SECRETO PROFESIONAL
INTIMIDAD Y CONFIDENCIALIDAD:
La intimidad es un valor ético y jurídico amparado por la Constitución Nacional que, si bien rige para todas las
profesiones, es en la medicina donde adquiere la máxima sensibilidad. Tiene como sustento fundamental el
respeto a la dignidad humana.
La intimidad no debe reducirse a no ser molestado, a no ser conocidos en algunos aspectos por los demás,
sino que abarca el derecho a controlar el uso que otros hagan de la información concerniente a un sujeto
determinado Tiene como premisa fundamental por un lado, el derecho a la intimidad del paciente y por el otro,
la obligación de confidencialidad de parte del profesional, lo que constituye el eje fundamental de la relación
médico paciente.
DEFINICIONES:
Se define el secreto profesional como los hechos o acciones que llegan a conocimiento de una persona con
motivo de su profesión en forma directa o indirecta. En cuanto al secreto médico estrictamente, lo constituye
una promesa de silencio singular integrada en la práctica de la medicina desde hace miles de años. El
juramento de iniciación de Caraza Asmita, médico indú del siglo I d.C. sostenía que: “Las costumbres
hogareñas del paciente no deberán hacerse públicas”
NIVELES DE INTIMIDAD A PROTEGER:
Existen 3 niveles con lo cual algunos investigadores consideran que hay tres formas distintas o concepciones
de intimidad
• Física: no someter al paciente a contactos físicos innecesarios, no ser observados por personal no
necesario, a no ser grabados con una cámara.
• De la información: implica las reservas sobre la intimidad de los datos sanitarios que comportan el sustento
de la relación médico-paciente.
• Toma de las propias decisiones: esta intimidad decisoria significa que el paciente tiene capacidad para tomar
sus propias decisiones sin ninguna interferencia (autonomía)
FINALIDAD:
Desde una visión utilitarista. el secreto médico, como obligación del profesional, se ha reconocido para
estimular al paciente para que hable con entera libertad de sus síntomas, hábitos y actividades, para ello es
necesario asegurarle que sus secretos no serán revelados sin su previo consentimiento.
TEORÍAS:
En torno al tema se han presentado diversas teorías pero la distinción básica es la siguiente:
• SECRETO ABSOLUTO: Su revelación no admite ninguna excepción (ej.: secreto de confesión).-
• SECRETO RELATIVO: La revelación queda supeditada a una “justa causa” es decir, cuando del mismo
derive un gravísimo daño para terceros o cuando pueda relevarlo un magistrado competente por justa causa.
El secreto médico se enrola dentro de este último. Entonces cabe preguntarnos ¿qué es la justa causa?
¿Cuándo se da la justa causa que permite al poseedor de un secreto revelarlo?.
LA JUSTA CAUSA
En términos generales podemos decir que la justa causa se da cuando de la no revelación del secreto puede
seguirse daño severo, irreversible o permanente en terceros, cosa tratada ampliamente en el caso Tarasoff
vs. Regents of the University of California. (Suprema Corte de California año 1976).- Recordemos acá que el
Sr. Poddar, le reveló a su terapeuta que iba a matar a su novia, Tatiana Tarassoff. El terapeuta tomó diversos
recaudos como por ejemplo, ordenar su internación, pero en pos de guardar la confesión efectuada bajo
“secreto profesional” no dió cuenta de ello a quien sería su víctima. Por lo tanto, dos meses más tarde al salir
de su internación, Poddar mató a Tatiana.
LA HISTORIA CLÍNICA.
La obligación del secreto médico se hace extensible a la documentación que involucra al paciente como por
ejemplo, la historia clínica. El secreto médico se recoge y guarda en la historia clínica. Por ello la historia
clínica es intrínsecamente confidencial, a la vez que imprescindible para la adecuada asistencia del enfermo a
lo largo de toda su vida. Los datos allí almacenados pertenecen al paciente y éste tiene derechos sobre los
mismos.
En tal sentido, debe garantizarse el derecho a la intimidad del paciente y su familia, por parte ya no sólo de los
profesionales médicos sino también de todos los que accedan a tales documentos. Por ello se exige, en casos
de su secuestro por parte de los jueces, hacerlo en sobres cerrados, no transparentes con una inscripción que
señale que el contenido es confidencial y secreto, entre otras cosas. De esa forma debería siempre ser
trasladada una HC cuando sea requerida por un auditor médico, por otro organismo de salud, etc.
