Apartados para el evangelio
Romanos 1:1-7
Creo que podemos decir que la carta del apóstol Pablo a los Romanos es uno de los
documentos que ha producido un impacto en la vida de grandes hombres, a tal grado que
fueron transformadas sus vidas y pensamientos. Ninguno de los grandes documentos sobre
las libertades humanas se pueden comparar con el efecto y el impacto que ha tenido en la
historia humana. Esta carta ha sido la que Dios ha usado para levantar algunos de los más
grandes líderes de la iglesia: San Agustín, se convirtió leyendo unos cuantos versículos del
capítulo trece. Martín Lutero, al estudiar los escritos de San Agustín, llegó a comprender la
fe, estudiando Romanos 1:16 mientras pensaba y meditaba en la gran frase: "El justo por la
fe vivirá". Ese pasaje marcó el comienzo de la gran Reforma Protestante. John Bunyan,
mientras estudiaba Romanos en la cárcel, quedó tan absorto en los temas de esta carta que a
partir de ella escribió “el progreso del peregrino”. Juan Wesley, al escuchar el prefacio de
Lutero al comentario a Romanos, su corazón fue transformado y de ahí surgió el gran
despertar evangélico del siglo XVIII. La carta de Pablo a los Romanos fue escrita alrededor
del 56-58 d.C., cuando el apóstol estaba en Corinto en su tercer viaje misionero. Tal fue el
impacto de la crucifixión y resurrección de Jesús, que el recuerdo de ese acontecimiento
aún estaba grabado en la mente de los cristianos de todo el imperio romano.
En nuestro pasaje de hoy el apóstol Pablo nos da una introducción a los temas de esta
epístola, podemos ver ciertos temas a las que Pablo volverá una y otra vez, ya que la carta
tiene un orden lógico, y progresivo que nos permite ver su objetivo final, que es presentar a
Jesús el Señor. De ese Jesús que Pablo presenta surgen todos los demás temas, como la
justificación por la fe, la santificación, etc. En esa introducción Pablo comienza
presentando ciertas características de él y que son su firma en el ministerio que Dios le dio,
y al menos para mí son importantes y siempre lo tengo en cuenta, él comienza diciendo que
él era un siervo. Por lo general siempre hago énfasis en esa palabra, Pablo siempre se
identifica como siervo, en el griego esa palabra significa, esclavo, doulos de nuestro
Jesucristo. es interesante porque en nuestra vida pasamos por diferentes etapas donde
vamos alcanzando méritos, reconocimientos, títulos, diplomas, honores que nos dan cierto
valor en el mundo laboral y social que en muchos casos nos levante el ego o nos hace
orgullosos, pero en las cosas del Señor, estas cosas carecen de valor si no son puestas al
servicio en su obra. En otro pasaje el apóstol Pablo habla de sus estudios, de su posición, de
sus logros, y dice que todo eso para él ahora son basura delante de lo que Dios lo llamó a
hacer por el evangelio, es por eso que debemos entender que cuando el Señor nos llama es
necesario ciertas características y conocer ciertos principios que nos ayudarán a enfocarnos
en la misión que nos hadado en esta vida. Pablo así lo deja en claro cuando duce que Dios
lo llamó para cumplir una función y es la de apóstol, emisario, heraldo, comisionado,
testigo fiel de lo que Dios hizo en su vida. Y en su presentación final dice que fue apartado
para el evangelio de Dios, el Señor lo apartó, lo separó del resto del mundo, prácticamente
dice que fue hecho sacerdote, con un llamado santo y especial.
Nosotros hoy en día difícilmente queremos entender que fuimos llamados a tener la misma
humildad de Pablo, fuimos llamados a ser siervos, con una misión que cumplir en este
mundo, fuimos llamados a ser emisarios de Dios, porque él nos apartó para el evangelio,
tristemente vemos que hoy nadie quiere someterse a Dios, nadie quiere ser un siervo
humilde, todos hoy quieren ser reconocidos en cualquier lugar, todos quieren ser jefes,
todos quieren un puesto de relevancia, incluso en la iglesia ya hay más príncipes y
princesas de Dios, pidiendo que no se les juzgue, pidiendo que se les de sus privilegios, eso
es porque no entienden, ni les gusta que les digan que son unos miserables pecadores que
necesitan del perdón de Dios. no entendemos que en lo personal y como iglesia en conjunto
tenemos una tarea, un propósito en este mundo, pero para poder cumplir con esa tarea es
necesario una vida de santidad, eso quiere decir que debemos apartarnos de las cosas del
mundo y obedecer el mandamiento de Dios.
