0% encontró este documento útil (0 votos)
19 vistas6 páginas

El Nuevo Nacimiento - La Conversion - Tema

El documento aborda el concepto del nuevo nacimiento o conversión, enfatizando que esta transformación es obra del Espíritu Santo y no implica un cambio en la naturaleza humana caída. Se argumenta que el carácter debe ser transformado en esta vida, mientras que la naturaleza caída será glorificada en la segunda venida de Cristo. La conversión genuina implica un cambio en los deseos y tendencias, permitiendo a los creyentes vivir en victoria sobre el pecado.

Cargado por

Jorge Peralta
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
19 vistas6 páginas

El Nuevo Nacimiento - La Conversion - Tema

El documento aborda el concepto del nuevo nacimiento o conversión, enfatizando que esta transformación es obra del Espíritu Santo y no implica un cambio en la naturaleza humana caída. Se argumenta que el carácter debe ser transformado en esta vida, mientras que la naturaleza caída será glorificada en la segunda venida de Cristo. La conversión genuina implica un cambio en los deseos y tendencias, permitiendo a los creyentes vivir en victoria sobre el pecado.

Cargado por

Jorge Peralta
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

EL NUEVO NACIMIENTO/ LA CONVERSIÒN:

(Jorge L. Peralta)

 ¿Qué es el nuevo nacimiento o conversión?


 ¿Qué transforma el Espíritu Santo en el nuevo nacimiento: el carácter o la carne?
 ¿Qué transforma el Espíritu Santo en la segunda venida: la carne o el carácter?
 ¿Es posible odiar el pecado cuando tenemos una naturaleza que ama el pecado?
 ¿Es posible la conversión de la naturaleza humana caída?

 La naturaleza superior / las facultades superiores de la mente:


 La naturaleza inferior / las facultades inferiores de la mente:
 La mente carnal carnal y la naturaleza carnal

EL NUEVO NACIMIENTO O LA CONVERSIÒN (Jun.1:12-13, 3:3)


La palabra griega conversión es “epistrofe” (G1995) y significa “un giro en derredor”,
“conversión” (Hch.15:3). Esta palabra implica volverse de y volverse hacia; correspondiéndose
a ambos conceptos se hallan el arrepentimiento y la fe; cf. «os convertisteis de los ídolos a
Dios» (1Tes.1:9). La gracia divina es la causa eficiente; la agencia humana es el efecto de
respuesta.

“La vida del cristiano no es una modificación o mejora de la antigua, sino una transformación
de la naturaleza. Se produce una muerte al yo y al pecado, y una vida enteramente nueva.
Este cambio puede ser efectuado únicamente por la obra eficaz del Espíritu Santo”.
(Deseado de Todas las Gentes (DTG), p.143.2)

“El Salvador dijo: “A menos que el hombre naciere de nuevo,” a menos que reciba un
corazón nuevo, nuevos deseos, designios y móviles que lo guíen a una nueva vida, “no
puede ver el reino de Dios”.
(Camino a Cristo (CC) p.19.1)
Nota: Las referencias de las citas del espíritu de profecia, las cuales están en color azul,
tienen un link en el cual pueden hacer clic y leer todas las citas en su fuente original en
español o inglés.

“La conversión es la obra del Espíritu Santo, y produce un cambio de actitud hacia Dios”.
(Morris Venden, las 95 Tesis, p.77)

¿ES POSIBLE LA “CONVERSIÓN” DE LA NATURALEZA HUMANA CAÍDA?


La carne o naturaleza humana caída no puede convertirse o nacer de nuevo. La naturaleza
humana caída no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede (Rom.7:14-18, 8:7). La mente
(o el hombre interior como le llama Pablo) es la que nace de nuevo, de arriba (Jun.3:3-8;
Rom. 7:22-25, 8:13, 12:2; Efe.3:16; 1 Ped.1:3, 3:4).

[email protected]
1
La naturaleza caída será “transformada” o glorificada en un momento, en un abrir y cerrar de
ojos en ocasión de la segunda venida de Cristo (1Cor.15:51-54; Rom.8:23; Fil.3:21 (RV1909)
cf. 1Tes.4:16-17). Y sólo entonces tendremos una naturaleza perfecta, no caída, no inclinada
al pecado. Sólo entonces tendremos por primera vez -desde la caída- un carácter perfecto y
una naturaleza perfecta al mismo tiempo.

