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Monografía Ludopatía

El documento aborda la adicción al juego o ludopatía, definiéndola como una pérdida de control que puede llevar a graves consecuencias personales y sociales. Se describen los tipos de apuestas, los perfiles de jugadores y los criterios diagnósticos según el DSM-5, destacando la necesidad de intervención especializada. Además, se analizan las causas, efectos y el impacto de la ludopatía en la salud y la vida cotidiana de los afectados.
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Monografía Ludopatía

El documento aborda la adicción al juego o ludopatía, definiéndola como una pérdida de control que puede llevar a graves consecuencias personales y sociales. Se describen los tipos de apuestas, los perfiles de jugadores y los criterios diagnósticos según el DSM-5, destacando la necesidad de intervención especializada. Además, se analizan las causas, efectos y el impacto de la ludopatía en la salud y la vida cotidiana de los afectados.
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AMOR DE CRISTO ES LA SALVACIÓN

CASA “C”

1
Contenido
INTRODUCCIÓN .............................................. 3
ADICCION AL JUEGO O LUDOPATÍA .................. 4
¿QUÉ TIPOS APUESTAS O APOSTADORES? ........ 9
MODELO DE TRATAMIENTO ............................ 13
¿TIENEN SINDROME DE ABSTINENCIA LOS
APOSTADORES? ............................................. 19
¿CÓMO AFECTA LA ADICCIÓN AL JUEGO A LA
PERSONA? ..................................................... 20

2
INTRODUCCIÓN
ADICCIONES COMPORTAMENTALES

Una adicción consiste en una pérdida de control de la persona ante cierto tipo de
conductas que tienen como características producir dependencia, síndrome de
abstinencia, tolerancia, vivir para y en función de esa conducta, etc. Aunque se han
propuesto distintos tipos de adicciones, hoy podemos diferenciarlas en dos
grandes grupos: aquellas producidas por sustancias químicas y aquellas
producidas por conductas. Serían las adicciones químicas y las adicciones
comportamentales. Entre las primeras tenemos la adicción al alcohol, a la nicotina
y a las drogas ilegales (heroína, cocaína, marihuana, drogas de diseño, etc.). Entre
las comportamentales, el juego patológico, el comer compulsivo, el sexo
compulsivo, el trabajo compulsivo, las compras compulsivas, etc., junto a la
adicción a las nuevas tecnologías.

Apostar implica arriesgar algo de valor con la esperanza de obtener algo de mayor
valor, pero también conlleva la búsqueda intencionada de un estado de excitación
emocional. Por esta razón, las apuestas y los juegos de azar han sido considerados
formas de entretenimiento en diversas culturas a lo largo de la historia. La mayoría
de las personas apuestan y juegan siendo conscientes del riesgo y entendiendo que
es muy difícil ganar, pero les gusta sentir la intensa emoción que acompaña a la
incertidumbre.

Por el contrario, aproximadamente un 2 % de la población desarrolla dificultades


para controlar su conducta de juego. Estas personas tienden a arriesgar más dinero
del que pueden permitirse, subestiman los riesgos de perder y depositan una
ilusión desproporcionada en la posibilidad de ganar. Cuando este patrón de
comportamiento se vuelve persistente y recurrente, interfiriendo significativamente
en la vida personal, familiar o laboral del individuo, se considera una adicción al
juego y a las apuestas (ludopatía), una enfermedad que requiere intervención
especializada.

3
ADICCION AL JUEGO O LUDOPATÍA
Los juegos de azar y de apuestas consisten en jugarse dinero (u objetos de valor) en
un evento de resultado incierto, con la posibilidad de obtener un mayor
rendimiento. Las apuestas, las máquinas tragamonedas, los juegos de casino, las
loterías y el bingo son algunos ejemplos de estos juegos. Las máquinas
tragamonedas y los juegos de casino suelen estar asociados a un mayor riesgo de
que se produzcan daños. Se encuentran disponibles tanto en locales físicos como
en línea. La condición jurídica de los juegos de azar y de apuestas varía dentro de
cada país y de un país a otro, aunque en la actualidad estos juegos se han legalizado
en muchas jurisdicciones. Al estar disponibles en línea es posible acceder a ellos
desde casi cualquier lugar y en cualquier momento, incluso desde lugares en los
que están prohibidos.

