Israel Vs Palestina
Israel Vs Palestina
Un proceso de paz
necesario
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Marco Cola
E-mail: [email protected]
Palabras claves: Israel, Palestina, Oriente Medio, ONU, proceso de paz, pacebuilding,
pacekeeping, análisis y resolución de conflictos.
Papel histórico clave es representado, al final de la Primera Guerra Mundial, por Gran
Bretaña, visto que la Sociedad de las Naciones, entrega, a la nación de su majestad la reina,
el mandato para poder administrar los territorio palestinos. Sin embargo, lo que había
nacido como un poder apto a ayudar la población local a formar sus propias instituciones,
se transformó rápidamente, en la chispa que habría dado vida a un incendio que dura hasta
nuestros días.
En 1917, el ministro de asuntos exteriores británico, Arthur James Balfour envía una carta
al barón Lionel Walter Rothschild, líder de la comunidad judía británica, para que fuera
transmitida a la Federación Sionista de Gran Bretaña e Irlanda. En la carta se comentada
cuanto sigue:
Foreign Office,
November 2nd, 1917.
I should be grateful if you would bring this declaration to the knowledge of the Zionist
Federation.
Yours sincerely
Todo cambió con el fin de la Segunda Guerra Mundial, cuando, por diferentes
motivaciones, la inmigración judía no fue controlada mas por las autoridades británicas,
tanto es que, en 1947, Gran Bretaña anunció a la ONU su retiro de la región y, por lo tanto,
la perdida de su estatus de “protector”. En el mismo año, la Asamblea General de la ONU,
con resolución 181, anuncia la división de la región en dos partes, división por la cual los
judíos habrían ocupado la zona del Negev, área que permitía una futura expansión y la
acogida de nuevos inmigrantes. Esta resolución fue aprobada por EE.UU.; URSS y Francia,
mientras que, Gran Bretaña se abstuvo y los países árabes; India; Grecia y Pakistán votaron
en contra.
Otro “golpe de escena” ocurrió en 1948, año en el cual las tropas ingleses dejaron Oriente
Medio y, en mayo, fue inmediatamente proclamado el Estado de Israel por el entonces
primer ministro israelí David Ben-Gurión. La proclamación y consecuente creación de este
nuevo estado produjo una reacción fuerte y directa por parte de los países árabes y, a partir
de este momento, empezaron los duros enfrentamientos entre las tropas regulares israelíes y
las de los países limítrofes, enfrentamientos que llevaron a la que podríamos definir “la
tragedia de los territorios ocupados”.
A partir del 1949, el pueblo que hasta entonces había sido la víctima se transforma
definitivamente en “carnicero”, visto que en relación a los numerosos disturbios y
manifestaciones que se habían creado acerca de la proclamación del Estado de Israel, mas
de 1 millón de palestinos fueron expulsados de sus propios hogares y acogidos en campos
de refugiados puestos a disposición de los países árabes y de la UNRWA, la misión de la
ONU que, justamente, fue creada para entregar ayuda a los refugiados palestinos.
Sin embargo, en 1956, algo cambia visto que, los palestinos constituyen un movimiento de
liberación, Al-Fatah que empezará a colaborar con las fuerzas armadas de los países árabes
y a planificar acciones militares en los que habían llegado a ser los territorios israelíes.
En 1967, la decisión del entonces presidente egipcio Nasser de proclamar el bloqueo de los
barcos que atravesaban el golfo de Aqaba, provocó una grave crisis en la región, crisis a la
cual Israel contestó con medidas militares que se manifestaron bajo la forma de numerosos
bombardeos contra los países árabes, con tropas terrestres que ocuparon los territorios de
Gaza, Sherm el Sheikh, Cisjordania, Jerusalén, Sinaí, la Alta Galilea y los Altos del Golán.
Este conflicto armado pasó a la historia como “la guerra de los 6 días”, visto que los
enfrentamientos empezaron el 5 junio de 1967 y acabaron el 10 junio del mismo año.
El conflicto en Oriente Medio sigue extendiéndose incorporando también Líbano, país que
en 1968 viene fuertemente golpeado por los bombardeos israelí que afectaron
principalmente a la capital, Beirut. Casi contemporáneamente, Francia, guiada por De
Gaulle, empieza a sostener de la pacificación de la área, apoyando la acción y las medidas
diplomáticas de los países árabes.
