¿En qué medida el requisito de mayoridad en la adopción afecta el derecho
al libre desarrollo de la personalidad?
El requisito de mayoridad en la adopción, que establece que el adoptante debe ser
al menos dieciocho años mayor que el menor a adoptar, es un tema que suscita un
amplio debate en el ámbito del derecho familiar y de los derechos humanos. Este
requisito, aunque tiene como objetivo proteger el bienestar del menor, plantea
serias interrogantes sobre su impacto en el derecho al libre desarrollo de la
personalidad, un derecho fundamental consagrado en el artículo 2 de la
Constitución Política del Perú. Este artículo garantiza a cada individuo la libertad
de actuar en relación con su desarrollo personal, y la Corte Constitucional ha
enfatizado que cualquier intervención estatal que afecte esta esfera debe ser
razonable y proporcional. El derecho al libre desarrollo de la personalidad implica
que cada individuo tiene la capacidad de tomar decisiones que afectan su vida y su
identidad, lo que incluye la posibilidad de formar parte de una familia que le brinde
amor, apoyo y estabilidad. En este sentido, el artículo 4 de la Constitución
establece que la comunidad y el Estado protegen especialmente al niño y al
adolescente, reconociendo el principio de interés superior del niño como
fundamental en todas las decisiones que les conciernen. Sin embargo, la aplicación
estricta del requisito de mayoridad puede entrar en conflicto con este principio,
especialmente en situaciones donde el adoptante ha desempeñado un papel
parental en la vida del menor. La jurisprudencia peruana ha comenzado a abordar
esta problemática, reconociendo que la aplicación rígida del requisito de mayoridad
puede resultar inconstitucional si impide la formalización de relaciones familiares
ya existentes. Un ejemplo claro de esto se encuentra en el expediente N° 2079-
2009-PHC/TC, donde el Tribunal Constitucional argumentó que el interés superior
del niño debe prevalecer en cualquier situación que colisione con otros intereses.
Esta sentencia refuerza la idea de que la protección de los derechos de los menores
es prioritaria en el contexto de la adopción, y que la normativa debe adaptarse a
las realidades sociales y familiares contemporáneas. Es importante destacar que la
realidad familiar en el Perú es diversa y compleja. Muchas veces, los menores se
encuentran en situaciones de vulnerabilidad, donde la figura del adoptante puede
ser una persona que ya ha estado presente en su vida, brindándole apoyo
emocional y afectivo. En estos casos, la exigencia de una diferencia de edad de
dieciocho años puede resultar no solo innecesaria, sino también perjudicial para el
menor, quien ya ha desarrollado vínculos afectivos con el adoptante. La rigidez de
esta norma puede llevar a que se pierdan oportunidades valiosas para el menor de
ser integrado en un entorno familiar que le ofrezca amor y estabilidad. Autores
como Eduardo Zannoni han abordado esta problemática en sus obras, señalando
que la patria potestad y la relación paterno-filial deben ejercerse con madurez
afectiva y humana. Zannoni señala en su manual de Derecho de Familia que: “La
capacidad del adoptante para proporcionar un ambiente adecuado para el desarrollo
del menor no necesariamente está relacionada con la diferencia de edad, sino con la
calidad de la relación que se establece entre el adoptante y el menor, refuerza la idea
de que el requisito de mayoridad, aunque justificado en la protección del menor,
puede afectar el derecho al libre desarrollo de la personalidad al limitar la integración
de los menores en familias que ya les ofrecen amor y estabilidad”.
Además, es fundamental considerar que el derecho al libre desarrollo de la
personalidad no solo se refiere a la libertad individual, sino también a la capacidad
de los menores para formar parte de una familia que les brinde un entorno seguro
y afectuoso. La adopción, en su esencia, busca crear lazos familiares que permitan
a los menores desarrollarse plenamente, y la imposición de requisitos que no se
ajusten a la realidad de cada caso puede obstaculizar este objetivo. La aplicación
del requisito de mayoridad debe ser flexible y considerar las circunstancias
particulares de cada caso, priorizando siempre el interés superior del niño. Esto
implica un cambio de enfoque en la normativa, donde se valore la calidad de la
relación entre el adoptante y el menor, así como el entorno familiar que se le ofrece,
en lugar de basarse únicamente en criterios de edad.
• Zannoni, E. (2021). Manual de derecho de familia.
[Link]
Familia-BOSSERT-ZANNONI
• Congreso de la República del Perú. (1993). Constitución Política del Perú. art.
2 y art. 4.
• Tribunal Constitucional del Perú. (2009). Exp. N.º 2079-2009-PHC/TC.