Los juegos de azar y de apuestas pueden causar daños graves en la salud, por
ejemplo: dificultades financieras, ruptura de relaciones, violencia doméstica,
enfermedades mentales y suicidio. Las consecuencias de los daños provocados
por los juegos de azar y de apuestas pueden perdurar durante toda la vida y
transmitirse de una generación a otra.

La adicción al juego es la que más atención ha recibido desde los años 80 del siglo
XX y sus criterios diagnósticos están en el DSM-IV-TR, siendo la única adicción sin
sustancias recogida en el mismo.

4
Clasificación del juego patológico (ludopatía) en los sistemas diagnósticos

El DSM-5 (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) es la 5ª edición del


Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, publicado en 2013
por la American Psychiatric Association (APA). Es una de las principales guías
utilizadas en psiquiatría y psicología para el diagnóstico de trastornos mentales y
adictivos.

El DSM-5 clasifica el Juego patológico o Ludopatía como una enfermedad bajo el


código 312.31 (F63.0), dentro del grupo de los Trastornos adictivos. En ediciones
anteriores del DSM, la ludopatía estaba catalogada como un trastorno del control
de los impulsos, pero en la última edición se trasladó a la categoría de adicciones,
al considerarse que comparte más características con este grupo de trastornos.

Criterios diagnósticos del Juego patológico

El Trastorno de Juego en el DSM-5 se diagnostica cuando una persona cumple con


al menos cuatro de los siguientes nueve criterios en un período de 12 meses:

1. Necesidad de apostar cantidades de dinero cada vez mayores para


conseguir la misma excitación.

2. Inquietud o irritabilidad cuando intenta reducir o dejar de jugar.

3. Fracasos repetidos en los intentos de controlar, reducir o abandonar el


juego.

4. Preocupación frecuente por el juego (p. ej., recordar experiencias


pasadas, planear la próxima apuesta, pensar en formas de conseguir dinero
para jugar).

5. Juego como forma de evasión de problemas o para aliviar el malestar


emocional (p. ej., ansiedad, depresión).

6. Volver a jugar para recuperar pérdidas (“persiguiendo” las pérdidas).

7. Mentir para ocultar el grado de implicación en el juego.

8. Poner en riesgo o perder relaciones importantes, trabajo u oportunidades


académicas o profesionales debido
al juego.

9. Depender de otros para obtener


dinero y aliviar la desesperación
financiera causada por el juego.

5
La persona comienza a jugar de forma gradual, ganando algún premio
ocasionalmente, a los que da gran importancia, a la vez que comienza a minimizar
las pérdidas. Este proceso refuerza la autoestima y su optimismo frente al juego.
Progresivamente, el tiempo y el dinero dedicado al juego va aumentando, y las
pérdidas llegan a ser importantes. Con el fin de recuperar el dinero perdido la
persona se va endeudando, sin conseguir su objetivo y endeudándose más y más
hasta que la situación se vuelve insostenible. Habitualmente, cuando su entorno
cercano se percata de la situación, la pérdida del control de impulsos y las
consecuencias del juego sobre los distintos ámbitos de su vida son ya bastante
graves, y el intento de que el jugador deje su adicción suele tener escasos
resultados. Aun así no es extraño que su conducta remita temporalmente y que la
familia asuma las deudas contraídas. Lo más probable es que antes o después el
jugador recaiga, buscando ocultarlo a su entorno y viéndose de nuevo en una
situación de deudas insostenible, que mantiene la conducta de juego, con la ilusión
de la posibilidad de recuperar las pérdidas y volver a la normalidad, hasta que su
familia o pareja se percata de lo que está aconteciendo, lo que puede tener
dramáticas consecuencias para el jugador y las personas allegadas.

En los jugadores patológicos son característicos ciertos sesgos cognitivos, como la


ilusión de control sobre el propio azar, atribución interna de las ganancias y externa
de las pérdidas, y una focalización de la atención sobre las ganancias, minimizando
las pérdidas. Es habitual también que estas personas consuman alcohol u otras
drogas mientras juegan, pudiendo llevar al desarrollo de otras adicciones; que
desarrollen patología depresiva y trastornos psicosomáticos; y que su conducta les
acarree diversos problemas familiares, sociales, laborales y legales

6
¿Cuáles son las causas de la ludopatía?

