MARCO LEGAL
a. Constitución Política del Perú
b. Ley N° 28044, Ley General de Educación
c. Ley N° 28740, Ley del Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación
de la Calidad Educativa
d. Ley N° 30220, Ley Universitaria
e. Decreto Supremo N° 018-2007-ED, Reglamento de la Ley N° 28740
f. Decreto Supremo N° 009-2020-MINEDU, aprobación del “Proyecto Nacional
Educativo-PEN al 2036. El reto de la ciudadanía plena”
g. Decreto Supremo N° 012-2020-MINEDU, aprobación de la “Política Nacional de
Educación Superior y Técnico-Productiva”
h. Resolución de Presidencia N° 023-2021-SINEACE-CDAH-P, Norma que define la
estructura funcional no orgánica transitoria del Sineace en su calidad de entidad en
reorganización
i. Resolución de Consejo Directivo Nº 00026-2021-SINEACE/CDAH, Reglamento para
la autoevaluación, evaluación externa y procedimiento de acreditación de
programas e instituciones de educación superior y técnico productiva
j. Resolución de Consejo Directivo Nº 00028-2021-SINEACE/CDAH, Reglamento para
el reconocimiento de acreditaciones otorgadas a instituciones y programas de
estudios de educación superior y técnico productiva
El marco legal que regula la acreditación institucional de universidades establece los principios,
criterios y procedimientos para asegurar que las instituciones de educación superior operen
con eficiencia, pertinencia, equidad y transparencia. Este marco proporciona seguridad
jurídica, tanto para las universidades como para los órganos evaluadores, garantizando
procesos justos y coherentes.
EL CONCEPTO DE CALIDAD EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR
La idea de calidad en la educación superior es muy amplia y abarca diversas interpretaciones,
cada una vinculada a diferentes fines, que en ocasiones pueden ser contradictorios entre sí. La
calidad puede entenderse como la diferencia entre lo que se pretende lograr y lo que
realmente se consigue, bajo el supuesto de que una menor diferencia implica una mayor
calidad, ya que depende de quién fija los objetivos y de los valores implícitos en dichos juicios.
Desde esta segunda perspectiva, los empleadores suelen evaluar la calidad de la educación
superior en función de los conocimientos, habilidades y características que los egresados
adquieren a lo largo de su formación. Por su parte, los estudiantes se enfocan más en cómo la
educación superior contribuye a cumplir sus intereses personales, apoyar su crecimiento
individual y prepararlos para involucrarse activamente en la sociedad.
CALIDAD COMO ADECUACIÓN A UN PROPÓSITO
la adecuación a un propósito parte del principio de que una institución de educación superior
debe ser evaluada en función del grado en que logra cumplir con su misión, visión y objetivos
institucionales. Este enfoque no busca imponer un estándar único o universal,
En este modelo, la calidad se entiende como la consistencia y eficacia con que la institución
diseña, implementa y evalúa sus procesos para alcanzar sus propios fines. Así, la acreditación
institucional se convierte en un ejercicio de verificación del alineamiento entre el proyecto
educativo, las prácticas académicas, la gestión administrativa y los resultados obtenidos.
Reconociendo la diversidad institucional y promueve la autonomía universitaria, donde la
cultura fomenta la reflexión crítica en el contexto mejora permanentemente la identidad y
responsabilidad social de cada universidad alineados en la acreditación.
CALIDAD COMO TRANSFORMACIÓN
la transformación concibe a la universidad como un agente activo de cambio, tanto en el plano
individual como en el colectivo. Desde esta perspectiva, la calidad institucional no se limita al
cumplimiento de estándares estáticos, sino que se mide por la capacidad de la institución para
generar procesos de cambio significativos, orientados al desarrollo humano, la innovación
académica y el impacto social.
En este enfoque, la acreditación institucional implica evaluar en qué medida la universidad
transforma a sus estudiantes, su entorno y a sí misma, a través de procesos de enseñanza-
aprendizaje, investigación, extensión y gestión que impulsan mejoras sostenidas y adaptativas.
La calidad se valora por los cambios positivos y sostenibles que la institución genera en todos
sus niveles, promoviendo una visión dinámica de la educación superior, orientada a la
relevancia social, la innovación y la equidad.
El proceso de acreditación se convierte en una oportunidad para el diálogo, la
autotransformación y la construcción colectiva de futuro.