La historia clínica es un documento extremadamente sensible de la indivisibilidad del binomio “intimidad del
paciente-secreto médico”
Su evaluación por personal administrativo, las solicitudes de tratamiento, los pedidos de interconsultas etc,
todos identificando claramente al paciente con un diagnóstico preciso, constituyen francas violaciones a las
más elementales normas que impone el secreto médico.
En todo caso los sectores de auditoría administrativa, economía o gestión de los sistemas de salud, pueden
solicitar datos, siempre y cuando la información requerida no permita identificar al paciente.
LEGISLACIÓN ARGENTINA:
La doctrina del secreto médico, halla asidero en la ética y en la legislación
En primer lugar, surge del Juramento Hipocrático en el cual al respecto dice que “...Respetar el secreto de
quien se os haya confiado a vuestro cuidado…”
En segundo lugar, se apoya en el Código Internacional de Etica Médica, adoptado por la III Asamblea General
de la Asociación Médica Mundial realizada en Londres en 1949 donde sostiene que “…El médico debe a su
paciente absoluto secreto en todo lo que se le haya confiado o él sepa por medio de una confidencia…”
En tercer lugar, el Código de Etica de la Confederación Médica de la R.A. aprobado en 1955 .
La Declaración de Lisboa de la Asociación Médica Mundial sobre los derechos del paciente (Octubre 1981,
revisada en Octubre 2005) establece como uno de sus principios el Derecho al Secreto. En tal sentido señala
que “…Toda información identificable del paciente debe ser protegida…”
La Declaración de la misma Asociación sobre las consideraciones éticas de las bases de datos de la salud,
adoptada por la Asamblea en Washington en el año 2002, señala asimismo que:”…Cuando sea posible la
información para usos secundarios debe ser anónima”… “o protegida con un código o apodo…” Se entienden
como usos secundarios los que no responden a la finalidad para la cual fueron autorizados.
En cuanto a la base legal, podemos resumirla en lo siguiente:
Arts. 18 y 19 de la C.N. que consagra el derecho a la intimidad
Art. 11 LEY 17.132 de Ejercicio de la Medicina: “Todo aquello que llegare a conocimiento de las personas
cuya actividad se reglamenta por la siguiente ley, con motivo o en razón de su ejercicio, no podrá darse a
conocer- salvo en los casos que otras leyes así lo determinen o cuando se trate de evitar un mal mayor y sin
perjuicio de lo previsto en le Código Penal- sino a instituciones, sociedades o revistas o publicaciones
científicas, prohibiéndose facilitarlo o utilizarlo con fines de propaganda, publicidad, lucro o beneficio
personal”.
Ley 23.798 de lucha contra el Sida y su Decreto Reglam. 1.244/91:
El art. 2º de dicha ley establece que en ningún caso se podrá..”
a)afectar la dignidad de la persona:
b) producir cualquier efecto de marginación , estigmatización, degradación o humillación;
c) exceder el marco de las excepciones legales taxativas al secreto médico que siempre se interpretará en
forma restrictiva;
d) Incursionar en el ámbito de privacidad de cualquier habitante de la Nación Argentina
e) Individualizar a las personas a través de fichas, registros o almacenamiento de datos, los cuales, a tales
efectos deberán llevarse en forma codificada.
A su vez el art. 2º inc. C) del Decreto 1244/91 precisa que los médicos como todo individuo que por su
ocupación tome conocimiento de que una persona se encuentre infectada por el virus de HIV , o se halla
enferma de Sida, tiene prohibido revelar dicha información y no pueden ser obligados a suministrarla, salvo en
los casos que luego enumera la norma.
La Ley 24.417 de Protección contra la Violencia Familiar, impone a los profesionales de la salud el deber de
denunciar ante la autoridad competente los malos tratos y lesiones en el ámbito familiar.
Art. 8º de la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales.
“Los establecimientos sanitarios públicos o privados y los profesionales vinculados a las ciencias de la salud
pueden recolectar y tratar los datos personales relativos a la salud física o mental de los pacientes que
acudan a los mismos o que estén o hubieran estado bajo tratamiento de aquéllos, respetando los principios
del secreto profesional.
