiantes y

Violencia, Control y Exclusión Social | 23


dinámicas, racionales y no tanto, legales e ilegales, de enfrentamiento, de lucha, de alianzas o
compromisos que establecen un orden siempre desigual.

En este punto Pegoraro incorpora al análisis el contexto sociopolítico y económico y el fenómeno de


las ilegalidades, en particular la corrupción de los empleados públicos, indaga sobre la participación
de corporaciones y grupos económicos constitutivos de la realidad social, grupos regidos por la “ley
de la concentración” y a la dinámica del darwinismo social. Con este escenario, el Estado de derecho
se debilita y se ve, muchas veces, subordinado a los intereses de grupos partidarios o económicos
poderosos y representados en el Estado. Así, la lógica racional de las ilegalidades se supedita en la
mayoría de los casos a la lógica del arte de gobernar, que incluye a la corrupción como un insumo,
como una herramienta táctica que se desarrolla en el marco de una “mercadización” o
mercantilización de lo político, de lo administrativo y aún de los espacios públicos. Si bien su resultado
más visible son la apropiación, el uso, desviación y/o adjudicación de recursos públicos en manos
privadas, no es sólo eso: también tiene como objetivo de tal práctica de gobierno integrar y cooptar
o neutralizar oposiciones. O sea mantener el poder de gobernar. Esto explicaría la impunidad y la
incapacidad estructural del sistema penal y la utopía del esquema delito - castigo para entender la
vida social. (Pegoraro, 2004:26)

Para este tema se recomienda el siguiente link en el que encontrará un video en el que Juan Pegoraro
realiza una exposición sobre la relación del control y el orden social, analizando la función de la
desigualdad social y las ilegalidades dentro de dicha relación.

[Link]

2.5.- Surgimiento de los Nuevos Pobres

Los “nuevos pobres” constituyen un grupo social de reciente formación en Argentina, ex integrantes
de la clase media que han caída por debajo de la línea de pobreza. En la década de los noventa,
proliferaron los estudios que dieron a conocer la existencia de dicho colectivo. A pesar del
protagonismo que ha cobrado, existen pocos análisis que dan un orden de magnitud concreto del
colectivo. El proceso de empobrecimiento en la Argentina, iniciado en las últimas décadas del siglo
XX debido a la severidad de la crisis de mediados de los setenta, involucró a una variedad de actores
que se incorporaron a la pobreza.

Minujin distingue entre los grupos empobrecidos (es decir, a aquéllos que pasaron de una situación
de no pobreza a ser pobres) a aquéllos que alguna vez estuvieron en la pobreza, pero lograron salir
de ella (por medio de un trabajo adecuado, mayor acceso a programas de vivienda) para retornar
nuevamente con el proceso de empobrecimiento, y los que nunca habían pertenecido a la pobreza,
o los “nuevos pobres” (Minujin y otros, 1992).

La diferencia entre ambos grupos de empobrecidos es que, mientras los primeros comparten el
pasado con los pobres estructurales y sus carencias de consumo cotidianas (aunque puede que no
compartan la ubicación física o los aspectos relacionados con la infraestructura edilicia), los “nuevos
pobres” no tienen esta historia en común con los pobres estructurales, a pesar de que adolecen de
carencias similares. En este último caso, se trata de una pobreza “adquirida”. Es decir, dentro de la
pobreza en general, existen diferencias más marcadas entre los pobres estructurales y los “nuevos
pobres”, que entre los primeros y el grupo empobrecido. Los nuevos pobres comparten más
características con los no pobres que con los pobres estructurales.

Violencia, Control y Exclusión Social | 24


El fenómeno de la nueva pobreza está actualmente instalado en la sociedad argentina. Su
surgimiento puede rastrearse en la década de los ochenta, como producto de la erosión de los
ingresos reales de toda la población debido a los procesos inflacionarios e hiperinflacionarios. En los
noventa, la afluencia al grupo de nuevos pobres fue alimentada por el desempleo (cuya tasa superó
las dos cifras), para culminar en un incremento exorbitante a causa de la crisis de 2001 (Kessler y Di
Virgilio, 2008).

