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Fall Os 40490

El Juzgado de Ejecución Penal de 1ª Nominación resolvió conceder la prisión domiciliaria a Gustavo Emanuel Villegas, quien padece un retraso mental leve, considerando que su permanencia en un establecimiento carcelario es inadecuada y puede implicar un trato inhumano. Los informes periciales y psicológicos concluyeron que Villegas presenta vulnerabilidades que dificultan su adaptación y aprendizaje en un entorno carcelario. La decisión se fundamenta en la necesidad de garantizar su dignidad y derechos como persona con discapacidad.

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Fall Os 40490

El Juzgado de Ejecución Penal de 1ª Nominación resolvió conceder la prisión domiciliaria a Gustavo Emanuel Villegas, quien padece un retraso mental leve, considerando que su permanencia en un establecimiento carcelario es inadecuada y puede implicar un trato inhumano. Los informes periciales y psicológicos concluyeron que Villegas presenta vulnerabilidades que dificultan su adaptación y aprendizaje en un entorno carcelario. La decisión se fundamenta en la necesidad de garantizar su dignidad y derechos como persona con discapacidad.

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JUZGADO DE EJECUCION PENAL DE 1A.

NOM
Protocolo de Autos
Nº Resolución: 768
Año: 2014 Tomo: 6 Folio: 1695-1699

EXPEDIENTE: 1432562 - VILLEGAS, GUSTAVO EMANUEL - CPO. DE EJECUCIÓN

DE PENA PRIVATIVA DE LIBERTAD

ESOLUCIÓN INTERLOCUTORIA N° 768 /2014


CÓRDOBA, Ccuatro (04) de Septiembre de dos mil catorce.
VISTOS:
Estos autos caratulados “VILLEGAS, GUSTAVO EMANUEL S/
EJECUCIÓN DE PENA PRIVATIVA DE LIBERTAD’, expediente Nº
1432562 –SAC-, del registro de este Juzgado de Ejecución Penal de 1ª
Nominación.
CONSIDERANDO:
I.- Que a fs. 18/23, el Dr. Álvaro Ganame, en su carácter de letrado
defensor del interno GUSTAVO EMANUEL VILLEGAS, LEGAJO Nº 60.238
, DNI N° 38.003.104, Prontuario Policial N° 1.200.774 Sección A.G., solicita
se le conceda a éste el beneficio de la prisión domiciliaria; invocando los
incisos a) y c) de la ley 24.660. En dicho acto, acompaña distinta prueba
documental en relación a su pedido; la que se glosa a fs. 24/32.
II.- A fs. 39/42 los Servicio de Psicología y Sanidad del Establecimiento
Penitenciario Nº 2 –San Martín- remitió, a instancias de este Juzgado,
Informe Psicológico, de la Licenciada Judith Biodo e Informe de Salud, del
Dr. Gustavo Banchio, respecto del interno Gustavo Emanuel Villegas.
A fs. 43, se dispone la realización en la persona del interno Villegas, de un
pericia psiquiátrica y una pericia médica, con especialidad en neurología, por
parte del Departamento de Medicina Forense de este Poder Judicial; cuya
disposición fue debidamente notificada a la defensa, proponiendo peritos de
control a fs. 47 de autos.
A fs. 53 se glosa el dictamen pericial psiquiátrico, elaborado por el Dr. Jorge
Roberto Salvador y Enrique Rigatuso, médicos del Servicio de Medicina
Forense del Poder Judicial; en tanto que el perito de control, Dr. Raúl
Ricardo Quiroga, hace lo propio a fs. 54.
Los peritos oficiales concluyen su dictamen expresando que:“…1)En el
examen psiquiátrico actual, las constancias obrantes en autos y sus relatos
ofrecen en GUSTAVO EMANUEL VILLEGAS elementos psicopatológicos
compatibles con retraso mental leve. 2) Es aconsejable asistencia
Psicofarmacológica y psicoterapéutica especializada acorde a su
diagnóstico. 3) No revela, al momento del examen, índice de peligrosidad
patológica para sí ni para terceros, sin perjuicio de la valoración jurídica y
social que en forma pertinente ese tribunal pudiere hacer. 4) Por los
antecedentes patobiográficos que presenta, es necesario asistencia
especializada en forma ambulatoria, con informes periódicos a ese Tribunal
sobre la concreción y evolución del tratamiento. 5) A los efectos de
responder a puntos de evaluación Neurológica, es necesario se solicite
EEG, VALORACIÓN NEUROCOGNITIVA Y GLUCEMIA debido a los
antecedentes referidos- de diabetes-. Con dichos elementos se podrá
completar la pericia neurológica…”.
