Título: El Susurro de las Montañas Azules
Había una vez un pequeño reino escondido entre los pliegues de las Montañas Azules,
donde las nubes tocaban la tierra y los árboles susurraban antiguos secretos. Aquel lugar,
llamado Nareth, era invisible para los mapas y desconocido para el resto del mundo. Pero
no porque estuviera lejos o bien escondido, sino porque estaba protegido por un velo
mágico tejido por las mismísimas montañas.
El corazón de Nareth era un lago cristalino llamado Aeluin, en cuyas profundidades dormía
un espíritu antiguo conocido como Eltharion. Los ancianos del reino decían que Eltharion
no era un espíritu maligno, pero sí poderoso, y que cada mil años despertaba para juzgar a
los hijos de Nareth. Si encontraba pureza en sus corazones, traía cosechas abundantes y
cielos claros; pero si hallaba egoísmo y olvido, desataba lluvias interminables y terremotos
que hacían temblar hasta los peñascos más viejos.
La historia comienza en el año 999 del último despertar de Eltharion.
Kael era un joven aprendiz de cartógrafo. Su sueño era trazar un mapa completo de Nareth
y, algún día, cruzar las montañas para ver qué había más allá. Era curioso, terco, y no creía
en leyendas. Siempre decía que los cuentos sobre espíritus dormidos eran sólo historias
para mantener a la gente dentro del valle.
Una tarde, mientras exploraba una cueva cerca del Lago Aeluin, Kael encontró una piedra
cubierta de musgo con símbolos brillantes. Cuando la tocó, escuchó una voz suave y
profunda en su mente:
—Falta un año… solo un año más…
Kael huyó, con el corazón latiéndole con fuerza. Pensó que había imaginado la voz. Pero
esa noche, soñó con una figura gigante, envuelta en niebla, que le miraba desde el fondo del
lago. La figura dijo:
—Tú llevarás la decisión.
Desde