Existen varias causas de la ludopatía:

• Historia familias con problemas en el juego

• Trastornos del estado de ánimo como ansiedad o depresión

• Trastornos de personalidad como el Trastorno Límite de la


Personalidad (TLP)

• Consumo de sustancias

• Rasgos de personalidad como competitividad, tendencia al aburrimiento o


búsqueda de sensaciones

• Situaciones de estrés

• Creciente publicidad de juegos online y apuestas

Datos y cifras

• La estimación normalizada de los daños que provocan los juegos de azar y


de apuestas a nivel mundial es limitada, si bien ciertos datos parecen indicar
que el 1,2 % de la población adulta en el mundo sufre un trastorno del juego
(ludopatía). El daño que provocan estos juegos en terceros también está
muy extendido.

• Los analistas del sector calculan que los ingresos mundiales generados por
estas actividades alcanzarán los USD 700 000 millones en 2028.(1) El uso de
teléfonos inteligentes en países de ingreso bajo y mediano impulsará gran
parte de este crecimiento.

7
• Con sus pérdidas, los jugadores más empedernidos generan
aproximadamente el 60 % de los ingresos del sector.(2)

• Los juegos de azar y de apuestas pueden poner en peligro la salud y


aumentar la incidencia de enfermedades mentales y suicidios. También
pueden generar pobreza al reducir la partida del gasto de los hogares
destinada a bienes y servicios esenciales.

• Otros daños son la ruptura de relaciones personales, la violencia doméstica,


las dificultades financieras, la estigmatización, los delitos cometidos para
obtener dinero (robo, fraude), la desatención de los niños y la erosión de las
instituciones civiles por corrupción y por intervencionismo del sector de los
juegos de azar y de apuestas en el ámbito político. Los juegos de azar y de
apuestas son también una forma habitual de blanquear dinero procedente
de actividades ilegales.

• La comercialización y la digitalización propician la rápida normalización de


estos juegos. El patrocinio y la mercadotecnia son también factores clave en
el rápido crecimiento del sector a nivel mundial.

8
¿QUÉ TIPOS APUESTAS O APOSTADORES?
Tipos de ludopatía

1. Juegos de azar. Los juegos de azar son aquellos en los que el resultado depende
completamente o en gran medida de la suerte. Incluyen actividades como la lotería,
el bingo y los casinos (ruleta, blackjack, póker, entre otros). El acceso a estos juegos
es tanto físico como online. Este tipo de ludopatía se caracteriza por la creencia de
poder influir o predecir resultados que son totalmente aleatorios, lo que puede
llevar a comportamientos compulsivos y pérdidas económicas significativas.

2. Tragamonedas. Nada en las tragamonedas es casual. Su diseño, con luces


llamativas y sonidos estimulantes, está pensado para atraer y retener la atención
del jugador, para promover el juego continuo y, en muchos casos, el gasto excesivo
de dinero. La adicción a las tragaperras es preocupante debido a su alta
disponibilidad y la rápida sucesión de juegos, lo que puede conducir a una pérdida
de la noción del tiempo y del dinero invertido.

3. Videojuegos. Aunque los videojuegos no siempre se asocian directamente con


el juego de apuestas, la ludopatía puede manifestarse en el uso excesivo de
videojuegos, especialmente aquellos que incluyen mecánicas de juego similares a
las apuestas, como las cajas de botín. Dedicar demasiado tiempo a los videojuegos
puede afectar negativamente la vida social, académica y laboral de una persona.
Se puede desarrollar un comportamiento compulsivo por alcanzar metas dentro
del juego o completar colecciones de ítems virtuales.

9
4. Juegos de rol. Los juegos de rol implican asumir el papel de un personaje en un
mundo ficticio y tomar decisiones que afectan el desarrollo de la historia y la
interacción con otros personajes. Aunque son una fuente de entretenimiento y
socialización, el exceso en su práctica puede llevar a la evasión de la realidad y
desencadenar un comportamiento adictivo. La inversión de tiempo y, en algunos
casos, dinero en estos juegos puede desencadenar mecanismos de adicción
similares a otros tipos de ludopatía.

5. Apuestas deportivas. Las apuestas deportivas permiten a los usuarios jugar


dinero con el pronóstico de resultados de eventos deportivos. La emoción del
deporte combinada con la posibilidad de ganar dinero puede ser muy adictiva. El
auge de plataformas online ha aumentado el crecimiento de este tipo de ludopatía,
donde la pérdida de control y la búsqueda de la "gran victoria" pueden llevar a
problemas financieros y emocionales graves.