Los años siguientes fueron caracterizados por numerosos e intensos conflictos en toda la
área de Oriente Medio, conflictos que involucraron casi todos los países árabes.
Como si las tensiones y los enfrentamientos armados no hubieran sido suficientes, en 1987
empieza la primera Intifada, caracterizada por el aumento exponencial de atentados y el
casi contemporáneo nacimiento de Hamas en Gaza, movimiento, este ultimo, que
representaba una alternativa “armada” a la mas laica Olp y a Al-Fatah.
Con el pasar de los años y, a pesar de algún intento de pacificación por parte de la
comunidad internacional, los conflictos siguieron caracterizando intermitentemente la
región y la frágil relación entre Israel y Palestina, hasta llegar al año 2000, cuando, el 29 de
septiembre, empezó la segunda Intifada que duró 5 años, produjo 5.516 bajas entre los
palestinos, 1.063 bajas entre los israelíes y concluyó con una nueva “victoria” por parte de
Israel y el bloqueo de la Franja de Gaza.
En 2004, Yasser Araft muere y, su cargo fue tomado por Abu Mazen líder del partido
moderado palestino de Al-Fatah. Mientras tanto, el otro partido palestino, Hamas, empieza
a ganar terreno en la Franja de Gaza, hasta ganar las elecciones en este territorio.
El 2006 representa un año de cambio institucional para Israel, visto que Ariel Sharon se
encuentra en estado vegetativo y su cargo viene tomado por el actual primer ministro
Benjamín Netanyahu que, como Sharon, pertenece al partido de derecha de Likud,
promotor de una ocupación armada y de la sumisión de la autoridad política palestina.
Hemos llegado a nuestros días, caracterizados por nuevos enfrentamientos que, durante el
verano del 2014, por 51 días, han caracterizado la Franja de Gaza produciendo nuevas y
numerosas bajas entre los civiles y sobre todo entre las filas de los palestinos. Durante este
verano, no obstante un temporal alejamiento debido a posturas diferentes, Hamas y Al-
Fatah sellan definitivamente su unión y confirman la creación/ consolidación de la que
conocemos como la Anp, la Autoridad Nacional Palestina, Autoridad que, actualmente, está
gestionando las negociaciones de paz con el gobierno de Tel Aviv y los mediadores
internacionales.
Durante el mismo año, es decir en 1947, otra resolución, la 194 de la Asamblea General de
la ONU, que nunca fue respetada por el gobierno israelí, preveía que los prófugos y
refugiados palestinos tenían el pleno y completo derecho de volver a sus hogares en
aquellos territorio ocupados por los sionistas y que, solo un año después, el 14 mayo de
1948, habrían empezado a hacer parte del Estado de Israel. Esta resolución, fue aplicada
solo en pequeña parte y, en territorios donde, las miras expansionistas de Israel ya se habían
realizado o en áreas que no tenían particular interés por el movimiento sionista.
La importancia de la resolución 242 del 1967 vendrá nuevamente subrayada en 1973, año
en el cual la ONU aprueba la resolución 338, con la cual se vuelve a solicitar a las partes
involucradas el respecto de cuanto dictaminado en la resolución 242.
Sin embargo, cuanto afirmado por la Asamblea General en la resolución 3236 quedará en el
aire, tanto es que, en 1979, con resolución 444, el Consejo de Seguridad de la ONU deplora
la falta de cooperación de las autoridades israelí relativamente al respecto de las
resoluciones y a la falta de voluntad en arreglar los problemas regionales con el pueblo
árabe de Palestina, falta que se manifestaba en el escaso involucramiento en el respecto y
realización de las medida de pacekeeping fijadas por la ONU.
Hay que subrayar que el 1979 fue un año particularmente importante desde el punto de
vista de las resoluciones de la ONU relativas al asunto palestino- israelí tanto es que,
además de la resolución sobre mencionada, el Consejo de Seguridad aprueba otras dos
resoluciones relativas al asunto. Con la resolución 446, del marzo de 1979, el Consejo de
Seguridad establece que los asentamientos coloniales de Israel representa un enorme
obstáculo a la paz y, por lo tanto, invocando la 4° Convención de Ginebra, pide al gobierno
de Tel Aviv de poner fin a esta medida expansionista. Nada se ha producido con estas
resoluciones, tanto es que, a pocos meses de distancia, hablamos del 20 julio de 1979, visto
la postura de Israel, el Consejo de Seguridad de la ONU aprueba la resolución 452 con la
cual se “pide enérgicamente” a las autoridades israelíes de poner fin a la construcción de
asentamientos en los territorios ocupados.