[Link]
La personalidad como derecho fundamental
La Ley de Adopciones en Perú, Ley N° 27381, establece los principios y
procedimientos que rigen la adopción. Esta ley tiene como objetivo primordial
garantizar el interés superior del niño, un principio que se encuentra en el artículo
4 de la Constitución Política del Perú y que también está respaldado por la
Convención sobre los Derechos del Niño. Sin embargo, la aplicación de ciertos
requisitos, como el de mayoridad, ha sido objeto de críticas y debates en el ámbito
jurídico y social. El requisito de mayoridad, que establece que el adoptante debe
ser al menos dieciocho años mayor que el menor a adoptar, ha sido cuestionado
por su rigidez. Este requisito puede limitar la capacidad de los menores de ser
integrados en familias que ya les ofrecen amor y estabilidad, especialmente en
situaciones donde el adoptante ha desempeñado un papel parental en la vida del
menor. El derecho al libre desarrollo de la personalidad, consagrado en el artículo
2, inciso 11 de la Constitución Política del Perú, garantiza a cada individuo la
libertad de actuar en relación con su desarrollo personal. Este derecho implica que
cada persona tiene la capacidad de tomar decisiones que afectan su vida y su
identidad, lo que incluye la posibilidad de formar parte de una familia que le brinde
amor, apoyo y estabilidad. La Corte Constitucional del Perú ha enfatizado que
cualquier intervención estatal que afecte esta esfera debe ser razonable y
proporcional. La Corte Interamericana de Derechos Humanos también ha abordado
la cuestión de la personalidad como un derecho fundamental. En su
jurisprudencia, ha establecido que la personalidad jurídica es un derecho
inherente a toda persona, y que su reconocimiento es esencial para garantizar otros
derechos fundamentales. En el caso "González y otras ("Campo Algodonero") vs.
México", la Corte subrayó que el derecho a la personalidad incluye el derecho a ser
reconocido como sujeto de derechos y a tener acceso a la protección de esos
derechos. Este enfoque resalta la importancia de garantizar que los menores, en el
contexto de la adopción, sean reconocidos como sujetos de derechos que merecen
protección y consideración en todas las decisiones que les conciernen. Diversos
autores han abordado la temática de la adopción y el derecho al libre desarrollo de
la personalidad. Eduardo Zannoni, en su obra "Hijos Tuyos, Hijos Míos, Hijos
Nuestros: Un Reto Legislativo", argumenta que la patria potestad y la relación
paterno-filial deben ejercerse con madurez afectiva y humana. Zannoni sostiene
que la capacidad del adoptante para proporcionar un ambiente adecuado para el
desarrollo del menor no necesariamente está relacionada con la diferencia de edad,
sino con la calidad de la relación que se establece entre el adoptante y el menor.
Esta perspectiva es fundamental para entender que el requisito de mayoridad,
aunque justificado en la protección del menor, puede afectar el derecho al libre
desarrollo de la personalidad al limitar la integración de los menores en familias
que ya les ofrecen amor y estabilidad. Otro autor relevante es el jurista peruano
Carlos Fernández Sessarego, quien ha señalado que la adopción debe ser vista
como un mecanismo que no solo busca la protección del menor, sino también su
desarrollo integral. Fernández Sessarego argumenta que: “La normativa debe
adaptarse a las realidades sociales y familiares contemporáneas, donde las
estructuras familiares son diversas y complejas”. Esta visión es crucial para
repensar el marco normativo que regula la adopción en Perú, buscando siempre el
interés superior del niño.
1. Ley N.º 27381 – Ley de Adopciones Perú. Ministerio de Justicia. (2000). Ley
N.º 27381 – Ley de Adopciones. Diario Oficial El Peruano.
[Link]
27381
2. Constitución Política del Perú.
3. Convención sobre los Derechos del Niño Naciones Unidas. (1989).
Convención sobre los Derechos del Niño.
[Link]
mechanisms/instruments/convention-rights-child
4. Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2009). González y otras
(“Campo Algodonero”) vs. México. Sentencia de 16 de noviembre de 2009.
[Link]
5. Zannoni, E. (2013). Hijos tuyos, hijos míos, hijos nuestros: Un reto legislativo.
Ediciones Jurídicas Cuyo.
6. Fernández Sessarego, C. (2006). Persona, persona humana y dignidad
humana. Fondo Editorial PUCP.
Jurisprudencia y Principio de Legalidad ante el derecho de familia
La jurisprudencia peruana ha comenzado a abordar esta problemática,
reconociendo que la aplicación estricta del requisito de mayoridad puede resultar
inconstitucional si impide la formalización de relaciones familiares ya existentes.