Los nuevos pobres en Argentina: el tratamiento en la literatura Gabriel Kessler (2002) y Minujin
(Minujin y otros, 1992; Minujin y Anguita, 2004) definen a los nuevos pobres como el conjunto de
individuos provenientes de la clase media que, debido a la pauperización de esta última operada
desde mediados de los setenta, con su mayor expresión en la crisis de 2001, han caído por debajo
de la línea de pobreza.

En particular, Minujin, remontándose al proceso de empobrecimiento de los años previos al 2000,


comenta que los nuevos pobres son “aquéllos que debido a una fuerte y permanente movilidad
descendente han visto caer sus condiciones de vida a niveles equivalentes a la de los pobres, muy
por debajo de las que han tenido en el pasado tanto ellos como, posiblemente, su generación
precedente. No se trata de una pobreza heredada, sino adquirida o, mejor dicho, a la que se han
visto empujados por el proceso de crisis, estabilización y ajuste, proceso que si bien ha sido colectivo
y generalizado no siempre es vivido de esta manera por quienes lo sufren, la mayor parte de los
cuales viven sus posibilidades de retorno a condiciones anteriores como un salvataje individual […]”
(Minujin y otros, 1992: 16-17). Se trata de una nueva conformación de la pobreza. Dicho colectivo,
debido a su origen y reciente conformación, conserva las principales características de largo plazo
de la clase media (nivel educativo, patrón reproductivo y composición de la familia, menos numerosa
que la de los pobres estructurales), así como también sus expectativas.

Debido a la caída de sus ingresos, se ven privados de continuar accediendo a los bienes y servicios
a los que estaban acostumbrados. Además, se ven afectados por el desempleo, el subempleo y la
ausencia de cobertura social (Minujin y otros, 1992).

Kessler (2002: 3) explica que “El empobrecimiento de una parte importante de la clase media marcó
un corte abrupto con el modelo generacional y con el modelo histórico-cultural hasta entonces
vigente. Ni la socialización familiar ni la cultura, ni las estrategias más cotidianas y ni siquiera sus
peores pesadillas, los preparaban para el empobrecimiento definitivo, sin retorno”. Con respecto a
las diferencias entre los nuevos pobres y los pobres estructurales, Kessler (2002: 2-3) apunta que
“una de las singularidades del empobrecimiento [...] (es) la constante coacción al cambio. En este
sentido, el empobrecimiento se diferencia de una situación estable, donde las rutinas vigentes
tienden a perpetuarse y el tiempo transcurre sin forzar a los individuos a tomar decisiones en forma
constante; se distingue también de la movilidad ascendente, donde el cambio existe, pero producto
de una elección deliberada, del deseo de imprimir un rumbo particular a la existencia”. Además, los
nuevos pobres mantuvieron en un comienzo su situación socio-profesional. Pero la erosión de sus
ingresos hizo que cambiaran las respuestas sociales respecto a las que normalmente eran obtenidas
por una situación socio-profesional tal, sobre todo en cuanto a prestigio. Se produce así una
alteración de relaciones estatus-rol, rasgo que distingue al empobrecimiento del desempleo. Puede
ser que los empobrecidos continúen manteniendo su puesto o rol, pero las respuestas sociales que
reciben son diferentes (Kessler, 2002).

Violencia, Control y Exclusión Social | 25


Otra característica de los nuevos pobres está constituida por sus prácticas de consumo particulares,
determinadas por el acceso a ciertos recursos, de naturaleza discreta (no continua, como el dinero).
Se trata de diferentes especies de capitales acumuladas por los individuos en sus trayectorias previas
a caer en la pobreza. Por ello, muchas prácticas de consumo resultaban “desordenadas”. “Así, había
quienes carecían de cobertura de salud pero mantenían un régimen de vacaciones anuales en la
costa. Otros continuaban enviando a sus hijos al colegio privado pero manifestaban carencias en
salud, vestimenta y actividades de ocio. Se observaba el caso de aquéllos que, sufriendo la
degradación total de las condiciones de hábitat, disfrutaban de una atención sanitaria de buena
calidad, y no era imposible encontrar quien combinara el endeudamiento generalizado con la
concurrencia a un club deportivo y con la renovación periódica de su vestuario” (Kessler, 2002: 4).