6. Micro transacciones. Las pequeñas compras dentro de juegos o aplicaciones


también pueden convertirse en adictivas. Aunque pueden parecer inofensivas,
estas transacciones pueden sumarse rápidamente, en especial en juegos
diseñados para incentivar compras frecuentes. El problema con las micro
transacciones es que pueden fomentar un comportamiento compulsivo similar al
juego de apuestas. Por eso jóvenes y niños son un blanco fácil, ya que pueden no
tener plena conciencia del valor del dinero.

10
Tipos de jugadores ludópatas

1. El jugador profesional. Se trata de la persona que se dedica al juego como una


profesión. Quizás por ello, no todos los jugadores profesionales llegan a ser
jugadores patológicos. De hecho, en ocasiones poseen estrategias para conseguir
ganancias que hacen gala de un notable autocontrol, paciencia y de una tolerancia
a la frustración que no poseen los perfiles adictivos, que sí son impulsivos e
incapaces de valorar las consecuencias de sus actos a medio-largo plazo.

2. El jugador social o jugador casual. Es un jugador puntual, asociado a los


momentos lúdicos o de ocio. Su motivación es socializar, aliviar el estrés, divertirse
o pasar el rato. Generalmente, no existe una relación directa entre ganancia y
autoestima. Además, aún posee ciertas dosis de control que le permiten solo
pérdidas no muy altas.

3. El jugador vulnerable o serio. Se caracteriza por su necesidad de dedicar varias


horas diarias al juego como un modo de evadirse del estrés diario. Este modo de
relacionarse con el juego conlleva una importante inversión de tiempo y de dinero.
Esto suele acarrear problemas en el ámbito familiar, profesional e incluso social,
porque se empiezan a generar deudas ante préstamos impagados o sustracciones
a personas del entorno.

En este tipo de jugador ludópata ya encontramos rasgos explícitamente patológicos


que, si existe en la persona un perfil vulnerable o de riesgo, terminarán derivando en
una adicción al juego más pronto que tarde.

11
4. El jugador en huida emocional. A diferencia del anterior, este tipo de
jugador utiliza el juego como la única estrategia de evasión o alivio que conoce para
hacer frente a sus dificultades emocionales, tales como la ansiedad, la frustración,
la depresión, la baja autoestima, las dificultades de comunicación o socialización,
la incapacidad para afrontar dificultades…

Evidentemente, es una estrategia errónea que, además, los lleva a jugar de una
forma impulsiva y compulsiva, muy emocional y nada racional, que les hace
propensos a apostar sumas elevadas sin obtener ganancias casi nunca y, lo peor,
sin capacidad para anticipar sus consecuencias.

El resultado es justo el contrario al perseguido por este tipo de ludópatas: los


problemas se multiplican y, con ellos, también las emociones negativas y
autodestructivas.

5. El jugador conservativo. Se denomina así a la persona que juega por curiosidad,


seducido por la emoción de que podría ganar una suma de dinero inesperada. No
obstante, a diferencia de otros tipos de ludópatas, como el jugador profesional, no
juega por el dinero, sino para experimentar emociones intensas.

A pesar de la intención inicial de esta persona al iniciarse en el mundo del juego,


nadie le exime del riesgo de terminar convirtiéndose en un jugador patológico.

6. Jugador antisocial. Se le llama antisocial porque, para satisfacer su objetivo de


ganar una elevada suma de dinero a toda costa, está dispuesto a cometer
ilegalidades, irregularidades o incluso hacer daño a otras personas con
manipulaciones, robos, mentiras o violencia. Posee rasgos límites de personalidad
con un fuerte carácter disocial y narcisista.

7. Jugador compulsivo. Encarna el perfil de ludópata más evidente. El jugador


compulsivo ha perdido o comprometido gravemente su propia autonomía, libertad
y voluntad, de modo que ahora está controlado por el juego y la necesidad de ganar
dinero, generalmente para hacer frente a pérdidas continuas y cada vez mayores.

Aunque se caracterizan precisamente por no admitir que es el juego quien los


controla, la realidad es otra: han ido
empobreciendo su ámbito de intereses,
merma su desempeño laboral, su vida
familiar se reduce a mentir para tapar
mentiras… y no pueden dejar de repetir
estas conductas porque, da igual si
ganan o pierden, las ganas de continuar
apostando crecen por días.

