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Abril 16

El documento presenta información sobre las deidades mexicas Chicomecoatl y Tláloc, destacando su importancia en la agricultura y la fertilidad. Chicomecoatl, diosa del maíz, y Tláloc, dios de la lluvia, son fundamentales para las cosechas y la vida en la cultura azteca. Se mencionan sus representaciones en códices y su ambigüedad como fuerzas de la naturaleza, tanto benéficas como destructivas.

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El documento presenta información sobre las deidades mexicas Chicomecoatl y Tláloc, destacando su importancia en la agricultura y la fertilidad. Chicomecoatl, diosa del maíz, y Tláloc, dios de la lluvia, son fundamentales para las cosechas y la vida en la cultura azteca. Se mencionan sus representaciones en códices y su ambigüedad como fuerzas de la naturaleza, tanto benéficas como destructivas.

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Notas mensuales

Durante 2016 presentaremos información sobre Igualdad de Género


referente a diosas y dioses mexicas

ABRIL 2016

POLÍTICA DE IGUALDAD Y EQUIDAD DE GÉNERO

CHICOMECOATL Y TLALOC

Chicomecoatl “Siete culebra”, es la diosa del maíz, siendo su creadora y dadora del maíz, aunque
también del frijol y de las legumbres. Es una advocación de la tierra pero relacionada con los
alimentos. Puede producir buenas cosechas, pero también catástrofes ecológicas. Se la compara
con Xochiquetzal, diosa de la abundancia y la fertilidad, que administra la vegetación y en especial
el maíz, alimento fundamental de la cultura azteca.

Dentro del panteón mexica había varias deidades vinculadas con la agricultura y éstas guardaban
una estrecha relación entre sí. Cada una de ellas tenía funciones y atributos particulares con
respecto a las semillas, las plantas y su crecimiento. Por ello, se les rendía culto juntas y con ritos
muy similares.

Chicomecóatl era considerada la diosa de los mantenimientos en general, mientras que el maíz, la
planta más sobresaliente de todas, era representado por varias de las deidades durante su
desarrollo. Cintéotl “Dios del maíz” era la planta considerada la mata del maíz. Xilónen o “Jilote”,
la planta tierna. Se estima que la diferenciación entre Chicomecoatl, Xilonen y Cinteotl se debe a
los grados diferentes de maduración del maíz. Las ceremonias que se celebraban en su honor
buscaban propiciar la abundancia de las cosechas, el crecimiento de las plantas o la fertilidad de la
tierra, de ahí reside su importancia jugando un papel fundamental para la supervivencia. A estas

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deidades se las engloba dentro de los dioses relacionados con la lluvia, la humedad y la fertilidad
agrícola.
Sobre las representaciones de esta deidad destacan las encontradas en: Códice Borbónico, Códice
Florentino, Códice Tudela, Códice Vaticano Latino, y Tonalamatl de Aubin. A Chicomecoatl se le
representaba como el cuerpo de una mujer, con los cabellos largos, el cuerpo pintado de amarillo
y la cara de rojo. Aparece en los códices con dos tipos de tocado: uno de ellos tiene una base
circular y sobre ella unos triángulos de color rojo. Dentro del tocado puede llevar mazorcas de
maíz y plumas verdes de quetzal. El otro tocado presenta un gran armazón rectangular en cuyos
extremos se ven círculos y rosetones de papel a cuyos lados caen bandas rojas, en el centro del
mismo se halla un glifo del año, y al igual que en el otro tocado puede llevar mazorcas de maíz.

Tláloc, del náhuatl tlaloctli “néctar de la tierra”. Fue una de las divinidades más antiguas y
veneradas de toda Mesoamérica. Dios de la lluvia (o Tlálloc) entre los nahuas, entre los mayas
Chaac, para los zapotecos Cocijo, los mixtecos lo llamaban Dzahui, los totonacas Tajín.

Este dios mesoamericano del agua y la agricultura se representa con una máscara compuesta por
dos serpientes torcidas entre sí formando la nariz, sus cuerpos se enroscan alrededor de los ojos y
las colas conforman los bigotes. Se asocia al color azul del agua, bebida que alimenta a la madre
tierra y origina el nacimiento de la vegetación. Se relaciona con el verde del jade y se encuentra
unido a las nubes tempestuosas que están en el cielo, de las cuales emergerá el rayo. El dios de los
mantenimientos necesarios para la vida del hombre que habita en el paraíso terrenal, es ayudado
por cuatro tlaloques que se encuentran en los puntos cardinales, quienes portan bastones y
cántaros, de los que brota la lluvia. [Link]

Como las divinidades mesoamericanas en general, posee una ambigüedad, fuerza suprema en y
de la naturaleza. La naturaleza y el cosmos no representan en los términos humanos bondad o
maldad, sino más bien un entramado de fuerzas, a veces en equilibrio, a veces en pugna; algunas
veces benéficas para los humanos, en otras desastrosas; lo cual implica que, si bien es dador de
vida, providencia y benefactor, también muestra su faceta destructiva y aniquiladora. Así
desciende desde el cielo para regar la tierra y poder cultivar la milpa, para germinar las semillas.
Así también envía los relámpagos y rayos, las tempestades del agua y los peligros de los ríos y del
mar. [Link]

Una representación significativa es la del monolito de 165 toneladas y siete metros de altura, (el
quinto monolito más grande del mundo) descubierto en San Miguel Coatlinchán, Municipio de
Texcoco, Estado de México y trasladado en 1964 al Museo Nacional de Antropología e Historia de
la Ciudad de México.

Páginas consultadas:

ARQUEOLOGÍA MEXICANA REVISTA ELECTRÓNICA

[Link]

Realización de la nota: Lcda. Aurelia de la Rosa Regalado

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