El hecho de que se empobrezca la clase media genera una ruptura en el patrón de asentamiento de
los pobres en villas miseria. La clase media empobrecida, si bien mantuvo su hábito de ubicación,
vio deteriorar la calidad y materiales de sus viviendas.

Por otro lado, los sectores ganadores de la clase media, tendieron a mudarse a barrios cerrados, lo
que terminó por fragmentar definitivamente a la clase media (Kessler y Di Virgilio, 2008). Desde los
comienzos del proceso de empobrecimiento de las clases medias, en las últimas dos décadas del
siglo pasado, hasta la actualidad, las características del mismo han ido cambiando (Kessler, 2002).
Muchos de los integrantes de este grupo de nuevos pobres llevan más de una década de estar
empobrecidos. En ese tiempo, muchos elementos de su antigua identidad de clase media se han ido
perdiendo. Por otro lado, el proceso de empobrecimiento ha dejado de ser individual, generando la
organización de estrategias colectivas (como por ejemplo, el trueque). El fenómeno de convertirse
en colectivo del empobrecimiento, ha generado que muchos de sus protagonistas ya no sientan
responsabilidad por su situación (destino común), pero al mismo tiempo, no tengan expectativas
sobre las respuestas del Estado. Las consecuencias del surgimiento de los nuevos pobres
trascienden a la coyuntura, para impactar en el modelo de sociedad a largo plazo.
Actividad del Foro.
[Link]

Luego de haber visto el documental sobre el fenómeno de la Pobreza, debatamos en


torno a las siguientes preguntas.
Que postula Diógenes acerca de la pobreza.
Que es la meritocracia, analicemos el lado positivo y negativo.
Qué rol juega la desigualdad en la Pobreza.

ACTIVIDAD OBLIGATORIA
Debe ser enviada para su evaluación

[Link]

Luego de haber escuchado la entrevista realizada a JUAN PERGORARO: Realizar las


siguientes actividades presentadas en la Unidad II.

¿Cómo se entiende el fenómeno del Linchamiento?


¿Cómo se relaciona con la desigualdad y el temor?
¿Cómo podríamos relacionarlo con el concepto de ANOMIA?
¿Qué rol tiene la Sociedad en la Criminalización de la pobreza?

Violencia, Control y Exclusión Social | 26


UNIDAD III: Violencia, control y exclusión social en
Argentina

Presentación

En esta última unidad, se realizará una revisión del proceso histórico particular que dio lugar a nuestro
actual sistema (s) de control social y se presentarán las principales problemáticas que están en el
foco de debate con respecto a su funcionamiento.

3.1.- Crimen y castigo en Argentina

Se abordará el proceso histórico de las instituciones de control y encierro en el país, el desarrollo


material de las instituciones, pero también los discursos legitimadores, los argumentos académicos,
el discurso científico jurídico y las prácticas punitivas reales. Se trata de rastrear las prácticas de
administración del castigo y la pena por parte del Estado moderno argentino sobre los delincuentes;
y, al mismo tiempo, no perder de vista el sentido y la representación que sobre, esas prácticas,
construía (y construye) nuestra sociedad.

Se trata de mirar el delito y el castigo en el contexto del proceso de modernización del estado
argentino, visibilizando los vínculos entre la criminología positivista y el desarrollo de grandes
instituciones penitenciarias, instituciones fuertemente disciplinarias cuyo objeto era la modelación del
cuerpo y la conducta; marcadas por postulados del higienismo, la eugenesia, el racismo y el
evolucionismo (biológico y social). Esto dará lugar a toda una serie de mecanismos de control
disciplinario que requerirá la intervención de diversos saberes expertos (saber médico, psicológico,
criminológico) que intervendrán sobre los sujetos que no se ajustan a los ideales civilizatorios de
orden y progreso, el objeto de la intervención sería la transformación de los sujetos en buenos
ciudadanos: dóciles, productivos y patrióticos, representantes de la identidad nacional.