12
MODELO DE TRATAMIENTO

Existen diversas terapias para las personas con ludopatía. Hoy en día, las más
eficaces son la terapia cognitivo-conductual a largo plazo o la intervención
motivacional. La autoayuda, las intervenciones farmacológicas y los grupos de
apoyo parecen ser menos eficaces, aunque estos últimos se encuentran entre las
opciones más utilizadas. Las terapias por internet vienen respaldadas por ciertas
evidencias, aunque la tasa de abandono es un problema importante.

Detrás de una sola adicción suele haber una suma de causas de diferente índole:
biológicas, psicológicas, emocionales, socioeconómicas, etc. Por lo tanto, es
necesario estudiar cada caso particular y decidir un tratamiento que trate sus
causas concretas.

Dicho tratamiento deberá incluir una terapia individual y también sesiones en


grupo que incluyan a la pareja o familia del adicto, ya que el entorno de este
último y las relaciones dentro de él influyen mucho tanto en su enfermedad como
en su recuperación.

El tratamiento de la ludopatía tiene un bajo índice de aceptación: se calcula que


solo un 0,14 % de los jugadores busca ayuda formal e informal para el tratamiento
de sus problemas. La estigmatización y la vergüenza suelen impedir la búsqueda de
ayuda. El enfoque de regulación preferido por el sector del juego, conocido bajo el
lema de «juego responsable», agrava este problema al culpar a las víctimas del
juego. Las intervenciones de juego responsable no suelen ser eficaces, sobre todo
cuando la adopción de medidas es opcional.

13
Deberían ofrecerse instrumentos de apoyo a quienes deseen abandonar o controlar
mejor su participación en los juegos de azar y de apuestas. Algunos de ellos serían
la aplicación de compromisos universales previos a la práctica (que exijan a los
jugadores fijar límites vinculantes de tiempo y gasto en los juegos) y la
autoexclusión (para que los jugadores puedan excluirse ellos mismos de participar
en juegos de determinados operadores).

Tratamiento farmacológico

El tratamiento farmacológico para la adicción al juego es una estrategia que se


utiliza en conjunto con la psicoterapia y otras intervenciones.

Aunque no hay un medicamento aprobado específicamente para tratar la adicción


al juego, algunos fármacos pueden ser útiles en función de los síntomas y las
comorbilidades asociadas.

Estos son algunos de los enfoques farmacológicos que se utilizan: antidepresivos,


medicamentos para el control de impulsos, estabilizadores del estado de ánimo,
antipsicóticos atípicos y benzodiacepinas.

¿En qué consiste el tratamiento de la ludopatía?

Superar la ludopatía puede ser un desafío, pero con el enfoque y el apoyo


adecuados, es posible. Aquí hay algunos pasos que pueden ayudar en el proceso
de recuperación:

• Reconocimiento y aceptación: el primer


paso es reconocer y aceptar que se tiene un
problema de ludopatía. Es importante tomar
conciencia de las consecuencias negativas
que el juego tiene en la vida y aceptar la
necesidad de hacer un cambio.

• Buscar apoyo profesional: buscar ayuda de un profesional de la psicología


especializado en adicciones al juego puede ser fundamental. Un psicólogo
podrá evaluar tu situación, proporcionarte orientación y herramientas
específicas para superar la ludopatía.

• Establecer barreras al juego: es importante establecer barreras físicas y


financieras para evitar la tentación de jugar. Esto puede incluir bloquear el
acceso a los sitios de juego en línea, limitar el acceso a efectivo o tarjetas de
crédito, y compartir tus preocupaciones con amigos y familiares para
obtener su apoyo.

14
• Identificar y abordar los desencadenantes: identificar los
desencadenantes emocionales, ambientales o sociales que llevan a jugar
en exceso es crucial. Puede ser el estrés, la soledad, la ansiedad o ciertos
lugares o situaciones. Una vez identificados, trabajar en desarrollar
estrategias saludables para manejar estos desencadenantes puede ayudar
a evitar recaídas.

• Establecer metas y límites: establecer metas realistas y saludables para


reducir gradualmente el tiempo y el dinero dedicados al juego es importante.
Establecer límites claros sobre cuándo y cuánto puedes permitirte jugar
puede ayudar a controlar la adicción.

