Durante el proceso de investigación, se realizaron entrevistas a tres mujeres que padecían artritis
y a tres especialistas (dos traumatólogos y un fisioterapeuta). Estas entrevistas generaron
información valiosa que aportó datos significativos a la investigación, complementando lo que se
encuentra en la literatura disponible en libros y referencias digitales.
Las entrevistas se centraron en los siguientes aspectos:
Perspectiva del paciente: Los pacientes proporcionaron información relevante sobre
cómo la enfermedad afecta su calidad de vida, sus desafíos diarios y su experiencia con los
tratamientos. Esto permitió comprender el impacto real de la enfermedad más allá de los
datos clínicos.
Conocimiento especializado: Los especialistas, como reumatólogos, aportaron una visión
técnica y profesional sobre el diagnóstico, manejo y tratamiento de la artritis
reumatoidea. Sus aportes fueron clave para guiar el diseño de estrategias más efectivas en
el tratamiento de la enfermedad.
Diseño de tratamientos personalizados: Al combinar las experiencias de los pacientes con
el conocimiento de los especialistas, se identificaron enfoques terapéuticos más
personalizados y efectivos.
Identificación de brechas: Las encuestas revelaron discrepancias entre las necesidades de
los pacientes y las prácticas actuales, lo que señaló áreas para mejorar la atención médica.
Validación de resultados: La inclusión de ambas perspectivas garantizó que los hallazgos
de la investigación fueran relevantes y aplicables tanto para los pacientes como para los
profesionales de la salud.
2. Principales hallazgos de la encuesta
Frecuencia de la enfermedad:
o Predominio en mujeres.
o Edad promedio de aparición de los primeros síntomas: entre 40 y 45 años.
Síntomas iniciales detectados:
o Dolor articular confundido con cansancio físico.
o Fatiga general y articulaciones inflamadas.
o Primera consulta médica realizada con traumatólogos.
Antecedentes familiares:
o Alta incidencia de familiares con artritis reumatoide.
3. Factores medidos en la encuesta
Impacto en la vida diaria:
o Limitaciones en la movilidad debido al dolor en articulaciones (rodillas, muñecas,
hombros, dedos).
o Deterioro progresivo: inflamaciones severas, deformaciones, pérdida de fuerza y
movilidad.
Tratamientos y terapias:
o Medicamentos básicos: Prednisona, Metotrexato, Diclofenac.
o Uso de terapias alternativas: anticuerpos monoclonales, vitaminas y otros
medicamentos.
o Resultados en la mejora de la calidad de vida.
Fisioterapia:
o Masajes y estiramientos asistidos como alivio temporal.
o Métodos adicionales: oxigenoterapia, descargas eléctricas, ejercicios físicos.
o Efectividad limitada y de corta duración.
A.- Qué aprendí de la Fase teórica
B.- Qué aprendí de la Fase de experiencia
C.- Resultados resaltantes en referencia a la teoría
E.- Cuál es la respuesta a la pregunta
4. Conclusion
Las diferentes etapas de la investigacion aportaron distintos enfoques en la investigacion,
La fase teórica de la investigación en la cual se revisaron y analizaron investigaciones previas
realizadas por científicos e instituciones especializadas, aportó datos relevantes en varias
áreas clave:
1. Mecanismos de la enfermedad: Se identificaron alteraciones moleculares en las
articulaciones afectadas, lo que facilita entender la destrucción articular y diseñar
tratamientos específicos.
2. Fases iniciales: Los estudios analizaron etapas previas al desarrollo de la artritis,
destacando el rol de las mucosas y los auto anticuerpos, con potencial para prevenir la
enfermedad antes de su manifestación.
3. Medicina personalizada: Se investigan factores genéticos y moleculares para adaptar
tratamientos según la respuesta de cada paciente.
4. Diagnóstico temprano: La detección de anticuerpos y técnicas de imagen avanzadas han
mejorado la identificación temprana, evitando daños irreversibles.
5. Calidad de vida: Se proponen estrategias terapéuticas para reducir inflamación, dolor y
mejorar el bienestar general de los pacientes.
La fase
Del resultado de las encuestas se puede concluir que la frecuencia de aparición de la enfermedad
es más notable en mujeres. Los primeros síntomas suelen manifestarse entre los 40 y 45 años, con
dolores articulares que inicialmente se confunden con molestias por exceso de trabajo físico,
acompañados de fatiga general e inflamaciones articulares. Estos síntomas suelen llevar a una
consulta inicial con un médico traumatólogo.
Otro factor recurrente identificado fue la presencia de antecedentes familiares con artritis
reumatoide. Tras diversos exámenes, como radiológicos y hematológicos, y una consulta con un
especialista en reumatología, a los pacientes se les diagnosticó la enfermedad.
Aspectos clave a considerar:
Predisposición genética: La presencia de familiares cercanos con artritis reumatoidea
incrementa el riesgo de desarrollar la enfermedad debido a factores hereditarios.
Apoyo emocional y psicológico: La familia representa un sistema de apoyo fundamental
para afrontar los desafíos asociados a la enfermedad, como el manejo del dolor crónico y
las limitaciones físicas.
Conciencia temprana: Las familias con antecedentes de artritis reumatoidea suelen estar
más informadas sobre los síntomas iniciales, lo que facilita una detección más rápida.
Importancia del diagnóstico temprano:
Prevención de daño articular: Un diagnóstico temprano permite iniciar tratamientos que
ralentizan o detienen el daño articular, preservando la funcionalidad física.
Mejor pronóstico: Iniciar el tratamiento en etapas iniciales se asocia con una mejor
calidad de vida a largo plazo.
Reducción de complicaciones: La ausencia de tratamiento adecuado puede afectar otros
órganos; un diagnóstico temprano disminuye este riesgo.
Personalización del tratamiento: Detectar la enfermedad en sus primeras etapas facilita la
selección de estrategias terapéuticas adecuadas.