A partir de ahora, las resoluciones de la ONU se harán mucho mas frecuentes hasta el 2009
y, las mas importantes podrían ser resumidas, fundamentalmente, de la siguiente forma:
Resolución 465, del 1 mayo de 1980. El Consejo de Seguridad deplora la
perseverancia de Israel en construir asentamientos y pide a todos los estados
miembros de no sostener dicho programa de Israel;
Resolución 469, del 20 mayo de 1980. El Consejo de Seguridad solicita a Israel de
anular las expulsiones ilegales de dos alcaldes y un juez palestino y de facilitar sus
vueltas en el territorio;
Resolución 471, del 5 junio de 1980. El Consejo de Seguridad expresa sus
preocupaciones por el no respecto, por parte de Israel, de la 4° Convención de
Ginebra;
Resolución 476, del 30 junio de 1980. El Consejo de Seguridad de la ONU, vuelve a
afirmar que las reivindicaciones de Israel relativamente a la ciudad de Jerusalén
tienen que ser consideradas nulas;
Resolución 478, del 20 agosto de 1980. El Consejo de Seguridad “censura”,
nuevamente, Israel por las reivindicaciones sobre Jerusalén, contenidas en su “Ley
Fundamental”;
Resolución 498, del 17 diciembre de 1981. El Consejo de Seguridad declara nula la
anexión de los Altos del Golán por parte de Israel y, pide al gobierno de Tel Aviv de
anular inmediatamente su decisión/ declaración;
Resolución 37/120, de 1981. La Asamblea General de la ONU convoca una
Conferencia Internacional sobre la “cuestión palestina”, conferencia que se
realizará, en Ginebra, durante los meses de agosto- septiembre de 1983;
Resolución 573, del 4 octubre de 1985. El Consejo de Seguridad condena, con
fuerza, Israel por los bombardeos de Túnez durante el ataque al cuartel general de la
OLP, la organización para la liberación de Palestina;
Resolución 592, del 8 diciembre de 1986. El Consejo de Seguridad deplora el
asesinato de estudiantes palestinos en la Universidad de Birzeit, asesinato realizado
por las tropas regulares israelíes;
Resolución 605, del 22 diciembre de 1987. El Consejo de Seguridad de la ONU
denuncia la negación de los derechos humanos del pueblo palestino por parte de las
fuerzas políticas israelíes;
Resoluciones 607 y 608, del 5 y 14 enero de 1988. El Consejo de Seguridad solicita
a Israel no deportar civiles palestinos y subraya la necesidad de respectar la 4°
Convención de Ginebra;
Resolución 43/176, de 1988. La Asamblea General de la ONU pide una Conferencia
para la paz en Oriente Medio, conferencia que tendrá lugar durante los meses de
octubre y noviembre de 1991 en Madrid;
Resolución 43/177, de 1988. La Asamblea General reconoce la proclamación del
Estado de Palestina por parte del Consejo Nacional Palestino;
Resolución 672, del 12 octubre de 1990. El Consejo de Seguridad condena Israel
por las violencias contra los palestinos realizadas en Haram al-Sharif (Templo de la
Montaña);
Resolución 673, del 24 octubre de 1990. El Consejo de Seguridad de la ONU
deplora la falta de cooperación de Israel con la Organización de las Naciones
Unidas;
Resolución 694, del 24 mayo de 1991. El Consejo de Seguridad deplora,
nuevamente, la deportación de palestinos por parte de Israel e insta al gobierno
israelí, declaración que vendrá subrayada, una vez mas el 6 de enero de 1992 con la
resolución 726 y con la resolución 799 del 18 diciembre de 1992, año en el cual se
deportaron alrededor de 413 palestinos;
Resolución 904, del 18 marzo de 1994. El Consejo de Seguridad de la ONU después
de la aterradora masacre realizada contra los fieles palestinos en la Mezquita
Ibrahim, en Hebrón, del 25 febrero de 1994, durante la celebración del Ramadán y,
gravemente preocupada por los preocupantes incidentes que de allí se han
producido en los territorios palestinos ocupados, reafirma las importantes
resoluciones relativas a la aplicabilidad de la 4° Convención de Ginebra inherente
los territorios ocupados por Israel, comprendiendo la ciudad de Jerusalén. En la
misma resolución, el Consejo de Seguridad condena con fuerza la masacre de
Hebrón y las violentas consecuencias de la misma que han producido la muerte de
mas de 50 palestino y numerosos heridos de mas de cien civiles árabes. La ONU,
también, solicita a Israel que aplique medidas de seguridad que impidan a los
colones israelí realizar actos ilegales de violencia;
Resolución 1402, del 30 marzo de 2001. El Consejo de Seguridad insta el retiro de
las tropas israelíes desde las ciudades palestinas, entre las cuales la ciudad de
Ramallah. Esta decisión vendrá nuevamente subrayada en la resolución 1403, del 4
abril de 2002, con la cual el Consejo de Seguridad pide a las autoridades israelíes
que venga respectada, sin ulteriores retrasos, la resolución 1402.