Por su parte, el perito de control señaló: “Si bien está claro que acordamos
con el perito oficial (…), en que el periciado (…) padece un retardo mental
leve (…) y que en detalle ameritan al comienzo y en su primera evaluación
una diferencia entre su salud mental y cronológica de dos años, cuando
tenía siete años de edad y que en aquel entonces le impidiera concurrir a
escolaridad normal y que determinara que iniciara escolaridad especial, y
una vez en ella fueron tales sus limitaciones que no pudo alcanzar un logro
mayor que el terminar el 4° grado en la escuela diferencial (informe del
Cotolengo Don Orione, obrante en el expediente), discapacidad (…) que sin
dudas además contribuyó a profundizar su ubicación social, ello explica con
lógica que se le otorgaran los beneficio de Ley que le corresponden acorde
a la discapacidad que presenta. Tales son sus dificultades (que) ni siquiera
en la presente pericia logró superar pruebas matemáticas simples que
fueron más allá de la suma, fallando en la resolución mental de
multiplicaciones y restas. Si bien físicamente no aparenta discapacidad
alguna, ésta a poco de andar en el intercambio verbal queda claramente
manifiesta y pone en evidencia su vulnerabilidad y manipulabilidad (…)”.
Luego de recabados los estudios requeridos por el perito oficial en
neurología, de acuerdo a su dictamen (fs. 152), el Dr. Enrique Rigatuso,
médico del Servicio de Medicina Forense del Poder Judicial, concluye
respecto a los puntos ordenados por este Juzgado que: “… a) El interno no
presenta patología neurológica actual, b) valoración neurocognitiva con
alteraciones leves (fs. 148/149). Conforme a la ley 24.660 y sus
modificaciones puede permanecer alojado en Establecimiento Carcelario o
Judicial…”.
Por su parte, a fs. 157/161, la Dra. Andrea H. Casale, en su carácter de
perito de control en neurología dictamina que: “(…) el retraso mental es un
trastorno definido por la presencia de un desarrollo mental incompleto o
detenido, caracterizado principalmente por el deterioro de las funciones
concretas de cada época del desarrollo y que contribuyen al nivel global de
la inteligencia, tales como las funciones cognoscitivas, las del lenguaje, las
motrices y la socialización. El retraso mental puede acompañarse de
cualquier otro trastorno somático o mental. De hecho, los afectados de un
retraso mental pueden padecer todo el espectro de trastornos mentales y su
prevalencia es al menos tres o cuatro veces mayor en esta población que en
la población general. Además de esto, los individuos con retraso mental
tienen un mayor riesgo de sufrir explotación o abusos físicos y sexuales. La
adaptación al ambiente está siempre afectada, pero en un entorno social
protegido, con el adecuado apoyo, puede no ser significativa en enfermos
con un retraso mental leve. En un número variable de los afectados pueden
presentarse además otros trastornos tales como autismo, otros trastornos
del desarrollo, epilepsia, trastorno disocial o discapacidades somáticas (CIE-
10F70)”. Sobre tal base, la perito epiloga su dictamen señalando: “No
recomiendo su permanencia en institución carcelaria ya que esta situación
no favorece la adaptación ni el aprendizaje de conductas más ajustadas
socialmente, teniendo en cuenta que por la debilidad mental no posee
mecanismos de ajuste entre necesidades y capacidades de discriminación
con claridad entre las demandas y expectativas del entorno”.
A fs. 180, como medida para mejor proveer, se dispuso una mantener una
entrevista con el penado, en su lugar de detención, con el propósito de
tomar contacto de visu con el mismo. A tal efecto el suscrito procedió a
constituirse en el establecimiento carcelario N° 2, en compañía del Sr.
Psicólogo Forense del Equipo Técnico del Fuero, Licenciado Pablo Duje y
del Sr. Psiquíatra Forense, Dr. Diego Cardo. Constituidos en el penal, luego
de mantener una entrevista con el médico el psicólogo tratantes del interno
en el establecimiento, se mantuvo entrevista con un penado compañero de
celda del peticionante así como con Gustavo Emanuel Villegas. Luego de
ello, el suscrito requirió la opinión de los profesionales que lo asistían en el