Un ejemplo claro de esto se encuentra en el expediente N° 2079-2009-PHC/TC,
donde el Tribunal Constitucional argumentó que el interés superior del niño debe
prevalecer en cualquier situación que colisione con otros intereses. Esta sentencia
refuerza la idea de que la protección de los derechos de los menores es prioritaria
en el contexto de la adopción, y que la normativa debe adaptarse a las realidades
sociales y familiares contemporáneas. Un caso relevante de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos que aborda el principio de legalidad en el contexto del
derecho de familia es el caso "Atala Riffo y Niñas vs. Chile". Este caso es significativo
porque trata sobre la custodia de menores y los derechos de las personas en el
contexto de la orientación sexual, lo que también se relaciona con el principio de
legalidad y el respeto a la dignidad humana, contexto del caso: "Atala Riffo y Niñas
vs. Chile" se refiere a la situación de Karen Atala, una mujer que fue privada de la
custodia de sus tres hijas tras su separación de su pareja. La decisión de la corte
chilena se basó en la orientación sexual de Atala, quien había iniciado una relación
con otra mujer. Las autoridades argumentaron que su orientación sexual era un
factor que afectaba su capacidad para ser una madre adecuada, lo que llevó a la
decisión de otorgar la custodia a su expareja” La Corte Interamericana de Derechos
Humanos, al analizar el caso, enfatizó que el principio de legalidad implica que las
decisiones judiciales deben basarse en normas claras y predecibles, y que no se
pueden tomar decisiones que discriminen a las personas por su orientación sexual.
La Corte determinó que la decisión de las autoridades chilenas violó los derechos
de Atala y sus hijas, ya que se basó en prejuicios y estereotipos en lugar de en el
interés superior de las menores. La Corte subrayó que el interés superior del niño
debe ser la consideración primordial en todas las decisiones que les afecten, y que
la orientación sexual de un padre o madre no puede ser un criterio válido para
limitar su capacidad de ser un buen progenitor. Este enfoque resalta la importancia
de garantizar que los derechos de las personas sean protegidos sin discriminación,
y que las decisiones en el ámbito del derecho de familia se basen en criterios
objetivos y en el bienestar de los menores. Este enfoque resalta la importancia de
garantizar que los menores, en el contexto de la adopción, sean reconocidos como
sujetos de derechos que merecen protección y consideración en todas las
decisiones que les conciernen. Diversos autores han abordado la temática de la
adopción y el principio de legalidad en el derecho de familia. La autora peruana
Patricia Salas, en su obra "Derechos Humanos y Adopción", argumenta que la
adopción debe ser entendida como un mecanismo que no solo busca la protección
del menor, sino también su desarrollo integral. Salas sostiene que la normativa
debe adaptarse a las realidades sociales y familiares contemporáneas, donde las
estructuras familiares son diversas y complejas. Esta visión es crucial para
repensar el marco normativo que regula la adopción en Perú, buscando siempre el
interés superior del niño.
Otro autor relevante es el jurista Carlos Fernández Sessarego, quien ha señalado
que: “La adopción debe ser vista como un acto que trasciende lo meramente legal,
convirtiéndose en un compromiso social que busca el bienestar del menor”.
Fernández Sessarego argumenta que la normativa debe ser flexible y considerar las
circunstancias particulares de cada caso, priorizando siempre el interés superior
del niño. Esta perspectiva es fundamental para entender que el requisito de
mayoridad, aunque justificado en la protección del menor, puede afectar el derecho
al libre desarrollo de la personalidad al limitar la integración de los menores en
familias que ya les ofrecen amor y estabilidad. Asimismo, el autor y especialista en
derecho familiar, José Luis Córdova, ha enfatizado la importancia de la calidad de
la relación entre el adoptante y el menor. Córdova sostiene que: “La capacidad del
adoptante para proporcionar un ambiente adecuado para el desarrollo del menor no
necesariamente está relacionada con la diferencia de edad, sino con la madurez
emocional y la disposición para asumir responsabilidades parentales”. Esta visión
complementa la idea de que el enfoque en la edad del adoptante puede ser
insuficiente para garantizar el bienestar del menor.
1. Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2012). Caso Atala Riffo y
Niñas vs. Chile. Sentencia de 24 de febrero de 2012.
[Link]
2. Salas, P. (2017). Derechos humanos y adopción. Fondo Editorial Jurídico
Peruano.
3. Fernández Sessarego, C. (2006). Persona, persona humana y dignidad
humana. Fondo Editorial PUCP.
4. Córdova, J. L. (2019). Derecho de familia: Análisis crítico de la adopción en el
Perú. Editorial Jurídica Grijley.