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Revista Mexicana de Investigación Educativa 1405-6666: Issn

La reseña del libro 'Origen y consecuencias de las desigualdades educativas' de Carlos Muñoz Izquierdo destaca que las desigualdades educativas son un problema fundamental en América Latina, afectadas por factores sociales y la falta de políticas compensatorias. El texto analiza las causas de estas desigualdades y sus efectos en la movilidad social y el mercado laboral, ofreciendo un panorama sobre la distribución de oportunidades educativas. A través de cinco investigaciones, el autor proporciona un marco para la reflexión y discusión sobre las desigualdades educativas en la región.

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La reseña del libro 'Origen y consecuencias de las desigualdades educativas' de Carlos Muñoz Izquierdo destaca que las desigualdades educativas son un problema fundamental en América Latina, afectadas por factores sociales y la falta de políticas compensatorias. El texto analiza las causas de estas desigualdades y sus efectos en la movilidad social y el mercado laboral, ofreciendo un panorama sobre la distribución de oportunidades educativas. A través de cinco investigaciones, el autor proporciona un marco para la reflexión y discusión sobre las desigualdades educativas en la región.

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Revista Mexicana de Investigación Educativa

ISSN: 1405-6666
[email protected]
Consejo Mexicano de Investigación Educativa,
A.C.
México

Gómez Oyarzún, Galo


Reseña de "Origen y consecuencias de las desigualdades educativas. Investigaciones realizadas en
América Latina" de Carlos Muñoz Izquierdo
Revista Mexicana de Investigación Educativa, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 1996, pp. 500-503
Consejo Mexicano de Investigación Educativa, A.C.
Distrito Federal, México

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RESEÑA
Revista Mexicana de Investigación Educativa
julio-diciembre 1996, vol 1, núm 2,

pp. 500-503

América Latina: Investigaciones sobre las desigualdades educativas

Galo Gómez Oyarzún*

Del libro, de Carlos Muñoz Izquierdo, Origen y consecuencias de las desigualdades educativas.
Investigaciones realizadas en América Latina sobre el problema se desprende claramente que un
problema fundamental de la educación latinoamericana es el de sus desigualdades. En este texto,
de 235 páginas, publicado por el Fondo de Cultura Económica, se señala que la igualdad en la
distribución de las oportunidades educativas no sólo significa garantizar a todo habitante del país –
que pertenezcan a determinada cohorte demográfica– la oportunidad de ingresar a alguna
institución donde cada uno pueda recibir una instrucción adecuada a sus circunstancias.

En realidad, ese concepto es más complejo. Por eso nos recuerda la necesidad de conocer las
diversas definiciones que se han elaborado sobre el mismo y discutir las diversas implicaciones
que tienen esas definiciones tanto desde el punto de la eficiencia en la distribución de los recursos
como desde el de la factibilidad de alcanzar los objetivos implícitos en las mismas.

Así, los desequilibrios sociales externos a la escuela, no menos que la ausencia de políticas
compensatorias efectivas de parte de los planificadores, frustran los ideales igualitarios que
proclama el discurso político de la educación pública; y esta situación persiste, inalterable, a lo
largo de décadas.

Carlos Muñoz Izquierdo, destacado investigador mexicano galardonado con el premio


Interamericano Andrés Bello 1994 ha dedicado a este tema buena parte de sus investigaciones
desde hace más de treinta años. Yendo más allá de la mera comprobación de las desigualdades
en el acceso a la escuela, en la perseverancia en ella o en el aprovechamiento académico, ha
analizado las causas de las desigualdades, tanto en las macropolíticas a que se ajustan el
desarrollo y la expansión de los sistemas escolares, como en las prácticas de enseñanza y
aprendizaje dentro del aula, cuando aparece lo que él llama “el síndrome del fracaso escolar”, que
empieza por el rezago en el aprovechamiento y termina en el abandono definitivo de la escuela .

Sus investigaciones también profundizan los efectos de la educación en la distribución del ingreso
o las oportunidades laborales y descubren cómo se comporta el mercado de trabajo ante los
egresados de los diversos niveles de es-colaridad.

El libro recoge los estudios más significativos de Muñoz Izquierdo, algunos de los cuales marcaron
hitos históricos en el tratamiento metodológico del tema.

Investigadores, políticos de la educación y estudiantes de pos-grado en ciencias de la edu-cación


encontrarán en este volumen amplia materia de reflexión y discusión sobre uno de los temas
cruciales del desarrollo de la educación en América Latina.

El libro recoge cinco investigaciones. Los trabajos de los primeros tres capítulos tienen un carácter
predominantemente analítico y se refieren al caso de México.