Estamos llamados a vivir en santidad y obediencia porque hay un evangelio que debemos
anunciar, v.2-4. Pablo dice que este evangelio ya había sido anunciado desde tiempos
antiguos por Dios a través de los profetas y por la escritura misma. Sabemos que desde
Génesis hasta lo que se conocía de la Palabra de Dios de aquel entonces hablaban de Jesús,
Moisés escribió acerca de la promesa hecha por Dios a Adán y a Abraham, Isaías anunció
acerca del nacimiento del Mesías, los evangelios hablan acerca de su muerte y resurrección,
el mensaje del Evangelio, es que Dios envió a su Hijo Jesucristo a la tierra, que sería un
descendiente de Adán, de Abraham, y de David en la carne, y los evangelios dicen que
nació de una virgen que concibió del Espíritu Santo, que estuvo en la tierra viviendo como
hombre, se despojó de su lugar al lado del Padre, para vivir como nosotros, murió en la cruz
pagando el precio por el pecado de la humanidad, resucitó con poder, para que los que
creamos depositemos nuestra confianza y esperanza en él, y tengamos vida eterna.
En el versículo cinco Pablo nos enseña que todo lo que hemos recibido de parte de Dios es
por su gracia, pero el principal regalo de la gracia de Dios es la salvación, es el ser
declarados justos, reconciliados con Dios, eso fue posible porque el sacrificio de Jesús
quitó el pecado que nos separaba de Dios, así que todas las bendiciones sean espirituales o
materiales son por su gracia, en Jesús lo que antes éramos ha sido cambiado por lo que
ahora somos, y eso es por la infinita gracia de Dios. Parte de la gracia de Dios para con
nosotros tiene que ver con ese llamado especial a servir en su obra que también es por su
gracia, dar testimonio de Dios a través de compartir el evangelio es un privilegio, pero
también es una responsabilidad. Digo esto porque la mayoría de los que se dicen creyentes
en Jesús quieren solo sus privilegios como hijos de Dios, demandan y lo reclaman a Dios el
cumplimiento de las promesas de Dios en su vida, pero no se acuerdan de cumplir las
responsabilidades que tienen delante del Señor, y la responsabilidad más grande que
tenemos delante de Dios es el de cumplir la misión de proclamar su evangelio en todo
lugar, para que también otros tengan la oportunidad venir a los pies de Jesús por fe.
Ahora bien, el apóstol dice a los cristianos romanos y que se aplica a nosotros también está
claro en los versículos seis y siete, allí, dice: Y ustedes también están entre los que son
llamados a pertenecer a Jesucristo. A todos los que están en Roma, amados por Dios y
llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor
Jesucristo. Pablo dice que todos los cristianos, todos los santos, son llamados, no dice que
son hechos santos, no somos santos hechos por el hombre; somos llamados santos, porque
Dios nos llamó, cada uno de nosotros puede contar una historia diferente de cómo sucedió
esto, cómo cada uno de nosotros escuchó la voz de Dios, cómo fuimos atraídos, como
tuviste su encuentro con Dios. Lo notable de ese llamado tiene que ver con la gracia de
Dios y la Paz que trajo a nuestro corazón, la gracia y la paz que Dios da a sus santos es
prueba de su amor por ellos, la gracia y la paz son nuestra herencia como cristianos. Estas
dos cosas deberían caracterizar a los cristianos en todas partes, en todo momento, porque
eso es lo que hace que vivamos de manera diferente ante el mundo.
Esa es la característica principal de los que han sido apartados para el evangelio, eso es lo
que nos capacita para servir al Señor de manera eficaz, eso hace que vivamos enfocados,
hace que no olvidemos que somos Dios nos apartó para una misión que es la de proclamar
el evangelio de Jesucristo con nuestro ejemplo al vivir con humildad, unidad, santidad y
amor.