Resolución 1405, del 19 abril de 2002. El Consejo de Seguridad pide la remoción,
por parte de Israel, de las restricciones impuestas, sobre todo en la ciudad de Jenin,
a las operaciones de paz de las organizaciones humanitarias como el Comité
Internacional de la Cruz Roja y la Agencia para la Asistencia y el Trabajo para los
prófugos palestinos en Oriente Medio, la UNRWA;
Resolución 1435, del 24 septiembre de 2002. El Consejo de Seguridad pide a Israel
poner fin inmediatamente a las medidas ilegales tomadas en la ciudad de Ramallah
y en sus alrededores, además de la retirada de las fuerzas de ocupaciones israelíes
desde las ciudades palestinas, volviendo a las posiciones anteriores al septiembre de
2002.
Resolución ES- 10/10, de 2002. La Asamblea General, dirigiéndose al Secretario
General de la ONU, pide la preparación de un informe relativo a los
acontecimientos producidos en Jenin y en otras ciudades palestinas;
Resolución 1544, del 15 mayo de 2007. El Consejo de Seguridad condena la
destrucción por parte de Israel de pisos y casas pertenecientes a civiles en el campo
de refugiados situado en la zona de Rafah;
Resolución 1850, del 16 diciembre de 2008. El Consejo de Seguridad pide a ambas
partes “el respecto de sus obligaciones” y de “abstenerse de cualquier acción que
pueda minar la confianza o perjudicar el buen éxito de las negociaciones”;
Resolución 1860, del 8 enero de 2009. El Consejo de Seguridad vuelve a centrar la
atención de Israel sobre todas las precedentes resoluciones que se han aprobado en
mérito a la “cuestión palestino- israelí” y, mas en general, en mérito a la postura y a
las acciones de Israel en toda la región de Oriente Medio.
En los años durante los cuales se han producido todas estas “solicitudes y
recomendaciones”, la ONU también se ha dirigido a Israel relativamente a su postura en
Oriente Medio y a los enfrentamientos/ guerras que el país sionista ha puesto en ser en la
región. Sin embargo, centrándonos en el argumento principal del presente ensayo,
paralelamente al trabajo de la ONU, se han realizado otras negociaciones de paz entre
Palestina e Israel, negociaciones que, sin embargo, no han producido ningún efecto, visto
que, generalmente, estas tentativas han sufrido el mismo destino de las resoluciones de la
Organización de las Naciones Unidas, es decir, la completa indiferencia por parte de Israel.
Entre las negociaciones mas destacadas que ven como protagonistas Israel, Palestina y los
mediadores internacionales, cabe subrayar la importancia, por lo menos teórica, de algunas
tentativas que habrían podido solucionar el asunto. Hablamos de la Conferencia de Madrid
de 1991; del proceso de paz de Oslo, realizado entre septiembre 2013 y mayo 2014; de la
Declaración de Washington de 1994; de los Acuerdos de Gaza de 1995; del Way Plantation
de 1998; de Camp David de julio 2000 y; de los Acuerdos de Shram el Sheikh de octubre
de 2000.