• Desarrollar habilidades de afrontamiento: aprender y practicar técnicas


de afrontamiento saludables es esencial para superar la ludopatía. Esto
puede incluir estrategias de relajación, manejo del estrés, resolución de
problemas y actividades alternativas que brindan placer y satisfacción sin
recurrir al juego.

• Construir una red de apoyo: rodearse de personas que nos apoyen en el


proceso de recuperación es importante. Se puede buscar grupos de apoyo
para la adicción al juego, donde compartir experiencias, recibir apoyo y
consejos de personas que han pasado por lo mismo.

Es importante recordar que cada persona es diferente, y el proceso de recuperación


puede variar. Hay que tener paciencia, perseverancia y no tener miedo de pedir
ayuda cuando sea necesario. La clave es buscar un enfoque integral que aborde
tanto los aspectos emocionales como los
conductuales de la ludopatía.

Un psicólogo desempeña un papel


fundamental en el tratamiento y la
superación de la ludopatía. Aquí hay
algunas formas en las que un psicólogo
puede ayudar:

• Evaluación y diagnóstico: un psicólogo realizará una evaluación exhaustiva


para determinar la gravedad de la adicción al juego y evaluar posibles
trastornos coexistentes. Esto ayuda a comprender la situación personal del
individuo y a diseñar un plan de tratamiento adecuado.

• Terapia individual: a través de terapia individual, se proporcionará un


espacio seguro y confidencial para que la persona hable sobre su adicción
al juego, sus desencadenantes, pensamientos y emociones asociadas. La
terapia ayudará a identificar patrones de pensamiento y comportamiento
disfuncionales, y a desarrollar estrategias para modificarlos.
15
• Terapia de grupo: la participación en terapia de grupo puede ser beneficiosa
para las personas con ludopatía, ya que les brinda la oportunidad de
compartir experiencias con otros que están pasando por situaciones
similares. La terapia de grupo proporciona un entorno de apoyo, ayuda a
reducir el aislamiento y ofrece la posibilidad de aprender de las experiencias
y éxitos de otros.

• Estrategias de prevención de recaídas: un profesional de la psicología


ayudará a la persona a desarrollar habilidades y estrategias para prevenir
recaídas. Esto incluye identificar y manejar los desencadenantes del juego,
establecer límites claros, aprender a lidiar con situaciones de alta tentación
y desarrollar una red de apoyo.

• Tratamiento de trastornos coexistentes: en muchos casos, la ludopatía


puede estar asociada con otros trastornos como la depresión, la ansiedad o
el abuso de sustancias. Un psicólogo trabajará en abordar y tratar estos
trastornos coexistentes, ya que pueden influir en la adicción al juego.

• Apoyo familiar: es importante involucrar a los miembros de la familia en el


proceso de tratamiento para brindar apoyo y educación. La terapia
familiar puede ayudar a mejorar la comunicación, resolver conflictos y
fortalecer el sistema de apoyo para la persona en recuperación.

Es importante destacar que cada persona es única y el enfoque de tratamiento


puede variar según las necesidades individuales. Un profesional trabajará en
colaboración con la persona para desarrollar un plan de tratamiento personalizado
y brindar el apoyo necesario en el proceso de superar la ludopatía.

16
Estrategias Conductuales para el Tratamiento de la Ludopatía

Las estrategias conductuales desempeñan un papel clave en el tratamiento de la


ludopatía, ya que permiten reducir la exposición a estímulos relacionados con el
juego, fortalecer el autocontrol y prevenir recaídas. Estas estrategias buscan
modificar hábitos y establecer barreras que dificulten el acceso a las apuestas,
otorgando al paciente una mayor sensación de control sobre su comportamiento.

Control del dinero

Una de las primeras medidas recomendadas es el control del dinero. Para evitar la
tentación de apostar, es útil no llevar dinero en efectivo ni tarjetas de crédito. En
algunos casos, se puede acordar con el paciente que, en un primer momento,
delegue su gestión financiera en un familiar o persona de confianza. También se
pueden establecer límites en cuentas bancarias y
tarjetas para restringir el acceso a grandes sumas de
dinero, así como eliminar cualquier posibilidad de
solicitar préstamos rápidos, los cuales podrían
facilitar una recaída. Con el tiempo, la gestión
financiera debería ser devuelta al paciente, quien
deberá asumir gradualmente esa responsabilidad
para fomentar su autonomía y reforzar su
autoconcepto y autoeficacia.