*
Académico numerario. Departamento de Educación y Desarrollo Humano. Universidad Iberoamericana.
El capítulo IV es de carácter más general, y el capítulo V refleja el estado en que se encuentran las
investigaciones realizadas sobre el tema en América Latina.

El capítulo I ofrece un panorama acerca del papel que desempeña la distribución de oportunidades
educativas en la transmisión intergeneracional de las oportunidades sociales. Aquí se describen los
factores y los procesos que intervinieron en el papel que desempeñó la expansión experimentada
por el sistema educativo (en México, entre 1958 y 1970) en la transmisión intergeneracional de las
diferentes posiciones ocupadas por los individuos en los sistemas de estratificación social.

Como ahí se podrá apreciar, esos factores y procesos pueden ser clasificados, fundamentalmente,
en dos categorías. La primera se refiere a las pautas conforme a las cuales se distribuye la
escolaridad entre los diferentes estratos sociales. La segunda, se refiere a los efectos que genera
la escolaridad en la distribución social de las ocupaciones existentes en los mercados de trabajo.

Como se sabe, la distribución social de la escolaridad, fenómeno al que se refiere la primera de las
categorías antes mencionadas, está determinada por la posibilidad de que los individuos tengan
acceso al sistema educativo, por el tiempo en el que ellos pueden permanecer en dicho sistema y
por los resultados académicos que obtienen en el mismo. Esa permanencia depende, a su vez, de
la forma en que se distribuye socialmente el aprovechamiento escolar. Por esta razón, el capítulo II
corresponde a un estudio, basado en una muestra de México, que se propuso brindar alguna luz
sobre esos factores, cabe señalar que este trabajo fue uno de los primeros que se llevaron a cabo
en América Latina sobre el tema.

Como se acaba de indicar, la segunda categoría se refiere a los efectos que produce la escolaridad
en la distribución social de las ocupaciones existentes en los mercados de trabajo. Estos efectos
son analizados en el capítulo III del libro. En él se examinan las relaciones que fueron observadas
entre la expansión del sistema escolar, la densidad educativa de las ocupaciones y la distribución
del ingreso durante la década de los sesenta, en el caso de México.

La inclusión de estos tres estudios en el libro, a pesar del tiempo que ha transcurrido desde la
fecha en que fueron publicados, obedeció fundamentalmente a dos razones. La más importante
consiste en que para poder saber si, efectivamente, las variables consideradas en cualquier
hipótesis se relacionan establemente en la forma prevista en la misma hipótesis, es indispensable
eliminar los efectos que podrían producir, en los resultados del ensayo de esas hipótesis, otros
fenómenos o “variables extrañas” a las observadas.

Como los tres primeros capítulos del libro tienen el propósito de examinar el papel desempeñado
por la escolaridad formal en la movilidad social, era indispensable asegurar que durante el periodo
histórico al que correspondiesen los datos generados a través de esas investigaciones, el país se
hubiera encontrado en la fase ascendente de su ciclo económico. Eso ocurrió durante los años
correspondientes a los estudios mencionados, lo que garantiza el cumplimiento de las condiciones
externas al sistema escolar para que la expansión del mismo pueda contribuir a la movilidad social
intergeneracional, en sentido ascendente. Como es fácil inferir, si el sistema educativo no
desempeñó adecuadamente esa función en una situación como la que prevaleció durante esas
décadas, no podría esperarse que lo hubiese hecho en épocas de recesión económica, como las
que observamos en América Latina durante la década de los ochenta.

Una segunda razón obedece a los propósitos didácticos de esta obra; ésta ha sido preparada,
entre otras cosas, para mostrar –a quienes se están formando como investigadores en la
educación– la evolución que experimentaron durante las últimas décadas los enfoques
metodológicos que han sido aplicados al análisis de las desigualdades educativas. El estudio de la
metodología de esos textos pondrá en contacto a dichos lectores con la racionalidad de algunos
enfoques metodológicos, y les permitirá valorar la eficacia y el poder explicativo de los mismos.

Por otra parte, el cuarto y quinto capítulos, aunque también tienen un contenido analítico, son
principalmente de naturaleza sintética. En el primero de ellos se describe la forma en que han
venido construyendo en los países occidentales los conocimientos de que actualmente se dispone
acerca del origen de las desigualdades educativas.

Esos conocimientos han sido expresados en forma condensada, a través de las cuatro tesis que
aparecen en el capítulo cuarto. Algunas de ellas se apoyan en observaciones hechas en México.

El quinto y último capítulo refleja la forma en que se han realizado y el estado en el que
actualmente se encuentran las investigaciones en América Latina acerca de la distribución de las
oportunidades educativas. Los estudios que en él se revisan se pueden clasificar en dos
categorías. A la primera corresponden aquellos que se han propuesto identificar las causas de
esas desigualdades y, a la segunda, los que han analizado las estrategias y las alternativas
propuestas en los estudios anteriores.