“Las pasiones inferiores tienen su sede en el cuerpo y obran por su medio. Las palabras
“carne,” “carnal,” o “concupiscencias carnales” abarcan la naturaleza inferior y corrupta; por
sí misma la carne no puede obrar contra la voluntad de Dios. Se nos ordena que
crucifiquemos la carne, con los afectos y las concupiscencias. ¿Cómo lo haremos?
¿Infligiremos dolor al cuerpo? No, pero daremos muerte a la tentación a pecar. Debe
expulsarse el pensamiento corrompido. Todo intento debe someterse al cautiverio de
Jesucristo. Todas las propensiones animales deben sujetarse a las facultades superiores
del alma. El amor de Dios debe reinar supremo; Cristo debe ocupar un trono indiviso.
Nuestros cuerpos deben ser considerados como su posesión adquirida. Los miembros del
cuerpo han de llegar a ser los instrumentos de la justicia”.
(Hogar Cristiano (HC), p.112.2)

“La vida cristiana es una lucha y una marcha; pero la victoria que hemos de ganar no se
obtiene por el poder humano. El terreno del corazón es el campo de conflicto. La batalla
que hemos de reñir, la mayor que hayan peleado los hombres, es la rendición del yo a la
voluntad de Dios, el sometimiento del corazón a la soberanía del amor. La vieja naturaleza
nacida de la sangre y de la voluntad de la carne, no puede heredar el reino de Dios. Es
necesario renunciar a las tendencias hereditarias, a las costumbres anteriores”.
(Discurso Maestro de Jesucristo (DMJ), p.119.3)

“La vieja naturaleza, nacida de sangre y de la voluntad de la carne, no puede heredar el reino
de Dios. Debe renunciarse a los viejos caminos, las tendencias hereditarias, los antiguos
hábitos, pues la gracia no se hereda. El nuevo nacimiento consiste en tener nuevos
motivos, nuevos gustos, nuevas tendencias. Los que han sido engendrados por el Espíritu
Santo para vivir una vida nueva, han llegado a ser participantes de la naturaleza divina, y en
todos sus hábitos y prácticas demostrarán su relación con Cristo. Cuando los hombres
que pretenden ser cristianos retienen todos sus defectos naturales de carácter y de genio, ¿en
qué se diferencia su actitud de la de los mundanos? No aprecian la verdad como santificadora
y refinadora. No han nacido de nuevo”.
(Maranata: El Señor Viene (MSV), p.244.4)

“Una conversión genuina cambia las tendencias al mal hereditarias y cultivadas”.


(MSV p.245.1)

[email protected]
2
¿QUÉ TRANSFORMA EL ESPÍRITU SANTO EN EL NUEVO NACIMIENTO: EL CARÁCTER O LA CARNE?
La carne o naturaleza caída no es cambiada en el nuevo nacimiento. La carne no nace ni
puede nacer de nuevo, pero la mente sí. Y es precisamente lo que hace el Espíritu Santo en
el nuevo nacimiento. Èl puede cambiar nuestra mente ahora y así comenzar a transformar y
moldear nuestro carácter. La transformación del carácter no ocurre en la segunda venida,
puede -y debe- comenzar ahora bajo la administración del Espíritu.

“La antigua naturaleza nacida de sangre y de los deseos de la carne, no puede heredar el
reino de Dios. La desusada manera de ser, las tendencias heredadas y los hábitos cultivados
deben abandonarse, de lo contrario, no seremos objetos de la gracia. El nuevo nacimiento
consiste en tener nuevos motivos, otros gustos y tendencias diferentes”.
(Recibiréis Poder (RP), p.55.2)

a) “The faculties of the mind, as the higher powers, are to rule the kingdom of the body. The
natural appetites and passions are to be brought under the control of the conscience and the
spiritual affections”.
(Ministry of Healing, p.398.4 (MH) (inglés) / (Ministerio de Curación (MC), p.310.2)
(español)

“Las facultades de la mente, como poderes superiores, deben regir el reino del cuerpo. Los
apetitos y pasiones naturales deben ser traídos bajo el control de la conciencia y los afectos
espirituales”.
(Traducción Personal)

b) “The indulgence of unnatural appetites and passions has a controlling influence upon the
nerves of the brain. The animal organs are strengthened, while the moral and spiritual are
depressed. It is impossible for an intemperate man to be a Christian, for his higher powers are
brought into slavery to the lower passions”.
(Signs of the Times (ST), August 11, 1887, par.5)