La Conferencia de Madrid fue presidida por el entones presidente de EE.UU. George Bush,
el primer ministro español González y el presidente ruso Gorbachov. Los tres
plenipotenciarios invitaron Israel, Siria, Líbano, Jordania y los palestinos a esta conferencia
con el fin de realizar un primer contacto entre las partes y empezar una serie de coloquios
bilaterales que, en un segundo momento, encontraron una definición en Washington y Oslo.
La experiencia del Protocolo de Paris ilustra totalmente hasta que punto los factores
político y económico resultan entrelazados y favorables a Israel, bajo numerosos aspectos.
(World Bank, Long- Term Policy Options for the Palestinian Economy cit., pp. XII-XIV)
La Declaración de Washington de 1994, fue un paso importante por todo Oriente Medio,
visto que se realizaron acuerdos importantes relativos a los problemas fronterizos, de
soberanía territorial, de seguridad, etc.. Sin embargo, en esta negociación, la “cuestión
palestina” tuvo poco espacio y solo se habló superficialmente de la situación, ya que, Israel
se encontraba ocupada en la resolución de problemas con sus otros países vecinos.
Sin embargo, en 1995, se realizaron los Acuerdos de Gaza, también conocidos con el
nombre de Oslo II. Los acuerdos que acabaron el 26 septiembre de 1995, fueron firmados
en Washington el 28 septiembre del mismo año, por Yitzhak Rabin e Yasser Arafat, en
presencia del entonces presidente estadounidense Bill Clinton, del presidente egipcio
Mubarak y del re jordano Hussein. Según cuanto establecido por las partes, los acuerdos
definían, por lo menos en el papel, la segunda fase de la Autonomía Palestina,
extendiéndola a otras zonas de Cisjordania que venia dividida como sigue: Área A –
completa jurisdicción civil palestina y seguridad interna – Área B – completa jurisdicción
civil palestina, seguridad interna compartida con los israelíes – Área C – completo control
israelí. Además, venían definidos los poderes del Consejo Legislativo Palestino que aun
tenia que ser elegido. Otro punto importante era el establecimiento de dos fechas claves, es
decir, octubre de 1997, como limite máximo para la completa retirada de los israelíes de los
territorios ocupados y, octubre de 1999, como limite máximo para el logro del status final
indicado en los acuerdos.
Sin embargo, los acuerdos fueron congelados repentinamente, en diciembre del mismo año
a causa de las votaciones del Knesset por las cuales se tenían que realizar nuevas
elecciones, llevadas, efectivamente, a cabo en mayo de 1999.
En julio 2000, nuevas negociaciones fueron realizadas a Camp David, una vez mas gracias
a la intervención del entonces presidente estadounidense, Bill Clinton. Después de 15 días
de negociaciones no se logró ningún tipo de acuerdo entre el líder palestino Yasser Arafat y
el primer ministro israelí Ehud Barak, tanto es que el presidente Clinton, en una rueda de
presa realizada después del cierre de las tentativas, afirmó “La cumbre ha fracasado”. En
esta ocasión, el problema principal fue representado por el “destino de Jerusalén”. Israel
había aceptado la propuesta estadounidense que preveía la soberanía común, palestino-
israelí, en algunas zonas de la ciudad, sin embargo, los palestinos no aceptaron, visto que
sus intenciones eran fuertemente enlazadas a las resoluciones internacionales que
establecían el retiro de Israel de la zona este de la ciudad. También el asunto relativo a los
prófugos y refugiados palestinos minó fuertemente las negociaciones, esto porque, Arafat
quería que los tres millones y medios de prófugos y refugiados palestinos tuvieran la
oportunidad de volver a sus hogares, cosa que Israel no podía aceptar visto que la vuelta de
un gran numero da palestinos habría podido producir la perdida de poder del gobierno de
Tel Aviv sobre el territorio.
En octubre del mismo año, mientras la segunda Intifada devastaba Jerusalén y los territorios
ocupados, en Sharm el Sheikh, Yasser Arafat y Ehud Barak logran, gracias a la mediación
de Bill Clinton, un acuerdo sobre tres puntos:
la emisión de una apelación publica para poder poner fin a las violencias,
concordando medidas concretas e inmediatas con el fin de prevenir nuevos
enfrentamientos;
EE.UU., junto a Israel, Palestina y al Secretario General de la ONU habrían tenido
que desarrolla una comisión de encuesta relativa a los acontecimientos de las
ultimas semanas y que tenia que llevar a nuevas negociaciones para la paz;
La consultación de EE.UU. con las dos partes para recuperar los acuerdos de paz y
las negociaciones que se habían interrumpido.