La revisión de estos estudios persigue, pues, el objetivo de presentar –ante quienes toman
decisiones y a los investigadores latinoamericanos sobre la educación– un panorama que, al
permitirles observar los tipos de estudios realizados, promueva la reflexión acerca de las
interpretaciones de estos fenómenos, en que se han basado las políticas instrumentadas con el
propósito de mejorar la distribución de las oportunidades educativas. El conocimiento de esos
estudios permitirá, asimismo, la posibilidad de percatarse de algunos caminos de acción elegidos
con el propósito de superar los problemas que han impedido distribuir equitativamente las
oportunidades educativas en la región, así como las consecuencias de las evaluaciones realizadas
acerca de los resultados de los mismos.
RESEÑA
Revista Mexicana de Investigación Educativa
julio-diciembre 1996, vol 1, núm 2,

pp. 500-503

América Latina: Investigaciones sobre las desigualdades educativas

Galo Gómez Oyarzún*

Del libro, de Carlos Muñoz Izquierdo, Origen y consecuencias de las desigualdades educativas.
Investigaciones realizadas en América Latina sobre el problema se desprende claramente que un
problema fundamental de la educación latinoamericana es el de sus desigualdades. En este texto,
de 235 páginas, publicado por el Fondo de Cultura Económica, se señala que la igualdad en la
distribución de las oportunidades educativas no sólo significa garantizar a todo habitante del país –
que pertenezcan a determinada cohorte demográfica– la oportunidad de ingresar a alguna
institución donde cada uno pueda recibir una instrucción adecuada a sus circunstancias.

En realidad, ese concepto es más complejo. Por eso nos recuerda la necesidad de conocer las
diversas definiciones que se han elaborado sobre el mismo y discutir las diversas implicaciones
que tienen esas definiciones tanto desde el punto de la eficiencia en la distribución de los recursos
como desde el de la factibilidad de alcanzar los objetivos implícitos en las mismas.

Así, los desequilibrios sociales externos a la escuela, no menos que la ausencia de políticas
compensatorias efectivas de parte de los planificadores, frustran los ideales igualitarios que
proclama el discurso político de la educación pública; y esta situación persiste, inalterable, a lo
largo de décadas.

Carlos Muñoz Izquierdo, destacado investigador mexicano galardonado con el premio


Interamericano Andrés Bello 1994 ha dedicado a este tema buena parte de sus investigaciones
desde hace más de treinta años. Yendo más allá de la mera comprobación de las desigualdades
en el acceso a la escuela, en la perseverancia en ella o en el aprovechamiento académico, ha
analizado las causas de las desigualdades, tanto en las macropolíticas a que se ajustan el
desarrollo y la expansión de los sistemas escolares, como en las prácticas de enseñanza y
aprendizaje dentro del aula, cuando aparece lo que él llama “el síndrome del fracaso escolar”, que
empieza por el rezago en el aprovechamiento y termina en el abandono definitivo de la escuela .

Sus investigaciones también profundizan los efectos de la educación en la distribución del ingreso
o las oportunidades laborales y descubren cómo se comporta el mercado de trabajo ante los
egresados de los diversos niveles de es-colaridad.

El libro recoge los estudios más significativos de Muñoz Izquierdo, algunos de los cuales marcaron
hitos históricos en el tratamiento metodológico del tema.

Investigadores, políticos de la educación y estudiantes de pos-grado en ciencias de la edu-cación


encontrarán en este volumen amplia materia de reflexión y discusión sobre uno de los temas
cruciales del desarrollo de la educación en América Latina.

El libro recoge cinco investigaciones. Los trabajos de los primeros tres capítulos tienen un carácter
predominantemente analítico y se refieren al caso de México.

*
Académico numerario. Departamento de Educación y Desarrollo Humano. Universidad Iberoamericana.
El capítulo IV es de carácter más general, y el capítulo V refleja el estado en que se encuentran las
investigaciones realizadas sobre el tema en América Latina.

El capítulo I ofrece un panorama acerca del papel que desempeña la distribución de oportunidades
educativas en la transmisión intergeneracional de las oportunidades sociales. Aquí se describen los
factores y los procesos que intervinieron en el papel que desempeñó la expansión experimentada
por el sistema educativo (en México, entre 1958 y 1970) en la transmisión intergeneracional de las
diferentes posiciones ocupadas por los individuos en los sistemas de estratificación social.

Como ahí se podrá apreciar, esos factores y procesos pueden ser clasificados, fundamentalmente,
en dos categorías. La primera se refiere a las pautas conforme a las cuales se distribuye la
escolaridad entre los diferentes estratos sociales. La segunda, se refiere a los efectos que genera
la escolaridad en la distribución social de las ocupaciones existentes en los mercados de trabajo.