“La complacencia de apetitos y pasiones antinaturales tiene una influencia controladora sobre
los nervios del cerebro. Los órganos animales son fortalecidos, mientras que los morales y
espirituales se deprimen [rebajan]. Es imposible para un hombre intemperante ser un
Cristiano, porque sus poderes superiores son traídos en esclavitud de las pasiones inferiores”.
(Traducción Personal)

[email protected]
3
¿QUÉ TRANSFORMA EL ESPÍRITU SANTO EN LA SEGUNDA VENIDA: LA CARNE O EL CARÁCTER?
El carácter no será cambiado en la segunda venida. El carácter no es transformado ni puede
ser transformado cuando Cristo aparezca en las nubes de los cielos. La única transformación
que se afectuará en nuestros cuerpos en la segunda venida será el de la carne o naturaleza
caída. El Espíritu Santo nos cambiará “en un momento, en un abrir y cerrar de ojos”
(1Cor.15:52). La transformación de la carne o naturaleza caída no ocurre en el nuevo
nacimiento y la transformación del carácter no ocurre en la segunda venida. Pero hoy el
Espíritu Santo puede -y desea- tomar completo dominio de nuestra mente, transformar
nuestro carácter y subyugar de tal manera nuestra naturaleza caída que ésta “muera” de
hambre; hasta que finalmente, y para siempre, sea erradicada en la segunda venida.

“Los rasgos de carácter que cultivéis en la vida no serán cambiados por la muerte ni por la
resurrección. Saldréis de la tumba con la misma disposición que manifestasteis en vuestro hogar y
en la sociedad. Jesús no cambia nuestro carácter al venir. La obra de transformación debe
hacerse ahora. Nuestra vida diaria determina nuestro destino”.
(Hogar Cristiano (HC), p.12.3)

“…La conversión no pone carne nueva sobre el antiguo espíritu, sino un nuevo Espíritu
sobre la vieja carne. No se trata de una carne nueva sobre la antigua mente, sino una
mente nueva sobre la antigua carne. La liberación y la victoria no tienen lugar por la
eliminación de la naturaleza humana, sino mediante la recepción de la naturaleza divina,
para dominar y subyugar a la humana. No tiene lugar quitando la carne de pecado, sino
enviando el Espíritu sin pecado, que conquista y condena al pecado en la carne. La
Escritura no dice. ‘Haya pues en vosotros esta carne que hubo también en Cristo’, sino que
dice, “Haya pues en vosotros este sentir [literal: mente] que hubo también en Cristo Jesús”
(Fil. 2:5). La Escritura no dice, ‘transformaos por la renovación de vuestra carne’, sino
“transformaos por la renovación de vuestra mente” (Rom. 12:2). Seremos finalmente
trasladados por la renovación de nuestra carne, pero debemos ser transformados por la
renovación de nuestra mente”.
(A. T. Jones, Lecciones sobre la Fe, p.51-52)
(https://www.libros1888.org/lec-fe.htm#pecado (“carne de pecado”)

 La renovación de nuestra mente


 La renovación de nuestra carne

[email protected]
4
EL CARÁCTER: LA NATURALEZA:
El cambio: es un proceso; El cambio: es un acto; tomará
toma tiempo un momento
El cambio debe ocurrir El cambio ocurrirá “en” la
“antes” de la segunda venida segunda venida de Cristo*
de Cristo*
El cambio inicia en el nuevo El cambio ocurre (y en un
nacimiento aspecto inicia) en la segunda
venida*
El carácter no cambia en la La naturaleza no cambia en el
segunda venida nuevo nacimiento

*Nota:
 Los que resuciten poco antes de la segunda venida, en la resurrección “especial,
parcial o mixta”, se levantarán con sus cuerpos completamente glorificados. Los
demás salvados que estén en las tumbas serán resucitados y transformados en la
segunda venida.
 La naturaleza carnal, física y caída será cambiada en la segunda venida de Cristo.
Pero hay un aspecto de la naturaleza física que no será cambiado en el momento de la
segunda venida: La estatura de nuestro cuerpo físico:

“…El Hijo de Dios llama a la vida a los santos dormidos. Dirige una mirada a las tumbas de los
justos, y levantando luego las manos al cielo, exclama: “¡Despertaos, despertaos, despertaos, los
que dormís en el polvo, y levantaos! Todos salen de sus tumbas de igual estatura que cuando
en ellas fueran depositados. Adán, que se encuentra entre la multitud resucitada, es de soberbia
altura y formas majestuosas, de porte poco inferior al del Hijo de Dios. Presenta un contraste
notable con los hombres de las generaciones posteriores; en este respecto se nota la gran
degeneración de la raza humana... El pecado borró e hizo desaparecer casi por completo la
imagen divina; pero Cristo vino a restaurar lo que se había malogrado. Él transformará nuestros
cuerpos viles y los hará semejantes a la imagen de su cuerpo glorioso. La forma mortal y
corruptible, desprovista de gracia, manchada en otro tiempo por el pecado, se vuelve perfecta,
hermosa e inmortal. Todas las imperfecciones y deformidades quedan en la tumba. Reintegrados
en su derecho al árbol de la vida, en el desde tanto tiempo perdido Edén, los redimidos
crecerán hasta alcanzar la estatura perfecta de la raza humana en su gloria primitiva”.
(Conflicto de los Siglos (CS), p.627)

¿Es posible odiar el pecado cuando tenemos una naturaleza que ama o está inclinada al
pecado? Si, es posible. La respuesta está en Rom.7:14-25; 8:1-4; 13:14; Fil.4:13; Jud.24).

El Señor Jesús promete en esta vida, a todo aquel que se someta al dominio del Espíritu
Santo, la victoria completa sobre la naturaleza caída o carnal (Rom. 8:4, 13; 2 Cor. 7:1). Pero
si bien la victoria completa significa ausencia de fracaso, no significa ausencia de conflicto
hasta que termine nuestra vida en esta tierra; ya sea que pasemos al descanso o seamos
transformados en la segunda venida.

[email protected]
5
“La sensualidad irrefrenada y la enfermedad y degradación consiguientes, que existían en
tiempos del primer advenimiento de Cristo, existirán, con intensidad agravada, antes de su
segunda venida. Cristo declara que la condición del mundo será como en los días anteriores
al diluvio, y como en tiempos de Sodoma y Gomorra. Todo intento de los pensamientos del
corazón será de continuo el mal. Estamos viviendo en la víspera misma de ese tiempo
pavoroso, y la lección del ayuno del Salvador debe grabarse en nuestro corazón. Únicamente
por la indecible angustia que soportó Cristo podemos estimar el mal que representa el
complacer sin freno los apetitos. Su ejemplo demuestra que nuestra única esperanza de
vida eterna consiste en sujetar los apetitos y pasiones a la voluntad de Dios. En nuestra
propia fortaleza, nos es imposible negarnos a los clamores de nuestra naturaleza caída.
Por su medio, Satanás nos presentará tentaciones. Cristo sabía que el enemigo se acercaría
a todo ser humano para aprovecharse de las debilidades hereditarias y entrampar, mediante
sus falsas insinuaciones, a todos aquellos que no confían en Dios. Y recorriendo el terreno
que el hombre debe recorrer, nuestro Señor ha preparado el camino para que
venzamos.
(Deseado de Todas las Gentes (DTG), pp.97-98)

“Los hombres pueden tener un poder para resistir el mal: Un poder que ni la tierra, ni la muerte,
ni el infierno pueden vencer; un poder que los colocara donde pueden llegar a ser vencedores como
Cristo venció. La divinidad y la humanidad pueden combinarse en ellos”.
(Mensajes Selectos, tomo 1 (1MS), p.478.2)

“Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin


mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro
Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los
siglos. Amén”.
(Judas 1:1-2)

El cristiano puede vencer como Cristo venció. No importa la


mucha guerra que Satanás pueda hacer contra él, que le asalte allí
donde la carne es más débil: puede morar bajo la sombra del
Omnipotente y ser colmado con la plenitud del poder de Dios. El
Ser que es mucho más poderoso que Satanás puede morar en su
corazón continuamente por la fe y ayudarlo a vencer.

¡Gloria a Dios! ¡Aleluya!

[email protected]
6

También podría gustarte