Sin embargo, también estas negociaciones no tendrán suceso, tanto es que en los días
posteriores al encuentro, los enfrentamientos seguirán aumentando de intensidad y
violencia produciendo numerosas víctimas.
Análisis técnica
El grueso de la teoría sobre los conflictos considera los temas, los actores y los intereses
como inalterables, y en función de esos elementos hace esfuerzos para hallar una solución
que atenúe o elimine las contradicciones entre ellos. Sin embargo, temas, actores e
intereses cambian con el paso del tiempo a consecuencia de las dinámicas sociales,
económicas y políticas de las sociedades. La presunción de estabilidad, generalmente
presente en el enfoque de la teoría de juegos aplicados a los estudios sobre conflictos,
carece de justificación incluso si abordamos aspectos no estructurales de los conflictos,
como las preferencias de los actores. Nuevos factores situacionales, las enseñanzas
extraídas, la interacción con el adversario y otras influencias aconsejan no tomar las
preferencias de los actores como inalterables. (Vayrynen, 1991:4)
Por lo que atañe la transformación del contexto, hay que tener en consideración el contexto
social, regional e internacional en el cual los conflictos se desarrollan, ya que representan
las principales variables que afectan el nacimiento y el prolongamiento del conflicto. Son
transformaciones particulares que, en muchas ocasiones, pueden producir efectos de
magnitud mayor en comparación a los efectos producidos por los cambios en el seno de las
partes o en sus relaciones.
Dicho esto resulta claro que la resolución de conflicto debe entenderse no solo en referencia
a los temas que dividen las partes principales, sino también, a los cambios sociales,
psicológicos y políticos que puedan producir efectos modificadores que llevan al
establecimiento de negociaciones y, en segundo lugar, a la aceptación o rechazo de
acuerdos de paz. Por lo tanto, estas variables, tanto en sus sentido regional como global,
representan valores fundamentales que hay que tener en cuenta a la hora de instaurar un
proceso de paz apto a una resolución duradera de conflictos, valores fundamentales a los
cuales tiene que corresponder una respuesta sensible al conflicto en los varios y diferentes
niveles.
Cabe destacar que las actividades de resolución de conflictos implican distintos tipos de
instancias y actores, se dirigen a grupos diferentes y varían en la forma, duración y en el
propósito. A pesar de que el elemento fundamental en la terminación de los conflictos es
representado por la voluntades de las partes de considerar la oportunidad de un acuerdo
negociado, la intervención de terceros actores suele ser importante y suele representar un
elemento, a veces, fundamental, por la resolución de los conflictos.
Claro está que la entrada en campo de terceros tiene que ser planificada cuidadosamente
visto la delicadez de la situación y, en línea general, tiene que ser subordinada a la
desescalada y a la maduración del conflicto, además de la existencia de las condiciones
necesarias para poder poner fin al conflicto.
Claro está, como históricamente probado, que las terceras partes, los mediatores,
representan, a menudo, una herramienta esencial para la transformación de los temas en
disputa, esto porque, por su naturaleza, la mediación resulta particularmente importante
cuando al menos una de las partes en conflicto llega a aceptar la improbabilidad de lograr
sus objetivos con la continuación del conflicto, momento de “conciencia” que,
generalmente empieza antes de que las partes haya alcanzado la aceptación de establecer
negociaciones formales. También así, es difícil lograr, de una sola vez, acuerdos duraderos,
visto que, generalmente, se desarrollan diferentes fases de arreglos y acuerdos provisionales
antes de poder sellar definitivamente y formalmente un acuerdo.
Siguiendo con los Acuerdos de Oslo, es importante tomar en consideración, para una mayor
comprensión de cuanto dicho hasta ahora, dos posturas completamente heterogéneas
relativas a esta parte del largo proceso de paz entre Israel y Palestina.