La ley 26.529 Derechos del paciente establece en su art. 2º que los pacientes tienen derecho a…..” c)
Intimidad. Toda actividad médico – asistencial tendiente a obtener, clasificar, utilizar, administrar, custodiar y
transmitir información y documentación clínica del paciente debe observar el estricto respeto por la dignidad
humana y la autonomía de la voluntad, así como el debido resguardo de la intimidad del mismo y la
confidencialidad de sus datos sensibles, sin perjuicio de las previsiones contenidas en la Ley Nº 25.326;
d) Confidencialidad. El paciente tiene derecho a que toda persona que participe en la elaboración o
manipulación de la documentación clínica, o bien tenga acceso al contenido de la misma, guarde la debida
reserva, salvo expresa disposición en contrario emanada de autoridad judicial competente o autorización del
propio paciente;
Art. 156 del [Link]:
“Será reprimido con multa de $1.500 a $ 90.000 e inhabilitación especial, en su caso, por seis meses a tres
años, el que teniendo noticia por razón de estado, oficio, empleo, profesión o arte, de un secreto cuya
divulgación pueda causar daño, lo revelare sin justa causa.
Codigo civil y comercial
Derechos y actos personalísimos
ARTICULO 51.- Inviolabilidad de la persona humana. La persona humana es inviolable y en cualquier
circunstancia tiene derecho al reconocimiento y respeto de su dignidad.
ARTICULO 52.- Afectaciones a la dignidad. La persona humana lesionada en su intimidad personal o familiar,
honra o reputación, imagen o identidad, o que de cualquier modo resulte menoscabada en su dignidad
personal, puede reclamar la prevención y reparación de los daños sufridos, conforme a lo dispuesto en el
Libro Tercero, Título V, Capítulo 1.
ARTICULO 53.- Derecho a la imagen. Para captar o reproducir la imagen o la voz de una persona, de
cualquier modo que se haga, es necesario su consentimiento, excepto en los siguientes casos:
a) que la persona participe en actos públicos;
b) que exista un interés científico, cultural o educacional prioritario, y se tomen las precauciones suficientes
para evitar un daño innecesario;
c) que se trate del ejercicio regular del derecho de informar sobre acontecimientos de interés general.
En caso de personas fallecidas pueden prestar el consentimiento sus herederos o el designado por el
causante en una disposición de última voluntad. Si hay desacuerdo entre herederos de un mismo grado,
resuelve el juez. Pasados veinte años desde la muerte, la reproducción no ofensiva es libre.
ARTICULO 54.- Actos peligrosos. No es exigible el cumplimiento del contrato que tiene por objeto la
realización de actos peligrosos para la vida o la integridad de una persona, excepto que correspondan a su
actividad habitual y que se adopten las medidas de prevención y seguridad adecuadas a las circunstancias.
ARTICULO 55.- Disposición de derechos personalísimos. El consentimiento para la disposición de los
derechos personalísimos es admitido si no es contrario a la ley, la moral o las buenas costumbres. Este
consentimiento no se presume, es de interpretación restrictiva, y libremente revocable.
ARTICULO 1770.- Protección de la vida privada. El que arbitrariamente se entromete en la vida ajena y
publica retratos, difunde correspondencia, mortifica a otros en sus costumbres o sentimientos, o perturba de
cualquier modo su intimidad, debe ser obligado a cesar en tales actividades, si antes no cesaron, y a pagar
una indemnización que debe fijar el juez, de acuerdo con las circunstancias. Además, a pedido del agraviado,
puede ordenarse la publicación de la sentencia en un diario o periódico del lugar, si esta medida es
procedente para una adecuada reparación.
JURISPRUDENCIA
Hasta 1966 la Cámara del Crimen de Cap. Fed. había sostenido que era obligación de los médicos que
atendían en hospitales públicos, denunciar los hechos delictuosos que conocían en su actividad.
La doctrina contraria se plasmó en el plenario “Natividad Frías” resuelto en Agosto de 1966. Allí se estableció
que debía abstenerse el profesional del arte de curar, de formular la denuncia que involucre a una mujer que
causó su propio aborto o fuera consentido por ella, aunque sí correspondía hacerlo en los casos de coautores,
instigadores o cómplices.
En la causa “Zambrana Daza, Norma Beatriz s/infracción a la ley 23.737”, resuelta en Agosto de 1977, el Alto
Tribunal se apartó de la doctrina del caso anterior y anuló todo lo actuado desde la instrucción del sumario, a
partir de la denuncia de un profesional de la salud. La mujer se había atendido en un hospital público, a raiz
de que le habían explotado bombitas de látex alojadas en su estómago para el trasporte de clorhidrato de
cocaína desde Bolivia. La mayoría interpretó que quienes delinquen y acuden al hospital público en procura
de asistencia médica, corren el riesgo de que la autoridad tome conocimiento del delito cuando hay evidencias
de índole material que no fue obtenida mediante engaño o coacción.