Se revisarán también las reformas en el sistema penitenciario producidas en el contexto del


peronismo, se analizará las profundidades de dicha reforma, la búsqueda de humanización en la
intervención y las continuidades con el proyecto penitenciario decimonónico.

Lectura ampliatoria recomendada:

[Link]

[Link]
eliminacion-de-los-grilletes-como-fue-la-reforma-penitenciaria-que-encabezo-juan-domingo-peron/

ACTIVIDAD DE FORO

Luego de leer la nota del link, describamos y reflexionemos sobre las principales
características de la reforma penitenciaria que encabezo Juan Domingo Perón; ¿consideran que
fueron útiles para nuestra Sociedad? Justifiquemos las respuestas.

Violencia, Control y Exclusión Social | 27


3.2.- Disciplinamiento

Golpe de Estado en Argentina

El 24 de marzo, se perpetró el golpe de Estado en Argentina que depuso los tres poderes
constitucionales e instauró una dictadura cívico-militar que se autodenominó Proceso de
Reorganización Nacional y se caracterizó por implementar un plan sistemático de terrorismo de
Estado, que permaneció en el poder hasta diciembre de 1983.

Fue uno de los genocidios más sangrientos, ya que implementó tortura, desapariciones,
violaciones, secuestro de niños, entre otras atrocidades. Se trató de una dictadura que duró
casi ocho años completos, desapareció a 30.000 personas, se apropió de alrededor de 500
niños y, paralelamente, devastó económica y simbólicamente al país.

1977: nacen las Madres de Plaza de Mayo

Desde el último gobierno de Perón y la creación de la Alianza


Anticomunista Argentina, una fuerza paramilitar que perseguía
a quienes consideraba opositores, a la instauración del golpe
del 76, comenzaron los secuestros y desapariciones.

Es así como las madres de jóvenes desaparecidos


comenzaron a encontrarse y caminar juntas en la Plaza de
Mayo para luchar por recuperar a sus hijos. De esta
manera, dieron nacimiento a una de las organizaciones de
Derechos Humanos más emblemáticas: Madres de Plaza de Mayo.

Se trata aquí de abordar las particularidades del régimen eminentemente represivo, que se
caracterizará por las recurrentes violaciones a los derechos humanos, abordaremos específicamente
los mecanismos de intervención de la última dictadura militar argentina (1976 - 1983). Se analizará
cómo este ejercicio constante y sin precedentes de la violencia y la represión logran constituirse en
estrategias de control y disciplinamiento social.

Se reflexionará sobre cómo se logró construir, mediante qué discursos, propagandas, estrategias, la
figura del subversivo que logra constituirse en enemigo real o potencial.

Interesa señalar que el expediente represivo y punitivo ostentó una centralidad particular para el
régimen militar, vinculado tanto con el ejercicio de la violencia física como con la amenaza explícita
o implícita del uso de esa violencia sobre diversos sectores sociales. A la vez, por el hecho de que
la acción represiva y disciplinadora se proyectó hacia espacios ampliados: no sólo en los campos de
concentración o en las cárceles de la dictadura, sino también en los lugares de trabajo, el sistema
educativo, los ámbitos de sociabilidad, que fueron definidos por el régimen y las fuerzas represivas
como aquellos donde la “acción subversiva” se desarrollaba.

Pero si es posible postular que el uso de la violencia (o la amenaza de ello) operó sobre la sociedad
como un contundente mecanismo de control social y político, produciendo temor, apatía, inmovilidad
o generando conformismo o aceptación pasiva del nuevo orden de cosas, a la vez la dictadura
recurrió a dispositivos no violentos de disciplinamiento y control. (Águila, 2014)

Violencia, Control y Exclusión Social | 28


[Link]

ACTIVIDAD
Luego de haber visto el video expuesto, realizar la siguiente actividad:

1) Que Instituciones apoyaron el Golpe Militar.