Limitar acceso al juego y apuntarse en listas de autoexclusión

Otra estrategia importante es limitar los estímulos y accesos al juego. Esto


incluye borrar cuentas de juego online y solicitar la autoexclusión en plataformas
de apuestas para evitar la tentación de volver a jugar. Asimismo, instalar
bloqueadores de sitios web y aplicaciones de juego en el móvil y el ordenador puede
ser una barrera efectiva. También se recomienda evitar lugares físicos donde se
practican apuestas, como casinos, salones de juego o bares con máquinas
tragaperras. Además, modificar rutinas diarias y sustituir aquellas que
anteriormente incluían el juego por actividades alternativas placenteras más
adaptativas y saludables ayuda a reducir la asociación con la conducta
problemática.

El registro en listas de autoexclusión es una medida que puede ofrecer un control


adicional. Apuntarse en el Registro de Interdicción del Juego permite prohibirse la
entrada a establecimientos de apuestas y casinos, impidiendo físicamente el
acceso a estos lugares. A nivel digital, la autoexclusión en plataformas de juego
online es un recurso útil para evitar la reactivación de cuentas y la reincidencia en
el comportamiento de apuestas, aunque no siempre lo respetan las casas de
apuestas.

17
Planificación del tiempo y sustitución por rutinas saludables

Además de restringir el acceso al juego, es fundamental planificar el tiempo y


establecer rutinas saludables. Mantenerse ocupado con actividades alternativas,
como el deporte, la lectura, el voluntariado o nuevos pasatiempos, ayuda a reducir
la disponibilidad mental para el juego. También es recomendable evitar momentos
de ocio sin planificación, ya que la falta de estructura puede propiciar recaídas.
Crear un calendario de actividades organizadas permite mantener la mente
ocupada y fomentar hábitos positivos que contribuyan a la recuperación.

Por último, la búsqueda de apoyo social y terapéutico es un factor determinante


en la recuperación. Involucrar a familiares y amigos en el proceso no solo ofrece
apoyo emocional, sino que también proporciona una supervisión adicional que
puede ser de gran ayuda. Asistir a grupos de apoyo como Jugadores Anónimos
permite compartir experiencias con otras personas que han pasado por la misma
situación y recibir orientación sobre estrategias eficaces para superar la adicción.
Asimismo, la búsqueda de un tratamiento profesional con especialistas en salud
mental, como psiquiatras y psicólogos clínicos, es clave para reforzar la
motivación, mejorar la gestión de la ansiedad y aprender nuevas estrategias de
afrontamiento.

En definitiva, las estrategias conductuales son un complemento fundamental al


tratamiento profesional y pueden marcar la diferencia en la recuperación del
paciente. La clave del éxito radica en la constancia, la planificación y el apoyo,
permitiendo que la persona recupere el control sobre su vida y rompa el ciclo de la
ludopatía.

18
¿TIENEN SINDROME DE ABSTINENCIA LOS
APOSTADORES?
Sí, las personas con adicción al juego (ludopatía) pueden experimentar un
síndrome de abstinencia, aunque este es principalmente psicológico. Cuando
intentan reducir o dejar de apostar, pueden experimentar síntomas como
irritabilidad, ansiedad, inquietud y depresión.

El síndrome de abstinencia en la ludopatía es diferente al de las adicciones a


sustancias porque no se basa en efectos físicos de la ausencia del consumo de una
sustancia, sino en la falta de la actividad de apostar que estimula el sistema de
recompensa del cerebro.

Algunos síntomas que se pueden experimentar al intentar dejar de apostar:

• Irritabilidad e inquietud:

La persona puede sentirse ansiosa, nerviosa y con ganas de volver a apostar.

• Ansiedad y depresión:

El cese de la actividad de apostar puede desencadenar sentimientos de tristeza,


desesperación y malestar emocional.

• Dificultad para concentrarse:

La falta de la estimulación del juego puede dificultar la concentración y la


capacidad para realizar otras actividades.

• Sueños y fantasías relacionadas con el juego:

La persona puede seguir pensando en el juego, incluso cuando está dormida.

19
¿CÓMO AFECTA LA ADICCIÓN AL JUEGO A LA
PERSONA?

La ludopatía arruina vidas: la del ludópata, pero también las de sus familiares. Lo
hace por las muchas y terribles consecuencias que acarrea.

