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EJERCITO ARGENTINO
COLEGIO MILITAR DE LA NACIÓN
EL PALOMAR, 17 de octubre de 2003
INSTRUCCIÓN: DE CUADROS
MATERIA: EEE y S.
TEMA: Batalla de Caseros.
CLASE DE TRABAJO: DE GABINETE.
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DADO POR: My Int JORGE ALBERTO BERNAUS Subt Int JUAN MANUEL CABRERA
TIEMPO CONCEDIDO: 7 DIAS
DESARROLLO
La Batalla de Caseros se llevo a cabo el 3 de febrero de 1852 en Caseros (actual
estación de El Palomar ) donde se enfrentaron el ejército del General don Justo José de Urquiza
contra las tropas del General Juan Manuel de Rosas significando la derrota de este el comienzo
de una nueva política y organización nacional .
Trascurría el año 1851, donde el General Juan Manuel de Rosas, gobernador de la provincia
de Buenos Aires, le declaro la guerra a Brasil. Esto propició acciones en su contra, que llevaron a
la firma de un tratado el 21 de noviembre de 1851 entre los gobiernos de Entre Ríos, Corrientes,
Uruguay y el Imperio de Brasil. Por el cual, el General Urquiza se comprometía a pasar a Paraná
para combatir a Rosas. Se constituyó entonces el denominado Ejército Grande, integrado por
entrerrianos, correntinos, brasileños, uruguayos, formando parte también numerosos exiliados
argentinos, como Mitre y Sarmiento.
El 3 de febrero, el Ejército Grande de Urquiza atravesó el Arroyo Morón y se situó frente a
las tropas de Rosas, que se hallaban a la altura de Caseros y el Palomar. Las tropas de ambos
ejércitos habían vestido el uniforme de gala para entrar en batalla.
El Ejército Aliado estaba formado por 24.000 hombres y 50 piezas de artillería en el orden
siguiente: en el ala izquierda y frente al edificio de Caseros, la División Oriental; en el centro, la
División Brasileña, reforzada con la brigada argentina de Rivero y la masa de la artillería ( 28
piezas), al mando de Pirán, teniendo a sus órdenes a Mitre y a Bernabé Castro; en la derecha, 5
batallones mandados por Galán y las Divisiones de Caballería de Medina, Galarza, Avalos y
Gregorio Aráoz de Lamadrid, a disposición del Comandante en Jefe. A retaguardia del ala
izquierda, la reserva formada por las Divisiones de Caballería de López y Urdinarrain.
Rosas había desplegado en batalla 23.000 hombres, 56 piezas de artillería y 4 coheteras. La
derecha se apoyaba en el edificio de Caseros, el cual era defendido por el batallón del Teniente
Alcaldes. Al Norte del edificio se había organizado una defensa integrada por 2 batallones y por 2
Regimientos de Caballería como reserva de esa ala.
A las 0730 el Ejercito Aliado tendió su línea de batalla a un kilómetro de distancia del
enemigo.
Entre las 0800 y las 0900 el General Urquiza, después de comunicar a sus jefes principales
sus órdenes e intenciones, montado a caballo y cubierto con un poncho blanco para mostrarse
desde lejos en la pelea, se colocó a la cabeza de su Estado Mayor. Al llegar frente a la infantería,
proclamó a sus soldados:
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" ¡ Soldados! ¡ Si el tirano y sus esclavos os esperan, enseñad al mundo que sois invencibles
y si la victoria por un momento es ingrata con alguno de vosotros, buscad a vuestro general en el
campo de batalla, porque en el campo de batalla es el punto de reunión de los soldados del
ejército aliado, donde debemos todos vencer o morir !”
La batalla se inicia con fuego de artillería enemiga siendo respondida por los aliados. A las
1000, el General Urquiza lanza la masa de su caballería contra el ala izquierda enemiga, siendo
batida esta la caballería comienza a maniobrar sobre el flanco y la retaguardia de la posición
enemiga. La División Oriental se puso en movimiento hacia el edificio de Caseros a tiro de fusil de
las posiciones enemigas. La División de Caballería, que apoyaba el ataque, la siguió en la misma
dirección y se colocó a su izquierda en acecho dentro de un bosquecillo.
El Batallón de la División Oriental inició su ataque dándose a la fuga parte del enemigo de
las fortificaciones quedando los infantes parapetados en el edificio, la que fue quebrada por este
batallón; La División Brasileña, mientras tanto, tomaba por asalto los reductos formados por la
casa de caseros y el palomar, cayendo en su poder la artillería enemiga. Al mismo tiempo, la
brigada argentina había chocado contra los batallones Rosistas, arrollándolas y penetrando a la
bayoneta en el interior de la posición.
Rosas se retira del campo herido y se refugia en Buenos Aires en la casa del cónsul inglés,
desde donde parte hacia Inglaterra. Para las 1400 se rendían las últimas agrupaciones enemigas.
El 20 de febrero el Ejército Libertador hizo su entrada triunfal desfilando por las calles de
Buenos Aires. Iban como batidores de la columna los clarines de la escolta entrerriana. Tras ellos,
el General don Justo José de Urquiza, con el uniforme de Caseros, galera y cintillo punzó,
acompañado por su Estado Mayor.
Urquiza firmó un pacto con las provincias (Protocolo de Palermo) por el que se hizo cargo de
las relaciones exteriores hasta que la nación se organizara y se promulgara una Constitución, una
de las consignas básicas del levantamiento.
La Batalla de Caseros dio origen a una reorganización nacional como un republica federal,
demostrando valor, coraje, y énfasis por constituir un Estado argentino organizado sin
diferencias de partidos políticos ni ideales.
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