2) Analizar las formas de disciplinamiento y control social durante el periodo del golpe de estado.
3) Que hechos puntuales terminan por hacer caer al Gobierno militar.

3.3.- Delito e importación de modelos

Se trata de reflexionar sobre lo propio y lo importado dentro de nuestro (s) modelo (s) y mecanismos
de control social, cómo adaptamos (o no) esa adopción de políticas de seguridad a las
particularidades de nuestro contexto.

Máximo Sozzo, llama la atención sobre dos momentos claves de nuestra historia reciente, en relación
a la influencia externa en las políticas de control social en Argentina (y en Latinoamérica en general);
el primero se refiere a, lo que el autor llama, “importación neocolonial” que no es otra cosa que el
traspaso total e idéntico, sin trabajo de adecuación/ adaptación alguno, de modelos de intervención
importados, principalmente de Inglaterra y Estado Unidos.

Más recientemente se vislumbra el segundo momento, caracterizado por dos formas explícitas de
control: por un lado una política de seguridad nacional, bajo el formato de seguridad pública
(terrorismo, narcotráfico) desde la que (…) deben entenderse los procesos de "policiamiento" de las
Fuerzas Armadas, de "militarización" de la policía y de modernización del sistema judicial que se
impulsan.

Por otro lado, menciona la intervención a nivel internacional bajo el título de cooperación
internacional. Más allá del rizomático discurso presente en este tipo de organismos e instituciones,
lo que puede observarse es una “solución”, propuesta o “receta” única y homogénea para toda la
región de Latinoamérica, cuyos postulados generales pueden resumirse en reforma del Estado
(privatización y descentralización), apertura (fin de las fronteras) y ajuste (reducción del gasto social).

Para ello despliega un discurso de prevención que es impulsado por los nuevos expertos, asesores
y consultores internacionales que venden, a la manera de una franquicia, los paquetes de casos
exitosos, de líneas de reforma policial, de modernización del sector seguridad y de venta de la
tecnología de punta (cámaras y dispositivos"), entre otros'. (Sozzo, 2008)

Dentro de este contexto de políticas importadas e impuestas en las realidades de los territorios
nacionales y locales se percibe, con más fuerza que nunca, la agudización de la demanda y exigencia
de mano dura. Cobran importancia conceptos como seguridad/inseguridad ciudadana, mediante los
cuales la sociedad reclama participación en el control social; es un momento en que (a partir de las
medidas antes mencionadas) el estado se retira de la esfera económica y reduce (a veces hasta el
mínimo) su papel social, pero amplía y endurece su intervención penal. Vivimos entonces en una
sociedad en la que se multiplican los mecanismos de control, las cámaras de video, la criminalización
de políticas sociales, observatorios del delito, las agencias de seguridad privada, etc.

ACTIVIDAD DE FORO
[Link]
imputabilidad-se-esta-discutiendo-si-es-14-anos-13-como-en-uruguay-o-12-como-en-brasil/

Violencia, Control y Exclusión Social | 29


Hoy en nuestro país el discurso de la mano dura ha vuelto con una fuerza inusitada.

¿Que opinión les merece la baja de inimputabilidad que se encuentra analizando Argentina?
¿Están de acuerdo con esta propuesta? Justifiquen su repuesta.

3.4.- Seguridad y prevención del delito en Argentina

Con la aparición y difusión del discurso del riesgo y la prevención, las funciones de las policías se
han redefino, se ha logrado legitimar su presencia constante y general; a esto se le suma la
incorporación informal de la población a las prácticas de control social, bajo el concepto de
participación comunitaria y la promoción del sector privado de seguridad enmarcado en el principio
de subsidiaridad.