Como se sabe, la distribución social de la escolaridad, fenómeno al que se refiere la primera de las
categorías antes mencionadas, está determinada por la posibilidad de que los individuos tengan
acceso al sistema educativo, por el tiempo en el que ellos pueden permanecer en dicho sistema y
por los resultados académicos que obtienen en el mismo. Esa permanencia depende, a su vez, de
la forma en que se distribuye socialmente el aprovechamiento escolar. Por esta razón, el capítulo II
corresponde a un estudio, basado en una muestra de México, que se propuso brindar alguna luz
sobre esos factores, cabe señalar que este trabajo fue uno de los primeros que se llevaron a cabo
en América Latina sobre el tema.

Como se acaba de indicar, la segunda categoría se refiere a los efectos que produce la escolaridad
en la distribución social de las ocupaciones existentes en los mercados de trabajo. Estos efectos
son analizados en el capítulo III del libro. En él se examinan las relaciones que fueron observadas
entre la expansión del sistema escolar, la densidad educativa de las ocupaciones y la distribución
del ingreso durante la década de los sesenta, en el caso de México.

La inclusión de estos tres estudios en el libro, a pesar del tiempo que ha transcurrido desde la
fecha en que fueron publicados, obedeció fundamentalmente a dos razones. La más importante
consiste en que para poder saber si, efectivamente, las variables consideradas en cualquier
hipótesis se relacionan establemente en la forma prevista en la misma hipótesis, es indispensable
eliminar los efectos que podrían producir, en los resultados del ensayo de esas hipótesis, otros
fenómenos o “variables extrañas” a las observadas.

Como los tres primeros capítulos del libro tienen el propósito de examinar el papel desempeñado
por la escolaridad formal en la movilidad social, era indispensable asegurar que durante el periodo
histórico al que correspondiesen los datos generados a través de esas investigaciones, el país se
hubiera encontrado en la fase ascendente de su ciclo económico. Eso ocurrió durante los años
correspondientes a los estudios mencionados, lo que garantiza el cumplimiento de las condiciones
externas al sistema escolar para que la expansión del mismo pueda contribuir a la movilidad social
intergeneracional, en sentido ascendente. Como es fácil inferir, si el sistema educativo no
desempeñó adecuadamente esa función en una situación como la que prevaleció durante esas
décadas, no podría esperarse que lo hubiese hecho en épocas de recesión económica, como las
que observamos en América Latina durante la década de los ochenta.

Una segunda razón obedece a los propósitos didácticos de esta obra; ésta ha sido preparada,
entre otras cosas, para mostrar –a quienes se están formando como investigadores en la
educación– la evolución que experimentaron durante las últimas décadas los enfoques
metodológicos que han sido aplicados al análisis de las desigualdades educativas. El estudio de la
metodología de esos textos pondrá en contacto a dichos lectores con la racionalidad de algunos
enfoques metodológicos, y les permitirá valorar la eficacia y el poder explicativo de los mismos.

Por otra parte, el cuarto y quinto capítulos, aunque también tienen un contenido analítico, son
principalmente de naturaleza sintética. En el primero de ellos se describe la forma en que han
venido construyendo en los países occidentales los conocimientos de que actualmente se dispone
acerca del origen de las desigualdades educativas.

Esos conocimientos han sido expresados en forma condensada, a través de las cuatro tesis que
aparecen en el capítulo cuarto. Algunas de ellas se apoyan en observaciones hechas en México.

El quinto y último capítulo refleja la forma en que se han realizado y el estado en el que
actualmente se encuentran las investigaciones en América Latina acerca de la distribución de las
oportunidades educativas. Los estudios que en él se revisan se pueden clasificar en dos
categorías. A la primera corresponden aquellos que se han propuesto identificar las causas de
esas desigualdades y, a la segunda, los que han analizado las estrategias y las alternativas
propuestas en los estudios anteriores.

La revisión de estos estudios persigue, pues, el objetivo de presentar –ante quienes toman
decisiones y a los investigadores latinoamericanos sobre la educación– un panorama que, al
permitirles observar los tipos de estudios realizados, promueva la reflexión acerca de las
interpretaciones de estos fenómenos, en que se han basado las políticas instrumentadas con el
propósito de mejorar la distribución de las oportunidades educativas. El conocimiento de esos
estudios permitirá, asimismo, la posibilidad de percatarse de algunos caminos de acción elegidos
con el propósito de superar los problemas que han impedido distribuir equitativamente las
oportunidades educativas en la región, así como las consecuencias de las evaluaciones realizadas
acerca de los resultados de los mismos.

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