acto, en relación a la evaluación que podía efectuarse con relación al
tratamiento penitenciario ofrecido al penado Villegas, de acuerdo a la
patología que padece. Al respecto, el Licenciado Duje y el Dr. Cardo
expresaron: “Que advierten la colaboración por parte del interno Villegas, se
lo observa lúcido y vigil, orientado, evidenciándose un deterioro cognitivo,
con un pensamiento de características prácticas y concreto sin posibilidades
de simbolizar, sin poder realizar abstracciones ni metaforizar. Al momento
actual de la entrevista, no se considera beneficioso, dadas sus
características de vulnerabilidad, su influenciabilidad y labilidad emocional
que el interno permanezca en un contexto de encierro, con las
consecuencias negativas que podrían ejercer en él, la dinámica y vida
carcelaria. Dada las particularidades psíquicas de este interno, la cárcel no
cuenta con las necesidades educativas de índole especial que el mismo
necesitaría para sostener su rehabilitación y reinserción social. Es
importante destacar que ante la posibilidad de otorgarle el beneficio de la
prisión domiciliaria, el lugar en donde ésta debería llevarse a cabo debería
caracterizarse por ser un medio social continente, no sólo en cuanto al
control efectivo de su cumplimiento sino en la contención afectiva
emocional”.
Atento a esta última sugerencia, se dispuso un informe Psico – Social,
respecto del domicilio en el cual se llevaría a cabo la prisión domiciliaria y en
la persona de la tutora propuesta. A fs. 182/184, se glosa este dictamen. En
la valoración profesional, suscrita conjuntamente por el Licenciado en
Psicología Pablo Duje y la Licenciada en trabajo Social Mónica Sabadías,
ambos integrantes del Equipo Técnico del Fuero, se concluye de la siguiente
manera: “Se considera que al momento de la entrevista, y de acuerdo a lo
manifestado por la Sra. Gómez (abuela y probable tutora del interno
Villegas)y la Sra. Villegas, desde los aspectos psico – sociales evaluados,
en virtud de la situación familiar, estarían dadas las condiciones para el
apoyo afectivo, y la realización de tratamiento psicológico, en un contexto de
pobreza estructural, del interno y su grupo familiar. Se sugiere que pudiera
ser acompañado en su proceso de inclusión social por el Patronato de
Presos y Liberados, atendiendo a la situación de carencia familiar y a la
necesidad de realización de tratamiento psicológico”.
A fs. 156 y 163 el Sr. Fiscal Correccional de I Turno, Dr. Aldo Patamia, se
pronunció por la improcedencia del instituto de la prisión domiciliaria.
Por su parte, el Dr. Álvaro Ganame, abogado defensor el interno Villegas
a fs. 164/170, se expide por la procedencia del beneficio de prisión
domiciliaria.
III.- Que en mi concepto, la prisión domiciliaria debe ser CONCEDIDA. Doy
mis razones:
De acuerdo al artículo 32, inciso c), de la ley 24.660, esta judicatura podrá
disponer el cumplimiento de la pena bajo la alternativa especial de la prisión
domiciliaria, entre otros casos, respecto “Al interno discapacitado cuando la
privación de la libertad en el establecimiento carcelario es inadecuada por su
condición implicándole un trato indigno, inhumano o cruel”.
Tal previsión se encuentra en sintonía con lo dispuesto por el artículo 1°
de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y
su protocolo facultativo (aprobados mediante resolución de la Asamblea
General de las Naciones Unidas del 13 de diciembre de 2006 y por Ley
26.378), en tanto dispone que: “El propósito de la presente Convención es
promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad
de todos los derechos humanos y libertades fundamentales por todas las
personas con discapacidad, y promover el respeto de su dignidad inherente.
Las personas con discapacidad incluyen a aquellas que tengan deficiencias
físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar
con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la
sociedad, en igualdad de condiciones con las demás”.
El primer presupuesto que la norma exige se vincula con la acreditación
de la incapacidad del penado. Tal extremo, en el presente caso, se