En otras palabras, el discurso de la prevención se ve impregnado de todas las formas represivas: por
la presencia policial (disuasiva e intimidatoria), la táctica de la sospecha (prevención primaria) y la
acción comunitaria (legitimación y control), entre otras.

En este apartado proponemos el abordaje de las políticas de control de la criminalidad en sus dos
modalidades: por un lado, la que se enfoca en la represión que actúa una vez que el acto delictivo
ha sido cometido (ex post) y, por otro lado, la que pone su foco en la prevención que actúa con
anterioridad a la comisión del delito (ex ante).

Al mismo tiempo, esta política preventiva puede entenderse a partir de tres variantes: la táctica
situacional y ambiental, cuyo objetivo es la reducción de oportunidades del delito en las víctimas y
de los “estímulos” a los victimarios con el propósito de evitar generar espacios propensos a la
aparición de actividad criminal.

La segunda táctica será la social que busca identificar las causas sociales y psicológicas que llevan
a la actividad delictiva e intervenir sobre ellas; se trata por ejemplo de corregir la socialización
“defectuosa” interviniendo a partir de la familia o la escuela. También en un nivel más amplio se trata
de analizar la brecha existente entre las metas que se generan en determinado contexto social y su
las posibilidades reales de alcanzarlas.

Por último, la táctica comunitaria, ésta recurre a elementos como la organización comunitaria, con
estrategias como la promoción del capital social, el empoderamiento y el fortalecimiento de relaciones
primarias y de vecindad, como una arista más de la constitución del control social formal e informal
del delito en contextos locales. Se articulan de esta manera la presencia de la institucionalidad formal,
como la policía comunitaria o de cercanía (legitimidad institucional); el desarrollo de instancias de
mediación social (control de los propios conflictos); vigilancia (cámaras) y alerta (alarmas), y; el
desarrollo de la autogestión local.

Se busca comprender cómo y en qué medida este proceso de cambio se da en nuestro país a partir
de análisis de casos concretos, pero también se pretende realizar una revisión del (re) planteo de los
paradigmas criminológicos y la indagación sobre cuáles son las acciones necesarias para el control
del crimen.

Violencia, Control y Exclusión Social | 30


ACTIVIDAD DE FORO
¿Considera que la política preventiva del delito, que implica la participación comunitaria en
el control social, puede entenderse o relacionarse con la noción de sociedades de control
desarrollada por Gilles Deleuze? Justifique

ACTIVIDAD OBLIGATORIA

Debe ser enviada para su evaluación

[Link]
bukele-y-una-realidad-que-supera-el-marco-penitenciario/

[Link]
estilo-bukele-que-el-gobierno-de-milei-y-el-provincial-intentan-aplicar-en-rosario/

Realizar un video individual, no deberá exceder los 7 minutos, en torno a las siguientes
preguntas.

1) Analizar el modelo del sistema penitenciario aplicado por Bukele en El Salvador, sus
características.
2) ¿Se podría aplicar el mismo modelo en Argentina? ¿Por qué? Justifique su respuesta
y tome postura.
3) Que estrategias debería aplicar el Estado en cuanto al trato a las personas que
cumplen una condena.

Violencia, Control y Exclusión Social | 31


Sistema de Educación a Distancia - SEAD

Dirección de Diseño y Desarrollo Instruccional

Edición © UCASAL

Este material fue elaborado por Lic. Carmen del Valle Rodríguez en conjunto a la Dirección de Diseño
y Desarrollo Instruccional del Sistema de Educación a Distancia con exclusivos fines didácticos.
Todos los derechos de uso y distribución son reservados. Cualquier copia, edición o reducción,
corrección, alquiles, intercambio o contrato, préstamo, difusión y/o emisión de exhibiciones públicas
de este material o de alguna parte del mismo sin autorización expresa, están terminantemente
prohibidos y la realización de cualquiera de estas actividades haría incurrir en responsabilidades
legales y podrá dar lugar a actuaciones penales. Ley 11.723 - Régimen Legal de la Propiedad
Intelectual; Art. 172 C.P.

También podría gustarte