En el ámbito internacional, el British Medical Journal (BMJ 2000: 1464-1466) planteó en el año 2000 un caso
real en que un paciente fue diagnosticado con la enfermedad de Wilson, daño hepático causado por un
depósito de cobre que se manifiesta con problemas en el habla y movimientos anormales involuntarios y que
tiene la característica de ser hereditaria. Debido a ello, sus hermanos tenían un 25% de probabilidades de
tener la enfermedad, la que debe ser tratada antes de que comiencen a manifestarse los primeros síntomas.
El enfermo le advierte al médico que no le avisara de ese diagnostico a los hermanos por lo que el facultativo
se encontró ante un dilema ético: guardar la confidencialidad o advertir y beneficiar con un diagnóstico y
asistencia a tiempo a los hermanos. La opinión general fue que la obligación de advertir a los familiares debe
prevalecer sobre el deber de confidencialidad del médico para con el paciente, cuando existe una enfermedad
hereditaria.
LIMITES AL SECRETO PROFESIONAL:
El elemento que permite la revelación del secreto médico en determinadas circunstancias (S.M. relativo), es la
“justa causa”. Ello implica que el interés perseguido debe ser superior al que se reserva. Hay casos en los
cuales la propia ley fija los límites por lo que podemos afirmar que la “justa causa” se sustituye por el simple
cumplimiento de la ley.
Tales situaciones son:
A) Denuncia obligatoria según lo estipulan las leyes: (art. 11 ley 17.132)
-Lepra (ley 11.359)
-Peste (ley11.843)
-Enfermedades infectocontagiosas (ley 12.317)
-Enfermedades venéreas en período de contagio (leyes 12.331 y 16.668)
-Sida (ley 23.798)
-Certificados médicos en A.R.T. (ley 24.557)
B) Cuando por su importancia y trascendencia médica el caso sea informado a sociedades científicas (art. 11
ley 17.132)
C) Cuando el médico actúa como perito. Ello debido a que la relación que une al perito con la parte peritada
no es la misma que la que une al médico con su paciente.
D) Cuando el médico tratante sea requerido por la justicia en calidad de testigo. En tal caso, deberá invocar el
art. 444 del C.P.C y C.
E) Cuando el médico reclame honorarios
F) Denuncia de nacimientos y defunciones (ley 14.586 y Dcto. 8.204/63
G) Art. 72 del C. Penal. Los médicos no pueden denunciar delitos de acción de instancia privada a menos que
resultare la muerte de una persona o se trate de lesiones gravísimas. Deberán obligatoriamente denunciar de
oficio cuando se trate de menores o incapaces, cuando no haya representantes legales o se encuentren en
situación de abandono, o bien cuando haya intereses gravemente contrapuestos entre el incapaz y su
representante.
H) Art. 177 del [Link]. Los profesionales del arte de curar tienen obligación de denunciar los delitos contra
la vida o integridad física que conozcan al prestar el auxilio de su profesión, salvo que estos hechos estén
bajo el amparo del secreto profesional. En estos casos puede ser considerado un testigo calificado pero aún
así puede negarse a revelar información confidencial suministrada por el enfermo confiada bajo secreto.
I) Tratándose de HIV, el Decreto 1244/9)1 dispone en su art. 2 inc. c) las siguientes excepciones:
1.A la persona infectada o enferma, o a su representante, si se trata de un incapaz.
2.A otro profesional médico, cuando sea necesario para el cuidado o el tratamiento de una persona infectada
o enferma
3.A los Entes del Sistema Nacional de Sangre y Ablación de órganos
[Link] Director del Hospital o al Director del Servicio de Hemoterapia, en relación con enfermos o infectados
asistidos en ellos, cuando resulte necesario para la asistencia.
5. A los jueces en virtud de auto judicial dictado por el juez en causas criminales o en las que se ventilen
asuntos de familia
6. A los Establecimientos mencionados en la Ley 19.134 de Adopción; información que podrá ser transmitida a
los padres sustitutos, guardadores o futuros adoptantes.
7. Bajo la responsabilidad del médico, a quien o quienes deban tener esa información para evitar un mal
mayor.