encuentra plenamente verificado a través del certificado de discapacidad
expedido por el Ministerio de Salud (Dirección de Epidemiología, Prevención
y Rehabilitación, Programa Sistema Integrado de Rehabilitación) (fs. 25) y
su actualización (fs. 26). En ambos casos el diagnóstico funcional consigna
que VILLEGAS padece una debilidad mental débil.
Asimismo, el Informe Psiquiátrico Infanto – Juvenil, del Servicio de
Psiquiatría del Hospital Infantil (cuya copia se glosa a fs. 27) refiere idéntico
diagnóstico; extremo que es ratificado tanto por los peritos del Cuerpo de
Psiquiatría Forense (fs. 53 vuelta), como los de parte (fs. 54 y fs. 158).
Ahora bien, ésta sola constatación no habilita la concesión de esta
alternativa especial de cumplimiento; al menos bajo el título que analizo. Por
el contrario, para que ello suceda, el legislador ha añadido otro requisito:
que por esta condición (discapacidad) la permanencia del interno en el
establecimiento carcelario resulte inadecuada, implicándole un trato
indigno, inhumano o cruel.
Sentado lo anterior destaco que, en mi opinión, las personas internas en
centros penitenciarios, que sufren algún tipo de discapacidad - bien física,
sensorial o intelectual -, constituyen una realidad “que sin duda incide en la
necesidad de proceder a una mayor atención para evitar su marginación o
discriminación derivada de su mayor vulnerabilidad. Como [se] ha señalado
recientemente [las personas con discapacidad detenidas] (…) son personas
doblemente vulnerables por su discapacidad y por su situación de privación
de libertad (…). (…) Cuando hablamos de personas con discapacidad
estamos en un ámbito de ejercicio de los derechos en que resulta preciso
una garantía reforzada al encontrarnos en una ‘zona sensible’ por afectar a
colectivos que precisan atención especialmente cualificada para evitar su
marginación o discriminación (…)” (cfr. Fernando Reviriego Picón, “Centros
penitenciarios y personas con discapacidad”, Revista Facultad de Derecho y
Ciencias Políticas, Universidad Pontificia Bolivariana, vol. 38, núm. 109,
julio-diciembre, 2008, Colombia, p. 285).
Indudablemente, valorar esta circunstancia no es una cuestión puramente
médica; sino que está relacionada con diversas ponderaciones jurídicas;
cual es: el concepto de dignidad y el de trato cruel o inhumano.
¿Cómo valorar este concepto?
Si jurídicamente la noción de discapacidad refiere a ciertas deficiencias,
que impiden a la persona que la padece a interactuar, en igualdad de
condiciones, con otras, erigiéndose aquella en una auténtica barrera; es
evidente que la protección de tales sujetos particularmente vulnerables exige
de los poderes públicos intentar garantizar cierta igualdad de oportunidades
en relación a las personas que no padecen de aquella problemática (artículo
3°, inciso ‘d’, de la Citada Convención). Si esta igualdad no se garantiza, es
posible provocar una situación de discriminación que puede tensionar el
derecho a la dignidad humana, que se encuentra asegurado por normas
convencionales, de máxima jerarquía normativa (artículos 5.2 y 11.1 de la
Convención Americana de Derechos Humanos, en función del artículo 75,
inciso 22, 2ª cláusula, C.N.).
Sobre este plafón interpretativo considero que, en el sub–lite, procede el
beneficio peticionado. En efecto:
La perito de control ha descrito la mayor vulnerabilidad de quien padece
un retraso mental en el ámbito carcelario. Dijo al respecto la Dra. Casale que
“(…) los individuos con retrase mental tienen un mayor riesgo de sufrir
explotación o abusos físicos y sexuales. La adaptación al ambiente está
siempre afectada, pero en un entorno social protegido, con el adecuado
apoyo, puede no ser significativa en [estos] enfermos”. Esta valoración fue
compartida por los profesionales en Psicología y Psiquiatría que
acompañaron al suscrito en la entrevista mantenida con el penado, en el
mismo centro de detención. En efecto, el Licenciado Duje y el Dr. Cardo
(Coordinador del Equipo Técnico del Fuero el primero y Jefe del Servicio
Psiquiatría Forense el segundo) fueron contestes en la mayor vulnerabilidad