La primera postura ve los acuerdos de Oslo como un avance a pesar de que las perspectiva
de resolución del conflicto fueron anuladas por lo que se han definido “los saboteadores” de
ambos lados y, aun mas, por la fuerte asimetría de los dos actores principales. Bajo esta
perspectiva, la elección de un enfoque facilitador, por medio de un canal discreto que se
ponía como finalidad la de solucionar los problemas donde la diplomacia oficial había
quedado encallada (Conferencia de Madrid, 1991), permitió un avance en el sentido
“técnico y teórico”. Es en este marco, se pone la investigación noruega relativa al caso que,
movida y basada en la buena fe, abrió el camino al reconocimiento mutuo entre Israel y
Palestina y a una división del territorio de esta ultima con una consecuente dilatación del
conflicto. Tanto Israel como Palestina aceptaron resolver los temas principales del conflicto
modificando el status definitivo en un plazo de tres años – esto nunca ocurrió y la asimetría
a favor de Israel se manifestó en toda su fuerza, sobre todo en los que ha pasado a la
historia como el Protocolo de Paris.
se convirtió en un medio gracias al cual una parte mas fuerte aplasta lenta y
deliberadamente las aspiraciones de la parte mas débil.
los acuerdos de Oslo y el proceso que llevo hasta ellos reproducen las estructuras de
desigualdad y dominación, lo cual implica que la resolución del conflicto e un contexto tal
resulta problemática.
En esta óptica, las conversaciones de Camp David del año 2000 se configuraban como una
medida necesaria apta a lograr los objetivos que los acuerdos de Oslo no habían sido en
grado de concretizar. En este contexto, por lo menos de forma oficial, el entonces primer
ministro israelí Barack fue mas allá de cualquier de sus predecesores al aceptar,
supuestamente, la soberanía palestina de Jerusalén Este y mostrándose dispuesto a devolver
el 91% de los territorios de. En la misma línea encontramos los acuerdos no oficiales de
Ginebra, del octubre de 2003, donde se intentó llevar a cabo cuanto empezado con los
acuerdos de Oslo y donde, teóricamente, se han logrado algunos objetivos importantes que
nunca han sido realizados. Nos referimos al compromiso que Israel quiso tomar
relativamente al repliegue hasta las fronteras internacionales reconocidas en 1967, medida
que habría llevado al reconocimiento del Estado de Palestina, mientras, por otra parte, los
árabes habrían tenido que renunciar a los derechos a regresas a sus hogares de los
refugiados palestinos.
Como es fácil intuir, tampoco este proceso de paz intermedio ha tenido un final feliz, esto
por una variedades de motivaciones y variables que han llevado al fracaso de las diferentes
tratativas y negociaciones de paz.
Ahora bien, de acuerdo con cuanto afirmado por Galtung (2004, 103-109), el conflicto
palestino- israelí, para que sea solucionado, tiene que equilibrarse, es decir Israel y
Palestina tienen que ser situados dentro del contexto de Oriente Medio. Otro punto
fundamental, tocado por Galtung, es representado por una “segunda vía” a través de la cual
encontrar el equilibrio. Esta “segunda vía” consistiría en modificar el apoyo de EE.UU. a
Israel en los campos económicos, militar y político, característica que sigue siendo
fundamental, también hoy en día, a la hora de mediar en el conflicto y equilibrar la
asimetría entre las partes, es decir, realizar un cambio en el contexto apto a producir un
impacto transformador en el conflicto.
Cuanto visto y analizado hasta ahora corresponde al proceso histórico- diplomático que ha
llevado a la situación actual, una situación en la cual el conflicto aun es vivo y fuerte y
donde la mediación de terceros no consigue, o no quiere conseguir, por intereses
particulares, el logro de una paz estable y duradera fundamentada sobre negociaciones
fuertes y solidas.
En el nivel interno, encontramos el corazón del conflicto, sus actores, de los cuales hay que
distinguir, por lo menos dos tipologías, los extremistas/radicales que representan el mayor
obstáculo a la resolución pacifica del conflicto y; los moderados con los cuales podría ser
posible llegar a un acuerdo en el caso fueran dispuestos a comprometerse, cosa que por el
momento se ha realizado solo parcialmente y con muchos “pasos atrás”.
El nivel intermedio, por otra parte, es caracterizado casi exclusivamente por el mundo árabe
y en el cual, hasta hace no mucho tiempo, existían importantes fracturas entre los
representantes de la ala moderada, Al-Fatah y, la ala mas radical/ militarizada, Hamas.
Como antes hemos afirmado, este nivel es lo que mas ha sido afectado por importantes
cambios, sobre todo a partir de la mitad de la primera década del 2000, años en los cuales el
grupo radical de Hamas ganó las elecciones en la Franja de Gaza.