Problemas económicos

El adicto se juega su dinero de manera impulsiva y no es capaz de detenerse cuando


las pérdidas empiezan a ser preocupantes, más bien al contrario: la culpabilidad le
llevará a seguir y hasta a aumentar la apuesta en un intento desesperado de
recuperar lo perdido.

Son frecuentes las deudas, el empobrecimiento y otros problemas derivados de la


falta de dinero.

Consecuencias legales

Tanto los problemas explicados en el punto anterior como la imperiosa necesidad


de satisfacer su compulsión llevan al adicto a conseguir dinero como sea,
incluyendo la vía delictiva.

Deterioro de las relaciones

El aislamiento y la falta de comunicación, las mentiras, los problemas económicos,


los cambios de humor y la agresividad del enfermo cuando sufre el síndrome de
abstinencia, la elusión de sus responsabilidades…

20
Convivir con un adicto es muy difícil.

La frustración, el dolor y los conflictos están a la orden del día en los hogares que
sufren la lacra de la ludopatía y eso repercute negativamente en las relaciones que
mantienen sus integrantes.

Pérdida de empleo o de oportunidades profesionales

La falta de concentración, la baja productividad o algunas malas decisiones fruto


de la adicción al juego pueden repercutir en el correcto desempeño de las tareas
de una persona en su trabajo o estudios.

Por ello, es posible que se pierdan muchas oportunidades laborales, cuando no


directamente el trabajo.

Afecta al desarrollo personal

Para sentirnos plenos y realizados, todos necesitamos cultivar nuestro cuerpo,


mente y espíritu a través de aficiones o entrenar nuestras habilidades.

Cuando la ludopatía entra en acción, el adicto está tan absorbido por los
pensamientos en torno al juego que abandona esos otros intereses que le hacían
crecer como persona.

Depresión y pensamientos suicidas

Lidiar con todos los problemas aquí relatados es muy duro. Los ludópatas suelen
vivir depresivos, angustiados y no es infrecuente que muchos lleguen a plantearse
el suicidio.

21
Autoengaños más frecuentes en los ludópatas

• Puedo dejarlo cuando quiera: cada vez que intentan dejar el juego, recaen
con más fuerza; cada vez que se ponen un tope de pérdidas en una partida,
no pueden evitar superarlo.

• Si he tenido una racha de pérdidas, están aumentando mis


probabilidades de ganar en la próxima apuesta (pensamiento mágico o
supersticioso).

Principales mentiras de un ludópata

1. «No tengo un problema». Los ludópatas suelen negar que tienen un


problema. Incluso después de que sean evidentes pérdidas de dinero
importantes o ruptura de relaciones familiares estrechas usarán la negación
para enmascarar el problema. Detrás se esconde la vergüenza y la
incapacidad para reconocer su adicción.

2. «Puedo parar cuando quiera». Esta mentira de un ludópata resulta muy


frecuente cuando algún familiar le señala su comportamiento adictivo hacia
el juego. Es posible que para probarlo se mantenga un periodo corto lejos de
apuestas, pero volverá de nuevo a su adicción.

3. «Mi juego no hace daño a nadie». La mayoría de las personas con adicción
al juego creen que apostar no hace daño a nadie ni incluso a ellos mismos,
como otras adicciones. Pero la realidad es que muchos ludópatas pierden
grandes cantidades de dinero, su trabajo, su familia, su casa, relaciones
personales…

22
4. «Tengo el juego bajo control». Si la persona que apuesta lleva la
contabilidad en casa, no creas esta excusa porque mientras antes puedas
parar el agujero de gasto mucho mejor. Si te pide dinero de forma continua,
es evidente que no hay control y estás facilitando su conducta.

5. «No he tocado nuestros ahorros». Entre las mentiras de un ludópata que


más pueden doler a la familia se sitúa esta. Lo mejor es comprobarlo por tu
cuenta.

6. «Nunca volveré a jugar». Esto siempre ocurre después de perder una gran
cantidad de dinero o tras una consecuencia grave. Ten claro que como el
resto de las mentiras de un ludópata si no entra en tratamiento la oirás de
nuevo.

Consejos para abordar la ludopatía y las mentiras

• Llevar un control más estrecho de los gastos y los ingresos económicos.

• Atender a sus cambios de ánimo.

• Escuchar si hay inconsistencias en las historias que cuenta.

• Valorar si cumple las promesas a las que se compromete sobre el juego.

• Mantener una comunicación abierta.

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