y labilidad emocional del interno en cuestión señalando que no se considera
beneficioso la permanencia de Villegas en el Establecimiento Carcelario que
lo alberga, dadas las “consecuencias negativas que podrían ejercer en él la
dinámica y la vida carcelaria” (fs. 180 vuelta). Esta constatación está
íntimamente vinculada con el telos que persigue la institución invocada; el
cual no es otro que el principio de humanidad de la pena (cfr. José Daniel
cesano, Estudios de Derecho penitenciario, Ed. Ediar, Bs. As., 2003, p. 129
y siguientes).
La valoración realizada tiene su correlato en políticas estatales
comparadas; que, para estos casos, buscan la recuperación de los internos
“en ambientes normalizados y potenciando el contacto con organizaciones
especializadas en el tratamiento de los minusválidos psíquicos o
sensoriales” (Reviriego, op. cit., p. 296). Al no existir estas instancias, es
indudable que las consecuencias desfavorables que, dada la discapacidad
aludida, puede provocar en el interno su permanencia en un centro
carcelario común, activan el principio de humanidad de la pena y dan
fundamento jurídico para encuadrar la situación en la alternativa especial de
cumplimiento que se reclama (artículo 32, inciso “C”, ley 24.660).
IV.- El lugar en que se verificará la prisión domiciliaria y las características
de sus tutores, han sido valoradas a través del informe ambiental dispuesto
por el suscrito y realizado por la Licenciada en Trabajo Social Mónica
Sabadías en forma conjunta con el Sr. Psicólogo Forense, Licenciado Duje;
según ya lo explicitara supra.
V.- Finalmente y en orden al eventual cumplimiento de las obligaciones
que entraña la prisión domiciliaria, no advierto indicios que me permitan
fundar un pronóstico desfavorable. Sobre todo, teniendo en cuenta que el
penado, actualmente, registra una nota conductual de Muy Bueno (8) y un
concepto Bueno; lo que permite predicar una estabilidad anímica.
En mérito de lo expuesto, oído que fue el Sr. Fiscal Correccional, la
defensa, los diversos informes periciales de los peritos oficiales y de control
así como la entrevista de visu mantenida por el suscrito (en el lugar de
alojamiento del penado), con el apoyo técnico del Licenciado Pablo Duje y
Diego cardo, SE RESUELVE:
I.- CONCEDER a GUSTAVO EMANUEL VILLEGAS, de condiciones
personales ya filiadas, la prisión domiciliaria (artículo 32, inciso “c”, ley
24.660 – texto según ley 26.472 –). Como consecuencia de ello, el penado
VILLEGAS deberá permanecer en el domicilio sito en calle Punta del Este
N° 4.449, B° Cabo Farina, de esta Ciudad de Córdoba; bajo el cuidado de su
abuela, Sra. Elsa Gómez, La obligatoriedad de la permanencia en el
domicilio consignado es absoluta, bajo apercibimiento de inmediata
revocación (artículo 34, ley 24.660); con excepción de los
desplazamientos a los efectos de recibir tratamiento médico, los que
deberán ser solicitados previamente – o, en caso de urgencia - comunicados
de inmediato al Juzgado de Ejecución Penal de 1ª Nominación o al Juzgado
de Ejecución Penal en Turno, por quienes ejerzan la tuición o su letrado
defensor; desplazamientos que podrán ser únicamente con fines médico –
terapéuticos.
II.- DISPONER que a través del Patronato de Liberados se proceda a la
supervisión de la prisión domiciliaria concedida; con informes a este
Juzgado de Ejecución Penal (artículos 33, ley 24.660).
III.- DISPONER que a través del Patronato de Liberados se proceda a
coordinar, con la tutora del interno y éste, la realización de un tratamiento
adecuado a su patología (retraso mental), en instituciones idóneas para ello;
debiendo informar a este Juzgado al respecto. Asimismo, el Patronato
deberá brindar asesoramiento y asistencia económica respecto del penado y
su tutora.
IV.- NOTIFICAR la presente a la Sra. Elsa Gómez.
V.- REGÍSTRESE, notifíquese y comuníquese a la Administración y al
Patronato de Liberados, en atención a lo dispuesto en los puntos resolutivos
Nº II y III de la presente.
CESANO, José Daniel VARELA, Fernando Antonio

JUEZ DE 1RA. INSTANCIA SECRETARIO JUZGADO

1RA. INSTANCIA

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