Ahora bien, es importante notar que en los últimos tres años, a pesar de los diferentes
problemas que han tenido, Hamas y Al-Fatah han conseguido constituir un gobierno de
unidad nacional compactando y uniendo las fuerzas con el fin de lograr aquellas
reivindicaciones que Palestina persigue desde los albores del conflicto. Con esta medida
política, Palestina habría técnicamente respetado uno de los puntos fundamentales del
acuerdo, es decir, “la renuncia a la violencia”, visto que, a pesar de la presencia de Hamas
en la Anp, la línea de acción palestina se ha hecho mas moderada y mas en línea con la
postura de Al-Fatah. Por supuesto, cuanto acabamos de afirmar, no corresponde a verdad si
nos fijamos exclusivamente en los 51 días de enfrentamientos armados en la Franja de Gaza
que tuvieron lugar el pasado verano y que preocuparon enormemente toda la comunidad
internacional.
Por último, pero no por eso menos importante, el terco nivel se refiere a los mediatores, es
decir, a la comunidad internacional y su intervención en el conflicto. Aquí el discurso es
bastante complicado y hay que precisar que, hablando de este nivel, es necesario distinguir
entre la intervención de un país particular y, la intervención de organizaciones
internacionales como, por ejemplo, la ONU. En este ultimo caso, aun si en el contexto de la
organización se ha hecho evidente el mayor peso de algún país, las posturas que se han
tomado han sido particularmente ambiguas, visto que, no obstante las varias resoluciones
en contra de Israel y las varias denuncias y solicitudes entregadas al gobierno de Tel Aviv,
a nivel practico, la organización ha realizado poco, para no decir, nada, aun si, a nivel de
intervención posterior, relativa a la protección de los derechos humanos y de ayudas
humanitarias, se han desarrollado diferentes programas aptos a la gestión no tanto del
conflicto sino de sus causas directas.
Ahora bien, es importante subrayar la importancia que actores externos han jugado y siguen
jugando en el conflicto y, mas en general, en la escena de Oriente Medio. Principalmente, a
nivel de conflicto entre Israel y Palestina, como precedentemente hemos anticipado, es
importante evaluar la figura de EE.UU. y su influencia en la creación, o mejor,
intensificación de la asimetría entre las partes.
Este mecanismo se puede observar también en los últimos acontecimientos que están
caracterizando la región. Después del duro y sangriento conflicto en la Franja de Gaza y, a
pesar de los intentos continuados de mediación de la comunidad internacional, Israel sigue
actuando de forma solitaria manifestando una incongruencia peligrosa entre las
afirmaciones y los compromisos tomados oficialmente y las medidas adoptadas. Por
ejemplo, no obstante cuanto hasta ahora acordado parcialmente en las negociaciones de
paz, el gobierno de Tel Aviv ha anunciado, hace algunas semanas, la expansión de las
colonias judías con la construcción de nuevos asentamientos en zonas ocupadas, medida
esta, que, claramente, va en contra del espíritu y de las finalidades de las negociaciones de
paz. Ahora bien, en este contesto, parte de la comunidad internacional se ha quedado
sorprendida no tanto por cuanto declarado por el actual primer ministro israelí, que además
de este anuncio ha dado a conocer la futura realización de elecciones anticipadas para
fortalecer su proyecto de una “Israel como Estado Judío”, sino por el “rumor” que
anunciaría una posible intervención militar estadounidense en los territorios ocupados en el
caso en el cual Israel desplegara su plan de expansión de las colonias. Claro está, que
además de ser un rumor, esta medida parece ser poco probable, visto que Washington, en
este momento histórico, solo podría salir perdiendo con una intervención de este estilo.
Resulta claro que, no obstante los esfuerzos de la comunidad internacional y el reconocimiento, por parte de algunos países, del Estado de
Palestina, el proceso de paz aun será largo y presentará nuevos y viejos problemas. Seguramente un interrogativo importante que
cualquier persona interesada al argumento debería hacerse es: ¿de verdad se quiere la paz entre Israel y Palestina? Pues, no existe una
respuesta correcta o incorrecta a esta pregunta, pero si que existe una fuerte critica a los actores principales y los terceros que hacen parte
y, voluntaria o involuntariamente, han ido alimentando las causas de este conflicto.